La persona y el futbolista

4 11 2010

Debe ser muy duro renunciar a tu sueño sin una explicación convincente, darte cuenta que lo efímero en tu caso adquiere una nueva dimensión y confirmar antes de lo esperado una realidad que no por sospechada deja de ser desgarradora. Rubén de la Red deja el fútbol en activo dos años después de ese síncope en Irún que nos heló la sangre a todos. El ya ex-futbolista del Real Madrid de apenas 25 años pasará a ocupar un cargo como preparador en las categorías inferiores de la entidad blanca. La enfermedad cardíaca congénita que padece le ha ganado ese partido a De la Red, al futbolista.

Rubén de la Red levantó la Eurocopa de Naciones en 2008 con la Selección Española

Aunque Rubén, la persona, puede sentirse afortunado. Ha dejado escapar su sueño infantil para aferrarse con más fuerza, si cabe, a la vida. Él ha tenido más suerte que otros, la medicina avanza, los terrenos de juego están mejor equipados (hoy es obligatorio la presencia de desfribiladores), y el destino le ha dado una nueva oportunidad. No será sobre el verde, pero sí pegado a la línea de cal, lo más cerca posible de sus compañeros de trabajo. Y Rubén sabrá aprovecharla. Por lo pronto hoy ya afirmado que su reto es llegar a ser entrenador del Real Madrid. Con Mourinho como maestro no le van a faltar conocimientos.

Aunque supongo que será difícil encontrar esas sensaciones positivas más allá de la nostalgia que hoy ha bañado sus ojos. Porque la memoria se dispara hacia esa Eurocopa del 2008, su mayor hito, viaja hasta su llegada a la cantera blanca cuando todavía era un niño, recuerda los gratos momentos vividos en Getafe, puerta de embarque hacia su última parada, el club de sus amores, el Real Madrid; y se tiñe de rabia al rememorar que ese desmayo cortó de repente una carrera tan prometedora como su jerarquía en el centro del campo. Todos esos sentimientos se han arremolinado en su cabeza cuando esta mañana comunicaba a los compañeros de los medios de comunicación que el camino, ese camino, llegaba a  su final.

En un guiño cruel del destino hoy ha habido más puntos y final. El jugador de la Unión Deportiva Salamanca, Miguel García, que el pasado 24 de octubre sufrió una parada cardiorrespiratoria en pleno partido, ha anunciado hoy que también cuelga las botas. En su caso, a los 31 años, lo terrenos de juego pierden otro futbolista, aunque la vida ha ganado una persona, nuevamente salvada gracias a los desfribiladores. Y la plaga no sólo azota al fútbol, esta misma noche hemos conocido que el jugador de los Portland Trail Blazers, el argentino Fabricio Oberto, ha reconocido que se retira por sus problemas de corazón. El pívot de 35 años había sufrido mareos y taquicardias en el último partido disputado por su equipo el pasado martes.

La pregunta es necesaria ¿qué hay detrás de todos estos problemas cardíacos? ¿Cómo se pueden prevenir ese incremento de muertes fulminantes que hemos sufrido en los últimos años? La respuesta deja una halo de preocupación por inexistente y poco concreta.  Quizá porque en la mayoría de las ocasiones olvidamos que detrás del deportista, del futbolista, del jugador de baloncesto, del tenista, está la persona. Y no hay nada más valioso que la vida. Rubén, Miguel o Fabricio sí  ganaron ese partido y tienen toda una vida por delante para disfrutar de esa victoria.





La guerra de los mundos

7 10 2010

La NBA está más cerca. El océano se acorta y cada vez es más fácil saltar el charco, acercarse a las estrellas y sentarse a la derecha de los genios. Allí reposa ya el Regal Barcelona, el primer equipo europeo que ha sido capaz de vencer al Campeón de la NBA, Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. 20.000 privilegiados han sido testigos de la machada del Campeón de Europa en un Palau Sant Jordi a reventar que ha disfrutado de un espectáculo a la altura de sus protagonistas.

 

Kobe no pudo con Navarro, Mickeal y compañía

 

Cierto es que los vencedores del último anillo se encuentran en plena pretemporada, sin el ritmo de competición adecuado y sin el rigor competitivo, que por otra parte, el Barça no ha abandonado desde la temporada pasada. Así, con un rival a tope de revoluciones y perfectamente engrasado, el orgullo y la calidad de los de púrpura y oro no fue suficiente. Y eso que el partido poco o nada tuvo de amistoso. Las estrellas norteamericanas estuvieron en el parqué más de lo esperado y entre ellas brilló con luz propia Pau Gasol. En su regreso a casa el pívot  de Sant Boi fue el alma de su equipo con 25 puntos y 10 rebotes, demostrando, una vez más, que su figura se agiganta a cada temporada, a cada partido con los angelinos.

Sobre todo, cuando Kobe no está afinado. Como hoy. Su maltrecha rodilla todavía no está al 100% y tal vez por eso su pique con Pete Mickeal (26 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias), uno de los destacados en el cuadro de Xavi Pascual, se lo llevó el jugador azulgrana, perfecto tanto ofensiva como defensivamente. En la intensidad y la entrega de ambos se adivinaba lo que había en juego. Prestigio, honor, orgullo.

Así lo entendió el Señor de los Anillos, Phil Jackson quien tuvo sobre el parqué durante 25 minutos a Kobe Bryant, bastante más de lo que él pretendía. Más aún,  Jackson tiró de su quinteto titular durante buena parte del partido y en los últimos minutos, en los minutos calientes del final del partido los hombres de púrpura fueron los mismos que allá por junio decidieron frente los Celtics unas finales NBA de ensueño. Fisher, Odom, Artest, Gasol y Bryant. Suena a gloria, suena a baloncesto de altos vuelos.

Y por encima de todos ellos sobre voló Juan Carlos Navarro. Reivindicativo y efectista, el escolta azulgrana demostró una vez más que Europa se le quedó pequeño hace tiempo, aunque en su día prefiriera seguir ejerciendo su dictadura en el Viejo Continente, antes que ser uno más en el ‘Showtime’ americano. Entre su repertorio, bombas, triples, penetraciones, tiros libres y liderazgo. Una auténtica pesadilla para Jackson y los suyos. Y eso que Pau ya le habría advertido a sus compañeros de lo que su gran amigo era capaz.

Xavi Pascual y los suyos se adaptaron mejor de lo esperado a las reglas NBA y se sobrepusieron al arbitraje de la pareja norteamericana que intentó barrer siempre para casa, con la intención de mantener vivo el partido hasta el final. Así fue, incluso con la nula aportación de Ricky Rubio, nefasto durante todo el partido, pero la muñeca más engrasada de los azulgrana fue definitiva y el resplandor de las estrellas que tenían enfrente no cegó sus ansias de triunfo. Los tiros libres terminaron decidiendo un partido épico en el que dos mundos se echaron un pulso por la hegemonía mundial. Los ángeles vestían hoy de azulgrana y así resulta más fácil entender el milagro.





Un país para unir dos mundos

12 09 2010

Bajo el amparo del vigor y la vehemencia con la que construyeron un imperio que unió Asia y Europa, Turquía tiene hoy una afrenta, si cabe, mayor. Pretende acercar dos mundos, unir dos estilos, provocar un vuelco histórico en el mundo de la canasta. Esta noche, (20.30h. La Sexta) un país entero empujará con todo el ardor que caracterizó al Imperio Otomano para luchar contra la galaxía NBA. El anfitrión, Turquía se enfrenta hoy al favorito, a EE.UU. en la final del Mundobasket 2010 en busca de una quimera: ganar a las superestrellas NBA.

Huele a MVP. Kevin Durant lideró a su Selección en las semis frente a Lituania con 38 puntos

Esa victoria, además de que sería una auténtica sorpresa, serviría para aproximar dos mundos que llevan muchos tiempo acortando  distancias. Todo dependerá de Durant y si éste tiene el día, habrá poco que hacer. Su estrella lleva brillando un par de años en la NBA y este Mundial le ha valido para reafirmarse como uno de los auténticos jugadores a marcar una época en la mejor liga del mundo de baloncesto. Sus números en este campeonato son de vértigo. Con más de 25 puntos de media por partido, el alero de los Oklahoma City Thunder capitaliza el juego de los norteamericanos y ha asumido a sus 21 añitos todos los galones de este (supuesto) equipo ‘B’ que sólo tiene la obligación del título.

A su alrededor Mike Krzyzewski, el entrenador yankee, ha montado un equipo de ‘bajitos’ donde Chandler es el único pívot puro en la plantilla, aunque esa falta de altura la han sabido suplir muy bien con la clase y el físico en cada uno de los partidos de este torneo. Hasta ahora la fórmula les vale. No conocen la derrota en Turquía. Con escuderos como Chancey Billups, Lamar Odom o Andre Iguodala todo resulta más sencillo, incluso ganar un Mundial a medio gas. Posible MVP del torneo, futuro MVP de la NBA.

Esa es la amenaza para Turquía, un equipo, una Selección que repite final en casa, como en el Eurobasket de 2001, aunque esta vez llega con, posiblemente, la mejor generación que jamás haya reunido. Bajo la inmensa calidad y fuerza física de Ersan Ilyasova y la eterna muñeca de Hedo Turkoglu, Bogdan Tanjevic ha formado un gran equipo que ha pasado como un vendaval por este campeonato y que al igual que EE.UU. llega invicta a ‘su’ final. Tras el agónico triunfo frente a Serbia en semifinales por un solo punto, con un gran derroche físico, decidido por una genialidad de Tunceri, la principal incógnita de esta noche será ver cómo aguantan la potencia física de los norteamericanos.

Gran parte de las oportunidades de Turquía pasarán por su juego interior debido a la diferencia de centímetros en la pintura frente a los norteamericanos. Los puntos de Ilyasova, Asik, Erden y Gonlum pueden ser el mejor antídoto ante el veneno de Durantela, como es conocido Kevin Durant en EE.UU. Éstos no solo tendrán que luchar con las torres otomanas sino también con el ardor de un ejército aposentado en las gradas. Los aficionados turcos intentarán convertir el Sinan Erdem de Estambul en una olla a presión en la que cocinar a fuego lento el orgullo yankee. En juego está la supremacía mundial, el salto hacia la gloria y el sucesor de esa España que en 2006 se instaló en el paraíso. No queda tan lejos aquello…





Resbalones

9 09 2010

Uno detrás de otro. Casi sin tiempo para recuperarnos volvimos a recuperar sensaciones que creíamos haber dejado atrás para siempre. Si el martes era la España futbolística la que lamentaba la dolorosa derrota infringida por Argentina en el Monumental de Buenos Aires, apenas 24 horas después, la decepción se hacía absoluta con la eliminación de la España baloncestística, de la ÑBA, en ese Mundial de Turquía que nos ha dado demasiados quebraderos de cabeza. Resbalones que pueden traer consecuencias, sobre todo en el caso de la canasta, donde han fallado demasiadas cosas y no sólo la defensa de esa última posesión ante Serbia. Resbalones que vuelven a demostrar que el deporte sólo conoce los buenos hábitos que comienzan por el afán de competición y continúan por la entrega solidaria.

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Algo de todo eso falló tanto en Buenos Aires como en Estambul el otro día. Vayamos por parte. Frente a la albiceleste Del Bosque abusó de discurso complaciente y generoso. Dio demasiadas facilidades a los hombres de Batista, que a pesar de lo publicado estos días en Argentina no ganaron la Copa del Mundo por vencer a España. Era un partido amistoso, de nivel, pero amistoso y el Seleccionador dio prioridad al partido clasificatorio frente a Liechtenstein. En Argentina se premió al grupo, se buscó la continuidad de un proyecto a largo plazo (como mínimo hasta la Eurocopa 2012) y se hicieron probaturas que no en todos los casos salieron bien. Allí fuimos en un afán recaudatorio de esos votos que pueden ser definitivos para que la candidatura ibérica (España-Portugal) se alce con el Mundial 2018. Y esperemos haber conseguido ese objetivo.

Porque el resto lo tiramos por tierra, como el prestigio y esa corona de Campeón del Mundo que al final fue abollada por los argentinos. Faltó intensidad y predisposición en unos jugadores que todavía tienen demasiado cerca la pretemporada y que pasaron por Argentina como un turista (deportivo) más, admirados y atónitos ante estadios de leyenda como La Bombonera de Boca Juniors o El Monumental de River Plate.  A partir de ahí los palos a diestro y siniestro, las críticas desmedidas, la moda mezquina. Con demasiada facilidad se calló en el tremendismo patrio, en el victimismo español. Cuando uno lleva una estrella en el pecho asume ciertas responsabilidades, pero también aprende a dirimir el escalón que separa la competición del compadreo. A España, después de ser Campeona de Europa y del Mundo, ya solo la motivan los títulos.

Ese camino lo recorrió con anterioridad la ÑBA, la España de baloncesto y ahora un quinto puesto en el Mundial (a lo máximo que podemos aspirar) nos sabe a poco. Nos hemos malacostumbrados. Y a pesar de eso, nadie niega el resbalón. Porque este Mundial ya empezó gafado con la inoportuna lesión de Calderón, nuestro mejor director de orquesta, y continuó con la primera derrota en el torneo frente a una Francia que luego quedó eliminada en Octavos de final. Sin olvidarnos de que un tal Pau Gasol tampoco acudió a Turquía por decisión personal. El mejor jugador español de la última década necesitaba descanso tras dos temporadas al límite con Los Angeles Lakers.

La decepción más absoluta asoló el rostro de los jugadores de la ÑBA

Carentes del liderazgo de ambos, España no ha sabido combinar y mezclar como un equipo. Apenas en dos de los siete partidos disputados la ÑBA mostró todo el potencial que tiene. El balance hasta el momento no deja lugar a dudas, cuatro victorias y tres derrotas. Ni una pizca de la superioridad mostrada en los partidos de preparación, ni rastro de esa defensa que nos llevó a un dominio absoluto tanto en Europa como en el mundo, por no hablar de la velocidad de ejecución que siempre nos había caracterizado. En Turquía se nos ha olvidado correr, hemos abandonado las transiciones rápidas y hemos terminado haciendo el partido demasiado cómodo al resto de nuestros rivales.

Lo del otro día, frente a Serbia fue un cara o cruz que esta vez salió rana. La fortuna nos había acompañado otras veces y a toro pasado resulta sencillo afirmar que todos hubiéramos cometido falta en lugar de defender hasta el final con todas las consecuencias. Cuestión de confianza. Scariolo lo fio todo a la defensa en un campeonato en la que ésta no ha sido nuestra mejor arma y Teodosic hizo el resto. Otros antes habían actuado igual pero esta vez el partido estuvo siempre en el lado de Serbia, dominante en el marcador y el juego. España quedó en una furia de arreones, que llegados al límite no supieron como controlar y encauzar.

La ansiedad ha sido la principal característica de una Selección que pensó demasiado en la cumbre, en esa final con EE.UU. que ya no podrá ser. Con esa presión añadida y con las bajas ya comentadas no se aprecian signos de vejez, aroma de fin de ciclo. Sí comprobamos, no obstante, la importancia y capitalización de un jugador como Pau Gasol cuya influencia en el equipo va más allá del parqué. Es momento de reflexionar, de sacar conclusiones y tomar decisiones. Scariolo ha hecho campeona de Europa a esta Selección y ahora la puede llevar a un meritorio quinto puesto que nos permita acceder directamente a los JJ.OO. de Londres 2012 pero la pregunta es si no podía haber sacado más rendimiento a lo que tenía, si no podía haber evitado este resbalón tan inoportuno, ahora que pensábamos que nos habíamos hecho grandes.





Despegamos

4 09 2010

El Mundobasket ha comenzado hoy. No, no me he vuelto loco. El verdadero Mundial de Baloncesto en Turquía ha arrancado hoy con el inicio de los Octavos de final del torneo. Y cuando casi todos augurábamos problemas y de los gordos, el billete que hemos sacado no ha sido el de vuelta a casa, sino el que nos lleva directamente a los Cuartos de final, a la siguiente ronda en busca del oro. La España de Sergio Scariolo ha despegado esta tarde en su primer envite a vida o muerte frente a Grecia en una reedición de esa final que hace cuatro años nos elevó hasta la cima del mundo.

Con Navarro a la cabeza, la ÑBA voló hacia los cuartos de final

España ha vuelto a ser la ÑBA y ha llegado a tiempo para demostrar a sus rivales que es un equipo, una Selección muy a tener en cuenta en este tramo final del campeonato. La primera conclusión es que hemos vuelto a ser eso, un equipo y no un elenco de individualidades que hacían la guerra por su lado como pareció en toda la fase de grupos. Tanto el equipo titular como los teóricos suplentes (o segunda unidad utilizando el neologismo anglosajón tan de moda hoy) estuvieron a la altura de la camiseta tanto en intensidad como en acierto. Y las rotaciones fueron en casi todos los casos acertadas.

Sin ser un vendaval se jugó bien y se volvieron a recuperar las sensaciones de antaño. Grecia también fue un rival de altura y nos obligó a exigirnos, a subir varios peldaños más con respecto a la primera fase. Desde el principio los griegos salieron enchufadísimos aupados por Zisis y Schortsanitis (Baby Shaq). Entre ambos encontraron las rendijas tanto desde la línea exterior como bajo el aro. Nuestra defensa no terminaba de ajustarse en esos primeros minutos, aunque los puntos de Navarro, una vez más el líder del equipo, Garbajosa o Rudy nos ayudaban a mantenernos en el partido.

A pesar del arranque efectivo en ataque las dudas surgieron ante la facilidad de los Spanoulis, Zissis y Diamantidis para anotar. Sus temibles penetraciones provocaron más de un dolor de cabeza a Scariolo hasta que el entrenador italiano dio con la tecla. La entrada de Llull y Vázquez colaboraron a aminorar esa sangría defensiva y sobre todo sumaron en ataque para terminar venciendo el primer cuarto por un escueto 22-19. El triple final de Llull sirvió para recuperar la confianza y a uno de nuestros héroes.

Las rentas comenzaron a ampliarse mientras advertíamos el regreso de la ÑBA, basado una vez más en una defensa agobiante, en un contragolpe eficaz (aunque con el peligro siempre del adorno excesivo) y en un juego fluido cuando se atacaba cinco contra cinco. En ese tramo destacó la gran labor realizada por Fran Vázquez quien a base de rebotes y puntos se hizo el amo de la pintura. Su paso adelante fue tan decisivo que cuando no estaba en pista se le echaba de menos. Aportó intimidación, intensidad y efectividad el tiempo que estuvo sobre el parquet.

Y tras el descanso, la pájara. Los malos augurios, los tenebrosos recuerdos volvieron a nuestra cabeza tras ver como Grecia se ponía por delante en el marcado después de irse seis abajo en el marcador a los vestuarios. Una vez más Zissis y Diamantidis nos ejecutaban desde la media-larga distancia. El parcial fue de 0-7 y el momento crítico llegó en el minuto 27 cuando el marcador reflejaba un más que preocupante 45-51. A partir de ahí la defensa en zona se le atragantó como a lo largo del campeonato a Grecia. Fue nuestra salvación. Bueno esa, y la respuesta de Rudy a la ofensa griega. El mallorquín surgió para anotar, repartir asistencias y sacar personales que a la postre fueron decisivas.

Aún por encima de Rudy se alzó Juan Carlos Navarro, el gran capitán español. El ‘7’ de la España de básquet reservó sus mejores bombas para el último cuarto, justo cuando las muñecas se encogen a la mayoría, él reclamó el balón para culminar una actuación estratosférica, una más para el mejor escolta de Europa desde hace varias temporadas. Ese triple a poco más de dos minutos para el final con el defensor encima y su frialdad a la hora de anotar, cual martillo pilón, uno tras otro de los seis tiros libres que lanzó, le convirtieron en el máximo anotar del partido. 22 puntos en 25 minutos, 6/6 en tiros libres, 5/5 en tiros de dos.

Fue una muestra de nuestra grandeza. Una grandeza lograda hace tiempo, cuando la ÑBA se hizo mayor y adquirió los ‘vicios’ de las grandes. Nos hemos pasado toda la vida admirando la fiabilidad alemana en el deporte (y en la vida), la eterna competitividad argentina o la fortuna y la picaresca italiana y ahora no somos capaces de reconocer esos valores en los nuestros. Aquellos simplemente competían al 100%, se crecían cuando el límite entre la gloria y el fracaso se estrechaba, y eso ahora lo ha aprendido España. Necesitaban una motivación extra, un estímulo mayor, un reto inmediato, un todo o nada. Hoy han dado su primer zarpazo, el miércoles espera Serbia para reeditar la última final del Europeo. Los que nos temen son ellos, porque nosotros ya hemos despegado.





Enganchados a la Ñ

20 08 2010

Está vez me despojé del cuaderno de notas, abandoné el micro y me olvidé de la cámara. Observé a la prensa, al resto de mis compañeros, con la distancia que no hace tanto nos separaba y me puse la camiseta como un espectador más. Necesité muy poco, en realidad para adaptarme a mi nuevo estatus y engancharme como uno más a ese ritmo vertiginoso y ese talento innato que destila cada partido de la ÑBA, la Selección Española de Baloncesto. El España-Lituania de esta noche lo presencié en un lugar privilegiado de la tribuna del Palacio de los Deportes de Madrid y como no podía ser de otra manera La Roja volvió a arrasar.

Marc Gasol se ha erigido en el líder sobre la cancha

El 94-75 final no deja lugar a dudas. Otra victoria (ya suman ocho de ocho en estos partidos de preparación), otra paliza, y un aviso para navegantes ante ese MundoBasket que emerge imponente a una semana vista del inicio. Sergio Scariolo volvió a contar con sus doce jugadores disponibles, tras la completa recuperación de Llul y los problemas musculares superados de Marc y Rudy. Sin duda, dos de los más destacados esta noche. El hermano pequeño de Pau Gasol cada vez lo es menos y ha cogido los galones en la pintura que hasta ayer portaba el pívot de Los Angeles Lakers. Rudy ha recuperado definitivamente la sonrisa con España, tras una aciaga temporada en la NBA.

Pero el talento rebosa a raudales en este grupo de amigos y las bombas de Navarro siguen detonando y destrozando a las defensas contrarias como siempre. Hoy su acierto en el tiro exterior ayudó a mantenerse a España cuando ésta peor lo pasaba ante las facilidades dadas en defensa. Los lituanos tiraron de su rabia y de la dureza que también les caracteriza para vengar la anterior derrota sufrida ante los nuestros en Vitoria hace poco más de dos semanas. Por eso su explosiva salida sorprendió a los nuestros e incluso durante algunos minutos del segundo cuarto llegaron a ir por delante en el marcador. De hecho el electrónico llegó demasiado igualado al descanso (49-41).

El panorama cambió tras el descanso. España se ajustó en defensa y los lituanos, capitaneados por un Kleiza (19 puntos) que en este equipo tiene que hacer de todo, dejaron de encontrar los caminos hacia el aro español. La diferencia fue alargándose a favor  de los hombres de Sergio Scariolo entre los robos de Ricky, los triples de Garbajosa o las penetraciones de Rudy Fernández. Arropados por las cerca de 9000 personas que acudieron al Palacio de los Deportes, uno de los mejores recintos que se pueden encontrar en la capital de España, el partido terminó convirtiéndose en una fiesta.

Tan solo emborronada por un gesto a medio camino entre la soberbia y la falta de educación. Faltaban menos de cinco minutos para el final del partido cuando la comitiva de EE.UU., encabezada por Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, abandonaban sus privilegiados asientos en la primera fila de la tribuna, a pie de pista. Su salida fue sonora, la pitada fue de aúpa. Ya habían visto suficiente, pensarían, para intentar frenarnos el próximo domingo en lo que puede ser una final anticipada del Mundial o una final pasada de Juegos Olímpicos. Aunque, por si acaso no será recomendable mostrar todo nuestro repertorio.

Entre otras cosas porque los estadounidenses ya han comprobado que estos chicos están a otro nivel, al nivel NBA y eso infunde respeto y temor a partes iguales. Sobre todo porque el compromiso con La Roja no ha menguado tras esas Olimpiadas en las que estuvimos a un suspiro, o a un arbitraje decente, de realizar la mayor machada de la historia del baloncesto. Y ellos llegan a este Mundial con el equipo ‘B’, huérfano de megaestrellas NBA. Con esos mismos antecedentes conquistamos el mundo hace cuatro años. Ahora la luna es nuestro próximo objetivo, Turquía nos espera.





El hábito de ganar

27 07 2010

De repente nos hemos convertido en una superpotencia del deporte mundial. Ya no nos asusta ningún reto y hemos desterrado definitivamente los complejos que durante tanto tiempo nos amedrentaron. Ahora nos atrevemos con el inglés americano de la NBA o con el más refinado de Wimbledon, hemos convertido a Francia en nuestro patio de recreo, ya sea en las pistas de Roland Garros o sobre una bici por los Campos Elíseos, el motor ya no tiene secretos para nosotros sea sobre dos  o cuatro ruedas, incluso en el fútbol, donde siempre fuimos la eterna promesa, hermos termiando por conquistar al mundo con nuestro discurso romántico.

La conquista del planeta fútbol ha supuesto el salto definitivo de calidad

Vivimos la edad de oro del deporte español porque son pocos, por no decir, ninguno los que pueden presumir de ganar en un mismo mes (el mes de julio) un Mundial de fútbol, el Grand Slam Británico de Tenis (Wimbledon) o el Tour de Francia. A pesar de todo, julio no ha sido una excepción. Los precedentes son igualmente gloriosos. Tenemos al número 1 del tenis mundial, Rafa Nadal, conducimos mejor desde que entre nuestros paisanos se halla un bicampeón de Fórmula 1 (Fernando Alonso), y saltamos más alto desde que un larguirucho pívot de Sant Boi luce un par de anillos en su mano ganados con sudor y talento en la meca del cine (Pau Gasol).

Los éxitos ya no son flor de un día, consecuencia del talento individual de un deportista. La época de los pioneros, de los Santana, de los Indurain, de los Paquito Fernández Ochoa o Joaquín Blume, la dejamos atrás para abrazar los triunfos colectivos. Negamos así otro de nuestros tópicos, aquel que afirmaba que estábamos poco preparados para el juego en equipo porque nos faltaba disciplina y una buena condición física de base. En esta década prodigiosa hemos sido Campeones del Mundo de Balonmano (2001), Campeones del Mundo en Waterpolo (2001), Campeones del Mundo de Baloncesto (2006) y de Europa (2009), hemos ganado cuatro veces la Copa Davis (2000, 2004, 2008,2009) y hemos sido Campeones de Europa (2008) y del Mundo (2010) en fútbol. 

Alberto Contador ya cuenta con su tercer Tour a sus 27 años

 

Dar con la tecla no ha sido fácil. Detrás de todos esos éxitos hay mucho trabajo de las diferentes administraciones públicas y las diversas federeciones territoriales. Éstas han trabajado el deporte desde la base, han entendido la práctica física como una forma de educación en las nuevas generaciones y han llenado la geografía española de polideportivos, pabellones y centros de alto rendimiento con los que facilitar esa labor.

Y es que el deporte siempre me pareció un signo de progreso, un motivo de superación de los límites propios y comunes de una sociedad, una muestra más, en definitiva,  de una sociedad sana, avanzada y democrática. Porque pocas cosas se miran hoy bajo la óptica de igualdad y respeto que rezuma cualquier encuentro deportivo. Esa imagen fue la que envío España al resto del mundo el pasado 11 de julio, cuando colocamos la estrella de la eternidad en nuestro pecho. Una imagen revalorizada éxito tras éxito de nuestros deportistas que consiguen colarse en los hogares de todo el planeta en una campaña de promoción que parece no tener límites. ¿Cuánto le valdría a España desarrollar esa campaña de imagen por todo el mundo? Por ahora nada, porque hemos convertido lo que parecía una quimera: la victoria, en hábito.

Y los más jóvenes vienen pegando fuerte. Mira el penalti que se inventó Ezequiel Calvante, en el Europeo Sub-19 que se celebra estos días en Francia: