El sucesor de Quini

25 05 2010

Llega con un año de retraso y pasando por alto la jugarreta del año pasado. Entonces, Laporta le hizo un regate donde primó más dar salida a Eto’o que satisfacer las necesidades del entrenador. Entonces, como hoy David Villa  era la primera opción de Pep Guardiola para reforzar la delantera azulgrana, por la que Zlatan Ibrahimovic ha pasado de puntillas, sin hacer el ruido esperado en forma de goles. Sus 21 goles esta temporada se hacen pocos. Más aún si se comparan con los 29 marcados por ‘El Guaje’ Villa, su nuevo compañero y rival por un puesto en la delantera culé.

40 millones de euros tienen la culpa de que el ‘7 de España’ llegue al Camp Nou para convertirse en el 7 azulgrana y en el nuevo ídolo, otro más,  de la afición del Camp Nou. Villa engrosa así una jugosa lista de ilustres asturianos que vistieron la zamarra del Barça. Mención especial para dos de ellos: Luis Enrique y ‘El Brujo’ Quini. Precisamente, dos de los ídolos del nuevo jugador azulgrana. Villa aspira ahora a seguir su senda y convertirse en el sucesor de Quini, a base de goles, talento y compromiso con ese club.

Villa culé. El Guaje ha cumplido un sueño

Esas fueron algunas de las mejores virtudes del 9 asturiano que a principios de los ochenta hizo vibrar al Camp Nou donde llegó entrado en la treintena. Pero el gol no entiende de edades y ‘El Brujo’ se alzó en dos temporadas consecutivas (1981,1982) con el trofeo de máximo goleador de la Liga. Contaba con 32 y 33 años respectivamente. A David, el tren de su vida le ha llegado a los 29 años y parece que, al igual que al ‘Brujo’ en su día,al ‘Guaje’  le quedan goles para rato. Hasta el 2014, fecha en que termina su contrato, tiene tiempo. Además, David cumple su sueño de la infancia, tal y como me comentaba hace unos días un compañero de trabajo que habló directamente con sus amigos más íntimos, al enfundarse la camiseta azulgrana.

Su oportunismo, su velocidad, su movilidad y, sobre todo, su eficacia auguran la mejor de las conexiones con sus nuevos compañeros. En realidad, viejos compañeros de la Selección Española, como Xavi, Iniesta, Piqué, Puyol o Busquets, a los que conoce a la perfección. Eso, sin duda ayudará a su aclimatación a un vestuario y un estilo de juego como el del Barça, por otra parte tan parecido al de ‘La Roja’. En este sentido la pretemporada del Barça y de Villa ya ha comenzado con la concentración de Del Bosque y sus chicos.

Y precisamente ahí puede marcar David otro hito. Una vez enfundado en la camiseta azulgrana, ‘El Guaje’ puede convertirse en la máximo artillero de la historia de la Selección Española, arrebantando ese reto a Raúl González. El ‘7’ blanco suma un total de 44 goles y parece imposible que pueda seguir aumentando esa cuenta, mientras que Villa ha marcado 36 goles con ‘La Roja’ y con el Mundial de por medio, no es descabellado pensar que antes o después supere al antiguo ‘7’ de España. Lo cual no dejaría de ser curioso y hasta morboso, si me lo permiten. El tiempo pasa para todos y Villa, más goleador y con mejor promedio que Raúl, ha aprovechado mejor sus ocasiones y su rendimiento para coronarse con España. Villa, también se ha aprovechado de la época que le ha tocado vivir y por ello está en una posición inmejorable para entrar por derecho en la historia de nuestro fútbol.

Su fichaje es, sin duda, el primer bombazo del recién inaugurado mercado de fichajes. Un golpe de efecto, una foto de esas de las que acostumbra a regalarnos Laporta, quien aseguran que todavía guarda una última instantánea antes de abandonar la portrona culé, con la vuelta a casa de Cesc Fábregas. Con el catalán se redondearía un equipo de ensueño puesto en las manos de Guardiola, quien ya se frota las manos ante los innumerables recursos ofensivos con los que contará la próxima temporada. Villa será su estilete, la lanza más afilada de ese temido y mágico tridente que formará con Messi y Pedro (Ibra debería esperar su oportunidad en el banquillo). Con ellos el Barça ganará en velocidad, movilidad y efectividad para repasar los caminos de la gloria. Quini ya tiene heredero.

En Barcelona ya suena aquello de Villa, Maravilla:

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El valor X

3 05 2010

Un equipo siempre se organiza, crece y se agrupa en torno a un líder. Los hay eléctricos, musculados, elegantes, carismáticos y silenciosos. Xavi, el centrocampista del FC Barcelona, es uno de éstos últimos. Su cabeza es un ordenador privilegiado, su físico, indestructible (a pesar de su aparente fragilidad) y sus piernas cuentan con un silenciador con el que filtrar pases que desgarran las espaldas contrarias. A todo esto suma su compromiso, su amor a unos colores y su defensa de unos valores en los que cree y con los que disfruta. Hablamos, por tanto, de un futbolista superlativo.

Xavi, alma mater del FC Barcelona

El último ejemplo lo vimos el pasado sábado. Xavi volvió a impartir otra clase magistral a la que nos ha ido acostumbrado este curso, como el anterior, como en la Eurocopa. La diferencia, esta vez, es que el de Terrasa jugaba ese partido lesionado. Pero Xavi no se lo quería perder, Xavi no quería dejar solos a sus compañeros en el compromiso más duro que les quedaba a los azulgrana de aquí al final de temporada. El partido frente al Villarreal, tras la amarga eliminación europea ante el Inter, había alcanzado el estatus de trascendental ya que era el último tren de la temporada, el de la Liga, el único título al que optan ya los azulgranas.

Las alarmas habían saltado antes. En plena vorágine tras la fracasada remontada ante el Inter, Xavi se retiraba antes de tiempo del entrenamiento del jueves. El diagnóstico no presagiaba nada bueno y las dolencias no remitían en ese sóleo de la pierna izquierda que amenazaba con acabar con la fantasía y la magia azulgrana de un solo golpe. Guardiola habló con su extensión sobre el campo, con uno de sus capitanes, el viernes para conocer cómo evolucionaba y la respuesta de Xavi fue rotunda. “Estoy para entrar en la convocatoria y quiero jugar mañana”. Antes de esa conversación los médicos habían decidido junto con Guardiola dar descanso al ‘6’ culé y permitir que se recuperara de una rotura de 3cm en la parte posterior del gemelo izquierdo que traía de cabeza a media Liga.

El resultado lo conocemos todo. En una muestra más de compañerismo y profesionalidad, Xavi jugó los 90 minutos, dio una asistencia de gol, marcó un magnífico gol de falta directa y colaboró activamente en los otros dos goles de su equipo. El ‘profe’ lo había vuelto a hacer, había despejado de un plumazo la ‘X’ que se cernía sobre la cabeza de todos los culés, y la ecuación le había salido perfecta. Había arriesgado su pierna, había jugado con la posibilidad de perderse el Mundial, pero había dado un paso muy importante para que su equipo se alzara con el título de Liga. Eso sí que es dejarse la piel.

Guardiola reconoció después del partido que Xavi podría perderse el Mundial de Sudáfrica, a un mes escaso de su comienzo y un escalofrío recorrió el cuerpo de todos. Porque Xavi no sólo es el termómetro y el cerebro del Barça, sino también de la Selección Española, y su ausencia sería hoy por hoy irreparable para ambos.  En ese valor, en esos escasos tres centímetros, en ese compromiso íntimo nos va mucho a todos. La ecuación de la Liga se complicaría y la del Mundial sería casi misión imposible. El ‘profe’ no quiere perderse nada y desea seguir impartiendo clases magistrales, por lo menos hasta el 11 de julio. El Barça se ha unido en torno a la figura de sus canteranos, de los hombres de la casa para alcanzar el último y único reto de la temporada. Ahí, Xavi es bandera. Como en la Selección. Y ese valor es incalculable.





El sueño de una noche de verano

18 11 2009

Una imagen imborrable

Ni Shakespeare lo hubiera imaginado mejor, porque aquella noche tuvo de todo. Pasión, nervios, tensión, drama, alegría y éxtasis. Fue el éxtasis de un triunfo infinitivo bajo cuyo manto nos encontramos año y medio después. Allí volvemos hoy, a Viena, al Ernst Happel, al lugar donde el 29 de junio del 2008 cambiamos la historia y levantamos al cielo nuestros anhelos  y nuestras ilusiones: la Copa de Europa de Selecciones.

Aquel día la ilusión de un equipo fue la ilusión de todo un país. Allí, en Viena el ‘tiquitaca’ se hizo mayor, se dio a conocer al mundo y nos llenó de orgullo a todos los españoles. Torres acabó con los fantasmas (los propios y los ajenos) con aquella carrera hacia la fe, hacia la inmortalidad. Ni el físico, ni la experiencia, ni el palmarés de Alemania pudo con nosotros y los teutones terminaron asfixiados de perseguir a esas sombras burlonas que escondían el balón como nadie.

Recuerdo perfectamente aquella noche, aquella sinfonía de violínes en la ciudad natal de Mozart. Ni un ápice de los sentimientos que afloraron entonces se han borrado. En realidad fue el primer y el último día de aquel verano en el que disfruté de mis primeras prácticas profesionales. Pero antes de eso, viví un momento único, irrepetible (porque no hay nada como la primera vez) y emocionante. Arropado por mis amigos y mis seres queridos, en el pequeño pueblo donde había crecido, con los exámenes universatirios recién acabados me dí un baño de gloria y euforia como nunca antes había imaginado. El paraíso no debe ser muy distinto a aquello.

Aunque, mientras disfrutaba de todo aquello, un viejo sueño me vino a la cabeza y comencé a temer por él. Desconfié de poderlo cumplir, desconfié de llegar a tiempo, me di cuenta de que la meta estaba más cerca de lo que yo esperaba. También comprobé que mi sueño era real, que se podía conseguir y comprendí que si así ocurre el próximo verano yo lo disfrutaré de la misma manera que lo hice con la Eurocopa, aunque nunca haya otro igual (ya saben la primera vez…).

Es más que posible que el partido de hoy no tenga la trascendencia de aquel. Será un amistoso frente a Austria con el que los internacionales españoles se darán un más que merecido homenaje tras una fase de clasificación impecable para el próximo Mundial. Del Bosque seguirá haciendo pruebas, ampliando los recursos de un equipo que parace no tener fin y que sigue cautivando y conquistando allá por donde va. Hoy volvemos al kilómetro cero, al lugar de partida, donde comenzó todo y donde fijamos hace año y medio el Santuario contemporáneo del fútbol español. Hoy volvemos a soñar.





No damos con la letra

14 11 2009

Hoy además de camiseta y ¿centenario? también estrenamos letra. La letra de la nueva canción de apoyo a la Selección Nacional de Fútbol, ‘Roja pasión española’, se estrenará en sociedad esta noche en el partido amistoso del Vicente Calderón en el que nos enfrentamos a la Argentina de Maradona y Messi. Pasado, futuro y presente de la Albiceleste. La canción ha sido compuesta por César Cadaval, el hermano mayor de los Morancos, y es interpreta por José Manuel Soto y el grupo Siempre Así.

La Roja adquiere un aire 'retro' con la nueva equipación para el Mundial 2010

Con esa base el toque andaluz, los ritmos aflamencados, y el particular sonido de la guitarra española  se dejan entrever en la puesta en escena del nuevo ‘himno’ de la Roja. Aunque evidentemente eso no es lo más negativo de la canción, porque resulta obvio que el arte del sur debe transpirar por algún sitio. La canción, en realidad, no capta los nuevos tiempos de la Selección. Atrapada en los viejos tópicos y leyendas de la Roja, poco o nada tiene que ver con el juego exquisito, seductor y efectivo de los hombres de Vicente del Bosque.

Es muy posible que las nuevas generaciones no se vean representadas. No obstante, se hace referencia a la ‘furia española’, ese apodo tan oportuno que se nos colgó en los Juegos Olímpicos de ¡Amberes 1920! y que se recuperó para la causa en los años 80. Pero, es que todos hemos evolucioando bastante desde entonces: nuestros jugadores, nuestro juego y hasta nuestros motes. Ahora se lleva más el tiqui-taca.

Además, el evidente influjo andaluz de la obra nos remite a canciones e himnos más recientes. Los parecidos llegan a tal punto que en determinadas frases o estrofas uno no sabe si está escuchando el himno sevillista de El Arrebato o la nueva canción de apoyo a la Selección (y eso que Soto es bético). ‘Roja pasión española’ parece una más, seguramente no será el último intento por dar con la letra que identifique a los millones de espectadores que se ponen delante del televisor cada vez que juega España. Hoy por hoy, es poco menos que una quimera. Debido a ello, prefiero quedarme con el Himno Nacional, del que todos nos sabemos ya la letra.

De todos modos, os la dejo aquí para que juzguéis vosotros mismos: