España ya no es un paraíso

5 11 2009

La Liga de las Estrellas tiene sus días contados. Eso opinan los más agoreros. “Muchos no querrán venir por la agresividad de la Ley Fiscal” sentencia el Presidente de la LFP, José Luis Astiazarán, tras la decisión del Gobierno que pretende que los profesionales que se desplacen a España temporalmente y que tengan unos ingresos superiores a 600.000 euros anuales tributen el 43 por ciento en lugar del 24 por ciento actual. Se trata de igualarse a la Legislación Europea, aunque eso una vez más, no guste.

Astiazarán ya ha amenazado con un posible parón de la competición

Se pretende jugar en igualdad de condiciones con el resto, tal y como defendió el otro día Raúl. Porque evidentemente el fútbol es uno de los sectores más perfudicados por la reforma de la ‘Ley Beckham’. Esta nueva situación afectaría a los contratos firmados a partir del 1 de enero de 2010 y podría cambiar los planes de más de un ‘crack’. Y es que España jugaba ahora en clara ventaja frente al resto de grandes ligas europeas que contaban con unos impuestos salariares más altos. La Ley Beckham es una ley aznariana cocinada al cobijo de la primera época florentiniana con la clara intención de permitir a las empresas españolas contratar a personal cualificado de otros países ahorrándose una parte importante de su sueldo, que correría a cargo del Estado. Se hizo para atraer cerebros científicos a las empresas españolas, cosa que aprovecharon los clubes de fútbol para traer a grandes futbolistas.

Los equipos de fútbol, por tanto, han sabido regatear bien la ley y ahora han puesto el grito en el cielo (junto a la LFP que ya amenaza con parar la competición) porque son ellos los principales perjudicados con este cambio de normativa. Los jugadores no lo sufrirán porque las estrellas que alumbran nuestra Liga cada temporada ya se cuidan de cobrar sus contratos en bruto, libre de impuestos. Impuestos que evidentemente son asumidos por el club que los fichan.

Pero en época de crisis un mundo tan pasional y a la vez tan frívolo como el fútbol también debía apretarse el cinturón. Así lo ha considerado el Gobierno y me parece bien. Lo anterior era un descrédito a los profesionales españoles (de todos los ámbitos no sólo en el apartado deportivo o futbolístico), una vía para llevar los ahorros de estos profesionales a otros paraísos fiscales y una desigualdad flagrante con otros países de la Unión Europea. La restricción de todos modos ha sido a medias porque la Ley no tiene carácter retroactivo. Los acuerdos rubricados antes del final del año 2009 no se verán afectados por el cambio impositivo. Por lo tanto, las grandes estrellas que juegan ya en la Liga española no ganarán menos de lo pactado. Jugadores como Cristiano Ronaldo, Kaka, Messi o Ibrahimovic y sus clubes pueden dormir tranquilos con sus millonarios contratos recién firmados, al menos durante los próximos cinco años, el tiempo en que sus cotizaciones permanecerán intocables.

Mañana la LFP y los clubes de 1º y 2º División han organizado una Asamblea Extraordinaria para tratar el posible parón. Suena a bravuconada y a amenaza sin sentido. Tanto la patronal como los clubes deben preocuparse por cambiar otros ‘fallos’ de la legislación actual (partidos en abierto por ley, que los impuestos sean asumidos por los jugadores y no por los clubes, etc.) pero no por un hecho de justicia que acaba con el paraíso que el fútbol español era para las grandes estrellas. Ellos también deben rascarse el bolsillo.

Anuncios