La dictadura de Contador

26 07 2010

Como los grandes héroes que han escrito las páginas  más doradas de este deporte, Alberto Contador abrió una nueva puerta que le acerca un poco más a ese Olimpo presidido por Eddie Merckx, Jacques Anquetil, Miguel Indurain o Lance Armstrong. Con su tercer disparo al cielo de París asciende un nuevo peldaño en esa jerarquía que algún día terminará enfrentándolo ante la historia. Franqueado por Andy Schleck y Denis Menchov, el himno español volvió a resonar en los Campos Elíseos, en lo que ya se ha convertido en costumbre en la capital gala; aún más, en el mundo entero. 

Contador repite experiencia y sensaciones sobre los Campos Elíseos por tercera vez

Y es que los acordes de la Marcha Real nos han puesto los vellos de punta en este mes de julio desde Londres hasta Johannesburgo, pasando por Alemania o París. En la capital gala esta vez no se confudieron con la música y Contador lo agradeció con una sonrisa que delataba el éxtasis y el orgullo ante lo conseguido. El ‘Pistolero de Pinto’ ya había padecido bastante. Porque éste ha sido el Tour más sufrido, decidido apenas por un puñado de segundos.

Contador lo llegó a ver perdido en esa contrarreloj final en la que las piernas no terminaron de responderle como esperaba. Fue allí cuando sacó toda su casta y el orgullo de campeón para defender ese maillot amarillo tan anhelado. Fue allí donde descubrió que la clave era saber sufrir. Fue allí donde sentenció su tercer Tour. Sus lágrimas posteriores, su exhausto gesto, sus entrecortadas declaraciones demostraban que el esfuerzo había sido infinito pero también había merecido la pena. La victoria, tras ese padecimiento, se disfrutará más.

Rodeado por la polémica del supuesto ‘juego limpio’, acuciado por la persecución de Schleck, quien ha dado un paso adelante para convertirse en el enemigo del futuro, en el rival del presente, y presionado por sentirse el favorito máximo, Contador no ha dado nunca la sensación de ir muy sobrado encima de la bici como en años anteriores. Ni siquiera cuando la carretera se puso cuesta arriba, pudo imponer el madrileño su característico balanceo. Toque de atención para el futuro.

Todo eso da hoy igual, con un nuevo triplete bajo el brazo, el de la Grand Bouclé, que añadir al otro, al de las tres grandes, conseguido hace un par de años. París se volvió  a rendir a la sonrisa de Contador por tercera vez, la quinta consecutiva en que la bandera española hondeaba en lo más alto de los Campos Elíseos y la decimo tercera vez que un ciclista español se imponía en la carrera de tres semanas más completa. Sí, nos estamos mal acostumbrando pero es que el que pedalea va camino de la leyenda a base de esfuerzo, sacrificio y humildad. Con esas bases seguirá subiendo puertos y luchando contra el crono, imponiendo su dictadura para anidar en la eternidad, donde reposan los más grandes de un deporte homérico.

Alberto Contador, en el podio de París:





El pistolero afina su puntería

11 03 2010

Ha sido ponerse la carretera cuesta arriba y comenzar a repartir disparos. El primero lo ha pegado hoy en un terreno conocido, en un obstáculo ya conquistado. Fue en 2007, en la misma carrera, en la París-Niza,  en la misma cima, en Mende, cuando un entonces todavía poco conocido Alberto Contador se alzaba con su primera victoria en una de las clásicas más importantes del calendario UCI. Hoy, con dos tours, un giro y una vuelta ciclista a sus espaldas, Contador ha vuelto a repetir experiencias y a renovar sus sencaciones para capitanear la ofensiva española.

Este gesto ya comienza a hacerse habitual por las carreteras galas

Y es que Contador, como no podía ser de otra manera,  ha sido el primero de los nuestros en cruzar la línea de meta. Pero esta vez no ha estado solo. El pinteño ha estado bien secundado por Valverde que ha perdido 10 segundos con respecto al líder del Astaná, el campeón olímpico Samuel Sánchez, que ha cruzado la meta en tercer lugar, y por ‘Purito’ Rodríguez, que ha terminado cuarto. El gran damnificado de la jornada ha sido otro español, Luis León Sánchez que perdió algo más de medio minuto en la línea de meta.

Nadie pudo aguantar ese balanceo tan suyo y ese golpe de pedal tan animoso con el que Contador descarrila a sus adversarios cada vez que los porcentajes se agudizan. En esta ocasión necesitó apenas un kilómetro y medio para demostrar su poderío, su clase y su ambición en estos inicios de temporada. Anda muy fino el bicampeón del Tour y no ha dejado pasar ni una oportunidad para demostrarlo. A la primera, victoria de etapa y maillot amarillo, el primero de la temporada.

Con él no hay espacio a la duda, corre para competir y compite para ganar y lo de la puesta a punto y el hacer kilómetros no va con él. Las piernas se preparan al mismo ritmo que desefunda su pistola en cada victoria. Ésta en concreto es un aviso para navegantes de lo que nos espera esta temporada, apasionante y definitiva como pocas, porque Contador buscará anidar en la leyenda conquistando por tercera vez París. Eso supondría un nuevo revés para el campeonisimo americano, Lance Armstrong, y un nuevo compás de espera para los eternos aspirantes a ese trono.

Mientras llega ese momento Contador sigue decorando su historia con tardes de gloria como la de hoy en la que volvió a demostrar que cuando la carretera pica hacia arriba nadie dispara más rápido que él. Ahora tocará mantener el liderato, empresa nada fácil en la siempre enrevesada clásica francesa. Por lo pronto, mañana etapa de 157 kilómetros entre Pernes-les-Fontaines y Aix-en-Provence con un terreno rompepiernas propicio para las escapadas. En él tendrá que intentar recuperar algo de tiempo el principal rival venido de más allá de los Pirineos, Jens Voigt, que hoy tampoco estuvo rápido ante la puntería de Contador.





Contador dispara el Tour

20 07 2009

El pistolero de Pinto, Alberto Contador ya reina en el Tour. En la segunda oportunidad en que la carretera se empinaba hacia arriba el corredor de Astana tiró de galones y maestría para asestar un duro golpe a todos sus rivales. Su demarraje a casi seis kilómetros de la metra fue de los que hacen daño, de los que buscan abrir diferencias y de los que nos trasladaron a épocas pasadas. Con su típico balanceo encima de la bici, el ciclista español sacó toda la rabia acumulada en lo que va de Tour donde la tensión ha sido la nota dominante en su equipo. Ahora ya no habrá más disputas porque la carretera ha puesto a cada uno en su sitio.

Contador sacó su pistola en la meta de Vervier

Contador sacó su pistola en la meta de Verbier

Y el de Contador es el primer puesto del cajón. Porque si días atrás comentábamos que la monotonía y el aburrimiento eran los principales actores de este Tour. Ayer, el protagonismo recayó en el dorsal 21 de esta edición. Con ese número a la espalda (el mismo con el que Pantani ganó su única ronda gala) Contador reventó la carrera. Al más puro estilo del escalador italiano no se pensó dos veces su ataque ante la pasividad del resto de adversarios y su acelerón no encontró respuesta en ninguno de ellos. Sus sensaciones eran buenas y sus piernas formidables, porque sólo así se explica que abriera hueco tan rápido, mientras sus rivales padecían las rampas de la estación suiza de Verbier.

Antes, a pie de puerto se había llegado muy rápido ante las acometidas del Saxo Bank que pretendían agitar la carrera. Con Cancellara por delante los hombres Bjarne Rijs llevaron enfilados a los ciclistas hasta las primeras rampas de Verbier. Su apuesta era clara, todos trabajaban para Andy Schleck (quién a la postre terminaría segundo en la etapa a más de 40 segundos de Contador), pero ese ritmo benefició a Contador para preparar su ataque definitivo.

Fuimos muchos los que, una vez más, saltamos del sillón mientras el pinteño lo hacía del grupo de favoritos, excitados y animados ante una nueva gesta de Contador. Fueron 5,7 kilómetros de nervios y de emoción que terminaron con final feliz con ese gesto que no daña a nadie pero con el que ayer lanzó mensajes contundentes. Su disparo de ayer valió por dos, porque no sólo fue certero para eliminar a su enemigo (Lance Armstrong), también fue astuto para quedarse con la chica que vestía de amarillo. Ni John Ford lo hubiera planeado mejor. El héroe hoy descansa, pero mañana saldrá de amarillo en honor a su dama, ésa que ya le espera en París para confirmar lo que ayer ya dejó claro, que el de Pinto es el mejor ciclista del pelotón internacional.

 

Por otro lado, los triunfos españoles no se quedaron únicamente en el Tour. En motociclismo logramos un histórico repóker en 125, con victoria de Julián Simón y cinco españoles en los cinco primeros puestos. En 250 cc, Debón y Bautista se subieron al segundo y tercer lugar del cajón respectivamente sólo superados por Simoncelli. Mientras que en Moto GP asistimos a otra nueva y encarnizada batalla entre Rossi y Lorenzo, que termió ganando el piloto italiano por centésimas, con Pedrosa en tercer lugar. En total 7 podios de 9 posibles. Una muestra más de que el deporte español marcha sobre ruedas.

Y repitió en el podio

Y repitió en el podio