La Liga de La Masía

17 05 2010

La Pedrera de Antoni Gaudí es uno de los monumentos por excelencia de Barcelona y uno de los edificios más significativos de la obra del genial arquitecto catalán. Sin embargo, puede que algunos desconozcan el significado que se esconde detrás de esa palabra, con la que popularmente se conoce a la Casa Milá. Pedrera en catalán significa cantera y su estilo modernista, se ajusta estos días muy bien a un equipo que ha conseguido la misma universalidad que el edificio de Gaudí. El FC Barcelona también tiene su propia pedrera, sólo que en este caso se la conoce popularmente como La Masía.

Los canteranos han sido claves para ganar una Liga de récord

Precisamente ésta ha sido la gran protagonista del último título conseguido por los culés. La vigésima Liga de la historia azulgrana, el décimo campeonato liguero del Barça en los últimos 20 años ha contado con la inestimable colaboración de los canteranos. Los goles de Messi, los pases de Xavi, la raza de Puyol, la elegancia de Piqué, el virtuosismo de Iniesta, el atrevimiento de Pedro, la seguridad de Valdés, el otro fútbol de Busquets o la eficacia de Bojan han resultado claves para alzarse con la liga de los récords, con la liga de los 99 puntos.  La Masía, capitaneada por uno de sus huéspedes más ilustres, Pep Guardiola, se ha ratificado como el principal activo y protagonista de un título coral donde se ha impuesto el sentimiento.

Por encima de las inversiones faraónicas,  de las campañas mediáticas a uno y otro lado del Puente Aéreo o del alarmante descenso de competitividad en el resto de equipos, la Masía ha defendido sus valores, su estilo y su filosofía para enmarcar un fútbol modernista que crea escuela. Un estilo que tendrá su extensión en el próximo Mundial de Sudáfrica, donde la Selección Española intentará conquistar el mundo desde el discurso romanticista. De hecho, la Roja se ha teñido de azulgrana con hasta siete integrantes en la lista previa del Seleccionador Nacional.

Y no estarán todos. Faltarán algunos como Bojan que se ha reivindicado a base de goles en el tramo final de la temporada hasta dejar sentado en el banquillo al fichaje más caro de la historia azulgrana, Zlatan Ibrahimovic. Cuestión de feeling y sentimiento. Guardiola se jugó la Liga con Bojan, Pedro y Messi, esencia de la ‘pedrera’ azulgrana. Entre los tres suman 54 goles, más del 50% de los tantos logrados por los  azulgranas en el campeonato nacional. Y es que cuando el equipo en que juegas es tu equipo no te esfuerzas, te entregas, tal y como reza la última campaña publicitaria culé.

Pero si hablamos de goles, tenemos que hablar del pichichi de la Liga, del Bota de Oro europeo y del para muchos mejor jugador del planeta: Leo Messi. El argentino se ha salido en una temporada en la que se ha impuesto a su archienemigo deportivo, Cristiano Ronaldo. Esa competencia ha hecho mejor a Leo, más decisivo, más imprescindible y más goleador que nunca. Sus 34 goles en Liga y sus 47 goles en todas las competiciones le ha igualado con Ronaldo Nazario da Lima (el primer Ronaldo) como máximo goleador azulgrana en una temporada.

El Bernabéu no fue una excepción. Pedro y Messi fueron protagonistas durante toda la temporada.

Todos conocíamos a Messi, aunque Guardiola se ha vuelto a sacar un nuevo as de la manga. Comenzó siendo Pedrito, luego nos dimos cuenta de que le sobraba el diminutivo y después de marcar en las seis competiciones que este año ha disputado el Barça se pidió la beatificación de San Pedro Bendito. Pedro Rodríguez Ledesma se ha convertido por méritos propios en el jugador revelación de la temporada. Su descaro, su olfato de gol, su efectividad, su ángel, y su entrega a la causa azulgrana ha sido de sobresaliente y la matrícula de honor puede llegar si el canario redondea su año acudiendo al Mundial.

Por detrás de estos estuvo Xavi, la extensión de Guardiola en el campo, más atrás Puyol y Piqué cerrando los caminos a los adversarios y en última línea todavía quedaría Valdés para echar el candado a la portería azulgrana. El de Llobregat se ha alzado por segundo año consecutivo con el Zamora de la Liga BBVA, como el portero menos goleado.

Pep también ha ampliado su libreto en busca de nuevas soluciones para que su proyecto no se ancle  en la gloria pasada. El ‘persistiremos’ se ha hecho más grande, más alto y más guapo para alcanzar una Liga única e irrepetible. Conociendo a Guardiola no se va a quedar ahí, Pep buscará la cuadratura del círculo y a la memoria me viene una apuesta tan suicida como imposible hace apenas unos años, en su primera etapa como técnico azulgrana Louis Van Gaal expresó su deseo de ganar la Copa de Europa con once canteranos titulares. Guardiola recogió ayer el guante asegurando a la afición que les deben una Champions. La ‘pedrera’ ya tiene nuevo reto.

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Faltó Iniesta

29 04 2010

Se echó de menos su gol, su espíritu, su uno contra uno, su iluminada cabeza y su milagro. Ése que el año pasado alcanzó para dominar Roma. Anoche el FC Barcelona se despidió del sueño de Madrid a pesar de ganar 1-0 al Inter en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El Barça no se lo creyó o al menos, tardó en creerselo, y cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Entonces, el espíritu de Iniesta se reencarnó en Bojan, otro canterano con cara angelical, aunque su alegría fue arrancada de cuajo por un banderín alzado. La heróica no llegó a tiempo.

En la fiesta de Mou faltó Iniesta

El Barça terminó arrinconando y asfixiando al Inter en su propia área, pero esa es la película de los últimos diez minutos. Cuando el Barça pareció el Barça. Durante el resto de partido hubo mucha sinfonía y pocos mordiscos. Nadie odió su profesión. Los hombres de Guardiola fueron más planos, menos incisivos y más cándidos que nunca. Se les olvidó la persistencia y la inteligencia porque sus ataques se estrellaban una y otra vez en el muro pertrechado por Mourinho, del que todavía dudo si es un gran entrenador o ‘solo’ un gran estratega. Y razono, con los jugadores que tiene el Inter puede jugar a algo más que lo que vimos ayer. La referencia del partido de ida debería ser la referencia.

Anoche tocó la cucharada amarga del gran tarro que es el fútbol. El Barça (que no caminó solo, gracias al gran apoyo de su afición) se recostó en demasía sobre la fortuna y el cupo ya lo rellenó el año pasado. Los azulgranas volvieron a comprobar en sus propias carnes la delgada línea que separa el éxito del fracaso, el éxtasis de la desesperación más absoluta es muy delgada. Con un Messi desconocido (o rodeado), y un Xavi al que se le olvidó la escuadra y el cartabón, faltó chispa, velocidad de balón y movilidad arriba donde el Barça jugó mejor con Bojan que con Ibrahimovic. 60 millones + Eto’o después, el feeling no aparece.

Y a pesar de todo, Madrid quedó a un solo gol, a un solo acierto, a un solo paso. Tras la maravilla de Piqué, ¿habrá algo que haga mal este chico sobre un terreno de juego?, el destino le puso la gloria en los pies y en la cabeza a Bojan y por primera vez no supo aprovechar su oportunidad. Su primer remate de cabeza se marchó lamiendo el palo y posteriormente el balón que ‘cazó’ y embocó por toda la escuadra había sido anulado por una supuesta mano de Touré previa. Una por la otra, ya que en el 1-0 Piqué parece partir de posición antirreglamentaria.

La expulsión de Motta encendió los ánimos y reafirmó al Inter en su planteamiento

Una vez más, ganó el mejor. El mejor en su estilo: el Inter, y su paso a la final es totalmente merecido. Mourinho ganó la partida a Guardiola, tanto en la ida como en la vuelta, mostrando la gran variedad de registros del conjunto neroazzurro. Aunque muchos seamos demasiados románticos para aplaudir ese fútbol. La maldición sigue vigente y el Campeón no repetirá título en la máxima competición europea desde que ésta adquirió el formato de Champions League. El último en intentarlo, el FC Barcelona, se ahogó en la orilla, después de nadar a contracorriente ante la desatada corriente de Mourinho y sus chicos. Y es que Iniesta no agitaba, anoche, la orquesta.