Revolución a martillazos

3 08 2009

Es una talento pata negra, criado en la dehesa extremeña donde ha crecido como persona y como deportista hasta límites insospechados. Sus 137 kgs. y su 1,93 de altura impresionan en un chico de 19 años recién cumplido cuya afición es lanzar el martillo más lejos que nadie. Esa disciplina tan poco cultivada en nuestro país es la que ha hecho a Javier Cienfuegos aún más grande, ya que el pasado 1 de agosto se proclamaba Campeón de España de lanzamiento de martillo acabando con 10 años de reinado del gerundense Moisés Campeny. Con un lanzamiento de 73,16m., Cienfuegos ha iniciado una revolución que por edad, progresión y calidad le puede llevar a lo más alto del panorama mundial.

Cienfuegos se proclamó el pasado sábado Campeón de España de lanzamiento de martillo

Cienfuegos se proclamó el pasado sábado Campeón de España de lanzamiento de martillo

Por lo pronto, Cienfuegos ya es profeta en su tierra y  lo mejor de todo es que esto no es ninguna sorpresa. Su evolución ha ido creciendo a pasos agigantados tanto en categoría júnior como en senior (absoluta). Su corpachón fuerte y robusto y su enorme talento pronto dejaron huella a nivel mundial en las categorías inferiores. De hecho, Cienfuegos era plusmarquista mundial júnior con el martillo de seis kilos con el que había alcanzado los 82,93 metros, precisamente a finales del pasado mes de junio en Madrid.

Con el martillo de 7,260kg.(el que se utiliza en categoría absoluta) tampoco le tiembla el pulso. Y es que antes de acudir a cita nacional Javier lanzó su herramienta de trabajo y diversión hasta los 74,77 metros que también es la mejor marca mundial júnior del año. El pasado sábado, en el estadio Olímpico de Barcelona se quedó a escasos centímetros de su marca, desmostrando su superioridad a lo largo de toda la prueba; cinco de sus seis lanzamientos le hubieran valido para conquistar el trono nacional, aunque fue con el último con el que selló su victoria y su presencia en los próximos Mundiales de Berlín. Será el premio a su excelente temporada.

Y es que el pundonor y el sacrificio de este extremeño le ha llevado a saborear la gloria a tan temprana edad, aunque los inicios no fueron fáciles. Javier Cienfuegos nació en Montijo (Badajoz) el 15 de julio de 1990 y no se inició en esta disciplina hasta los 14 años. Fue Antonio Fuentes, uno de los muchos entrenadores anónimos que trabajan desde la base con los chicos extremeños el encargado de ponerle su primer martillo en las manos. Poco tardaron darse cuenta que ese chico era especial, cobijado en un cuerpo de hombre y una fuerza inusual para su edad, que pronto convirtió al martillo en su ‘juguete’ preferido. Testigo de primera mano de la gran progresión de Javier, Fuentes hizo todo lo posible para llevarlo a Madrid, donde pulieran un diamante en bruto, torpe y en plena pubertad bajo el que se escondía un gran plusmarquista mundial.

Cienfuegos acudirá representado a España al próximo Mundial de Berlín

Cienfuegos acudirá representado a España al próximo Mundial de Berlín

Así, Javier abandonó la comarca de las Vegas Bajas, su Montijo natal y a todos aquellos que le vieron dar sus primeros martillazos, para labrarse un futuro prometedor. Tenía solo 16 años cuando todo ese talento por pulir cayó en las manos de Raúl Jimeno, plusmarquista español de la especialidad en los años 80 y 90. Su casa desde entonces fue la Residencia Blume y allí no destacó especialmente. Jimeno recuerda que era grandote pero también muy torpe, y que le pareció uno de tantos la primera vez que le vio. Cienfuegos se dio cuenta rápidamente que en la gran capital las cosas no eran tan fáciles y se armó de humildad y esfuerzo para día a día convertirse en el mejor. Su ambición y su fuerza de voluntad le ayudaron a moldear un cuerpo que ganó en robustez y masa muscular.  Eso haría mejorar sus marcas enormemente a la vez que el extremeño grandote y torpe derrumbaba barreras y récords.

Pero Javier ha explotado este año. Sus triunfos en categoría júnior le han ido dando confianza y su gran capacidad de trabajo le ha hecho progresar sin descanso desde que hace más de tres años entró por las puertas de la residencia Blume. Hoy, Madrid es su segunda casa, allí sigue machacándose para mirar algún día a los grandes del martillo cara a cara. Continúa puliendo todo ese potencial que un día descubrió la diversión en una herramienta tan simple como un martillo en su Montijo natal, de los que no se olvida, ahora que es fuerte y ligero, grande e inteligente, cada vez que lanza al aire ese ‘juguete’ de siete kilos cargado con todos sus sueños.

Javier Cienfuegos en acción: