Manchar los valores

15 12 2010

Ser distinto en los tiempos que corre es una osadía. Tener personalidad, desmarcarse y buscar tu propio estilo está cada vez más en desuso. Ahora se pisotean los valores, se venden los sentimientos y se manchan las camisetas. El último en hacerlo ha sido el FC Barcelona. El club azulgrana cerraba el pasado lunes un acuerdo multimillonario con Qatar Sports Investment para utilizar su camiseta como cartel de propaganda de la fundación del gobierno qatarí. Ésta convivirá en tiempo y forma con Unicef, que ya ha dado el visto bueno a la decisión. Definitivamente, el romanticismo continúa perdiendo adeptos también en el mundo del balompié.

Momento en el que Sandro Rosell sella con el representante de Qatar Foundation su acuerdo de patrocinio

Actualmente se impone la lógica comercial, la imposición de las necesidades económicas y las directrices del marketing. Pero son muchos los que se preguntan qué se esconde detrás de esa publicidad ‘engañosa’, revestida con tintes caritativos que va a acabar con una tradición centenaria. Lo primero es una importante suma de dinero. 30 millones de euros por temporada cobrará el Barça por ‘manchar’ su camiseta hasta 2016. A los que habría que sumar 15 millones más por una serie de derechos comerciales y un máximo de 5 millones en función de los títulos conseguidos. En total, 165 millones de euros.

Esta ingente cantidad de dinero llegará a las arcas azulgranas de manos de Qatar Sports Investment, que no de Qatar Foundation. La primera es la que ha adquirido los derechos sobre la zamarra culé y ha sido ésta la que le ha cedido el espacio a Qatar Foundation, que tal y como reconoció Xavier Faus, vicepresidente azulgrana, no es una ONG, sino que es una fundación que recibe fondos del gobierno de Qatar y está vinculada a la casa real. Qatar Foundation se dedica a la promoción de la cultura, el deporte y la educación de ese país.

Y por ahí puede venir otro punto de fricción en el futuro, ya que Qatar Sports Investment podría ceder el espacio comprado a otra empresa comercial (y no a una fundación como es el caso) por lo que el gancho solidario habría contentado a los más reacios a incluir publicidad, pero sería simplemente un puente hacia una nueva era. Todo esto debería contar con la aprobación del propio Barça y de Unicef, quien desde un principio ha mostrado su total apoyo al acuerdo y no ha puesto impedimentos a compartir la camiseta azulgrana con los petrodólares qataríes.

Petrodólares que proceden de una monarquía absolutista que no condena la violencia machista y donde se aplica la Ley Islámica a aspectos como la familia, los herederos y algunos actos criminales. Aunque no es menos cierto que el país está experimentando un período de liberación y modernización durante el reinado del actual emir Hamad Al-Thani, en el cargo desde 1995. De hecho tanto Unicef como la Unesco tienen programas especiales en el país. Por otro lado, Rosell ya aseguró el pasado lunes que se ha desvinculado completamente de todos los negocios (algo a lo que se comprometió si accedía a la presidencia azulgrana) que le unían comercialmente a Qatar, algo que no ha disminuido las suspicacias ante el multimillonario acuerdo.

Lo cierto es que el Barça ha perdido una gran oportunidad para seguir alimentando su mensaje solidario que tan bien encajaba con su fútbol creativo y desinteresado. Ese ‘más que un club’ lo es hoy un poco menos, porque el Barça siguiendo los pasos del resto se ha abandonado a lo vulgar, olvidando sus valores, desviándose de su camino, perdiendo su singularidad. Desde Barcelona se cataloga como un acuerdo histórico, que lo es, como no es menos cierto que el dinero entiende de colores, pero no de procedencias, de ética o de simbolismos.

Las camisetas más cotizadas:

– Manchester United: 23,6 millones por curso (AON).

– Liverpool: 23,6 millones (Standard Chartered).

– Real Madrid: 23 millones (bwin).

– Bayern: 22 millones (Deutsche Telekom).

– Chelsea: 16,3 millones (Samsung Mobile).

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SOS Haití

19 01 2010

Llegó con una semana de retraso, lo sé. Pero la Universidad tiene sus fechas y el antiguo y temible mes de febrero ha pasado a mejor vida con la remozada Bolonia que todavía no termina de definirse. Ahora la época de exámenes se traslada a enero y entre medias el mundo (también el mío) ha sufrido una gran sacudida. Ayer leía que infierno se escribe a partir de ahora con H, con H de Haití. Y creo que es el mejor titular de los que he podido encontrar estos días.

A pesar de mi retraso, ese infierno persiste una semana después. Haití es hoy un infierno comido por los escombros, los cadáveres y el pánico desatado entre las imágenes de horror que rodean la impagable labor humanitaria. Porque hoy por hoy la ayuda sigue siendo necesaria. Más aún si se tiene en cuenta que esta noche la tierra se ha vuelto a estremecer en el país caribeño con una nueva réplica de 6,1 en la escala de Ritcher. La pesadilla, por tanto, continúa en ese país. Los muertos ascienden ya a 75.000, los heridos superan los 250.000 y hay más de un millón de personas que se han quedado sin hogar, una décima parte de la población del país, según los últimos datos ofrecidos por la Dirección de la Protección Civil.

Hay imágenes más duras que representan mejor la magnitud de la tragedia, pero la esperanza se basa en la Ayuda Humanitaria que llega y tiene que seguir llegando a Haití

La tragedia se concentró en Puerto Príncipe. El grito de la Naturaleza arrancó a 10 kilómetros de profundidad y a 15 de la capital de la isla caribeña. Su gran magnitud no sólo ha convertido en polvo y cenizas a uno de los principales destinos turísticos del otro mundo, del nuestro, ése que ahora lava su conciencia con cargamentos de comida y ayuda humanitaria. El seísmo afectó también a 20 municipios del departamento de oeste y a los diez del departamento del Sureste. Por si eso fuera poco la lluvia también ha hecho acto de presencia y ha convertido el infierno haitíano en un foco de enfermades y epidemias que amenazan con devastar aún más los numerosos campos de refugiados que se amontonan por toda la ciudad.

Brasil está al mando de la misión de las Naciones Unidas aunque los marines de los EE.UU. se han multiplicado en la zona y ya controlan gran parte de la ciudad, lo que ha levantado alguna que otra ampolla entre la Comunidad Internacional. Para rematar el estado de histeria generalizado Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas, ha hecho un llamamiento exigiendo 3.500 Cascos Azules, que ha caldeado un poco más el ambiente. Se trata de ayudar por caridad humana, no para colgarse ninguna medalla.

Además el Presidente de Haití, René Prevél, ha reconocido que se están encontrando dificultades para repartir la ayuda que está llegando al país caribeño, faltos de camiones que las transporten, carentes de un puerto en que los grandes buques puedan atracar y escasos de almacenes en los que guardar la comida, las medicinas y el resto de necesidades básicas que estos días están llegando a Haití desde todos los rincones del mundo. El problema, por tanto, es de coordinación, la distribución de esa ayuda ha sido muy lenta en estos últimos días, aunque el propio Prevél confiaba en que se pueda solucionar.

Haití era ya el país más pobre de Latinoamérica y una vez más la tragedia se ha vuelto a cebar con el perro flaco. Los débiles cimientos que sustentaban la vida en el país caribeño se han derribado dejando un panorama desolador, angustioso y putrefacto. Haití huele hoy a muerte y a resurrección, aunque ésta última forme parte de los milagros. Sólo así se podría explicar que ocho días después de la tragedia se pueda encontrar vida bajo la mole de escombros en que se ha convertido Puerto Príncipe. A algunos las imágenes que hemos recibido estos días nos han dejado sin palabras, recordando catástrofes anteriores, gritos de la naturaleza previos como el Katrina o el Tsunami. Entre ellos también compatriotas. Tres son ya las víctimas españolas que se han identificado, aunque no se descarta que haya más porque todavía hay varios desaparecidos según ha confirmado el Ministerio de Exteriores.

Por si alguien desea tener una colaboración más activa con las víctimas aquí os dejo diferentes organizaciones que están recaudando dinero para Haití:

Cáritas: Nº de información: 902 339 999

Santander.- 0049-1892-64-2110527931

Caja Madrid.- 2038-1028-15-6000969697

Médicos Sin Fronteras: Nº de Información 933 046 100

Santander.- 0049 1806 95 2811869099

La Caixa.- 2100 3063 99 2200110010

Unicef: Nº de información 91 378 8603

ING.- 1465 0100 95 6000000000

BBVA.- 0182 5906 81 0010033337

Cruz Roja Española Nº de Información 902 222 292

BBVA.- 0182 5906 86 0010022227

La Caixa.- 2100 0600 85 0201960066