París se rinde a Contador

26 07 2009

Será el cuarto año consecutivo en que los acordes del himno nacional resuenen en los Campos Elíseos. Y no debe haber nada más grande para un ciclista español que saborear la gloria bajo el Arco del Triunfo de París. Alberto Contador repite hoy experiencia y sensaciones para conmemorar su segunda victoria en el Tour de Francia, con la que vuelve a demostrar que hoy por hoy es el mejor ciclista del mundo.

Contador repetirá foto en los Campos Eliseos

Contador repetirá foto en los Campos Eliseos

Su victoria ahonda aun más en el injusto veto del año pasado, pero eso son batallas pasadas, que a pesar de todo le ayudaron a engrosar su palmarés. De ese veto sacó partido y el Giro y la Vuelta ganaron en espectacularidad y prestigio con su presencia y sus victorias. Algo similar a lo que ha ocurrido en esta edición del Tour. Su garra y sus balanceos sobre la bici han sido el toque diferenciador de esta edición.

Hoy las celebraciones se han repetido a lo largo de la etapa

Hoy las celebraciones se han repetido a lo largo de la etapa

Sus acelerones y sus disparos hacia la gloria han animado y han puesto algo de chispa a un Tour más descafeinado que de costumbre. La emoción se concentró en la última semana y ahí la jerarquía de Contador no dejó lugar a la duda. Desde Verbier hasta el Mont Ventoux sólo hubo un líder, un ciclista vestido de amarillo y un corredor capaz de hacernos saltar del sillón ante sus demarrajes: Alberto Contador.

Hasta que pudo demostrar su jerarquía, hasta que pudo imponer su enorme clase cuando la carretera se empinaba irremediablemente, hasta que pudo saborear una victoria contra el reloj vestido de amarillo en el Tour, Contador tuvo que apretar mucho los dientes. El conservadurismo que marcó los primeros diez días del Tour beneficiarion que todo llegara demasiado apretado hasta la última semana. Pero ahí, Alberto no perdonó. En esos siete días el ciclista español demostró que es el ciclista más completo, el que mejor sube, el que mejor lucha contra el crono y el que mejor compite en una vuelta de tres semanas. Su dominio ha sido claro en todos los terrenos y en su victoria se ha mostrado más dominador que en cualquiera de sus anteriores triunfos (1º en la clasificación general y dos victorias de etapa). Y a pesar de todo, nada ha sido tan fácil como ha parecido.

Porque si el primer Tour ganado por el ‘pistolero de Pinto’ estuvo marcado por la polémica del dopaje, éste lo ha estado por el exceso de egos. En esta edición ha tenido al enemigo cerca, demasiado cerca. Y es que la sombra de Armstrong era alargada, mientras Bruynnel se encargó de agigantarla con sus decisiones ambiguas  y desconcertantes. La carretera fue la encargada de cerrar debates inútiles y suposiciones de equipo presuntuosas. Pero ha sido ahí, en el seno de su equipo donde, tal y como ha reconocido Contador, el ciclista español ha disputado las etapas más complicadas de la Grande Boucle. Sin embargo, la vida predispuso a Contador para combatir al sufrimiento, rebelarse contra él y superarlo sin excusas. Gracias a la madurez y la sangre fría que atesora ha sabido salir victorioso, al igual que ha hecho en la carretera, de ese ambiente enrarecido y ganar la batalla psicológica que amenazaba con acabar, o al menos retrasar, la era Contador.

Era que comenzó un ya lejano julio de 2007, con una sorprendente victoria en el Tour, que continuaría casi un año después con un rabioso triunfo en el Giro y un dulce éxtasis en la Vuelta a España. Contador era profeta en su tierra y a sus 26 años completaba un triplete histórico. Ahora con su segunda ronda gala aumenta su leyenda y mira de cerca a mitos como Hinault, Merckx  o Indurain. Justo cuando se cumplen 50 años de la primera victoria española en tierras francesas (de la mano de Bahamontes), Alberto Contador confirma que hay más balas en el revólver y fuerzas en las piernas para seguir dejándonos sin siestas. Por eso y por todo lo que nos haces disfrutar, ¡¡Chapeau Alberto!!

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Contador dispara el Tour

20 07 2009

El pistolero de Pinto, Alberto Contador ya reina en el Tour. En la segunda oportunidad en que la carretera se empinaba hacia arriba el corredor de Astana tiró de galones y maestría para asestar un duro golpe a todos sus rivales. Su demarraje a casi seis kilómetros de la metra fue de los que hacen daño, de los que buscan abrir diferencias y de los que nos trasladaron a épocas pasadas. Con su típico balanceo encima de la bici, el ciclista español sacó toda la rabia acumulada en lo que va de Tour donde la tensión ha sido la nota dominante en su equipo. Ahora ya no habrá más disputas porque la carretera ha puesto a cada uno en su sitio.

Contador sacó su pistola en la meta de Vervier

Contador sacó su pistola en la meta de Verbier

Y el de Contador es el primer puesto del cajón. Porque si días atrás comentábamos que la monotonía y el aburrimiento eran los principales actores de este Tour. Ayer, el protagonismo recayó en el dorsal 21 de esta edición. Con ese número a la espalda (el mismo con el que Pantani ganó su única ronda gala) Contador reventó la carrera. Al más puro estilo del escalador italiano no se pensó dos veces su ataque ante la pasividad del resto de adversarios y su acelerón no encontró respuesta en ninguno de ellos. Sus sensaciones eran buenas y sus piernas formidables, porque sólo así se explica que abriera hueco tan rápido, mientras sus rivales padecían las rampas de la estación suiza de Verbier.

Antes, a pie de puerto se había llegado muy rápido ante las acometidas del Saxo Bank que pretendían agitar la carrera. Con Cancellara por delante los hombres Bjarne Rijs llevaron enfilados a los ciclistas hasta las primeras rampas de Verbier. Su apuesta era clara, todos trabajaban para Andy Schleck (quién a la postre terminaría segundo en la etapa a más de 40 segundos de Contador), pero ese ritmo benefició a Contador para preparar su ataque definitivo.

Fuimos muchos los que, una vez más, saltamos del sillón mientras el pinteño lo hacía del grupo de favoritos, excitados y animados ante una nueva gesta de Contador. Fueron 5,7 kilómetros de nervios y de emoción que terminaron con final feliz con ese gesto que no daña a nadie pero con el que ayer lanzó mensajes contundentes. Su disparo de ayer valió por dos, porque no sólo fue certero para eliminar a su enemigo (Lance Armstrong), también fue astuto para quedarse con la chica que vestía de amarillo. Ni John Ford lo hubiera planeado mejor. El héroe hoy descansa, pero mañana saldrá de amarillo en honor a su dama, ésa que ya le espera en París para confirmar lo que ayer ya dejó claro, que el de Pinto es el mejor ciclista del pelotón internacional.

 

Por otro lado, los triunfos españoles no se quedaron únicamente en el Tour. En motociclismo logramos un histórico repóker en 125, con victoria de Julián Simón y cinco españoles en los cinco primeros puestos. En 250 cc, Debón y Bautista se subieron al segundo y tercer lugar del cajón respectivamente sólo superados por Simoncelli. Mientras que en Moto GP asistimos a otra nueva y encarnizada batalla entre Rossi y Lorenzo, que termió ganando el piloto italiano por centésimas, con Pedrosa en tercer lugar. En total 7 podios de 9 posibles. Una muestra más de que el deporte español marcha sobre ruedas.

Y repitió en el podio

Y repitió en el podio