Valdano: “No cambio el Mundial por el Nobel de Literatura”

21 01 2014

La pelota se hizo palabra cuando Jorge Valdano abandonó los terrenos de juego. Desde entonces comenzó un periplo con parada en los banquillos, en la zona noble del palco y la tribuna de prensa. Ayer pisó un nuevo estadio, donde se movió con la elegancia que acostumbraba cuando vestía de corto. Fue en el Instituto Cervantes de Madrid hasta donde acudió para anudar y reforzar los lazos entre la palabra y el fútbol, entre la cultura y el mundo del balompié, otrora enemigos acérrimos. La excusa fue el ciclo Encuentros en el Cervantes, que en este 2014 arrancó con la visita del ex-jugador, entrenador y comentarista argentino, donde literatura y fútbol demostraron que saben hacer algo más que simples paredes.

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Manuel Vázquez Montalbán, Nick Hornby, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Juan Villoro, o Eduardo Sacheri fueron algunos de los nombres que aparecieron en la alineación titular de Valdano. Escritores de distintos orígenes y estilo que tienen en la pelota un universo común para la recuperación (semanal) de la infancia, Villadoro dixit. Pero el ’11’ no estaría completo sin la Revista Libero, un nuevo proyecto deportivo cultural que pretende acercarse al deporte rey desde otra perspectiva, rodeado de reflexiones sociales y con ese toque literario olvidado durante tanto tiempo. Fútbol sin gritos, en definitiva, donde Valdano colabora. Al fin y al cabo pocos saben leer los partidos como él.

“El Mundial no lo cambio ni por el Premio Nobel de Literatura”. Fue la frase más altisonante del ex jugador argentino que fue trufando su alocución con perlas y anécdotas con futbolistas y literatos, la mayoría de ellas con la pelota de por medio. Valdano reconoció que la conquista del Mundial’86 le sobrepasó pero que no derramó ni una lágrima en los vestuarios tras ganar y marcar en la final: “Lloré cuando escuché el gol de la final narrado, como si la palabra hubiera completado a la obra futbolística. Quizá podríamos decir que el fútbol sin la palabra se queda corto, vacío”. Hubo espacio también para reflexionar sobre el momento que vive el mundo del balompié: “El fútbol se parece al lugar donde se juega. Aquí el Madrid y el Real Madrid se distancian cada día más, ellos tienen todo el mundo como mercado, mientras que los equipos pequeños solo pueden acceder a su ciudad o provincia” comenta Valdano, quien cree que nos sigue haciendo más ilusión ganar al vecino de al lado, que al del país de al lado, “es ese odio por el rival cercano”, concluye el argentino.

A pesar de todo no ve en la globalidad un enemigo a las raíces de los sentimientos que desprende el fútbol porque ahora que el deporte rey compite con la tecnología y con una oferta de ocio mucho más amplia “que los goles de Messi o Cristiano Ronaldo lleguen a todos los rincones del mundo es el mayor poder del fútbol. Esos niños podrán emular a su ídolos” resume Valdano, antes de concluir que la esencia que explica la grandeza de este deporte “es la sospecha de que cualquiera puede ganar a cualquier antes de que empiece el partido”. Más crítico se mostró con las escuelas de fútbol: “mejoran al mediocre e igualan y coartan la libertad del jugador diferente. Antes, la calle te diferenciaba y si acaso, los únicos que te insultaban eran tus compañeros, si fallabas un pase o un gol”, Valdano añora el potrero y ese juego donde la picardía y el talento crece ante las adversidades.

Menos añora su última etapa en el Real Madrid, en la que ejerció las labores de Director General y Portavoz del club. Sobre el conjunto blanco dejó una reflexión que se proyecta hacia un duelo futuro: “El Real Madrid ha apostado por los héroes como Cristiano Ronaldo o Bale porque eso te genera aficionados. El Bayern, que viene de ganarlo todo, ha apostado por la seducción y el buen juego que asegura Guardiola para conquistar a otros mercados, más perezosos, como Asia o Norteamerica”. Y rápidamente surge la unión entre el Madrid y la cultura y el momento social de su época. Pocas generaciones han representado mejor y han digerido mejor sus tiempos que la Quinta del Buitre: “eran grandes lectores, Pardeza, sin ir más lejos, escribió su tesis doctoral sobre el escritor César González Ruano.

Defiende Valdano que el libro no te enseña a vivir, pero que es la mejor manera de vivir otras vidas. Aunque Valdano valora a todos los escritores, sean de ficción o notarios de la realidad como los cronistas deportivo, entre los que exaltó algunas plumas como las de Segurola o Enric González: “tienen la capacidad de descubrir el nudo del encuentro y, a partir de ahí, contarte un cuento, una historia alrededor del partido de fútbol”. Hubo tiempo, incluso, para hablar de cine. Además de Sacheri, Campanella y su El Secreto de los Ojos o su más reciente Futbolín (Metegol, en Argentina), Un partido de leyenda de Carlos Marañón también se pasearon por el Cervantes, aunque el ahora comentarista deportivo no se ve como creador de ficción.

Para terminar, Jorge Valdano obsequió a los presentes con la lectura de un cuento de Roberto Fontanarrosa, otro ilustre rosarino que confirma que en esa ciudad argentina el talento se reparte en las esquinas. Aquello es un Rosario de genios y si no me creen revisen su padrón municipal. Antes, justo antes, deberían leer o teclear en youtube Viejo con árbol. Es el cuento del ‘Negro’ que escogió Valdano, el único en sus propias palabras “que ha llevado lo simbólico del fútbol a la realidad”. Verán que no es ninguna exageración y comprobarán que como ayer en el Cervantes el fútbol toma la palabra y la palabra se impone al fútbol.

Viejo con árbol [6:45]

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El eterno aprendiz

26 04 2012

El baloncesto va en el ADN, cala hasta en los huesos y en muchos casos es algo hereditario. En el deporte de la canasta existen sagas ilustres, unas marcadas por el éxito y la gloria eterna como la de los hermanos Gasol, otras mediatizadas por el sacrificio y la perseverancia. Aquí, en esta última, podríamos situar a los hermanos Reyes, Alfonso y Felipe, y también a los protagonistas que hoy nos ocupan, los hermanos Espinosa, Alberto y Lucio, los Angulo Brothers.

Lucio Angulo jugó en el Cai Zaragoza, Tau-Cerámica, Real Madrid, Lucentum Alicante y Cáceres 2016 entre otros

Es esta la primera temporada desde 1990 que alguno de ellos no pisan una cancha profesional de nuestro país. El último en retirarse ha sido Lucio, tras conocer de primera mano el fango de la LEB Oro (2º división del baloncesto nacional) y darse un baño de realidad en Cáceres. Allí ha clavado sus últimos triples este escolta o alero, según las necesidades y los años, antes de que la carrera del tiempo lo alcanzara a sus 37 años. Ahora reparte su tiempo entre campus de baloncesto rodeado de niños, la lectura y el cine y todo el basket que dan por televisión, y es que son muchos los que afirman que en este enamorado de la canasta se esconde un entrenador en ciernes.

Son las huellas del destino. Una nueva forma de seguir el camino emprendido por su hermano Alberto, aunque él todavía no lo tiene tan claro. A buen seguro que, en cualquier caso,  su equipo estaría marcado por la entrega y la atención, por el trabajo en equipo y ese espíritu tan contrario a la queja del que los Angulo, tanto Alberto como Lucio, hicieron bandera. Lo que sí tiene claro Lucio es cómo debería ser un entrenador “hay jugadores que ya se sienten entrenador, como le pasaba a mi hermano. Luego hay que saber transmitirlo y hay un período de educación que hay que saber gestionar. Yo no lo descarto pero hay que tener esa actitud y hay que trabajarlo”.

El trabajo ha sido siempre la mejor de sus virtudes, “yo he sido muy realista porque es peligroso soñar a largo plazo. Aprendí a competir cuando llegué al CAI Zaragoza, tenía los retos en mi propia casa, con mi hermano, por eso estoy acostumbrado al sacrificio diario”. Incluso la fortuna lo razona desde el punto de vista de vista del sacrificio, “la suerte se trabaja, he tenido la suerte de estar en equipos grandes. He estado en tres finales de la Copa del Rey y he ganado una; he estado en tres finales de la ACB y he ganado, no es para considerarse ningún talismán”.

Lucio Angulo jugó de escolta y alero según las necesidades de sus equipos

Lucio explica con un lenguaje claro y directo, alejado de los tópicos que abrigan las declaraciones de los deportistas la evolución en su juego, “al principio era muy visceral, tenia una entrega total. Las edades también importan, cuando te vas haciendo mayor tiendes a pensar más y te cuestionas más cosas”, aunque hay algo que este ganador del bronce en el Europeo de Turquía 2001 siempre ha mantenido invariable a lo largo de su carrera, “ir a muerte con mi gente, con mi entrenador, eso nunca lo he cambiado. Si no crees al entrenador todo empieza a ir mal. Si te lo cuestionas estás empezando a fallar”. Son las recias convicciones de este autodidacta nato.

Lucio reconoce que primero aprendió a ser extrovertido para integrarse en la dinámica de un equipo. Más tarde le tocó a aprender a defender a Navarro “a Juan Carlos se le defiende atacándolo, es decir, haciéndole sufrir en defensa, cargándole de faltas. Sus scouting eran 7 hojas y Navarro no te da nunca margen de error”. Valorado y apreciado por su gran capacidad defensiva, por esa parte del juego menos gratificante, el jugador aragonés sonríe al recordar el último jugador que le fascinó. “yo jugaba en el Etosa Alicante, era un partido de pretemporada frente al Joventut, traían un equipo muy jovencito pero él ya sobresalía por encima de todos. Ricky Rubio me robó tres balones en aquel partido y dio un recital de pases” y continúa “otro que me sorprendió en su día fue Djorjevic, pero en otro plano, por su gran sentido del marketing. Me gustaba como vendía el espectáculo, cómo salía con sus coderas, con su rapado y su forma provocativa de jugar”.

Ese chico tímido que no se callaba lo que pensaba no ha duda en levantar la voz en Internet, en los blogs y las redes sociales de las que es un usuario activo, “las valoro mucho pero son peligrosas. A mi me gusta escribir e intentamos aportar nuestra experiencia como jugador” aunque sabe cuáles son los límites de estas herramientas “para los jugadores profesionales están muy automatizados, están encorsetados en sus comentarios por la relevancia que tienen como jugador”.

Gracias a un físico cuidado y una cabeza privilegiada, Lucio ha sabido gestionar cualquier situación en su carrera deportiva “hay vida más allá del Real Madrid, hay gente que al salir de esa casa se descoloca, como si fuera una hecatombe, a otros les pasa al llegar. La clave es usar la cabeza y es muy importante la planificación. Así estudias diferentes escenarios y los que alargamos la carrera deportiva es porque estamos preparados para los cambios”.

Lucio, como el resto de su generación (Nacho Rodríguez, Alfonso Reyes, Paraíso, Iñaki De Miguel) fueron expertos en cambios. Ellos pusieron otro peldaño más para que el basket español llegara a la parada del esplendor. Con menos talento pero con la ambición de competir y hacerlo en equipo, enseñando a los jóvenes lo que significaba ser internacional, “en mi momento el baloncesto español no estaba preparado para competir con el americano. Ahora en España se trabaja mucho mejor, sobre todo el apartado físico y se ha conseguido algo impensable no hace tanto, se ha normalizado el salto a la NBA”, reflexiona este dos y medio, más que un escolta, capaz de defender a las tres posiciones exteriores sin que le tiemble el pulso. Es Lucio Angulo, un jugador que ahora mira al aro desde una posición novedosa, demasiado lejos del aroma del parqué.





“El Madrid necesita separar la sección de baloncesto del fútbol”

21 04 2012

Alma máter del Real Madrid de Baloncesto, conocedor de todos los recovecos de esa casa en la que ha habitado durante 36 años, en la que ha ganado todo y en la que ha conocido los años de esplendor y las postales teñidas por la derrota. Ahora, retirado, todavía asesora al actual Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, cada vez que éste le requiere de sus servicios. Dice que acudir a una reunión en la sede de ACS le provoca más sudores que un partido ante el Maccabi o el CSKA, pero él no puede negarse porque por encima de todo es madridista. Así nos lo cuenta él.

Lolo Sainz, una institución del baloncesto español

PREGUNTA: ¿1999 es un año clave en su trayectoria como entrenador?

LOLO SAINZ: Fue una cosa rara lo que pasó en París 1999. Visto desde fuera fue una cosa rara. El equipo en la primera fase no estuvo muy acertado, estábamos prácticamente fuera, hubo un milagrito por parte de Francia y Eslovenia con un resultado que nos permitió meternos en la fase final y ahí fue donde el equipo salió adelante. Aunque no fue tan rara, porque yo lo definiría como el triunfo de un Equipo. El hecho de que el equipo saliera adelante, tuviera fe, con un poquito de suerte indudablemente por el resultado de Francia y Eslovenia. No fue porque fuéramos de pachanga, ni a tocar el acordeón o la guitarra, sino que íbamos a competir y teníamos un equipo sumamente competitivo, y además era un equipo, porque ellos mismos en determinados momentos hasta resolvían los problemas que podían salir dentro de lo que es estar cerca de dos meses concentrados, partidos, que las cosas no van bien, a veces surgen pequeños o grandes problemas y estos hombres eran capaces de resolverlos por ellos mismos siempre con permiso del entrenador. Yo siempre me acordaré de un día que me vinieron los 3 capitanes (los albertos y nacho rodríguez), y me dijeron que si podían tener una conversación los jugadores solo. Yo les dije que sí. Y yo creo que ahí nació lo que hoy está tan cacareado en la Federación Española de Baloncesto, de que ante todo y sobre todo somos un equipo.

P: ¿Siente usted que puso los cimientos de lo que es hoy la Selección Española de Baloncesto? ¿El espíritu que se respira?

R: Yo creo que viene un poquito antes. Yo cogí la Selección en 1993 y prácticamente repetí equipo, acababa de dejar el Joventut y en 10 días tenía que empezar con la Selección, y era muy difícil hacer un planteamiento diferente. Llevé muchos veteranos a Alemania e hicimos un magnífico Europeo. Pero hicimos un magnífico Europeo porque teníamos un magníficos jugadores pero aquello no era un equipo. Cada uno tiraba por su lado, no había una unión tan grande y verdadera como después la hubo y la hay ahora, sin embargo los jugadores jugaron muy bien. Yo creo que la sensación de lo que realmente fue el equipo nació un año antes del Europeo de París, fue en el Mundial de Grecia. Hicimos el mejor baloncesto de aquel Mundial, lo que pasa es que en el cruce nos tocó con Grecia, en casa. Estuvimos cerca de ellos, pero en baloncesto que el equipo anfitrión no se clasificara para la fase final del Mundial era una ruina porque el campo se quedaría vacío. Perdimos porque no supimos jugar, no solo contra Grecia, sino también contra el ambiente y contra la responsabilidad que teníamos.

P: Cuando usted entrenaba al Real Madrid y al Joventut la ACB tenía mucho más éxito que ahora tanto en la televisión como en los pabellones, la afición. Eso se ha perdido hoy, los aficionados consumen mucho más la NBA y Selección. ¿Por qué cree que la ACB no tiene tanto tirón en la actualidad?

R: La ACB se ha encontrado con un ‘enemigo’ que es la Selección Española. Todo el mundo espera a la Selección Española, porque uno puede ser del Barça, del Madrid, del Joventut, del Unicaja, pero realmente todos son de la Selección Española. Los grandes éxitos de ésta han enturbiado un poco lo que es el baloncesto ACB y no debería haber sido así, todo lo contrario, debería haber sido un realce. Yo creo que en la actualidad la ACB tiene muchos equipos, demasiados desde mi punto de vista, pero también es cierto que 8 o 9 equipos son de los que te llenan el pabellón diariamente, vayas donde vayas. Mira el otro día, el Caja Laboral – Real Madrid tuvo 15.000 espectadores, Estudiantes que está haciendo una campaña muy, muy, muy flojita es capaz de meter 9.000 o 10.000 espectadores en el Palacio de los Deportes. El Madrid también lleva a mucha gente, Unicaja siempre está lleno. Es decir, tampoco está tan mal con respecto al público. Otra cosa es la competición, todo el mundo está diciendo vamos a meternos entre los ocho primeros y luego los play-offs es lo que realmente interesa. No le dan mucha importancia a la competición regular, que la tiene, porque en la primera parte luchas por meterte en la Copa del Rey y luego por tener una buena posición para los play-offs. Pero eso la gente no lo termina de ver. Si hacemos historia hay partidos de play-offs que tienen menos interés de público que otros de la liga regular.

P: ¿Habría que cambiar el sistema de competición de la ACB?

R: Cuando yo iba a las reuniones de la ACB propuse que había que suprimir el Play-Off y los dirigentes me miraron como si estuviera loco. Llamaron hasta Florentino. Pero si vemos el play-off desde un punto de vista deportivo es injusto, el campeón tiene que ser el que quede primero en la Liga Regular. En fútbol se hizo hace muchos años y fue un fracaso estrepitoso. Creo que sería una buena solución, no obstante, no creo que eso vaya a ocurrir nunca porque con los play-offs también se busca tener más ingresos.

P: ¿En la Liga griega si ganas los dos partidos frente a un equipo en el play off comienzas con un punto de ventaja?

R: Es otra posibilidad. Yo lo he dado muchas vueltas y no he encontrado ninguna acertada.

P: Usted ha estado siempre muy ligado al Real Madrid ¿cómo cree que se están haciendo ahora las cosas en la sección de baloncesto?

R: He estado ligado al Real Madrid durante 36 años, media vida. Conozco muy bien la casa, es una casa muy especial que hay que conocer muy bien para saber lo que es el Real Madrid. Yo creo que ahora están pasando por visicitudes de organización. La gente que está intentando hacerlo bien, innovar, crear un equipo importante. Pero depende demasiado de las directrices del fútbol. Ante cualquier problemática, primero está el fútbol y luego el baloncesto. Yo tengo algunas anécdotas cuando era entrenador, una vez me llamó Mendoza porque quería hablar del equipo, me citó sobre las 11 y a las once menos diez estaba allí, esperando. Entre medias, llegó Butragueño y se coló, más tarde llegó Míchel y directo al despacho del presidente. Eso es un poco la realidad del baloncesto en el Real Madrid. Con Florentino todo es un poquito más serio, con él fui Director Deportivo en mi última etapa. A mi nunca me citaba en el club, siempre tenía que ir a sus oficinas de ACS, rodeado de guardaespaldas, es una experiencia que jamás olvidaré. Llegaba allí y eran los momentos más difíciles de mi vida. En el banquillo no tenía ningún problema, pero tener una reunión económica con Florentino es una de las peores cosas que me han pasado en mi vida. Lo primero que te decía es “haber si gastamos menos”, el presupuesto era alto, pero hace tres días habían anunciado que habían fichado a un mindundin que jugaba al fútbol por un montón de millones. Yo le dije un día a Florentino que no necesitábamos un sponsor, el sponsor es el fútbol, es la vaca sagrada. Es más, la sección de baloncesto debería estar apartada de la del fútbol, eso evitaría muchos problemas.

P: ¿Qué cree que le falta al Real Madrid para dar ese salto en Europa después de llegar a la Final Four la pasada temporada y quedarse en el Top 16 esta temporada?

R: Paciencia. En el Real Madrid es imposible, es un club en el que ser segundo es un fracasa. Yo he estado 14 años como entrenador y he pasado por situaciones importantes. Te criticaban porque no conseguías ser primero, eso me parece bien, pero si eras primero te criticaban porque no ganabas por más de 20 y si lo hacías te criticaban porque no jugabas bien. Era una continua presión que lo da la propia entidad. Lo que había que hacer es separar el baloncesto del resto de la entidad mandado desde arriba por el presidente, por Florentino Pérez. Darle tiempo, por ejemplo dos años. En dos años se pueden corregir muchas vicisitudes. Algo que no se está haciendo en los últimos años, se hacen buenos fichajes, aunque este año, por ejemplo, miras la plantilla y ves que el potencial está en el exterior, hay muy buenos jugadores, todos son magníficos. Pero echamos de menos un jugador interior importante. Está Felipe que es un luchador, está Tomic que es un poquito blandito, está Begic que es un poquito blandito, está Mirotic que es… polifacético pero nos falta lo que se conoce como una mala bestia en la pintura.

P: Cogemos el puente aéreo. ¿Cómo cree que se está tratando el baloncesto en el eterno rival?

R: Se estaban haciendo bien, porque en tiempos de Salvador Alemany se consiguió separar la sección de básket de la de fútbol. El presidente dejaba hacer mucho a Salvador Alemany y dos veces por temporada se despachaba con el presidente. En el Madrid esto no pasa. Cuando el baloncesto iba muy bien y el fútbol no tanto, el presidente se solía agarrar al básket. No sé ahora exactamente como está el Barcelona, Chichi Creus es un tío que lo hace muy bien, pero no sé si tiene el mismo poder que Salvador Alemany, del que se llegó a hablar que podía ser Presidente del Barça. Era una persona con mucha empatía y un empresario espectacular. No sé si siguen con las mismas directrices o no, pero sí es cierto que el Barça ha vivido unos años con esa libertad entre fútbol y básket.

P: ¿Cómo recuerda usted a Fernando Martín?

R: Lo recuerdo como un luchador inagotable, como un peleón de toda la vida que no daba nunca nada por perdido. En una palabra un ser competitivo al 100%. Él no podía entender que se saliera a jugar un partido sin grandes ansias de ganar ese partido, no podía entender que los entrenamientos no fueran competitivos. El siempre se decantaba por los jugadores competitivos que podían ayudar a su equipo. Siempre decía lo mismo, yo cuando estoy entrenando o jugando y salto a coger el rebote si no puedo coger el balón cojo la cabeza del rival.

P: ¿Un favorito para la ACB y para la Euroliga?

R: Para la ACB, por poco, pero ligeramente favorito el Barça. Porque el Real Madrid ha ganado al Barça a un partido, en la final de la Copa, pero a cinco partidos lo veo más difícil.

Para la Euroliga, solo el CSKA puede hacer frente al Barça si Kirilenko tiene su día, que a veces no está muy iluminado.

P: ¿Quién crees que ganará el anillo de la NBA?

R: Me gustaría que fueran los Angeles Lakers por Pau Gasol y el comportamiento poco ético, aunque son las reglas del juego que tienen allí, que han tenido con él. A ver si puede ser protagonista y les da un buen capón a los americanos.

P: ¿Quién será el próximo jugador español que dé el salto a la NBA?

R: Mirotic.

P: ¿Quien es el mejor jugador español del momento?

R: Por lo que representa, por lo que es válido, por lo que transmite, por su liderazgo, Juan Carlos Navarro. Es un jugador que me tiene cautivado, un ganador espectacular. Es un anti-scouting porque siempre hace cosas diferentes, es muy difícil de cogerle sus movimientos. Si tuviera que hacer un planteamiento con Navarro siempre estaría pendiente de que fallara sus tres primeros triples, posiblemente te meta el cuarto, pero eso le hace daño, porque cuando se viene arriba y se hace grande es cuando te hace dos triples seguidos.

P: ¿Creen que funcionan los cupos nacionales que se impusieron en la ACB?

R: Parto de la base de que el baloncesto en Europa y en el mundo debe ser abierto. Me parece bien que haya unos cupos de jugadores nacionales, pero tampoco me quita el sueño. Años atrás se decía desde la Federación que los extranjeros cerraban el paso a los nacionales, se hizo el cupo y siguen siendo los mismos jugadores los que van a la Selección. Cuando eres bueno da igual al que tengas por delante. Yo creo que el cupo se hizo porque los jugadores nacionales se estaban pasando un poco de rosca con sus pretensiones económicas para jugar, que eran horripilantes. Para mi el único problema que tiene el que haya tanto jugador extranjero es que se conviertan en mercenarios. Yo no concibo que un jugador como Djorjevic que estaba jugando en el Barça y era odiado en el Madrid. Al año siguiente estaba jugando con los blancos y era odiado por los azulgranas. Antes se fichaba a un jugador extranjero y estaba muchos años con nosotros, Walter Scerbiak estuvo 8 o 9 años en el Madrid, Clifford Luyck sigue en el Madrid, Wayne Brabender, hasta que se hizo español. Eso sí que es el jugador extranjero que se acopla, lo que no soporto es el jugador que se convierte en peón de base y que no fija su residencia en un sitio. Eso me molesta un poco. Aunque tal y como está ahora la competición no me parece mal, intenta dar una mayor igualdad a la competición. Económicamente sale más rentable a los equipos, pero que no sean petardos ¡eh!, de esos no los quiero.





El asesino silencioso

9 12 2011

Como en aquella fantástica película de John Ford, todos buscan matar a Liberty Valance, acabar con la tiranía instaurada en el desierto futbolístico español y comenzar una nueva era. Y esta vez, tras varios duelos perdidos en los que la bravuconada se impuso al juego de pies, la estrategia es otra. Se opta por el silencio y la calma en las horas previas para que luego sólo hablen las armas… futbolísticas.

Mourinho guarda silencio en las horas previas a su gran duelo

Jose Mourinho, al más puro estilo John Wayne, se refugia en el silencio para acabar con su peor pesadilla, con el hombre (y el equipo) que ha sembrado el terror en las calles de su ciudad, donde no conoce la derrota. El técnico portugués no hablará hoy, en la última rueda de prensa, antes del duelo más clásico de nuestro fútbol. Una continuación de esa política austera con los medios nacionales, sin reparo alguno, sin embargo, frente a los medios internacionales. Hablará Karanka, su lugarteniente, su altavoz en el día de hoy, el otro hilo conductor del mensaje.

Conscientes de su ventaja, de su mejor revólver y de la aparente debilidad del enemigo, el Madrid reposa esperando su momento. Al que llega en inmejorables condiciones, tras quince duelos ganados de forma consecutiva, con la experiencia acumulada de los siete clásicos previos, con la lección aprendida y las heridas cerradas. Desde esa calma el Real Madrid y Mourinho buscan reafirmarse en sí mismos, buscan imponer su discurso y dar un golpe definitivo en el status quo del fútbol español.

Hoy Karanka saldrá solo a la última rueda de prensa previa al Clásico

Y el Madrid ha elegido el silencio para hablar sobre el campo. Para representar allí su mejorado juego de posición, su cabalgada a lomos de ese contragolpe fugaz, su ritmo de juego endiablado y ese toque de agresividad que Mou ha perfeccionado hasta lograr una simbiosis única. A todo ello suma el conjunto blanco la baza de conocer el territorio, de jugar el saloon de su casa. Arriesgar el tiro de gracia desde esa posición puede ser más sencillo, pero también más aventurado.

Y la última aventura terminó como terminó. Por ello, Mou acudirá al duelo con chaleco anti-balas. Algo que en el Bernabéu se reconoce bajo los nombres de Alonso-Kedhira-Lass. Pero existen otras variantes, como la de retrasar a Lass al lateral derecho, donde su pistolero habitual, Arbeloa, acumula molestias. Eso colocaría a Coentrao, un lateral izquierdo, en la medular y no parece éste, un duelo para muchos inventos.

El desequilibrio de este western del siglo XXI será la clave para un duelo, al que Liberty Valance acude conocedor de lo que le cuestan sus duelos en saloones ajenos, de lo encasquillado de algunos de sus mejores revólveres y el temor de salir de ahí herido de muerte. Mourinho ha jugado sus cartas con un estilo nuevo, desconocido y auspiciado por un equipo mayúsculo que le respalda. Con esas armas todo es posible, incluso ser el hombre que mató a Liberty Valance. John Wayne ya lo hizo en el western más redondo de Ford.





El efecto Vilanova

8 12 2011

“Valorad lo que tenéis porque nunca sabes cuándo llega tu momento”. Lo dice alguien que ha regateado al fantasma del siglo XXI, que ha driblado una operación fugaz, que se ha recuperado a tiempo para convertirse en un ejemplo más, en una motivación extra para su equipo. Esa reflexión pertenece a ‘Tito’ Vilanova, el segundo entrenador del FC Barcelona, que ha superado la intervención en la glándula parótida a la que fue sometido el pasado 23 de noviembre.

Vilanova y Abidal unidos por la superación personal

Convertido en símbolo de una plantilla que ya sabe de lo que va el tema, Vilanova llega en el momento justo. En el momento en que su equipo se va a jugar gran parte de sus posibilidades en el campeonato casero frente al Real Madrid. Un nuevo estímulo camino del Bernabéu, un nuevo golpe de efecto con el que relativizar el mundo futbolístico y apremiar a los valores que han convertido al equipo de Guardiola en un conjunto de leyenda.

Porque Vilanova es algo más que el hombre a quién Mourinho metió el dedo en el ojo. Con el portugués volverá a reencontrarse cuatro meses después, aunque aquel recuerdo se ha diluido ante la sucesión de acontecimientos. Tito es la mano derecha de Pep, el encargado, según cuentan, de dotar de pausa el volcánico (aunque siempre políticamente correcto) carácter de Guardiola. El enlace entre Pep y la plantilla, el hilo conductor del mensaje. 

Y los mensajes que más calan son los que apelan a los sentimientos, los que erizan la piel, los que se dirigen directamente al corazón. Esa fue la intención ayer de Tito Vilanova, cuando en su reincorporación a los entrenamientos, transmitió personalmente su experiencia vital a una plantilla que le esperaba con los brazos abiertos. Fue él quien les animo a ellos, una bofetada de realidad que algunos ya han recibido, como Eric Abidal.

Especialmente significativo fue el abrazo en el que se fundieron el defensa galo y el segundo técnico azulgrana. Ambos saben a qué huele el abismo, ambos conocen el sabor de las segundas oportunidades. Bajo el efecto Abidal se reinventó el Barça la temporada pasada para alcanzar la gloria. Ahora, buscan repetir la historia con el ‘refuerzo’ de otro de sus actores secundarios sobre el papel, en realidad, uno de los líderes dentro del vestuario y con el Paseo de la Castellana como pasarela de gala.

A la fuerza de Vilanova, a su voluntad inquebrantable y a su imagen en el banquillo del Santiago Bernabéu se aferrarán los azulgrana para trasladar al verde todo su ideario, toda su filosofía de vida. En frente, el mejor Real Madrid de los últimos años, en la segunda temporada de Mourinho, con el conjunto blanco liderando la clasificación con tres puntos de ventaja y un partido menos. Guardiola ya tiene su reto y los culés el efecto con el ganar la guerra psicológica en las horas previas al Clásico. Ha llegado el momento.





De Zidane a Messi

28 04 2011

Son los dos últimos magos del balón. Uno, de los últimos coletazos del siglo XX. El otro, es la referencia en el XXI, un futbolista de leyenda que a sus 23 años oposita para conseguir un alquiler perpetuo en el Olimpo. Ambos enarbolan (o enarbolaron)  las banderas del fútbol más exquisito que llevó a sus equipos (Real Madrid y Barcelona) a la supremacía absoluta en Europa y en el mundo. Sin Zinedine no podría entenderse el Madrid galáctico. Leo es la piedra filosofal sobre la que gravita el Barça de Guardiola. Y sus caminos se entrelazan en una semifinal de Liga de Campeones.

Zidane puso el toque sutil a una semifinal con mucho más fútbol que la actual

Hace algo más de 9 años España también se encontraba dividida por el enésimo partido del siglo. Era el no va más, era un Barça – Real Madrid en semifinales de Copa de Europa 40 años después, era la tercera ocasión en que los dos conjuntos más laureados de nuestro país cruzaban sus destinos en la máxima competición europea. Por entonces el primer proyecto de Florentino Pérez al frente del Real Madrid era la envidia y la referencia en el panorama futbolístico mundial. Raúl, Zidane, Figo, Hierro, Roberto Carlos o Makelele conformaban un equipo de ensueño que se encaminaba hacia su novena Copa de Europa.

Aquella tarde noche de Sant Jordi de 2002, el Real Madrid llegó al Camp Nou como máximo favorito, no ya a la victoria en aquel partido, sino al título. Los blancos hicieron buenos los pronósticos y de la mano de un inconmensurable Zidane se llevaron la victoria por 0-2.  Su vaselina magistral a Bonano quedó inmortalizada para siempre en la retinas blancas y azulgranas. Fueron dos zarpazos, dos errores defensivos culés y una eliminatoria sentenciada en la ida.

El recuerdo de aquella semifinal sobrevoló anoche el Bernabéu. Sólo que ahora el manantial de fútbol brota de la fuente azulgrana, aunque ayer estuviera más seca que de costumbre. 9 años después el modelo de éxito es el azulgrana, el equipo de referencia es el comandado por Pep Guardiola, quien se presentó en el Bernabéu dispuesto a dar un golpe en la mesa con sus armas. Aunque por momentos nos pareciera que utilizaba las de Mourinho, su antítesis dentro del campo y (casi siempre) fuera de él.

Messi celebra su obra maestra en el Santiago Bernabéu

Y es ahí donde surge Messi. Para regalarnos otro gol mesiánico, otro gol que quedará marcado a fuego en nuestra memoria en un escenario como el Santiago Bernabéu, donde Messi emergió entre el mar del ruido para silenciarlo sólo con fútbol. Como 9 años atrás hizo Zidane, Leo se creció en esa adversidad para señalar el camino a Wembley donde podrían cerrar el círculo. Algo que Zinedine, Figo, Raúl y compañía terminaron haciendo apenas un mes después de aquel Sant Jordi.

Para no herir sensibilidades consignaremos ahora que aquel partido, el de ida de Champions del 2002, efectivamente, no se vio condicionado por la actuación arbitral. El sueco Anders Firsk pasó más desapercibido que su colega Wolfang Stark, y a buen seguro que Mourinho calificaría, aquella sí, como una victoria blanca y limpia. Sin duda, lo fue. Árbitro al margen, los guiños históricos no quedan ahí. Entonces como ahora, también se media el fondo de armario de las plantillas. En 2002 los focos apuntaron a McManaman, quien entró en el minuto 80 para ‘matar’ la eliminatoria con un gol en el minuto 90. Ayer la colaboración de Afellay fue menor. Tras entrar en el minuto 70 se ‘limitó’ a marcharse de Marcelo y servir un centro que Messi convirtió en la primera piedra de un nuevo recital.

Ayer como hoy todo parecía muy igualado, todo parece decidirse por un pequeño detalle y ese detalle en ambas eliminatorias (la del 2002 y del 2011) se encontraban en las botas de dos magos cuyo repertorio sobre el césped fue (en el caso de Zidane) y sigue siendo (en el de Messi) inagotable. Aquel partido marcó el futuro azulgrana que puso fecha de caducidad a la ‘Era Gaspart’. Se fijó el modelo a seguir (el fútbol-espectáculo del Madrid), se hizo evidente la necesidad de una idea, un patrón de juego a los que aferrarse. Todo eso lo tenía el Madrid entonces, todo eso es lo que buscan ahora los blancos, enfrascados en una búsqueda de sí mismos para el que no encuentran un mesías que les guíe, quizá por que éstos ahora manan de la fuente azulgrana.

Mira aquí el resumen del FC Barcelona – Real Madrid de las Semifinales de Liga de Campeones (2001/2002)





La Reconquista

11 04 2011

La rebelión se acerca, el enfrentamiento se palpa en el ambiente y Don Pelayo ya alecciona a sus tropas sobre lo que les espera. Enfrente, el Reino soñado, el lugar anhelado, el trono perdido. Éste no es otro que el Reino Nazarí de Granada desde donde hace varios años Guardiola y los suyos se pasean a sus anchas. Ahora el destino les devuelve una oportunidad única de reescribir la historia, de olvidar tantas decepciones recientes, de reconquistar, en definitiva, el terreno perdido estos años en apenas un mes.

Allá por mayo, esta escena, con diferentes protagonistas podría repetirse

Seis siglos después de la entrega de las llaves de la ciudad granadina por parte de los musulmanes Mourinho y su Real Madrid acometen una empresa parecida. En este caso la batalla es futbolística, aunque sus tintes, ya sean azulgranas o merengues van más allá, mucho más allá. Porque en un corto espacio de tiempo (18 días) asistiremos a una reconquista que puede ser argumentada desde ambos bandos como un cambio histórico. Pero que es, sin duda más épica y romántica, a orillas del Paseo de la Castellana. Desde allí preparan el asalto al paraíso arrebatado en busca de una justicia histórica que creen que les pertenece pero que tendrán que ganarse, única y exclusivamente, sobre el terreno de juego. Aunque éste ya se juegue fuera de él.

Como si de una lucha por ir ganando terreno poco a poco se tratase el Madrid contará con diferentes frentes, con distintos escenarios para reafirmarse en una idea que ya es una obsesión en su cabeza. Han vuelto. Por eso todos los clásicos de este mes de abril son una final para los blancos. Un golpe moral, una cuestión de orgullo, una defensa de sus valores. Eso lo sabe Mourinho, convertido a estas alturas en el Pelayo blanco, él único capaz antaño de amargar la existencia culé, el único capaz hoy de repetir esa conquista.

Porque poco o nada se parecerá el Madrid que en noviembre visitó el Camp Nou a éste que intentará eliminar al Barça en su carrera hacia la leyenda. Aquel perdió estrepitosamente frente al Barcelona, justamente por exceso de confianza, por pensar que los renglones de la historia se cambian, simplemente, por inercia. Sus jugadores han captado el mensaje de Mourinho y saben que donde no les alcance las piernas deben llegar con corazón, con sacrificio, con entrega. Saben también que a un único partido o en una eliminatoria de Liga de Campeones, cualquier detalle o cualquier fallo te condena y en propiciar esos errores en la armoniosa sinfonía culé llevan preparándose durante meses.

Jose Mourinho es el encargado de guiar al Madrid hacia esa 'Reconquista'

En esta ocasión son ellos los que vestirán la piel de cordero para enmascarar al lobo que Mourinho lleva alimentando toda la temporada. Y desde esa posición es más sencillo coger al rival desprevenido. Se siente cómodo Mourinho en ese papel y éste ha conseguido que sus jugadores lo asuman con naturalidad, sin atenuantes y con convicción. La convicción de que se puede ganar al mejor equipo del mundo con sus armas, que habrá quien piense que no son las mejores, pero al menos son las suyas. Eso debió pensar Pelayo allá por el 722 cuando comenzó su epopeya.

Pero la epopeya también podría darse en la otra acera, donde en realidad están igual de cerca (o más, si se tiene en cuenta su ventaja en la Liga) de repetir su última hazaña, de reconquistar lo ya conquistado. Es la eterna esperanza del deporte que siempre te da una nueva oportunidad y en ésta el Barcelona busca hacer el más difícil todavía. Ganarlo todo frente a su rival de siempre, el que siempre lo ganaba todo. Es consciente Guardiola de que es éste el escalón definitivo para instaurar a su equipo en la leyenda, porque solo el Real Madrid puede cerrar las puertas del paraíso a los azulgrana. Las llaves de ese paraíso se esconden tras los cuatro encuentros que convertirán a este mes de abril en el mes de la reconquista, a unos, de su pasado, a otros, de su presente.