Despegamos

4 09 2010

El Mundobasket ha comenzado hoy. No, no me he vuelto loco. El verdadero Mundial de Baloncesto en Turquía ha arrancado hoy con el inicio de los Octavos de final del torneo. Y cuando casi todos augurábamos problemas y de los gordos, el billete que hemos sacado no ha sido el de vuelta a casa, sino el que nos lleva directamente a los Cuartos de final, a la siguiente ronda en busca del oro. La España de Sergio Scariolo ha despegado esta tarde en su primer envite a vida o muerte frente a Grecia en una reedición de esa final que hace cuatro años nos elevó hasta la cima del mundo.

Con Navarro a la cabeza, la ÑBA voló hacia los cuartos de final

España ha vuelto a ser la ÑBA y ha llegado a tiempo para demostrar a sus rivales que es un equipo, una Selección muy a tener en cuenta en este tramo final del campeonato. La primera conclusión es que hemos vuelto a ser eso, un equipo y no un elenco de individualidades que hacían la guerra por su lado como pareció en toda la fase de grupos. Tanto el equipo titular como los teóricos suplentes (o segunda unidad utilizando el neologismo anglosajón tan de moda hoy) estuvieron a la altura de la camiseta tanto en intensidad como en acierto. Y las rotaciones fueron en casi todos los casos acertadas.

Sin ser un vendaval se jugó bien y se volvieron a recuperar las sensaciones de antaño. Grecia también fue un rival de altura y nos obligó a exigirnos, a subir varios peldaños más con respecto a la primera fase. Desde el principio los griegos salieron enchufadísimos aupados por Zisis y Schortsanitis (Baby Shaq). Entre ambos encontraron las rendijas tanto desde la línea exterior como bajo el aro. Nuestra defensa no terminaba de ajustarse en esos primeros minutos, aunque los puntos de Navarro, una vez más el líder del equipo, Garbajosa o Rudy nos ayudaban a mantenernos en el partido.

A pesar del arranque efectivo en ataque las dudas surgieron ante la facilidad de los Spanoulis, Zissis y Diamantidis para anotar. Sus temibles penetraciones provocaron más de un dolor de cabeza a Scariolo hasta que el entrenador italiano dio con la tecla. La entrada de Llull y Vázquez colaboraron a aminorar esa sangría defensiva y sobre todo sumaron en ataque para terminar venciendo el primer cuarto por un escueto 22-19. El triple final de Llull sirvió para recuperar la confianza y a uno de nuestros héroes.

Las rentas comenzaron a ampliarse mientras advertíamos el regreso de la ÑBA, basado una vez más en una defensa agobiante, en un contragolpe eficaz (aunque con el peligro siempre del adorno excesivo) y en un juego fluido cuando se atacaba cinco contra cinco. En ese tramo destacó la gran labor realizada por Fran Vázquez quien a base de rebotes y puntos se hizo el amo de la pintura. Su paso adelante fue tan decisivo que cuando no estaba en pista se le echaba de menos. Aportó intimidación, intensidad y efectividad el tiempo que estuvo sobre el parquet.

Y tras el descanso, la pájara. Los malos augurios, los tenebrosos recuerdos volvieron a nuestra cabeza tras ver como Grecia se ponía por delante en el marcado después de irse seis abajo en el marcador a los vestuarios. Una vez más Zissis y Diamantidis nos ejecutaban desde la media-larga distancia. El parcial fue de 0-7 y el momento crítico llegó en el minuto 27 cuando el marcador reflejaba un más que preocupante 45-51. A partir de ahí la defensa en zona se le atragantó como a lo largo del campeonato a Grecia. Fue nuestra salvación. Bueno esa, y la respuesta de Rudy a la ofensa griega. El mallorquín surgió para anotar, repartir asistencias y sacar personales que a la postre fueron decisivas.

Aún por encima de Rudy se alzó Juan Carlos Navarro, el gran capitán español. El ‘7’ de la España de básquet reservó sus mejores bombas para el último cuarto, justo cuando las muñecas se encogen a la mayoría, él reclamó el balón para culminar una actuación estratosférica, una más para el mejor escolta de Europa desde hace varias temporadas. Ese triple a poco más de dos minutos para el final con el defensor encima y su frialdad a la hora de anotar, cual martillo pilón, uno tras otro de los seis tiros libres que lanzó, le convirtieron en el máximo anotar del partido. 22 puntos en 25 minutos, 6/6 en tiros libres, 5/5 en tiros de dos.

Fue una muestra de nuestra grandeza. Una grandeza lograda hace tiempo, cuando la ÑBA se hizo mayor y adquirió los ‘vicios’ de las grandes. Nos hemos pasado toda la vida admirando la fiabilidad alemana en el deporte (y en la vida), la eterna competitividad argentina o la fortuna y la picaresca italiana y ahora no somos capaces de reconocer esos valores en los nuestros. Aquellos simplemente competían al 100%, se crecían cuando el límite entre la gloria y el fracaso se estrechaba, y eso ahora lo ha aprendido España. Necesitaban una motivación extra, un estímulo mayor, un reto inmediato, un todo o nada. Hoy han dado su primer zarpazo, el miércoles espera Serbia para reeditar la última final del Europeo. Los que nos temen son ellos, porque nosotros ya hemos despegado.