Four returns

15 08 2011

Regresa el Cuatro a Barcelona. Donde es algo más que un número. Allí el Cuatro es una idea, un rol, un personaje único sobre el tapete verde de la Ciudad Condal. Es también la cuadratura del círculo, el escalón que faltaba en la escalera del éxito azulgrana, la perpetuación de la especie. Es el regreso de Cesc Fábregas, el cuatro del Barça, a su hogar.

Cesc ha pedido el cambio definitivo al Arsenal, su antiguo equipo

Cesc ha pedido el cambio definitivo al Arsenal, su antiguo equipo

Ha pasado tanto tiempo que hasta nosotros, los que vimos convertirse al chico de Arenys de Mar en todo un hombre, en todo un líder, en el capitán del Arsenal, hemos aprendido inglés. Como él, que eligió el camino más complicado para regresar convertido en el hijo ilustre que es hoy. El Cuatro por excelencia en Inglaterra, donde otros ya fotocopian su juego, tras advertir que por ahí se esconden las manijas de la gloria.

Ahora vuelve para ser un Barçablante. Tras doctorarse en el idioma británico, aterriza en el lugar de sus ensoñaciones infantiles, el Camp Nou, para interpretar como le enseñaron aquí y allí un discurso que conoce como pocos. Vuelve para convertirse en el símbolo blaugrana de la próxima década. Y a eso le ayudará su número, un número que habla por sí solo. El que identifica al director de orquesta, el que porta la batuta y el que mece la cuna. El creador diferencial como lo define Martí Perarnau. El dorsal de Milla, de Guardiola y de Xavi, si, también de Xavi. Porque el Cuatro es un rol, un perfil, una palabra sagrada del idioma Barça, y Cesc portará todo eso en su espalda.

Aportará también una experiencia única, adquirida durante estos seis años en la Premier League. Bajo el brazo trae un máster en administración y dirección de equipos. Un update (actualización) del sistema azulgrana. El fútbol culé volverá a organizarse en torno a una idea, pero una idea evolucionada que crece y se expanda hasta convertir el centro del campo culé en un discurso unitario y heterogéneo a la vez. El abanico se abre, el triángulo se ‘descompone’ y la Santísima Trinidad (Xavi-Iniesta-Messi) sumará un nuevo vértice. A la fórmula se le añade competitividad, ansias de triunfo y soledad de títulos. El lifting está asegurado.

Aunque no por esperado, el desenlace ha sido menos complicado. Crónica anunciada de un fichaje eterno, con negociaciones dilatadas a lo largo de tres años, con tiras y aflojas, con declaraciones públicas, con bromas también públicas y que por momentos entorpecieron más que ayudaron. Al final, 40 millones de euros. Sí, los mismos que Rosell dijo que no valía. Pero como todo, con matices. El Barça pagará 34 millones más seis variables (únicamente se pagarán por títulos, si el Barça gana dos Ligas y una Champions). De esos 34 millones, Cesc aportará cinco, uno por cada año de contrato que dejará de cobrar para facilitar los pagos al Barça.

Se agotaron las idas y venidas. Esas sólo las veremos ya sobre el césped, donde Cesc es un especialista. También fuera de él. Su vida ha sido un ir y venir, marcada por la profecía de Guardiola. Si alguien quisiera apuntarse la primicia de su fichaje, podría ser Pep el primero de esa lista. La historia es un canto al destino.

Rodolf Borrell era el entrenador del Infantil A del Barça. Cesc, uno de sus integrantes, pasaba por un mal momento debido a la separación de sus padres. Y Borrell decidió actuar. Se fue al vestuario del primer equipo y habló con Pep Guardiola. Le explicó la situación, le dijo que Cesc no lo estaba pasando bien, que era un jugador que jugaba en su misma posición, que le tenía a él como ídolo… El resto corrió a cargo de Pep.

Pero Borrell esperó el momento adecuado. Fue en Inglaterra, curiosamente Inglaterra. La Federación inglesa de fútbol invitó a aquel equipo que maravillaba en España para que se enfrentara a los dos mejores equipos de su categoría de las Islas Británicas, el Derby Country y el Coventry City. En aquel equipo el cuatro lo llevaba Cesc. Y justo antes de disputar el partido, en el hotel de concentración, Rodolf Borrell creyó que había llegado el momento. El entrenador habló con su pupilo sobre su difícil situación. Tras la conversación, bañada en lágrimas, le entregó el obsequio.

Era el regalo de Guardiola. Una camiseta del por entonces capitán del FC Barcelona, con el cuatro a la espalda y con una dedicatoria muy especial de su ídolo: “Un día tú serás el número cuatro del primer equipo del Barça”.

Más de 10 años después, el Guardiola entrenador ha hecho realidad su profecía. Y eso conllevará también una gran dosis de responsabilidad y presión para ambos. Cesc cumple, por fin, su sueño, llega al equipo de sus amores como guinda del mejor Barça de la historia. En busca de los títulos negados, con la misión de perpetuar la especie y rejuvenecer el ADN azulgrana. Es un nuevo guiño del destino, una segunda oportunidad para demostrar a los agnósticos y a sus más fervientes creyentes que tiene talento de sobra para coger el timón azulgrana desde una posición privilegiada, la del cuatro del Barça.





De Zidane a Messi

28 04 2011

Son los dos últimos magos del balón. Uno, de los últimos coletazos del siglo XX. El otro, es la referencia en el XXI, un futbolista de leyenda que a sus 23 años oposita para conseguir un alquiler perpetuo en el Olimpo. Ambos enarbolan (o enarbolaron)  las banderas del fútbol más exquisito que llevó a sus equipos (Real Madrid y Barcelona) a la supremacía absoluta en Europa y en el mundo. Sin Zinedine no podría entenderse el Madrid galáctico. Leo es la piedra filosofal sobre la que gravita el Barça de Guardiola. Y sus caminos se entrelazan en una semifinal de Liga de Campeones.

Zidane puso el toque sutil a una semifinal con mucho más fútbol que la actual

Hace algo más de 9 años España también se encontraba dividida por el enésimo partido del siglo. Era el no va más, era un Barça – Real Madrid en semifinales de Copa de Europa 40 años después, era la tercera ocasión en que los dos conjuntos más laureados de nuestro país cruzaban sus destinos en la máxima competición europea. Por entonces el primer proyecto de Florentino Pérez al frente del Real Madrid era la envidia y la referencia en el panorama futbolístico mundial. Raúl, Zidane, Figo, Hierro, Roberto Carlos o Makelele conformaban un equipo de ensueño que se encaminaba hacia su novena Copa de Europa.

Aquella tarde noche de Sant Jordi de 2002, el Real Madrid llegó al Camp Nou como máximo favorito, no ya a la victoria en aquel partido, sino al título. Los blancos hicieron buenos los pronósticos y de la mano de un inconmensurable Zidane se llevaron la victoria por 0-2.  Su vaselina magistral a Bonano quedó inmortalizada para siempre en la retinas blancas y azulgranas. Fueron dos zarpazos, dos errores defensivos culés y una eliminatoria sentenciada en la ida.

El recuerdo de aquella semifinal sobrevoló anoche el Bernabéu. Sólo que ahora el manantial de fútbol brota de la fuente azulgrana, aunque ayer estuviera más seca que de costumbre. 9 años después el modelo de éxito es el azulgrana, el equipo de referencia es el comandado por Pep Guardiola, quien se presentó en el Bernabéu dispuesto a dar un golpe en la mesa con sus armas. Aunque por momentos nos pareciera que utilizaba las de Mourinho, su antítesis dentro del campo y (casi siempre) fuera de él.

Messi celebra su obra maestra en el Santiago Bernabéu

Y es ahí donde surge Messi. Para regalarnos otro gol mesiánico, otro gol que quedará marcado a fuego en nuestra memoria en un escenario como el Santiago Bernabéu, donde Messi emergió entre el mar del ruido para silenciarlo sólo con fútbol. Como 9 años atrás hizo Zidane, Leo se creció en esa adversidad para señalar el camino a Wembley donde podrían cerrar el círculo. Algo que Zinedine, Figo, Raúl y compañía terminaron haciendo apenas un mes después de aquel Sant Jordi.

Para no herir sensibilidades consignaremos ahora que aquel partido, el de ida de Champions del 2002, efectivamente, no se vio condicionado por la actuación arbitral. El sueco Anders Firsk pasó más desapercibido que su colega Wolfang Stark, y a buen seguro que Mourinho calificaría, aquella sí, como una victoria blanca y limpia. Sin duda, lo fue. Árbitro al margen, los guiños históricos no quedan ahí. Entonces como ahora, también se media el fondo de armario de las plantillas. En 2002 los focos apuntaron a McManaman, quien entró en el minuto 80 para ‘matar’ la eliminatoria con un gol en el minuto 90. Ayer la colaboración de Afellay fue menor. Tras entrar en el minuto 70 se ‘limitó’ a marcharse de Marcelo y servir un centro que Messi convirtió en la primera piedra de un nuevo recital.

Ayer como hoy todo parecía muy igualado, todo parece decidirse por un pequeño detalle y ese detalle en ambas eliminatorias (la del 2002 y del 2011) se encontraban en las botas de dos magos cuyo repertorio sobre el césped fue (en el caso de Zidane) y sigue siendo (en el de Messi) inagotable. Aquel partido marcó el futuro azulgrana que puso fecha de caducidad a la ‘Era Gaspart’. Se fijó el modelo a seguir (el fútbol-espectáculo del Madrid), se hizo evidente la necesidad de una idea, un patrón de juego a los que aferrarse. Todo eso lo tenía el Madrid entonces, todo eso es lo que buscan ahora los blancos, enfrascados en una búsqueda de sí mismos para el que no encuentran un mesías que les guíe, quizá por que éstos ahora manan de la fuente azulgrana.

Mira aquí el resumen del FC Barcelona – Real Madrid de las Semifinales de Liga de Campeones (2001/2002)





Los incendios azulgrana

2 04 2011

Han hecho falta 48 horas para tirar por tierra un trabajo silencioso y poco gratificante. Apenas dos declaraciones, una bravuconada y una advertencia, para que los cimientos de la casa azulgrana se tambaleen. Los protagonistas, por sorprendente que parezca, han sido Sandro Rosell y Pep Guardiola. El presidente caracterizado por su mutismo y su falta de liderazgo quiso ganarse el favor del barcelonismo con un pronóstico que puede convertirse en el mayor revés de la temporada. Guardiola sofocó  con maestría ese fuego, pero poco después él mismo provocó el siguiente, tras publicar la RAI unas declaraciones suyas en las que se refería a que su tiempo en el Barça se está acabando.

Rosell pronostica un 5-0 para la próxima final de Copa del Rey

Nada fuera de lo normal o tal vez sí. Porque desde la llegada de Guardiola al banquillo azulgrana la entidad se ha caracterizado por el discurso prudente, por el máximo respeto a los rivales y por las reflexiones sosegadas alejadas de cualquier fanatismo. Tal vez por ello, la desviación del ‘forofo’ Rosell retumbó con mayor eco en los foros mediáticos tanto de la Ciudad Condal como del resto de España. Éste en busca de un guiño que le acerque al aficionado culé pronosticó un 5-0 en la próxima final de Copa del Rey que le enfrentará al Real Madrid… “para no perder la costumbre”.

Lejos de conseguir su propósito levantó una polvareda que puede llevarse por delante la imagen que el club ha cultivado en estos últimos años. La prepotencia es el mal endémico que acompaña a la victoria y hasta ahora el Barça lo había sorteado con buenas dosis de sentido común. Rosell, en su versión más populista se olvidó del menos común de los sentidos para agarrar un timón que, en realidad, sólo le corresponde en el cargo. Es cierto que fue en un acto benéfico, en la presentación de la campaña de recogida de alimentos “Mandemos el hambre a la porra”. Y en ese ambiente, con la ‘supuesta’ intención de ser  lo más generoso posible se pasó de la raya.

También se pasó de generoso (o de ingenuo) Guardiola. El técnico del Barça no concede entrevistas personalizadas a ningún medio, no se pronuncia fuera de las ruedas de prensa oficiales y obligatorias, pero hace dos meses fue reclamado por su antiguo club en Italia, el Brescia para colaborar en el centenario de la escuadra italiana. En ese contexto, Guardiola suelta la ‘bomba’. Una bomba que ya ha dejado caer en alguna ocasión en esas ruedas de prensa oficiales: “Mi tiempo en el Barça se está acabando”, pero que por ser concedida a un medio extranjero y publicada (en un principio) a modo de filtración por la RAI tomó relevancia de despedida más que de reflexión.

Tras sofocar con la diplomacia habitual el incendio comenzado por Rosell el pasado jueves, ahora a Guardiola le toca otra tarea menos habitual. Una vez reconocido que “Rosell se podría haber ahorrado esas palabras”, también debería reconocer que él mismo se podría haber ahorrado las suyas. Desde el club ya han asegurado que se trata de una pillería del periodista, quien, aseguran desde el FC Barcelona, no tenía permiso o autorización del propio Pep para emitir o publicar esa declaración. A posteriori parece más fácil argumentar la coartada. No la tendrán esta noche en Vila-real donde el Barça juega la penúltima final en esta Liga. De allí se puede salir con más media Liga en el bolsillo o con un nuevo incendio, en este caso deportivo.

 





Manchar los valores

15 12 2010

Ser distinto en los tiempos que corre es una osadía. Tener personalidad, desmarcarse y buscar tu propio estilo está cada vez más en desuso. Ahora se pisotean los valores, se venden los sentimientos y se manchan las camisetas. El último en hacerlo ha sido el FC Barcelona. El club azulgrana cerraba el pasado lunes un acuerdo multimillonario con Qatar Sports Investment para utilizar su camiseta como cartel de propaganda de la fundación del gobierno qatarí. Ésta convivirá en tiempo y forma con Unicef, que ya ha dado el visto bueno a la decisión. Definitivamente, el romanticismo continúa perdiendo adeptos también en el mundo del balompié.

Momento en el que Sandro Rosell sella con el representante de Qatar Foundation su acuerdo de patrocinio

Actualmente se impone la lógica comercial, la imposición de las necesidades económicas y las directrices del marketing. Pero son muchos los que se preguntan qué se esconde detrás de esa publicidad ‘engañosa’, revestida con tintes caritativos que va a acabar con una tradición centenaria. Lo primero es una importante suma de dinero. 30 millones de euros por temporada cobrará el Barça por ‘manchar’ su camiseta hasta 2016. A los que habría que sumar 15 millones más por una serie de derechos comerciales y un máximo de 5 millones en función de los títulos conseguidos. En total, 165 millones de euros.

Esta ingente cantidad de dinero llegará a las arcas azulgranas de manos de Qatar Sports Investment, que no de Qatar Foundation. La primera es la que ha adquirido los derechos sobre la zamarra culé y ha sido ésta la que le ha cedido el espacio a Qatar Foundation, que tal y como reconoció Xavier Faus, vicepresidente azulgrana, no es una ONG, sino que es una fundación que recibe fondos del gobierno de Qatar y está vinculada a la casa real. Qatar Foundation se dedica a la promoción de la cultura, el deporte y la educación de ese país.

Y por ahí puede venir otro punto de fricción en el futuro, ya que Qatar Sports Investment podría ceder el espacio comprado a otra empresa comercial (y no a una fundación como es el caso) por lo que el gancho solidario habría contentado a los más reacios a incluir publicidad, pero sería simplemente un puente hacia una nueva era. Todo esto debería contar con la aprobación del propio Barça y de Unicef, quien desde un principio ha mostrado su total apoyo al acuerdo y no ha puesto impedimentos a compartir la camiseta azulgrana con los petrodólares qataríes.

Petrodólares que proceden de una monarquía absolutista que no condena la violencia machista y donde se aplica la Ley Islámica a aspectos como la familia, los herederos y algunos actos criminales. Aunque no es menos cierto que el país está experimentando un período de liberación y modernización durante el reinado del actual emir Hamad Al-Thani, en el cargo desde 1995. De hecho tanto Unicef como la Unesco tienen programas especiales en el país. Por otro lado, Rosell ya aseguró el pasado lunes que se ha desvinculado completamente de todos los negocios (algo a lo que se comprometió si accedía a la presidencia azulgrana) que le unían comercialmente a Qatar, algo que no ha disminuido las suspicacias ante el multimillonario acuerdo.

Lo cierto es que el Barça ha perdido una gran oportunidad para seguir alimentando su mensaje solidario que tan bien encajaba con su fútbol creativo y desinteresado. Ese ‘más que un club’ lo es hoy un poco menos, porque el Barça siguiendo los pasos del resto se ha abandonado a lo vulgar, olvidando sus valores, desviándose de su camino, perdiendo su singularidad. Desde Barcelona se cataloga como un acuerdo histórico, que lo es, como no es menos cierto que el dinero entiende de colores, pero no de procedencias, de ética o de simbolismos.

Las camisetas más cotizadas:

– Manchester United: 23,6 millones por curso (AON).

– Liverpool: 23,6 millones (Standard Chartered).

– Real Madrid: 23 millones (bwin).

– Bayern: 22 millones (Deutsche Telekom).

– Chelsea: 16,3 millones (Samsung Mobile).





Due Diligence

17 10 2010

Es el nombre de moda estos días en Barcelona. El sinónimo de Guerra Civil que se ha apoderado de los culés. La Due Diligence encargada por Sandro Rosell y su Junta Directiva para desenmascarar qué se esconde detrás de la fachada triunfante y, a su vez, antipática de Joan Laporta. Ha sido su primera decisión clave tras llegar a la presidencia del Barça. En unos 100 primeros días caracterizados por el trabajo silencioso y por la división de decisiones y responsabilidades, Rosell reclamó el foco para explicar los pros y los contras de llevar a Laporta y sus secuaces a los Tribunales. Por si acaso él, votó en blanco, en la Junta de Socios Compromisarios celebrada hoy.

 

Las juergas de Laporta pueden pasarle ahora factura

 

Para los neófitos en el tema (como el que os escribe) intentaré explicarles qué es eso de una ‘Due Diligence‘. Por este término se conoce a una radiografía completa de una sociedad, cuyo objetivo es conocer cómo está la misma en una determinada fecha. A todas luces parece un tecnicismo económico para denominar a una auditoria externa. Sin embargo las diferencias existen. Una auditoría es obligatoria cuando una sociedad alcanza cierto volumen, tanto de activos como de cifras de ventas y de número de empleados. Se lleva a cabo una vez al año y ha de depositarse en el registro mercantil. Por su parte, una due diligence no se limita únicamente a temas financieros, sino que suele incluir en sus estudios las áreas fiscal, legal, laboral, financiera e incluso medioambiental. Así, en una due diligence se recogen aspectos que no refleja una auditoría.

Aspectos que hablan de comportamientos poco éticos y difícilmente justificables de Laporta y su Junta Deportiva. Según la Due Diligence, que le ha costado al club 230.000 euros, el agujero dejado por Jan y sus compinches ascendería a más de 77 millones de euros mientras que cuando se fueron del club aseguraron que dejaban las arcas con un superávit de 11 millones de euros. Los números no cuadran.

Algo o todo comienza a oler mal cuando en esos papeles lo primero que sale a relucir es una póliza de responsabilidad civil con cargo al club hasta 2016, en total 84.000 euros. Laporta y sus secuaces se cubrieron las espaldas de responsabilidades derivadas de las pérdidas del club. Esta póliza, firmada con la Aseguradora Zurich,  que se renovó poco antes de que la anterior junta saliera de la portrona presidencial cubre hasta los 25.000.000 millones de euros. Pecata minuta.

El despilfarro continua con una tarjeta Visa que debería tener rayado el chip de tanto pagar con ella. Estos gastos realizados en todo caso por directivos no están en ningún caso justificado. En total son 318.000 euros repartidos entre comidas en restaurantes en fechas señaladas, clubes nocturnos y facturas de  hoteles en Qatar (Shangri-la Hotel Qatar), Dubai (Hotel Atlantis The Palm Dubai) o Londres (Cipriani London). A lo que habría que sumar los más de 360.000 euros pagados en vuelos privados. En total siete vuelos de los que dos fueron por criterios únicamente futbolísticos, es decir, con la intención de que los jugadores llegaran en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, los otros cinco vuelos se utilizaron para dos funerales, para negociaciones de fichajes, el viaje a la Final Four de París y visitas a los Centros de la Fundación. Curiosamente en el último de ellos, el dinero donado a la causa benéfica era inferior a lo pagado por el ‘jet’ privado.

 

Rosell llevará a la anterior Junta a los tribunales tras la decisión tomada en la Asamblea de Compromisarios

 

Pero estos gastos rozan el esperpento cuando uno recuerda que el Barça fichó a dos jugadores de dudosa calidad y que ni siquiera fueron presentados en el Camp Nou. Mucho menos aún, acudir a un entrenamiento del primer equipo. Ambas operaciones son dudosas de origen, ya que el Barça efectuó los fichajes a través de la empresa Traffic y adquiriendo los jugadores del Deportivo Brasil, club de la Segunda División paulista. Los agentes de ambos suponen para el Barça un coste fijo hasta la temporada 2011-12. En total 24,3 millones de euros tirados a la basura por un tal Henrique y un tal Keirrison.

Entre el resto de acciones de dudosa justificación ética o económica destacan los 880.000 euros gastados entre el concierto de U2, los partidos de Champions y la final de la Euroliga, que en ningún caso fueron a parar a socios; los 576.000 euros del catering de la Llotja del Camp Nou; los 2.656.000 euros del espionaje a directivos, socios (entre ellos Rosell), y periodistas orquestado por el Director General, Joan Oliver; los 656.000 euros de la seguridad personal de Laporta, en la que ‘coló’ las obras de su domicilio; los 7 millones y medio por los compromisos adquiridos en la Masía de Buenos Aires; y los 5 millones en viajes masivos de dudosa justificación, al Mundial de Clubes de Abu Dhabi entre otros y en ningún caso se incluyen aquí las necesidades de orden deportivo.

Lo que no se puede hacer es querer dar gato por liebre, e incluir en esos gastos injustificables el fichaje y posterior traspaso de Ibrahimovic, esto es, el viaje de ida y vuelta del delantero sueco a Milán. Para el de vuelta ya estaba al mando Rosell. Esos 37’2 millones de euros en que cifra la Due Diligence las pérdidas en esa operación. Sí es denunciable la comisión cobrada por Mino Raiola, representante de Ibra, que asciende a 8 millones.

Ahora es la justicia quien tiene que decidir. Rosell ya ha levantado las alfombras y aunque a los puristas quizá esto les parezca perjudicial y dañino para la imagen del club, que lo sería, más aún, si se corriera un tupido velo sobre esta escandalosa situación. Las dudas acechan ahora a un club cuya brecha social se ha reabierto de repente y el principal temor para Guardiola y los suyos es que ese guerracivilismo se extienda a su plantilla y acabe influyendo negativamente en el rendimiento deportivo. A Guardiola le toca blindar a su vestuario y demostrar, una vez más, sus dotes de filósofo.





Se alza el telón

28 08 2010

La Liga 2010/2011 ya está aquí, la Liga post-Raúl arranca esta tarde, La Liga de Mourinho hace la puesta de largo hoy, el fútbol de Guardiola y sus chicos vuelven a casa, a nuestros televisores para poner más calor aún a estos tórridos días de agosto. Se alza el telón de la pasión, de la emoción, de la tensión, de los piques con los compañeros y amigos, de la polémica, de las tardes de transistores. El inconfundible aroma del fútbol se respira en el ambiente como una brisa fresca que vuelve a dotar a los fines de semana de sentido, porque hoy comienza la mejor Liga del Mundo, la Liga del país Campeón del Mundo.

Sergio Ramos posa con el nuevo balón de la Liga 2011

El fútbol de alta competición no corre por nuestras venas desde aquel 11 de julio en Sudáfrica cuando dominamos, por fín, el mundo. Ayer tuvimos ya un aperitivo de lo que nos espera ¡y qué aperitivo!, con la victoria del Atleti en la Supercopa de Europa frente al todopoderoso Inter. De todos modos, nos quedamos con hambre. A partir de esta tarde intentaremos saciarnos, aunque los dos colosos de nuestro fútbol no saltarán al césped hasta mañana. En Mallorca se estudiará con lupa si la mano de Mourinho puede acercar al Real Madrid hasta las alturas por las que ahora navega solo el Barça. Con una nómina abultada de fichajes en todas las líneas y la insustituible baja de Raúl González, el gran capitán, los blancos inician una nueva etapa en la que prentenden poner fin a su sequía de títulos que dura ya dos años.

Enfrente, el Barça pretende seguir con su festín. Apoyado en los ocho campeones del mundo con los que cuenta en su plantilla, gracias a la incorporación de David Villa, sin duda, uno de los mejores delanteros de esta Liga y del mundo. Junto al asturiano, el brasileño Adriano, ex del Sevilla, y el argentino Mascherano,  han llegado para perfilar una plantilla que desea extender su dominio en la Liga por tercer año consecutivo. Sería bueno que para ello terminarán con ese culebrón burdo que han montado entre Ibrahimovic y su agente Mino Raiola, la salida llegará casi con total seguridad vía Milán, donde ya esperan al ‘angelito’ con los brazos abiertos.

Y en estas, como si de un bucle se tratara, nos volvemos a plantear el binomio, La Liga de dos, el face-to-face, el olvido del resto. Un año más, Barça y Madrid lo vuelven a capitalizar todo y sus plantillas y sobre todo sus presupuestos auguran una lucha encarnizada entre los dos transatlánticos de nuestra Liga. Lucha que comenzará desde los banquillos donde dos obsesos del fútbol, dos maestros en la gestión de grupos, intentarán con sus respectivos libretos demostrar al otro que su fórmula es el camino más directo al éxito.

El telón se alza con un Hércules-Athletic, Málaga-Valencia y Levante-Sevilla, los partidos de hoy.

Entre las alternativas que impidan esa ‘aburrida’ Liga de dos, se nos ha colado a última hora el Atlético de Madrid. Definitivamente Quique ha cambiado la cara, el alma y hasta la idiosincrasia colchonera. Ya no sufren, ya no tienen coartada y continúan en un sueño constante disfrutando del fútbol. Si son capaces de mantener la cabeza centrada durante 38 jornadas serán un equipo a tener en cuenta. Tienen plantilla para ello, porque han reforzado sus zonas más pantanosas, la defensa y el centro del campo, y han mantenido todo lo bueno que tenían, las puntas de lanza: Forlán, Agüero, Simao y Reyes.

Junto al renacido Atleti, aparecen el Valencia y el Sevilla como equipos con mayor potencial para intentar asaltar el territorio vedado de los grandes. En la ciudad del Turia, Mata se ha quedado como el principal buque insignia de un equipo que ha perdido de una tacada a Villa y Silva. Aduriz y Soldado buscarán con su goles hacer olvidar un recuerdo demasiado alargado. No lo tendrán fácil los de Emery porque el proyecto valencianista se ha resentido mucho con la crisis que azota al club, y ahora toca comenzar de cero. Otro equipo que parte con una desventaja (más moral que deportiva) inesperada es el Sevilla, tras su reciente eliminación a las primeras de cambio de la Champions League. Jugarán la Europa League, aunque su objetivo volverá a ser, un año más, esa tercera plaza que da acceso a la Liga de Campeones de forma directa. Con una base similar a la del año pasado, Monchi ha sabido reforzar al equipo con jugadores de calidad como Cigarini, Dabo o Alexis.

El furgón de nobles de esta Liga BBVA lo completan los equipos que tienen entre sus metas la de viajar por Europa el año que viene. Algunos intentarán repetir como el Villarreal o el Getafe dos ejemplos de que la humildad en el fútbol todavía tiene cabida. Con ellos peleará la tradición del Athletic que ha sumado a su plantilla dos campeones del mundo, de esos que ahora crecen en España, además del Deportivo de la Coruña con Lotina al frente de un equipo que crece año a año aupado en la prosperidad, y del Mallorca, al que sus problemas económicos han impedido sacar el billete de Europa esta temporada. Con Laudrup dirigiendo la nave bermellona sabemos que, por lo menos, se verá buen fútbol en la isla.

Y a partir de ahí el abanico es tan amplio que el resto de equipos se tendrán que conformar con mantenerse un año más en la Liga de las Estrellas. Aunque es más que posible que de este grupo salgan algunas de las revelaciones del campeonato entre las que podrían estar dos históricos que regresan a la Liga BBVA tras años de penurias en la Liga Adelante (2º división). Hablo de la Real Sociedad que ha vuelto a la élite con un proceso ambicioso, al igual que el Hércules de Alicante. El Levante, el otro recién ascendido parece que tendrá más difícil saltar ese listón. Entre esas posibles revelaciones también incluiría al Sporting de Gijón que ha fichado con criterio y tiene en Manolo Preciado a un hombre que conoce la casa y las necesidades de su equipo a la perfección.

Aunque esa perfección hay que buscarla durante 38 jornadas para terminar alzando un título que capitaliza los sueños de muchos aficionados a estas horas. El torneo de la regularidad se pone hoy en marcha para confirmarnos que hay vida tras Raúl, aunque ésta ya no sea la misma, para descubrirnos si Mourinho es tan bueno como dicen y para comprobar si al Barça todavía le queda hueco en el museo y hambre el en estómago para acariciar más títulos. Porque como diría Mou lo bonito, bonito, bonito, en realidad… es el fútbol. Sean todos bienvenidos, el balón echa a rodar esta tarde, y esa es la única certeza ante tanta incertidumbre.





La sonrisa imperfecta

26 08 2010

La noche se hizo día con su llegada. La oscuridad se tiñó de claridad, alegría y samba. Pocos jugadores han cambiado la historia de un club como lo hizo Ronaldo de Assis Moreira “Ronaldinho”, desde aquella tarde del mes de julio de 2003 en que estampó su firma en las oficinas del FC Barcelona. Su sonrisa iluminó a un club sumido en las sombras, con una galopante crisis deportiva y sin un referente al que agarrarse. Su fichaje inició el círculo virtuoso de Laporta e inauguró uno de los periplos más prósperos de la entidad culé. Aunque esa sonrisa resultó ser imperfecta.

Ronaldinho disfrutó dos años después del aplauso del Camp Nou

Antes, mucho antes, de conocer esas imperfecciones, Ronnie se había ganado el corazón de los azulgranas aquella madrugada del gazpacho frente al Sevilla, apenas en su segundo partido con la camiseta del Barça. Aquel golazo desde más de 40 metros fue su carta de presentación en el Camp Nou, el estadio que fue testigo del nacimiento de un nuevo astro del balón. Ronaldinho se convirtió en muy poco tiempo en el Rey Sol del barcelonismo, todo giraba en torno a su figura, todavía atlética, y con sus pases de gol, con sus regates imposibles, sus golazos, sus pulgares al aire y su sonrisa eterna cambió el status quo del fútbol español y europeo.

El Barça de hoy nació, creció y se multiplicó hasta el infinito bajo su amparo. Y pocos pueden presumir de ese privilegio. En la historia culé pocos han sido tan determinantes, pocos han dado un vuelco a la situación de tan grandes dimensiones. Si Kubala dejó pequeño Les Corts, Ronaldinho fue el mejor embajador del Barça en el arranque del Siglo XXI. Además de estos, Luis Suárez, Cruyff, Maradona y Samitier anidan en ese reducido santoral azulgrana.

Su fugaz subida a los cielos, coronada con aquella Champions League en París y esa ovación en el Santiago Bernabéu, fue solo el preludio del descenso a los infiernos. Sus días de vino y rosas se esfumaron casi con la misma facilidad con la que la tristeza se apoderó de su rostro. Tras tres años de excesos y éxitos, éstos últimos desaparecieron cuando se abandonó, cuando se dejó llevar por las tentaciones de su vida, cuando comenzó a vivir más de noche que de día. Entonces comenzamos a descubrir sus imperfecciones: sus salidas nocturnas (presentes desde su llegada), sus escaqueos de los entrenamientos, su ego de estrella, su aumento de peso, su sonrisa imperfecta.

Sus dos últimos años en Barcelona los vivió siendo señalados por todos: prensa, afición e incluso compañeros. La memoria del fútbol, esa gran desconocida, olvidó pronto su idilio con el Gaucho, las tardes de glorias, los días en que los focos de medio mundo apuntaban directamente a ese niño que trajo la magia al Camp Nou.

De allí se marchó en 2008, rumbo al Milán por la puerta de atrás (como tantos otros antes), para engrosar el cementerio de elefantes que ha montado Berlusconi en el club lombardo. Y por eso el homenaje rendido ayer en el Trofeo Joan Gamper se echaba en falta. Porque todos los que amamos este deporte nos levantamos alguna vez de la silla viendo jugar a Ronnie, viéndole reír, viéndole disfrutar del fútbol, de su vida. Una vida que como si de uno de sus regates se tratará terminó superándolo a él también. Su vuelta de honor al Camp Nou, su casa, tal y como él ha reconocido, forma parte ya de ese agradecimiento tardío, de ese reconocimiento justo para alguien que entregó los mejores años de su vida a cambiar el rumbo de los azulgranas. Porque todos tenemos defectos, e incluso imperfecciones y a pesar de ellos, Ronaldinho será eterno, como su sonrisa.