La alcaldía de Madrid, ¿el siguiente trofeo?

15 08 2010

No será la primera vez que en estas páginas alegamos que el deporte es un espejo de la sociedad en la que vivimos, un reflejo en el que mirarse para encontrar motivaciones, alegrías y, por qué no, promoción. Algo de eso debe haber visto el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, para decidirse a presentar su candidatura a la alcaldía de Madrid en las próximas elecciones municipales de 2011. Allí competirá con Alberto Ruíz Gallardón en un todo o nada que le obligará a dejar su puesto actual, en la Secretaría de Estado, que tan buenas resultados, en forma de preseas y triunfos, ha reportado a nuestro país desde que en 2004 Lissavetzky cogiera sus riendas.

Lissavetzky-Gallardón, el duelo que viene

Se trata de una apuesta personal del Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, con la clara intención de recuperar la plaza madrileña en manos del PP en los últimos años. Es un golpe de mano eficaz, una de las caras más reconocidas de las filas socialistas y, sin duda, uno de los más exitosos. Su magnífica labor al frente del Consejo Superior de Deportes, del que es también Presidente, ha coincidido con una de las épocas más doradas de nuestro deporte. Lo que contribuirá en una campaña electoral en la que ya cuenta con un perfil conocido por la gran mayoría de votantes.

Los problemas pueden aparecer ahora. Y Lissavetzky debería ser el más escrupuloso de cuantos políticos y asesores se rodee para no mezclar una faceta y otra. Para no aprovechar, en definitiva, su presencia pública en los inminentes éxitos del deporte español (que seguirán llegando) como coartada para ese mes de mayo de 2011 en el que seguramente ya estén puestas buena parte de sus ilusiones y trabajo. No lo debería utilizar él ni lo deberían utilizar otros.

Él ya ha asegurado “sentirse preparado para encabezar la lista del PSOE a la alcaldía de Madrid”, a la vez que ha reconocido no partir de cero en esta carrera por el sillón municipal. Esta predisposición le ha colocado como el único candidato, por el momento, entre las filas socialistas, mientras que Trinidad Jiménez (candidata a las primarias del Partido Socialista Madrileño para la presidencia regional) ya se ha apresurado a afirmar que junto a Jaime formarán un tándem ganador. Es otra manera de evitar obstáculos internos, aunque en este caso, ambos cuentan con el aval de Zapatero. Y eso ya les da cierta ventaja en la línea de salida.

Lissavetzky de 58 años, doctor en Ciencias Químicas y militante del PSOE desde hace 36 años está ante la competición más importante de su vida. Y es de esperar que tanto tiempo rodeado de deportistas le haya servido para aplicar el juego limpio y las conductas deportivas que con tanto ahínco ha defendido desde la Secretaría de Estado para el Deporte. Su lucha incesante contra el dopaje deberá trasladarse ahora a las corruptelas políticas y a los diferentes abusos de poder que anidan en los bajos fondos de la comunidad madrileña, aunque ésta no sea una excepción en el resto de España. La carrera con Ruíz Gallardón se presenta interesante y apasionada, como una reválida en la que ambos intentarán quitarse una espina común: la consecución de unos Juegos Olímpicos por los que, curiosamente, ya han trabajado codo con codo para su ciudad.

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