Bolos y centanarios

11 08 2010

Hoy hace un mes que ganamos la estrella de la eternidad, la Copa del Mundo, en el Soccer City de Johannesburgo. Con la resaca todavía a cuestas y el trofeo dando vueltas por toda España y parte del extranjero, La Roja vuelve al tajo con medio país de vacaciones, un 11 de agosto. La fecha no solo pilla con el pie cambiado a los aficionados sino también a jugadores y clubes, los primeros recién llegados de su merecido descanso (en los más afortunados de cerca de un mes), los segundos inmersos en las últimas semanas previas al inicio de una temporada que ya se vislumbra en el horizonte.

La Copa del Mundo ha sido ofrecida a la Virgen de Guadalupe de México

Y en medio de todo esto surge una fecha FIFA, que para quien no sepa lo que significa el dichoso término, éste hace referencia a las citas del calendario programadas para la disputa de partidos internacionales. El 11 de agosto es uno de esos días y a la Federación Española de Fútbol no se le ocurrió otra idea que disputar un partido a miles de kilómetros de nuestro país y a más de 2000 metros de altura, en el Estadio Azteca de México, apenas un mes después de haber jugado nuestro último partido internacional. Con tal de hacer caja, vamos al fin del mundo.

Cierto es que el partido estaba concretado con anterioridad al Mundial. Fallo, nuevamente, de la Federación que no previó que pudiésemos alcanzar la final del Mundial y, por tanto, tener muy poco tiempo para preparar el partido. Por si fuera poco, la Federación Mexicana de Fútbol impuso al firmar el compromiso que la Selección Española debería llegar al Azteca con, al menos, el 60% de sus habituales, lo que no dejaba lugar a los experimentos.

Y es que el partido es algo más que un amistoso para los mexicanos. Con él se conmemora el segundo centenario de la Independencia azteca, precisamente, de los españoles y ahora, no sólo se enfrentarán a sus antiguos colonizadores, sino que enfrenten también tendrán al mejor equipo del Planeta, a los Campeones del Mundo. Esa motivación extra ya ha surtido efecto entre los jugadores de la ‘Tricolor’, algunos como el delantero Efraín Juárez ya amenaza con “abollar la corona a España”. Por si eso fuera poco, México ha ganado a las dos últimas campeonas del mundo a las que se ha enfrentado, Italia y Brasil.

Por todo ello, el bolo de esta noche es como mínimo incómodo. Porque ahora que la estrella es España habría que tener más tacto a la hora de lucir nuestro estilo al mundo. La polémica, además, ha merodeado la concentración de La Roja, ya que los internacionales del Barça han saltado de la playa al césped del Azteca sin más preparación previa. Para más inri, dentro de tres días se disputa la Supercopa de España, torneo organizado por la propia Federación Española de Fútbol, en la que participa el FC Barcelona y que en estos momentos la prepara en cuadro ya que siete internacionales culés han sido convocados. Es el precio del estilo.

Estilo del que no ha querido desprenderse Puyol, quien a pesar de anunciar, de manera más o menos oficial, que dejaría la Selección Española tras el Mundial de Sudáfrica, más tarde se retractó (animado por sus compañeros y el propio Seleccionador) y confirmó que continuaría dos años más. Hubiera sido el perfecto colofón, a sus 32 años, con una Eurocopa y un Mundial bajo el brazo. Sin embargo, Puyol tiene como meta el club de los 100(ha sido internacional en 90 ocasiones), convertirse en centenario con La Roja, algo que hasta hora sólo han conseguido hasta ahora Zubizarreta, Raúl y Casillas. Su compañero de equipo Xavi, puede ser el próximo (hasta ahora suma 94).

El Barça, por tanto, se convierte en preso de su éxito y de la ambición de sus jugadores. Por eso no son lógicas sus quejas y reproches ante la convocatoria de Del Bosque. El fallo viene de más arriba, de ese calendario unificado que todavía hoy es un anhelo lejano para el mundo del fútbol. Y la situación amenaza con repetirse a hora que los bolos serán una constante en todas las partes del mundo. Antes éramos nosotros los que invitábamos a los diferentes campeones del mundo para medirnos a ellos ante nuestro público. Ahora las tornas han cambiado, nos toca rendir pleitesías y eso también hay que disfrutarlo. Hoy enseñamos al mundo nuestra estrella y ése es un compromiso que exige a los mejores.





Dani Jarque, siempre con nosotros

8 08 2010

Esa fue la dedicatoria que el gran Andrés Iniesta inscribió en su camiseta apenas horas antes de disputar el partido más importante de su vida, poco antes de marcar el gol que nos cambió la vida a todos. Luego, en medio del éxtasis, Andrés tuvo un segundo de pausa, de sosiego, de lucidez para recordar a su querido amigo, al compañero arrancado de esta vida con excesiva premura. Aquel Dani Jarque, siempre con nosotros hablaba de la catadura moral y de la grandeza de este crack mundial y mejor persona, aunque el resto de los mortales sólo pudimos recapacitar en el gesto cuando la locura dejó de nublar nuestras mentes.

Iniesta destapó su mensaje tras marcar el gol más importante del fútbol español

Hoy se cumple un año de la muerte de Dani Jarque, el 8 de agosto de 2009 el corazón del capitán del RCD Espanyol se paraba para siempre. Su repentina muerte provocada por una asistolia no desfibrilable inundaba el fútbol español de lágrimas tras un nuevo caso de muerte fulminante en el deporte rey. El doctor Cervera (médico del Espanyol)  le practicó el masaje cardícaco y usó el desfibrilador, pero no se le pudo reanimar. Dani Jarque se unía a Antonio Puerta entre los ilustres de nuestros fútbol que nos dejaban antes de tiempo, pero ellos no eran los únicos. Sus muertes, no obstante, han ayudado a prevenir esos fallos cardíacos, a mejoras las revisiones médicas a los deportistas y a indagar en los estudios. Casos como los de De la Red o Sergio Sánchez son buenos ejemplos.

Pero Jarque nunca pudo estrenar esa capitanía en el nuevo estadio del Espanyol, ése que hoy se ha convertido en un pequeño museo en su honor pero que inexplicablemente no (todavía) no lleva su nombre. Algo que no deja en muy buen lugar a la directiva del Espanyol que ha demostrado una falta de sensibilidad preocupante con uno de sus mejores jugadores. El homenaje fue espontáneo y popular desde el primer momento y así la puerta 21 del Estadio Cornellá-El Prat, así se llama el nuevo estadio, se ha vuelto a llenar un año después de emotivas frases, velas incandescentes y fotos para el recuerdo.

Un nuevo homenaje a Dani Jarque ha tenido lugar hoy en la puerta 21 de Cornellá-El Prat

Aquella puerta 21 que hace un año reventó de dolor y llanto ya se conoce como puerta ‘Dani Jarque’ y en los próximos días se colocará un busto del jugador en su memoria. Esta noche coincidiendo con la final del Trofeo veraniego Ramón de Carranza que enfrentará al Espanyol y el Atlético de Madrid se espera que sus compañeros salgan con alguna camiseta conmemorativa.

Con un futuruo prometedor, con tan solo 26 años y con una hija de camino que nunca llegaría a conocer, Jarque dejó demasiadas cosas a medias. Una de ellas fue la Selección Española, a la que había acudido en sus categorías inferiores. Parte de esa ausencia la redimió Iniesta el pasado 11 de julio para recordar que siempre ha estado ahí. El de Fuentealbilla era uno de los amigos íntimos de Dani, uno de los que más sufrió con su pérdida y su particular homenaje estuvo a la altura de su gran amistad. Pocas veces una camiseta significó tanto, pocas veces unas palabras pusieron tantos vellos de punta, pocas veces las lágrimas han arrasado nuestros ojos con una mezcolanza de alegría y pena como aquella. Jarque,  desde un lugar privilegiado, el cielo, también ayudó a que ese balón entrara. Él vio ese gol como nadie.





El hábito de ganar

27 07 2010

De repente nos hemos convertido en una superpotencia del deporte mundial. Ya no nos asusta ningún reto y hemos desterrado definitivamente los complejos que durante tanto tiempo nos amedrentaron. Ahora nos atrevemos con el inglés americano de la NBA o con el más refinado de Wimbledon, hemos convertido a Francia en nuestro patio de recreo, ya sea en las pistas de Roland Garros o sobre una bici por los Campos Elíseos, el motor ya no tiene secretos para nosotros sea sobre dos  o cuatro ruedas, incluso en el fútbol, donde siempre fuimos la eterna promesa, hermos termiando por conquistar al mundo con nuestro discurso romántico.

La conquista del planeta fútbol ha supuesto el salto definitivo de calidad

Vivimos la edad de oro del deporte español porque son pocos, por no decir, ninguno los que pueden presumir de ganar en un mismo mes (el mes de julio) un Mundial de fútbol, el Grand Slam Británico de Tenis (Wimbledon) o el Tour de Francia. A pesar de todo, julio no ha sido una excepción. Los precedentes son igualmente gloriosos. Tenemos al número 1 del tenis mundial, Rafa Nadal, conducimos mejor desde que entre nuestros paisanos se halla un bicampeón de Fórmula 1 (Fernando Alonso), y saltamos más alto desde que un larguirucho pívot de Sant Boi luce un par de anillos en su mano ganados con sudor y talento en la meca del cine (Pau Gasol).

Los éxitos ya no son flor de un día, consecuencia del talento individual de un deportista. La época de los pioneros, de los Santana, de los Indurain, de los Paquito Fernández Ochoa o Joaquín Blume, la dejamos atrás para abrazar los triunfos colectivos. Negamos así otro de nuestros tópicos, aquel que afirmaba que estábamos poco preparados para el juego en equipo porque nos faltaba disciplina y una buena condición física de base. En esta década prodigiosa hemos sido Campeones del Mundo de Balonmano (2001), Campeones del Mundo en Waterpolo (2001), Campeones del Mundo de Baloncesto (2006) y de Europa (2009), hemos ganado cuatro veces la Copa Davis (2000, 2004, 2008,2009) y hemos sido Campeones de Europa (2008) y del Mundo (2010) en fútbol. 

Alberto Contador ya cuenta con su tercer Tour a sus 27 años

 

Dar con la tecla no ha sido fácil. Detrás de todos esos éxitos hay mucho trabajo de las diferentes administraciones públicas y las diversas federeciones territoriales. Éstas han trabajado el deporte desde la base, han entendido la práctica física como una forma de educación en las nuevas generaciones y han llenado la geografía española de polideportivos, pabellones y centros de alto rendimiento con los que facilitar esa labor.

Y es que el deporte siempre me pareció un signo de progreso, un motivo de superación de los límites propios y comunes de una sociedad, una muestra más, en definitiva,  de una sociedad sana, avanzada y democrática. Porque pocas cosas se miran hoy bajo la óptica de igualdad y respeto que rezuma cualquier encuentro deportivo. Esa imagen fue la que envío España al resto del mundo el pasado 11 de julio, cuando colocamos la estrella de la eternidad en nuestro pecho. Una imagen revalorizada éxito tras éxito de nuestros deportistas que consiguen colarse en los hogares de todo el planeta en una campaña de promoción que parece no tener límites. ¿Cuánto le valdría a España desarrollar esa campaña de imagen por todo el mundo? Por ahora nada, porque hemos convertido lo que parecía una quimera: la victoria, en hábito.

Y los más jóvenes vienen pegando fuerte. Mira el penalti que se inventó Ezequiel Calvante, en el Europeo Sub-19 que se celebra estos días en Francia:





Teconología cero

22 07 2010

Más árbitros y menos tecnología. Esa es la respuesta de la Subcomisión Técnica del International Football Association Board (IFAB) que acaba de aprobar la inclusión de dos árbitros asistentes adicionales para los partidos internacionales. De esta forma la International Board atiende la solicitud de varias asociaciones y confederaciones para llevar a cabo estos experimentos durante las dos próximas temporadas. En Europa, por tanto, contaremos con seis árbitros en los partidos de la Uefa Champions League, de la Europa League, en la Supercopa de Europa (que enfrentará al Atlético y al Inter de Rafa Benítez) y en la Copa de la Liga Francesa.

La figura del árbitro junto a la portería volverá a hacerse habitual

Los errores arbitrales del pasado Mundial de Sudáfrica 2010, en realiadad los últimos de una larguísima lista, reabrieron la polémica sobre el uso o no de la tecnología en el mundo del fútbol. La International Board reaccionó rápido y en la reunión celebrada ayer en Cardiff, éste fue el único punto del día. Una vez aprobada la inclusión de los dos árbitros adicionales y, tal y como aseguró Joseph Blatter, Presidente de la FIFA, tras pedir perdón a las selecciones damnificadas en Sudáfrica, en ningún caso se contempla el uso del vídeo para revisar o rearbitrar determinadas jugadas. Algo ya habitual en una amplia mayoría de deportes.

La tecnología sólo se contempla para las jugadas polémicas que se produzcan en la línea de gol. Aunque ahí tanto la FIFA como la International Board hacen otro regate para no tomar el camino más recto. Se ha hablado de incorporar chips inteligentes a los balones, de inclinar el campo al estilo Premier League (sin duda, lo más práctico) o de colocar sensores en las porterías, pero el video sigue siendo un tema tabú. Incluso, la incorporación de estos dos nuevos asistentes es un atajo más con el que negar la irrremediable eficacia del video.

Y los antecedentes no son excesivamente halagüeños. Los árbitros adicionales o árbitros de línea de gol se han probado este año en la Europa League y su actuación ha dejado mucho que desear. En el recuerdo ese penalti no pitado en el área del Atlético de Madrid frente al Valencia, en el que el gigantón Zigic terminó  con la camiseta echa jirones. No siempre seis ojos ven más que dos, sobre todo cuando faltan agallas o jerarquía para señalar lo que se ve. Su poder parece más intimidatorio que real. Se piensa que con un árbitro mirando a los jugadores cara a cara se evitarán los agarrones, los empujones y los barullos en las áreas.

La experiencia niega tan ingenua idea y amenaza con no ser suficiente cuando un balón traspase por centímetros la línea de gol. La FIFA y la International Board no han inventado nada nuevo (estos jueces de línea ya existieron en los inicios del fútbol) y se niegan, sin embargo a reinventar un fútbol moderno, adecuado a los tiempos. La tecnología no erradicaría la polémica, no terminaría con la salsa del fútbol y no se arrancaría el aura que lo ha convertido en el deporte de masas por excelencia. Se trata, simplemente, de dar un paso hacia delante en el único campo que todavía vive bajo el amparo de otra época, el del arbitraje.

A buen seguro el vídeo hubiera evitado errores garrafales como éstos:





Conquistamos el mundo

16 07 2010

Y nos tocó vivirlo desde Malta, rodeado de algunos de mis mejores amigos que como todo un país terminamos rendidos a ese genio de Fuentealbilla silencioso y efectista que nos elevó hasta la gloria eterna. CAMPEONES DEL MUNDO, Campeones en sufrimiento, Campeones, por fin, de un Campeonato del Mundo de Fútbol. Es un placer contarlo, aunque todavía cueste creérselo. Es verdad, la antigua Jules Rimet ya está entre nuestras manos desde donde la hemos elevado al cielo estrellado del Soccer City en Johannesburgo, en el primer Mundial disputado en África, rompiendo todos los tópicos y las estadísticas.

Casillas es ya un privilegiado tras levantar esta Copa

Algunos se preguntarán por esta tardanza, justificada por esa estancia en Malta de la que regresamos ayer, con algo más de tiempo para asimilar el nuevo hito de nuestro deporte. Lo único que puede elevar al primer plano de la óptica mundial un país alicaido. Lejos, por tanto de nuestra tierra vivimos con más énfasis y con mayor orgullo (si cabe) un triunfo histórico que nos llevó a convertir a Malta en la decimo octava región española. Fueron miles los españoles llegados de todos los rincones de la Península que aquella calurosa noche del 11 de julio salió a las calles de esa pequeña isla del Mediterráneo para celebrar nuestra última hazaña: la estrella ya reluce en nuestro pecho.  

Ataviados con banderas, camisetas, bufandas o cualquier prenda que los identificara como españoles, las principales arterias de la isla se tiñeron de rojo y gualda hasta desembocar en las diferentes playas, centro de reunión y celebración con el mar como excusa  para saciar nuestro ardor victorioso y una motivación añadida para extender nuestro orgullo a las aguas del Mediterráneo. No hubo recoveco de la isla en el que no resonara el ‘Viva España’, el himno, o ese ‘Yo soy español’ que se ha convertido en la arenga, la musiquilla extra-oficial y en nuestro signo de identificación más allá de los Pirineos.

Éramos los protagonistas de un sueño hecho realidad, de una quimera, de una premonición. Y es que como si de una visión se tratara hace cuatro años ya hubo quien me aventuró esa final lejos de casa. ¿Te acuerdas? Aquel visionario, uno de mis amigos del alma, se adelantó en la fecha y el lugar. En 2006, España se quedó por el camino, pero cuatro años después no falló ni La Roja, ni un servidor. Una vez más veía la final del Mundial fuera de España, rodeado de amigos y en un lugar paradisíaco. Pocos marcos revisten tanto un momento histórico.

Y sin embargo, ese sueño supuso la ruptura de otro. Por paradójico que parezca. Uno descubrió el veneno de esta profesión el día que comprendió que era el camino más sencillo para compartir y saborear esos momentos lo más cerca posible de los deportistas. Negado de ese talento innato para superar los límites físicos, el periodismo se convirtió en la vía más directa para, si no meter el gol de la final de un Mundial, al menos narrarlo, contarlo, escribir sobre ello. Ese gol llegó demasiado pronto para un recién licenciado que hace sus primeros pinitos en el inabarcable mundo de la comunicación. El egoísmo no nubla mi mente y, a pesar de todo, uno prefiere haber sido testigo antes que protagonista.  El reto ahora es otro. El reto ahora es repetir y estar ahí para vivirlo en primera persona. Aunque, ya se sabe, solo hay una primera vez. 

Iniestazo. Otro chutazo del manchego que lo eleva a la leyenda del deporte español

Aquella primera vez en la que la locura se desató en todos nosotros, en la que conocimos el éxtasis en primera persona y en la que ascencimos al paraíso gracias a un zapatazo de un chico humilde y callado, con escasez de melanina y exceso de corazón y talento. No podía ser otro que Don Andrés Iniesta el que a las 22.57 del 11 de julio de 2010 colara todos nuestros sueños en esa portería situada en la otra punta del mundo, la cual había permanecido 116′ infranqueable. El carrusel de emociones se destapó entonces hasta el amanecer, cuando el sol quiso ser testigo de nuestro alborozo. También él, más rojizo que de costumbre quiso alumbrarnos la realidad: éramos, somos y seremos (al menos los cuatro próximos años) CAMPEONES DEL MUNDO.

 Aquella noche se hizo día para terminar iluminando las primeras reflexiones a la luz del alba. Hasta las 9 de la mañana hondearon las banderas rojigualdas por las calles de Malta. Fue el momento en que los cánticos, los saltos y los abrazos dieron paso a los primeros pensamientos sensatos. Aquí os dejo los míos:

“Termina la noche más hermosa de mi vida. Gracias Dios por permitirme vivir esto. El sueño se hizo realidad y la estrella de la eternidad ilumina nuestro pecho, orgulloso de ser español. Podremos repetir, ahora el sueño es otro, es estar allí para contarlo pero ya se sabe que no hay nada como la primera vez. La incredulidad aún reinante no valdrá entonces. VIVA ESPAÑA, EL MUNDO ES NUESTRO“.

PaceVille (Malta) 12 de julio de 2010





Sin D10S al que aferrarse

5 07 2010

A él fiaron todas esperanzas, todos sus rezos y todas sus ilusiones. Un país volvió a creer en la victoria, el ‘volveremos, volveremos…’ resonaba con más fuerza que nunca en Argentina porque D10S dirigía sus destinos. A su lado, el Messías, su hijo sobre la tierra, Leo Messi, la mejor copia que ha pisado una cancha desde que Diego revolucionara el mundo del fútbol en la década de los ochenta. Y sin embargo, todo ese fervor se ha desmoronado de la noche a la mañana. Argentina despertó de una fuerte ‘trompada’ del sueño del Mundial y hoy se han quedado sin D10S al que aferrarse.

Cabizbajo. Maradona afirma que su ciclo ha terminado, que lo ha dado todo

Diego Armando Maradona ha dimitido hoy, a través de unas declaraciones realizadas a un canal de la televisión argentina. Apenas un día después de su llegada a Buenos Aires, donde los componentes de la ‘albiceleste’ fueron recibidos con el grito unánime de ‘Aguante Diego’. Cegados por el aura  divina que se le profesa en Argentina, los aficionados en ningún caso se han atrevido o han querido señalar a Maradona como uno de los máximos responsables de la dolorosa derrita frente a Alemania. Los teutones les barrieron en cuartos de final con un contundente 0-4.

Nada es nuevo. Argentina las pasó canutas para llegar a Sudáfrica. Ese billete lo compró más con casta y corazón que con fútbol y goles. Pero una vez en el continente africano Maradona parecía haber volteado la situación. El Pibe de oro estaba en su salsa, crecido ante el foco mediático. Sus victorias ante selecciones menores disimularon sus carencias defensivas (con dos laterales inventados) y sus problemas en la zona de creación (donde sólo Mascherano ejercía como mediocentro). Con Verón fundido y Maxi Rodríguez desubicado, le tocó a Messi retrasar su posición para intentar hacer de todo. Reconozco que la pegada y sobre todo la retórica argentina (esos abrazos, esa comunión técnico-jugadores, esa implicación sacrificada del grupo) consiguieron embaucar a un servidor hasta verla como seria candidata al título. Falso espejismo. Todo salto por los aires cuando enfrente tuvieron un equipo serio.

Porque Maradona, dicen los que le vieron jugar que fue el mejor jugador de todos los tiempos, no tiene trazas de entrenador. Ni siquiera tiene el carné, por no hablar del traje. La AFA (Asociación de Fútbol Argentino), Grondona (Cacique de esa federación) y Bilardo confiaron en su recuerdo, en su figura, en su imagen divina. Mientras el Diego basaba su equipo en su guardia petroriana. Pero esos argumentos no daban para mucho más que dar abrazos y escuchar atentamente la palabra de D10S. Detrás de toda esa retórica no había un plan fútbolístico, sólo fantochada y fanfarronería. Todo se confiaba a la inspiración.

Ni siquiera el, para muchos, mejor jugador del mundo en la actualidad, Leo Messi ha podido evitar el desastre. Es cierto que su actuación ha crecido varios escalones con respecto a la fase de clasificación. Parecía que éste sería el Mundial de Leo Messi. Maradona le había dado libertad para que ejerciera de ’10’ sobre la cancha, pero las carencias albicelestes eran tantas que Leo tenía que jugar de ’10’, de ‘8’, de ’11’, y hasta de ‘9’. El fracaso de Argentina también es el suyo, marcharse de Sudáfrica con una participación muy activa en el juego pero sin un gol en el que estampar su firma, sin desequilibrar un partido, es pecata minuta para uno de los jugadores más determinantes del planeta.

 Ya no hay nada en lo que creer porque los milagros en el tecnificado mundo del fútbol actual son cada vez menos escasos. No obstante, algunos hemos visto en esta Copa del Mundo. En Sudáfrica hemos visto otra mano de Dios, que bien puede valer el paso a una final, pero si algo ha demostrado este Mundial es que todo gran jugador necesita un equipo detrás que le ampare. Maradona lo tuvo en el 86, incluso en el 90. No tengo tan claro que la Argentina del 2010 fuera algo más que una delantera estratosférica. Pero al fútbol se juega con delanteros, mediocentros, defensas y portero y Maradona sigue viviendo en su fútbol arcaico; Argentina, de su recuerdo divino.





Un salto en la historia

3 07 2010

Somos unos privilegiados. Vaya eso por delante, porque poder decir, ver, contar, saborear el placer de estar entre los cuatro mejores equipos del mundo hiela la piel, nubla la vista y levanta el vello. Sí, señores, estamos en Semifinales de la Copa del Mundo, 60 años después pisamos un territorio semidesconocido, ya que a la mayoría de los españoles los Ramallets, Zarra y compañía nos quedaban muy lejos. Ellos fueron héroes allá por la década de los 50. El Nodo ha dejado paso al fútbol en 3D de Casillas, Villa, Iniesta o Xavi. Ilustres sucesores de aquellos pioneros que han dado un salto en la historia para inundar un país de pasión rojigualda.

Santo y seña. Iker volvió cuando más se le necesitaba para recuperar un sueño casi perdido

Costó, como no podía ser de otra manera, un mundo derribar el muro paraguayo. De paso nos cargamos el otro, el muro que atenazó a generaciones y generaciones de españoles, el muro psicológico de los cuartos de final. Pero para esta generación los libros de historia sólo valen para alimentar los deseos de gloria y tienen la lección bien aprendida. Prueba de ello fue su persistencia durante 82 minutos para encontrar un premio que antes nos habían negado por lo civil o por lo criminal (completamente inexplicable la repeteción del penalti de Xabi Alonso).

Hasta ahí les alcanzó a los hombres de Martino para sustentar sus esperanzas, que en ningún caso iban más allá del 0-0. Y a pesar de todo, nos llevaron al límite, con un partido sin ritmo, cortado por las constantes interrupciones, marcado por la tensión reinante en ambos conjuntos, decidido por un rocambolesco gol a tres bandas.Tras el jugadón de Iniesta, el ángel de Pedro sobrevoló la jugada, aunque esta vez la fortuna le esquivó tras amanacer muchas mañanas a su lado, o tal vez no, porque su remate repelido por el poste le fue a caer a Villa quien tras controlar y otear el horizonte colocó la bola milimétricamente hasta sobrepasar el límite del suspense. Después de golpear en ambos palos y tras un breve y eterno paseo por la línea de gol, el contacto contra la red desataba la euforia. Villa ya era pichichi en solitario de este Mundial con 5 tantos y el sueño continuaba.  

Piña. El Guaje, autor del gol estaba debajo de esa montonera.

Seguramente nada de esto hubiera sido posible sin el manto protector del santo que acudió a nuestro rescate cuando nos encontramos ante el abismo. El sueño del Mundial se nos escapaba por momentos por un absurdo agarrón de Piqué sobre Cardozo y ahí se acrecentó la figura y la leyenda de un portero que es algo más que eso. Iker nos recordó que los grandes se crecen en este tipo de situaciones y con un vuelo seguro y raso atrapó todas las dudas, las amenazas y las críticas que le han señalado en este Mundial. Ahí perdió el partido Paraguay, quien se vio ante el mismo precipicio y le aterrorizó la idea de saltar. Y ahí comenzó a ganarlo España. Iker había detenido el penalti.

Porque a partir de ese momento España dio un paso al frente definitivo para gobernar el partido. Se dijo somos mejores y vamos a demostrarlo. Y a ello también ayudaron los cambios de Del Bosque, una vez más impecables, (tal vez porque lo que falla es el once inicial). España, como contra Portugal, jugó mejor con Cesc en el campo, el fúbol de La Roja (hoy de azul, misma vestimenta que lucía Zarra y compañía allá por los 50 en el Mundial de Brasil) se hizo más incisivo, más vertical, más punzante. Las ocasiones comenzaron a caer y por momentos Justo Villar se convirtió en nuestro peor verdugo. No sólo por parar el segundo penalti lanzado por Xabi Alonso (el primero lo había transformado magistralmente el donostiarra, pero el árbitro lo mandó repetir) sino por retardar lo máximo posible el desenlace de un partido de infarto.

Al final conseguimos resolver la encrucijada, no sin sufrimiento (en esto ya somos campeones), porque Iker tuvo que aparecer de nuevo en los minutos finales para demostrar que ha vuelto para quedarse. Su doble parada ante Cardozo y Roque Santa Cruz nos hizo a todo un nudo en la garganta antes de respirar aliviados, recordando que bajo nuestros palos vuelve a colgar ‘el Santo’. Lo necesitaremos el próximo miércoles, 7 de julio, donde por si acaso también nos encomendaremos a San Fermín para vencer a la imponente figura de una Alemania más descarada y renovada que la que vencimos en la final del 2008. Los teutones claman venganzan y ya se sabe que el resentimiento y el rencor son poderosas armas de doble filo en el deporte. San Fermín ya nos ha echado el primer capote y los alemanes no podrán contar con su brújula en el centro del campo, Thomas Müller se perderá la semifinales por sanción. Estamos a dos pasos del sueño y un nuevo salto nos espera.