¡Feliz Año Nuevo!

11 07 2011

Suenan las 12 campanadas y esta vez no hay uvas que llevarse a la boca, no hay champán que descorchar ni grandes reuniones familiares. Todo aquello se agotó esa noche. Sin embargo, la memoria rescata 12 momentos únicos, tal vez más, de aquella noche, de aquel día marcado a fuego en la retina y en los corazones de todos los españoles. La sonrisa acompaña a los pensamientos mientras el pecho, henchido, luce orgulloso esa estrella que todos soñamos de pequeño portar ahí, en la camiseta de nuestra Selección. Han pasado 365 días de aquello y hoy es el 1 del 1 del año 1 d.C (después de ser Campeones). ¡Feliz Año Nuevo a todos!

La 12º uva sabía a gloria y eternidad

La memoria se traslada rauda hasta el desván de las efemérides y allí encuentra, en un lugar privilegiado, la acaecida el 11 de julio de 2010, el día que convertimos Johannesburgo en la capital española y al Soccer City en una improvisada Puerta del Sol donde alumbramos algo más que el nacimiento de un nuevo año; el inicio de una nueva era. Tras culminar el sueño de aquella noche de verano que muchos alargaron hasta que se hizo de día, todos nos fuímos a la cama embriagados por las 12 uvas de la felicidad que no hizo falta comerse aquella noche.

1º uva.- El día amaneció caluroso, incluso en Johannesburgo (en pleno invierno), con un sol más rojizo que de costumbre. Se trataba de la primera señal. Había llegado nuestro día y cada uno de nosotros hizo cuanto pudo para calmar los nervios de esa mañana eterna. La primera uva fue el remedio para esa ansiedad.

2º uva.- La indumentaria de ese día no se olvida. Nada de camisa, corbata o americana. Nuestras nocheviejas son distintas. Aquel primer día del año O de nuestra era un color se imponía al resto, el rojo de La Roja. Los complementos más buscados eran el bañador, las chanclas y alguna que otra bandera. La segunda uva debía mostrar nuestro orgullo.

3º uva.- Había que ‘matar’ el tiempo hasta que llegara la fiesta. Por eso, en esa mañana eterna se ajustaban los últimos detalles, se remataban los preparativos. Las llamadas a amigos y compañeros se multiplicaban para conocer cómo vivían otros el mismo sueño. La tercera uva nos convencía de que nada podía fallar.

4º uva.- Con la cuarta nos atragantamos y los fantasmas abrieron la puerta de nuestro lado oscuro. Vimos a los holandeses altos, fornidos, rapidísimos, técnicamente buenos y con la deuda histórica sobre sus espaldas. Ellos ya habían ido dos veces a esa fiesta y en ninguna consiguieron ligarse a la chica guapa. Definitivamente, la cuarta uva nos llenó de dudas.

5ª uva.- Salimos adelante con el descanso reparador de una buena siesta que aliviara nuestros temores. Había que hacer patria hasta del descanso y ahí nos volvimos a sentir ganadores. Algunos ya vieron entre sueños lo que nos esperaba, el otro gran sueño, aunque nadie lo reveló para que, por fin, se cumpliera. La quinta uva supo a calma y revelación. 

6º uva.- Con la tarde ya avanzaba y los nervios en estado creciente tocaba ponerse guapo para la fiesta. Era el tiempo de los adornos, de hondear las banderas más grandes, de alzar las bufandas al aire, de sacar las pinturas de guerra y de calentar las gargantas para lo que nos esperaba. La sexta uva nos puso la cara roja y el corazón a cien.

7ª uva.- A las citas con la historia se llega con puntualidad, para no dejar pasar la oportunidad. Las reuniones, los corrillos y, nuevamente, los cánticos fueron la terapia con la que ‘matar’ los nervios en primera línea de batalla. La séptima uva fue regada con cerveza, coca-cola, vino, agua o cualquier otra cosa con la que refrescar el volcán de sentimientos que recorría el alma.

8º uva.- Puntuales fueron también los holandeses, quiénes pronto se especializaron en las malas artas. Así nos dimos cuenta de que aquello no sería fácil pero nos dio igual. Habíamos esperado toda una vida ese ‘baile’ y ahora no íbamos a arrugarnos. La octava uva rezumaba arrojo y decisión.

9º uva.- Nos sabíamos el baile y nuestro discurso, el movimiento de pies y los pasos a dar por la cabeza para llegar al gol con los pies. Y sin embargo, no éramos capaces de interpretar nuestra función. Algo fallaba en el momento justo para dar con la tecla que nos alzase al cielo. La 9º uva nos dejaba un regusto agridulce.

10º uva.- Ante la imposibilidad de llegar al cielo por nuestros atajos, imploramos la bajada de éste a la tierra. En medio de las dificultades nos encomendamos a lo divino para hacer realidad los sueños mundanos. Y entonces le reconocimos en él. Otra vez el Santo nos salvaba en el abismo, otra vez el Santo se acomodaba bajo nuestra portería. Era otra señal, nos habían perdonado la vida. La 10º uva destilaba redención y santidad.

La 10º uva, nuestra redención. El destino nos daba la segunda oportunidad

11º uva.- Era la uva de los elegidos. La de los 11 de Johannesburgo, la de los 11 de Sudáfrica. Era la uva de Iniesta, el único de La Roja que entiende de caldos y posee una bodega. Él paró el tiempo para desatar la locura con un gol que vino del más allá, guiado por el mayor gesto de amistad y emotividad que se recuerda. Dani Jarque también golpeó ese balón y así era imposible pararlo. Aquella uva, la 11º, estuvo bañada en lágrimas y supo a euforia.

Aquella uva, la 11º, estuvo bañada en lágrimas y supo a euforia

12º uva.- Porque para entonces nos sabíamos Campeones del Mundo. Habíamos conquistado a la chica, que relucía orgullosa a la espera de su nuevo acompañante, a la espera del último baile de la noche, ante la atenta mirada de millones de personas y de las estrellas que abarrotaban el cielo sudafricano. De allí arrancamos una para coserla para siempre en nuestro pecho.  Y así, radiantes de felicidad y orgullo paladeamos la 12º uva. Aquel sería un gran año, esa uva, degustada por Casillas antes que nadie, sabía a gloria y eternidad. 

Una vez más, ¡Feliz Año Nuevo!

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Resbalones

9 09 2010

Uno detrás de otro. Casi sin tiempo para recuperarnos volvimos a recuperar sensaciones que creíamos haber dejado atrás para siempre. Si el martes era la España futbolística la que lamentaba la dolorosa derrota infringida por Argentina en el Monumental de Buenos Aires, apenas 24 horas después, la decepción se hacía absoluta con la eliminación de la España baloncestística, de la ÑBA, en ese Mundial de Turquía que nos ha dado demasiados quebraderos de cabeza. Resbalones que pueden traer consecuencias, sobre todo en el caso de la canasta, donde han fallado demasiadas cosas y no sólo la defensa de esa última posesión ante Serbia. Resbalones que vuelven a demostrar que el deporte sólo conoce los buenos hábitos que comienzan por el afán de competición y continúan por la entrega solidaria.

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Algo de todo eso falló tanto en Buenos Aires como en Estambul el otro día. Vayamos por parte. Frente a la albiceleste Del Bosque abusó de discurso complaciente y generoso. Dio demasiadas facilidades a los hombres de Batista, que a pesar de lo publicado estos días en Argentina no ganaron la Copa del Mundo por vencer a España. Era un partido amistoso, de nivel, pero amistoso y el Seleccionador dio prioridad al partido clasificatorio frente a Liechtenstein. En Argentina se premió al grupo, se buscó la continuidad de un proyecto a largo plazo (como mínimo hasta la Eurocopa 2012) y se hicieron probaturas que no en todos los casos salieron bien. Allí fuimos en un afán recaudatorio de esos votos que pueden ser definitivos para que la candidatura ibérica (España-Portugal) se alce con el Mundial 2018. Y esperemos haber conseguido ese objetivo.

Porque el resto lo tiramos por tierra, como el prestigio y esa corona de Campeón del Mundo que al final fue abollada por los argentinos. Faltó intensidad y predisposición en unos jugadores que todavía tienen demasiado cerca la pretemporada y que pasaron por Argentina como un turista (deportivo) más, admirados y atónitos ante estadios de leyenda como La Bombonera de Boca Juniors o El Monumental de River Plate.  A partir de ahí los palos a diestro y siniestro, las críticas desmedidas, la moda mezquina. Con demasiada facilidad se calló en el tremendismo patrio, en el victimismo español. Cuando uno lleva una estrella en el pecho asume ciertas responsabilidades, pero también aprende a dirimir el escalón que separa la competición del compadreo. A España, después de ser Campeona de Europa y del Mundo, ya solo la motivan los títulos.

Ese camino lo recorrió con anterioridad la ÑBA, la España de baloncesto y ahora un quinto puesto en el Mundial (a lo máximo que podemos aspirar) nos sabe a poco. Nos hemos malacostumbrados. Y a pesar de eso, nadie niega el resbalón. Porque este Mundial ya empezó gafado con la inoportuna lesión de Calderón, nuestro mejor director de orquesta, y continuó con la primera derrota en el torneo frente a una Francia que luego quedó eliminada en Octavos de final. Sin olvidarnos de que un tal Pau Gasol tampoco acudió a Turquía por decisión personal. El mejor jugador español de la última década necesitaba descanso tras dos temporadas al límite con Los Angeles Lakers.

La decepción más absoluta asoló el rostro de los jugadores de la ÑBA

Carentes del liderazgo de ambos, España no ha sabido combinar y mezclar como un equipo. Apenas en dos de los siete partidos disputados la ÑBA mostró todo el potencial que tiene. El balance hasta el momento no deja lugar a dudas, cuatro victorias y tres derrotas. Ni una pizca de la superioridad mostrada en los partidos de preparación, ni rastro de esa defensa que nos llevó a un dominio absoluto tanto en Europa como en el mundo, por no hablar de la velocidad de ejecución que siempre nos había caracterizado. En Turquía se nos ha olvidado correr, hemos abandonado las transiciones rápidas y hemos terminado haciendo el partido demasiado cómodo al resto de nuestros rivales.

Lo del otro día, frente a Serbia fue un cara o cruz que esta vez salió rana. La fortuna nos había acompañado otras veces y a toro pasado resulta sencillo afirmar que todos hubiéramos cometido falta en lugar de defender hasta el final con todas las consecuencias. Cuestión de confianza. Scariolo lo fio todo a la defensa en un campeonato en la que ésta no ha sido nuestra mejor arma y Teodosic hizo el resto. Otros antes habían actuado igual pero esta vez el partido estuvo siempre en el lado de Serbia, dominante en el marcador y el juego. España quedó en una furia de arreones, que llegados al límite no supieron como controlar y encauzar.

La ansiedad ha sido la principal característica de una Selección que pensó demasiado en la cumbre, en esa final con EE.UU. que ya no podrá ser. Con esa presión añadida y con las bajas ya comentadas no se aprecian signos de vejez, aroma de fin de ciclo. Sí comprobamos, no obstante, la importancia y capitalización de un jugador como Pau Gasol cuya influencia en el equipo va más allá del parqué. Es momento de reflexionar, de sacar conclusiones y tomar decisiones. Scariolo ha hecho campeona de Europa a esta Selección y ahora la puede llevar a un meritorio quinto puesto que nos permita acceder directamente a los JJ.OO. de Londres 2012 pero la pregunta es si no podía haber sacado más rendimiento a lo que tenía, si no podía haber evitado este resbalón tan inoportuno, ahora que pensábamos que nos habíamos hecho grandes.





Bolos y centanarios

11 08 2010

Hoy hace un mes que ganamos la estrella de la eternidad, la Copa del Mundo, en el Soccer City de Johannesburgo. Con la resaca todavía a cuestas y el trofeo dando vueltas por toda España y parte del extranjero, La Roja vuelve al tajo con medio país de vacaciones, un 11 de agosto. La fecha no solo pilla con el pie cambiado a los aficionados sino también a jugadores y clubes, los primeros recién llegados de su merecido descanso (en los más afortunados de cerca de un mes), los segundos inmersos en las últimas semanas previas al inicio de una temporada que ya se vislumbra en el horizonte.

La Copa del Mundo ha sido ofrecida a la Virgen de Guadalupe de México

Y en medio de todo esto surge una fecha FIFA, que para quien no sepa lo que significa el dichoso término, éste hace referencia a las citas del calendario programadas para la disputa de partidos internacionales. El 11 de agosto es uno de esos días y a la Federación Española de Fútbol no se le ocurrió otra idea que disputar un partido a miles de kilómetros de nuestro país y a más de 2000 metros de altura, en el Estadio Azteca de México, apenas un mes después de haber jugado nuestro último partido internacional. Con tal de hacer caja, vamos al fin del mundo.

Cierto es que el partido estaba concretado con anterioridad al Mundial. Fallo, nuevamente, de la Federación que no previó que pudiésemos alcanzar la final del Mundial y, por tanto, tener muy poco tiempo para preparar el partido. Por si fuera poco, la Federación Mexicana de Fútbol impuso al firmar el compromiso que la Selección Española debería llegar al Azteca con, al menos, el 60% de sus habituales, lo que no dejaba lugar a los experimentos.

Y es que el partido es algo más que un amistoso para los mexicanos. Con él se conmemora el segundo centenario de la Independencia azteca, precisamente, de los españoles y ahora, no sólo se enfrentarán a sus antiguos colonizadores, sino que enfrenten también tendrán al mejor equipo del Planeta, a los Campeones del Mundo. Esa motivación extra ya ha surtido efecto entre los jugadores de la ‘Tricolor’, algunos como el delantero Efraín Juárez ya amenaza con “abollar la corona a España”. Por si eso fuera poco, México ha ganado a las dos últimas campeonas del mundo a las que se ha enfrentado, Italia y Brasil.

Por todo ello, el bolo de esta noche es como mínimo incómodo. Porque ahora que la estrella es España habría que tener más tacto a la hora de lucir nuestro estilo al mundo. La polémica, además, ha merodeado la concentración de La Roja, ya que los internacionales del Barça han saltado de la playa al césped del Azteca sin más preparación previa. Para más inri, dentro de tres días se disputa la Supercopa de España, torneo organizado por la propia Federación Española de Fútbol, en la que participa el FC Barcelona y que en estos momentos la prepara en cuadro ya que siete internacionales culés han sido convocados. Es el precio del estilo.

Estilo del que no ha querido desprenderse Puyol, quien a pesar de anunciar, de manera más o menos oficial, que dejaría la Selección Española tras el Mundial de Sudáfrica, más tarde se retractó (animado por sus compañeros y el propio Seleccionador) y confirmó que continuaría dos años más. Hubiera sido el perfecto colofón, a sus 32 años, con una Eurocopa y un Mundial bajo el brazo. Sin embargo, Puyol tiene como meta el club de los 100(ha sido internacional en 90 ocasiones), convertirse en centenario con La Roja, algo que hasta hora sólo han conseguido hasta ahora Zubizarreta, Raúl y Casillas. Su compañero de equipo Xavi, puede ser el próximo (hasta ahora suma 94).

El Barça, por tanto, se convierte en preso de su éxito y de la ambición de sus jugadores. Por eso no son lógicas sus quejas y reproches ante la convocatoria de Del Bosque. El fallo viene de más arriba, de ese calendario unificado que todavía hoy es un anhelo lejano para el mundo del fútbol. Y la situación amenaza con repetirse a hora que los bolos serán una constante en todas las partes del mundo. Antes éramos nosotros los que invitábamos a los diferentes campeones del mundo para medirnos a ellos ante nuestro público. Ahora las tornas han cambiado, nos toca rendir pleitesías y eso también hay que disfrutarlo. Hoy enseñamos al mundo nuestra estrella y ése es un compromiso que exige a los mejores.





Amorebieta venezolano

10 08 2010

La decisión sorprende porque anteriormente había acudido a la llamada de la Selección Española en las diferentes categorías inferiores. Pero ahora, Fernando Amorebieta ha optado por representar los colores de su país natal, Venezuela, antes que aquel en el que ha crecido y se ha hecho persona y jugador. Así lo confirmaba ayer la Federación Venezolana de Fútbol a través de un comunicado en el que se indicaba que Amorebieta estaba en disposición de ser seleccionado por el combiando ‘vinotinto’, tras haber realizado las los trámites requeridos ante la FIFA.

Amorebieta ha llegado a ir convocado con España, pero no había debutado con La Roja

Fernando Amorebieta nació un 29 de marzo de 1985 en Cantaura (Venezuela) de “casualidad”, tal y como él mismo reconoce. Su familia se marchó a América por motivos laborales, ya que su padre era jugador de cesta-punta, un deporte de orígen vasco muy arraigado en determinados países sudamericanos. Cuando Fernando tenía apenas dos años su familia y él regresaron a Iurreta (Vizcaya, País Vasco), la localidad natal de sus progenitores. El defensa central del Athletic Club tardaría más de 20 años en regresar a Venezuela.

En ese tiempo Amorebieta crecio al cobijo de Lezama, la fábrica de talentos del conjunto rojiblanco. Su 1,92 y su polivalencia en defensa, puede ocupar tanto el lateral izquierdo como ser el eje de la zaga, pronto le abrieron las puertas del primer equipo así como las categorías inferiores de la Selección Española. En ellas llegó a ser Campeón de Europa sub-19 en 2004. Hace dos años, el 14 de agosto de 2008, fue convocado por el seleccionador español, Vicente del Bosque para disputar un partido frente a Dinamarca, aunque finalmente no jugó ni un solo minuto.

Ese hecho (si hubiera debutado con la Selección absoluta, no podría competir con otro país), añadido a su desaparición en las posteriores convocatorias nacionales y los esfuerzos del entrenador venezolano, César Farías, por convencerle del importante papel que podría desarrollar con los venezolanos parecen haber sido definitivos en esta decisión.  Apoyado en su doble nacionalidad, hispano-venezolana, Amorebieta llegó a afirmar que le hacía ilusión debutar con el combinado ‘vinotinto’.

Ahora, completamente asentado en la zaga de los leones, titular indiscutible y con margen de mejora, La Roja le aguardaba a medio-corto plazo, aunque la continuidad de Puyol impedía ver los resultados de forma inmediata. Si es lo que Amorebieta siente bien está. Es preferible que quien se ponga la camiseta de la Campeona del Mundo sepa lo que lleva encima, La Roja no admite medias tintas, ni compromisos políticamente correctos.

Extraña, a pesar de todo, que esa decisión no la hubiera tenido antes, mientras ascendía peldaños hacia las puertas de la absoluta. Siempre hay a quien le cuesta más madurar o se niega a agrandar sus límites. De todos modos, es de agredecer la honradez de Amorebieta que en estos días de vino y rosas de la Selección Española ha escuchado a su corazón y ha tenido en cuenta sus sentimientos. Gracias a ellos es de esperar que Fernando sea un fijo en la próxima Copa América 2011, que se disputará en Argentina y si su evolución se mantiene, el destino todavía le puede reservar un partido más que especial frente a la Campeona del Mundo en ese Mundial de Brasil en 2014, que ahora se habrá convertido en su sueño ‘vinotinto’.





Dani Jarque, siempre con nosotros

8 08 2010

Esa fue la dedicatoria que el gran Andrés Iniesta inscribió en su camiseta apenas horas antes de disputar el partido más importante de su vida, poco antes de marcar el gol que nos cambió la vida a todos. Luego, en medio del éxtasis, Andrés tuvo un segundo de pausa, de sosiego, de lucidez para recordar a su querido amigo, al compañero arrancado de esta vida con excesiva premura. Aquel Dani Jarque, siempre con nosotros hablaba de la catadura moral y de la grandeza de este crack mundial y mejor persona, aunque el resto de los mortales sólo pudimos recapacitar en el gesto cuando la locura dejó de nublar nuestras mentes.

Iniesta destapó su mensaje tras marcar el gol más importante del fútbol español

Hoy se cumple un año de la muerte de Dani Jarque, el 8 de agosto de 2009 el corazón del capitán del RCD Espanyol se paraba para siempre. Su repentina muerte provocada por una asistolia no desfibrilable inundaba el fútbol español de lágrimas tras un nuevo caso de muerte fulminante en el deporte rey. El doctor Cervera (médico del Espanyol)  le practicó el masaje cardícaco y usó el desfibrilador, pero no se le pudo reanimar. Dani Jarque se unía a Antonio Puerta entre los ilustres de nuestros fútbol que nos dejaban antes de tiempo, pero ellos no eran los únicos. Sus muertes, no obstante, han ayudado a prevenir esos fallos cardíacos, a mejoras las revisiones médicas a los deportistas y a indagar en los estudios. Casos como los de De la Red o Sergio Sánchez son buenos ejemplos.

Pero Jarque nunca pudo estrenar esa capitanía en el nuevo estadio del Espanyol, ése que hoy se ha convertido en un pequeño museo en su honor pero que inexplicablemente no (todavía) no lleva su nombre. Algo que no deja en muy buen lugar a la directiva del Espanyol que ha demostrado una falta de sensibilidad preocupante con uno de sus mejores jugadores. El homenaje fue espontáneo y popular desde el primer momento y así la puerta 21 del Estadio Cornellá-El Prat, así se llama el nuevo estadio, se ha vuelto a llenar un año después de emotivas frases, velas incandescentes y fotos para el recuerdo.

Un nuevo homenaje a Dani Jarque ha tenido lugar hoy en la puerta 21 de Cornellá-El Prat

Aquella puerta 21 que hace un año reventó de dolor y llanto ya se conoce como puerta ‘Dani Jarque’ y en los próximos días se colocará un busto del jugador en su memoria. Esta noche coincidiendo con la final del Trofeo veraniego Ramón de Carranza que enfrentará al Espanyol y el Atlético de Madrid se espera que sus compañeros salgan con alguna camiseta conmemorativa.

Con un futuruo prometedor, con tan solo 26 años y con una hija de camino que nunca llegaría a conocer, Jarque dejó demasiadas cosas a medias. Una de ellas fue la Selección Española, a la que había acudido en sus categorías inferiores. Parte de esa ausencia la redimió Iniesta el pasado 11 de julio para recordar que siempre ha estado ahí. El de Fuentealbilla era uno de los amigos íntimos de Dani, uno de los que más sufrió con su pérdida y su particular homenaje estuvo a la altura de su gran amistad. Pocas veces una camiseta significó tanto, pocas veces unas palabras pusieron tantos vellos de punta, pocas veces las lágrimas han arrasado nuestros ojos con una mezcolanza de alegría y pena como aquella. Jarque,  desde un lugar privilegiado, el cielo, también ayudó a que ese balón entrara. Él vio ese gol como nadie.





Conquistamos el mundo

16 07 2010

Y nos tocó vivirlo desde Malta, rodeado de algunos de mis mejores amigos que como todo un país terminamos rendidos a ese genio de Fuentealbilla silencioso y efectista que nos elevó hasta la gloria eterna. CAMPEONES DEL MUNDO, Campeones en sufrimiento, Campeones, por fin, de un Campeonato del Mundo de Fútbol. Es un placer contarlo, aunque todavía cueste creérselo. Es verdad, la antigua Jules Rimet ya está entre nuestras manos desde donde la hemos elevado al cielo estrellado del Soccer City en Johannesburgo, en el primer Mundial disputado en África, rompiendo todos los tópicos y las estadísticas.

Casillas es ya un privilegiado tras levantar esta Copa

Algunos se preguntarán por esta tardanza, justificada por esa estancia en Malta de la que regresamos ayer, con algo más de tiempo para asimilar el nuevo hito de nuestro deporte. Lo único que puede elevar al primer plano de la óptica mundial un país alicaido. Lejos, por tanto de nuestra tierra vivimos con más énfasis y con mayor orgullo (si cabe) un triunfo histórico que nos llevó a convertir a Malta en la decimo octava región española. Fueron miles los españoles llegados de todos los rincones de la Península que aquella calurosa noche del 11 de julio salió a las calles de esa pequeña isla del Mediterráneo para celebrar nuestra última hazaña: la estrella ya reluce en nuestro pecho.  

Ataviados con banderas, camisetas, bufandas o cualquier prenda que los identificara como españoles, las principales arterias de la isla se tiñeron de rojo y gualda hasta desembocar en las diferentes playas, centro de reunión y celebración con el mar como excusa  para saciar nuestro ardor victorioso y una motivación añadida para extender nuestro orgullo a las aguas del Mediterráneo. No hubo recoveco de la isla en el que no resonara el ‘Viva España’, el himno, o ese ‘Yo soy español’ que se ha convertido en la arenga, la musiquilla extra-oficial y en nuestro signo de identificación más allá de los Pirineos.

Éramos los protagonistas de un sueño hecho realidad, de una quimera, de una premonición. Y es que como si de una visión se tratara hace cuatro años ya hubo quien me aventuró esa final lejos de casa. ¿Te acuerdas? Aquel visionario, uno de mis amigos del alma, se adelantó en la fecha y el lugar. En 2006, España se quedó por el camino, pero cuatro años después no falló ni La Roja, ni un servidor. Una vez más veía la final del Mundial fuera de España, rodeado de amigos y en un lugar paradisíaco. Pocos marcos revisten tanto un momento histórico.

Y sin embargo, ese sueño supuso la ruptura de otro. Por paradójico que parezca. Uno descubrió el veneno de esta profesión el día que comprendió que era el camino más sencillo para compartir y saborear esos momentos lo más cerca posible de los deportistas. Negado de ese talento innato para superar los límites físicos, el periodismo se convirtió en la vía más directa para, si no meter el gol de la final de un Mundial, al menos narrarlo, contarlo, escribir sobre ello. Ese gol llegó demasiado pronto para un recién licenciado que hace sus primeros pinitos en el inabarcable mundo de la comunicación. El egoísmo no nubla mi mente y, a pesar de todo, uno prefiere haber sido testigo antes que protagonista.  El reto ahora es otro. El reto ahora es repetir y estar ahí para vivirlo en primera persona. Aunque, ya se sabe, solo hay una primera vez. 

Iniestazo. Otro chutazo del manchego que lo eleva a la leyenda del deporte español

Aquella primera vez en la que la locura se desató en todos nosotros, en la que conocimos el éxtasis en primera persona y en la que ascencimos al paraíso gracias a un zapatazo de un chico humilde y callado, con escasez de melanina y exceso de corazón y talento. No podía ser otro que Don Andrés Iniesta el que a las 22.57 del 11 de julio de 2010 colara todos nuestros sueños en esa portería situada en la otra punta del mundo, la cual había permanecido 116′ infranqueable. El carrusel de emociones se destapó entonces hasta el amanecer, cuando el sol quiso ser testigo de nuestro alborozo. También él, más rojizo que de costumbre quiso alumbrarnos la realidad: éramos, somos y seremos (al menos los cuatro próximos años) CAMPEONES DEL MUNDO.

 Aquella noche se hizo día para terminar iluminando las primeras reflexiones a la luz del alba. Hasta las 9 de la mañana hondearon las banderas rojigualdas por las calles de Malta. Fue el momento en que los cánticos, los saltos y los abrazos dieron paso a los primeros pensamientos sensatos. Aquí os dejo los míos:

“Termina la noche más hermosa de mi vida. Gracias Dios por permitirme vivir esto. El sueño se hizo realidad y la estrella de la eternidad ilumina nuestro pecho, orgulloso de ser español. Podremos repetir, ahora el sueño es otro, es estar allí para contarlo pero ya se sabe que no hay nada como la primera vez. La incredulidad aún reinante no valdrá entonces. VIVA ESPAÑA, EL MUNDO ES NUESTRO“.

PaceVille (Malta) 12 de julio de 2010





Regreso al pasado

17 06 2010

Los fantasmas se han instalado en nuestra cabeza, las miserias han vuelto a revolverse en nuestro estómago y las ilusiones han saltado por los aires a la primera. Esta vez no hemos necesitado llegar al decisivo cruce de cuartos, ni siquiera octavos. Ayer, tampoco teníamos en frente a ninguna potencia en el mundo del balompié. El obstáculo en el debut mundialista se llamaba Suiza y la todopoderosa campeona de Europa poco o nada tenía que temer ante el combinado entrenado por Ottmar Hitzfeld. El fútbol demostró una vez más su grandeza volteando todos los pronósticos.

Batacazo. Una jugada embarulla dio al traste con las ilusiones españolas en el estreno mundialista

Decepción, accidente, trapiés, resbalón, sorpresón. Lo de siempre. La confianza en nuestra selección ha bajado más de lo que lo llevan haciendo la Bolsa de Madrid en el último año. Hemos pasado del favoritismo más absoluto a ser el hazmerreír de toda la prensa internacional. Y tampoco es eso, el resultadismo nos ha ganado la partida en la primera baza, pero con el discurso romántico siempre fue más fácil conquistar a la chica. Decía el genial Juanma Trueba, ese poeta que escribe en el As, que las calabazas aturden en proporción directa al tiempo invertido en la seducción. Y España llevaba mucho tiempo preparándose para éste, su Mundial. Ayer la chica le negó el primer beso y eso duele.

Sin embargo, seguimos siendo los mismos que hace dos años enamoraron a Europa. Ahora la empresa es más complicada pretendemos seducir al mundo, como siglos atrás y recuperar los vestigios de ese imperio va a costar y mucho. A pesar de todo, el sutil tacto de Xavi, Iniesta, Silva o Xabi Alonso continúa ahí, la seguridad defensiva no debería resentirse por un cúmulo de despropósitos en el que la fortuna nos la pegó con un helvético que no ha pisado nunca los Alpes, y tal vez lo único que debería preocuparnos es que Casillas, éste sí, parece haber perdido su ángel. Ya no hace milagros, ahora ‘sólo’ para. Si a ello sumamos que nuestras punta de lanza perdieron su idilio con el gol en el momento más inoportuno, las consecuencias las conocemos todos. Se ha perdido el único partido que se podía perder.

Los suizos fueron más resultones, ya se sabe, en los tiempos que corren cualquier tonto hace relojes… y el enemigo de ayer no era el más adecuado para confiarse. Aunque, lo peor no fue la derrota. Lo más preocupante fue mostrar que nuestro repertorio no es tan atractivo como pensábamos, mientras descubriamos nuestras carencias al resto del mundo, quienes observaban a medio camino entre la satisfacción y la sorpresa como España volvía al pasado.

Optimista por naturaleza considero que el batacazo nos puede venir bien para darnos cuenta de que en el fútbol nada es infalible y solo el gol y su extensión, la victoria, da y quita razones. Ahora toca levantarse y en la gestión de esta situación se verá la raza, el compromiso y el hambre de títulos de esta generación, que por otra parte, nadie lo olvide, sólo conoce las decepciones por los libros de historia. España no ha buscado excusas y ese es otro buen indicio, porque esa es la característica de los perdedores, y La Roja ha optado por el discurso ganador: adaptarse y aprender.

Ese descenso a los infiernos, esa vuelta al trágico pasado, esa nueva visita de la fatalidad, debe servirnos para recordarnos todo lo que se hizo mal ayer, para no repetir esos errores en el  mañana. Para dotar de mayor épica a la conquista convendremos en recordar que nadie ha ganado un Mundial habiendo perdido el primer partido. Es otro reto más para alcanzar el paraíso. Toca demostrar, ahora sobre el campo, si somos príncipe o rana. Nuestra armadura, sin duda, habla de lo primero, aunque nuestras destrezas ayer no pasaron de las de un anfibio torpón, mientras que esa belleza de cabellos dorados nos sigue esperando al final del camino, y ya se sabe que a las chicas siempre les gustó más la retórica poética que la prosa.