Revés de vuelta

23 11 2011

A él la vida no le trató mal. Tenía talento y parecía que no le hacía falta nada más. Mentira. Necesitaba su némesis, su archienemigo, el villano que le hiciera más grande. Lo que ocurre es que ese rival le ganó la partida psicológica en un deporte tan de ‘coco’ como el tenis. Y toda su reputación ganada a base de trofeos, de ese revés insuperable y de su magnífica muñeca de oro se tambaleó por momentos.

A Roger, que lo había ganado todo una y otra vez, no le parecía suficiente. Sabía que en la batalla de la mente partía con punto de break y ahí encontró su muralla, y también su motivación. Llegada a la treintena, con las obligaciones propias de un padre y con la angustiosa realidad de ver cómo los rivales encontraban las rendijas de su juego, se propuso volver. Como si aquello fuera tan fácil.

Es posible que solo los elegidos puedan hacer eso, ser capaz de cruzar la frontera de los 30 con la ilusión de un veinteañero. Él lo ha hecho, lo ha vuelto a hacer. Y parece que ha superado sus miedos. Esos que el coco le negaba, esos que hacían encoger su muñeca, esos hasta donde no llegaba su físico. La derrota infringida ayer a Nadal, su némesis, confirma todo lo apuntado en París-Bercy, su primer Master 1000 conquistado por encima de la treintena. Otra cima superada.

Ahora con una Copa Masters por delante Roger vuelve a impartir clase para sacar su doctorado de la juventud eterna. Allí donde no llegan las piernas le alcanza ahora la cabeza, amueblada por la experiencia y la virtud de disfrutar de cada peloteo. Ahí reside ahora su fuerza y su reto, para lástima de forofos patrioteros y críticos que recurren a la amnesia con tal de olvidar el nuevo revés de Federer, un nuevo match point del suizo.

Anuncios




El poder de la mente

6 06 2011

Hace justamente dos años Rafa era un tenista deshecho por dentro y por fuera. Diezmado por las lesiones se aparto durante tres meses del tenis, necesitaba oxigenar el cuerpo y la mente para terminar de pulir al gran campeón que llevaba dentro. Tuvo tiempo para reflexionar, para observar el trabajo bien hecho, para aprender de los errores. Pero sobre todo, tuvo tiempo para armarse psicológicamente con el único objetivo de volver a disfrutar del tenis. Una frase resumía ese período y tal vez toda su carrera: “he aprendido a disfrutar sufriendo”. Desde entonces los raquetazos de Rafa le han llevado a lo más alto hasta igualar a leyendas del tenis como Björn Borg tras ganar ayer su sexto Roland Garros, con su tenis combativo de siempre, con su ambición por el triunfo y con el insuperable poder de su mente.

Rafa Nadal se ha proclamado por 6º vez campeón de Roland Garros, suma 10 Grand Slams

Más allá de su portentoso físico o su aguerrido tenis, cuenta Nadal con otro arma con la que es capaz de doblegar a cuantos rivales se pongan enfrente.  Su fortaleza mental no tiene parangón en el circuito tenístico y por ahí se explican gran parte de las victorias de Rafa. Porque cuando a Nadal no le vale con su tenis para ganar al rival busca la épica, se refugia en el orgullo y abre el repertorio de su inigualable capacidad de sufrimiento. Cóctel espirituoso que a día de hoy nadie ha encontrado cómo contrarrestar. La grandeza de Rafa reside en su mente, la encargada de sujetar las piernas y colocar las bolas en las líneas.

Y es muy posible que deslumbrados por sus triunfos, por  la normalización de lo extraordinario, olvidemos que sin su privilegiada cabeza poco o nada se podría entender del gran tenista de Manacor. Su dominio de todas las situaciones, en todas las superficies no llega por su tenis, o no llega, mejor dicho, sólo por su tenis. Gran parte de su éxito se basa en la tranquilidad (o aparente tranquilidad) ante las situaciones límites. Donde otros dudan, él se reafirma en sus convicciones para sacar lo mejor de sí mismo. Ayer todos tuvimos un momento de duda, pero él ejecutó el plan como acostumbra y remontó un 5-2 en el primer set hasta adjudicarse la primera manga por 5-7. Tres horas más tarde, lo había vuelto a hacer y levantaba por 6º vez la ‘Copa de los Mosqueteros’.

Nadal le había vuelto a ganar la partida psicológica a Roger Federer, posiblemente el mejor jugador de tenis de la historia… de momento. Ni siquiera él, jugando a un gran nivel ha podido batir a Rafa en lo que se ha convertido ya en la segunda casa del balear, a pesar de que no siempre es bien recibido. Nadal supo, como ha sabido hacerlo siempre, reponerse ante la adversidad y ganar incluso cuando no estaba desplegando su mejor tenis. Aquello comenzó a minar la moral de un Federer que no sabe como afrontar el enorme reto que supone enfrentarse a Rafa sobre tierra batida a cinco sets. Donde no alcanza el exquisito tenis del suizo tampoco llega su mente. 

Porque Nadal se exige y exige a los demás a un desgaste físico y psicológico en el que pocos están dispuestos a competir. Posiblemente, el único o el último que haya entendido esa dimensión hasta la que lleva los partidos Nadal sea Novak Djokovic. El serbio ha sabido jugar más allá de la pista de tenis, ha conseguido llevar el partido hasta su cabeza y dar (gracias a su calidad innata) con la clave para vencer a Nadal. Lo ha hecho en las últimas cuatro finales que han disputado ambos (Miami, Indian Wells, Roma y Madrid) pero en París ‘Nole’ olvidó antes de tiempo que todos los partidos se juegan primero en la cabeza y no pudo superar en semifinales a Roger Federer.

Nos quedamos, por tanto, sin el duelo que viene para comprobar que en el clásico de la raqueta Rafa sigue siendo el número 1 gracias a su mente. Porque explicar las victorias de Nadal sólo desde el plano psicológico sería una simplificación absurda, pero no tenerlo en cuenta a la hora de descifrar su éxito es no entender a Nadal y su juego. Ése que ha edificado sobre un físico portentoso, sobre una competitividad asombrosa y una mente maravillosa que le ha ayudado a saborear los triunfos desde el sufrimiento. Por eso para Rafa, ganar es más ‘fácil’ que para cualquiera.





El caballero oscuro

14 09 2010

Tiene pinta de superhéroe indestructible aunque sus poderes no van más allá de un saque renovado y más potente, de un derroche físico sin parangón y de la tenacidad que desprenden cada uno de sus golpes. Y como todos los superhéroes también cuenta con su particular talón de Aquiles, situado, en su caso, a la altura de las rodillas, para ser más exactos. Pero nuestro caballero oscuro ha sabido sobreponerse a todas las adversidades y a todos sus archienemigos para ordenar el caos del mundo, para coronarse de nuevo, para conquistar un territorio desconocido, para entrar en la leyenda. Ahora, desde la cima del tenis mundial Rafa Nadal ha roto otra barrera y se ha convertido en el 7º jugador que consigue el ‘Grand Slam’, ya sabe lo que es morder y saborear los cuatro torneos más importante del circuito tenístico.

El reflejo del éxito

Más aún, Nadal es junto a Agassi y la mujer de éste, Steffi Graff, los únicos (en Era Open) que han logrado el Golden Slam, esto es, añadir a los cuatro grandes (Australia, Roland Garros, Wimbledon y USA) la medalla de oro en unos JJ.OO. Algo que Rafa ya conquistó en las pasadas Olimpiadas en Pekín. Los retos se van agotando, cada vez quedan menos barreras que superar pero Nadal quiere seguir agrandando su espacio en el Olimpo, ese en el que se ganó un sitio anoche junto a leyendas como Fred Perry (1936), Don Bugde (1938), Rod Laver (1962), Roy Emerson (1964), André Agassi (1999) o Roger Federer (2009). Con 24 años su mito no ha hecho, sino comenzar, pero a pesar de ello, es necesario rectificar las informaciones aparecidas hoy en diversos medios de comunicación que aseguraban que Nadal era el más joven en conseguir este hito. Se equivocan, Don Budge lo logró en 1938 con 23. Nadal lo sería sólo en la era Open

Anoche, en otra final memorable, pasó por encima de Djokovic, el número dos del mundo, del que ahora le separa un abismo. Habrá que felicitar, de todos modos, al simpático serbio, porque se comporta igual en la victoria y en la derrota, respetuoso y risueño. Ayer no fue una excepción y hasta que acabó rendido a los raquetazos del genio manacorí le puso en grandes dificultades. Djokovic no cedió ni un metro ni regaló un punto a Nadal en un disputadísimo partido que, nuevamente, se alargó más de la cuenta por culpa de la lluvia.

Para entonces, Rafa ya se había anotado el primer set por 6-4 y había remontado en el segundo hasta el 4-4, tras ir perdiendo por 1-4. Ahí llegó la lluvia y el parón benefició al serbio que se anotaría la segunda manga por 5-7. El número dos del tenis mundial elevó su juego hasta rozar la perfección, la única manera de derrotar a Nadal, para encontrar las rendijas del muro español.  Pero el manacorí no se puso nervioso, sabía que estaba ante una oportunidad histórica y no tenía intención de desaprovecharla. Así, tiró de casta y del pundonor que le caracteriza para poner a la pista central de Flushing Meadows en pie ante los puntos estratosféricos  de ambos.

Fue en el tercer set donde asistimos al mejor tenis de la final, con puntos largos e irrepetibles, con un público entregado ante el espectáculo que presenciaban, con un sorprendente servicio de Nadal, potente y teledirigido, que le ayudó a salvar mejor los momentos más delicados del encuentro. Ese as bajo la manga fue definitivo para adjudicarse la tercera manga por 6-4. Y a partir de ahí el vendaval. Nadal, pleno de confianza y consciente de que estaba desarrollando su mejor tenis en estas dos semanas acudió puntual a su cita con la historia. Para los que trasnochamos por su ‘culpa’ ese reloj sonó a las 4.07 de la madrugada, tras 3h. y 48min. de partido. Fue un honor vivirlo, es un placer contarlo.

Porque Nadal culminó en Nueva York el ‘verano de España’ (tan solo nos ha fallado el basket) como muy acertadamente titulaba la televisión norteamericana CBS en la previa de esta final. Tras levantar un nuevo trofeo, tras escribir otra página de oro para la historia del tenis mundial y del deporte español, ni siquiera en la ciudad de los rascacielos, éstos eran capaces de hacer sombra al gigante español. Rafa Nadal dio ayer un mordisco a la leyenda para anidar en el Olimpo de los Dioses de este deporte, se lo ha ganado día a día, mejorando su juego hasta adaptarlo a todas las superficies  y amenaza con volver a ganarlo todo. Es lo que tienen los superhéroes que no se cansan nunca.





La conexión Nadal

4 07 2010

Ha sido un fin de semana histórico. Redondeado por ese triunfo más rutinario y menos épico que de costumbre con el que Rafa Nadal ha vuelto a reconquistar la hierba del All England Club. El mejor tenista español de todos los tiempos ha subido un escalón más en su camino hacia el Olimpo del tenis para levantar su segundo Wimbledon, su octavo Grand Slam, su cuadragésimo primer título individual. Rafa repite en Londres como en 2008, entonces apenas unos días después de que La Roja dominara Europa y la conexión se hace inevitable. Cuando en nuestro país la única bonanza que conocemos es la deportiva, sólo soñar sigue siendo gratis.

Acróbata. El segundo Wimbledon bien merece una celebración así

 

Nadal no lo necesita, aunque a buen seguro al manacorí le quedarán muchos sueños por cumplir. A sus 24 años no sabe lo que es el vértigo. Como no lo saben esa generación de deportistas que han puesto a nuestro país en la vanguardia del deporte mundial. Y es que sólo España puede presumir de poner ‘La Catedral’  del tenis a sus píes, clasificar a su Selección para las semifinales de un Mundial, o campeonar por adelantado en el fugaz mundo de Moto GP, con ese Lorenzo que amenaza con convertir en un monólogo lo queda de campeonato. Ni el Almirante Nelson hubiera imaginado una afrenta mayor. Sin duda, hoy, Rafa Nadal es el mejor capitán de esa Armada Invencible que nuevamente anhela dominar el mundo.

Ése que todavía admirado ovacionó una nueva exhibición del tenista español en un territorio cada vez menos hostil. De hecho, Nadal no conoce la derrota en sus últimas dos participaciones en el mítico ‘major’ británico. Tras no poder defender el título en 2009 por una lesión, Rafa suma 14 partidos sin perder sobre el verde del All England Club. En sus anteriores participaciones sólo Federer pudo cortar su camino ceremonial hasta la gloria. Fue en sendas finales perdidas ante el helvético. Éste se ausentó hoy, por primera vez, en los últimos siete años. Enfrente, Nadal se encontró con su verdugo, el checo Tomas Berdych, quien fue una sombra del que hace unos días arrolló al mejor huesped del jardín londinense, a Roger Federer, en cuatro sets.

 Sin épica pero con el mismo derroche físico y recuperando ese martillo pilón que siempre fue su brazo izquierdo, Nadal superó en tres sets (6-3, 7-5, 6-4) a Berdych, quien pagó caro su inexperiencia. El checo se mantuvo en la final mientras su saque se mantuvo plano y potente. Sin embargo, no supo jugar los juegos decisivos. Ya se sabe que ante el abismo pocos se mueven como Nadal. Éste olió el miedo y fue asestando paulatinamente, en cada uno de los sets, los drives definitivos para ir minando la moral de Berdych a medida que menguaba sus posibilidades de dar una nueva campanada.

Nadal no lo permitió porque ha sido mucho el sufrimiento, el trabajo silencioso y el esfuerzo colectivo (de él y de todo su equipo) para terminar renaciendo, cual Ave Fénix, de las cenizas. Muchos presagiaron que su caída a los infiernos tras una temporada marcada por las lesiones y los problemas personales no tendría remedio, aseguraban que ya habíamos visto lo mejor de Nadal, que su tenis no podía evolucionar más, e incluso, éstos han terminado hoy rendidos, aplaudiendo una nueva muestra de superación y entrega de uno de nuestros mejores deportistas de todos los tiempos.  Ese paso por las catacumbas del deporte, ese penar por el lado ‘b’ de la gloria le ha endurecido, le ha valido para conocerse mejor, para marcar sus límites y buscar decididamente superarlos, sin mayor deseo que recuperar la sonrisa jugando a tenis. Ese es su secreto.

Y entonces la conexión se reactiva. Rafa se ha encargado en este 2010 de reconquistar el mundo a base de raquetazos. Así recuperó el pasado mes de junio su idilio con París, para resolverse como el mejor mosquetero sobre el planeta tierra. Hoy, sobre el pasto aristócrata del All England Club ha elevado al cielo el dorado trofeo londinense. Y esa imagen nos trasladó, sin saber muy bien porqué, hasta ese mágico mes de junio de 2008 donde a los éxitos de Rafa en Londres y en París, se sumó aquel maravilloso sueño de una noche de verano con La Roja como protagonista y la Eurocopa como excusa. Hoy la excusa está bañada en oro. Europa se nos quedó pequeña y buscamos dominar el mundo. Nadal ya tiene ‘su Mundial’, y sin saber muy bien porqué, hoy también nos preguntamos si la edad de oro del deporte español ha alcanzado ya la cúspide. Tal vez, el próximo domingo estemos instalados en la locura. La conexión, entonces, habría funcionado.





Yelena Isinbayeva, Princesa de los deportes

2 09 2009

Esta vez no ha necesitado su pértiga para ganar, aunque sin sus infinitos vuelos jamás hubiera podido conseguir este galardón. Era uno de los pocos premios del mundo del deporte que se le resistían a esta rusa, pero ese listón ha sido superado hoy. Yelena Isinbayeva, la Reina de los cielos, ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en una votación final en la que se ha impuesto a otra atleta, la española Marta Domínguez por 20 votos frente a 9. Antes ya había dejado por el camino al resto de rivales entre los que se encontraban otros ilustres del deporte español y mundial como Gebresselasie, Pau Gasol, el equipo español de natación sincronizada, Gemma Mengual, el FC Barcelona o Roger Federer.

Yelena explota de felicidad en plena caída tras conseguir otro WR

Yelena explota de felicidad en plena caída tras conseguir otro WR

Tras una primera aproximación el galardón parace justo. 27 récords del mundo contemplan a esta pertiguista rusa de 27 años que es ya una de las leyendas del atletismo mundial. Ha sido precisamente su “capacidad encomiable de superación” y la “ejemplaridad de su vida y obra”, en palabras del propio jurado, las principales armas de Isinbayeva para imponerse al resto de competidores. El último ejemplo de superación lo tuvimos hace apenas una semana, cuando en la reunión de la Golden League de Zurich marcó su enésimo récord mundial al superar el listón situado a 5,06m. Tan solo una semana antes había tenido una de las mayores decepciones de su vida cuando no fue capaz de realizar ni un solo salto válido en los Campeonatos Mundiales de Berlín. No obstante, se repuso rápido de esa derrota, que como a todos los grandes campeones la habrá hecho aún más fuerte.

Porque Isinbayeva no sabía lo que era perder desde 2004, cuando pisó por primera vez el primer cajón del podio y ya no se bajó de él (excepción hecha del Mundial de Berlín). Su idilio con la victoria comenzó meses antes de los Juegos Olímpicos de Atenas a la vez que comenzaron a caer récords del Mundo con la misma facilidad que ella iniciaba sus vuelos hacia la gloria. Allí, en Atenas consiguió su primera medalla de oro en unos JJ.OO. y cuatro años más tarde repetiría, en el ‘Nido’ de Pekín, puesto y sensaciones. Nunca le asustaron los retos y eso también ha sido valorado por los jueces del Príncipe de Asturías, quienes no han dudado en destacar “que haya conseguido nuevas metas en la lucha por superarse y contribuir con su esfuerzo al perfeccionamiento, cultivo o promoción de los deportes”. A lo que añaden que en esta deportista recaen las condiciones “fundamentales” por las que se concede este premio. Otro más que añadir a una lista que se completa con dos premios Laureus (2007 y2009) como mejor deportista femenina del año y a los de mejor atleta (2004, 2005 y 2008) otorgado por la IAAF.

Isinbayeva junto a su último hito

Isinbayeva junto a su último hito

Será la quinta mujer que lo reciba desde que en 1987 los deportes se adscribieran a estos premios. Sucede, así, en el palmarés femenino a la alemana Steffi Graff, que fue galardonada con este premio en 1999. Antes que ella lo recibieron la también tenista estadounidense de origen checo, Martina Navratilova, que lo logró en la edición de 1994, la atleta argelina Hassiba Boulmerka un año después y Arantxa Sánchez-Vicario, la única mujer española que ha recibido el Príncipe de Asturias, que lo obtuvo en 1998.

En esa ocasión nos cegó, una vez más, nuestro patriotismo barato. Ya que no parece lógico que entregaran ese galardón a nuestra querida Arantxa antes que la campeonísima alemana Steffi Graff. Tardaron un año en subsanar el error. Y es que el jurado de los Premios Príncipe de Asturias de los Deportes está formado por periodistas en su mayoría, que en muchas ocasiones se dejan llevar por la pasión y la subjetividad con la que miran, escriben o retransmiten los éxitos de nuestros deportistas. Considero que los premios Príncipe de Asturias son uno de los más importante en el mundo en el resto de categorías (Arte, Concordia, Investigación Científica y Técnica, Letras, etc.) y los deportes están un escalón por debajo.

Puede que sea porque su instauración es posterior al resto de categorías o porque el forofismo hace mella en su valor para elevar aún más su categoría. Sólo así se explica que Fernando Alonso, el primer bicampeón español de la Fórmula 1 obtuviera el galardón (2005) antes que Michael Sumacher (2007), siete veces campeón del mundo en la misma modalidad. O que nuestro Rafa Nadal (2008) tenga ya un premio que todavía no ha saboreado el tenista más grande de todos los tiempos (en cuanto a títulos) y actual número 1 del tenis mundial, Roger Federer. Pero la lista sigue, y ahí encontramos a la Selección Española de Baloncesto (2006) galardonada, sin que ni siquiera se haya escuchado los nombres de otros mitos de la canasta como Michael Jordan o Larry Bird entre los candidatos.

Yelena junto a su compañero de fátiga más fiel

Yelena junto a su compañero de fátiga más fiel

De todos modos, Yelena, posiblemente una de las mejores atletas de todos los tiempos, se lo merece y mucho. Porque creo que este galardón debe premiar a toda una carrera y una vida dedicada al deporte, y la de Isinbayeva, sin duda, lo es. Ha ganado en todos los campeonatos que ha disputado, tanto Mundiales, Europeos como JJ.OO., da igual que compita en pista cubierta o al aire libre, y en todos ellos ha dado espectáculo y emoción regalando récords del mundo a diestro y siniestro. De hecho, ostenta los récords mundiales en indoor (pista cubierta) con 5.00m. y al aire libre con 5.06m., aunque sus retos, ahora son otros. La obsesión de Isinbayeva, que domina con abosluta superioridad la pértiga en los últimos cinco años es alcanzar la altura de 5.15m. o 5.20m que su entrenador Vasily Petrov, el mismo que llevó a Sergéi Bubka al éxito, confía en que puede saltar. Aunque, lo que nunca esperó la Reina de los cielos, que siempre soñó con volar más alto que nadie ayudada por una pértiga como amigo inseparable y un listón como enemigo irreconciliable, era convertirse por un día en Princesa de los deportes.

Mira aquí el último salto de Yelena Isinbayeva:





Rafa a corazón abierto

30 07 2009

No pegó ningún raquetazo, no dio ninguno de los golpes imposibles a los que nos tiene acostumbrado, ni celebró punto alguno con el vigor que le caracteriza. Pero sí supo devolver la bola en todas y cada una de las preguntas a las que Lorenzo Milá y Rosana Romero le sometieron. Rafa Nadal fue el pasado martes el protagonista de una amplia entrevista realizada por TVE desde su casa en Manacor. Allí conocimos un poco más a la persona y descubrimos las exigencias y los sacrificios que un tenista de alto nivel sufre.

Rafa Nadal en un ambiente relajado contesta a las preguntas

Rafa Nadal en un ambiente relajado contesta a las preguntas

Todos esperábamos la confirmación de su regreso, y sus primeras palabras fuero esperenzadoras: “estoy bien y me encuentro perfectamente, espero que la evolución continúe así”. Más adelante aseguró que desea reaparecer en Montreal  y que forzará para que así sea (no será la primera vez), con lo que todos respiramos más tranquilos. Sus dos meses de parón le han servido para relajarse, para refrescar la mente y para tonificar su cuerpo, pero también para no acudir a Wimbledon y para terminar perdiendo el nº1 a manos de Roger Federer.

“Llevaba mucho tiempo jugando con dolor” (Montecarlo, Barcelona, Roma, Madrid) confesó, aunque fue la derrota en Roland Garros, en París, en su torneo, la que hizo saltar la voz de alarma. Fue la señal que Nadal necesitaba. En ese momento se dio cuenta de que necesitaba parar, “uno termina perdiendo la ilusión por entrenar, por competir, por todo, porque no te ves con la misma energía”. Ese dolor minó también su cabeza, la encargada de sujetar las piernas y su arma más importante y el parón se hizo entonces imprescindible.

En este sentido Nadal quiso dejar claro que su único problema habían sido las rodillas. Que ahora le dolían en la parte superior y por eso las vendas blancas que habían adornado la parte inferior de su rótula desaparecieron. Todos creíamos que el dolor se había marchado con ellas y Rafa estaba en perfectas condiciones. Él se encargo la otra noche de sacarnos de nuestro error. Al igual que hizo con la separación de sus padres. Rafa no eludió estas cuestiones y reconoció que el “cambio en su familia” le había afectado, como a cualquier ser humano, pero que eso no impidió que continuará ganando torneos como Indian Wells, Montecarlo o Barcelona. Consciente de que su familia ha sido un pilar fundamental en su carrera deportiva, alabada en multitud de ocasiones por lo bien que habían sabido encaminar los pasos del gran campeón mallorquín, aseguró que ha sido dificil de asimilar y que ha sufrido bastante ante la imposibilidad de estar en casa.

Ese ha sido otro tipo de dolor, pero Rafa no busca excusas y prefiere la autocrítica. No desea volver a cometer errores del pasado y a partir de ahora se planteará el calendario de otro modo. No dudó al afirmar que haber ido al Master 1000 de Madrid fue un error. “Debería haber parado tres semanas y preparar Roland Garros más tranquilo”, aunque eso, tal y como desveló Rafa, no le hubiera asegurado ganar en París. “No he sabido cuando parar, cuando descansar, ese ha sido mi error”, concluyó.

Estos casi dos meses tampoco han sido ningunas vacaciones. Rafa se ha machacado literaralmente para volver a tope a las pistas. Sus cinco horas y medias de ejercicios con diferentes máquinas de entrenamiento marcan el pundonor y el sacrificio que el actual número dos del tenis mundial está haciendo para volver a la cima. Las imágenes, intercaladas entre las respuestas de Nadal, así lo atestiguan. Porque en ellas vimos al Rafa que nunca se ve, alejado del éxito que le acompaña en las pistas de tenis, empapado en sudor y sufrimiento repitiendo una y mil veces los mismos ejercicios. Y por si ello no fuera suficiente Rafa duerme con una máquina de magnetoterapia con las que agilizar su recuperación, aunque reconoce que a veces no pega ni ojo.

Es la otra cara de un campeón, el trabajo en la sombra, el sufrimiento diario, en busca de recompensas mayores con las que alcanzar todos sus sueños y superar todos sus retos. Sólo así se aprende a disfrutrar sufriendo. Algo que sólo el deporte puede ofrecer. Rafa, que es una persona optimista y alegre, le gusta sufrir, porque sabe que es la base sobre la que edificar los triunfos. Estos dos meses le han servido para mucho, pero que nadie dude que con su vuelta nos tocará disfrutar a todos cuando Rafa vuelva ser feliz jugando a tenis; su única obsesión.

Vea aquí la entrevista completa:





La leyenda se cita en la ‘Catedral’

5 07 2009

Será a partir de las 15.00 h. en el All England Club de Londres, cuando Roger Federer asalte un nuevo hito en la historia del tenis. El número dos del mundo disputará a partir de esa hora su séptima final de Wimbledon consecutiva ante Andy Roddick en busca de sexto título en la hierba londinense.

Federer busca su sueño

Federer busca su sueño

Si lo consigue derribará varios muros. El primero el de Nadal que parecía intratable e inalcanzable para el ‘expreso suizo’ hasta hace apenas dos meses. Ganando el tercer Grand Slam de la temporada, Roger lograría desbancar del número uno al gran tenista de Manacor. El segundo el de Sampras, que coleccionó hasta 14 Grand Slam a lo largo de su carrera. Hoy Roger puede sumar el 15º, para inscribir con letras de oro, (las mismas que adornan su indumentaria estos días en Londres)  su nombre en la historia del tenis mundial. Por último, el suizo busca recuperar ‘su’ torneo tras perder la temporada pasada ante Nadal, confirmando así que Wimbledon continúa siendo su jardín preferido.

Pero Federer es ya considerado por muchos el mejor tenista de la historia. Ha ganado en todas las superficies, ha conquistado Londres, Nueva York, Australia y París su territorio más hostil. Y pocos son los retos que le quedan por delante a este suizo cuya mágica muñeca aún le asegura éxitos y triunfos. Las exhibiciones se han repetido en cada una de las pistas por las que ha paseado su clase y su tenis de alta escuela.

Y es que Roger también ha sabido reinventarse, tirar de oficio y casta cuando un huracán llamado Rafa Nadal, amenazaba con llevarse todo a su paso. Incluído sus títulos y sus récords. El punto de inflexión se produjo en el pasado Open de Australia. Fue entonces cuando Roger bañó su venganza en lágrimas cansado de los mordiscos de Nadal, a él y a los trofeos.

Las lágrimas de Federer en Australia fueron su punto de inflexión

Las lágrimas de Federer en Australia fueron su punto de inflexión

Hoy Roger es mejor gracias a nuestro Rafa, él ha sido el único que le discutido su reinado, que le ha obligado a mejorar en tierra y en el resto de superficies, e incluso le ha llevado a cambiar su forma de jugar al tenis cuando enfrente estaba el actual número uno. Y es que como todo gran campeón, Federer  ha sabido renacer de sus cenizas para volver a imponer su ley. Esa que impide a los rivales llegar a sus ángulos imposibles, a sus ajustados saques o a sus perfectas boleas sin apenas despeinarse. Hoy lo volverá a hacer sabiendo que la historia le ha reservado un hueco privilegiado en el jardín de su casa.  Y apuesten que en esta ocasión las lágrimas serán de alegría.

Repasa aquí la última final de Wimbledon, uno de los mejores partidos de tenis de la historia: