Un día 10

10 10 2010

Álex Crivillé ya tiene sucesor. Mucho ha llovido desde aquel 1999 en el que el hoy comentarista de TVE superaba al mito, rompía una barrera y hacía historia. Crivillé se convertía en el primer español en ganar un mundial de la máxima categoría al extraterrestre Mick Doohan, y hoy, otro 99 saborea las mieles de ser el número 1. Ese es el número que porta en el cadenado Jorge Lorenzo, el triunfal campeón del mundo de Moto GP, pero él no ha sido el único que se ha sentido el mejor del mundo en lo suyo. Para culminar este día 10 (10/10/2010), Toni Elías se alzaba con el título mundial en la categoría de Moto 2, mientras que en 125cc nos asegurábamos otro campeón español.  No me cansaré de repetirlo, es nuestro año.

 

Esa mirada felina ya se marca nuevos retos

 

 

Así debe pensarlo Jorge Lorenzo, quien por fín ha logrado su sueño. Ese que ya nos advertía con aire chulesco y guerrero un renacuajo de 13 años: “quiero ser campeón del mundo, quiero ganar a Rossi”. Diez años después, lo ha conseguido. Su carácter indómito, su gen ganador y su cabezonería le ha granjeado un lugar en el Olimpo, un sillón entre los más grandes. Cuando Rossi levantó ese muro que separaba sus destinos bajo el mismo techo, sabía muy bien lo que hacía. Al final ha sido él, Rossi, quien se ha tenido que marchar de casa, empujado por el nuevo ídolo.

Habrá quien recuerde que ha sido una temporada extraña, con demasiadas facilidades para el piloto mallorquín, en la que Rossi no ha sido Rossi tras una caída inoportuna, en la que Stoner empezó con el pie cambiado y en la que Pedrosa, el último que podía hacerle sombra, se partía la clavícula por cuatro sitios hace dos semanas para dejarle el título en bandeja. A Lorenzo, todo eso hoy le dará igual, porque ha sido él y no otros el que  ha subido al podio en 13 de los 15 grandes premios disputados, de los que ha ganado 7.

Por su regularidad y por la templanza de esos caballos que no sólo ha tenido que domar bajo su montura, sino en su plano más personal, se explica su triunfo, su paso hacia delante, la subida de ese escalón que separa a los mortales de los mitos. Su espíritu guerrero (ése, en realidad, es su apellido materno) le ha valido para torear las embestidas de los rivales tanto dentro como fuera de la pista y al final su cabeza fría y su pilotaje aguerrido han sido suficiente para cumplir el sueño de su vida, ser campeón del mundo de motociclismo. Tal y como él mismo ha reconocido ya se puede morir tranquilo, aunque conociendo al mallorquín, el show debe continuar.

Otro que ha sabido reponerse de las múltiples cornadas de la vida ha sido Toni Elías, el vencedor en Moto2. El piloto catalán se ha convertido en el primer campeón de la recién estrenada categoría, tras varios desengaños en MotoGP. A Elías su premio le ha llegado cuando menos lo esperaba, pero ha sido la recompensa a su continuo trabajo, a su peregrinar por el desierto. Su regularidad y su experiencia le ha reportado a sus 27 años su primer título mundial y a buen seguro que la espera y el esfuerzo harán más dulce este premio.

Como lo será para uno de los pilotos españoles de 125cc que saboreará el triunfo mundial en las próximas fechas. Porque hoy también supimos que entre Marc Márquez, Nico Terol y Pol Espargaró saldrá un nuevo campeón del mundo español para redondear un triplete histórico en todas las categorías. Será un nuevo hito para el deporte español que exprime su época dorada con unas notas que se están instalando con demasiada frecuencia en la excelencia. Lo de hoy fue de matrícula de honor, así que hay que disfrutarlo.

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Un domingo patrio

2 05 2010

Hace tiempo que el deporte se convirtió en la mejor anestesia de un país que no resurge en lo económico y que agota las ayudas sociales que hasta ahora han sido gran parte de su sustento. Hoy ha sido un día anestesiante. Hoy ha sido uno de esos días que hacen afición, porque el himno ha resonado a los cuatros vientos por varios de los rincones del planeta. En Motociclismo, Tenis o Ciclismo hemos vuelto a demostrar que somos una potencia mundial en casi todo.

Deportividad. Gran gesto entre los dos pilotos españoles

La fiesta comenzó en Jerez, cuna del moticiclismo nacional. Allí, en  ‘La catedral’ han visto el cuarto triplete español de la historia. Lorenzo en Moto GP, Toni Elías en Moto 2 y Pol Espargaró en 125cc coparon el primer puesto del cajón en todas las categorías. Por si ello fuera poco, en el octavo de litro las tres plazas del podio estuvieron ocupadas por pilotos españoles. Segundo fue Nico Terol y tercero, Tito Rabat. En Moto GP, Pedrosa secundó el ‘show’ de Lorenzo.

Mención especial merece éste último, que ante su público realizó una remontada épica a las que últimamente nos está malacostumbrado. Tras una mala salida le tocó acelerar a fondo y comenzar a pasar rivales. A media carrera alcanzó a Rossi y no contento con eso, pasó fácil al ‘Doctor’ para dar caza a su enemigo más íntimo: Dani Pedrosa. A éste lo alcanzó a última hora para propinarle un hachazo donde más duele, en la última vuelta. Luego, una vez cruzada la bandera a cuadros montó el show que tanto le gusta y terminó mojándose para delirio de la hinchada española.

La racha continuó en el tenis, donde la moneda contaban con dos caras. Ésas eran la de Rafa Nadal y David Ferrer, que se disputaban el Masters 1000 de Roma. Nadal volvió a demostrar que ha vuelto al planeta tierra para quedarse y se alzó con su quinto trofeo en el Foro Itálico de la Ciudad Eterna. Era el 17º Master 1000 del manacorí, con el que alcanza a un mito de la raqueta como André Angassi en torneos de este calibre.

Como en casa. Nadal conquista Roma por quinta vez

Poco o nada pudo hacer David Ferrer ante el vendaval del número 3 del mundo que ventiló el partido con un 7-5 y 6-2. Al gran tenis desarrollado por Rafa le ayudó los continuos parones provocados por la lluvia que impidió a Ferrer imprimir el ritmo apresurado y sin tregua que a él le gusta. Nadal aprovechó los juegos claves al final del primer set y al inicio del segundo para imponer con su característico martillo pilón y romper, así, la final. Luego ya saben, mordisco al trofeo, fotos para la posteridad y agradecimientos para todos, incluído el rival. Todo un clásico, con el que Nadal comienza a prepararse (y a recuperar la confianza) cuando se avistan las principales cotas de la temporada.

La fiesta la culminó Valverde, quien se impuso en la última etapa del Tour de Romandía y se alzó con la general. Una nueva victoria del murciano que bien le vendrá para reconfortar el espítitu y las piernas, de un ciclista que lleva mucho tiempo viviendo bajo sospecha. El triunfo vuelve a demostrar la buena salud de nuestro ciclismo, impertérrito ante los interesados que intentan mancharlo día a día. Una muestra más del buen nivel de nuestro deporte, al que a buen seguro le quedan muchos domingos como éste, instalados, como estamos en la Edad de Oro del deporte español.





El 9º huevo de oro de Rossi

25 10 2009

Como Valentino se doctoró hace tiempo, ahora se dedica a criar gallinas.  Hoy ha logrado su 9º huevo de oro, su 9º campeonato mundial de motociclismo. A sus treinta años Rossi lo ha vuelto a hacer y se ha proclamado campeón de Moto GP (6 veces campeón de MotoGP y 1 de 500cc) por séptima vez en su carrera tras finalizar tercero en el GP de Malasia, por detrás de Stoner y Pedrosa. Lorenzo el rival que ha obligado a sacar lo mejor de sí mismo a ‘Il Dottore’ ha concluido cuarto la carrera tras salir desde la última posición.

Rossi con su huevo en el podio

Rossi con su huevo en el podio

Pero la machada hoy lleva denominación de origen: made in Tavullia. Desde allí se ha traído Rossi a sus amigos (y a la gallina de los huevos de oro) para volver a demostrar que las exhibiciones del italiano son tan espectaculares dentro como fuera de la pista. Hoy, dentro del asfalto no ha necesitado un recital. Le ha bastado sacar la calculadora y mantener a Lorenzo a raya. Los recitales ya los había repartido a lo largo de la temporada en carreras memorables con su compañero de equipo, nuestro Jorge Lorenzo,  que ha visto más cerca que nunca la victoria final en Moto GP.

Pero el mallorquín no tiene gallinas. Porque ahí Rossi sí sacó todo su talento. Fue en la celebración, con el título en el bolsillo, sus amigos, esos que se trajo de su Tavullia natal le ayudaron a montar el show. Para ello salieron parapetados en las típicas camisetas conmemorativas y con una gallina vieja en brazos. Luego se la dieron a Rossi, otra gallina vieja,  junto al huevo que había incubado. Era el 9º de la cosecha y con el subió al podio para conmemorar su nuevo hito, recordando al mundo que la gallina vieja hace buen caldo.

Porque Rossi es un tipo especial, genuino y único. Capaz de ser tan admirado por sus fans como por sus rivales, forma parte ua de la leyenda del motociclismo y del deporte mundial. Porque ‘Il Dottore’ ha demostrado por enésima vez ser el mejor dentro y fuera de la pista. Su mito crece a la velocidad a la que pilota su moto (da igual si Aprilia, Honda o Yamaha) para superar líneas de meta y proponerse nuevos retos. Pocos le quedan ya, si acaso el número de victorías de Giacomo Agostini (está sólo a 20 victorias) y el más difícil de los 12+1 títulos de Ángel Nieto.Y es que a Rossi le queda cuerda para rato mientras su dominio parece incontestable, porque el campeonísimo italiano tiene la capacidad de resurgir de sus cenizas cual ave fénix para reinventarse a sí mismo. Por ello la historia ya le reserva un sitio entre los más grandes de este deporte, en un olimpo donde ya no podrá faltar ‘Il Dottore’.