Valdano: “No cambio el Mundial por el Nobel de Literatura”

21 01 2014

La pelota se hizo palabra cuando Jorge Valdano abandonó los terrenos de juego. Desde entonces comenzó un periplo con parada en los banquillos, en la zona noble del palco y la tribuna de prensa. Ayer pisó un nuevo estadio, donde se movió con la elegancia que acostumbraba cuando vestía de corto. Fue en el Instituto Cervantes de Madrid hasta donde acudió para anudar y reforzar los lazos entre la palabra y el fútbol, entre la cultura y el mundo del balompié, otrora enemigos acérrimos. La excusa fue el ciclo Encuentros en el Cervantes, que en este 2014 arrancó con la visita del ex-jugador, entrenador y comentarista argentino, donde literatura y fútbol demostraron que saben hacer algo más que simples paredes.

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Manuel Vázquez Montalbán, Nick Hornby, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Juan Villoro, o Eduardo Sacheri fueron algunos de los nombres que aparecieron en la alineación titular de Valdano. Escritores de distintos orígenes y estilo que tienen en la pelota un universo común para la recuperación (semanal) de la infancia, Villadoro dixit. Pero el ’11’ no estaría completo sin la Revista Libero, un nuevo proyecto deportivo cultural que pretende acercarse al deporte rey desde otra perspectiva, rodeado de reflexiones sociales y con ese toque literario olvidado durante tanto tiempo. Fútbol sin gritos, en definitiva, donde Valdano colabora. Al fin y al cabo pocos saben leer los partidos como él.

“El Mundial no lo cambio ni por el Premio Nobel de Literatura”. Fue la frase más altisonante del ex jugador argentino que fue trufando su alocución con perlas y anécdotas con futbolistas y literatos, la mayoría de ellas con la pelota de por medio. Valdano reconoció que la conquista del Mundial’86 le sobrepasó pero que no derramó ni una lágrima en los vestuarios tras ganar y marcar en la final: “Lloré cuando escuché el gol de la final narrado, como si la palabra hubiera completado a la obra futbolística. Quizá podríamos decir que el fútbol sin la palabra se queda corto, vacío”. Hubo espacio también para reflexionar sobre el momento que vive el mundo del balompié: “El fútbol se parece al lugar donde se juega. Aquí el Madrid y el Real Madrid se distancian cada día más, ellos tienen todo el mundo como mercado, mientras que los equipos pequeños solo pueden acceder a su ciudad o provincia” comenta Valdano, quien cree que nos sigue haciendo más ilusión ganar al vecino de al lado, que al del país de al lado, “es ese odio por el rival cercano”, concluye el argentino.

A pesar de todo no ve en la globalidad un enemigo a las raíces de los sentimientos que desprende el fútbol porque ahora que el deporte rey compite con la tecnología y con una oferta de ocio mucho más amplia “que los goles de Messi o Cristiano Ronaldo lleguen a todos los rincones del mundo es el mayor poder del fútbol. Esos niños podrán emular a su ídolos” resume Valdano, antes de concluir que la esencia que explica la grandeza de este deporte “es la sospecha de que cualquiera puede ganar a cualquier antes de que empiece el partido”. Más crítico se mostró con las escuelas de fútbol: “mejoran al mediocre e igualan y coartan la libertad del jugador diferente. Antes, la calle te diferenciaba y si acaso, los únicos que te insultaban eran tus compañeros, si fallabas un pase o un gol”, Valdano añora el potrero y ese juego donde la picardía y el talento crece ante las adversidades.

Menos añora su última etapa en el Real Madrid, en la que ejerció las labores de Director General y Portavoz del club. Sobre el conjunto blanco dejó una reflexión que se proyecta hacia un duelo futuro: “El Real Madrid ha apostado por los héroes como Cristiano Ronaldo o Bale porque eso te genera aficionados. El Bayern, que viene de ganarlo todo, ha apostado por la seducción y el buen juego que asegura Guardiola para conquistar a otros mercados, más perezosos, como Asia o Norteamerica”. Y rápidamente surge la unión entre el Madrid y la cultura y el momento social de su época. Pocas generaciones han representado mejor y han digerido mejor sus tiempos que la Quinta del Buitre: “eran grandes lectores, Pardeza, sin ir más lejos, escribió su tesis doctoral sobre el escritor César González Ruano.

Defiende Valdano que el libro no te enseña a vivir, pero que es la mejor manera de vivir otras vidas. Aunque Valdano valora a todos los escritores, sean de ficción o notarios de la realidad como los cronistas deportivo, entre los que exaltó algunas plumas como las de Segurola o Enric González: “tienen la capacidad de descubrir el nudo del encuentro y, a partir de ahí, contarte un cuento, una historia alrededor del partido de fútbol”. Hubo tiempo, incluso, para hablar de cine. Además de Sacheri, Campanella y su El Secreto de los Ojos o su más reciente Futbolín (Metegol, en Argentina), Un partido de leyenda de Carlos Marañón también se pasearon por el Cervantes, aunque el ahora comentarista deportivo no se ve como creador de ficción.

Para terminar, Jorge Valdano obsequió a los presentes con la lectura de un cuento de Roberto Fontanarrosa, otro ilustre rosarino que confirma que en esa ciudad argentina el talento se reparte en las esquinas. Aquello es un Rosario de genios y si no me creen revisen su padrón municipal. Antes, justo antes, deberían leer o teclear en youtube Viejo con árbol. Es el cuento del ‘Negro’ que escogió Valdano, el único en sus propias palabras “que ha llevado lo simbólico del fútbol a la realidad”. Verán que no es ninguna exageración y comprobarán que como ayer en el Cervantes el fútbol toma la palabra y la palabra se impone al fútbol.

Viejo con árbol [6:45]

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Al son de la pelota

2 08 2011

Son mundos paralelos que se relacionan mejor de lo que parece. Bajo ritmos diferentes pero con notas en común. Dos pasiones que se entrelazan bajo las páginas de un libro, El fútbol tiene música, concebido por la pluma de José Antonio Martín ‘Petón’. Historias nacidas desde la musicalidad que rezuma el fútbol, historias cargadas de pureza y emotividad, historias escritas al son de la pelota, que son ya historia sagrada del fútbol.

George Best, el quinto Beattle, es el elegido para la portada de El fútbol tiene música

Es Petón un historiador del fútbol. O algo más. Un hombre del renacimiento en pleno siglo XXI. Futbolista, comentarista deportivo, representante de jugadores, y escritor que ha plasmado en este libro su pasión por el deporte rey. Un sabio del balompié que sabe como nadie narrar las historias con esa mezcla de armonía y suspense que durante tantos años lleva cultivando en las ondas. Todo ello aderezado por una bossanova dedicada a Garrincha o un tango de Gardel.

50 historias de ayer y de hoy, mediáticas y anónimas. Narraciones que van más allá de los futbolístico, que traspasan las inquietudes del futbolero. Desde la desgraciada historia del Torino hasta la agitada vida de George Best, aquí están Kubala y Serrat, Gardel y Samitier. Están Bob Marley, Ben Barek, Luis Aragonés, Puskas, Di Stéfano, el bueno de Quini, el Fenómeno Ronaldo, o los amores futboleros de Lola Flores. Con prólogo de Paco González y Pepe Domingo Castaño: “Se van a volver locos con el libro. Se van a emocionar con cada historia”. No exageran un ápice.

Porque la esencia de las historias no solo la componen músicos. Entre los relatos destacan otros artistas del balón. Eduardo Chillida y su Peine del viento, homenaje recóndito a su otra vida; o Elías Querejeta y su amor por la pelota antes que por la claqueta. Aunque por encima de todo sobresale el espacio que Petón dedica a la Fundación Oliver Mayor, que recibe aire para dar aire, con cada impresión de este libro. Guiño solidario al futbolista que no pudo ser.

Melodía intensa, ritmo apasionado, obras breves y sinfonía unas veces alegres y simpáticas, otras, trágicas y fúnebres. Todas ellas, música para los oídos. Literatura para el corazón. Eso, que no es poco, y mucho más se esconde tras El fútbol tiene música, una verdad universal que Petón ha interpretado como sólo él sabe. Con el amor a la pelota y su música… de fondo.





Anatomía de un reto

13 04 2011

Porque eso es este libro. Un reto de principio a fin por alejarse de la ficción para que la realidad sea la única protagonista. Un reto para erradicar leyendas y falsedades que llevan casi tres décadas en nuestro imaginario. Un reto con el que llegar a entender las entrañas de un sociedad viciada, desencantada y desunida. Todo ello reunido en 437 páginas en las que se narra, se analiza y se interpreta las 24 horas más determinantes de la historia reciente de España a partir de un instante congelado en el tiempo. Todo ello y mucho más se esconde dentro de Anatomía de un instante, el último libro de Javier Cercas.

 

Adolfo Suárez ante un mar de escaños vacíos mientras Gutiérrez Mellado se enfrenta a los Guardias Civiles

A todos nos ha llamado alguna vez poderosamente la atención esas rápidas imágenes del asalto al Congreso que cada 23 de febrero emiten todas las televisiones. Esas imágenes han ido creando en nuestro recuerdo unos sentimientos y sensaciones que en la mayoría de los casos deforman la realidad y la reinterpretan. Ésa fue una de las premisas del escritor extremeño a la hora de escribir una novela sobre el 23-F. Porque él, como tantos otros escritores antes, también sintió la llamada poderosa de esas imágenes, pero al contrario de otros encontró un detalle, tal vez nimio para algunos, sobre el que construir una historia que es ya toda una lección de Historia.

Ese detalle, ese instante, ese momento para la historia se produce mientras las balas zumban alrededor de Adolfo Suárez, de Gutierrez Mellado y de Santiago Carrillo, los tres únicos parlamentarios que en la entrada de Tejero y sus hombres al hemiciclo permanecieron impertérritos clavados en sus asientos, mientras el resto buscaban refugio bajo sus escaños. Fue precisamente ahí, cuando Cercas revisaba una y otra vez los 35 minutos de grabación que existen sobre el asalto al Congreso de los Diputados cuando el escritor se dio cuenta de que la novela no era la mejor fórmula para abarcar un hecho como aquel. Fue entonces, cuando llevaba ya varios años trabajando en la historia, cuando entendió que la realidad, nuevamente, superaba a la ficción.

Por ello nos encontramos en Anatomía de un instante un apasionante cruce de géneros narrativos donde predomina el ensayo, la crónica e incluso el relato histórico. Cercas consigue una recreación rigurosa a través de los datos, de una documentación muy pulida y de una percepción por el detalle que asombra y enriquece la historia. Y todo ello sin dejar de imprimir un sello novelesco que mantiene la tensión y la intriga sobre unos hechos que todos conocemos… de un modo somero.

No obstante, y a pesar de todas las preguntas con las que el propio Cercas interpela al interlocutor, mientras se cuestiona a sí mismo, las zonas de sombra siguen existiendo en el 23-F. Y es ahí, donde no llegan los datos, los testimonios de los protagonistas, o los documentos coetáneos, donde Cercas imagina, pero no inventa o fantasea. Lo hace advirtiendo en todo momento al lector de lo que es la verdad de los hechos frente a la verdad literaria, que según sus propias palabras, consiguen convivir en este libro.

Ese instante es el que ilustra la portada del libro de Javier Cercas

Como conviven los juicios de valor con los que Cercas nos perfila a los diferentes personajes, ya sea a través de sus actos o por las impresiones previas que tiene de ellos. Esto que podría casar mal con ese estilo de crónica que alumbra todo el texto, podría restar algo de rigor a un análisis que no puede basarse en prejuicios, es posiblemente de lo poco criticable a Cercas. Desde la otra orilla puede verse como un gesto de valentía. Porque Cercas tiene la capacidad de modificar sus impresiones, o de reconocer las virtudes y los errores de unos y otros a medida que la historia le descubre una realidad inabarcable. Así es capaz de ser tajante con el papel jugado por Don Juan Carlos ese día: “El Rey no organizó el golpe, está claro, lo paró. Nadie podía pararlo si no era él, que tenía el poder de hacerlo”; mientras no duda al calificar su comportamiento en los meses previos: “El Rey también se equivoca, e hizo cosas que no debería haber hecho. La verdad es que lo facilitó y en eso se equivocó, como se equivocó gran parte de la clase política”.

No resulta fácil, de todos modos, emitir juicios sobre la historia reciente y la capacidad y el estilo con que lo hace Cercas suponen otro gran acierto para este libro. Un libro que nos presenta a héroes por traidores. Son los héroes de la retirada como los definió Hans Magnus Enzensberger, héroes (repesentados en la figura de Suárez, Gutierrez Mellado y Carrillo) que tuvieron que traicionarse a sí mismos para traernos el período más próspero de democracia que ha vivido este país a lo largo de su historia. 30 años después de aquello Anatomía de un instante se vertebra como una auténtica lección de historia, como una crónica de una imagen sobre la que gira todo el tiempo del relato, la crónica de unos años decisivos en la historia de España. Todo un reto con mayúsculas, todo un libro imprescindible.

Javier Cercas consiguió el Premio Nacional de Narrativa 2010 por Anatomía de un instante.





100 años de Miguel Hernández

2 11 2010

Lástima que la sinrazón nos dejará sin él tan pronto. Apenas vivió 31 años. Suficientes para convertirse en el ‘poeta del pueblo’ por su verbo fácil y su rima directa, sencilla. Hace 100 años, concretamente un 30 de octubre de 1910, el mundo alumbraba en Orihuela (Alicante) un poeta diferente, único, irrepetible. Ese día nacía Miguel Hernández Gilabert, quien tradicionalmente ha sido asociado a la Generación del 36, por edad, más que a la del 27, a la que realmente más se ajusta su estilo y compromiso ético y político.

Miguel Hernández recitando poemas en público

Con cierto retraso, por tanto, llega este recuerdo para una de las figuras más destacadas de la literatura española. Para un poeta que puso voz a la palabra, que tiñó de color el verso (concretamente de tres), que cantó siempre a la libertad, y en esa lucha se le escapó la vida. Antes de todo eso, antes de que la oscuridad de un tiempo oscuro apagara la luz de sus ojos, la llama de su verso, fue capaz de regalarnos un mundo eterno a través de sus textos.

En ellos nos mostró la pasión por Josefina Manresa, el amor de su vida, el compromiso con sus raíces, en esa defensa sin miramientos por la República española, acudiendo al frente como uno más, sin esconderse, sin huir, sin reparar en las consecuencias. En esa vida tan intensa como corta le regaló el poema, Hijo de la luz y de la sombra, a su primer hijo, Manuel Ramón, quien desgraciadamente moriría a los pocos meses de nacer. El nacimiento de su segundo hijo,Manuel Miguel, ya en 1939 le inspiraría las famosas Nanas de la cebolla.

Ese autodidacta irreductible que leía a los clásicos de oro, desde Miguel de Cervantes hasta Calderón de la Barca, pasando por Garcilaso de la Vega o Lope de Vega, mientras pastoreaba como cualquier otro niño de la época, demostró pronto su especial sensibilidad y su innato talento para llegar a las personas a través de sus palabras. Palabras, talento, musicalidad poética que no fue suficiente cuando ese viento del pueblo le arrastró como un peregrino itinerante de prisión en prisión hasta que una tuberculosis se lo llevó definitivamente hasta las sombras. Aunque aquí la luz no se apagó, porque quedaron sus versos.

Ya lo dijo su gran amigo Pablo Neruda y otros hoy cumplimos su cometido:

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!




El Quijote se sube a la red

6 10 2010

Alonso Quijano y Sancho Panza se han olvidado de los molinos y los gigantes. Ahora su lucha es otra. En plena era de la comunicación el ingenioso hidalgo y su leal compañero se enfrentan a ese mar inabarcable que es la red de redes. Combaten contra el olvido, en busca del reconocimiento y, una vez más, de su anhelada Dulcinea del Toboso. Pero para esta afrenta, muy alejada de aquellas que en pleno Siglo de Oro universalizó la novela de caballerías, necesitarán la ayuda de todos nosotros.

 

Únete y forma parte de El Quijote más grande de la historia

 

La Real Academia Española, junto a la red social de vídeos, Youtube, han puesto en marcha una iniciativa conjunta en la que más de 2.000 personas participan en una lectura global de nuestra obra más universal. Se trata de promover la cultura y el idioma español en el principal océano audiovisual de la red. Para ello la RAE ha divido El Quijote en dos mil cuatrocientos fragmentos, de ocho líneas por fragmentos. Lo que viene a ser dos minutos por persona y un total de 71 horas a mayor gloria del gran Miguel de Cervantes.

Así todos podemos sumergirnos en el Renacimiento español, convertirnos en un personaje más de una novela de caballerías y participar en un proyecto único. De esta manera,  cualquier usuario de YouTube mayor de 14 años podrá participar, sin importar el país de procedencia o la lengua materna que hable. El único requisito es que la locución que se realice sea en español.

Si el video enviado no tuviera locución ante la cámara porque el participante hubiera elegido una forma de expresión distinta, será necesario incluir subtítulos en español, fieles a  la edición de la obra conmemorativa del cuarto centenario de la aparición del libro, publicada por la RAE, la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y la Editorial Alfaguara en 2004. Los subtítulos pueden ser añadidos a través de la herramienta existente en YouTube.

Jamás hubiera podido Miguel de Cervantes imaginar una obra tan global, tan universal, tan al alcance de todo el mundo. Pues su Quijote 2.0 se prepara para ser el más grande de la historia, el más grande sin más.Para todo aquel que quiera colaborar en este proyecto de carácter educativo y cultural sólo tiene que dirigirse a esta dirección www.youtube.com/elquijote y hacer clic en el botón participar. Posteriormente Sancho Panza intentará explicarle que a lo que usted se enfrenta no son gigantes, ni siquiera molinos, aunque para entonces el dulce veneno de la escritura (y la lectura) cervantina haya calado hasta en los tuétanos y te halles subido a lomos de Rocinante en un lugar… de la Red, ése endomoniado invento del siglo XXI.

Para participar sigue estos pasos:

1. Registrase en Youtube
2. Hacerse con un fragmento del Quijote (se puede solicitar a través de la propia web)
3. Grabar un video leyendo el fragmento asignado y subirlo a la web





Retrato fiel de la condición humana

9 08 2010

Las páginas literarias de este cuaderno de abordo se vuelven a abrir para trasladarnos hasta uno de los retratos más fieles que de la condición humana se ha hecho. Les hablo de Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, libro de cabecera en el inicio de un verano que ya supera su ecuador. Es una auténtica obra maestra a medio camino entre la ciencia ficción y el surrealismo pero que a su vez es capaz de desgranar todos y cada uno de los defectos y falsas apariencias que la raza humana esconde bajo esa fachada de lo políticamente correcto.

Indispensable. Por su estilo, originalidad y tensión.

Hace tiempo que terminé la lectura desenfrenada, sin pausa y sin eufemismos de ningún tipo que produce Ensayo sobre la ceguera, aunque nunca encontraba el momento adecuado para recomendarlo a través de este blog. Esa trama apocalíptica en la que la humanidad sufre una ceguera colectiva en que todo se ve blanco, apoyada en un ritmo frenético que puede descolocar en un principio al lector, ya que Saramago no utiliza los puntos y seguidos, sino las comas y las mayúsculas para separar los diálogos entre uno y otro personaje, nos embarca en un viaje hasta los sentimientos más profundos del ser humano, para quitarnos la careta y enseñarnos nuestros egoísmos, nuestra escasez de caridad, nuestra crueldad ante las situaciones adversas. Y eso se ve hasta estando ciego.

Lo cierto es que tras leer la novela del Premio Nobel portugués uno mira y ve a los ciegos de otra manera. Porque uno se descubre a sí mismo como uno de ellos, engañado por sus sentidos, cegado por nuestras convicciones. Sin duda, Ensayo sobre la ceguera llama a la reflexión, te induce a replantearte el mundo en el que vivimos. Y todo ello dentro de una historia densa que por momentos llega a instalarse en el propio terror que siente el lector con lo que está pasando ante sus ojos. Tan cercano como improbable. Imposible no cerrar los ojos y pensar que al abrirlos todo será blanco.

El premio Nobel, José Saramago, alcanzó con esta obra un hito en su carrera

Pero Saramago no cierra los ojos, y presta su pluma a esos ciegos para revelarnos que no siempre se necesitan ojos para ver. Con un lenguaje directo, sin tapujos y sin tabúes de ningún tipo, incluso con cierta ironía en las expresiones que le permiten jugar con la ceguera y la vista en un muy particular humor negro, el escritor portugués describe la agonía, el miedo a la muerte y a ésta como única solución o fin. Es una vuelta a los orígenes del ser humano, a su primitivo estado de supervivencia, un canto despiadado y brutal de la Ley del más fuerte. Una obra indispensable.

El círculo lo cierra José Saramago de manera magistral después de desnudar la poca humanidad que le quedan a los protagonistas tras vivir demasiadas situaciones inhumanas, capaces de sacar a relucir nuestro instinto más animal. Esa lección de literatura y sabiduría del comportamiento humano se apoya en el axioma de Thomas Hobbes (inspirado éste, a su vez, en Plauto), aquel que afirma que el hombre es un lobo para el hombre. Un lobo cuyas dentelladas de realidad obligan a deternerse, respirar y reflexionar sobre la propia condición humana, ésa que entre todos estamos cegando.





Ni a sol ni a sombra

19 07 2010

El fútbol no descansa ni a sol ni a sombra. Hace escasamente una semana despedíamos con una bendita resaca el Mundial y hoy ya estamos a las puertas de una nueva pretemporada. Para matar el gusanillo de la pelota el que escribe  no ha perdido la oportunidad de leer a uno de los grandes escritores latinoamericanos, que mejor y con más base científica ha escrito sobre el deporte rey. El último libro que ha caído en mis manos ha sido El fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano.

Portada del libro de Eduardo Galeano. Muy recomendable para cualquier futbolero

Es una auténtica obra maestra de precisión y pasión que desglosa algunos de los entresijos y curiosidades que han rodeado al fútbol en su cerca de siglo y medio de vida. No conforme con eso el escritor uruguayo analiza todos y cada uno de los protagonistas principales que convierten al balompié en un deporte único. Desde el árbitro hasta el hincha, pasando por la soledad del portero o el orgasmo del gol. Sin olvidarse del mayor evento del planeta fútbol: los Mundiales. Ahí Galeano repasa minuciosamente cada uno de ellos, contextualizando los más históricos, despojando de parafernalia los más recientes.

Historia viva, relato directo, recuerdo cercano para los más jóvenes, Galeano repasa en estas páginas las principales figuras mundiales del balompié. Así no faltan Moacir Barbosa y su ‘Maracanazo’ o las genialidades de ‘La Saeta rubia’, Don Alfredo Di Stéfano. Tampoco escapan a su pluma las gambetas de Garrincha, los eternos goles de Pelé o las jugadas de Dios hecho hombre, Diego Armando Maradona. Con una retórica apasionada, con una prosa clara e ilustrada en la vieja escuela latinoamericana, Galeano nos descubre un mundo más allá de los focos del estadio, del verde del césped y de la profesionalización de un juego que se niega en convertirse en un trabajo más.

Algo de eso también denuncia Galeano quien reclama una vuelta a los orígenes, a ese juego de barrio, a ese opio del pueblo, del populacho que popularizó y extendió un deporte creado por la aristocracia inglesa y que posteriormente dignificaron y agrandaron los obreros ingleses, primero, argentinos y uruguayos, después. El fútbol a sol y sombra rinde homenaje al fútbol, música en el cuerpo, fiesta de los ojos (como asevera Galeano), a la vez que critica las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo.

Sobre el autor:

Eduardo Hughes Galeano nación en Montevideo (Uruguay) en 1940. Descubrió el periodismo muy joven, a los 14 años, y a lo largo de su dilatada carrera  ha trabajado de casi todo: mensajero y dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y peregrino por los caminos de América. También fue redactor jefe (1960-64) del semanario Marcha y director del diario Época. En Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis.

Entre el resto de su prolífica obra destacan: Las venas abiertas de América Latina (1971), Vagamundo (1973), La canción de nosotros (1975), Días y noches de amor y de guerra (1978) y los tres tomos de Memoria de fuego: Los Nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984), El siglo del viento (1986). El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), Las aventuras de los dioses (1995), Patas arriba (1998).