La guerra de los mundos

7 10 2010

La NBA está más cerca. El océano se acorta y cada vez es más fácil saltar el charco, acercarse a las estrellas y sentarse a la derecha de los genios. Allí reposa ya el Regal Barcelona, el primer equipo europeo que ha sido capaz de vencer al Campeón de la NBA, Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. 20.000 privilegiados han sido testigos de la machada del Campeón de Europa en un Palau Sant Jordi a reventar que ha disfrutado de un espectáculo a la altura de sus protagonistas.

 

Kobe no pudo con Navarro, Mickeal y compañía

 

Cierto es que los vencedores del último anillo se encuentran en plena pretemporada, sin el ritmo de competición adecuado y sin el rigor competitivo, que por otra parte, el Barça no ha abandonado desde la temporada pasada. Así, con un rival a tope de revoluciones y perfectamente engrasado, el orgullo y la calidad de los de púrpura y oro no fue suficiente. Y eso que el partido poco o nada tuvo de amistoso. Las estrellas norteamericanas estuvieron en el parqué más de lo esperado y entre ellas brilló con luz propia Pau Gasol. En su regreso a casa el pívot  de Sant Boi fue el alma de su equipo con 25 puntos y 10 rebotes, demostrando, una vez más, que su figura se agiganta a cada temporada, a cada partido con los angelinos.

Sobre todo, cuando Kobe no está afinado. Como hoy. Su maltrecha rodilla todavía no está al 100% y tal vez por eso su pique con Pete Mickeal (26 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias), uno de los destacados en el cuadro de Xavi Pascual, se lo llevó el jugador azulgrana, perfecto tanto ofensiva como defensivamente. En la intensidad y la entrega de ambos se adivinaba lo que había en juego. Prestigio, honor, orgullo.

Así lo entendió el Señor de los Anillos, Phil Jackson quien tuvo sobre el parqué durante 25 minutos a Kobe Bryant, bastante más de lo que él pretendía. Más aún,  Jackson tiró de su quinteto titular durante buena parte del partido y en los últimos minutos, en los minutos calientes del final del partido los hombres de púrpura fueron los mismos que allá por junio decidieron frente los Celtics unas finales NBA de ensueño. Fisher, Odom, Artest, Gasol y Bryant. Suena a gloria, suena a baloncesto de altos vuelos.

Y por encima de todos ellos sobre voló Juan Carlos Navarro. Reivindicativo y efectista, el escolta azulgrana demostró una vez más que Europa se le quedó pequeño hace tiempo, aunque en su día prefiriera seguir ejerciendo su dictadura en el Viejo Continente, antes que ser uno más en el ‘Showtime’ americano. Entre su repertorio, bombas, triples, penetraciones, tiros libres y liderazgo. Una auténtica pesadilla para Jackson y los suyos. Y eso que Pau ya le habría advertido a sus compañeros de lo que su gran amigo era capaz.

Xavi Pascual y los suyos se adaptaron mejor de lo esperado a las reglas NBA y se sobrepusieron al arbitraje de la pareja norteamericana que intentó barrer siempre para casa, con la intención de mantener vivo el partido hasta el final. Así fue, incluso con la nula aportación de Ricky Rubio, nefasto durante todo el partido, pero la muñeca más engrasada de los azulgrana fue definitiva y el resplandor de las estrellas que tenían enfrente no cegó sus ansias de triunfo. Los tiros libres terminaron decidiendo un partido épico en el que dos mundos se echaron un pulso por la hegemonía mundial. Los ángeles vestían hoy de azulgrana y así resulta más fácil entender el milagro.

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