La justicia de una injusticia

11 01 2011

“Yo no gano balones de oro, yo los fabrico”. La sentecia, a medio camino entre la confesión y la fanfarronería, es de Xavi Hernández, uno de los tres finalistas del Balón de Oro de este año, uno de los dos españoles que se quedó ayer a las puertas de la gloria. El otro fue Andrés Iniesta. Ambos fueron adelantados por la derecha y en el último instante por ese barrilete cósmico que amenaza con romper estadísticas y alzar premios a la velocidad con la que perfora redes. Leo Messi ganaba por segundo año consecutivo el Balón de Oro y hacía de la injusticia justicia.

Un Guardiola cariacontecido entrega el Premio a Messi

Fue la sorpresa de la noche y sin embargo, no sorprende tanto. Messi es, probablemente el mejor jugador del momento, idea ratificada por los más de 400 periodistas, entrenadores y futbolistas que votaron para otorgar este galardón a ‘La Pulga’ argentina. No puede hablarse de tongo, entonces, ni de cacicada de la FIFA hacia España. Y sin embargo, todavía tenemos el chasco a flor de piel, la mueca de decepción en el rostro. El paso de las horas ha atenuado la negación profunda, la reflexión ha dado paso a la cordura, la cual nos ha encaminado hasta rendición: Messi es demasiado bueno como para dejar escapar un premio.

Pero si Messi es tan bueno, en mayor o menor medida, hay algo de todo ese talento que le debe a esos dos escuderos, ataviados con frac de seda y pincel de fino estilista. Xavi e Iniesta le han hecho mejores y justo, necesario y algo tardío fue su reconocimiento en pleno vuelo de vuelta a sus dos compañeros de equipo: “esto es para Xavi y Andrés, ellos se lo merecen tanto o más que yo”.

Messi perdió la oportunidad de hacer eso mismo, incluso algo más cuando abrumado por los flashes de la sorpresa y la emoción recibió de manos de Guardiola (magnífico detalle de la FIFA, por otra parte), el Balón de Oro. Era la ocasión para meterse definitivamente al mundo del fútbol en el bolsillo. Sólo tenía que haber pedido a Xavi y a Andrés, dos de los que más le han ayudado a conseguir este galardón, que le acompañaran, que subieran al escenario para inmortalizar una foto histórica.

A partir de aquí las lecturas, las posibles razones que nos lleven a desentrañar una decisión tan justa para unos como injusta para otros. Nadie se puede negar en rotundo cuando se le concede un premio a Messi, aunque esta vez Messi no parecía el mejor. No lo parecía, me explico, porque los criterios para designar el ganador de este trofeo en anteriores ediciones eran los contraídos a lo largo del año. Era un premio que premiaba una temporada, no una trayectoria, o un momento actual. Y ahí Messi flaqueaba, porque a pesar de terminar la pasada temporada como Bota de Oro europeo y máximo goleador de la Liga Española, del Mundial se marchó por la puerta de atrás, sin poder llevar a su Selección más allá de Cuartos de final.

Xavi e Iniesta no le han echado tanto de menos cuando no han tenido a la Pulga como compañero, como el argentino lo ha hecho con ellos.  El Mundial de ambos fue sobresaliente, al igual que la temporada de Xavi, más floja la de Andrés. No obstante la presencia de ambos en la votación final les ha perjudicado, ya que los votos otorgados a ‘España’ se han dividido entre sus dos candidaturas. Por otro lado, el hecho de que tanto Xavi como Iniesta sean jugadores de un perfil muy parecido, en ningún caso goleadores, también ha contabilizado en su contra. Muchos de los que votaron a Xavi no votaron a Iniesta y viceversa.  A lo que habría que sumar la inclusión de cientos de países donde sólo ‘llegan’ los goles de Messi, sin reparar en las exhibiciones de cada fin de semana de nuestros dos centrocampistas.

Por ahí se explica otra de las claves de la votación. Este año ha sido el primero en que el Balón de Oro y el FIFA World Player se unificaban. Así, para el Balón de Oro FIFA 2010 votaban periodistas de la Revista France Football, Seleccionadores y Capitanes nacionales sin un criterio claro. Si bien los periodistas se ciñeron más a los parámetros clásicos (sólo con sus votos el ganador hubiera sido Wesley Sneijder), los Seleccionadores y Capitanes votaron al que ellos consideran mejor en los últimos tiempos (ahí salió ganador Messi). La FIFA no se preocupó en ningún momento por aclarar cuál era el criterio básico a pesar de la inclusión de un elevado número de países que votaban por primera vez.

Si no ha sido ahora, ya no será. ¿Qué más tenemos que hacer? Es el regusto amargo, el fatalismo patrio que ha resurgido entre los aficionados españoles. Simplemente (y desdramatizando) es la injusticia de los premios individuales en un deporte colectivo, tal y como ha señalado Xavi, poco antes de reconocer que ellos van a seguir compitiendo de igual a igual para volver aquí otro año. Tanto él como Iniesta ya han entrado a formar parte de esa ilustre lista de jugadores que se quedaron a las puertas del Balón de Oro. Hasta allí desterraron a Raúl en 2001, a Michael Laudrup o a Roberto Baggio. No obstante, los dos tienen tiempo y talento por delante para que, al igual que Messi, convertir la injusticia en justicia.

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Teconología cero

22 07 2010

Más árbitros y menos tecnología. Esa es la respuesta de la Subcomisión Técnica del International Football Association Board (IFAB) que acaba de aprobar la inclusión de dos árbitros asistentes adicionales para los partidos internacionales. De esta forma la International Board atiende la solicitud de varias asociaciones y confederaciones para llevar a cabo estos experimentos durante las dos próximas temporadas. En Europa, por tanto, contaremos con seis árbitros en los partidos de la Uefa Champions League, de la Europa League, en la Supercopa de Europa (que enfrentará al Atlético y al Inter de Rafa Benítez) y en la Copa de la Liga Francesa.

La figura del árbitro junto a la portería volverá a hacerse habitual

Los errores arbitrales del pasado Mundial de Sudáfrica 2010, en realiadad los últimos de una larguísima lista, reabrieron la polémica sobre el uso o no de la tecnología en el mundo del fútbol. La International Board reaccionó rápido y en la reunión celebrada ayer en Cardiff, éste fue el único punto del día. Una vez aprobada la inclusión de los dos árbitros adicionales y, tal y como aseguró Joseph Blatter, Presidente de la FIFA, tras pedir perdón a las selecciones damnificadas en Sudáfrica, en ningún caso se contempla el uso del vídeo para revisar o rearbitrar determinadas jugadas. Algo ya habitual en una amplia mayoría de deportes.

La tecnología sólo se contempla para las jugadas polémicas que se produzcan en la línea de gol. Aunque ahí tanto la FIFA como la International Board hacen otro regate para no tomar el camino más recto. Se ha hablado de incorporar chips inteligentes a los balones, de inclinar el campo al estilo Premier League (sin duda, lo más práctico) o de colocar sensores en las porterías, pero el video sigue siendo un tema tabú. Incluso, la incorporación de estos dos nuevos asistentes es un atajo más con el que negar la irrremediable eficacia del video.

Y los antecedentes no son excesivamente halagüeños. Los árbitros adicionales o árbitros de línea de gol se han probado este año en la Europa League y su actuación ha dejado mucho que desear. En el recuerdo ese penalti no pitado en el área del Atlético de Madrid frente al Valencia, en el que el gigantón Zigic terminó  con la camiseta echa jirones. No siempre seis ojos ven más que dos, sobre todo cuando faltan agallas o jerarquía para señalar lo que se ve. Su poder parece más intimidatorio que real. Se piensa que con un árbitro mirando a los jugadores cara a cara se evitarán los agarrones, los empujones y los barullos en las áreas.

La experiencia niega tan ingenua idea y amenaza con no ser suficiente cuando un balón traspase por centímetros la línea de gol. La FIFA y la International Board no han inventado nada nuevo (estos jueces de línea ya existieron en los inicios del fútbol) y se niegan, sin embargo a reinventar un fútbol moderno, adecuado a los tiempos. La tecnología no erradicaría la polémica, no terminaría con la salsa del fútbol y no se arrancaría el aura que lo ha convertido en el deporte de masas por excelencia. Se trata, simplemente, de dar un paso hacia delante en el único campo que todavía vive bajo el amparo de otra época, el del arbitraje.

A buen seguro el vídeo hubiera evitado errores garrafales como éstos: