In crescendo

20 10 2010

Poco a poco, piano a piano, más andante de lo esperado por algunos, por la mayoría. Mourinho continúa labrando su Madrid con mimo y esmero en busca de ese equipo de autor que justifique su fichaje. Hasta ahora ‘sólo’ ganaba. Anoche, además, hizo vibrar al Santiago Bernabéu ante un equipo con solera, con tradición y con galones sobre el pecho. La leyenda de los dos equipos con más Copas de Europa se dio cita en el coliseo blanco para testar el pulso de ambos, el del joven apuesto y el del veterano seductor.

El Madrid ya es un equipo

Nuevamente ganó la juventud. Porque el brío y el descaro del equipo de Mou supo buscar los achaques de ese galán de película negra que ya tiene demasiadas arrugas. Poco, muy poco le duró la esencia de equipo grande al Milan de Allegri quien quiso ganar el partido desde la rueda de prensa a su homólogo portugués y salió trasquilado. Sobre el campo, las bravuconadas rossoneri aguantaron 15 minutos. Los que tardó Cristiano Ronaldo y compañía en alejar los viejos fantasmas italianos. Dos goles, dos soplos, dos regalos, dos aciertos, y partido sentenciado.

Porque el Milan ya no tiene el cuerpo para fiestas y ojo, que nadie duda de su galantería, de su calidad, de su aroma de dandi. Hablar de Pirlo, de Seedorf, de Gatusso, de Ronaldinho, incluso de Ibrahimovic suena a pasado y tan sólo Pato o Robinho proyectan sus carreras hacia el futuro. Por ello, Mourinho buscó sus debilidades, imprimió un fuerte ritmo de juego desde el inicio y adelantó la presión hasta más allá de la línea de tres cuartos de cancha. Con la velocidad y un trenzado juego por bandas el Madrid desarboló a los italianos con menos sudor de lo esperado.

El Milan tiró de orgullo y de las dosis de clase que todavía atesoran las botas de sus principales estrellas. La osadía del jovenzuelo se convirtió en pereza y su siestecita tras la salida en tromba bien pudo costarle algún disgusto a los blancos. Pero Casillas ha acorazado sus inmediaciones para sufrir menos de lo que acostumbraba. Para cuando esa valla se salta ya está él detrás. Como en esa estratosférica falta de Pirlo que Casillas se encargó de enviar al limbo.

Prácticamente ahí se acabó el Milan, que con su paso al tran-tran no fue capaz de poner en mayores dificultades a esa retaguardia pretoriana sobre la que se ha armado ese joven con trazas de veterano que Mourinho ya esboza en el Paseo de La Castellana. Anoche sacó sus mejores galas, demostró a Europa que se le debe tener en cuenta, si no ahora, si allá por marzo-abril cuando se empiecen a decidir las conquistas, cuando la primavera haga florecer los títulos de la temporada. Porque los equipos de Mourinho se construyen in crescendo y a éste cada vez le van encajando más las piezas.

La puntería fue una de las que más falló ayer y eso que la aportación en la mediapunta de Özil y el mando en el centro del campo de Xabi Alonso facilitó, y mucho, las cosas. No terminan de engrasar bien los de arriba ofuscados en una guerra de egos que chocan directamente con el espíritu colectivo y solidario del que quiere dotar a su equipo Mourinho. Tal vez ése sea el salto definitivo que le queda por dar a este equipo para confirmar todo lo bueno que apunta. Tras aprobar el primer test serio, el paso se acelera, el joven busca hacerse mayor y superar cotas más altas. Todo ello, in crescendo, como siempre con Mourinho.





Apuntes de Champions

16 09 2010

Por fín volvió esa musiquilla que tanto nos emociona a los ‘enfermos’ del fútbol. Por fin volvió el mejor fútbol europeo, la mejor liga del mundo. Por fin ha vuelto la Champions League, la vieja y deseada Copa de Europa. Como siempre a mediados de septiembre el balón echó a rodar en el Viejo Continente y el balance de los equipos españoles no puede ser más positivo. Tres equipos, tres partidos, tres victorias. El resto de favoritos tampoco han fallado, a excepción del Inter de Milán de Rafa Benítez. El vigente campeón de Europa sólo pudo arrancar un empate en campo del Werder Bremen y parece que comienza a padecer el ‘maleficio del campeón’.

Messi metió dos goles y falló un penalti en la goleada azulgrana

FC BARCELONA:

Los azulgranas cerraron con una goleada la persiana de la crisis de identidad que el ‘herculazo’ había desatado. Volvieron los buenos, o mejor dichos los campeones del mundo y la orquesta se afinó de repente. Otra vez la brillantez de los solistas en favor del grupo, de nuevo la brújula de Xavi que encontraba la chispa de Messi, el hambre de Villa o el descaro de Pedro. El Barça recuperó su versión original y el vendaval se llevó por medio a un Panathinaikos que tuvo el arrojo de adelantarse en el marcador, aunque ese gol de Govou fue sólo un espejismo.

Esta vez al Barça no le faltó movilidad ni fluidez en su juego. Con Busquets, Xavi e Iniesta en la sala de máquinas todo se volvió más armonioso y el primer toque y el pase preciso se hicieron protagonistas absolutos de un partido que será recordado por ese golazo de Messi (otro más) con el que el 10 azulgrana burló a un muro formado por nueve defensores griegos con una doble pared en la frontal del área. Fue un gol histórico porque Leo se convertía con 27 en el máximo goleador de los culés en competiciones europeas. La sombra de la sospecha queda en la retaguardia donde todavía se nota en exceso la lentitud y la falta de rigor táctico de estos inicios de temporada.

VALENCIA CF

Los chés volvieron a la Champions League a lo grande. Tras dos años de travesía por el desierto de la Europa League, los hombres de Unai Emery saldaron su visita a Turquía, al campo del Bursaspor, con una goleada de empaque que le coloca al frente de su grupo. El golazo de Tino Costa desde 35 metros y la verticalidad de Pablo Hernández y Joaquín por las bandas resultó clave para conseguir la victoria. Mientras tanto, Aduriz y Soldado siguen manos a la obra para hacer olvidar a Villa y Silva y ambos mojaron en el estreno europeo.

Tiene mucho mérito el equipo valenciano tras haber perdido a tres de sus cuatro campeones del mundo este verano. Con mayor rapidez de la esperada Emery ha montado un equipo muy atractivo que tiene claro el estilo y sus armas para hacer daño al rival. Con unas bandas bien abiertas en las que Pablo Hernández, Joaquín y Mata (aunque éste último actúa también de mediapunta) son los principales abrelatas para esas defensas que ya empiezan a conocer los picotazos de Aduriz o Soldado, las nuevas avispas chés. Con ese nivel (co-líder en la Liga BBVA con 6 puntos en dos partidos), el asalto a Old Trafford es posible.

REAL MADRID:

Y al tercer partido, el Bernabéu resucitó. Los aplausos, la ovación y la diversión se reencontraron en el coliseo blanco después de los sinsabores padecidos tras los dos partidos ligueros. Aupados en la clase y velocidad de Özil los de José Mourinho fueron una tormenta de fútbol que avasalló al histórico Ajax de Amsterdam, vieja reliquia de lo que fue. El técnico portugués ya ha conseguido algo, levantar un muro defensivo con el que Casillas vive más tranquilo. La defensa es la zona más fiable del equipo. Por ahí también intentó edificar Pellegrini su equipo, aunque la paciencia y el sosiego no tuvo hueco en su proyecto.

Özil puso en pie al Bernabéu

En ese tiempo dominó la ansiedad, la misma que parece haber atrapado a Cristiano. El crack portugués dirimió anoche una lucha contra sí mismo que le llevó a caer en el egoísmo en demasiadas ocasiones y no me refiero únicamente a las facetas del juego. Todo se cura con goles y buenos resultados y éstos terminarán llegando porque el talento lo supera todo, cuando no la fortuna, que se alió en el primer gol del Madrid para darle la espalda el resto de la noche. Junto a Özil, la fiabilidad de Carvalho, la electricidad de Di María y la dirección de juego de Xabi Alonso los argumentos crecen para confiar en este equipo.

RESTO DE FAVORITOS

Otros que empezaron demostrando sus credenciales fueron los equipos de la Premier, sobre todo, el Arsenal y el Chelsea que cosecharon sendas goleadas ante rivales, eso sí, inferiores. Dos nombres propios en cada uno de sus partidos. Anelka y su doblete facilitó la victoria blue, mientras que los gunners continúan guiados, un año más por la batuta de su capitán, Cesc Fábregas, autor de dos goles y dos asistencias.

No tuvo tanta suerte el Manchester United al que su empate a cero frente al Glasgow Rangers le salió demasiado caro porque perdió, casi con toda seguridad, a Luis Antonio Valencia para el resto de la temporada. El ecuatoriano sufrió una fractura en el tobillo por la que tuvo que salir del terreno de juego con la ayuda de oxígeno. Los que sí cumplieron con el expediente fueron el subcampeón de Europa, el Bayern de Munich que venció 2-0 a la Roma con un espectacular Müller que abrió el partido con un golazo; y el rejuvenecido Milán al que los fichajes de última hora le han cambiado la cara. Incluso a Ibrahimovic que con un doblete se estreno en Europa y con su nuevo club. Sus vecinos del Inter comenzaron a padecer el ‘maleficio del campeón’, ese que reza que ningún campeón ha reeditado título desde que la Copa de Europa se transformó en la Champions League. Y de eso hace ya casi 20 años. Para empezar, ayer Diego Milito marcó un gol, pero en su propia portería.





La sonrisa imperfecta

26 08 2010

La noche se hizo día con su llegada. La oscuridad se tiñó de claridad, alegría y samba. Pocos jugadores han cambiado la historia de un club como lo hizo Ronaldo de Assis Moreira “Ronaldinho”, desde aquella tarde del mes de julio de 2003 en que estampó su firma en las oficinas del FC Barcelona. Su sonrisa iluminó a un club sumido en las sombras, con una galopante crisis deportiva y sin un referente al que agarrarse. Su fichaje inició el círculo virtuoso de Laporta e inauguró uno de los periplos más prósperos de la entidad culé. Aunque esa sonrisa resultó ser imperfecta.

Ronaldinho disfrutó dos años después del aplauso del Camp Nou

Antes, mucho antes, de conocer esas imperfecciones, Ronnie se había ganado el corazón de los azulgranas aquella madrugada del gazpacho frente al Sevilla, apenas en su segundo partido con la camiseta del Barça. Aquel golazo desde más de 40 metros fue su carta de presentación en el Camp Nou, el estadio que fue testigo del nacimiento de un nuevo astro del balón. Ronaldinho se convirtió en muy poco tiempo en el Rey Sol del barcelonismo, todo giraba en torno a su figura, todavía atlética, y con sus pases de gol, con sus regates imposibles, sus golazos, sus pulgares al aire y su sonrisa eterna cambió el status quo del fútbol español y europeo.

El Barça de hoy nació, creció y se multiplicó hasta el infinito bajo su amparo. Y pocos pueden presumir de ese privilegio. En la historia culé pocos han sido tan determinantes, pocos han dado un vuelco a la situación de tan grandes dimensiones. Si Kubala dejó pequeño Les Corts, Ronaldinho fue el mejor embajador del Barça en el arranque del Siglo XXI. Además de estos, Luis Suárez, Cruyff, Maradona y Samitier anidan en ese reducido santoral azulgrana.

Su fugaz subida a los cielos, coronada con aquella Champions League en París y esa ovación en el Santiago Bernabéu, fue solo el preludio del descenso a los infiernos. Sus días de vino y rosas se esfumaron casi con la misma facilidad con la que la tristeza se apoderó de su rostro. Tras tres años de excesos y éxitos, éstos últimos desaparecieron cuando se abandonó, cuando se dejó llevar por las tentaciones de su vida, cuando comenzó a vivir más de noche que de día. Entonces comenzamos a descubrir sus imperfecciones: sus salidas nocturnas (presentes desde su llegada), sus escaqueos de los entrenamientos, su ego de estrella, su aumento de peso, su sonrisa imperfecta.

Sus dos últimos años en Barcelona los vivió siendo señalados por todos: prensa, afición e incluso compañeros. La memoria del fútbol, esa gran desconocida, olvidó pronto su idilio con el Gaucho, las tardes de glorias, los días en que los focos de medio mundo apuntaban directamente a ese niño que trajo la magia al Camp Nou.

De allí se marchó en 2008, rumbo al Milán por la puerta de atrás (como tantos otros antes), para engrosar el cementerio de elefantes que ha montado Berlusconi en el club lombardo. Y por eso el homenaje rendido ayer en el Trofeo Joan Gamper se echaba en falta. Porque todos los que amamos este deporte nos levantamos alguna vez de la silla viendo jugar a Ronnie, viéndole reír, viéndole disfrutar del fútbol, de su vida. Una vida que como si de uno de sus regates se tratará terminó superándolo a él también. Su vuelta de honor al Camp Nou, su casa, tal y como él ha reconocido, forma parte ya de ese agradecimiento tardío, de ese reconocimiento justo para alguien que entregó los mejores años de su vida a cambiar el rumbo de los azulgranas. Porque todos tenemos defectos, e incluso imperfecciones y a pesar de ellos, Ronaldinho será eterno, como su sonrisa.





Faltó Iniesta

29 04 2010

Se echó de menos su gol, su espíritu, su uno contra uno, su iluminada cabeza y su milagro. Ése que el año pasado alcanzó para dominar Roma. Anoche el FC Barcelona se despidió del sueño de Madrid a pesar de ganar 1-0 al Inter en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El Barça no se lo creyó o al menos, tardó en creerselo, y cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Entonces, el espíritu de Iniesta se reencarnó en Bojan, otro canterano con cara angelical, aunque su alegría fue arrancada de cuajo por un banderín alzado. La heróica no llegó a tiempo.

En la fiesta de Mou faltó Iniesta

El Barça terminó arrinconando y asfixiando al Inter en su propia área, pero esa es la película de los últimos diez minutos. Cuando el Barça pareció el Barça. Durante el resto de partido hubo mucha sinfonía y pocos mordiscos. Nadie odió su profesión. Los hombres de Guardiola fueron más planos, menos incisivos y más cándidos que nunca. Se les olvidó la persistencia y la inteligencia porque sus ataques se estrellaban una y otra vez en el muro pertrechado por Mourinho, del que todavía dudo si es un gran entrenador o ‘solo’ un gran estratega. Y razono, con los jugadores que tiene el Inter puede jugar a algo más que lo que vimos ayer. La referencia del partido de ida debería ser la referencia.

Anoche tocó la cucharada amarga del gran tarro que es el fútbol. El Barça (que no caminó solo, gracias al gran apoyo de su afición) se recostó en demasía sobre la fortuna y el cupo ya lo rellenó el año pasado. Los azulgranas volvieron a comprobar en sus propias carnes la delgada línea que separa el éxito del fracaso, el éxtasis de la desesperación más absoluta es muy delgada. Con un Messi desconocido (o rodeado), y un Xavi al que se le olvidó la escuadra y el cartabón, faltó chispa, velocidad de balón y movilidad arriba donde el Barça jugó mejor con Bojan que con Ibrahimovic. 60 millones + Eto’o después, el feeling no aparece.

Y a pesar de todo, Madrid quedó a un solo gol, a un solo acierto, a un solo paso. Tras la maravilla de Piqué, ¿habrá algo que haga mal este chico sobre un terreno de juego?, el destino le puso la gloria en los pies y en la cabeza a Bojan y por primera vez no supo aprovechar su oportunidad. Su primer remate de cabeza se marchó lamiendo el palo y posteriormente el balón que ‘cazó’ y embocó por toda la escuadra había sido anulado por una supuesta mano de Touré previa. Una por la otra, ya que en el 1-0 Piqué parece partir de posición antirreglamentaria.

La expulsión de Motta encendió los ánimos y reafirmó al Inter en su planteamiento

Una vez más, ganó el mejor. El mejor en su estilo: el Inter, y su paso a la final es totalmente merecido. Mourinho ganó la partida a Guardiola, tanto en la ida como en la vuelta, mostrando la gran variedad de registros del conjunto neroazzurro. Aunque muchos seamos demasiados románticos para aplaudir ese fútbol. La maldición sigue vigente y el Campeón no repetirá título en la máxima competición europea desde que ésta adquirió el formato de Champions League. El último en intentarlo, el FC Barcelona, se ahogó en la orilla, después de nadar a contracorriente ante la desatada corriente de Mourinho y sus chicos. Y es que Iniesta no agitaba, anoche, la orquesta.





La remontada

27 04 2010

Al mejor equipo del mundo, al mejor Barça de la historia, al Barça de los seis títulos, al Barça de Pep Guardiola sólo le falta una cosa por hacer: remontar una eliminatoria. En estos 19 meses de vino y rosas marcados por navegar a favor de la corriente no se habían visto Guardiola, sus chicos y el club en una igual y ante lo desconocido uno siempre se asusta. El Barça ha intentado combatir ese miedo con un llamamiento masivo a la afición, ya sea a través de camisetas, vídeos, sms o declaraciones altisonantes. Todo o casi todo vale para enfretarse a un enemigo que hacía tiempo que no se paseaba por Can Barça: el fracaso; la decepción.

A falta de Iniesta, se espera otra 'Pedrada'

En esa lucha por la inmunidad, por estar por encima del bien y del mal, por sentirse de alguna manera invencible el Barça ha tejido estos días una red de apoyos que le faciliten el salto sin red. No tiene marcha atrás. Lo de mañana es un ser o no ser en la Copa de Europa, donde llegan condicionados por esos dos goles y la sombra de los resentidos. Veáse Mourinho, Sneijder, Motta, Eto’o, Cambiasso o Walter Samuel. Todos han tenido una relación de amor-odio con el club azulgrana y de ese sentimiento nacen buena parte de las posibilidades de los italianos.

Estos tendrán que enfrentarse no solo a 11 jugadores heridos en su orgullo. También deberán combatir a las cerca de 100.000 almas que pretenden convertir el Camp Nou en un infierno azul y grana. Todo para complicar la vida al Inter, para que reculen, para que se arrinconen alrededor de Julio Cesar, para que ni siquiera busquen esos pases largos a la carrera de Milito y Eto’o, para que terminen asfixiados ante la pasión culé. Aunque lo cierto es que la afición no meterá ningún gol.

No obstante, puede colaborar a ello si con sus ánimos y su inagotable fe en este equipo ayuda a los de Guardiola a no precipitarse, porque ahí estará la clave. El Barça necesitará más que nunca ser el Barça, reconocerse en el espejo y verse guapo, alto y bien peinado. De su confianza, de su fútbol sin límites y de la interpretación de una pieza que se sabe de memoria puede surgir la melodía que les acerque a otro imposible: la final del Bernabéu. Para ello el Barça necesitará en primer lugar tener el balón (que lo tendrá), pero, sobre todo, no perderlo en zonas peligrosas, es decir, cerca de los dominios de Sneijder. Éste último punto no se cumplió en Milán y el resultado lo conocemos todos.

Para evitar ese peligro, los azulgranas deberán recuperar el balón en zonas muy adelantadas evitando así las salidas del Inter. Éste debe sentirse arrollado ante el caudal de fútbol que, una vez más, nacerá de las botas de Xavi. La conexión de éste con Messi y la puntería y el acierto del argentino serán claves para voltear la eliminatoria, de hecho, Leo nunca ha marcado un gol a un equipo dirigido por Mourinho. Si no siempre le quedará Pedro a los azulgranas. Y es que la movilidad y la efectividad serán fundamentales ante un equipo cuya mejor virtud es su capacidad para defender, replegarse y correr todos en favor del bien común. Costará mucho abrir esa defensa pero si se encuentra la rendija el muro puede terminar resquebrajándose por completo.

Los números también le hacen un guiño al Barça. Los azulgrana ya han remontado en más de una ocasión un 3-1 en contra en la Champios League. Fue hace más de 10 años frente al Chelsea y aquel no era un Barça infinito. Otro dato para la esperanza lo encontramos en una fecha más cercana. Ocurrió esta misma temporada, en la visita del Inter al Camp Nou en la fase de grupos. Entonces el Barça 2-0, curiosamente el marcador que necesitan hoy, aunque bien es cierto que el equipo de Mourinho hoy es otro. Incluso, los más mayores recordarán aquella remontada épica ante el Goteborg en el 86, cuando los Migueli, Julio Alberto, Schuster y compañía remontaron el 3-0 de la ida para llegar a la final de Sevilla. Luego hubo otras como las de Dinamo de Kiev o el Anderlecht

El Barça, en definitiva, apela a la épica, se refugia en el calor de su gente y anhela un golpe de suerte con el que cambiar el rumbo de un destino que se acerca excesivamente al abismo en el momento más importante de la temporada. No debería, de todos modos, olvidar el Barça su mejor arma: el fútbol, la única capaz de hacer realidad cualquier sueño u obsesión.





El resbalón más inoportuno

20 04 2010

[Crónica] Ha sido la primera vez en 19 meses en la que la decepción y los errores superan a los argumentos positivos. El Barça no ha comparecido hoy en Milán, se ha quedado aposentado en los lujosos asientos de su autocar y ha llegado al partido demasiado tarde. La derrota hoy en Milán por 3-1 frente al Inter de los ‘viejos conocidos’ ha llegado en el peor momento, en el partido más importante de los azulgranas en toda la temporada. Tocará remontar en el Camp Nou y el gol de San Pedro, es el único motivo de fe.

Piqué, de lo poco destacable hoy, tuvo la última ocasión del partido

Al Barça le faltó de ésta, pero también confianza y fútbol desde el principio. El Inter como si esperara una salida en tromba de los azulgranas (hoy de un color tan indescifrable como su juego) se parapetó alrededor de Julio César esperando las embestidas. Una vez transcurridos diez minutos y visto que el ogro no asustaba tanto se dedicaron a adelantar líneas y buscar el partido que querían. Robo en el centro del campo y balón en profundidad para las galopadas de Eto’o y Milito.

A partir de entonces la presión del Inter ascendió gradualmente y no era extraño ver a Eto’o y a Pandev perseguir como posesos a los defensas azulgranas. Daba igual que fuera Puyol o Piqué quien sacara el balón y por detrás Motta, Sneijder y Cambiasso llevaban puesto el mono de trabajo desde el túnel de vestuarios. Su derroche físico rayó a una altura superlativa. Así fueron ahogando a la sala de máquinas de culé donde los errores en los pasos se sucedían. Éstos eran el preludio de cada aproximación del Inter y así llegó el primer susto. Fue un tiro desde la frontal de Eto’o que Valdés repelió bien y el rechace le cayó a Milito que escorado no supo encontrar portería.

Perdonó el Inter y mató el Barça. A la siguiente jugada una incorporación de Maxwell obtuvo el premio del gol. El brasileño se vio solo, tal vez nadie le temía, y llegó hasta la cocina, hasta la línea de fondo para poner un balón atrás, al punto de penalti que recogió muy bien Pedro, San Pedro Bendito para colocar el 0-1 provisional. Otra vez el canterano sacaba las castañas del fuego a los culés.

Pero el gol no cambió el panorama. Todo lo contrario, espoleó al Inter que tuvo de nuevo en las botas de Milito el empate. El argentino volvía a cruzar demasiado el balón ante la salida de Valdés. El gol se lo había dejado en bandeja Sneijder con un pase en profundidad que desarborló la defensa culé. El holandés fue el mejor de los nerroazzurro y como nadie se atrevía con Valdés fue él quien dio el paso al frente. A la tercera fue la vencida y tras un centro raso de Eto’o desde la derecha, el balón le caía a Milito que se revuelve hasta que ve más solo que la una a su compañero Wesley en el segundo palo. Éste, que no es cojo, superó al portero catalán por el primer palo.

El 1-1 hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego. Quizá por eso ambos equipos se dieron un respiro y velaron armas para el segundo tiempo. Fue entonces cuando el árbitro reclamó su cuota de protagonismo para sacar una tarjeta absurda a Busquets por protestar, como había hecho antes con Eto’o por lanzar una patada al balón tras un dudoso fuera de juego, o como haría después cuando todos los jugadores del Inter le comieran a protestas para reclamar una tarjeta amarilla a Puyol que tardaría más de 20 segundos en mostrar. El capitán azulgrana se perderá la vuelta en el Camp Nou.

El descanso sentó mejor al Inter porque ahora el ogro vestía de neroazzurro. Ese huracán agitado por una afición que convirtió San Siro en una olla presión, avisó pronto de sus intenciones. La primera intentona nació, una vez más, de los pies de Milito que puso un balón de oro en el segundo palo al que no llegó Pandev. El siguiente, en otra contra mortífera del Inter, Milito la puso atrás y Maicon acertó con la diana. Ese gol animó aún más a los hombres de Mourinho que por esos momentos zarandeaba a los culés.

El Barça intentó levantarse y Julio César lo impidió. Hizo un paradón tras un cabezazo de Busquets que remató completamente solo un córner botado por Xavi. Ahora el que perdonaba era el Barça y el que mataba, a la contra, eran los italianos. Nuevamente el triángulo mágico, Eto’o, Sneijder y Milito, traían de cabeza a la zaga culé. El centro del camerunés era rematado en primera instancia por el holandés, para que el argentino rematará en fuera de juego a las mallas. El árbitro no quiso saber nada de los reclamos azulgrana.

También haría caso omiso cuando Alves fue derribado por detrás dentro del área tras una entrada de Sneijder. No contento con eso mostró la cartulina amarilla al brasileño por ‘tirarse’. Para entonces el Barça acosaba al Inter en busca de una remontada homérica. Posteriormente Julio César volvería a salvar a los suyos, con un paradón al tiro de falta de Messi, una de las pocas apariciones del 10 hoy. Todavía tendría una más el Barça aunque esta vez sería Lucio el que salvara el remate de Piqué, quien ya ejercía de delantero centro, bajo palos.

Esos últimos minutos, marcados por el cerrojazo interista, han sido un avance de lo que nos espera en el Camp Nou. Mourinho está donde deseaba, el Inter donde soñaba. La vuelta será más dura, más áspera y, sobre todo, muy emocionante. La ventaja es seria, pero remontable. Remontable al menos por este Barça, por el mejor Barça de la historia, el mismo que ganó 2-0 en la fase de grupos al Inter -un resultado que le valdría en esta ocasión-, el mismo que no había fallado en ninguno de los compromisos importantes en los últimos 19 meses. Definitivamente el resbalón ha llegado en el momento más inoportuno.





La final de la Liga

10 04 2010

Será la primera final de las que el FC Barcelona espera disputar en el Bernabéu esta temporada. Después de la batalla de hoy todavía quedarán siete finales en la Liga, 21 puntos, y alguna que otra curva peligrosa, pero a nadie se le escapa que estamos ante el partido más decisivo de nuestro campeonato, ante el mejor Clásico de la historia, ante un Real Madrid – FC Barcelona único. Blancos y culés llegan al mejor partido que se puede ver hoy sobre un terreno de juego empatados a 77 puntos, con el goal average particular ganado (provisionalmente) para el Barça y el general a favor del Madrid por solo un gol.

El Madrid buscará la venganza con el 2-6 en el recuerdo

En la era de comunicación poco o casi nada ha quedado por descifrar en un encuentro que será definitorio, tanto en lo moral como en lo deportivo, por mucho que sus protagonistas se encarguen de negar la mayor. Las cartas están encima de la mesa y a esta hora pocas son las sorpresas que nos pueden deparar los técnicos, Pellegrini y Guardiola, sobre las figuras que esta noche utilizarán en su particular partida de ajedrez. Con las consabidas bajas de Kaká e Ibrahimovic, el Clásico perderá en altura, pero nada más.

Estarán los Messi, Cristiano Ronaldo, Higuaín, Xavi, Iniesta, Xabi Alonso, Valdés, Casillas, Piqué, Ramos, Albiol, Puyol, … Precisamente el gran capitán culé puede ser la gran novedad de Guardiola, quien medita colocarlo en la banda izquierda, tal y como hizo en los partidos más importantes de la temporada pasada. Eso llevaría a Milito a ser la pareja de baile de Piqué. La otra pareja, la ofensiva, el compañero de andanzas de Messi arriba si parece más definido. En esa nueva tuerca de vuelta que ha dado Guardiola, Messi tendrá libertad para moverse en el frente de vanguardia flanqueado en las bandas por Pedro, que tendrá su examen definitivo en el Clásico, y por Iniesta, recuperado a tiempo para ahcer funcionar y crear a los suyos.

El fútbol arte del Barcelona será contrarrestado con el coraje, la épica y la pegada que ha marcado la historia del Real Madrid. Ya sabemos que Arbeloa será el ‘anti-Messi’ aunque éste ni siquiera arranque desde la banda derecha, Gago compartirá galones con Xabi Alonso en el centro del campo, mientras que la dupla más demoledora de la Liga, Cristiano e Higuaín, llevarán el terror hasta las inmediaciones de Valdés. Quién hoy puede tener su última reválida para convencer a los incrédulos.

El escenario es idílico para unos y hostil para otros. El Real Madrid no ha perdido ni un solo punto en el Santiago Bernabéu, 15/15, aderezados con 50 goles a favor y solo 13 en contra. Esos números asustan, tanto como las exhibiciones de Messi. El Barça tendrá en la estadística otro enemgio al que superar. Nunca ha ganado dos clásicos consecutivos en el Bernabéu, y tan sólo ha vencido en 15 ocasiones en sus 79 visitas.  A ese estadio se aferran los blancos para continuar esa hermosa lucha cargada de orgullo que le tiene enfrascado contra uno de los mejores Barcelona de la historia.

Ese afán hace el partido aún más grande. Esa lucha que arrancará esta noche en el coliseo blanco, es la lucha por la perseverancia del FC Barcelona, por la escalada sin límites del Madrid, por la excelencia culé, por la eficacia de los blancos, por el régimen instaurado, por la revolución del merengue, por la supervivencia. Es la lucha por la Liga, objetivo que se aleja hoy o se acaricia con los dedos. El vencedor no recibirá la Copa hoy, pero ya se podrán adivinar las iniciales del campéon.