Suenan Los Beatles

4 11 2013

Antes de Los Beatles, todo era distinto; después, nada fue igual. John Lennon

Hace 50 años el mundo asistió a un cambio de rumbo. De rumbo y de ritmo. Surgido desde las catacumbas de un desconocido pub de Liverpool, una caverna desde la que demostraron que otro camino era posible. Hamburgo terminó de curtirles. La historia de la música estaba a punto de conocer un nuevo escenario, un horizonte en tecnicolor en un ambiente de fans histéricas y enloquecidas por los ritmos endiablados de cuatro desconocidos. Cuatro escarabajos que fueron tomados a broma, cuatro veinteañeros que reinventaron el pop para dejar un legado que ya dura 5 décadas. Hace medio siglo cambió la banda sonora de nuestras vidas y en el tocador, de una manera u otra, aun hoy siguen sonando The Beatles.

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En una época excelsa en lo revolucionario, John, Paul, George y Ringo convirtieron la brisa fresca en huracán para lanzar al mundo un mensaje cargado de notas alegres, juveniles y comprometidas. Así se plantaron en Londres en la Navidad del 62 tras haber encontrado un nuevo batería para el grupo, con muchas horas de vuelos en los pub de Hamburgo y con un hit que había pegado con fuerza, Love me do. La oportunidad les llegó cuando menos se esperaba, cuando la industria discográfica entendía que los grupos músico-vocales pertenecían al pasado y cuando Liverpool solo producía humoristas. Quizá por ello se sentían solos contra el mundo y decidieron comérselo.

 

Lo empezaron a hacer con su primer álbum: Please Please me. El descaro y la enorme seguridad que desprendían se podía apreciar en sus canciones, Please Please me, From me to you o She loves you que alcanzaron el número uno de las listas de venta en el Reino Unido. Con su primer disco, publicado en marzo de 1963, se desató la Beatlemanía. Please Please me se mantuvo más de medio año (30 semanas) como el disco más vendido. Ese LP fue grabado en un solo día, en una única sesión maratoniana, como si de una actuación en directo se tratara, en los EMI estudios de Londres. El torrente creativo de Lennon y McCartney fluía en todo su esplendor con George Harrison como artista invitado entre esos dos colosos, alumbrando canciones sin detenerse todavía en la profundidad de las letras, buscando más todas las posibilidades del sonido, creando un estilo propio.

 

A partir de entonces les tocó sobrevivir al éxito en una montaña rusa de histeria y euforia. Nadie levantaba tantas pasiones guitarra en mano, la multitud que luego desplazaron Queen, los Rolling o Springsteen la vimos primero con ellos, el uso de la amplificación del sonido lleva también su firma. Y es que su segundo disco, With The Beatles, publicado en noviembre del 63, apenas 8 meses después del primero sucedió a este como número uno en la lista de ventas. Entre uno y otro los cuatro de Liverpool permanecieron un año en lo más alto de la música británica. Luego llegó la conquista de EE.UU. a inicios del 64. 3000 personas les esperaban en el aeropuerto John F. Kennedy. Su primera aparición en la televisión norteamericana congregó a 74 millones de espectadores (la mitad de la población del país). Más tarde llegarían a Hong Kong, Dinamarca, Australia e incluso España. La Beatlemanía no entendía de fronteras.

 

Ese ritmo frenético duró hasta 1966. En tres años habían conquistado el mundo y dejaron de dar vueltas alrededor de él. Se metieron en el estudio y cambiaron otro de los parámetros clásicos: los discos ya no serían un retrato del directo. Cada disco sería una creación autónoma como lo eran A Hard Day’s Night, Rubber Soul o Abbey Road. Entre medias su talento también invadió la gran pantalla al protagonizar varias películas a las que evidentemente pusieron la banda sonora. En ese tiempo ya coqueteaban con todo tipo de drogas y con su habitual superioridad y descaro no tuvieron problemas en reconocerlo. Como si eso les identificara más con toda una generación, con su tiempo.

 

Solo fueron ocho años (1963-1970) en los que abarcaron un extenso territorio musical. El abanico se abre desde el rock & roll y blues, pop, baladas y psicodelia, hasta el folk-rock, country y soul. Aprovecharon los hallazgos de otros coetáneos en sus canciones, subieron el listón ante los nuevos vientos creativos de The Who, Los Stones o el mismísimo Bob Dylan, gran referente de la banda. Todo ello sirvió para crear el sonido Beatles, un sello único, porque alguien puede no haber visto nunca una pintura de El Greco, una escultura de Da Vinci o no conocer una canción de Los Beatles, pero necesita apenas un vistazo, un puñado de segundos para reconocer la mano de estos artistas. Los Beatles lo eran, buena muestra es que ellos ya tocaron todo lo que hoy escuchamos.  

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Pereza despega de nuevo

26 08 2009

Ahora que todos vamos pensando en la vuelta a la rutina, en guardar el traje de baño y olvidar las interminables noches de verano al abrigo de una buena compañía, ellos deciden desnudar su alma y su música para presentar a su público un disco cargado de sonidos acústicos, con tintes de folk y country. Siempre les ha gustado hacerse notar, ir a contracorriente y Aviones, el sexto disco de Pereza no podía ser una excepción. Influenciados por los más grandes, como Bob Dylan o George Harrison, el grupo madrileño ha rebuscado entre sus esencias para realizar un disco que muestra su madurez y la evolución de su música. Ahora que el calor se plantea darnos un respiro a todos, Rubén y Leiva aprietan fuerte el acelerador para despegar con su nuevo sonido.

La nueva portada ya transmite ese nuevo aire que respira Aviones

La nueva portada ya transmite ese nuevo aire que respira Aviones

Que nadie intente, por tanto, compararlo con los anteriores (Animales, Aproximaciones o el inicial Algo para cantar). Aviones es un disco distinto, único, como lo son Rubén y Leiva, que han tenido la virtud (o quizá la suerte) de poder evolucionar con su música al compás que lo hacía su vida. Su nuevo disco es la prueba definitiva que debe eliminar esa etiqueta de ‘grupo para chicas’ que alguien les colgó injustamente. Sus canciones ya no son la típica melodía para quinceañeras que algunos quisieron ver en su momento. Y es que en las letras, casi todas realizadas por Leiva, también se observa ese paso en el tiempo que va dotando al maestro de las experiencias necesarias para mejorar en sus destrezas.

Algo de eso ya observamos en el primer single del nuevo trabajo, Violento Amor. Un medio tiempo de pop rock con tilde country que narra una fugaz historia de amor estival. A destacar el estribillo, con falsete de Leiva incluido y un videoclip, cargado de violencia (aunque con final feliz) que ha sido dirigido por Titán Pozo, y rodado en Nueva York. Entre el resto de compartimentos de Aviones, la tecnología me ha permitido encontrar estos tres: Pirata, Que parezca un accidente y Lady Madrid.

Rubén y Leiva han dado un paso adelante en su carrera con su último disco

Rubén y Leiva han dado un paso adelante en su carrera con su último disco

Sin duda, la última de ellas se revela como el eslabón perdido entre el viejo sonido de Pereza y lo nuevo. Es el guiño descarado, golfo y marca de la casa del grupo madrileño. Pirata, es un himno pop dedicado a corazones indomables que está impregnada del nuevo sonido desnudo y directo de Pereza. Por último, Que parezca un accidente, cantada por Rubén, es la más embriagadora y pegadiza de las que he escuchado. Y aún rebusco entre los compartimentos de maletas  de esos Aviones para encontar Amelie, en la que Pereza realiza un dúo con Andrés Calamaro, a la vez que pasean a medias sus cuitas por la carretera de la soledad. En total son 17 canciones que viajan en clase bussiness para dar a conocer el nuevo estilo del grupo madrileño. El disco despegó ayer día 25 de manera oficial, por lo que hay tiempo para ir descubriendo al resto de pasajeros.

Porque Aviones tiene una larga historia detrás, con la que quizá todo tenga más sentido: el título, el cambio de estilo, sus influencias,…Y es que Aviones fue naciendo durante la extensa y multitudinaria gira de Aproximaciones. Rubén y Leiva habían ido haciendo bocetos y garabateando ideas y en cuanto acabaron la gira empezaron con el nuevo disco. Grabado en el salón de su casa de campo (en el madrileño barrio de Alameda de Osuna) muy cercana al aeropuerto de Barajas, de ahí el título que un principio fue provisional, aunque finalmente fue el elegido ante la gran cantidad de aeroplanos que escucharon cada día de grabación. De hecho, algunos de esos ‘ruidos’ han sido captados en el disco.

Así, casi sin darse cuenta, lo que iban a ser unas sesiones preparatorias, resultaron tener tal naturalidad interpretativa y calidad expresiva, que terminaron siendo el verdadero esqueleto del disco. Los medios técnicos fueron pretendidamente austeros y como siempre ellos mismos tocaron el noventa por ciento de todos los instrumentos que suenan, buscando la esencia de cada canción y atreviéndose con instrumentos que aún no había experimentado: banjo, ukelele, melotrón ó mandolina, algo de dota al disco de una especial personalidad ruprestre de tendencia folk.

El experimento no parece haber salido rana.  El dúo lo ha tenido tan claro como para producir y mezclar el álbum ellos mismos. Y ahora que ya está en el aire parece que el vuelo ha cogido velocidad crucero. Los comandantes de la nave Pereza, Rubén y Leiva, serán los encargados de amenizar, una vez más, a todos los perezosos y perezosas que les acompañen en este viaje, con el que pretenden elevarse por encima de las nubes como aviones.

Disfruta aquí del primer sencillo de Pereza íntegro, Violento Amor: