Four returns

15 08 2011

Regresa el Cuatro a Barcelona. Donde es algo más que un número. Allí el Cuatro es una idea, un rol, un personaje único sobre el tapete verde de la Ciudad Condal. Es también la cuadratura del círculo, el escalón que faltaba en la escalera del éxito azulgrana, la perpetuación de la especie. Es el regreso de Cesc Fábregas, el cuatro del Barça, a su hogar.

Cesc ha pedido el cambio definitivo al Arsenal, su antiguo equipo

Cesc ha pedido el cambio definitivo al Arsenal, su antiguo equipo

Ha pasado tanto tiempo que hasta nosotros, los que vimos convertirse al chico de Arenys de Mar en todo un hombre, en todo un líder, en el capitán del Arsenal, hemos aprendido inglés. Como él, que eligió el camino más complicado para regresar convertido en el hijo ilustre que es hoy. El Cuatro por excelencia en Inglaterra, donde otros ya fotocopian su juego, tras advertir que por ahí se esconden las manijas de la gloria.

Ahora vuelve para ser un Barçablante. Tras doctorarse en el idioma británico, aterriza en el lugar de sus ensoñaciones infantiles, el Camp Nou, para interpretar como le enseñaron aquí y allí un discurso que conoce como pocos. Vuelve para convertirse en el símbolo blaugrana de la próxima década. Y a eso le ayudará su número, un número que habla por sí solo. El que identifica al director de orquesta, el que porta la batuta y el que mece la cuna. El creador diferencial como lo define Martí Perarnau. El dorsal de Milla, de Guardiola y de Xavi, si, también de Xavi. Porque el Cuatro es un rol, un perfil, una palabra sagrada del idioma Barça, y Cesc portará todo eso en su espalda.

Aportará también una experiencia única, adquirida durante estos seis años en la Premier League. Bajo el brazo trae un máster en administración y dirección de equipos. Un update (actualización) del sistema azulgrana. El fútbol culé volverá a organizarse en torno a una idea, pero una idea evolucionada que crece y se expanda hasta convertir el centro del campo culé en un discurso unitario y heterogéneo a la vez. El abanico se abre, el triángulo se ‘descompone’ y la Santísima Trinidad (Xavi-Iniesta-Messi) sumará un nuevo vértice. A la fórmula se le añade competitividad, ansias de triunfo y soledad de títulos. El lifting está asegurado.

Aunque no por esperado, el desenlace ha sido menos complicado. Crónica anunciada de un fichaje eterno, con negociaciones dilatadas a lo largo de tres años, con tiras y aflojas, con declaraciones públicas, con bromas también públicas y que por momentos entorpecieron más que ayudaron. Al final, 40 millones de euros. Sí, los mismos que Rosell dijo que no valía. Pero como todo, con matices. El Barça pagará 34 millones más seis variables (únicamente se pagarán por títulos, si el Barça gana dos Ligas y una Champions). De esos 34 millones, Cesc aportará cinco, uno por cada año de contrato que dejará de cobrar para facilitar los pagos al Barça.

Se agotaron las idas y venidas. Esas sólo las veremos ya sobre el césped, donde Cesc es un especialista. También fuera de él. Su vida ha sido un ir y venir, marcada por la profecía de Guardiola. Si alguien quisiera apuntarse la primicia de su fichaje, podría ser Pep el primero de esa lista. La historia es un canto al destino.

Rodolf Borrell era el entrenador del Infantil A del Barça. Cesc, uno de sus integrantes, pasaba por un mal momento debido a la separación de sus padres. Y Borrell decidió actuar. Se fue al vestuario del primer equipo y habló con Pep Guardiola. Le explicó la situación, le dijo que Cesc no lo estaba pasando bien, que era un jugador que jugaba en su misma posición, que le tenía a él como ídolo… El resto corrió a cargo de Pep.

Pero Borrell esperó el momento adecuado. Fue en Inglaterra, curiosamente Inglaterra. La Federación inglesa de fútbol invitó a aquel equipo que maravillaba en España para que se enfrentara a los dos mejores equipos de su categoría de las Islas Británicas, el Derby Country y el Coventry City. En aquel equipo el cuatro lo llevaba Cesc. Y justo antes de disputar el partido, en el hotel de concentración, Rodolf Borrell creyó que había llegado el momento. El entrenador habló con su pupilo sobre su difícil situación. Tras la conversación, bañada en lágrimas, le entregó el obsequio.

Era el regalo de Guardiola. Una camiseta del por entonces capitán del FC Barcelona, con el cuatro a la espalda y con una dedicatoria muy especial de su ídolo: “Un día tú serás el número cuatro del primer equipo del Barça”.

Más de 10 años después, el Guardiola entrenador ha hecho realidad su profecía. Y eso conllevará también una gran dosis de responsabilidad y presión para ambos. Cesc cumple, por fin, su sueño, llega al equipo de sus amores como guinda del mejor Barça de la historia. En busca de los títulos negados, con la misión de perpetuar la especie y rejuvenecer el ADN azulgrana. Es un nuevo guiño del destino, una segunda oportunidad para demostrar a los agnósticos y a sus más fervientes creyentes que tiene talento de sobra para coger el timón azulgrana desde una posición privilegiada, la del cuatro del Barça.





La pareja (in)compatible

10 06 2011

Son presente y pasado. Uno es, el otro fue. Y ambos anhelan ser el presente y el futuro azulgrana. Aunque es en esa encrucijada del tiempo y del espacio donde surgen las dudas sobre la compatibilidad de esta pareja. Representan la continuidad de una estirpe, la permanencia de un modelo. Hablo de Thiago, el mediocentro ‘creativo’ que viene y Cesc Fábregas, el mediocentro ‘total’ que emigró. Ahora Guardiola está empeñado en hacerlos coincidir en el centro del campo de su cuarto proyecto al frente del FC Barcelona, para acompañar a la otra pareja que ya reparte caramelos en forma de goles en la medular azulgrana, Xavi e Iniesta.

La pareja (in)compatible está en el aire

La ‘x’ que despeja la incógnita es el fichaje de Cesc. Será la tercera intentona azulgrana por recuperar al hijo pródigo, tal vez la primera en que exista negociación real, y por más que las sensaciones sean las idóneas para verle vestido de azulgrana, lo único seguro es que el Barça tendrá que rascarse el bolsillo. Por ahí llega la primera traba: pagar una millonada por alguien que prefirió crecer fuera y aprender inglés, antes que madurar en casa y perfeccionar el idioma Barça. Ya se sabe que la pela es la pela, pero cuentan que para Guardiola Cesc es innegociable, para Guardiola Cesc es su prioridad.

Quizá porque el técnico azulgrana sabe que con él se asegura algo más que el futuro. Con Cesc, el fútbol azulgrana volvería a organizarse en torno a una idea, pero una idea evolucionada que crece y se expande hasta convertir el centro del campo culé en un discurso unitario y heterogéneo a la vez. El abanico se abre, el triángulo se ‘descompone’ y la Santísima Trinidad (Xavi-Iniesta-Messi) sumaría un nuevo vértice. A la fórmula se le añade competitividad, ansias de triunfo y soledad de títulos. El lifting estaría asegurado.

Porque es el escalón que falta. Repasemos los números que en ellos se encuentra la clave: Xavi, 31 años; Iniesta, 27; Cesc, 24; Thiago, 20. Ahí está el relevo necesario para que Thiago no coja los galones antes de tiempo. Los mismos que le sobran al capitán del Arsenal, ídolo y referente gunner. La duda reside en ese cambio de rol. En dejar de enarbolar la bandera de un club para ser uno más en busca de títulos. Ese ejercicio de humildad y sacrificio que le espera a Cesc será el espejo en el que deba mirarse Thiago para confirmar que el relevo está asegurado.

Thiago Alcántara es la perla de la cantera azulgrana

Tal vez sea el hispano-brasileño Thiago el jugador más diferente que ha brotado en la Masía en los últimos años. Es pura esencia brasileña aliñada con el toque y la visión de juego que caracterizan al idioma Barça. Con un desborde muy al estilo de Iniesta, pero con mayor dosis de fantasía y menos pausa. Es ahí, en los aspectos técnicos y de presión donde todavía debe mejorar, aunque en su paso por el Barça B  esta temporada ya ha demostrado que tiene las bases para llevar la manija de un equipo como el azulgrana.

Completado su período de formación, el próximo año será jugador del primer equipo a todos los efectos. Formará pareja con Xavi, con Iniesta y quien sabe si con Cesc. Con todos ellos se entendería porque todos ellos hablan el mismo idioma, aunque con matices o acentos propios que les hacen diferentes. Cesc puede fotocopiar el fútbol de Xavi y añadir más llegada, Thiago fantasea entre Iniesta y Ronaldinho con el descaro propio de la juventud. Son, en todo caso, una pareja que emana fútbol a raudales, por más trabas que se puedan poner a su relación, curiosamente las mismas que padecieron antes otros (Xavi e Iniesta). Ellos también eran incompatibles pero supieron (y aprendieron) a entenderse, prefirieron ser más felices aquí antes que ser más ricos allá. No hizo falta hacer separación de bienes y el fútbol dio la razón a una pareja (in)compatible que ahora busca prolongar su estirpe.





Balón azulgrana

10 01 2011

No es de oro, es azulgrana. El trofeo que la FIFA entregará esta tarde debería ser teñido de los colores que desde hace más de 110 años iluminan la pasión y el sentir de un club que siempre quiso ser algo más que eso. En ese intento reformuló los parámetros del fútbol profesional desde sus cimientos, desde su cantera. Ese fruto ha germinado y dos décadas después su esplendor será contemplado hoy por todo el mundo. Iniesta, Xavi y Messi son la esencia de ese cultivo criado en La Masía que hoy recogerán un balón más azulgrana que dorado, más colectivo que individual.

Los tres finalistas al Balón de Oro posan en las instalaciones del club tras conocerse que son los candidatos al Balón de Oro FIFA 2010

“Es un premio compartido”; se han cansado de repetir los protagonistas, los tres finalistas al primer Balón de Oro FIFA (después de que se unificaran este año el premio que otorgaba la revista France Football y la Federación Internacional, FIFA). Iniesta, Xavi y Messi han afirmado por activa y por pasiva que la fiesta, antes de que el premio se entregue, ya es completa y que da igual quien gane, porque el que ha ganado ya, es el Barça. La decisión está tomada (o debería estarlo) a estas horas en las que el secreto a voces se esconde tras las votaciones de los corresponsales de la revista France Football, los Seleccionadores y los Capitanes nacionales.

Ellos han sido los encargados de valorar los méritos y las virtudes de unos y otros a lo largo de los últimos 12 meses. Porque, que nadie lo olvide, éste es un premio que se otorga al mejor jugador del año 2010, no a una trayectoria, un mes o un instante, por mucho que éste hiciera levantar a todo un país. Además en año de Mundial, el ganador suele partir con ventaja en este tipo de premios. De hecho así ha ocurrido desde 1998. Zidane lo ganó aquel año, Ronaldo hizo lo propio en 2002 y Cannavaro sorprendió a propios y extraños cuando tras levantar la Copa del Mundo, alzó, meses después, el dorado balón.

A ello se agarran Xavi e Iniesta (y también nosotros). Ambos brillantes Campeones del Mundo con España en Sudáfrica 2010. Ambos brillantes campeones de Liga con el Barça, alcanzando los 99 puntos. En el caso de Xavi está ante la oportunidad de su vida. Con 30 años se ha convertido en la brújula del mejor Barça de la historia y de la España campeona del mundo. A través de su regularidad y su elevado nivel de juego se entienden los trofeos de su club y su Selección. El de Terrasa es la esencia, el paradigma que resume el asombroso juego culé, una forma de entender el fútbol y la vida que hunde sus raíces en La Masía, un líder silencioso que hace mejores a los que le rodean. Alcanzado el cénit sólo queda condecorarlo.

Lo de Iniesta es otra cosa. Lo suyo es baile de salón con la pelota, a la que amansa y enloquece cuándo y cómo quiere. En su caso la historia se cruza con el destino y éste le ha colocado ya en varias ocasiones en el lugar y el momento adecuado, a las puertas de la gloria. España guardará para siempre en su memoria aquel zapatazo suyo que un 11 de julio de 2010 nos instaló en el paraíso. Ésa es, junto a su excelso Mundial, la principal baza del manchego tras una irregular temporada con el Barça. Pase lo que pase hoy, Iniesta o su destino lo volverán a colocar en disposición de ganarlo.

El que no entiende de irregularidades, al menos cuando tiene las espaldas cubiertas por tipos como Xavi e Iniesta, es Leo Messi. La guinda del mejor Barça de la historia, de uno de los equipos que marcarán un antes y un después en la historia del fútbol. Messi, para muchos el mejor jugador del mundo del momento y uno de los grandes de todos los tiempos, materializó 47 goles con el Barça la temporada pasada (fue Bota de Oro europeo), alcanzó los 60 goles en 59 partidos en todo el 2010, pero su lunar fue el Mundial. De él se fue sin encontrar la gloria del gol y por la puerta de atrás tras ser derrotado abultadamente por Alemania en cuartos de final.

Y tal vez por esto último es menos favorito hoy. Por eso y porque ya lo ganó el año pasado y a la FIFA no le gusta repetir con esto de los galardones. Los ojos de medio mundo miran más atrás, miran hacia Xavi e Iniesta, miran hacia los sucesores de ese genio que fue Luis Suárez, quien suspira por un acompañante español allá arriba, en el Olimpo. El secretismo ha sido máximo y los jugadores de Guardiola, que han repetido la machada del Milán de Arrigo Sacchi de colocar a tres jugadores del mismo equipo entre los finalistas (entonces fueron Gullit, Rijkaard y Van Basten), no sabrán hasta el último momento quien de los tres se lleva el dorado a casa, porque el azulgrana lo tienen marcado a fuego de por vida.





La Liga de La Masía

17 05 2010

La Pedrera de Antoni Gaudí es uno de los monumentos por excelencia de Barcelona y uno de los edificios más significativos de la obra del genial arquitecto catalán. Sin embargo, puede que algunos desconozcan el significado que se esconde detrás de esa palabra, con la que popularmente se conoce a la Casa Milá. Pedrera en catalán significa cantera y su estilo modernista, se ajusta estos días muy bien a un equipo que ha conseguido la misma universalidad que el edificio de Gaudí. El FC Barcelona también tiene su propia pedrera, sólo que en este caso se la conoce popularmente como La Masía.

Los canteranos han sido claves para ganar una Liga de récord

Precisamente ésta ha sido la gran protagonista del último título conseguido por los culés. La vigésima Liga de la historia azulgrana, el décimo campeonato liguero del Barça en los últimos 20 años ha contado con la inestimable colaboración de los canteranos. Los goles de Messi, los pases de Xavi, la raza de Puyol, la elegancia de Piqué, el virtuosismo de Iniesta, el atrevimiento de Pedro, la seguridad de Valdés, el otro fútbol de Busquets o la eficacia de Bojan han resultado claves para alzarse con la liga de los récords, con la liga de los 99 puntos.  La Masía, capitaneada por uno de sus huéspedes más ilustres, Pep Guardiola, se ha ratificado como el principal activo y protagonista de un título coral donde se ha impuesto el sentimiento.

Por encima de las inversiones faraónicas,  de las campañas mediáticas a uno y otro lado del Puente Aéreo o del alarmante descenso de competitividad en el resto de equipos, la Masía ha defendido sus valores, su estilo y su filosofía para enmarcar un fútbol modernista que crea escuela. Un estilo que tendrá su extensión en el próximo Mundial de Sudáfrica, donde la Selección Española intentará conquistar el mundo desde el discurso romanticista. De hecho, la Roja se ha teñido de azulgrana con hasta siete integrantes en la lista previa del Seleccionador Nacional.

Y no estarán todos. Faltarán algunos como Bojan que se ha reivindicado a base de goles en el tramo final de la temporada hasta dejar sentado en el banquillo al fichaje más caro de la historia azulgrana, Zlatan Ibrahimovic. Cuestión de feeling y sentimiento. Guardiola se jugó la Liga con Bojan, Pedro y Messi, esencia de la ‘pedrera’ azulgrana. Entre los tres suman 54 goles, más del 50% de los tantos logrados por los  azulgranas en el campeonato nacional. Y es que cuando el equipo en que juegas es tu equipo no te esfuerzas, te entregas, tal y como reza la última campaña publicitaria culé.

Pero si hablamos de goles, tenemos que hablar del pichichi de la Liga, del Bota de Oro europeo y del para muchos mejor jugador del planeta: Leo Messi. El argentino se ha salido en una temporada en la que se ha impuesto a su archienemigo deportivo, Cristiano Ronaldo. Esa competencia ha hecho mejor a Leo, más decisivo, más imprescindible y más goleador que nunca. Sus 34 goles en Liga y sus 47 goles en todas las competiciones le ha igualado con Ronaldo Nazario da Lima (el primer Ronaldo) como máximo goleador azulgrana en una temporada.

El Bernabéu no fue una excepción. Pedro y Messi fueron protagonistas durante toda la temporada.

Todos conocíamos a Messi, aunque Guardiola se ha vuelto a sacar un nuevo as de la manga. Comenzó siendo Pedrito, luego nos dimos cuenta de que le sobraba el diminutivo y después de marcar en las seis competiciones que este año ha disputado el Barça se pidió la beatificación de San Pedro Bendito. Pedro Rodríguez Ledesma se ha convertido por méritos propios en el jugador revelación de la temporada. Su descaro, su olfato de gol, su efectividad, su ángel, y su entrega a la causa azulgrana ha sido de sobresaliente y la matrícula de honor puede llegar si el canario redondea su año acudiendo al Mundial.

Por detrás de estos estuvo Xavi, la extensión de Guardiola en el campo, más atrás Puyol y Piqué cerrando los caminos a los adversarios y en última línea todavía quedaría Valdés para echar el candado a la portería azulgrana. El de Llobregat se ha alzado por segundo año consecutivo con el Zamora de la Liga BBVA, como el portero menos goleado.

Pep también ha ampliado su libreto en busca de nuevas soluciones para que su proyecto no se ancle  en la gloria pasada. El ‘persistiremos’ se ha hecho más grande, más alto y más guapo para alcanzar una Liga única e irrepetible. Conociendo a Guardiola no se va a quedar ahí, Pep buscará la cuadratura del círculo y a la memoria me viene una apuesta tan suicida como imposible hace apenas unos años, en su primera etapa como técnico azulgrana Louis Van Gaal expresó su deseo de ganar la Copa de Europa con once canteranos titulares. Guardiola recogió ayer el guante asegurando a la afición que les deben una Champions. La ‘pedrera’ ya tiene nuevo reto.





El camino hacia El Dorado

1 12 2009

Escribo hoy jueves una entrada que tenía que haber llegado hasta estas páginas el martes, aunque las obligaciones universitarias impiden estirar los días más allá de las 24 horas. Ese día, el martes un joven argentino de apenas 22 años se convertía en el mejor jugador del año 2009. Ese día, se hacía público que Lionel Messi era el ganador del balón de oro que cada año concede la revista francesa France Football para distinguir al mejor jugador del año. Messi, que ya fue tercero en 2007 y segundo en 2008, ha alcanzado la cima en el 2009 batiendo récords de puntos y elogios, sin duda, el mejor año de su vida. El argentino sucede en el palmarés al portugués Cristiano Ronaldo, segundo este año.

La Pulga ha tocado el cielo

A esa cima ha llegado Messi regateando todas las adversidades que la vida le ha puesto por el camino. Su viaje hacia ese futuro dorado, hoy presente, lo ha hecho Leo a la inversa. Él y toda su familia tuvo que emigrar hasta Europa en busca de una oportunidad que allí, en su tierra natal, en Argentina le negaron. Sus problemas de crecimiento le empujaron a ese arriesgado viaje para seguir disfrutando del fútbol, su gran pasión. Así llegó a Barcelona para cautivar a todos con su escaso 1,30 y su inseparable pelota pegada al pie.

Su vida había dado un giro de 360º, un nuevo mundo se abría ante sus ojos y todos sus problemas se habían solucionado de repente. Messi podría seguir jugando al fútbol en una de las canteras más prolíficas del fútbol europeo, el FC Barcelona se haría cargo de los costes de su tratamiento y su padre y sus hermanos se trasladarían hasta la Ciudad Condal para acompañar a ‘La Pulga’ en su desafío. Ese niño de 13 no podía ni siquiera imaginar entonces lo lejos que llegarían sus gambeteos y sus eslalons, criados en los potreros argentinos, en las canchas de barrio de su Rosario natal.

Messi creció a partir de entonces más de lo que su 1,69 actual indica. No se entiende de otra manera que con esa altura haya tocado el cielo tan pronto. En esa empresa ayudó y mucho, la impagable labor realizada por todos y cada uno de los técnicos que han guiado los pasos de Leo Messi hasta la cima en la fábrica de los sueños que La Masía se ha convertido hoy. Este premio también es para ellos. El argentino es el primer galardonado ‘made in’ Barcelona.

Porque este Balón de Oro ha premiado unos valores, un estilo y una forma de entender y disfrutar del fútbol. La humildad, el sacrificio colectivo y el talento se ha impuesto a todos sus rivales, a pesar de que algunos de ellos comparten valores y colores con el argentino e incluso tienen mejor currículum. Precisamente eso le ha valido a su compañero de equipo,  Xavi para subirse al podio de los elegidos, ocupando el tercer puesto. Justo por detrás, cuarto, aparece Iniesta, la tercera pata de ese tridente con el que se ganan tripletes. Messi necesita a ambos (Xavi e Iniesta) dijo el otro día Guardiola, para desarrollar su tango rápido, y Xavi e Iniesta necesita a la ‘Pulga’ para seguir haciendo buenos los regalos y las asistencias.  No parece que nos necesiten (o nos reconozcan nuestros méritos)  los franceses, porque no sabemos qué más tiene que hacer un jugador español para ganar este galardón.

Messi se convierte así en el primer argentino (Di Stéfano y Sivori lo ganaron nacionalizados, español e italiano respectivamente) que gana el trofeo más prestigioso en el mundo del fútbol. Lo levantará el próximo domingo,  cuando confirme, con ese balón dorado entre las manos, que la gloria le ha llegado joven, esperemos que le dure. Ésa es la próxima estación del camino hacia El Dorado que inició hace ya nueve años.





30 años de La Masía

24 10 2009

Vive los momentos de mayor esplendor de su historia. La Masía, la fábrica de talentos azulgrana ha logrado a los 30 su madurez. Una madurez que disfruta reconfortada por los recientes éxitos. Poco o nada ha cambiado la fisonomía y el espirítu de unas instalaciones que se remodelaron en 1979 para convertirse en la residencia de los jugadores de las categorías inferiores del FC Barcelona. Hoy aquella quimera austera y visionaria se ha convertido en la referencia del fútbol español y en una de las canteras más prolíficas del panorama mundial.

Esta emblemática edificación es una antigua residencia payesa construida en 1702

Esta emblemática edificación es una antigua residencia payesa construida en 1702

Su historia, no obstante, se entronca en la construcción del nuevo estadio. En un principio La Masía se usó como taller para la confección de la maqueta y sala de trabajo de arquitectos y constructores del Camp Nou, como punto de partida de las visitas de altas personalidades y asociados a las obras de construcción del estadio y en la última etapa sede de las oficinas del club. No obstante, el auge del club y la creación de diversas secretarías determinó que la Masia no tuviese cabida suficiente como sede social.

Fue entonces cuando arrancó la leyenda. Bajo la presidencia de Josep Lluis Núñez, la Masia se convirtió en la residencia de los jóvenes jugadores con domicilio fuera de Barcelona. Las obras de adecuación se efectuaron con mucha rapidez, y el 20 de octubre de 1979 se inauguraba oficialmente para su nuevo uso. Los sueños y las ilusiones de aquellos niños se aposentaban a los pies del Camp Nou, desde donde cada noche soñaban con triunfar algún día.

La motivación la tenían a los pies de la cama, y eso unido al buen ambiente que se creó en la residencia y el trabajo constante de técnicos y preparadores dieron lugar a que muchos de ellos triunfaran e imitarán a sus ídolos de entonces. A Johan Cruyff, a Charly Rexach, a Quini, a Alexanco, … Así fueron muchos los que crecieron tanto futbolística como personalmente cobijado por esos muros, como Amor, Guardiola, Sergi, De la Peña, Puyol, Xavi, Reina, Víctor Valdés, Iniesta, Cesc, Arteta, Messi o Pedro.

Algunos de los residentes que han pasado por la Masía

Algunos de los residentes que han pasado por la Masía

Algunos de ellos se convirtieron en capitán y alma máter de su equipo. Como Pep Guardiola o Carles Puyol. El primero fue el cerebro del Dream Team y hoy es el entrenador del mejor Barça de la historia  y la voz más autorizada de esa entidad; mientras que ‘Puyi’ es el súmmun de la Masía, la esencia del barcelonismo.  En el ‘5’ culé se representa algunas de las cualidades con las que mi padre recordaba a ‘Tarzán’ Migueli, todo fuerza y sacrificio, todo pundonor y compromiso. Esas cualidades y su enorme derroche dentro del terreno de juego le han valido su renovación hasta el 2013 con las que pondrá fin a 15 temporadas vestido de azul y grana (las mismas que Migueli). Así, el central de La Pobla de Segur no vestirá otra camiseta que no sea la que lleva grabada en la piel, tal y como hizo otro de sus ídolos, Paolo Maldini.

Es la cosecha de la Masía, encumbrada en su momento más fertil. Pero la fábrica no descansa y la juventud y el descaro de estos chicos suman cada verano nuevos adeptos, respaldada por una política de continuidad y confianza por parte del club. Esos son los pilares de su éxito: la confianza y la continuidad. En la Masía el ejemplo y los motivos de superación están muy cerca, aunque pocos, ni siquiera los más aventureros soñaban aquel 20 de octubre de 1979 que 30 años después unos chicos criados en esa casa levantarían la tercera Copa de Europa del club, con el que conseguirían un triplete histórico. 7 de los 11 jugadores que saltaron al estadio Olímpico de Roma en la pasada final de la Champions se habían criado en la Masía.

Mira aquí la historia contada por uno de sus protagonistas, Andrés Iniesta:





El Tri-campeón luce cantera

25 07 2009

Fue ayer en Londres, en el mítico Wembley, donde la segunda temporada de la Era Guardiola comenzó con un empate a uno ante el Tottenham de Harry Redknapp. Los azulgrana se adelanteraron en el marcador con un tanto de Bojan Krkic en la primera mitad, mientras que el gol de los ‘spurs’ llegaba a pocos minutos de final, obra de Livermore. Guardiola volvió a tirar de canteranos ante las ausencias de Messi, Henry, Maxwell y los internacionales españoles, y éstos les respondieron a la perfección. Henrique, otra de las novedades esta temporada, también debutó con los culés aunque ayer sólo demostró nerviosismo e imprecisión.

Touré y Bojan fueron los grandes protagonistas del Barça en Wembley

Touré y Bojan fueron los grandes protagonistas del Barça en Wembley

Pocas deben ser, por tanto, las conclusiones sacadas por Guardiola de este primer bolo veraniego insertado en la Wembley Cup que estos días disputa el Barça en tierras londinenses. Faltaban casi todos los pilares básicos del equipo que conquistó el triplete y aunque los canteranos le pusieron mucha intensidad y ganas poco más se podía hacer a estas alturas de pretemporada. Lo más evidente es que el futuro está asegurado. Los nombres de Gai, Rochina, Muniesa…, comenzarán a sonar cada vez más a los culés y es posible que algunos de ellos se ganen un puesto en el primer equipo para cuando empiece lo serio.

Uno de los que tendrán que volver a pelearlo mucho  esta temporada será Bojan Krkic. El de Linyola es consciente de ello y ha vuelto enchufado. Ayer fue siempre un quebradero de cabeza para la defensa inglesa con su movilidad y sus desmarques. Él fue el encargado de abrir el marcador de este Barça post-triplete y ya se postula en posición de salida para luchar por un puesto en el once titular de Guardiola. Lo cierto es que volvió a demostrar que tiene el gol entre ceja y ceja y su proceso de maduración le puede llevar a convertirse en un recambio de lujo para Ibrahimovic. La temporada culé será muy larga y habrá oportunidades para todos. Bojan no suele desaprovecharlas.

Otro que crece centímetro a centímetro cada día en el Barça es la ‘torre marfileña’, Touré Yaya. Contra el Tottenham tiró de galones para hacerse con el control en el centro del campo y además se sumó al ataque con asiduidad. De hecho fue el artífice de un jugadón que Bojan se encargó de mandar para adentro. Estuvo a un alto nivel, al igual que Pedro otro habitual de La Masía que ya en la temporada pasada fue asiduo en las convocatorias de Guariola. Esta temporada puede ganar protagonismo ante la carencia de extremos que Pep pidió tras finalizar la pasada campaña. Ayer por lo pronto desbordó desde esa posición e incluso le fue anulado un gol legal en la primera mitad.

Con ese futuro tan prometedor sorprenden mucho más algunas de las gestiones realizadas por la Secretaría técnica del FC Barcelona. Hombres como Henrique (fichado la pasada campaña y que esta temporada ha vuelto tras concluir su cesión en el Bayer Leverkusen) o Keirrison (fichaje que se hizo oficial esta semana procedente del Palmeiras) no parecen tener el nivel que exige el Barça actual.

Keirrison rubricó este jueves su traspaso al Barça

Keirrison rubricó este jueves su traspaso al Barça

Henrique debutó ayer, y poco o nada pudo demostrar, por lo que su futuro no está nada claro. Más aun si como se aseguraba hoy Chygrynskiy, el central del Shaktar Donestk que enamoró a Guardiola la pasada campaña, está a punto de fichar por la entidad culé. Por su parte, su compatriota Keirrison no tendrá tantas oportunidades y esta misma temporada se marchará cedido a un club de primer nivel europeo para que se adapte al fútbol del viejo continente. Ambos llegan con muy buenas referencias pero el Barça exige algo más y sus nombres recuerdan demasiado a chascos de épocas pasadas. La Masía juega con el sentimiento y a ellos sólo les queda su calidad, algo que en Can Barça no siempre es suficiente.

Vea aquí el resumen del partido: