“El Madrid necesita separar la sección de baloncesto del fútbol”

21 04 2012

Alma máter del Real Madrid de Baloncesto, conocedor de todos los recovecos de esa casa en la que ha habitado durante 36 años, en la que ha ganado todo y en la que ha conocido los años de esplendor y las postales teñidas por la derrota. Ahora, retirado, todavía asesora al actual Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, cada vez que éste le requiere de sus servicios. Dice que acudir a una reunión en la sede de ACS le provoca más sudores que un partido ante el Maccabi o el CSKA, pero él no puede negarse porque por encima de todo es madridista. Así nos lo cuenta él.

Lolo Sainz, una institución del baloncesto español

PREGUNTA: ¿1999 es un año clave en su trayectoria como entrenador?

LOLO SAINZ: Fue una cosa rara lo que pasó en París 1999. Visto desde fuera fue una cosa rara. El equipo en la primera fase no estuvo muy acertado, estábamos prácticamente fuera, hubo un milagrito por parte de Francia y Eslovenia con un resultado que nos permitió meternos en la fase final y ahí fue donde el equipo salió adelante. Aunque no fue tan rara, porque yo lo definiría como el triunfo de un Equipo. El hecho de que el equipo saliera adelante, tuviera fe, con un poquito de suerte indudablemente por el resultado de Francia y Eslovenia. No fue porque fuéramos de pachanga, ni a tocar el acordeón o la guitarra, sino que íbamos a competir y teníamos un equipo sumamente competitivo, y además era un equipo, porque ellos mismos en determinados momentos hasta resolvían los problemas que podían salir dentro de lo que es estar cerca de dos meses concentrados, partidos, que las cosas no van bien, a veces surgen pequeños o grandes problemas y estos hombres eran capaces de resolverlos por ellos mismos siempre con permiso del entrenador. Yo siempre me acordaré de un día que me vinieron los 3 capitanes (los albertos y nacho rodríguez), y me dijeron que si podían tener una conversación los jugadores solo. Yo les dije que sí. Y yo creo que ahí nació lo que hoy está tan cacareado en la Federación Española de Baloncesto, de que ante todo y sobre todo somos un equipo.

P: ¿Siente usted que puso los cimientos de lo que es hoy la Selección Española de Baloncesto? ¿El espíritu que se respira?

R: Yo creo que viene un poquito antes. Yo cogí la Selección en 1993 y prácticamente repetí equipo, acababa de dejar el Joventut y en 10 días tenía que empezar con la Selección, y era muy difícil hacer un planteamiento diferente. Llevé muchos veteranos a Alemania e hicimos un magnífico Europeo. Pero hicimos un magnífico Europeo porque teníamos un magníficos jugadores pero aquello no era un equipo. Cada uno tiraba por su lado, no había una unión tan grande y verdadera como después la hubo y la hay ahora, sin embargo los jugadores jugaron muy bien. Yo creo que la sensación de lo que realmente fue el equipo nació un año antes del Europeo de París, fue en el Mundial de Grecia. Hicimos el mejor baloncesto de aquel Mundial, lo que pasa es que en el cruce nos tocó con Grecia, en casa. Estuvimos cerca de ellos, pero en baloncesto que el equipo anfitrión no se clasificara para la fase final del Mundial era una ruina porque el campo se quedaría vacío. Perdimos porque no supimos jugar, no solo contra Grecia, sino también contra el ambiente y contra la responsabilidad que teníamos.

P: Cuando usted entrenaba al Real Madrid y al Joventut la ACB tenía mucho más éxito que ahora tanto en la televisión como en los pabellones, la afición. Eso se ha perdido hoy, los aficionados consumen mucho más la NBA y Selección. ¿Por qué cree que la ACB no tiene tanto tirón en la actualidad?

R: La ACB se ha encontrado con un ‘enemigo’ que es la Selección Española. Todo el mundo espera a la Selección Española, porque uno puede ser del Barça, del Madrid, del Joventut, del Unicaja, pero realmente todos son de la Selección Española. Los grandes éxitos de ésta han enturbiado un poco lo que es el baloncesto ACB y no debería haber sido así, todo lo contrario, debería haber sido un realce. Yo creo que en la actualidad la ACB tiene muchos equipos, demasiados desde mi punto de vista, pero también es cierto que 8 o 9 equipos son de los que te llenan el pabellón diariamente, vayas donde vayas. Mira el otro día, el Caja Laboral – Real Madrid tuvo 15.000 espectadores, Estudiantes que está haciendo una campaña muy, muy, muy flojita es capaz de meter 9.000 o 10.000 espectadores en el Palacio de los Deportes. El Madrid también lleva a mucha gente, Unicaja siempre está lleno. Es decir, tampoco está tan mal con respecto al público. Otra cosa es la competición, todo el mundo está diciendo vamos a meternos entre los ocho primeros y luego los play-offs es lo que realmente interesa. No le dan mucha importancia a la competición regular, que la tiene, porque en la primera parte luchas por meterte en la Copa del Rey y luego por tener una buena posición para los play-offs. Pero eso la gente no lo termina de ver. Si hacemos historia hay partidos de play-offs que tienen menos interés de público que otros de la liga regular.

P: ¿Habría que cambiar el sistema de competición de la ACB?

R: Cuando yo iba a las reuniones de la ACB propuse que había que suprimir el Play-Off y los dirigentes me miraron como si estuviera loco. Llamaron hasta Florentino. Pero si vemos el play-off desde un punto de vista deportivo es injusto, el campeón tiene que ser el que quede primero en la Liga Regular. En fútbol se hizo hace muchos años y fue un fracaso estrepitoso. Creo que sería una buena solución, no obstante, no creo que eso vaya a ocurrir nunca porque con los play-offs también se busca tener más ingresos.

P: ¿En la Liga griega si ganas los dos partidos frente a un equipo en el play off comienzas con un punto de ventaja?

R: Es otra posibilidad. Yo lo he dado muchas vueltas y no he encontrado ninguna acertada.

P: Usted ha estado siempre muy ligado al Real Madrid ¿cómo cree que se están haciendo ahora las cosas en la sección de baloncesto?

R: He estado ligado al Real Madrid durante 36 años, media vida. Conozco muy bien la casa, es una casa muy especial que hay que conocer muy bien para saber lo que es el Real Madrid. Yo creo que ahora están pasando por visicitudes de organización. La gente que está intentando hacerlo bien, innovar, crear un equipo importante. Pero depende demasiado de las directrices del fútbol. Ante cualquier problemática, primero está el fútbol y luego el baloncesto. Yo tengo algunas anécdotas cuando era entrenador, una vez me llamó Mendoza porque quería hablar del equipo, me citó sobre las 11 y a las once menos diez estaba allí, esperando. Entre medias, llegó Butragueño y se coló, más tarde llegó Míchel y directo al despacho del presidente. Eso es un poco la realidad del baloncesto en el Real Madrid. Con Florentino todo es un poquito más serio, con él fui Director Deportivo en mi última etapa. A mi nunca me citaba en el club, siempre tenía que ir a sus oficinas de ACS, rodeado de guardaespaldas, es una experiencia que jamás olvidaré. Llegaba allí y eran los momentos más difíciles de mi vida. En el banquillo no tenía ningún problema, pero tener una reunión económica con Florentino es una de las peores cosas que me han pasado en mi vida. Lo primero que te decía es “haber si gastamos menos”, el presupuesto era alto, pero hace tres días habían anunciado que habían fichado a un mindundin que jugaba al fútbol por un montón de millones. Yo le dije un día a Florentino que no necesitábamos un sponsor, el sponsor es el fútbol, es la vaca sagrada. Es más, la sección de baloncesto debería estar apartada de la del fútbol, eso evitaría muchos problemas.

P: ¿Qué cree que le falta al Real Madrid para dar ese salto en Europa después de llegar a la Final Four la pasada temporada y quedarse en el Top 16 esta temporada?

R: Paciencia. En el Real Madrid es imposible, es un club en el que ser segundo es un fracasa. Yo he estado 14 años como entrenador y he pasado por situaciones importantes. Te criticaban porque no conseguías ser primero, eso me parece bien, pero si eras primero te criticaban porque no ganabas por más de 20 y si lo hacías te criticaban porque no jugabas bien. Era una continua presión que lo da la propia entidad. Lo que había que hacer es separar el baloncesto del resto de la entidad mandado desde arriba por el presidente, por Florentino Pérez. Darle tiempo, por ejemplo dos años. En dos años se pueden corregir muchas vicisitudes. Algo que no se está haciendo en los últimos años, se hacen buenos fichajes, aunque este año, por ejemplo, miras la plantilla y ves que el potencial está en el exterior, hay muy buenos jugadores, todos son magníficos. Pero echamos de menos un jugador interior importante. Está Felipe que es un luchador, está Tomic que es un poquito blandito, está Begic que es un poquito blandito, está Mirotic que es… polifacético pero nos falta lo que se conoce como una mala bestia en la pintura.

P: Cogemos el puente aéreo. ¿Cómo cree que se está tratando el baloncesto en el eterno rival?

R: Se estaban haciendo bien, porque en tiempos de Salvador Alemany se consiguió separar la sección de básket de la de fútbol. El presidente dejaba hacer mucho a Salvador Alemany y dos veces por temporada se despachaba con el presidente. En el Madrid esto no pasa. Cuando el baloncesto iba muy bien y el fútbol no tanto, el presidente se solía agarrar al básket. No sé ahora exactamente como está el Barcelona, Chichi Creus es un tío que lo hace muy bien, pero no sé si tiene el mismo poder que Salvador Alemany, del que se llegó a hablar que podía ser Presidente del Barça. Era una persona con mucha empatía y un empresario espectacular. No sé si siguen con las mismas directrices o no, pero sí es cierto que el Barça ha vivido unos años con esa libertad entre fútbol y básket.

P: ¿Cómo recuerda usted a Fernando Martín?

R: Lo recuerdo como un luchador inagotable, como un peleón de toda la vida que no daba nunca nada por perdido. En una palabra un ser competitivo al 100%. Él no podía entender que se saliera a jugar un partido sin grandes ansias de ganar ese partido, no podía entender que los entrenamientos no fueran competitivos. El siempre se decantaba por los jugadores competitivos que podían ayudar a su equipo. Siempre decía lo mismo, yo cuando estoy entrenando o jugando y salto a coger el rebote si no puedo coger el balón cojo la cabeza del rival.

P: ¿Un favorito para la ACB y para la Euroliga?

R: Para la ACB, por poco, pero ligeramente favorito el Barça. Porque el Real Madrid ha ganado al Barça a un partido, en la final de la Copa, pero a cinco partidos lo veo más difícil.

Para la Euroliga, solo el CSKA puede hacer frente al Barça si Kirilenko tiene su día, que a veces no está muy iluminado.

P: ¿Quién crees que ganará el anillo de la NBA?

R: Me gustaría que fueran los Angeles Lakers por Pau Gasol y el comportamiento poco ético, aunque son las reglas del juego que tienen allí, que han tenido con él. A ver si puede ser protagonista y les da un buen capón a los americanos.

P: ¿Quién será el próximo jugador español que dé el salto a la NBA?

R: Mirotic.

P: ¿Quien es el mejor jugador español del momento?

R: Por lo que representa, por lo que es válido, por lo que transmite, por su liderazgo, Juan Carlos Navarro. Es un jugador que me tiene cautivado, un ganador espectacular. Es un anti-scouting porque siempre hace cosas diferentes, es muy difícil de cogerle sus movimientos. Si tuviera que hacer un planteamiento con Navarro siempre estaría pendiente de que fallara sus tres primeros triples, posiblemente te meta el cuarto, pero eso le hace daño, porque cuando se viene arriba y se hace grande es cuando te hace dos triples seguidos.

P: ¿Creen que funcionan los cupos nacionales que se impusieron en la ACB?

R: Parto de la base de que el baloncesto en Europa y en el mundo debe ser abierto. Me parece bien que haya unos cupos de jugadores nacionales, pero tampoco me quita el sueño. Años atrás se decía desde la Federación que los extranjeros cerraban el paso a los nacionales, se hizo el cupo y siguen siendo los mismos jugadores los que van a la Selección. Cuando eres bueno da igual al que tengas por delante. Yo creo que el cupo se hizo porque los jugadores nacionales se estaban pasando un poco de rosca con sus pretensiones económicas para jugar, que eran horripilantes. Para mi el único problema que tiene el que haya tanto jugador extranjero es que se conviertan en mercenarios. Yo no concibo que un jugador como Djorjevic que estaba jugando en el Barça y era odiado en el Madrid. Al año siguiente estaba jugando con los blancos y era odiado por los azulgranas. Antes se fichaba a un jugador extranjero y estaba muchos años con nosotros, Walter Scerbiak estuvo 8 o 9 años en el Madrid, Clifford Luyck sigue en el Madrid, Wayne Brabender, hasta que se hizo español. Eso sí que es el jugador extranjero que se acopla, lo que no soporto es el jugador que se convierte en peón de base y que no fija su residencia en un sitio. Eso me molesta un poco. Aunque tal y como está ahora la competición no me parece mal, intenta dar una mayor igualdad a la competición. Económicamente sale más rentable a los equipos, pero que no sean petardos ¡eh!, de esos no los quiero.

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La guerra de los mundos

7 10 2010

La NBA está más cerca. El océano se acorta y cada vez es más fácil saltar el charco, acercarse a las estrellas y sentarse a la derecha de los genios. Allí reposa ya el Regal Barcelona, el primer equipo europeo que ha sido capaz de vencer al Campeón de la NBA, Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. 20.000 privilegiados han sido testigos de la machada del Campeón de Europa en un Palau Sant Jordi a reventar que ha disfrutado de un espectáculo a la altura de sus protagonistas.

 

Kobe no pudo con Navarro, Mickeal y compañía

 

Cierto es que los vencedores del último anillo se encuentran en plena pretemporada, sin el ritmo de competición adecuado y sin el rigor competitivo, que por otra parte, el Barça no ha abandonado desde la temporada pasada. Así, con un rival a tope de revoluciones y perfectamente engrasado, el orgullo y la calidad de los de púrpura y oro no fue suficiente. Y eso que el partido poco o nada tuvo de amistoso. Las estrellas norteamericanas estuvieron en el parqué más de lo esperado y entre ellas brilló con luz propia Pau Gasol. En su regreso a casa el pívot  de Sant Boi fue el alma de su equipo con 25 puntos y 10 rebotes, demostrando, una vez más, que su figura se agiganta a cada temporada, a cada partido con los angelinos.

Sobre todo, cuando Kobe no está afinado. Como hoy. Su maltrecha rodilla todavía no está al 100% y tal vez por eso su pique con Pete Mickeal (26 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias), uno de los destacados en el cuadro de Xavi Pascual, se lo llevó el jugador azulgrana, perfecto tanto ofensiva como defensivamente. En la intensidad y la entrega de ambos se adivinaba lo que había en juego. Prestigio, honor, orgullo.

Así lo entendió el Señor de los Anillos, Phil Jackson quien tuvo sobre el parqué durante 25 minutos a Kobe Bryant, bastante más de lo que él pretendía. Más aún,  Jackson tiró de su quinteto titular durante buena parte del partido y en los últimos minutos, en los minutos calientes del final del partido los hombres de púrpura fueron los mismos que allá por junio decidieron frente los Celtics unas finales NBA de ensueño. Fisher, Odom, Artest, Gasol y Bryant. Suena a gloria, suena a baloncesto de altos vuelos.

Y por encima de todos ellos sobre voló Juan Carlos Navarro. Reivindicativo y efectista, el escolta azulgrana demostró una vez más que Europa se le quedó pequeño hace tiempo, aunque en su día prefiriera seguir ejerciendo su dictadura en el Viejo Continente, antes que ser uno más en el ‘Showtime’ americano. Entre su repertorio, bombas, triples, penetraciones, tiros libres y liderazgo. Una auténtica pesadilla para Jackson y los suyos. Y eso que Pau ya le habría advertido a sus compañeros de lo que su gran amigo era capaz.

Xavi Pascual y los suyos se adaptaron mejor de lo esperado a las reglas NBA y se sobrepusieron al arbitraje de la pareja norteamericana que intentó barrer siempre para casa, con la intención de mantener vivo el partido hasta el final. Así fue, incluso con la nula aportación de Ricky Rubio, nefasto durante todo el partido, pero la muñeca más engrasada de los azulgrana fue definitiva y el resplandor de las estrellas que tenían enfrente no cegó sus ansias de triunfo. Los tiros libres terminaron decidiendo un partido épico en el que dos mundos se echaron un pulso por la hegemonía mundial. Los ángeles vestían hoy de azulgrana y así resulta más fácil entender el milagro.





Despegamos

4 09 2010

El Mundobasket ha comenzado hoy. No, no me he vuelto loco. El verdadero Mundial de Baloncesto en Turquía ha arrancado hoy con el inicio de los Octavos de final del torneo. Y cuando casi todos augurábamos problemas y de los gordos, el billete que hemos sacado no ha sido el de vuelta a casa, sino el que nos lleva directamente a los Cuartos de final, a la siguiente ronda en busca del oro. La España de Sergio Scariolo ha despegado esta tarde en su primer envite a vida o muerte frente a Grecia en una reedición de esa final que hace cuatro años nos elevó hasta la cima del mundo.

Con Navarro a la cabeza, la ÑBA voló hacia los cuartos de final

España ha vuelto a ser la ÑBA y ha llegado a tiempo para demostrar a sus rivales que es un equipo, una Selección muy a tener en cuenta en este tramo final del campeonato. La primera conclusión es que hemos vuelto a ser eso, un equipo y no un elenco de individualidades que hacían la guerra por su lado como pareció en toda la fase de grupos. Tanto el equipo titular como los teóricos suplentes (o segunda unidad utilizando el neologismo anglosajón tan de moda hoy) estuvieron a la altura de la camiseta tanto en intensidad como en acierto. Y las rotaciones fueron en casi todos los casos acertadas.

Sin ser un vendaval se jugó bien y se volvieron a recuperar las sensaciones de antaño. Grecia también fue un rival de altura y nos obligó a exigirnos, a subir varios peldaños más con respecto a la primera fase. Desde el principio los griegos salieron enchufadísimos aupados por Zisis y Schortsanitis (Baby Shaq). Entre ambos encontraron las rendijas tanto desde la línea exterior como bajo el aro. Nuestra defensa no terminaba de ajustarse en esos primeros minutos, aunque los puntos de Navarro, una vez más el líder del equipo, Garbajosa o Rudy nos ayudaban a mantenernos en el partido.

A pesar del arranque efectivo en ataque las dudas surgieron ante la facilidad de los Spanoulis, Zissis y Diamantidis para anotar. Sus temibles penetraciones provocaron más de un dolor de cabeza a Scariolo hasta que el entrenador italiano dio con la tecla. La entrada de Llull y Vázquez colaboraron a aminorar esa sangría defensiva y sobre todo sumaron en ataque para terminar venciendo el primer cuarto por un escueto 22-19. El triple final de Llull sirvió para recuperar la confianza y a uno de nuestros héroes.

Las rentas comenzaron a ampliarse mientras advertíamos el regreso de la ÑBA, basado una vez más en una defensa agobiante, en un contragolpe eficaz (aunque con el peligro siempre del adorno excesivo) y en un juego fluido cuando se atacaba cinco contra cinco. En ese tramo destacó la gran labor realizada por Fran Vázquez quien a base de rebotes y puntos se hizo el amo de la pintura. Su paso adelante fue tan decisivo que cuando no estaba en pista se le echaba de menos. Aportó intimidación, intensidad y efectividad el tiempo que estuvo sobre el parquet.

Y tras el descanso, la pájara. Los malos augurios, los tenebrosos recuerdos volvieron a nuestra cabeza tras ver como Grecia se ponía por delante en el marcado después de irse seis abajo en el marcador a los vestuarios. Una vez más Zissis y Diamantidis nos ejecutaban desde la media-larga distancia. El parcial fue de 0-7 y el momento crítico llegó en el minuto 27 cuando el marcador reflejaba un más que preocupante 45-51. A partir de ahí la defensa en zona se le atragantó como a lo largo del campeonato a Grecia. Fue nuestra salvación. Bueno esa, y la respuesta de Rudy a la ofensa griega. El mallorquín surgió para anotar, repartir asistencias y sacar personales que a la postre fueron decisivas.

Aún por encima de Rudy se alzó Juan Carlos Navarro, el gran capitán español. El ‘7’ de la España de básquet reservó sus mejores bombas para el último cuarto, justo cuando las muñecas se encogen a la mayoría, él reclamó el balón para culminar una actuación estratosférica, una más para el mejor escolta de Europa desde hace varias temporadas. Ese triple a poco más de dos minutos para el final con el defensor encima y su frialdad a la hora de anotar, cual martillo pilón, uno tras otro de los seis tiros libres que lanzó, le convirtieron en el máximo anotar del partido. 22 puntos en 25 minutos, 6/6 en tiros libres, 5/5 en tiros de dos.

Fue una muestra de nuestra grandeza. Una grandeza lograda hace tiempo, cuando la ÑBA se hizo mayor y adquirió los ‘vicios’ de las grandes. Nos hemos pasado toda la vida admirando la fiabilidad alemana en el deporte (y en la vida), la eterna competitividad argentina o la fortuna y la picaresca italiana y ahora no somos capaces de reconocer esos valores en los nuestros. Aquellos simplemente competían al 100%, se crecían cuando el límite entre la gloria y el fracaso se estrechaba, y eso ahora lo ha aprendido España. Necesitaban una motivación extra, un estímulo mayor, un reto inmediato, un todo o nada. Hoy han dado su primer zarpazo, el miércoles espera Serbia para reeditar la última final del Europeo. Los que nos temen son ellos, porque nosotros ya hemos despegado.





Un paso adelante

22 08 2010

Estamos más cerca. A un paso o a una canasta de la machada, del cambio de régimen, del salto definitivo hacia la galaxia NBA. Hoy la fortuna no terminó de vestirse de rojo y prefirió la planta atlética norteamericana, sus imponentes condiciones físicas y su espectacular calidad fuera de toda duda juegue quien juegue. A los nuestros, a los hombres de Sergio Scariolo se les apagó la luz en la última posesión, ésa que podía habernos dado una victoria de prestigio con sabor a revancha. Dos años después de aquella memorable final olímpica, de aquel mate de Rudy, de aquellos pasos de salida, de aquel 107-118, los mundos se aproximan y esa escalón se sitúa hoy en un solo punto: 86-85.

España volvió a plantar cara a EE.UU. y los mundos se acercan

De nuevo salimos del partido con la cabeza alta, con el regusto de una derrota agridulce y el orgullo de una generación de oro. Es cierto que el equipo estadounidense estaba falto de sus megaestrellas NBA, pero éstos son tan buenos que nos ayudan a darnos cuenta del estratosférico nivel de la Selección Española de Baloncesto. Quien también llegó al partido con la ausencia, conocida por todos, de nuestro mejor hombre, ese extraterrestre capaz de colgarse dos anillos en la meca del cine y defender con el compromiso de siempre a su país. En esta ocasión, Pau Gasol necesitaba un merecido descanso y sus canastas llegan ahora en forma de ánimo desde la grada.

Su liderazgo, como no podía ser de otra manera, se echó en falta ayer. Sobre todo al inicio cuando La Roja salió agarrotada y dubitativa ante el partido más esperado de esta preparación previa al Mundobasket de Turquía. Superados por el marco incomparable de una Caja Mágica abarrotada y sometidos al altísimo ritmo impuesto por los norteamericanos de salida, España no se encontraba y el juego no fluía. USA nos respetaba tanto que en ningún momento bajaron el pie del acelerador, aquello no era una pachanga de entrenamiento y nada tenía que ver con el partido disputado el día anterior frente a los lituanos.Esa condición también la ganamos hace dos años.

Tuvo que ser el gran capitán de esta Selección, Juan Carlos Navarro, el que asentara el juego y la calma de los nuestros con un par de triples marca de la casa. Junto a él, Ricky Rubio presentó sus credenciales al estrellato norteamericano, donde ya le esperan con los brazos abiertos. Su recital esta noche dejó con la boca abierta a los estadounidenses, a base de penetraciones imposibles, robos de todos los colores y distribución maestra del balón. Su perfil de agitador del juego  adquirió más protagonismo tras la lesión de Calderón, la única mala noticia de la noche. Habrá que esperar, pero tiene mala pinta lo del extremeño. 

Los Yankees vieron reducidas poco a poco sus rentas iniciales. Hasta que a menos de dos minutos para el final España empataba el partido a 80 puntos. Entre medias comprobamos que la magia NBA va más allá de los Kobe Bryant o Dwight Howard, por poner dos ejemplos. La ÑBA tuvo que vérselas con la versatilidad de Kevin Durant, el MVP del futuro, con la agilidad y velocidad de movimiento de Derrick Rose y con la veteranía de Lamar Odom. Con Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, guardando reposo por unas molestias, Chancey Billups asumió los mandos mientras mientras que Westbrook, Gay y Curry martilleaban nuestro aro.

Así las figuras de Marc Gasol y Felipe Reyes se agrandaron hasta llegar a los 17 puntos el primero;16 el segundo. Su labor en la pintura resultó fundamental y sus piques con Chandler y Odom llegaron a algo más que palabras en algún momento de partido. Marc tiró de su calidad y de su experiencia en la mejor liga del mundo para encontrar la rendija entre las torres norteamericanas. A Felipe, como siempre le valió con su casta, con su furia, y con su calidad, que también la tiene para mantener a los estadounidenses a tiro.

Y así llegamos al decisivo minuto final. A esa última posesión que España no supo gestionar, en gran medida, por la defensa en zona realizada por EE.UU. Ni Rudy, ni Navarro, ni Ricky Rubio fueron capaces de acertar con el aro. El doble tapón de Kevin Durant, el mejor jugador de la noche, acabó con nuestras ilusiones, aunque no borró la sonrisa de nuestra boca ni de la de los jugadores, conscientes de que tuvieron la oportunidad en sus manos y eso es un salto hacia adelante que nos acerca a la canasta de la galaxia NBA. La quimera, cada vez lo es menos.





Enganchados a la Ñ

20 08 2010

Está vez me despojé del cuaderno de notas, abandoné el micro y me olvidé de la cámara. Observé a la prensa, al resto de mis compañeros, con la distancia que no hace tanto nos separaba y me puse la camiseta como un espectador más. Necesité muy poco, en realidad para adaptarme a mi nuevo estatus y engancharme como uno más a ese ritmo vertiginoso y ese talento innato que destila cada partido de la ÑBA, la Selección Española de Baloncesto. El España-Lituania de esta noche lo presencié en un lugar privilegiado de la tribuna del Palacio de los Deportes de Madrid y como no podía ser de otra manera La Roja volvió a arrasar.

Marc Gasol se ha erigido en el líder sobre la cancha

El 94-75 final no deja lugar a dudas. Otra victoria (ya suman ocho de ocho en estos partidos de preparación), otra paliza, y un aviso para navegantes ante ese MundoBasket que emerge imponente a una semana vista del inicio. Sergio Scariolo volvió a contar con sus doce jugadores disponibles, tras la completa recuperación de Llul y los problemas musculares superados de Marc y Rudy. Sin duda, dos de los más destacados esta noche. El hermano pequeño de Pau Gasol cada vez lo es menos y ha cogido los galones en la pintura que hasta ayer portaba el pívot de Los Angeles Lakers. Rudy ha recuperado definitivamente la sonrisa con España, tras una aciaga temporada en la NBA.

Pero el talento rebosa a raudales en este grupo de amigos y las bombas de Navarro siguen detonando y destrozando a las defensas contrarias como siempre. Hoy su acierto en el tiro exterior ayudó a mantenerse a España cuando ésta peor lo pasaba ante las facilidades dadas en defensa. Los lituanos tiraron de su rabia y de la dureza que también les caracteriza para vengar la anterior derrota sufrida ante los nuestros en Vitoria hace poco más de dos semanas. Por eso su explosiva salida sorprendió a los nuestros e incluso durante algunos minutos del segundo cuarto llegaron a ir por delante en el marcador. De hecho el electrónico llegó demasiado igualado al descanso (49-41).

El panorama cambió tras el descanso. España se ajustó en defensa y los lituanos, capitaneados por un Kleiza (19 puntos) que en este equipo tiene que hacer de todo, dejaron de encontrar los caminos hacia el aro español. La diferencia fue alargándose a favor  de los hombres de Sergio Scariolo entre los robos de Ricky, los triples de Garbajosa o las penetraciones de Rudy Fernández. Arropados por las cerca de 9000 personas que acudieron al Palacio de los Deportes, uno de los mejores recintos que se pueden encontrar en la capital de España, el partido terminó convirtiéndose en una fiesta.

Tan solo emborronada por un gesto a medio camino entre la soberbia y la falta de educación. Faltaban menos de cinco minutos para el final del partido cuando la comitiva de EE.UU., encabezada por Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, abandonaban sus privilegiados asientos en la primera fila de la tribuna, a pie de pista. Su salida fue sonora, la pitada fue de aúpa. Ya habían visto suficiente, pensarían, para intentar frenarnos el próximo domingo en lo que puede ser una final anticipada del Mundial o una final pasada de Juegos Olímpicos. Aunque, por si acaso no será recomendable mostrar todo nuestro repertorio.

Entre otras cosas porque los estadounidenses ya han comprobado que estos chicos están a otro nivel, al nivel NBA y eso infunde respeto y temor a partes iguales. Sobre todo porque el compromiso con La Roja no ha menguado tras esas Olimpiadas en las que estuvimos a un suspiro, o a un arbitraje decente, de realizar la mayor machada de la historia del baloncesto. Y ellos llegan a este Mundial con el equipo ‘B’, huérfano de megaestrellas NBA. Con esos mismos antecedentes conquistamos el mundo hace cuatro años. Ahora la luna es nuestro próximo objetivo, Turquía nos espera.





Machada consumada

15 06 2010

“Hasta el 9 de junio la temporada era perfecta, algo raro ha pasado en estos últimos días”. Eran las primeras declaraciones de un confundido y disgustado Xavi Pascual tras haber perdido el play-off final por el título de la ACB frente al Caja Laboral por un contundente 3-0. Una vez más, David venció a Goliath, cuando nadie, sí nadie, confiaba en que el conjunto baskonista pudiera, siquiera, ganar un solo partido. El deporte, nuevamente, se ha encargado de ir en una dirección contraria a la lógica.

Justo Campeón. El Caja Laboral celebró por todo lo alto el título

Porque sólo desde la irracionalidad y la fe más absoluta se puede explicar el triunfo de los hombres de Dusko Ivanovic sobre la mejor plantila de Europa y el actual campeón continental. Eso, unido a un exceso de gloria y de partidos en los azulgranas han decantado la serie, sorprendentemente a favor del conjunto vasco. Tal vez, la inactividad culé en la última semana mientras veía por la tele como se resolvía la semifinal entre el Real Madrid y el Caja Laboral, puede haberle desconectado tanto en lo físico como en lo mental.

De hecho, los hombres de Xavi Pascual no han sabido afrontar ninguno de los tres partidos de la serie y sus urgencias y excesiva precipitación han sido una de las claves de sus tres derrotas consecutivas, algo insólito, si tenemos en cuenta que a lo largo de la temporada habían cosechado 5 derrotas (dos en Euroliga y tres en la ACB). Además el Caja Laboral no había conseguido ganarle en ninguno de sus enfrentamientos esta temporada y el Regal Barça era el único que había logrado ganar en el Buesa Arena. Si había un equipo capaz de remontar un 2-0 en un play-off ese era el equipo azulgrana.

Pero la estadística continuará vigente al menos una temporada más, gracias, sobre todo, a la estelar actuación en el definitivo partido de hoy de Fernando San Emeterio, clave también durante toda la serie, y especialmente acertado hoy. El alero vallisoletano se vistió hoy de Michael Jordan para emular al más grande y dar la vuelta a un partido loco en el último segundo. No le temblaron las manos ni las piernas para culminar un 2+1 heróico que llevó el delirio al Buesa Arena y abrió de par en par el paraíso baskonista. Su penetración a falta de 5 segundos para el final con dos abajo y ante la intimidadora presencia de Terrence Morris, es ya historia viva de las finales ACB. El norteamericano terminó colaborando con el héroe con una innecesaria falta en pleno vuelo sin motor de San Emeterio.

2+1 definitivo. Momento en que Morris intenta frenar en falta la penetración de San Emeterio

La machada llegó con suspense. Pero el tiro libre adicional hacía justicia al despliegue físico y táctico del conjunto vasco. También a su acto de fe y a las discutidas decisiones arbitrales. Una de ellas les condenó a la prórroga, cuando, precisamente, Morris taponaba ilegalmente un lanzamiento de Eliyahu. Los 40 minutos concluían así con empate a 66. La emoción, la tensión, la intensidad, la polémica arbitral y la lucha se ampliaban 5 minutos más. Y el público agradecía el espectáculo.

Ahí el Barça tiró de oficio y calidad para escaparse en el marcador y cuando más cuesta arriba se había puesto la final para el Caja Laboral resurgió la fe. A ello ayudaron todos porque hoy no solo fue excelente la aportación de San Emeterio, sino que Eliyahu, Tiago Splitter, a la postre, MVP (Jugador más valioso) de la final, o Marcelinho Huertas fueron capaces de maniatar y dejar en un simple boceto al equipo perfecto, al mejor Barça de la historia. Sobre ellos se cimentó la victoria más impredecible, el triunfo de la fe inquebrantable y la machada que más bocas ha cerrado (incluída la mía). ¡Enhorabuena Caja Laboral!





París ilumina al Barcelona

10 05 2010

Esta vez fue en Basket y no en fútbol. París fue Madrid, en esa anhelada final de la Champions League, que ya no será más que un oscuro objeto de deseo imposible. Lo de París fue un sueño hecho realidad, una nueva demostración de valores y una nueva lección de baloncesto. La enésima de esta temporada. Los chicos de Xavi Pascual culminaron en el Omnisport de Paris-Bercy con su recital ante el Olympiacos griego (86-68) su inmaculada marcha triunfal por Europa, para centrar los focos e iluminar a un equipo de leyenda.

Grimau elevó al cielo de París la segunda Euroliga de la historia azulgrana

De paso arrancaron de raíz la leyenda negra que se extendía sobre París y sobre el Regal Barça. El tapón de Montero será relevado en el imaginario culé por ese Roger Grimau, henchido, levantando una nueva Copa de Europa al cielo de París, el mismo que hace cuatro años descubrió la sonrisa de Ronaldinho y la fiereza de Eto’o. Ayer no se sufrió tanto. El Regal Barça no dio ninguna opción al multimillonario conjunto griego entrenado por Giannakis y barrió a su rival desde el principio imponiendo su tempo y su estilo en el partido. Una vez más, el deporte se encarga de demostrarnos que el dinero no compra los títulos.

Porque el Olympiacos es el equipo con mayor presuepuesto del viejo continente, 37 millones de euros, que cuenta con la plantilla más amplia, y con alguno de los hombres más decisivos de Europa, como Papaloukas o Teodosic. Por si todo eso no fuera suficiente, en su plantilla también se contabilizan dos jugadores ex-NBA, Childress y Kleiza son la guinda de un proyecto faraónico que no ha podido con los Navarro, MVP de la final y primer español que consigue este galardón gracias a sus 21 puntos en la final, Ricky, Mickeal, Vázquez, Lorbek y compañía.

Y por encima de todos ellos un hombre de apenas 37 años que llegó al banquillo azulgrana casi de puntillas y en apenas dos años ha hecho un máster acelerado de gestión, dirección y creación de un equipo ganador. Ese hombre es Xavi Pascual, un técnico de la casa que ha edificado uno de los mejores Barça de la historia a base de cantera combinados en su justa medida con cracks de la canasta de Europa. Les suena, verdad. La mano izquierda de Pascual y su incansable trabajo le ha valido para convertirse en el técnico más joven en alzar la Euroliga. Ricky Rubio también ha conseguido ese hito como jugador. Ahí hay, por tanto, equipo para rato.

En eso también tiene algo de culpa, Joan ‘Chichi’ Creus, el otro artífice de este gran equipo que cuenta con una plantilla muy compensada que ha sabido recuperarse de la marcha de dos pilares básicos como eran Ilyasova y Andersen y que cuenta con cinco catalanes, con cinco culés, en la plantilla. Quizá por ahí, por la gente de casa, resulta más fácil explicar el éxito de un equipo que ha terminado con la Navarrodependencia de golpe, que ha encontrado en Pete Mickeal a su hombre ganador y guía espiritual en los momentos difíciles (de éstos, tanto en el aspecto deportivo como en la vida sabe un rato el norteamericano), y en el discurso amable y ganador de Xavi Pascual una idea a la que aferrarse en cada partido. Es la idea de club, un modelo triunfador y un sentimiento que está dejando pequeño lo del más que un club, el equipo de Xavi Pascual es sobre todo una gran familia. ¡Chapeau, campeones!