El caballero oscuro

14 09 2010

Tiene pinta de superhéroe indestructible aunque sus poderes no van más allá de un saque renovado y más potente, de un derroche físico sin parangón y de la tenacidad que desprenden cada uno de sus golpes. Y como todos los superhéroes también cuenta con su particular talón de Aquiles, situado, en su caso, a la altura de las rodillas, para ser más exactos. Pero nuestro caballero oscuro ha sabido sobreponerse a todas las adversidades y a todos sus archienemigos para ordenar el caos del mundo, para coronarse de nuevo, para conquistar un territorio desconocido, para entrar en la leyenda. Ahora, desde la cima del tenis mundial Rafa Nadal ha roto otra barrera y se ha convertido en el 7º jugador que consigue el ‘Grand Slam’, ya sabe lo que es morder y saborear los cuatro torneos más importante del circuito tenístico.

El reflejo del éxito

Más aún, Nadal es junto a Agassi y la mujer de éste, Steffi Graff, los únicos (en Era Open) que han logrado el Golden Slam, esto es, añadir a los cuatro grandes (Australia, Roland Garros, Wimbledon y USA) la medalla de oro en unos JJ.OO. Algo que Rafa ya conquistó en las pasadas Olimpiadas en Pekín. Los retos se van agotando, cada vez quedan menos barreras que superar pero Nadal quiere seguir agrandando su espacio en el Olimpo, ese en el que se ganó un sitio anoche junto a leyendas como Fred Perry (1936), Don Bugde (1938), Rod Laver (1962), Roy Emerson (1964), André Agassi (1999) o Roger Federer (2009). Con 24 años su mito no ha hecho, sino comenzar, pero a pesar de ello, es necesario rectificar las informaciones aparecidas hoy en diversos medios de comunicación que aseguraban que Nadal era el más joven en conseguir este hito. Se equivocan, Don Budge lo logró en 1938 con 23. Nadal lo sería sólo en la era Open

Anoche, en otra final memorable, pasó por encima de Djokovic, el número dos del mundo, del que ahora le separa un abismo. Habrá que felicitar, de todos modos, al simpático serbio, porque se comporta igual en la victoria y en la derrota, respetuoso y risueño. Ayer no fue una excepción y hasta que acabó rendido a los raquetazos del genio manacorí le puso en grandes dificultades. Djokovic no cedió ni un metro ni regaló un punto a Nadal en un disputadísimo partido que, nuevamente, se alargó más de la cuenta por culpa de la lluvia.

Para entonces, Rafa ya se había anotado el primer set por 6-4 y había remontado en el segundo hasta el 4-4, tras ir perdiendo por 1-4. Ahí llegó la lluvia y el parón benefició al serbio que se anotaría la segunda manga por 5-7. El número dos del tenis mundial elevó su juego hasta rozar la perfección, la única manera de derrotar a Nadal, para encontrar las rendijas del muro español.  Pero el manacorí no se puso nervioso, sabía que estaba ante una oportunidad histórica y no tenía intención de desaprovecharla. Así, tiró de casta y del pundonor que le caracteriza para poner a la pista central de Flushing Meadows en pie ante los puntos estratosféricos  de ambos.

Fue en el tercer set donde asistimos al mejor tenis de la final, con puntos largos e irrepetibles, con un público entregado ante el espectáculo que presenciaban, con un sorprendente servicio de Nadal, potente y teledirigido, que le ayudó a salvar mejor los momentos más delicados del encuentro. Ese as bajo la manga fue definitivo para adjudicarse la tercera manga por 6-4. Y a partir de ahí el vendaval. Nadal, pleno de confianza y consciente de que estaba desarrollando su mejor tenis en estas dos semanas acudió puntual a su cita con la historia. Para los que trasnochamos por su ‘culpa’ ese reloj sonó a las 4.07 de la madrugada, tras 3h. y 48min. de partido. Fue un honor vivirlo, es un placer contarlo.

Porque Nadal culminó en Nueva York el ‘verano de España’ (tan solo nos ha fallado el basket) como muy acertadamente titulaba la televisión norteamericana CBS en la previa de esta final. Tras levantar un nuevo trofeo, tras escribir otra página de oro para la historia del tenis mundial y del deporte español, ni siquiera en la ciudad de los rascacielos, éstos eran capaces de hacer sombra al gigante español. Rafa Nadal dio ayer un mordisco a la leyenda para anidar en el Olimpo de los Dioses de este deporte, se lo ha ganado día a día, mejorando su juego hasta adaptarlo a todas las superficies  y amenaza con volver a ganarlo todo. Es lo que tienen los superhéroes que no se cansan nunca.

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Rafa a corazón abierto

30 07 2009

No pegó ningún raquetazo, no dio ninguno de los golpes imposibles a los que nos tiene acostumbrado, ni celebró punto alguno con el vigor que le caracteriza. Pero sí supo devolver la bola en todas y cada una de las preguntas a las que Lorenzo Milá y Rosana Romero le sometieron. Rafa Nadal fue el pasado martes el protagonista de una amplia entrevista realizada por TVE desde su casa en Manacor. Allí conocimos un poco más a la persona y descubrimos las exigencias y los sacrificios que un tenista de alto nivel sufre.

Rafa Nadal en un ambiente relajado contesta a las preguntas

Rafa Nadal en un ambiente relajado contesta a las preguntas

Todos esperábamos la confirmación de su regreso, y sus primeras palabras fuero esperenzadoras: “estoy bien y me encuentro perfectamente, espero que la evolución continúe así”. Más adelante aseguró que desea reaparecer en Montreal  y que forzará para que así sea (no será la primera vez), con lo que todos respiramos más tranquilos. Sus dos meses de parón le han servido para relajarse, para refrescar la mente y para tonificar su cuerpo, pero también para no acudir a Wimbledon y para terminar perdiendo el nº1 a manos de Roger Federer.

“Llevaba mucho tiempo jugando con dolor” (Montecarlo, Barcelona, Roma, Madrid) confesó, aunque fue la derrota en Roland Garros, en París, en su torneo, la que hizo saltar la voz de alarma. Fue la señal que Nadal necesitaba. En ese momento se dio cuenta de que necesitaba parar, “uno termina perdiendo la ilusión por entrenar, por competir, por todo, porque no te ves con la misma energía”. Ese dolor minó también su cabeza, la encargada de sujetar las piernas y su arma más importante y el parón se hizo entonces imprescindible.

En este sentido Nadal quiso dejar claro que su único problema habían sido las rodillas. Que ahora le dolían en la parte superior y por eso las vendas blancas que habían adornado la parte inferior de su rótula desaparecieron. Todos creíamos que el dolor se había marchado con ellas y Rafa estaba en perfectas condiciones. Él se encargo la otra noche de sacarnos de nuestro error. Al igual que hizo con la separación de sus padres. Rafa no eludió estas cuestiones y reconoció que el “cambio en su familia” le había afectado, como a cualquier ser humano, pero que eso no impidió que continuará ganando torneos como Indian Wells, Montecarlo o Barcelona. Consciente de que su familia ha sido un pilar fundamental en su carrera deportiva, alabada en multitud de ocasiones por lo bien que habían sabido encaminar los pasos del gran campeón mallorquín, aseguró que ha sido dificil de asimilar y que ha sufrido bastante ante la imposibilidad de estar en casa.

Ese ha sido otro tipo de dolor, pero Rafa no busca excusas y prefiere la autocrítica. No desea volver a cometer errores del pasado y a partir de ahora se planteará el calendario de otro modo. No dudó al afirmar que haber ido al Master 1000 de Madrid fue un error. “Debería haber parado tres semanas y preparar Roland Garros más tranquilo”, aunque eso, tal y como desveló Rafa, no le hubiera asegurado ganar en París. “No he sabido cuando parar, cuando descansar, ese ha sido mi error”, concluyó.

Estos casi dos meses tampoco han sido ningunas vacaciones. Rafa se ha machacado literaralmente para volver a tope a las pistas. Sus cinco horas y medias de ejercicios con diferentes máquinas de entrenamiento marcan el pundonor y el sacrificio que el actual número dos del tenis mundial está haciendo para volver a la cima. Las imágenes, intercaladas entre las respuestas de Nadal, así lo atestiguan. Porque en ellas vimos al Rafa que nunca se ve, alejado del éxito que le acompaña en las pistas de tenis, empapado en sudor y sufrimiento repitiendo una y mil veces los mismos ejercicios. Y por si ello no fuera suficiente Rafa duerme con una máquina de magnetoterapia con las que agilizar su recuperación, aunque reconoce que a veces no pega ni ojo.

Es la otra cara de un campeón, el trabajo en la sombra, el sufrimiento diario, en busca de recompensas mayores con las que alcanzar todos sus sueños y superar todos sus retos. Sólo así se aprende a disfrutrar sufriendo. Algo que sólo el deporte puede ofrecer. Rafa, que es una persona optimista y alegre, le gusta sufrir, porque sabe que es la base sobre la que edificar los triunfos. Estos dos meses le han servido para mucho, pero que nadie dude que con su vuelta nos tocará disfrutar a todos cuando Rafa vuelva ser feliz jugando a tenis; su única obsesión.

Vea aquí la entrevista completa:





La leyenda se cita en la ‘Catedral’

5 07 2009

Será a partir de las 15.00 h. en el All England Club de Londres, cuando Roger Federer asalte un nuevo hito en la historia del tenis. El número dos del mundo disputará a partir de esa hora su séptima final de Wimbledon consecutiva ante Andy Roddick en busca de sexto título en la hierba londinense.

Federer busca su sueño

Federer busca su sueño

Si lo consigue derribará varios muros. El primero el de Nadal que parecía intratable e inalcanzable para el ‘expreso suizo’ hasta hace apenas dos meses. Ganando el tercer Grand Slam de la temporada, Roger lograría desbancar del número uno al gran tenista de Manacor. El segundo el de Sampras, que coleccionó hasta 14 Grand Slam a lo largo de su carrera. Hoy Roger puede sumar el 15º, para inscribir con letras de oro, (las mismas que adornan su indumentaria estos días en Londres)  su nombre en la historia del tenis mundial. Por último, el suizo busca recuperar ‘su’ torneo tras perder la temporada pasada ante Nadal, confirmando así que Wimbledon continúa siendo su jardín preferido.

Pero Federer es ya considerado por muchos el mejor tenista de la historia. Ha ganado en todas las superficies, ha conquistado Londres, Nueva York, Australia y París su territorio más hostil. Y pocos son los retos que le quedan por delante a este suizo cuya mágica muñeca aún le asegura éxitos y triunfos. Las exhibiciones se han repetido en cada una de las pistas por las que ha paseado su clase y su tenis de alta escuela.

Y es que Roger también ha sabido reinventarse, tirar de oficio y casta cuando un huracán llamado Rafa Nadal, amenazaba con llevarse todo a su paso. Incluído sus títulos y sus récords. El punto de inflexión se produjo en el pasado Open de Australia. Fue entonces cuando Roger bañó su venganza en lágrimas cansado de los mordiscos de Nadal, a él y a los trofeos.

Las lágrimas de Federer en Australia fueron su punto de inflexión

Las lágrimas de Federer en Australia fueron su punto de inflexión

Hoy Roger es mejor gracias a nuestro Rafa, él ha sido el único que le discutido su reinado, que le ha obligado a mejorar en tierra y en el resto de superficies, e incluso le ha llevado a cambiar su forma de jugar al tenis cuando enfrente estaba el actual número uno. Y es que como todo gran campeón, Federer  ha sabido renacer de sus cenizas para volver a imponer su ley. Esa que impide a los rivales llegar a sus ángulos imposibles, a sus ajustados saques o a sus perfectas boleas sin apenas despeinarse. Hoy lo volverá a hacer sabiendo que la historia le ha reservado un hueco privilegiado en el jardín de su casa.  Y apuesten que en esta ocasión las lágrimas serán de alegría.

Repasa aquí la última final de Wimbledon, uno de los mejores partidos de tenis de la historia: