Un país para unir dos mundos

12 09 2010

Bajo el amparo del vigor y la vehemencia con la que construyeron un imperio que unió Asia y Europa, Turquía tiene hoy una afrenta, si cabe, mayor. Pretende acercar dos mundos, unir dos estilos, provocar un vuelco histórico en el mundo de la canasta. Esta noche, (20.30h. La Sexta) un país entero empujará con todo el ardor que caracterizó al Imperio Otomano para luchar contra la galaxía NBA. El anfitrión, Turquía se enfrenta hoy al favorito, a EE.UU. en la final del Mundobasket 2010 en busca de una quimera: ganar a las superestrellas NBA.

Huele a MVP. Kevin Durant lideró a su Selección en las semis frente a Lituania con 38 puntos

Esa victoria, además de que sería una auténtica sorpresa, serviría para aproximar dos mundos que llevan muchos tiempo acortando  distancias. Todo dependerá de Durant y si éste tiene el día, habrá poco que hacer. Su estrella lleva brillando un par de años en la NBA y este Mundial le ha valido para reafirmarse como uno de los auténticos jugadores a marcar una época en la mejor liga del mundo de baloncesto. Sus números en este campeonato son de vértigo. Con más de 25 puntos de media por partido, el alero de los Oklahoma City Thunder capitaliza el juego de los norteamericanos y ha asumido a sus 21 añitos todos los galones de este (supuesto) equipo ‘B’ que sólo tiene la obligación del título.

A su alrededor Mike Krzyzewski, el entrenador yankee, ha montado un equipo de ‘bajitos’ donde Chandler es el único pívot puro en la plantilla, aunque esa falta de altura la han sabido suplir muy bien con la clase y el físico en cada uno de los partidos de este torneo. Hasta ahora la fórmula les vale. No conocen la derrota en Turquía. Con escuderos como Chancey Billups, Lamar Odom o Andre Iguodala todo resulta más sencillo, incluso ganar un Mundial a medio gas. Posible MVP del torneo, futuro MVP de la NBA.

Esa es la amenaza para Turquía, un equipo, una Selección que repite final en casa, como en el Eurobasket de 2001, aunque esta vez llega con, posiblemente, la mejor generación que jamás haya reunido. Bajo la inmensa calidad y fuerza física de Ersan Ilyasova y la eterna muñeca de Hedo Turkoglu, Bogdan Tanjevic ha formado un gran equipo que ha pasado como un vendaval por este campeonato y que al igual que EE.UU. llega invicta a ‘su’ final. Tras el agónico triunfo frente a Serbia en semifinales por un solo punto, con un gran derroche físico, decidido por una genialidad de Tunceri, la principal incógnita de esta noche será ver cómo aguantan la potencia física de los norteamericanos.

Gran parte de las oportunidades de Turquía pasarán por su juego interior debido a la diferencia de centímetros en la pintura frente a los norteamericanos. Los puntos de Ilyasova, Asik, Erden y Gonlum pueden ser el mejor antídoto ante el veneno de Durantela, como es conocido Kevin Durant en EE.UU. Éstos no solo tendrán que luchar con las torres otomanas sino también con el ardor de un ejército aposentado en las gradas. Los aficionados turcos intentarán convertir el Sinan Erdem de Estambul en una olla a presión en la que cocinar a fuego lento el orgullo yankee. En juego está la supremacía mundial, el salto hacia la gloria y el sucesor de esa España que en 2006 se instaló en el paraíso. No queda tan lejos aquello…

Anuncios




Resbalones

9 09 2010

Uno detrás de otro. Casi sin tiempo para recuperarnos volvimos a recuperar sensaciones que creíamos haber dejado atrás para siempre. Si el martes era la España futbolística la que lamentaba la dolorosa derrota infringida por Argentina en el Monumental de Buenos Aires, apenas 24 horas después, la decepción se hacía absoluta con la eliminación de la España baloncestística, de la ÑBA, en ese Mundial de Turquía que nos ha dado demasiados quebraderos de cabeza. Resbalones que pueden traer consecuencias, sobre todo en el caso de la canasta, donde han fallado demasiadas cosas y no sólo la defensa de esa última posesión ante Serbia. Resbalones que vuelven a demostrar que el deporte sólo conoce los buenos hábitos que comienzan por el afán de competición y continúan por la entrega solidaria.

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Algo de todo eso falló tanto en Buenos Aires como en Estambul el otro día. Vayamos por parte. Frente a la albiceleste Del Bosque abusó de discurso complaciente y generoso. Dio demasiadas facilidades a los hombres de Batista, que a pesar de lo publicado estos días en Argentina no ganaron la Copa del Mundo por vencer a España. Era un partido amistoso, de nivel, pero amistoso y el Seleccionador dio prioridad al partido clasificatorio frente a Liechtenstein. En Argentina se premió al grupo, se buscó la continuidad de un proyecto a largo plazo (como mínimo hasta la Eurocopa 2012) y se hicieron probaturas que no en todos los casos salieron bien. Allí fuimos en un afán recaudatorio de esos votos que pueden ser definitivos para que la candidatura ibérica (España-Portugal) se alce con el Mundial 2018. Y esperemos haber conseguido ese objetivo.

Porque el resto lo tiramos por tierra, como el prestigio y esa corona de Campeón del Mundo que al final fue abollada por los argentinos. Faltó intensidad y predisposición en unos jugadores que todavía tienen demasiado cerca la pretemporada y que pasaron por Argentina como un turista (deportivo) más, admirados y atónitos ante estadios de leyenda como La Bombonera de Boca Juniors o El Monumental de River Plate.  A partir de ahí los palos a diestro y siniestro, las críticas desmedidas, la moda mezquina. Con demasiada facilidad se calló en el tremendismo patrio, en el victimismo español. Cuando uno lleva una estrella en el pecho asume ciertas responsabilidades, pero también aprende a dirimir el escalón que separa la competición del compadreo. A España, después de ser Campeona de Europa y del Mundo, ya solo la motivan los títulos.

Ese camino lo recorrió con anterioridad la ÑBA, la España de baloncesto y ahora un quinto puesto en el Mundial (a lo máximo que podemos aspirar) nos sabe a poco. Nos hemos malacostumbrados. Y a pesar de eso, nadie niega el resbalón. Porque este Mundial ya empezó gafado con la inoportuna lesión de Calderón, nuestro mejor director de orquesta, y continuó con la primera derrota en el torneo frente a una Francia que luego quedó eliminada en Octavos de final. Sin olvidarnos de que un tal Pau Gasol tampoco acudió a Turquía por decisión personal. El mejor jugador español de la última década necesitaba descanso tras dos temporadas al límite con Los Angeles Lakers.

La decepción más absoluta asoló el rostro de los jugadores de la ÑBA

Carentes del liderazgo de ambos, España no ha sabido combinar y mezclar como un equipo. Apenas en dos de los siete partidos disputados la ÑBA mostró todo el potencial que tiene. El balance hasta el momento no deja lugar a dudas, cuatro victorias y tres derrotas. Ni una pizca de la superioridad mostrada en los partidos de preparación, ni rastro de esa defensa que nos llevó a un dominio absoluto tanto en Europa como en el mundo, por no hablar de la velocidad de ejecución que siempre nos había caracterizado. En Turquía se nos ha olvidado correr, hemos abandonado las transiciones rápidas y hemos terminado haciendo el partido demasiado cómodo al resto de nuestros rivales.

Lo del otro día, frente a Serbia fue un cara o cruz que esta vez salió rana. La fortuna nos había acompañado otras veces y a toro pasado resulta sencillo afirmar que todos hubiéramos cometido falta en lugar de defender hasta el final con todas las consecuencias. Cuestión de confianza. Scariolo lo fio todo a la defensa en un campeonato en la que ésta no ha sido nuestra mejor arma y Teodosic hizo el resto. Otros antes habían actuado igual pero esta vez el partido estuvo siempre en el lado de Serbia, dominante en el marcador y el juego. España quedó en una furia de arreones, que llegados al límite no supieron como controlar y encauzar.

La ansiedad ha sido la principal característica de una Selección que pensó demasiado en la cumbre, en esa final con EE.UU. que ya no podrá ser. Con esa presión añadida y con las bajas ya comentadas no se aprecian signos de vejez, aroma de fin de ciclo. Sí comprobamos, no obstante, la importancia y capitalización de un jugador como Pau Gasol cuya influencia en el equipo va más allá del parqué. Es momento de reflexionar, de sacar conclusiones y tomar decisiones. Scariolo ha hecho campeona de Europa a esta Selección y ahora la puede llevar a un meritorio quinto puesto que nos permita acceder directamente a los JJ.OO. de Londres 2012 pero la pregunta es si no podía haber sacado más rendimiento a lo que tenía, si no podía haber evitado este resbalón tan inoportuno, ahora que pensábamos que nos habíamos hecho grandes.





Despegamos

4 09 2010

El Mundobasket ha comenzado hoy. No, no me he vuelto loco. El verdadero Mundial de Baloncesto en Turquía ha arrancado hoy con el inicio de los Octavos de final del torneo. Y cuando casi todos augurábamos problemas y de los gordos, el billete que hemos sacado no ha sido el de vuelta a casa, sino el que nos lleva directamente a los Cuartos de final, a la siguiente ronda en busca del oro. La España de Sergio Scariolo ha despegado esta tarde en su primer envite a vida o muerte frente a Grecia en una reedición de esa final que hace cuatro años nos elevó hasta la cima del mundo.

Con Navarro a la cabeza, la ÑBA voló hacia los cuartos de final

España ha vuelto a ser la ÑBA y ha llegado a tiempo para demostrar a sus rivales que es un equipo, una Selección muy a tener en cuenta en este tramo final del campeonato. La primera conclusión es que hemos vuelto a ser eso, un equipo y no un elenco de individualidades que hacían la guerra por su lado como pareció en toda la fase de grupos. Tanto el equipo titular como los teóricos suplentes (o segunda unidad utilizando el neologismo anglosajón tan de moda hoy) estuvieron a la altura de la camiseta tanto en intensidad como en acierto. Y las rotaciones fueron en casi todos los casos acertadas.

Sin ser un vendaval se jugó bien y se volvieron a recuperar las sensaciones de antaño. Grecia también fue un rival de altura y nos obligó a exigirnos, a subir varios peldaños más con respecto a la primera fase. Desde el principio los griegos salieron enchufadísimos aupados por Zisis y Schortsanitis (Baby Shaq). Entre ambos encontraron las rendijas tanto desde la línea exterior como bajo el aro. Nuestra defensa no terminaba de ajustarse en esos primeros minutos, aunque los puntos de Navarro, una vez más el líder del equipo, Garbajosa o Rudy nos ayudaban a mantenernos en el partido.

A pesar del arranque efectivo en ataque las dudas surgieron ante la facilidad de los Spanoulis, Zissis y Diamantidis para anotar. Sus temibles penetraciones provocaron más de un dolor de cabeza a Scariolo hasta que el entrenador italiano dio con la tecla. La entrada de Llull y Vázquez colaboraron a aminorar esa sangría defensiva y sobre todo sumaron en ataque para terminar venciendo el primer cuarto por un escueto 22-19. El triple final de Llull sirvió para recuperar la confianza y a uno de nuestros héroes.

Las rentas comenzaron a ampliarse mientras advertíamos el regreso de la ÑBA, basado una vez más en una defensa agobiante, en un contragolpe eficaz (aunque con el peligro siempre del adorno excesivo) y en un juego fluido cuando se atacaba cinco contra cinco. En ese tramo destacó la gran labor realizada por Fran Vázquez quien a base de rebotes y puntos se hizo el amo de la pintura. Su paso adelante fue tan decisivo que cuando no estaba en pista se le echaba de menos. Aportó intimidación, intensidad y efectividad el tiempo que estuvo sobre el parquet.

Y tras el descanso, la pájara. Los malos augurios, los tenebrosos recuerdos volvieron a nuestra cabeza tras ver como Grecia se ponía por delante en el marcado después de irse seis abajo en el marcador a los vestuarios. Una vez más Zissis y Diamantidis nos ejecutaban desde la media-larga distancia. El parcial fue de 0-7 y el momento crítico llegó en el minuto 27 cuando el marcador reflejaba un más que preocupante 45-51. A partir de ahí la defensa en zona se le atragantó como a lo largo del campeonato a Grecia. Fue nuestra salvación. Bueno esa, y la respuesta de Rudy a la ofensa griega. El mallorquín surgió para anotar, repartir asistencias y sacar personales que a la postre fueron decisivas.

Aún por encima de Rudy se alzó Juan Carlos Navarro, el gran capitán español. El ‘7’ de la España de básquet reservó sus mejores bombas para el último cuarto, justo cuando las muñecas se encogen a la mayoría, él reclamó el balón para culminar una actuación estratosférica, una más para el mejor escolta de Europa desde hace varias temporadas. Ese triple a poco más de dos minutos para el final con el defensor encima y su frialdad a la hora de anotar, cual martillo pilón, uno tras otro de los seis tiros libres que lanzó, le convirtieron en el máximo anotar del partido. 22 puntos en 25 minutos, 6/6 en tiros libres, 5/5 en tiros de dos.

Fue una muestra de nuestra grandeza. Una grandeza lograda hace tiempo, cuando la ÑBA se hizo mayor y adquirió los ‘vicios’ de las grandes. Nos hemos pasado toda la vida admirando la fiabilidad alemana en el deporte (y en la vida), la eterna competitividad argentina o la fortuna y la picaresca italiana y ahora no somos capaces de reconocer esos valores en los nuestros. Aquellos simplemente competían al 100%, se crecían cuando el límite entre la gloria y el fracaso se estrechaba, y eso ahora lo ha aprendido España. Necesitaban una motivación extra, un estímulo mayor, un reto inmediato, un todo o nada. Hoy han dado su primer zarpazo, el miércoles espera Serbia para reeditar la última final del Europeo. Los que nos temen son ellos, porque nosotros ya hemos despegado.





Un paso adelante

22 08 2010

Estamos más cerca. A un paso o a una canasta de la machada, del cambio de régimen, del salto definitivo hacia la galaxia NBA. Hoy la fortuna no terminó de vestirse de rojo y prefirió la planta atlética norteamericana, sus imponentes condiciones físicas y su espectacular calidad fuera de toda duda juegue quien juegue. A los nuestros, a los hombres de Sergio Scariolo se les apagó la luz en la última posesión, ésa que podía habernos dado una victoria de prestigio con sabor a revancha. Dos años después de aquella memorable final olímpica, de aquel mate de Rudy, de aquellos pasos de salida, de aquel 107-118, los mundos se aproximan y esa escalón se sitúa hoy en un solo punto: 86-85.

España volvió a plantar cara a EE.UU. y los mundos se acercan

De nuevo salimos del partido con la cabeza alta, con el regusto de una derrota agridulce y el orgullo de una generación de oro. Es cierto que el equipo estadounidense estaba falto de sus megaestrellas NBA, pero éstos son tan buenos que nos ayudan a darnos cuenta del estratosférico nivel de la Selección Española de Baloncesto. Quien también llegó al partido con la ausencia, conocida por todos, de nuestro mejor hombre, ese extraterrestre capaz de colgarse dos anillos en la meca del cine y defender con el compromiso de siempre a su país. En esta ocasión, Pau Gasol necesitaba un merecido descanso y sus canastas llegan ahora en forma de ánimo desde la grada.

Su liderazgo, como no podía ser de otra manera, se echó en falta ayer. Sobre todo al inicio cuando La Roja salió agarrotada y dubitativa ante el partido más esperado de esta preparación previa al Mundobasket de Turquía. Superados por el marco incomparable de una Caja Mágica abarrotada y sometidos al altísimo ritmo impuesto por los norteamericanos de salida, España no se encontraba y el juego no fluía. USA nos respetaba tanto que en ningún momento bajaron el pie del acelerador, aquello no era una pachanga de entrenamiento y nada tenía que ver con el partido disputado el día anterior frente a los lituanos.Esa condición también la ganamos hace dos años.

Tuvo que ser el gran capitán de esta Selección, Juan Carlos Navarro, el que asentara el juego y la calma de los nuestros con un par de triples marca de la casa. Junto a él, Ricky Rubio presentó sus credenciales al estrellato norteamericano, donde ya le esperan con los brazos abiertos. Su recital esta noche dejó con la boca abierta a los estadounidenses, a base de penetraciones imposibles, robos de todos los colores y distribución maestra del balón. Su perfil de agitador del juego  adquirió más protagonismo tras la lesión de Calderón, la única mala noticia de la noche. Habrá que esperar, pero tiene mala pinta lo del extremeño. 

Los Yankees vieron reducidas poco a poco sus rentas iniciales. Hasta que a menos de dos minutos para el final España empataba el partido a 80 puntos. Entre medias comprobamos que la magia NBA va más allá de los Kobe Bryant o Dwight Howard, por poner dos ejemplos. La ÑBA tuvo que vérselas con la versatilidad de Kevin Durant, el MVP del futuro, con la agilidad y velocidad de movimiento de Derrick Rose y con la veteranía de Lamar Odom. Con Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, guardando reposo por unas molestias, Chancey Billups asumió los mandos mientras mientras que Westbrook, Gay y Curry martilleaban nuestro aro.

Así las figuras de Marc Gasol y Felipe Reyes se agrandaron hasta llegar a los 17 puntos el primero;16 el segundo. Su labor en la pintura resultó fundamental y sus piques con Chandler y Odom llegaron a algo más que palabras en algún momento de partido. Marc tiró de su calidad y de su experiencia en la mejor liga del mundo para encontrar la rendija entre las torres norteamericanas. A Felipe, como siempre le valió con su casta, con su furia, y con su calidad, que también la tiene para mantener a los estadounidenses a tiro.

Y así llegamos al decisivo minuto final. A esa última posesión que España no supo gestionar, en gran medida, por la defensa en zona realizada por EE.UU. Ni Rudy, ni Navarro, ni Ricky Rubio fueron capaces de acertar con el aro. El doble tapón de Kevin Durant, el mejor jugador de la noche, acabó con nuestras ilusiones, aunque no borró la sonrisa de nuestra boca ni de la de los jugadores, conscientes de que tuvieron la oportunidad en sus manos y eso es un salto hacia adelante que nos acerca a la canasta de la galaxia NBA. La quimera, cada vez lo es menos.





Enganchados a la Ñ

20 08 2010

Está vez me despojé del cuaderno de notas, abandoné el micro y me olvidé de la cámara. Observé a la prensa, al resto de mis compañeros, con la distancia que no hace tanto nos separaba y me puse la camiseta como un espectador más. Necesité muy poco, en realidad para adaptarme a mi nuevo estatus y engancharme como uno más a ese ritmo vertiginoso y ese talento innato que destila cada partido de la ÑBA, la Selección Española de Baloncesto. El España-Lituania de esta noche lo presencié en un lugar privilegiado de la tribuna del Palacio de los Deportes de Madrid y como no podía ser de otra manera La Roja volvió a arrasar.

Marc Gasol se ha erigido en el líder sobre la cancha

El 94-75 final no deja lugar a dudas. Otra victoria (ya suman ocho de ocho en estos partidos de preparación), otra paliza, y un aviso para navegantes ante ese MundoBasket que emerge imponente a una semana vista del inicio. Sergio Scariolo volvió a contar con sus doce jugadores disponibles, tras la completa recuperación de Llul y los problemas musculares superados de Marc y Rudy. Sin duda, dos de los más destacados esta noche. El hermano pequeño de Pau Gasol cada vez lo es menos y ha cogido los galones en la pintura que hasta ayer portaba el pívot de Los Angeles Lakers. Rudy ha recuperado definitivamente la sonrisa con España, tras una aciaga temporada en la NBA.

Pero el talento rebosa a raudales en este grupo de amigos y las bombas de Navarro siguen detonando y destrozando a las defensas contrarias como siempre. Hoy su acierto en el tiro exterior ayudó a mantenerse a España cuando ésta peor lo pasaba ante las facilidades dadas en defensa. Los lituanos tiraron de su rabia y de la dureza que también les caracteriza para vengar la anterior derrota sufrida ante los nuestros en Vitoria hace poco más de dos semanas. Por eso su explosiva salida sorprendió a los nuestros e incluso durante algunos minutos del segundo cuarto llegaron a ir por delante en el marcador. De hecho el electrónico llegó demasiado igualado al descanso (49-41).

El panorama cambió tras el descanso. España se ajustó en defensa y los lituanos, capitaneados por un Kleiza (19 puntos) que en este equipo tiene que hacer de todo, dejaron de encontrar los caminos hacia el aro español. La diferencia fue alargándose a favor  de los hombres de Sergio Scariolo entre los robos de Ricky, los triples de Garbajosa o las penetraciones de Rudy Fernández. Arropados por las cerca de 9000 personas que acudieron al Palacio de los Deportes, uno de los mejores recintos que se pueden encontrar en la capital de España, el partido terminó convirtiéndose en una fiesta.

Tan solo emborronada por un gesto a medio camino entre la soberbia y la falta de educación. Faltaban menos de cinco minutos para el final del partido cuando la comitiva de EE.UU., encabezada por Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, abandonaban sus privilegiados asientos en la primera fila de la tribuna, a pie de pista. Su salida fue sonora, la pitada fue de aúpa. Ya habían visto suficiente, pensarían, para intentar frenarnos el próximo domingo en lo que puede ser una final anticipada del Mundial o una final pasada de Juegos Olímpicos. Aunque, por si acaso no será recomendable mostrar todo nuestro repertorio.

Entre otras cosas porque los estadounidenses ya han comprobado que estos chicos están a otro nivel, al nivel NBA y eso infunde respeto y temor a partes iguales. Sobre todo porque el compromiso con La Roja no ha menguado tras esas Olimpiadas en las que estuvimos a un suspiro, o a un arbitraje decente, de realizar la mayor machada de la historia del baloncesto. Y ellos llegan a este Mundial con el equipo ‘B’, huérfano de megaestrellas NBA. Con esos mismos antecedentes conquistamos el mundo hace cuatro años. Ahora la luna es nuestro próximo objetivo, Turquía nos espera.