Conquistamos el mundo

16 07 2010

Y nos tocó vivirlo desde Malta, rodeado de algunos de mis mejores amigos que como todo un país terminamos rendidos a ese genio de Fuentealbilla silencioso y efectista que nos elevó hasta la gloria eterna. CAMPEONES DEL MUNDO, Campeones en sufrimiento, Campeones, por fin, de un Campeonato del Mundo de Fútbol. Es un placer contarlo, aunque todavía cueste creérselo. Es verdad, la antigua Jules Rimet ya está entre nuestras manos desde donde la hemos elevado al cielo estrellado del Soccer City en Johannesburgo, en el primer Mundial disputado en África, rompiendo todos los tópicos y las estadísticas.

Casillas es ya un privilegiado tras levantar esta Copa

Algunos se preguntarán por esta tardanza, justificada por esa estancia en Malta de la que regresamos ayer, con algo más de tiempo para asimilar el nuevo hito de nuestro deporte. Lo único que puede elevar al primer plano de la óptica mundial un país alicaido. Lejos, por tanto de nuestra tierra vivimos con más énfasis y con mayor orgullo (si cabe) un triunfo histórico que nos llevó a convertir a Malta en la decimo octava región española. Fueron miles los españoles llegados de todos los rincones de la Península que aquella calurosa noche del 11 de julio salió a las calles de esa pequeña isla del Mediterráneo para celebrar nuestra última hazaña: la estrella ya reluce en nuestro pecho.  

Ataviados con banderas, camisetas, bufandas o cualquier prenda que los identificara como españoles, las principales arterias de la isla se tiñeron de rojo y gualda hasta desembocar en las diferentes playas, centro de reunión y celebración con el mar como excusa  para saciar nuestro ardor victorioso y una motivación añadida para extender nuestro orgullo a las aguas del Mediterráneo. No hubo recoveco de la isla en el que no resonara el ‘Viva España’, el himno, o ese ‘Yo soy español’ que se ha convertido en la arenga, la musiquilla extra-oficial y en nuestro signo de identificación más allá de los Pirineos.

Éramos los protagonistas de un sueño hecho realidad, de una quimera, de una premonición. Y es que como si de una visión se tratara hace cuatro años ya hubo quien me aventuró esa final lejos de casa. ¿Te acuerdas? Aquel visionario, uno de mis amigos del alma, se adelantó en la fecha y el lugar. En 2006, España se quedó por el camino, pero cuatro años después no falló ni La Roja, ni un servidor. Una vez más veía la final del Mundial fuera de España, rodeado de amigos y en un lugar paradisíaco. Pocos marcos revisten tanto un momento histórico.

Y sin embargo, ese sueño supuso la ruptura de otro. Por paradójico que parezca. Uno descubrió el veneno de esta profesión el día que comprendió que era el camino más sencillo para compartir y saborear esos momentos lo más cerca posible de los deportistas. Negado de ese talento innato para superar los límites físicos, el periodismo se convirtió en la vía más directa para, si no meter el gol de la final de un Mundial, al menos narrarlo, contarlo, escribir sobre ello. Ese gol llegó demasiado pronto para un recién licenciado que hace sus primeros pinitos en el inabarcable mundo de la comunicación. El egoísmo no nubla mi mente y, a pesar de todo, uno prefiere haber sido testigo antes que protagonista.  El reto ahora es otro. El reto ahora es repetir y estar ahí para vivirlo en primera persona. Aunque, ya se sabe, solo hay una primera vez. 

Iniestazo. Otro chutazo del manchego que lo eleva a la leyenda del deporte español

Aquella primera vez en la que la locura se desató en todos nosotros, en la que conocimos el éxtasis en primera persona y en la que ascencimos al paraíso gracias a un zapatazo de un chico humilde y callado, con escasez de melanina y exceso de corazón y talento. No podía ser otro que Don Andrés Iniesta el que a las 22.57 del 11 de julio de 2010 colara todos nuestros sueños en esa portería situada en la otra punta del mundo, la cual había permanecido 116′ infranqueable. El carrusel de emociones se destapó entonces hasta el amanecer, cuando el sol quiso ser testigo de nuestro alborozo. También él, más rojizo que de costumbre quiso alumbrarnos la realidad: éramos, somos y seremos (al menos los cuatro próximos años) CAMPEONES DEL MUNDO.

 Aquella noche se hizo día para terminar iluminando las primeras reflexiones a la luz del alba. Hasta las 9 de la mañana hondearon las banderas rojigualdas por las calles de Malta. Fue el momento en que los cánticos, los saltos y los abrazos dieron paso a los primeros pensamientos sensatos. Aquí os dejo los míos:

“Termina la noche más hermosa de mi vida. Gracias Dios por permitirme vivir esto. El sueño se hizo realidad y la estrella de la eternidad ilumina nuestro pecho, orgulloso de ser español. Podremos repetir, ahora el sueño es otro, es estar allí para contarlo pero ya se sabe que no hay nada como la primera vez. La incredulidad aún reinante no valdrá entonces. VIVA ESPAÑA, EL MUNDO ES NUESTRO“.

PaceVille (Malta) 12 de julio de 2010

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De Extremadura a Sudáfrica

9 09 2009

Puede ser el último paso para certificar la clasificación al Mundial del año que viene en un escenario volcado y rebosante de felicidad ante la presencia de la ‘Roja’. Mérida, capital autonómica de Extremadura, recibió ayer el mejor regalo posible en plena festividad de la región extremeña, la visita de los Campeones de Europa. Y hoy la fiesta será completa cuando a partir de las 22.00h. (TVE1) el balón eche a rodar en el partido que enfrentará al combinado nacional frente a la débil Estonia. Tras la exhibición de Riazor hace cuatro días frente a Bélgica los extremeños abarrotarán el Estadio Romano con un sólo objetivo disfrutar de la mejor selección del mundo.

Villa y Silva volverán a jugar en la punta de ataque

Villa y Silva volverán a jugar en la punta de ataque

Allí, en Mérida, inmejorable reliquía del otrora triunfante Imperio Romano quieren Del Bosque y sus chicos seguir ampliando la leyenda de ese ejército que ya conquistó Europa para extender por la Vía de la Plata sus dominios al resto del mundo. Para ello, el primer paso debe darse hoy, ganando a Estonia y que los rivales hagan el resto. Es decir, arrodillarse ante la tremenda superioridad española para lo que sería suficiente un victoria del ejército otomano frente a la indómita Bosnia. Porque parece evidente que España no tendrá mayores problemas para deshacerse de Estonia. Poco importarán los cambios que el Seleccionador Nacional tiene pensado realizar en la mayoría de sus líneas, el cambio de dibujo o el sofocante calor emeritense con el que los jugadores han sido recibidos. Porque esta grupo de jugadores van embalados hacia Sudáfrica, haciendo bien lo que mejor saben: jugar al fútbol.

Por ello, esta noche en el Estadio Romano reventará, como hace más de dos mil años el Teatro Romano de Mérida rebosaba ante las hazañas de Máximo Décimo Merilio. Hace días que se agotó el papel y buena muestra de la pasión y devoción que se tiene a esta Selección fue la sesión preparatoria de ayer. Una vez más lleno hasta la bandera, y es que Extremadura se ha volcado siempre con el combinado nacional, del que no disfrutaban desde hace tres años. Fue en un partido clasificatorio para la Euro 2008. Ahora regresan en busca de una empresa mayor, confiando en que esta tierra sea talismán y paso obligado en pos de repetir hazañas épicas.

Las 14.000 localidades del Estadio Romano se llenaron para ver un entrenamiento

Las 14.000 localidades del Estadio Romano se llenaron para ver un entrenamiento

Aunque lo de hoy será un combate desigual. Porque España esta hoy por hoy a años luz de un equipo que ha llegado a Mérida para disfrutar del sol y de la piscina de su hotel. Las altas temperaturas también jugarán en su contra, porque los españoles ya estamos acostumbrados a los rigores del mercurio en esta fecha. Por si acaso, Del Bosque hará cambios para no castigar demasiado a sus jugadores y dar oportunidades a todos. Así, Albiol y Marchena darán refresco a la pareja culé (Piqué-Puyol), mientras Senna volverá a ser el mejor gladiador de la ‘Roja’. A su lado estará el ‘profe’ Xavi y su alumno más aventajado Cesc Fábregas. Donde no habrá cambios será en el ataque. Silva, Torres y Villa volverán a ser las puntas de lanza de un equipo que desea finiquitar sus planes para el próximo verano hoy.

Pocos más retos plantea el partido. Si acaso conocer a qué distancia de Raúl se quedará Villa tras el partido de hoy en esa caza particular que el asturiano emprendió hace ya bastante tiempo por ser el máximo goleador nacional. Certificar la vuelta de Senna con el combinado nacional tras la lesión que le apartó de la Copa Confederaciones y esperar que Torres acabé con la mala racha que le persigue desde aquel ‘hat-trick’ que logró, precisamente, en el partido inicial de la Copa Confederaciones. Todo ello rodeado de un ambiente festivo con el que la Selección Española pretende enviar a los leones a Estonia y devolver así, a la vieja Emerita Augusta el fulgor y la emoción de épocas pasadas.