Pesadilla antes de Navidad

11 12 2011

Ni Tim Burton lo hubiera ideado mejor. La historia, la pesadilla, se repite año a año, en las fechas previas a la Navidad, cuando ese aire de nostalgia, consumismo y buenos presagios inundan las calles de nuestras ciudades. Esos buenos augurios volvieron a esfumarse de un plumazo o tal vez no, el sueño fue más placentero esta vez, al menos en su inicio. Justo el tiempo necesario para que la danza de la muerte azulgrana convirtieran a la novia blanca y radiante, en la novia cadáver.

Kaká intentó reactivar a su equipo pero termino engullido por la pesadilla

Y eso que el No REM, la primera estación del sueño, comenzó atrevida y sin paracaídas. La caída podría ser más dura, a cambio, la gloria sería histórica. En esa fase iniciatica, Mourinho compuso un relato donde el protagonismo lo tenían los actores principales de su equipo. En esta ocasión la banda sonora no llevaría percusión en exceso, se apostaba por los violines y la corneta para atacar los miedos. Y así pocos repararon en que junto a Xabi Alonso, el encargado de llevar el tempo, hacían falta secundarios de lujo. No basta con Lass para evitar que te corten la cabeza.

Todo empezó demasiado bien. Aquello era un verdadero sueño, en el que Benzema sacaba ases de su chistera auspiciado por las revoluciones de Di María. En un abrir y cerrar de ojos el mundo era más justo, el Madrid dominaba al Barça, la Navidad era entonces completa y las pesadillas acechaban a otros, si no que le pregunten a Valdés.

La fortuna, esa amante infiel, había guiñado un ojo a los blancos y éstos se habían rendido a sus encantos. No se olviden de ella porque esta femme fatale nos ayudará a comprender cómo se convierte un sueño en pesadilla. Entre tanto, ese ejército azulgrana que no hace prisioneros con su fútbol endiablado se empezaba a mover por las ultratumbas del Bernabéu. Alves se sumaba al centro del campo para comenzar la danza de la muerte.

Pronto obtuvo Guardiola réditos con ese movimiento sibilino, casi imperceptible. A la media hora Alexis hacía aparición en el Clásico para hacer realidad su anhelo. Aunque los ojos y los abrazos se disparaban hacia otro, Leo Messi, auténtica pesadilla madridista, sobre el que el Barça se sustentaba ante el mal sueño vivido hasta entonces. Sobre el argentino pesó la losa de la muerte, a punto estuvo Mou de expulsarle de su sueño y posiblemente nada hubiera sido lo que fue. Sin embargo, Fernández Borbalán, a fin de cuentas el verdugo de la contienda no guillotinó el clásico.

Tras un desvelo en forma de descanso, la fortuna, recuerdan, esa amante infiel, se la pegó al Madrid con el primero que pasaba por allí. Ese era Xavi, auténtico cerebro azulgrana, otro archienemigo más al que incluir en la lista negra. La pesadilla comenzó con los rebotes endiablados que sumieron a Casillas primero y al Madrid después en la impotencia. Porque con el equipo blanco grogui, aun tuvo tiempo de reengancharse al partido. De volver a ese mundo justo, de recuperar su sueño. No hubo medio porque Cristiano, héroe tantas veces, sufre parálisis emocional cada vez que sus fantasías se tiñen de azulgrana.

Fábregas se estrenó en el Bernabéu con un gol que desató la pesadilla

El golpe definitivo llegó justo a continuación, en un rayo fugaz de luz que confirmó los peores augurios. El Madrid probaba de su propia medicina y con una estrategia tan conocida por los blancos como alejada de la retórica azulgrana, Cesc aparecía en el sueño o la pesadilla, según como se mire, para reafirmarse a sí mismo y dar la razón a Guardiola. Aquello certificaba el compromiso azulgrana, lo había vuelto a hacer, había conquistado a la novia cadáver.

El resto se explica con dos palabras: Andrés Iniesta y una sensación: impotencia. Su actuación sublime en la segunda parte ejemplificó esa brecha que no parece acortarse. Para entonces no había marcha atrás y la pesadilla se cernía nuevamente sobre Madrid, justo antes de Navidad, como en años perecederos, como siempre desde que la Era Guardiola trasladó los miedos culés a la capital.





La pareja (in)compatible

10 06 2011

Son presente y pasado. Uno es, el otro fue. Y ambos anhelan ser el presente y el futuro azulgrana. Aunque es en esa encrucijada del tiempo y del espacio donde surgen las dudas sobre la compatibilidad de esta pareja. Representan la continuidad de una estirpe, la permanencia de un modelo. Hablo de Thiago, el mediocentro ‘creativo’ que viene y Cesc Fábregas, el mediocentro ‘total’ que emigró. Ahora Guardiola está empeñado en hacerlos coincidir en el centro del campo de su cuarto proyecto al frente del FC Barcelona, para acompañar a la otra pareja que ya reparte caramelos en forma de goles en la medular azulgrana, Xavi e Iniesta.

La pareja (in)compatible está en el aire

La ‘x’ que despeja la incógnita es el fichaje de Cesc. Será la tercera intentona azulgrana por recuperar al hijo pródigo, tal vez la primera en que exista negociación real, y por más que las sensaciones sean las idóneas para verle vestido de azulgrana, lo único seguro es que el Barça tendrá que rascarse el bolsillo. Por ahí llega la primera traba: pagar una millonada por alguien que prefirió crecer fuera y aprender inglés, antes que madurar en casa y perfeccionar el idioma Barça. Ya se sabe que la pela es la pela, pero cuentan que para Guardiola Cesc es innegociable, para Guardiola Cesc es su prioridad.

Quizá porque el técnico azulgrana sabe que con él se asegura algo más que el futuro. Con Cesc, el fútbol azulgrana volvería a organizarse en torno a una idea, pero una idea evolucionada que crece y se expande hasta convertir el centro del campo culé en un discurso unitario y heterogéneo a la vez. El abanico se abre, el triángulo se ‘descompone’ y la Santísima Trinidad (Xavi-Iniesta-Messi) sumaría un nuevo vértice. A la fórmula se le añade competitividad, ansias de triunfo y soledad de títulos. El lifting estaría asegurado.

Porque es el escalón que falta. Repasemos los números que en ellos se encuentra la clave: Xavi, 31 años; Iniesta, 27; Cesc, 24; Thiago, 20. Ahí está el relevo necesario para que Thiago no coja los galones antes de tiempo. Los mismos que le sobran al capitán del Arsenal, ídolo y referente gunner. La duda reside en ese cambio de rol. En dejar de enarbolar la bandera de un club para ser uno más en busca de títulos. Ese ejercicio de humildad y sacrificio que le espera a Cesc será el espejo en el que deba mirarse Thiago para confirmar que el relevo está asegurado.

Thiago Alcántara es la perla de la cantera azulgrana

Tal vez sea el hispano-brasileño Thiago el jugador más diferente que ha brotado en la Masía en los últimos años. Es pura esencia brasileña aliñada con el toque y la visión de juego que caracterizan al idioma Barça. Con un desborde muy al estilo de Iniesta, pero con mayor dosis de fantasía y menos pausa. Es ahí, en los aspectos técnicos y de presión donde todavía debe mejorar, aunque en su paso por el Barça B  esta temporada ya ha demostrado que tiene las bases para llevar la manija de un equipo como el azulgrana.

Completado su período de formación, el próximo año será jugador del primer equipo a todos los efectos. Formará pareja con Xavi, con Iniesta y quien sabe si con Cesc. Con todos ellos se entendería porque todos ellos hablan el mismo idioma, aunque con matices o acentos propios que les hacen diferentes. Cesc puede fotocopiar el fútbol de Xavi y añadir más llegada, Thiago fantasea entre Iniesta y Ronaldinho con el descaro propio de la juventud. Son, en todo caso, una pareja que emana fútbol a raudales, por más trabas que se puedan poner a su relación, curiosamente las mismas que padecieron antes otros (Xavi e Iniesta). Ellos también eran incompatibles pero supieron (y aprendieron) a entenderse, prefirieron ser más felices aquí antes que ser más ricos allá. No hizo falta hacer separación de bienes y el fútbol dio la razón a una pareja (in)compatible que ahora busca prolongar su estirpe.





Cerrar el círculo

23 05 2011

Londres, de nuevo, Londres al final del camino. 20 años después, con otro equipo de ensueño, con las mismas raíces pero distintos tallos. Allí, a  la Ítaca azulgrana volverá el Barça el sábado, al lugar donde creyeron por primera vez en sí mismos, al estadio en el que se hicieron grandes, a la ciudad que les coronó como Campeones de Europa. Ahora buscan la cuarta, la cuarta Copa de Europa en dos décadas. Tras más de 35 años de peregrinar por el desierto, los azulgranas encontraron la fórmula del éxito una fresca tarde de mayo del 92, y allí regresan  repitiendo fórmula para resolver la ecuación: cerrar el círculo.

En Wembley el 'Dream Team' de Johann Cruyff, con Guardiola en el campo, consiguió su primera Copa de Europa

Es el último paso pero no será un paso más. Este Barça, el ‘Pep Team’, hace tiempo que pelea contra la historia y ésta le ha puesto un nuevo reto en forma de hermoso símil que le iguale o (mejor dicho) le haga superar las hazañas del Dream Team de Johan Cruyff, el modelo, la pauta, la fórmula del éxito, en definitiva. Pep Guardiola, discípulo privilegiado del maestro, volverá a encauzar el túnel del nuevo Wembley, mientras su memoria lo lleve 19 años atrás para inundar su cabeza de recuerdos. Pep fue aquel 20 de mayo de 1992 la extensión de Cruyff sobre el campo, el cerebro del Barça con el 10 a su espalda. El sábado ese número lo portará Messi, la piedra filosofal del proyecto de Guardiola. Una muestra más de que el modelo se sigue mejorando.

Pero hay más. Porque es muy probable que los Zubizarreta, Koeman, Eusebio, Bakero o Salinas no fueran titulares en el Barça actual. Tal vez, Laudrup o Stoichkov consiguieran hacerse un hueco en esta constelación de estrellas, pero ellos fueron los pioneros, los que justificaron una idea de juego, los que alumbraron otras vías hacia el triunfo y los que impusieron un estilo que hoy ha perfeccionado Guardiola hasta las más altas cotas. Tanto que a estas alturas, el Barça es el favorito en la final frente al todopoderoso Manchester United de ‘Sir’ Alex Ferguson. Otro dato más que alumbra el triunfo del modelo: en 1992 dos canteranos jugaron aquella final, ‘Chapi’ Ferrer y Guardiola; el sábado serán ocho sobre el verde londinense.

Antiguo estadio de Wembley, construido en 1923

En una reedición de la final del 2009 en Roma, donde, el Barça barrió a los ‘red devils’ con ese fútbol de salón, armonioso y acompasado con el que conquistó el mundo y la eternidad, los azulgranas buscarán repetir experiencia para reafirmarse en sus ideas y en su discurso. Un discurso romántico que apela a la inteligencia de los jugadores antes que a su físico, que consiste en exaltar sus cualidades, en atacar las carencias del rival y en, por encima de todas las cosas, cuidar la pelota como el tesoro más preciado para encontrar la victoria. Si el Barça el sábado se reconoce en el espejo, si se sabe su guión y lo interpreta como acostumbra, tendrá ya, mucho ganado.

Se trata de una vuelta a los orígenes, de un homenaje merecido al Dream Team en el lugar, Wembley, donde comenzó todo. Un Wembley que en este tiempo se ha remozado, ha perdido ese aroma victoriano para presentarse como un ejemplo de modernidad. Su grandeza, no obstante, sigue intacta. Bajo ese marco se busca extender un ciclo, defender los valores de una idea y cerrar un círculo que convertiría a los azulgranas en el club más laureado del Siglo XXI. Palabras mayores para un equipo que oposita a la leyenda.





De Zidane a Messi

28 04 2011

Son los dos últimos magos del balón. Uno, de los últimos coletazos del siglo XX. El otro, es la referencia en el XXI, un futbolista de leyenda que a sus 23 años oposita para conseguir un alquiler perpetuo en el Olimpo. Ambos enarbolan (o enarbolaron)  las banderas del fútbol más exquisito que llevó a sus equipos (Real Madrid y Barcelona) a la supremacía absoluta en Europa y en el mundo. Sin Zinedine no podría entenderse el Madrid galáctico. Leo es la piedra filosofal sobre la que gravita el Barça de Guardiola. Y sus caminos se entrelazan en una semifinal de Liga de Campeones.

Zidane puso el toque sutil a una semifinal con mucho más fútbol que la actual

Hace algo más de 9 años España también se encontraba dividida por el enésimo partido del siglo. Era el no va más, era un Barça – Real Madrid en semifinales de Copa de Europa 40 años después, era la tercera ocasión en que los dos conjuntos más laureados de nuestro país cruzaban sus destinos en la máxima competición europea. Por entonces el primer proyecto de Florentino Pérez al frente del Real Madrid era la envidia y la referencia en el panorama futbolístico mundial. Raúl, Zidane, Figo, Hierro, Roberto Carlos o Makelele conformaban un equipo de ensueño que se encaminaba hacia su novena Copa de Europa.

Aquella tarde noche de Sant Jordi de 2002, el Real Madrid llegó al Camp Nou como máximo favorito, no ya a la victoria en aquel partido, sino al título. Los blancos hicieron buenos los pronósticos y de la mano de un inconmensurable Zidane se llevaron la victoria por 0-2.  Su vaselina magistral a Bonano quedó inmortalizada para siempre en la retinas blancas y azulgranas. Fueron dos zarpazos, dos errores defensivos culés y una eliminatoria sentenciada en la ida.

El recuerdo de aquella semifinal sobrevoló anoche el Bernabéu. Sólo que ahora el manantial de fútbol brota de la fuente azulgrana, aunque ayer estuviera más seca que de costumbre. 9 años después el modelo de éxito es el azulgrana, el equipo de referencia es el comandado por Pep Guardiola, quien se presentó en el Bernabéu dispuesto a dar un golpe en la mesa con sus armas. Aunque por momentos nos pareciera que utilizaba las de Mourinho, su antítesis dentro del campo y (casi siempre) fuera de él.

Messi celebra su obra maestra en el Santiago Bernabéu

Y es ahí donde surge Messi. Para regalarnos otro gol mesiánico, otro gol que quedará marcado a fuego en nuestra memoria en un escenario como el Santiago Bernabéu, donde Messi emergió entre el mar del ruido para silenciarlo sólo con fútbol. Como 9 años atrás hizo Zidane, Leo se creció en esa adversidad para señalar el camino a Wembley donde podrían cerrar el círculo. Algo que Zinedine, Figo, Raúl y compañía terminaron haciendo apenas un mes después de aquel Sant Jordi.

Para no herir sensibilidades consignaremos ahora que aquel partido, el de ida de Champions del 2002, efectivamente, no se vio condicionado por la actuación arbitral. El sueco Anders Firsk pasó más desapercibido que su colega Wolfang Stark, y a buen seguro que Mourinho calificaría, aquella sí, como una victoria blanca y limpia. Sin duda, lo fue. Árbitro al margen, los guiños históricos no quedan ahí. Entonces como ahora, también se media el fondo de armario de las plantillas. En 2002 los focos apuntaron a McManaman, quien entró en el minuto 80 para ‘matar’ la eliminatoria con un gol en el minuto 90. Ayer la colaboración de Afellay fue menor. Tras entrar en el minuto 70 se ‘limitó’ a marcharse de Marcelo y servir un centro que Messi convirtió en la primera piedra de un nuevo recital.

Ayer como hoy todo parecía muy igualado, todo parece decidirse por un pequeño detalle y ese detalle en ambas eliminatorias (la del 2002 y del 2011) se encontraban en las botas de dos magos cuyo repertorio sobre el césped fue (en el caso de Zidane) y sigue siendo (en el de Messi) inagotable. Aquel partido marcó el futuro azulgrana que puso fecha de caducidad a la ‘Era Gaspart’. Se fijó el modelo a seguir (el fútbol-espectáculo del Madrid), se hizo evidente la necesidad de una idea, un patrón de juego a los que aferrarse. Todo eso lo tenía el Madrid entonces, todo eso es lo que buscan ahora los blancos, enfrascados en una búsqueda de sí mismos para el que no encuentran un mesías que les guíe, quizá por que éstos ahora manan de la fuente azulgrana.

Mira aquí el resumen del FC Barcelona – Real Madrid de las Semifinales de Liga de Campeones (2001/2002)





Una Liga ¿sentenciada?

17 01 2011

Llegados al ecuador de la temporada la pregunta asusta. Con 57 puntos por disputar y 19 partidos por delante se ha abierto la brecha. 4 puntos separan a los dos primeros clasificados, Madrid y Barça, y la exigua renta no pone de acuerdos a unos y a otros. Excesiva o ridícula según a quien se escuche lo cierto es que la lucha sin cuartel que mantienen los dos grandes no concede segundas oportunidades a nadie y el tren puede habérsele escapado al conjunto blanco ante el ritmo endemoniado de la locomotora azulgrana.

Cristiano Ronaldo, pichichi de La Liga con 23 tantos, es la esperanza blanca

Cristiano Ronaldo, pichichi de La Liga con 23 tantos, es la esperanza blanca

Esa locomotora ha conseguido 52 de 57 puntos posibles, ha marcado 61 goles y ha recogido, tan solo, 11 balones de sus mallas. Con esos números de vertigo el Barça se ha convertido en el mejor campeón de invierno de la historia con una primera vuelta de matrícula de honor. De sobresaliente ha sido la del Real Madrid, comandada por un José Mourinho, que ha armado un equipo corajudo, eléctrico y heróico. Así lo reflejan sus cifras, 48 puntos de 57, con 47 goles a favor y 17 en contra. Su unico lunar, ya saben, aquella fatídica noche de noviembre en Barcelona, donde ni siquiera el pichichi de la Liga, Cristiano Ronaldo (quien suma 23 goles) pudo frenar a esa locomotora.

Hasta ahí los datos (fríos), a partir de ahora la sensaciones (acaloradas y pasionales según quien las interprete). El Barça ha rozado la perfección con una primera vuelta inmaculada donde sólo ha perdido un partido y ha empatado otro. Aunque el camino se empina a partir de ahora. El equipo de Guardiola tendrá que rendir visita a sus principales rivales. Lejos del amparo del Camp Nou, los desplazamientos a Sevilla, Villarreal, Valencia o Madrid serán los principales escollos para mantener la excelencia. A su favor que como visitante lo ha ganado todo en la Liga y que su racha de victorias se eleva hasta las 28 consecutivas.

Messi y Villa forman un duo letal y su conexión será clave esta temporada

Messi y Villa forman un duo letal y su conexión será clave esta temporada

Ante ese temporal solo quedaría refugiarse. Pero la rendición no entra en el vocabulario ni el espíritu de la camiseta blanca. Los argumentos del Madrid son variados y extensos, aunque últimamente algún que otro árbol (en forma de 9 fantasmal) no haya dejado ver el bosque. El equipo de Mourinho no ha dejado escapar ni un solo punto de su fortín, el Santiago Bernabéu, y  hasta allí tendrá acudir el Barcelona el próximo 16 de abril, la esperanza blanca para entonces es que los azulgrana hayan bajado el pistón, hayan derrapado en alguna curva y la diferencia se haya reducido por debajo de los tres puntos.

Con Cristiano Ronaldo sediento de gloria y triunfos parece prematuro aventurar que esta Liga a la escocesa se haya decantado por uno de los candidatos, a pesar, incluso del inoportuno resbalón de anoche del Real Madrid. La pegada blanca no deja lugar a dudas, hay pocos equipos que necesiten tan poco para conseguir tanto y eso lo ha demostrado a lo largo de estas 19 jornadas, aunque la sensible baja de Higuaín, merme cuantiosamente sus posibilidades. Ya saben, este equipo es de los que se levanta. Y su entrenador, Mourinho es de los que prepara, mima y transforma a sus plantillas a lo largo de una temporada. Trabaja in crescendo, transformando y mejorando a sus equipos desde septiembre hasta mayo. En ese mes, el mes de los exámenes finales, el Madrid será más fuerte.

Por lo tanto, lo que nos queda por delante será apasionante. Con todo por decidir, con la ventaja de unos y los hándicaps de otros, con el ansia de Cristiano, con la alegría de Messi, con el discurso sosegado de Guardiola, con el carácter irascible de Mourinho la única sentencia es que nos vamos a divertir. Al técnico portugués se le trajo para ganar al Barcelona y por lo pronto ha mejorado los estratosféricos números del año pasado. El único problema es que esa llegada parece haber espoleado definitivamente al tren azulgrana. Y es que los chicos de Guardiola circulan a toda máquina destrozando récords y mejorando también los números de su historia reciente.





Balón azulgrana

10 01 2011

No es de oro, es azulgrana. El trofeo que la FIFA entregará esta tarde debería ser teñido de los colores que desde hace más de 110 años iluminan la pasión y el sentir de un club que siempre quiso ser algo más que eso. En ese intento reformuló los parámetros del fútbol profesional desde sus cimientos, desde su cantera. Ese fruto ha germinado y dos décadas después su esplendor será contemplado hoy por todo el mundo. Iniesta, Xavi y Messi son la esencia de ese cultivo criado en La Masía que hoy recogerán un balón más azulgrana que dorado, más colectivo que individual.

Los tres finalistas al Balón de Oro posan en las instalaciones del club tras conocerse que son los candidatos al Balón de Oro FIFA 2010

“Es un premio compartido”; se han cansado de repetir los protagonistas, los tres finalistas al primer Balón de Oro FIFA (después de que se unificaran este año el premio que otorgaba la revista France Football y la Federación Internacional, FIFA). Iniesta, Xavi y Messi han afirmado por activa y por pasiva que la fiesta, antes de que el premio se entregue, ya es completa y que da igual quien gane, porque el que ha ganado ya, es el Barça. La decisión está tomada (o debería estarlo) a estas horas en las que el secreto a voces se esconde tras las votaciones de los corresponsales de la revista France Football, los Seleccionadores y los Capitanes nacionales.

Ellos han sido los encargados de valorar los méritos y las virtudes de unos y otros a lo largo de los últimos 12 meses. Porque, que nadie lo olvide, éste es un premio que se otorga al mejor jugador del año 2010, no a una trayectoria, un mes o un instante, por mucho que éste hiciera levantar a todo un país. Además en año de Mundial, el ganador suele partir con ventaja en este tipo de premios. De hecho así ha ocurrido desde 1998. Zidane lo ganó aquel año, Ronaldo hizo lo propio en 2002 y Cannavaro sorprendió a propios y extraños cuando tras levantar la Copa del Mundo, alzó, meses después, el dorado balón.

A ello se agarran Xavi e Iniesta (y también nosotros). Ambos brillantes Campeones del Mundo con España en Sudáfrica 2010. Ambos brillantes campeones de Liga con el Barça, alcanzando los 99 puntos. En el caso de Xavi está ante la oportunidad de su vida. Con 30 años se ha convertido en la brújula del mejor Barça de la historia y de la España campeona del mundo. A través de su regularidad y su elevado nivel de juego se entienden los trofeos de su club y su Selección. El de Terrasa es la esencia, el paradigma que resume el asombroso juego culé, una forma de entender el fútbol y la vida que hunde sus raíces en La Masía, un líder silencioso que hace mejores a los que le rodean. Alcanzado el cénit sólo queda condecorarlo.

Lo de Iniesta es otra cosa. Lo suyo es baile de salón con la pelota, a la que amansa y enloquece cuándo y cómo quiere. En su caso la historia se cruza con el destino y éste le ha colocado ya en varias ocasiones en el lugar y el momento adecuado, a las puertas de la gloria. España guardará para siempre en su memoria aquel zapatazo suyo que un 11 de julio de 2010 nos instaló en el paraíso. Ésa es, junto a su excelso Mundial, la principal baza del manchego tras una irregular temporada con el Barça. Pase lo que pase hoy, Iniesta o su destino lo volverán a colocar en disposición de ganarlo.

El que no entiende de irregularidades, al menos cuando tiene las espaldas cubiertas por tipos como Xavi e Iniesta, es Leo Messi. La guinda del mejor Barça de la historia, de uno de los equipos que marcarán un antes y un después en la historia del fútbol. Messi, para muchos el mejor jugador del mundo del momento y uno de los grandes de todos los tiempos, materializó 47 goles con el Barça la temporada pasada (fue Bota de Oro europeo), alcanzó los 60 goles en 59 partidos en todo el 2010, pero su lunar fue el Mundial. De él se fue sin encontrar la gloria del gol y por la puerta de atrás tras ser derrotado abultadamente por Alemania en cuartos de final.

Y tal vez por esto último es menos favorito hoy. Por eso y porque ya lo ganó el año pasado y a la FIFA no le gusta repetir con esto de los galardones. Los ojos de medio mundo miran más atrás, miran hacia Xavi e Iniesta, miran hacia los sucesores de ese genio que fue Luis Suárez, quien suspira por un acompañante español allá arriba, en el Olimpo. El secretismo ha sido máximo y los jugadores de Guardiola, que han repetido la machada del Milán de Arrigo Sacchi de colocar a tres jugadores del mismo equipo entre los finalistas (entonces fueron Gullit, Rijkaard y Van Basten), no sabrán hasta el último momento quien de los tres se lleva el dorado a casa, porque el azulgrana lo tienen marcado a fuego de por vida.





Apuntes de Champions

16 09 2010

Por fín volvió esa musiquilla que tanto nos emociona a los ‘enfermos’ del fútbol. Por fin volvió el mejor fútbol europeo, la mejor liga del mundo. Por fin ha vuelto la Champions League, la vieja y deseada Copa de Europa. Como siempre a mediados de septiembre el balón echó a rodar en el Viejo Continente y el balance de los equipos españoles no puede ser más positivo. Tres equipos, tres partidos, tres victorias. El resto de favoritos tampoco han fallado, a excepción del Inter de Milán de Rafa Benítez. El vigente campeón de Europa sólo pudo arrancar un empate en campo del Werder Bremen y parece que comienza a padecer el ‘maleficio del campeón’.

Messi metió dos goles y falló un penalti en la goleada azulgrana

FC BARCELONA:

Los azulgranas cerraron con una goleada la persiana de la crisis de identidad que el ‘herculazo’ había desatado. Volvieron los buenos, o mejor dichos los campeones del mundo y la orquesta se afinó de repente. Otra vez la brillantez de los solistas en favor del grupo, de nuevo la brújula de Xavi que encontraba la chispa de Messi, el hambre de Villa o el descaro de Pedro. El Barça recuperó su versión original y el vendaval se llevó por medio a un Panathinaikos que tuvo el arrojo de adelantarse en el marcador, aunque ese gol de Govou fue sólo un espejismo.

Esta vez al Barça no le faltó movilidad ni fluidez en su juego. Con Busquets, Xavi e Iniesta en la sala de máquinas todo se volvió más armonioso y el primer toque y el pase preciso se hicieron protagonistas absolutos de un partido que será recordado por ese golazo de Messi (otro más) con el que el 10 azulgrana burló a un muro formado por nueve defensores griegos con una doble pared en la frontal del área. Fue un gol histórico porque Leo se convertía con 27 en el máximo goleador de los culés en competiciones europeas. La sombra de la sospecha queda en la retaguardia donde todavía se nota en exceso la lentitud y la falta de rigor táctico de estos inicios de temporada.

VALENCIA CF

Los chés volvieron a la Champions League a lo grande. Tras dos años de travesía por el desierto de la Europa League, los hombres de Unai Emery saldaron su visita a Turquía, al campo del Bursaspor, con una goleada de empaque que le coloca al frente de su grupo. El golazo de Tino Costa desde 35 metros y la verticalidad de Pablo Hernández y Joaquín por las bandas resultó clave para conseguir la victoria. Mientras tanto, Aduriz y Soldado siguen manos a la obra para hacer olvidar a Villa y Silva y ambos mojaron en el estreno europeo.

Tiene mucho mérito el equipo valenciano tras haber perdido a tres de sus cuatro campeones del mundo este verano. Con mayor rapidez de la esperada Emery ha montado un equipo muy atractivo que tiene claro el estilo y sus armas para hacer daño al rival. Con unas bandas bien abiertas en las que Pablo Hernández, Joaquín y Mata (aunque éste último actúa también de mediapunta) son los principales abrelatas para esas defensas que ya empiezan a conocer los picotazos de Aduriz o Soldado, las nuevas avispas chés. Con ese nivel (co-líder en la Liga BBVA con 6 puntos en dos partidos), el asalto a Old Trafford es posible.

REAL MADRID:

Y al tercer partido, el Bernabéu resucitó. Los aplausos, la ovación y la diversión se reencontraron en el coliseo blanco después de los sinsabores padecidos tras los dos partidos ligueros. Aupados en la clase y velocidad de Özil los de José Mourinho fueron una tormenta de fútbol que avasalló al histórico Ajax de Amsterdam, vieja reliquia de lo que fue. El técnico portugués ya ha conseguido algo, levantar un muro defensivo con el que Casillas vive más tranquilo. La defensa es la zona más fiable del equipo. Por ahí también intentó edificar Pellegrini su equipo, aunque la paciencia y el sosiego no tuvo hueco en su proyecto.

Özil puso en pie al Bernabéu

En ese tiempo dominó la ansiedad, la misma que parece haber atrapado a Cristiano. El crack portugués dirimió anoche una lucha contra sí mismo que le llevó a caer en el egoísmo en demasiadas ocasiones y no me refiero únicamente a las facetas del juego. Todo se cura con goles y buenos resultados y éstos terminarán llegando porque el talento lo supera todo, cuando no la fortuna, que se alió en el primer gol del Madrid para darle la espalda el resto de la noche. Junto a Özil, la fiabilidad de Carvalho, la electricidad de Di María y la dirección de juego de Xabi Alonso los argumentos crecen para confiar en este equipo.

RESTO DE FAVORITOS

Otros que empezaron demostrando sus credenciales fueron los equipos de la Premier, sobre todo, el Arsenal y el Chelsea que cosecharon sendas goleadas ante rivales, eso sí, inferiores. Dos nombres propios en cada uno de sus partidos. Anelka y su doblete facilitó la victoria blue, mientras que los gunners continúan guiados, un año más por la batuta de su capitán, Cesc Fábregas, autor de dos goles y dos asistencias.

No tuvo tanta suerte el Manchester United al que su empate a cero frente al Glasgow Rangers le salió demasiado caro porque perdió, casi con toda seguridad, a Luis Antonio Valencia para el resto de la temporada. El ecuatoriano sufrió una fractura en el tobillo por la que tuvo que salir del terreno de juego con la ayuda de oxígeno. Los que sí cumplieron con el expediente fueron el subcampeón de Europa, el Bayern de Munich que venció 2-0 a la Roma con un espectacular Müller que abrió el partido con un golazo; y el rejuvenecido Milán al que los fichajes de última hora le han cambiado la cara. Incluso a Ibrahimovic que con un doblete se estreno en Europa y con su nuevo club. Sus vecinos del Inter comenzaron a padecer el ‘maleficio del campeón’, ese que reza que ningún campeón ha reeditado título desde que la Copa de Europa se transformó en la Champions League. Y de eso hace ya casi 20 años. Para empezar, ayer Diego Milito marcó un gol, pero en su propia portería.





El fútbol vuelve a casa

21 08 2010

Habían pasado más de tres meses desde el último partido, el mismo tiempo que se había consumido desde la última celebración, el último título (ya penúltimo), la última fiesta. Hasta hoy, el día, mejor dicho, la noche que el fútbol volvió a casa. Bastó un boceto, apenas unas pinceladas de Messi por aquí, un tiralíneas de Xavi por allá, un sprint de Pedro o el fino acoplamiento que demostró Villa. Un poco del Barça esta noche fue demasiado para el Sevilla de Antonio Álvarez, más concentrado en la Champions que en la Supercopa de España.

El Barça sumó su primer título de la temporada, el 8º de la 'Era Guardiola'

El Camp Nou volvió a revivir sensaciones pasadas, volvió a disfrutar de los suyos, del juego armónico de los chicos de Guardiola, de la victoria cómoda, del Barça de siempre. Y palpó nuevas experiencias. Por fín, una remontada, tan escasas como necesitadas hasta ahora. Por fín, David Villa, el 7 de España y del FC Barcelona comenzaba a deleitar al coliseo azulgrana. Por fín, Sandro Rosell se presentaba en el palco del Camp Nou con los galones de Presidente colgando de su americana.

Y entre medias el Sevilla como convidado de piedra e invitado aguerrido. El 3-1 de la ida aportaba morbo y emoción para un encuentro que en esta ocasión no sería descafeinado. Porque unos y otros contaban, a priori, con todos sus hombres para intentar levantar el primer título de la temporada. Aunque Guardiola ya avisó en la previa que no todos los internacionales españoles estarían en el once inicial.

El Guaje no necesitará adaptación, se entiende a la perfección con todos

No hicieron falta. Al descanso la eliminatoria estaba ventilada. El Barça ganaba 3-0 gracias una vez más a las genialidades de Messi, al descaro de Pedro y a la eterna brújula de Xavi. Con ellos  sobre el verde, se nos olvidó que Guardiola se había dejado parte de la artillería en el banquillo: Ibra y Villa lo vieron desde el banco, al lado de Pep. Desde allí pudieron observar que el Sevilla salió atemorizado al Camp Nou y se fue trasquilado. Álvarez reservó jugadores confiado en la renta de la ida y con el temor de la remontada. La propia y la ajena.

Cuando los hispalenses quisieron despertarse el vendaval azulgrana, la tormenta perfecta, les había pasado por encima, habían anulado todas sus defensas y habían desparramado su ventaja con ese canto sinfónico que tanto se echaba de menos por el Camp Nou. Una vez convertido el Sevilla en un juguete roto en manos de los culés, éstos se dedicaron a dormir el partido y hacer de la pelota un cómplice que no los delatará jamás porque nadie la trata con más mimo. Y para cuando las fuerzas flaqueaban entre los internacionales españoles (los que llevan menos kilómetros de pretemporada), Guardiola movió las piezas buscando más control y pegada. Iniesta y Villa fueron recibidos como lo que son: héroe el primero, nuevo ídolo el segundo. De su conexión nació el cuarto cuando ya el partido expiraba. La jugada la culminó Messi, demostrando que para él no hay pretemporada. Era su tercer gol de la noche, suma 130 con la camiseta azulgrana, a la altura de Eto’o y Rivaldo, y lo que queda…

El único pero para el Barça fue esa suplencia de Ibrahimovic (no llegó a disputar ni un minuto) que reabre el debate su posible marcha. El fichaje más caro de la historia culé no encuentra el feeling con Guardiola y mientras Bojan le adelanta en la rotación, la amenaza de Villa aumenta cuando éste apenas ha disputado una decena de minutos. Pep habla más claro de lo que algunos creen y su mensaje esta noche fue contundente. Ibra participó en la 9º Supercopa de España del Barça cuando las circunstancias no dejaban otra escapatoria al técnico culé, pero una vez recuperado el orden establecido el ‘9’ azulgrana pasó a un segundo plano y pocos repararon en esa ausencia de protagonismo de un hombre acostumbrado al foco mediático. Al Camp Nou le dio igual. El fútbol había vuelto a casa.





Sin D10S al que aferrarse

5 07 2010

A él fiaron todas esperanzas, todos sus rezos y todas sus ilusiones. Un país volvió a creer en la victoria, el ‘volveremos, volveremos…’ resonaba con más fuerza que nunca en Argentina porque D10S dirigía sus destinos. A su lado, el Messías, su hijo sobre la tierra, Leo Messi, la mejor copia que ha pisado una cancha desde que Diego revolucionara el mundo del fútbol en la década de los ochenta. Y sin embargo, todo ese fervor se ha desmoronado de la noche a la mañana. Argentina despertó de una fuerte ‘trompada’ del sueño del Mundial y hoy se han quedado sin D10S al que aferrarse.

Cabizbajo. Maradona afirma que su ciclo ha terminado, que lo ha dado todo

Diego Armando Maradona ha dimitido hoy, a través de unas declaraciones realizadas a un canal de la televisión argentina. Apenas un día después de su llegada a Buenos Aires, donde los componentes de la ‘albiceleste’ fueron recibidos con el grito unánime de ‘Aguante Diego’. Cegados por el aura  divina que se le profesa en Argentina, los aficionados en ningún caso se han atrevido o han querido señalar a Maradona como uno de los máximos responsables de la dolorosa derrita frente a Alemania. Los teutones les barrieron en cuartos de final con un contundente 0-4.

Nada es nuevo. Argentina las pasó canutas para llegar a Sudáfrica. Ese billete lo compró más con casta y corazón que con fútbol y goles. Pero una vez en el continente africano Maradona parecía haber volteado la situación. El Pibe de oro estaba en su salsa, crecido ante el foco mediático. Sus victorias ante selecciones menores disimularon sus carencias defensivas (con dos laterales inventados) y sus problemas en la zona de creación (donde sólo Mascherano ejercía como mediocentro). Con Verón fundido y Maxi Rodríguez desubicado, le tocó a Messi retrasar su posición para intentar hacer de todo. Reconozco que la pegada y sobre todo la retórica argentina (esos abrazos, esa comunión técnico-jugadores, esa implicación sacrificada del grupo) consiguieron embaucar a un servidor hasta verla como seria candidata al título. Falso espejismo. Todo salto por los aires cuando enfrente tuvieron un equipo serio.

Porque Maradona, dicen los que le vieron jugar que fue el mejor jugador de todos los tiempos, no tiene trazas de entrenador. Ni siquiera tiene el carné, por no hablar del traje. La AFA (Asociación de Fútbol Argentino), Grondona (Cacique de esa federación) y Bilardo confiaron en su recuerdo, en su figura, en su imagen divina. Mientras el Diego basaba su equipo en su guardia petroriana. Pero esos argumentos no daban para mucho más que dar abrazos y escuchar atentamente la palabra de D10S. Detrás de toda esa retórica no había un plan fútbolístico, sólo fantochada y fanfarronería. Todo se confiaba a la inspiración.

Ni siquiera el, para muchos, mejor jugador del mundo en la actualidad, Leo Messi ha podido evitar el desastre. Es cierto que su actuación ha crecido varios escalones con respecto a la fase de clasificación. Parecía que éste sería el Mundial de Leo Messi. Maradona le había dado libertad para que ejerciera de ’10’ sobre la cancha, pero las carencias albicelestes eran tantas que Leo tenía que jugar de ’10’, de ‘8’, de ’11’, y hasta de ‘9’. El fracaso de Argentina también es el suyo, marcharse de Sudáfrica con una participación muy activa en el juego pero sin un gol en el que estampar su firma, sin desequilibrar un partido, es pecata minuta para uno de los jugadores más determinantes del planeta.

 Ya no hay nada en lo que creer porque los milagros en el tecnificado mundo del fútbol actual son cada vez menos escasos. No obstante, algunos hemos visto en esta Copa del Mundo. En Sudáfrica hemos visto otra mano de Dios, que bien puede valer el paso a una final, pero si algo ha demostrado este Mundial es que todo gran jugador necesita un equipo detrás que le ampare. Maradona lo tuvo en el 86, incluso en el 90. No tengo tan claro que la Argentina del 2010 fuera algo más que una delantera estratosférica. Pero al fútbol se juega con delanteros, mediocentros, defensas y portero y Maradona sigue viviendo en su fútbol arcaico; Argentina, de su recuerdo divino.





La Liga de La Masía

17 05 2010

La Pedrera de Antoni Gaudí es uno de los monumentos por excelencia de Barcelona y uno de los edificios más significativos de la obra del genial arquitecto catalán. Sin embargo, puede que algunos desconozcan el significado que se esconde detrás de esa palabra, con la que popularmente se conoce a la Casa Milá. Pedrera en catalán significa cantera y su estilo modernista, se ajusta estos días muy bien a un equipo que ha conseguido la misma universalidad que el edificio de Gaudí. El FC Barcelona también tiene su propia pedrera, sólo que en este caso se la conoce popularmente como La Masía.

Los canteranos han sido claves para ganar una Liga de récord

Precisamente ésta ha sido la gran protagonista del último título conseguido por los culés. La vigésima Liga de la historia azulgrana, el décimo campeonato liguero del Barça en los últimos 20 años ha contado con la inestimable colaboración de los canteranos. Los goles de Messi, los pases de Xavi, la raza de Puyol, la elegancia de Piqué, el virtuosismo de Iniesta, el atrevimiento de Pedro, la seguridad de Valdés, el otro fútbol de Busquets o la eficacia de Bojan han resultado claves para alzarse con la liga de los récords, con la liga de los 99 puntos.  La Masía, capitaneada por uno de sus huéspedes más ilustres, Pep Guardiola, se ha ratificado como el principal activo y protagonista de un título coral donde se ha impuesto el sentimiento.

Por encima de las inversiones faraónicas,  de las campañas mediáticas a uno y otro lado del Puente Aéreo o del alarmante descenso de competitividad en el resto de equipos, la Masía ha defendido sus valores, su estilo y su filosofía para enmarcar un fútbol modernista que crea escuela. Un estilo que tendrá su extensión en el próximo Mundial de Sudáfrica, donde la Selección Española intentará conquistar el mundo desde el discurso romanticista. De hecho, la Roja se ha teñido de azulgrana con hasta siete integrantes en la lista previa del Seleccionador Nacional.

Y no estarán todos. Faltarán algunos como Bojan que se ha reivindicado a base de goles en el tramo final de la temporada hasta dejar sentado en el banquillo al fichaje más caro de la historia azulgrana, Zlatan Ibrahimovic. Cuestión de feeling y sentimiento. Guardiola se jugó la Liga con Bojan, Pedro y Messi, esencia de la ‘pedrera’ azulgrana. Entre los tres suman 54 goles, más del 50% de los tantos logrados por los  azulgranas en el campeonato nacional. Y es que cuando el equipo en que juegas es tu equipo no te esfuerzas, te entregas, tal y como reza la última campaña publicitaria culé.

Pero si hablamos de goles, tenemos que hablar del pichichi de la Liga, del Bota de Oro europeo y del para muchos mejor jugador del planeta: Leo Messi. El argentino se ha salido en una temporada en la que se ha impuesto a su archienemigo deportivo, Cristiano Ronaldo. Esa competencia ha hecho mejor a Leo, más decisivo, más imprescindible y más goleador que nunca. Sus 34 goles en Liga y sus 47 goles en todas las competiciones le ha igualado con Ronaldo Nazario da Lima (el primer Ronaldo) como máximo goleador azulgrana en una temporada.

El Bernabéu no fue una excepción. Pedro y Messi fueron protagonistas durante toda la temporada.

Todos conocíamos a Messi, aunque Guardiola se ha vuelto a sacar un nuevo as de la manga. Comenzó siendo Pedrito, luego nos dimos cuenta de que le sobraba el diminutivo y después de marcar en las seis competiciones que este año ha disputado el Barça se pidió la beatificación de San Pedro Bendito. Pedro Rodríguez Ledesma se ha convertido por méritos propios en el jugador revelación de la temporada. Su descaro, su olfato de gol, su efectividad, su ángel, y su entrega a la causa azulgrana ha sido de sobresaliente y la matrícula de honor puede llegar si el canario redondea su año acudiendo al Mundial.

Por detrás de estos estuvo Xavi, la extensión de Guardiola en el campo, más atrás Puyol y Piqué cerrando los caminos a los adversarios y en última línea todavía quedaría Valdés para echar el candado a la portería azulgrana. El de Llobregat se ha alzado por segundo año consecutivo con el Zamora de la Liga BBVA, como el portero menos goleado.

Pep también ha ampliado su libreto en busca de nuevas soluciones para que su proyecto no se ancle  en la gloria pasada. El ‘persistiremos’ se ha hecho más grande, más alto y más guapo para alcanzar una Liga única e irrepetible. Conociendo a Guardiola no se va a quedar ahí, Pep buscará la cuadratura del círculo y a la memoria me viene una apuesta tan suicida como imposible hace apenas unos años, en su primera etapa como técnico azulgrana Louis Van Gaal expresó su deseo de ganar la Copa de Europa con once canteranos titulares. Guardiola recogió ayer el guante asegurando a la afición que les deben una Champions. La ‘pedrera’ ya tiene nuevo reto.