Un Tour ¿descafeinado?

23 07 2010

Serán las altas temperaturas, será el ferreo control entre los favoritos o la no menos exigencia provocada desde la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), pero lo cierto es que el Tour 2010 no será recordado por las grandes etapas de ciclismo, por los duelos cara a cara o por los populares abanicos. Más allá del temido pavés y de las escasas escaramuzas entre Alberto Contador y Andy Schleck, los dos gallos en el corral francés,  poco más se podrá rescatar de una edición en la que el corredor pinteño tiene muy cerca descerrajar su tercer disparo en los Campos Elíseos de París.

Amigos para siempre

La última prueba de esa inesperada calma la vivimos ayer, en la etapa reina del Tour de Francia 2010. En pleno Tourmalet ,cuando las hostilidades se abrieron entre los principales favoritos al triunfo final en la clasificación general, nadie supo o pudo marcar diferencias. El paradigma una vez más volvieron a ser Schleck y Contador en esa relación de amor-odio que han protagonizado a lo largo de la ronda gala. Magníficos amigos desde hace tiempo, el corredor español se mantuvo a rueda del segundo clasificado  los últimos diez kilómetros de ascensión al mítico puerto pirenaico.

Mientras Andy intentaba con aceleraciones de todo tipo dejar atrás al maillot amarillo, Contador tiraba de experiencia y sangre fría para no dar ni un solo relevo y mantenerse a la expectativa ante la resolución de la etapa. Como si quisiera intimidar a su rival y, por qué no, buscar alguna debilidad en el luxemburgués, Alberto demarró a 5 kilómetros para meta, cuando ambos danzaban montaña arriba en busca de la victoria de etapa. Tras unos metros de vértigo, propios de la aceleración inicial, Schleck pudo pegarse a la rueda de Contador y así entraron en meta.

Aunque con las posiciones intercambiadas. Prácticamente dados de la mano, en un gesto caballeresco del maillot amarillo, que no todos han sabido entender, Contador le cedió la victoria de etapa al segundo clasificado de la general, del que, por cierto, sólo le separan ocho segundos. No obstante la superioridad del líder de Astaná sobre el del Saxo Bank en la lucha contra el crono augura que esa diferencia aumentará mañana, en la contrareloj de Burdeos. Alberto no es el primero que deja ganar a un rival directo. Ya lo hizo el propio Armstrong con el genial Pantani, o Indurain con Tony Rominguer, Claudio Chiapucci…, aunque las formas, apenas hubo sprint en la llegada, han sido la coartada de algunos para atacar al orgullo de campeón de Contador.

Éste, tal vez, arrastraba una culpa que no le correspondía. Tras la salida de cadena que sufrió el pasado lunes Schleck en pleno ataque sobre las rampas de Ax 3 domaines, Contador consiguió recuperar el maillot amarillo. A buen seguro que los pitos en el podio enfundado en el jersey de líder de la ronda gala todavía resonaban en su cabeza y las críticas posteriores ante su ‘escaso’ juego limpio le hicieron optar por la decisión más salomónica. Para tí (Schleck) la etapa, para mí la General.

No fue el primer intento de Contador por mejorar su imagen en tierras galas (algo, que por otro lado, no parece necesario), ya que al inicio de la etapa de ayer habló con Carlos Sastre para reducir el ritmo de carrera tras una numerosa caída en la que se vio implicado Samuel Sánchez. La proposición sacó de quicio a Sastre quien al término de la etapa tuvo para todos: “estamos haciendo del ciclismo una patraña de niñatos”. Una etapa que continuó con el guión establecido a lo largo de este Tour: descafeinado. Y es que en los tiempos que corren con la caballerosidad, al igual que ocurre con la demagogia sólo se hace patria de ella cuando el viento sopla a favor.





Contador dispara el Tour

20 07 2009

El pistolero de Pinto, Alberto Contador ya reina en el Tour. En la segunda oportunidad en que la carretera se empinaba hacia arriba el corredor de Astana tiró de galones y maestría para asestar un duro golpe a todos sus rivales. Su demarraje a casi seis kilómetros de la metra fue de los que hacen daño, de los que buscan abrir diferencias y de los que nos trasladaron a épocas pasadas. Con su típico balanceo encima de la bici, el ciclista español sacó toda la rabia acumulada en lo que va de Tour donde la tensión ha sido la nota dominante en su equipo. Ahora ya no habrá más disputas porque la carretera ha puesto a cada uno en su sitio.

Contador sacó su pistola en la meta de Vervier

Contador sacó su pistola en la meta de Verbier

Y el de Contador es el primer puesto del cajón. Porque si días atrás comentábamos que la monotonía y el aburrimiento eran los principales actores de este Tour. Ayer, el protagonismo recayó en el dorsal 21 de esta edición. Con ese número a la espalda (el mismo con el que Pantani ganó su única ronda gala) Contador reventó la carrera. Al más puro estilo del escalador italiano no se pensó dos veces su ataque ante la pasividad del resto de adversarios y su acelerón no encontró respuesta en ninguno de ellos. Sus sensaciones eran buenas y sus piernas formidables, porque sólo así se explica que abriera hueco tan rápido, mientras sus rivales padecían las rampas de la estación suiza de Verbier.

Antes, a pie de puerto se había llegado muy rápido ante las acometidas del Saxo Bank que pretendían agitar la carrera. Con Cancellara por delante los hombres Bjarne Rijs llevaron enfilados a los ciclistas hasta las primeras rampas de Verbier. Su apuesta era clara, todos trabajaban para Andy Schleck (quién a la postre terminaría segundo en la etapa a más de 40 segundos de Contador), pero ese ritmo benefició a Contador para preparar su ataque definitivo.

Fuimos muchos los que, una vez más, saltamos del sillón mientras el pinteño lo hacía del grupo de favoritos, excitados y animados ante una nueva gesta de Contador. Fueron 5,7 kilómetros de nervios y de emoción que terminaron con final feliz con ese gesto que no daña a nadie pero con el que ayer lanzó mensajes contundentes. Su disparo de ayer valió por dos, porque no sólo fue certero para eliminar a su enemigo (Lance Armstrong), también fue astuto para quedarse con la chica que vestía de amarillo. Ni John Ford lo hubiera planeado mejor. El héroe hoy descansa, pero mañana saldrá de amarillo en honor a su dama, ésa que ya le espera en París para confirmar lo que ayer ya dejó claro, que el de Pinto es el mejor ciclista del pelotón internacional.

 

Por otro lado, los triunfos españoles no se quedaron únicamente en el Tour. En motociclismo logramos un histórico repóker en 125, con victoria de Julián Simón y cinco españoles en los cinco primeros puestos. En 250 cc, Debón y Bautista se subieron al segundo y tercer lugar del cajón respectivamente sólo superados por Simoncelli. Mientras que en Moto GP asistimos a otra nueva y encarnizada batalla entre Rossi y Lorenzo, que termió ganando el piloto italiano por centésimas, con Pedrosa en tercer lugar. En total 7 podios de 9 posibles. Una muestra más de que el deporte español marcha sobre ruedas.

Y repitió en el podio

Y repitió en el podio