¡Feliz Año Nuevo!

11 07 2011

Suenan las 12 campanadas y esta vez no hay uvas que llevarse a la boca, no hay champán que descorchar ni grandes reuniones familiares. Todo aquello se agotó esa noche. Sin embargo, la memoria rescata 12 momentos únicos, tal vez más, de aquella noche, de aquel día marcado a fuego en la retina y en los corazones de todos los españoles. La sonrisa acompaña a los pensamientos mientras el pecho, henchido, luce orgulloso esa estrella que todos soñamos de pequeño portar ahí, en la camiseta de nuestra Selección. Han pasado 365 días de aquello y hoy es el 1 del 1 del año 1 d.C (después de ser Campeones). ¡Feliz Año Nuevo a todos!

La 12º uva sabía a gloria y eternidad

La memoria se traslada rauda hasta el desván de las efemérides y allí encuentra, en un lugar privilegiado, la acaecida el 11 de julio de 2010, el día que convertimos Johannesburgo en la capital española y al Soccer City en una improvisada Puerta del Sol donde alumbramos algo más que el nacimiento de un nuevo año; el inicio de una nueva era. Tras culminar el sueño de aquella noche de verano que muchos alargaron hasta que se hizo de día, todos nos fuímos a la cama embriagados por las 12 uvas de la felicidad que no hizo falta comerse aquella noche.

1º uva.- El día amaneció caluroso, incluso en Johannesburgo (en pleno invierno), con un sol más rojizo que de costumbre. Se trataba de la primera señal. Había llegado nuestro día y cada uno de nosotros hizo cuanto pudo para calmar los nervios de esa mañana eterna. La primera uva fue el remedio para esa ansiedad.

2º uva.- La indumentaria de ese día no se olvida. Nada de camisa, corbata o americana. Nuestras nocheviejas son distintas. Aquel primer día del año O de nuestra era un color se imponía al resto, el rojo de La Roja. Los complementos más buscados eran el bañador, las chanclas y alguna que otra bandera. La segunda uva debía mostrar nuestro orgullo.

3º uva.- Había que ‘matar’ el tiempo hasta que llegara la fiesta. Por eso, en esa mañana eterna se ajustaban los últimos detalles, se remataban los preparativos. Las llamadas a amigos y compañeros se multiplicaban para conocer cómo vivían otros el mismo sueño. La tercera uva nos convencía de que nada podía fallar.

4º uva.- Con la cuarta nos atragantamos y los fantasmas abrieron la puerta de nuestro lado oscuro. Vimos a los holandeses altos, fornidos, rapidísimos, técnicamente buenos y con la deuda histórica sobre sus espaldas. Ellos ya habían ido dos veces a esa fiesta y en ninguna consiguieron ligarse a la chica guapa. Definitivamente, la cuarta uva nos llenó de dudas.

5ª uva.- Salimos adelante con el descanso reparador de una buena siesta que aliviara nuestros temores. Había que hacer patria hasta del descanso y ahí nos volvimos a sentir ganadores. Algunos ya vieron entre sueños lo que nos esperaba, el otro gran sueño, aunque nadie lo reveló para que, por fin, se cumpliera. La quinta uva supo a calma y revelación. 

6º uva.- Con la tarde ya avanzaba y los nervios en estado creciente tocaba ponerse guapo para la fiesta. Era el tiempo de los adornos, de hondear las banderas más grandes, de alzar las bufandas al aire, de sacar las pinturas de guerra y de calentar las gargantas para lo que nos esperaba. La sexta uva nos puso la cara roja y el corazón a cien.

7ª uva.- A las citas con la historia se llega con puntualidad, para no dejar pasar la oportunidad. Las reuniones, los corrillos y, nuevamente, los cánticos fueron la terapia con la que ‘matar’ los nervios en primera línea de batalla. La séptima uva fue regada con cerveza, coca-cola, vino, agua o cualquier otra cosa con la que refrescar el volcán de sentimientos que recorría el alma.

8º uva.- Puntuales fueron también los holandeses, quiénes pronto se especializaron en las malas artas. Así nos dimos cuenta de que aquello no sería fácil pero nos dio igual. Habíamos esperado toda una vida ese ‘baile’ y ahora no íbamos a arrugarnos. La octava uva rezumaba arrojo y decisión.

9º uva.- Nos sabíamos el baile y nuestro discurso, el movimiento de pies y los pasos a dar por la cabeza para llegar al gol con los pies. Y sin embargo, no éramos capaces de interpretar nuestra función. Algo fallaba en el momento justo para dar con la tecla que nos alzase al cielo. La 9º uva nos dejaba un regusto agridulce.

10º uva.- Ante la imposibilidad de llegar al cielo por nuestros atajos, imploramos la bajada de éste a la tierra. En medio de las dificultades nos encomendamos a lo divino para hacer realidad los sueños mundanos. Y entonces le reconocimos en él. Otra vez el Santo nos salvaba en el abismo, otra vez el Santo se acomodaba bajo nuestra portería. Era otra señal, nos habían perdonado la vida. La 10º uva destilaba redención y santidad.

La 10º uva, nuestra redención. El destino nos daba la segunda oportunidad

11º uva.- Era la uva de los elegidos. La de los 11 de Johannesburgo, la de los 11 de Sudáfrica. Era la uva de Iniesta, el único de La Roja que entiende de caldos y posee una bodega. Él paró el tiempo para desatar la locura con un gol que vino del más allá, guiado por el mayor gesto de amistad y emotividad que se recuerda. Dani Jarque también golpeó ese balón y así era imposible pararlo. Aquella uva, la 11º, estuvo bañada en lágrimas y supo a euforia.

Aquella uva, la 11º, estuvo bañada en lágrimas y supo a euforia

12º uva.- Porque para entonces nos sabíamos Campeones del Mundo. Habíamos conquistado a la chica, que relucía orgullosa a la espera de su nuevo acompañante, a la espera del último baile de la noche, ante la atenta mirada de millones de personas y de las estrellas que abarrotaban el cielo sudafricano. De allí arrancamos una para coserla para siempre en nuestro pecho.  Y así, radiantes de felicidad y orgullo paladeamos la 12º uva. Aquel sería un gran año, esa uva, degustada por Casillas antes que nadie, sabía a gloria y eternidad. 

Una vez más, ¡Feliz Año Nuevo!





El fútbol tiene la palabra

3 05 2011

Aunque las denuncias, el césped alto, los teatreros y el cruce de vídeos y declaraciones no nos dejen ver la pelotita, ésta existe y hoy echará a rodar a partir de las 20.45 h. en un partido que hace unos meses hubiera sido el mayor anhelo de todos los aficionados al fútbol y hoy, con toda una semifinal de Champions League de fondo, se ve como un engorroso ¿trámite?, como el último rescoldo de un fuego que dejará quemaduras de diverso grado. A ello ayuda el ‘espectáculo’ de estos últimos 17 días, donde la imagen de ambos equipos, de ambas instituciones han sufrido más fuera del campo que dentro.

El balón debería ser el único protagonista para llegar ahí, al remodelado estadio de Wembley

Y sin embargo, la esperanza se vuelve a abrir en estas horas previas ante el mejor partido del mundo que se puede ver en estos momentos en el planeta fútbol. Porque el fútbol volverá hoy a tener la palabra, el fútbol y sólo el fútbol, a pesar de todo. Porque el Real Madrid tendrá que dejar atrás su planteamiento rácano, porque el Barça no podrá abusar en el Camp Nou de la posesión-ficción, porque ambos tendrán que manejar los nervios y la tensión reinante y ésta debería representarse en el ímpetu de unos por convertirse en héroes de la remontada y la pasión de otros por cerrar el círculo en Wembley.

En juego, nada más y nada menos, que una Final de Copa de Europa, que ahora aparece difuminada por una guerra sin sentido que está mostrando al mundo las más bajas pasiones de nuestro fútbol. Ése mismo que asombró  a todos por su discurso poético y ejemplarizante el pasado verano. Y ahora son pocos los ejemplos que se pueden rescatar de este carrusel de clásicos, más allá del exquisito comportamiento sobre el verde de Casillas y Xavi, siempre atentos a sofocar cualquier fuego, siempre dispuestos a dar la cara en la derrota y en la victoria.

Ambas caras las conoceremos a eso de las 22.30 h, o quien sabe, tal vez más allá de las 23.15 h. en lo que debería ser un espectáculo meramente deportivo, con un Madrid a tumba abierta o si lo prefieren un Madrid al nivel de la Final de la Copa del Rey, que busque reafirmarse en sus virtudes, en sus valores (si se quiere), antes que en negar las virtudes del rival. Ese Madrid es capaz de todo, porque nadie como él se mueve mejor en el terreno de la heróica. Y ese suelo lo pisarán esta noche cuando salten al Camp Nou.

Con ese convencimiento saltarán al coliseo azulgrana, contraviniendo el discurso público de su segundo entrenador (Karanka) o de su primero (Mourinho), conscientes de sus armas (el ataque en tromba, la presión asfixiante, la velocidad a la espalda de la defensa del Barça) tan poco practicadas por este Madrid de Mourinho, pero muy habitual con ‘su’ Chelsea o ‘su’ Inter. Conscientes también de sus bajas: Khedira lesionado, Pepe y Sergio Ramos sancionados. Conscientes, en definitiva, de su reto, porque nadie nunca ha remontado el 0-2 de la ida con el que hoy acuden al Camp Nou los blancos.

Para combatir al fútbol blanco, desde la orilla de enfrente se contraprogramará más fútbol. Porque el Barça no tiene otro registro en su guión, un guión que pasa por controlar un partido, una euforia y una rivalidad sobredimensionada en estos últimos días. No se maneja bien el Barça cuando a su sinfonía armoniosa y alegre se enmaraña con desafines como los de Pedro o Busquets en el Bernabéu, cuando la confrontación y el ruido no dejan espacio a su discurso poético. Puede que hoy  sean más prosaicos que de costumbres, acomodados en la ventaja que un gol blanco puede convertir en efímera o cuanto menos en inquietante.

Saldrá el Barça a defenderse con la pelota, porque ese es su mejor ataque, pero si el Madrid consigue arrebatársela, siempre encontrará un hueco, un robo o una carrera de Pedro, de Messi o de Villa para cerrar una eliminatoria encarrilada, pero no sentenciada. Eso ya se lo habrá recordado Pep por activa y por pasiva a los suyos, reconfortados por la mejor noticia que ha vivido el mundo del fútbol en el último mes, la vuelta de Abidal a una convocatoria. Con el ánimo de Abidal saldrán a ganar porque no saben hacer otra cosa. Si los dos, hicieran eso, salir a ganar, salir a jugar al fútbol, sobrarán las palabras, sobrará todo lo demás.





In crescendo

20 10 2010

Poco a poco, piano a piano, más andante de lo esperado por algunos, por la mayoría. Mourinho continúa labrando su Madrid con mimo y esmero en busca de ese equipo de autor que justifique su fichaje. Hasta ahora ‘sólo’ ganaba. Anoche, además, hizo vibrar al Santiago Bernabéu ante un equipo con solera, con tradición y con galones sobre el pecho. La leyenda de los dos equipos con más Copas de Europa se dio cita en el coliseo blanco para testar el pulso de ambos, el del joven apuesto y el del veterano seductor.

El Madrid ya es un equipo

Nuevamente ganó la juventud. Porque el brío y el descaro del equipo de Mou supo buscar los achaques de ese galán de película negra que ya tiene demasiadas arrugas. Poco, muy poco le duró la esencia de equipo grande al Milan de Allegri quien quiso ganar el partido desde la rueda de prensa a su homólogo portugués y salió trasquilado. Sobre el campo, las bravuconadas rossoneri aguantaron 15 minutos. Los que tardó Cristiano Ronaldo y compañía en alejar los viejos fantasmas italianos. Dos goles, dos soplos, dos regalos, dos aciertos, y partido sentenciado.

Porque el Milan ya no tiene el cuerpo para fiestas y ojo, que nadie duda de su galantería, de su calidad, de su aroma de dandi. Hablar de Pirlo, de Seedorf, de Gatusso, de Ronaldinho, incluso de Ibrahimovic suena a pasado y tan sólo Pato o Robinho proyectan sus carreras hacia el futuro. Por ello, Mourinho buscó sus debilidades, imprimió un fuerte ritmo de juego desde el inicio y adelantó la presión hasta más allá de la línea de tres cuartos de cancha. Con la velocidad y un trenzado juego por bandas el Madrid desarboló a los italianos con menos sudor de lo esperado.

El Milan tiró de orgullo y de las dosis de clase que todavía atesoran las botas de sus principales estrellas. La osadía del jovenzuelo se convirtió en pereza y su siestecita tras la salida en tromba bien pudo costarle algún disgusto a los blancos. Pero Casillas ha acorazado sus inmediaciones para sufrir menos de lo que acostumbraba. Para cuando esa valla se salta ya está él detrás. Como en esa estratosférica falta de Pirlo que Casillas se encargó de enviar al limbo.

Prácticamente ahí se acabó el Milan, que con su paso al tran-tran no fue capaz de poner en mayores dificultades a esa retaguardia pretoriana sobre la que se ha armado ese joven con trazas de veterano que Mourinho ya esboza en el Paseo de La Castellana. Anoche sacó sus mejores galas, demostró a Europa que se le debe tener en cuenta, si no ahora, si allá por marzo-abril cuando se empiecen a decidir las conquistas, cuando la primavera haga florecer los títulos de la temporada. Porque los equipos de Mourinho se construyen in crescendo y a éste cada vez le van encajando más las piezas.

La puntería fue una de las que más falló ayer y eso que la aportación en la mediapunta de Özil y el mando en el centro del campo de Xabi Alonso facilitó, y mucho, las cosas. No terminan de engrasar bien los de arriba ofuscados en una guerra de egos que chocan directamente con el espíritu colectivo y solidario del que quiere dotar a su equipo Mourinho. Tal vez ése sea el salto definitivo que le queda por dar a este equipo para confirmar todo lo bueno que apunta. Tras aprobar el primer test serio, el paso se acelera, el joven busca hacerse mayor y superar cotas más altas. Todo ello, in crescendo, como siempre con Mourinho.





Rectificar

18 10 2010

Me sorprendió desde el principio. Incapaz de comprender la falta de previsión, de sensibilidad y sobre todo de conocimiento.  Tanto José Mourinho como Pep Guardiola se descolgaron el pasado viernes afirmando que ninguno de sus jugadores irían a recibir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Ese galardón concedido este año a la Selección Española de Fútbol perdía así a 13 Campeones del Mundo, a más de una docena de sus representantes más ilustre. El menosprecio ya estaba hecho pero aún se podía rectificar.

Será difícil repetir esta imagen el próximo viernes 22 de octubre

La excusa planteada por ambos entrenadores era el partido del fin de semana. Los Premios Principe de Asturias se entregarán el próximo viernes, 22 de octubre, en el Teatro Campoamor de Oviedo, apenas 24 horas antes del inicio de la novena jornada de la Liga BBVA. Tiempo suficiente para que tanto los jugadores azulgranas como los merengues se desplazaran a la capital asturiana esa misma tarde y estuvieran de vuelta en sus respectivas concentraciones esa misma noche. Eso que parece algo tan normal fue pintado  con rotundidad y ciertos tintes extraordinarios por los técnicos y por sus altavoces públicos.

Mourinho que el mismo viernes se mostraba inflexible y autoritario al anunciar que ninguno de sus jugadores se desplazarían para recibir ese premio, ni siquiera Casillas, capitán de esa Selección Española que se proclamó campeona del mundo en Johanesburgo el pasado mes de julio. Un día después, Mourinho, más sosegado tras lograr la victoria en Málaga confirmaba lo que antes, ya había adelantado Jorge Valdano, Director General de la entidad blanca.

Lo innegociable se había hecho negociable, Casillas estaría en la ciudad ovetense para recoger el galardón. A Mourinho, su presidente, Florentino Pérez, le había explicado lo que el premio representa en España y lo que debería representar en el mundo (aunque el prestigio nos lo hemos cargado entre todos), y el orgullo que supone para una entidad como el Real Madrid verse representado en estos galardones, entregados, no lo olvidemos, por la Familia Real Española. Otros, como el Athletic de Bilbao también ha reaccionado a tiempo y permitirán acudir a Oviedo a sus dos campeones del mundo, Javi Martínez y Fernando Llorente.

No parece haber reparado en ello Guardiola, quien más comedido en su declaración no vaciló al recordar que ningún jugador azulgrana que fuera titular el próximo sábado (juegan contra el Zaragoza a las 18.00h) acudiría a recoger el premio. Tal vez la posible baja de Xavi producto de sus molestias en el tendón de Aquiles le echarían una mano al técnico culé. Sin duda, el mediocentro azulgrana ha sido el motor de esta Selección, aunque sin la inestimable colaboración de Andrés Iniesta, su compañero en el Barça y en el combinado nacional, todo hubiera sido más difícil. Además, Iniesta fue quien obró el milagro el pasado mes de julio cuando marcó ese gol que nos llevó al éxtasis a todos. Estos premios se merecían también su presencia.

Guardiola no ha variado su discurso y todavía no ha rectificado. Conociéndole no lo hará. Más aún cuando desde el club se ha asegurado que los internacionales del Barça estarán bien representados por Casillas. Se confunden y cometen un craso error. Ese viaje a Oviedo no trastoca los planes de unos futbolistas, que en el caso del FC Barcelona se desplazarán a Zaragoza el mismo sábado, como viene siendo habitual desde la llegada de Guardiola. A éste le ha faltado mano izquierda en esta ocasión para darse cuenta de que a veces hay instituciones por encima tuya, incluso por encima de un gran club de fútbol. Guardiola debe demostrar ahora si el hábito de la sabiduría cuelga entre su repertorio de trajes.





Conquistamos el mundo

16 07 2010

Y nos tocó vivirlo desde Malta, rodeado de algunos de mis mejores amigos que como todo un país terminamos rendidos a ese genio de Fuentealbilla silencioso y efectista que nos elevó hasta la gloria eterna. CAMPEONES DEL MUNDO, Campeones en sufrimiento, Campeones, por fin, de un Campeonato del Mundo de Fútbol. Es un placer contarlo, aunque todavía cueste creérselo. Es verdad, la antigua Jules Rimet ya está entre nuestras manos desde donde la hemos elevado al cielo estrellado del Soccer City en Johannesburgo, en el primer Mundial disputado en África, rompiendo todos los tópicos y las estadísticas.

Casillas es ya un privilegiado tras levantar esta Copa

Algunos se preguntarán por esta tardanza, justificada por esa estancia en Malta de la que regresamos ayer, con algo más de tiempo para asimilar el nuevo hito de nuestro deporte. Lo único que puede elevar al primer plano de la óptica mundial un país alicaido. Lejos, por tanto de nuestra tierra vivimos con más énfasis y con mayor orgullo (si cabe) un triunfo histórico que nos llevó a convertir a Malta en la decimo octava región española. Fueron miles los españoles llegados de todos los rincones de la Península que aquella calurosa noche del 11 de julio salió a las calles de esa pequeña isla del Mediterráneo para celebrar nuestra última hazaña: la estrella ya reluce en nuestro pecho.  

Ataviados con banderas, camisetas, bufandas o cualquier prenda que los identificara como españoles, las principales arterias de la isla se tiñeron de rojo y gualda hasta desembocar en las diferentes playas, centro de reunión y celebración con el mar como excusa  para saciar nuestro ardor victorioso y una motivación añadida para extender nuestro orgullo a las aguas del Mediterráneo. No hubo recoveco de la isla en el que no resonara el ‘Viva España’, el himno, o ese ‘Yo soy español’ que se ha convertido en la arenga, la musiquilla extra-oficial y en nuestro signo de identificación más allá de los Pirineos.

Éramos los protagonistas de un sueño hecho realidad, de una quimera, de una premonición. Y es que como si de una visión se tratara hace cuatro años ya hubo quien me aventuró esa final lejos de casa. ¿Te acuerdas? Aquel visionario, uno de mis amigos del alma, se adelantó en la fecha y el lugar. En 2006, España se quedó por el camino, pero cuatro años después no falló ni La Roja, ni un servidor. Una vez más veía la final del Mundial fuera de España, rodeado de amigos y en un lugar paradisíaco. Pocos marcos revisten tanto un momento histórico.

Y sin embargo, ese sueño supuso la ruptura de otro. Por paradójico que parezca. Uno descubrió el veneno de esta profesión el día que comprendió que era el camino más sencillo para compartir y saborear esos momentos lo más cerca posible de los deportistas. Negado de ese talento innato para superar los límites físicos, el periodismo se convirtió en la vía más directa para, si no meter el gol de la final de un Mundial, al menos narrarlo, contarlo, escribir sobre ello. Ese gol llegó demasiado pronto para un recién licenciado que hace sus primeros pinitos en el inabarcable mundo de la comunicación. El egoísmo no nubla mi mente y, a pesar de todo, uno prefiere haber sido testigo antes que protagonista.  El reto ahora es otro. El reto ahora es repetir y estar ahí para vivirlo en primera persona. Aunque, ya se sabe, solo hay una primera vez. 

Iniestazo. Otro chutazo del manchego que lo eleva a la leyenda del deporte español

Aquella primera vez en la que la locura se desató en todos nosotros, en la que conocimos el éxtasis en primera persona y en la que ascencimos al paraíso gracias a un zapatazo de un chico humilde y callado, con escasez de melanina y exceso de corazón y talento. No podía ser otro que Don Andrés Iniesta el que a las 22.57 del 11 de julio de 2010 colara todos nuestros sueños en esa portería situada en la otra punta del mundo, la cual había permanecido 116′ infranqueable. El carrusel de emociones se destapó entonces hasta el amanecer, cuando el sol quiso ser testigo de nuestro alborozo. También él, más rojizo que de costumbre quiso alumbrarnos la realidad: éramos, somos y seremos (al menos los cuatro próximos años) CAMPEONES DEL MUNDO.

 Aquella noche se hizo día para terminar iluminando las primeras reflexiones a la luz del alba. Hasta las 9 de la mañana hondearon las banderas rojigualdas por las calles de Malta. Fue el momento en que los cánticos, los saltos y los abrazos dieron paso a los primeros pensamientos sensatos. Aquí os dejo los míos:

“Termina la noche más hermosa de mi vida. Gracias Dios por permitirme vivir esto. El sueño se hizo realidad y la estrella de la eternidad ilumina nuestro pecho, orgulloso de ser español. Podremos repetir, ahora el sueño es otro, es estar allí para contarlo pero ya se sabe que no hay nada como la primera vez. La incredulidad aún reinante no valdrá entonces. VIVA ESPAÑA, EL MUNDO ES NUESTRO“.

PaceVille (Malta) 12 de julio de 2010





Un salto en la historia

3 07 2010

Somos unos privilegiados. Vaya eso por delante, porque poder decir, ver, contar, saborear el placer de estar entre los cuatro mejores equipos del mundo hiela la piel, nubla la vista y levanta el vello. Sí, señores, estamos en Semifinales de la Copa del Mundo, 60 años después pisamos un territorio semidesconocido, ya que a la mayoría de los españoles los Ramallets, Zarra y compañía nos quedaban muy lejos. Ellos fueron héroes allá por la década de los 50. El Nodo ha dejado paso al fútbol en 3D de Casillas, Villa, Iniesta o Xavi. Ilustres sucesores de aquellos pioneros que han dado un salto en la historia para inundar un país de pasión rojigualda.

Santo y seña. Iker volvió cuando más se le necesitaba para recuperar un sueño casi perdido

Costó, como no podía ser de otra manera, un mundo derribar el muro paraguayo. De paso nos cargamos el otro, el muro que atenazó a generaciones y generaciones de españoles, el muro psicológico de los cuartos de final. Pero para esta generación los libros de historia sólo valen para alimentar los deseos de gloria y tienen la lección bien aprendida. Prueba de ello fue su persistencia durante 82 minutos para encontrar un premio que antes nos habían negado por lo civil o por lo criminal (completamente inexplicable la repeteción del penalti de Xabi Alonso).

Hasta ahí les alcanzó a los hombres de Martino para sustentar sus esperanzas, que en ningún caso iban más allá del 0-0. Y a pesar de todo, nos llevaron al límite, con un partido sin ritmo, cortado por las constantes interrupciones, marcado por la tensión reinante en ambos conjuntos, decidido por un rocambolesco gol a tres bandas.Tras el jugadón de Iniesta, el ángel de Pedro sobrevoló la jugada, aunque esta vez la fortuna le esquivó tras amanacer muchas mañanas a su lado, o tal vez no, porque su remate repelido por el poste le fue a caer a Villa quien tras controlar y otear el horizonte colocó la bola milimétricamente hasta sobrepasar el límite del suspense. Después de golpear en ambos palos y tras un breve y eterno paseo por la línea de gol, el contacto contra la red desataba la euforia. Villa ya era pichichi en solitario de este Mundial con 5 tantos y el sueño continuaba.  

Piña. El Guaje, autor del gol estaba debajo de esa montonera.

Seguramente nada de esto hubiera sido posible sin el manto protector del santo que acudió a nuestro rescate cuando nos encontramos ante el abismo. El sueño del Mundial se nos escapaba por momentos por un absurdo agarrón de Piqué sobre Cardozo y ahí se acrecentó la figura y la leyenda de un portero que es algo más que eso. Iker nos recordó que los grandes se crecen en este tipo de situaciones y con un vuelo seguro y raso atrapó todas las dudas, las amenazas y las críticas que le han señalado en este Mundial. Ahí perdió el partido Paraguay, quien se vio ante el mismo precipicio y le aterrorizó la idea de saltar. Y ahí comenzó a ganarlo España. Iker había detenido el penalti.

Porque a partir de ese momento España dio un paso al frente definitivo para gobernar el partido. Se dijo somos mejores y vamos a demostrarlo. Y a ello también ayudaron los cambios de Del Bosque, una vez más impecables, (tal vez porque lo que falla es el once inicial). España, como contra Portugal, jugó mejor con Cesc en el campo, el fúbol de La Roja (hoy de azul, misma vestimenta que lucía Zarra y compañía allá por los 50 en el Mundial de Brasil) se hizo más incisivo, más vertical, más punzante. Las ocasiones comenzaron a caer y por momentos Justo Villar se convirtió en nuestro peor verdugo. No sólo por parar el segundo penalti lanzado por Xabi Alonso (el primero lo había transformado magistralmente el donostiarra, pero el árbitro lo mandó repetir) sino por retardar lo máximo posible el desenlace de un partido de infarto.

Al final conseguimos resolver la encrucijada, no sin sufrimiento (en esto ya somos campeones), porque Iker tuvo que aparecer de nuevo en los minutos finales para demostrar que ha vuelto para quedarse. Su doble parada ante Cardozo y Roque Santa Cruz nos hizo a todo un nudo en la garganta antes de respirar aliviados, recordando que bajo nuestros palos vuelve a colgar ‘el Santo’. Lo necesitaremos el próximo miércoles, 7 de julio, donde por si acaso también nos encomendaremos a San Fermín para vencer a la imponente figura de una Alemania más descarada y renovada que la que vencimos en la final del 2008. Los teutones claman venganzan y ya se sabe que el resentimiento y el rencor son poderosas armas de doble filo en el deporte. San Fermín ya nos ha echado el primer capote y los alemanes no podrán contar con su brújula en el centro del campo, Thomas Müller se perderá la semifinales por sanción. Estamos a dos pasos del sueño y un nuevo salto nos espera.





Regreso al pasado

17 06 2010

Los fantasmas se han instalado en nuestra cabeza, las miserias han vuelto a revolverse en nuestro estómago y las ilusiones han saltado por los aires a la primera. Esta vez no hemos necesitado llegar al decisivo cruce de cuartos, ni siquiera octavos. Ayer, tampoco teníamos en frente a ninguna potencia en el mundo del balompié. El obstáculo en el debut mundialista se llamaba Suiza y la todopoderosa campeona de Europa poco o nada tenía que temer ante el combinado entrenado por Ottmar Hitzfeld. El fútbol demostró una vez más su grandeza volteando todos los pronósticos.

Batacazo. Una jugada embarulla dio al traste con las ilusiones españolas en el estreno mundialista

Decepción, accidente, trapiés, resbalón, sorpresón. Lo de siempre. La confianza en nuestra selección ha bajado más de lo que lo llevan haciendo la Bolsa de Madrid en el último año. Hemos pasado del favoritismo más absoluto a ser el hazmerreír de toda la prensa internacional. Y tampoco es eso, el resultadismo nos ha ganado la partida en la primera baza, pero con el discurso romántico siempre fue más fácil conquistar a la chica. Decía el genial Juanma Trueba, ese poeta que escribe en el As, que las calabazas aturden en proporción directa al tiempo invertido en la seducción. Y España llevaba mucho tiempo preparándose para éste, su Mundial. Ayer la chica le negó el primer beso y eso duele.

Sin embargo, seguimos siendo los mismos que hace dos años enamoraron a Europa. Ahora la empresa es más complicada pretendemos seducir al mundo, como siglos atrás y recuperar los vestigios de ese imperio va a costar y mucho. A pesar de todo, el sutil tacto de Xavi, Iniesta, Silva o Xabi Alonso continúa ahí, la seguridad defensiva no debería resentirse por un cúmulo de despropósitos en el que la fortuna nos la pegó con un helvético que no ha pisado nunca los Alpes, y tal vez lo único que debería preocuparnos es que Casillas, éste sí, parece haber perdido su ángel. Ya no hace milagros, ahora ‘sólo’ para. Si a ello sumamos que nuestras punta de lanza perdieron su idilio con el gol en el momento más inoportuno, las consecuencias las conocemos todos. Se ha perdido el único partido que se podía perder.

Los suizos fueron más resultones, ya se sabe, en los tiempos que corren cualquier tonto hace relojes… y el enemigo de ayer no era el más adecuado para confiarse. Aunque, lo peor no fue la derrota. Lo más preocupante fue mostrar que nuestro repertorio no es tan atractivo como pensábamos, mientras descubriamos nuestras carencias al resto del mundo, quienes observaban a medio camino entre la satisfacción y la sorpresa como España volvía al pasado.

Optimista por naturaleza considero que el batacazo nos puede venir bien para darnos cuenta de que en el fútbol nada es infalible y solo el gol y su extensión, la victoria, da y quita razones. Ahora toca levantarse y en la gestión de esta situación se verá la raza, el compromiso y el hambre de títulos de esta generación, que por otra parte, nadie lo olvide, sólo conoce las decepciones por los libros de historia. España no ha buscado excusas y ese es otro buen indicio, porque esa es la característica de los perdedores, y La Roja ha optado por el discurso ganador: adaptarse y aprender.

Ese descenso a los infiernos, esa vuelta al trágico pasado, esa nueva visita de la fatalidad, debe servirnos para recordarnos todo lo que se hizo mal ayer, para no repetir esos errores en el  mañana. Para dotar de mayor épica a la conquista convendremos en recordar que nadie ha ganado un Mundial habiendo perdido el primer partido. Es otro reto más para alcanzar el paraíso. Toca demostrar, ahora sobre el campo, si somos príncipe o rana. Nuestra armadura, sin duda, habla de lo primero, aunque nuestras destrezas ayer no pasaron de las de un anfibio torpón, mientras que esa belleza de cabellos dorados nos sigue esperando al final del camino, y ya se sabe que a las chicas siempre les gustó más la retórica poética que la prosa.





La enésima sinfonía

3 03 2010

Lo de esta noche ha sido un aviso serio. Una exhibición.  Hemos interpretado nuestra mejor sinfonía en el marco incomparable de Saint Denis. El espectáculo lo han completado esos acordes al ritmo de “olés”que en muchos tramos del concierto han acompañado nuestra interpretación. España ha tomado París con un fútbol exquisito, excepcional y efectivo. El 0-2 frente a los ‘blues’ nos reafirman, esta vez sí, en ese papel de favorito con el que llegaremos al Mundial de Sudáfrica pegado en la frente.

Les Enfants Terribles

Ese espectáculo del que ha sido testigo toda España, toda Francia y gran parte del globo terráqueo se ha desarrollado sin el cerebro de este equipo. Ha sido un vuelo sin motor, porque éste esperaba su turno en el banquillo. Xavi salió en la segunda parte para controlar un partido que habíamos ganado hacía muchos minutos, casi desde el planteamiento inicial de Domenech. Esa presión asfixiante y adelantada tampoco vale frente a los campeones de Europa, ni siquiera cuando Xavi no puede tocarla otra vez.

El turno esta noche fue para el otro Xabi (Alonso), Cesc, Busquets e Iniesta que comandaron el centro del campo de la ‘Roja’ (hoy azul) para demostrar que el fondo de armario de esta Selección no tiene límites. Entre líneas se filtraba Silva, ése pequeño gran genio cuya calidad alterna a partes iguales con su menudez. Una vez más el reparto contaba con cinco barítonos y un tenor, o lo que es lo mismo, cinco centrocampistas y un delantero. Por lo que el debate sobre la disposición continúa abierto.

Y una vez más ese tenor dio el do de pecho en la primera que tuvo. Lo de Villa daría para escribir una novela de aventuras, un poema de amor o un simple juego de palabras: MaraVilla. Hoy lo volvió a hacer, abrió el marcador y marcó su gol número 37 con la elástica nacional. Su reivindicación ante el abarrotado Stade de France lo confirman como lo que es, uno de los mejores delantero centro del mundo. Igual los que perdieron el tren fueron otros.

A todo esto Francia seguía sin aparecer. Nada de Ribéry, de Anelka o del nostálgico Henry. Hasta bien entrada la segunda parte no hemos visto el pelo a Casillas ya con la tranquilidad del marcador en la cabeza y en las piernas de nuestros jugadores. El 0-2 conseguido justo antes del descanso por Sergio Ramos en otra pieza de fútbol de salón de los nuestros ha ayudado a la consecuente relajación de la segunda parte. A partir del minuto 65 Francia se ha estirado espoleado por los olés a la ‘Roja’ y los pitos a sus propios jugadores.

El carrusel de cambios también ha favorecido esa descolocación sobre el césped a la par que ha mostrado el elenco de figuras que se amontonan a las puertas de la titularidad. ¿Qué Combinado Nacional se puede permitir el lujo de tener a Jesús Navas, Fernando Torres, Xavi o Albiol, por mencionar a algunos, en el banquillo? Y a pesar de todo Del Bosque ha sacado ‘peros’, por esa falta de concentración al final, por no finiquitar el partido con otro gol, para no desatar la euforia de aquí a Junio, para no vernos demasiado guapos antes de mirarnos en el espejo.

Hoy teníamos enfrente un escollo de los serios, de esos que cuentan con alguna estrella encima del escudo de turno y la respuesta ha estado a la altura de las circunstancias. El subcampeón del mundo también se ha rendido a nuestros pies y el mundo parece hoy un objetivo más factible. Nuestra música de tempo pausado y ejecución certera amansa y cautiva a toda fiera que se interponga en nuestro camino. Hoy, sucumbió el gallo de espolón corto y la sinfonía continúa, ¡qué pase el siguiente!





El Madrid frente al muro

16 02 2010

Es una barrera física y sobre todo psicológica la que esta noche intentará derribar el Real Madrid. El que fuera el dominador de la vieja Copa de Europa, lleva cinco años desaparecido de los mapas del fútbol europeo. Cinco años consecutivos cayendo en octavos de final de la Champions han sumido al equipo blanco en una vorágine que ha devorado entrenadores, presidentes y jugadores con la misma facilidad con la que han sido eliminados de la máxima competición europea en este último lustro.

Kaká y Cristiano Ronaldo quieren tumbar el muro y demostrar a Europa que son una pareja letal

Algo de eso rondará por la cabeza de los aficionados merengues y de los propios jugadores cuando salten al helado césped del estadio del Olympique de Lyon. El otrora verdugo blanco ya no es tan fiero como antaño, aunque esta noche el general invierno se aliará con el escaso fútbol de los franceses para elevar el muro unos centímetros más. Sin embargo, hoy no hay excusas para iniciar la reconquista de Europa con un puñetazo en la mesa que advierta al resto de adversarios de que el Madrid, esta vez sí, ha vuelto para quedarse.

Quedarse con un trofeo que no gana desde el 2002, con el último resplandor galáctico; un trofeo que este año se disputará en el Santiago Bernabéu, su casa; un trofeo que ya tienen Kaká o Cristiano, pero no vestidos de blanco. El dúo de neo-galácticos serán junto a Higuaín las principales armas ofensivas del conjunto español. El melancólico Karim Benzema, que vuelve a casa, lo verá de inicio desde el banquillo. Los 17 goles en 17 partidos de CR9 son toda una garantía y su buena conexión con Kaká en las últimas semanas auguran que el Madrid está cada vez más preparado para el triple salto mortal.

En gran medida porque el centro del campo ha ido creciendo hasta asentarse en el control de la pelota. Las transiciones del Madrid son ahora más larga, gracias en gran medida a que Pellegrini ha sabido rodear a Xabi Alonso de peloteros de su altura. Granero se ha ido haciendo un hueco en el equipo entre los taconazos y las lesiones de Guti y para esta noche solo me inquieta la participación de Lass. Su mediocridad ha salido a relucir cuando se le han puesto al lado mediocentros del nivel exigido en el Real Madrid. Molesta más que ayuda. Como Marcelo, cuyo flanco izquierdo volverá a ser el punto débil del Madrid.

Es de esperar que por ahí se extienda la ofensiva del equipo de Claude Puel, quien previsiblemente preparará un partido a la contra con la idea de no recibir goles y llegar vivos al partido de vuelta. Su suerte la confiarán a sus dos rápidisimos puntas, Lisandro López (sustituto de Benzema en Lyon, al que ya dobla en registros goleadores 16 frente a 8 ) y Govou. Toulalan y Kllström intentarán poner concierto y pausa a tanto músculo para suministrar de balones con los que rajar la defensa blanca. No sería la primera vez, porque el Gerland, el estadio del Olympique de Lyon, no trae buenos recuerdos a los blancos. Las dos últimas visitas acabaron en derrota, 3-0 en 2005 y 2-0 en 2006.

El ogro francés hoy lo es un poco menos, sin Juninho Pernambucano, sin Benzema, sin Fred, aunque nadie debería olvidar que ha dejado en la cuneta al Liverpool de Benítez. De hecho su gran esperanza es su portero, al que ya comparan con Iker en Francia. Hugo Lloris con tan solo 23 años ya ha debutado con la Selección gala, desciende de antiguos inmigrantes catalanes y será el encargado de parar las acometidas de Cristiano, Kaká, Higuaín y compañía. El muro está colocado en esa portería y éste se acrecienta o se derriba definitivamente esta noche.





¿Qué celebramos?

6 10 2009

Se fundó de manera oficial un ya lejano 30 de julio de 1913 pero los ‘jerifaltes’ de nuestro fútbol han aprovechado este año, este día para celebrarlo. A lo largo de este 2009, Ángel María Villar, Joan Gaspart, Ramón Calderón y compañía han realizado varios actos en los que se conmemora el centenario de la creación de nuestra Real Federación de Fútbol. La picaresca española ha vuelto a hacer de las suyas y en esta ocasión se ha aprovechado que en 1909 surgió el germen  de lo que hoy es la RFEF, la Federación Española de Clubs de Football, para conmemorar una efeméride ficticia por si en el 2013 no pueden sacar tajada.

Zapatero le marcó un penalti a Casillas con la derecha

Zapatero le marcó un penalti a Casillas con la derecha

Quizá para entonces los designios de nuestro fútbol hayan cambiado de manos y esta medalla se la quieren llevar por delante los actuales ‘capos’ de nuestro fútbol. Sin ir más lejos, hoy ese organismo ha reunido a lo más granado de nuestro fútbol de ayer y de hoy (aprovechando la concentración de la Selección Española absoluta para sus compromisos antes del próximo Mundial). En el multitudinario acto pudo verse a lo más granado de la historia de la  ‘Roja’, a todos los miembros de la junta directiva de la Federación Española, así como gran parte de los presidentes de los clubes de la Liga. ElSecretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky y el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero tampoco quisieron perdérselo y suya fue la anécdota de la mañana, cuando le marcó un penalti a Casillas, quien en esta ocasión vestía traje-chaqueta y no su habitual capa de santo.

El morbo lo puso Raúl, quien también fue invitado al acto. El máximo goleador de la ‘Roja’ y el hombre que más veces ha vestido la elástica nacional se reencontró así con viejos amigos tras sus más de tres años sin palpar el ambiente de la Selección. Nadie, por tanto, quiso perderse la foto de familia de la RFEF, aunque pocos supieran esta mañana qué se celebraba en esa reunión familiar.

No cabían todos en la foto

No cabían todos en la foto

Muchos serán los que se hayan sorprendido al observar que en el propio escudo que adorna la camiseta nacional aparezca la fecha de 1913 haciendo honor al año en que se fundó la Federación. Con la intención de arrojar un poco de luz sobre la confusión de datos y fechas nos remitiremos a la historia.   Fue la Federación Española de Clubs de Football, el antecedente de la actual Real Federación Española de Fútbol, la que se fundó un 14 de octubre de 1909. Los primeros clubes en adherirse fueron el FC Barcelona, Vigo FC, Tarragona FC, Pamplona,Sociedad Gimnástica Española, Irún SC, Real Fortuna de Vigo y el Club Español de Madrid. Hubo otros que, sin embargo, dieron la espalda al nuevo organismo. A saber: Athletic Club de Bilbao, el Madrid CF (actual Real madrid) y el que era vigente campeón de España, Club Ciclista de San Sebastián (actual Real Sociedad).

Los disidentes llegaron a fundar su propia asociación, la Unión Española de Clubs de Foot-ball y encargaron al vigente campeón, el Club Ciclista la organización del Campeonato de España de 1910, de forma paralela a la Copa oficial que organizaba la Federación Española de Clubs de Football.

Finalmente, en octubre de 1910, ambas facciones firmaron la paz: los clubes disidentes reconocieron a la Federación Española de Clubs de Football, que a su vez daba oficialidad al Campeonato de España organizado por la Unión de Club. Así pues, en 1910 hubo dos campeones de la Copa del Rey: elFC Barcelona -ganador de la organizada por la Federación- y el Athletic Club de Bilbao -vencedor de la organizada por la Unión de Clubs-.

Sin embargo, la calma no llegó a la Federación. El primer Campeonato de España jugado tras la reunificación, la Copa del Rey de 1911, estuvo marcado por las trifulcas entre los participantes, muchos de los cuales se retiraron de la competición. Los incidentes forzaron la dimisión del presidente de la Federación, José Ortega, siendo elegido sucesor Joan Padrós Rubio. Este, sin embargo, rechazó el cargo, y el vicepresidente, Ramón Paz, asumió la presidencia durante cinco meses, hasta ser relevado por Ricardo Ruiz Ferry. Sin embargo, Ruiz Ferry dimitió apenas tres días después, y nuevamente ocupó su lugar.

Las discusiones para decidir la sede donde debía disputarse el Campeonato de España de 1913 acabaron provocando otro cisma en la Federación. En la asamblea celebrada en mayo de 1912, elFC Barcelona anunció su marcha de la Federación; le secundaron otros clubes catalanes como el Sabadell, Català, Internacional, Badalona o FC España de Barcelona, así como tres equipos guipuzcoanos: SC Irún, Real Sociedad y Vasconia. Los clubes disidentes fundaron la Real Unión Española de Clubs de Foot-ball, a la que posteriormente se añadieron otros como el Pamplona SC o Deportivo de la Coruña. Como ya había pasado dos años antes, organizaron su propio Campeonato de España en 1913, de forma paralela al que la Federación organizó ese año.

Poco después de celebrarse los respectivos campeonatos de España, la FIFA, en su asamblea del 31 de mayo de 1913, rechazaba el ingreso del fútbol español, al no aceptar la coexistencia de dos federaciones. A la vez, como medida de presión, se proponía prohibir los partidos internacionales, entre equipos españoles y los clubes adscritos al organismo internacional. A instancias también del monarca, Alfonso XIII -que era presidente de honor de la Federación desde su fundación- ambas federaciones acordaron su unión definitiva, en una histórica reunión celebrada el 30 de julio de 1913 en San Sebastián. Se aprobó, también, la constitución de cuatro federaciones regionales (este, oeste, norte y centro), cuyos delegados asistieron, el1 de septiembre de 1913 y en la sede del Real Aero Club de España, en Madrid, a la asemblea constitutiva de la Real Federación Española de Fútbol; cuyo título real fue otorgado, expresamente, por el propio Alfonso XIII. Francisco García Molina, por su parte, fue elegido como primer presidente de la nueva Federación, que ese mismo mes de septiembre de 1913 fue aceptada como miembro de laFIFA.

Es evidente que los líos y los malentendidos en la Federación vienen de lejos, no sólo es cosa de Villar, Hierro y Cía.