Tras la senda gloriosa

22 05 2010

Buscan ser los herederos del Barça de Guardiola. Gane quien gane repetirán el triplete. Bayern de Munich o Inter de Milán se unirán esta noche a esa gloriosa estirpe que lo ganaron todo en una sola temporada. Uno de los dos inscribirá su nombre junto a otros ‘grandes’ del viejo contiennte como el Celtic, el Ajax, el Manchester  o el propio FC Barcelona que ya patearon esa senda. Van Gaal y Mourinho, dos entrenadores de raza, ambos con sus respectivos estilos, han fabricado dos equipos campeones que hoy levantarán al cielo de Madrid la ‘Orejona’ más anhelada de Europa.

Los ex poblarán el césped del Bernabéu

Será una final de nombres propios, un enfrentamiento a cara de perro entre el rudo estilismo de Van Gaal frente al tecnicismo espartano de Mourinho. La endiablada velocidad y desborde de Robben frente a la fantasía de Wesley Sneijder. El sorpresivo Olic frente al efectivo Milito. El reivindicativo Eto’o cara a cara ante la visión de juego de Müller. Entre ellos muchos ex-culés, desde Van Gaal hasta Mourinho, pasando por Motta, Van Bommel o el hermano Samuel. Pero también algunos conocedores del escenario de esta noche. A saber, Walter Samuel, Cambiasso, Arjen Robben o Wesley Sneijder. Estos dos últimos se disputarán ser el mejor jugador de esta temporada en la Champions League.

El morbo se respira. Porque si el partido no fuera lo suficientemente importante está el interés del Real Madrid por convertir al estratega portugués, José Mourinho, en el próximo inquilino de un banquillo que probará esta noche. Su fichaje por la entidad merengue podría anunciarse tras la disputa de la final del Bernabéu. En el otro banquillo se sentará un Louis Van Gaal, que al igual que Mou, buscará su segunda Copa de Europa, tras la cosechada con el Ajax en 1995. Su puño de seda ha conseguido combinar toda la fuerza alemana con el fútbol total de la escuela del Ajax con la que ya conquistó Europa hace más de una década. Con él, el Bayern ha recuperado un puesto que por historia le corresponde. Esta noche puede alzar su quinta ‘Orejona’.

Sería la tercera para el Inter si el sarcasmo y la estrategia de ‘Mou’ reina esta noche en Madrid. No habría mejor carta de presentación. 38 años después los neroazzurro se han vuelto a plantar en la final y eso ha elevado aún más la leyenda de Mourinho, uno de los artífices de este logro. Pero no el único. El otro lo podemos encontrar en una plantilla creada a golpe de talonario, donde no encontraremos a ningún italiano en el once titular y donde el resentimiento y la reivindicación ha alimentado a muchos de sus hombres para llegar a la cima de Europa. Ese mensaje es el mismo que desprende su técnico, especilista en pelearse con el mundo como su mejor estrategia y arma. Hoy por lo pronto ‘sólo’ se enfrenta al Bayern de Munich de Louis Van Gaal, con la ligera sensación de ir de favorito. La senda se acerca a su fin, la gloria espera en el Bernabéu.

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La remontada

27 04 2010

Al mejor equipo del mundo, al mejor Barça de la historia, al Barça de los seis títulos, al Barça de Pep Guardiola sólo le falta una cosa por hacer: remontar una eliminatoria. En estos 19 meses de vino y rosas marcados por navegar a favor de la corriente no se habían visto Guardiola, sus chicos y el club en una igual y ante lo desconocido uno siempre se asusta. El Barça ha intentado combatir ese miedo con un llamamiento masivo a la afición, ya sea a través de camisetas, vídeos, sms o declaraciones altisonantes. Todo o casi todo vale para enfretarse a un enemigo que hacía tiempo que no se paseaba por Can Barça: el fracaso; la decepción.

A falta de Iniesta, se espera otra 'Pedrada'

En esa lucha por la inmunidad, por estar por encima del bien y del mal, por sentirse de alguna manera invencible el Barça ha tejido estos días una red de apoyos que le faciliten el salto sin red. No tiene marcha atrás. Lo de mañana es un ser o no ser en la Copa de Europa, donde llegan condicionados por esos dos goles y la sombra de los resentidos. Veáse Mourinho, Sneijder, Motta, Eto’o, Cambiasso o Walter Samuel. Todos han tenido una relación de amor-odio con el club azulgrana y de ese sentimiento nacen buena parte de las posibilidades de los italianos.

Estos tendrán que enfrentarse no solo a 11 jugadores heridos en su orgullo. También deberán combatir a las cerca de 100.000 almas que pretenden convertir el Camp Nou en un infierno azul y grana. Todo para complicar la vida al Inter, para que reculen, para que se arrinconen alrededor de Julio Cesar, para que ni siquiera busquen esos pases largos a la carrera de Milito y Eto’o, para que terminen asfixiados ante la pasión culé. Aunque lo cierto es que la afición no meterá ningún gol.

No obstante, puede colaborar a ello si con sus ánimos y su inagotable fe en este equipo ayuda a los de Guardiola a no precipitarse, porque ahí estará la clave. El Barça necesitará más que nunca ser el Barça, reconocerse en el espejo y verse guapo, alto y bien peinado. De su confianza, de su fútbol sin límites y de la interpretación de una pieza que se sabe de memoria puede surgir la melodía que les acerque a otro imposible: la final del Bernabéu. Para ello el Barça necesitará en primer lugar tener el balón (que lo tendrá), pero, sobre todo, no perderlo en zonas peligrosas, es decir, cerca de los dominios de Sneijder. Éste último punto no se cumplió en Milán y el resultado lo conocemos todos.

Para evitar ese peligro, los azulgranas deberán recuperar el balón en zonas muy adelantadas evitando así las salidas del Inter. Éste debe sentirse arrollado ante el caudal de fútbol que, una vez más, nacerá de las botas de Xavi. La conexión de éste con Messi y la puntería y el acierto del argentino serán claves para voltear la eliminatoria, de hecho, Leo nunca ha marcado un gol a un equipo dirigido por Mourinho. Si no siempre le quedará Pedro a los azulgranas. Y es que la movilidad y la efectividad serán fundamentales ante un equipo cuya mejor virtud es su capacidad para defender, replegarse y correr todos en favor del bien común. Costará mucho abrir esa defensa pero si se encuentra la rendija el muro puede terminar resquebrajándose por completo.

Los números también le hacen un guiño al Barça. Los azulgrana ya han remontado en más de una ocasión un 3-1 en contra en la Champios League. Fue hace más de 10 años frente al Chelsea y aquel no era un Barça infinito. Otro dato para la esperanza lo encontramos en una fecha más cercana. Ocurrió esta misma temporada, en la visita del Inter al Camp Nou en la fase de grupos. Entonces el Barça 2-0, curiosamente el marcador que necesitan hoy, aunque bien es cierto que el equipo de Mourinho hoy es otro. Incluso, los más mayores recordarán aquella remontada épica ante el Goteborg en el 86, cuando los Migueli, Julio Alberto, Schuster y compañía remontaron el 3-0 de la ida para llegar a la final de Sevilla. Luego hubo otras como las de Dinamo de Kiev o el Anderlecht

El Barça, en definitiva, apela a la épica, se refugia en el calor de su gente y anhela un golpe de suerte con el que cambiar el rumbo de un destino que se acerca excesivamente al abismo en el momento más importante de la temporada. No debería, de todos modos, olvidar el Barça su mejor arma: el fútbol, la única capaz de hacer realidad cualquier sueño u obsesión.





El resbalón más inoportuno

20 04 2010

[Crónica] Ha sido la primera vez en 19 meses en la que la decepción y los errores superan a los argumentos positivos. El Barça no ha comparecido hoy en Milán, se ha quedado aposentado en los lujosos asientos de su autocar y ha llegado al partido demasiado tarde. La derrota hoy en Milán por 3-1 frente al Inter de los ‘viejos conocidos’ ha llegado en el peor momento, en el partido más importante de los azulgranas en toda la temporada. Tocará remontar en el Camp Nou y el gol de San Pedro, es el único motivo de fe.

Piqué, de lo poco destacable hoy, tuvo la última ocasión del partido

Al Barça le faltó de ésta, pero también confianza y fútbol desde el principio. El Inter como si esperara una salida en tromba de los azulgranas (hoy de un color tan indescifrable como su juego) se parapetó alrededor de Julio César esperando las embestidas. Una vez transcurridos diez minutos y visto que el ogro no asustaba tanto se dedicaron a adelantar líneas y buscar el partido que querían. Robo en el centro del campo y balón en profundidad para las galopadas de Eto’o y Milito.

A partir de entonces la presión del Inter ascendió gradualmente y no era extraño ver a Eto’o y a Pandev perseguir como posesos a los defensas azulgranas. Daba igual que fuera Puyol o Piqué quien sacara el balón y por detrás Motta, Sneijder y Cambiasso llevaban puesto el mono de trabajo desde el túnel de vestuarios. Su derroche físico rayó a una altura superlativa. Así fueron ahogando a la sala de máquinas de culé donde los errores en los pasos se sucedían. Éstos eran el preludio de cada aproximación del Inter y así llegó el primer susto. Fue un tiro desde la frontal de Eto’o que Valdés repelió bien y el rechace le cayó a Milito que escorado no supo encontrar portería.

Perdonó el Inter y mató el Barça. A la siguiente jugada una incorporación de Maxwell obtuvo el premio del gol. El brasileño se vio solo, tal vez nadie le temía, y llegó hasta la cocina, hasta la línea de fondo para poner un balón atrás, al punto de penalti que recogió muy bien Pedro, San Pedro Bendito para colocar el 0-1 provisional. Otra vez el canterano sacaba las castañas del fuego a los culés.

Pero el gol no cambió el panorama. Todo lo contrario, espoleó al Inter que tuvo de nuevo en las botas de Milito el empate. El argentino volvía a cruzar demasiado el balón ante la salida de Valdés. El gol se lo había dejado en bandeja Sneijder con un pase en profundidad que desarborló la defensa culé. El holandés fue el mejor de los nerroazzurro y como nadie se atrevía con Valdés fue él quien dio el paso al frente. A la tercera fue la vencida y tras un centro raso de Eto’o desde la derecha, el balón le caía a Milito que se revuelve hasta que ve más solo que la una a su compañero Wesley en el segundo palo. Éste, que no es cojo, superó al portero catalán por el primer palo.

El 1-1 hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego. Quizá por eso ambos equipos se dieron un respiro y velaron armas para el segundo tiempo. Fue entonces cuando el árbitro reclamó su cuota de protagonismo para sacar una tarjeta absurda a Busquets por protestar, como había hecho antes con Eto’o por lanzar una patada al balón tras un dudoso fuera de juego, o como haría después cuando todos los jugadores del Inter le comieran a protestas para reclamar una tarjeta amarilla a Puyol que tardaría más de 20 segundos en mostrar. El capitán azulgrana se perderá la vuelta en el Camp Nou.

El descanso sentó mejor al Inter porque ahora el ogro vestía de neroazzurro. Ese huracán agitado por una afición que convirtió San Siro en una olla presión, avisó pronto de sus intenciones. La primera intentona nació, una vez más, de los pies de Milito que puso un balón de oro en el segundo palo al que no llegó Pandev. El siguiente, en otra contra mortífera del Inter, Milito la puso atrás y Maicon acertó con la diana. Ese gol animó aún más a los hombres de Mourinho que por esos momentos zarandeaba a los culés.

El Barça intentó levantarse y Julio César lo impidió. Hizo un paradón tras un cabezazo de Busquets que remató completamente solo un córner botado por Xavi. Ahora el que perdonaba era el Barça y el que mataba, a la contra, eran los italianos. Nuevamente el triángulo mágico, Eto’o, Sneijder y Milito, traían de cabeza a la zaga culé. El centro del camerunés era rematado en primera instancia por el holandés, para que el argentino rematará en fuera de juego a las mallas. El árbitro no quiso saber nada de los reclamos azulgrana.

También haría caso omiso cuando Alves fue derribado por detrás dentro del área tras una entrada de Sneijder. No contento con eso mostró la cartulina amarilla al brasileño por ‘tirarse’. Para entonces el Barça acosaba al Inter en busca de una remontada homérica. Posteriormente Julio César volvería a salvar a los suyos, con un paradón al tiro de falta de Messi, una de las pocas apariciones del 10 hoy. Todavía tendría una más el Barça aunque esta vez sería Lucio el que salvara el remate de Piqué, quien ya ejercía de delantero centro, bajo palos.

Esos últimos minutos, marcados por el cerrojazo interista, han sido un avance de lo que nos espera en el Camp Nou. Mourinho está donde deseaba, el Inter donde soñaba. La vuelta será más dura, más áspera y, sobre todo, muy emocionante. La ventaja es seria, pero remontable. Remontable al menos por este Barça, por el mejor Barça de la historia, el mismo que ganó 2-0 en la fase de grupos al Inter -un resultado que le valdría en esta ocasión-, el mismo que no había fallado en ninguno de los compromisos importantes en los últimos 19 meses. Definitivamente el resbalón ha llegado en el momento más inoportuno.