Valdano: “No cambio el Mundial por el Nobel de Literatura”

21 01 2014

La pelota se hizo palabra cuando Jorge Valdano abandonó los terrenos de juego. Desde entonces comenzó un periplo con parada en los banquillos, en la zona noble del palco y la tribuna de prensa. Ayer pisó un nuevo estadio, donde se movió con la elegancia que acostumbraba cuando vestía de corto. Fue en el Instituto Cervantes de Madrid hasta donde acudió para anudar y reforzar los lazos entre la palabra y el fútbol, entre la cultura y el mundo del balompié, otrora enemigos acérrimos. La excusa fue el ciclo Encuentros en el Cervantes, que en este 2014 arrancó con la visita del ex-jugador, entrenador y comentarista argentino, donde literatura y fútbol demostraron que saben hacer algo más que simples paredes.

valdano 2

Manuel Vázquez Montalbán, Nick Hornby, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Juan Villoro, o Eduardo Sacheri fueron algunos de los nombres que aparecieron en la alineación titular de Valdano. Escritores de distintos orígenes y estilo que tienen en la pelota un universo común para la recuperación (semanal) de la infancia, Villadoro dixit. Pero el ’11’ no estaría completo sin la Revista Libero, un nuevo proyecto deportivo cultural que pretende acercarse al deporte rey desde otra perspectiva, rodeado de reflexiones sociales y con ese toque literario olvidado durante tanto tiempo. Fútbol sin gritos, en definitiva, donde Valdano colabora. Al fin y al cabo pocos saben leer los partidos como él.

“El Mundial no lo cambio ni por el Premio Nobel de Literatura”. Fue la frase más altisonante del ex jugador argentino que fue trufando su alocución con perlas y anécdotas con futbolistas y literatos, la mayoría de ellas con la pelota de por medio. Valdano reconoció que la conquista del Mundial’86 le sobrepasó pero que no derramó ni una lágrima en los vestuarios tras ganar y marcar en la final: “Lloré cuando escuché el gol de la final narrado, como si la palabra hubiera completado a la obra futbolística. Quizá podríamos decir que el fútbol sin la palabra se queda corto, vacío”. Hubo espacio también para reflexionar sobre el momento que vive el mundo del balompié: “El fútbol se parece al lugar donde se juega. Aquí el Madrid y el Real Madrid se distancian cada día más, ellos tienen todo el mundo como mercado, mientras que los equipos pequeños solo pueden acceder a su ciudad o provincia” comenta Valdano, quien cree que nos sigue haciendo más ilusión ganar al vecino de al lado, que al del país de al lado, “es ese odio por el rival cercano”, concluye el argentino.

A pesar de todo no ve en la globalidad un enemigo a las raíces de los sentimientos que desprende el fútbol porque ahora que el deporte rey compite con la tecnología y con una oferta de ocio mucho más amplia “que los goles de Messi o Cristiano Ronaldo lleguen a todos los rincones del mundo es el mayor poder del fútbol. Esos niños podrán emular a su ídolos” resume Valdano, antes de concluir que la esencia que explica la grandeza de este deporte “es la sospecha de que cualquiera puede ganar a cualquier antes de que empiece el partido”. Más crítico se mostró con las escuelas de fútbol: “mejoran al mediocre e igualan y coartan la libertad del jugador diferente. Antes, la calle te diferenciaba y si acaso, los únicos que te insultaban eran tus compañeros, si fallabas un pase o un gol”, Valdano añora el potrero y ese juego donde la picardía y el talento crece ante las adversidades.

Menos añora su última etapa en el Real Madrid, en la que ejerció las labores de Director General y Portavoz del club. Sobre el conjunto blanco dejó una reflexión que se proyecta hacia un duelo futuro: “El Real Madrid ha apostado por los héroes como Cristiano Ronaldo o Bale porque eso te genera aficionados. El Bayern, que viene de ganarlo todo, ha apostado por la seducción y el buen juego que asegura Guardiola para conquistar a otros mercados, más perezosos, como Asia o Norteamerica”. Y rápidamente surge la unión entre el Madrid y la cultura y el momento social de su época. Pocas generaciones han representado mejor y han digerido mejor sus tiempos que la Quinta del Buitre: “eran grandes lectores, Pardeza, sin ir más lejos, escribió su tesis doctoral sobre el escritor César González Ruano.

Defiende Valdano que el libro no te enseña a vivir, pero que es la mejor manera de vivir otras vidas. Aunque Valdano valora a todos los escritores, sean de ficción o notarios de la realidad como los cronistas deportivo, entre los que exaltó algunas plumas como las de Segurola o Enric González: “tienen la capacidad de descubrir el nudo del encuentro y, a partir de ahí, contarte un cuento, una historia alrededor del partido de fútbol”. Hubo tiempo, incluso, para hablar de cine. Además de Sacheri, Campanella y su El Secreto de los Ojos o su más reciente Futbolín (Metegol, en Argentina), Un partido de leyenda de Carlos Marañón también se pasearon por el Cervantes, aunque el ahora comentarista deportivo no se ve como creador de ficción.

Para terminar, Jorge Valdano obsequió a los presentes con la lectura de un cuento de Roberto Fontanarrosa, otro ilustre rosarino que confirma que en esa ciudad argentina el talento se reparte en las esquinas. Aquello es un Rosario de genios y si no me creen revisen su padrón municipal. Antes, justo antes, deberían leer o teclear en youtube Viejo con árbol. Es el cuento del ‘Negro’ que escogió Valdano, el único en sus propias palabras “que ha llevado lo simbólico del fútbol a la realidad”. Verán que no es ninguna exageración y comprobarán que como ayer en el Cervantes el fútbol toma la palabra y la palabra se impone al fútbol.

Viejo con árbol [6:45]





Cuando la bandera es el escudo

29 12 2011

Hay escudos que no paran bombas o misiles, son escudos que apelan a las emociones, a lo más visceral del ser humano. Escudos capaces de revertir la situación, de llenar de ilusión un páramo angosto y desamparado. Algo de todo esto se esconde detrás de la figura de Diego Pablo Simeone, el nuevo salvador de la patria atlética, el penúltimo símbolo que le queda al Atletico de Madrid, la última bandera puesta al servicio de Gil y Cerezo. 

El 'Cholo' Simeone vuelve al Calderón para cortar la hemorragia atlética

No lo tendrá fácil el ‘Cholo’ pues llega a un club descapitalizado, donde la afición no respalda al equipo que se encuentra en continua sospecha tras 24 años de gestión gilista. A ellos, a la familia Gil y a Cerezo, su eterna mano derecha futbolísticamente hablando, culpan de los males de un equipo que hace tiempo que navega sin rumbo, como una empresa que da tumbos acechada por la crisis. Capaces de convertir un éxito (doblete de Europa League y Supercopa de Europa) en un equipo sin alma.

Motivos tienen de sobra para creer eso y los números les dan la razón. Como bien dice Rubén Uría, en 1987, cuando los Gil se hacen con el Atlético de Madrid, el club rojiblanco había logrado 8 ligas, el Manchester United, 7; en estos 24 años los red devils han sumado 12 mientras que el Atleti solo ganó una en ese tiempo. Por no hablar de entrenadores, hasta 49 han sufrido la crudeza de la silla eléctrica colchonera.

En ella se sentará ahora uno de los ídolos del doblete, una de las figuras más representativas del sentimiento atlético. Porque Simeone asegura compromiso y garra, agresividad y carácter, valores que hace tiempo se llevó la corriente enrarecida del Manzanares. El Cholo llega a su segunda casa con una máxima “el esfuerzo no se negocia” y con una palmadita envenenada “el objetivo del equipo es estar entre los cuatro primeros” Gil Marín dixit.

Un símbolo del 'Doblete' para recuperar los valores de entonces

Presión, por lo tanto, no le va a faltar, aunque eso tampoco es nada nuevo para el argentino. Simeone llega al Calderón como entrenador joven (41 años) pero de éxito, en sus cinco años en los banquillos ya sabe lo que es salir campeón en Argentina, con dos equipos distintos, con dos históricos, con Estudiantes de la Plata y con River Plate. Con el primero ganó el Clausura en 2006 y con los millonarios el Apertura en 2008. Después probó suerte en Europa, en el Catania italiano. Contratado a mitad de temporada salvó al club del descenso y consiguió el récord de puntos de la entidad.

Un milagro de ese tipo necesitará en el Calderón para cambiar la atmosfera asfixiante y nociva que se respira a orillas del Manzanares, donde el ‘Cholo’ es consciente de que no vale lo que fue, más allá de los 10 primeros minutos de su primer partido. Será a partir de entonces cuando empecemos a ver su libreto, a ver esa presión asfixiante en el centro del campo, al más puro estilo Bielsa, y ese contragolpe que tan buenos resultados le ha dado. Será entonces cuando Simeone tenga que ganarse la credibilidad de la grada (el cariño ya lo tiene) como un empleado más del Gilifato, sin duda, su empresa más difícil. Dejar huella ahí, también como entrenador será su mejor escudo para el futuro.

Entrevista con Diego Pablo Simeone en Telemadrid tras su presentación oficial:





Pesadilla antes de Navidad

11 12 2011

Ni Tim Burton lo hubiera ideado mejor. La historia, la pesadilla, se repite año a año, en las fechas previas a la Navidad, cuando ese aire de nostalgia, consumismo y buenos presagios inundan las calles de nuestras ciudades. Esos buenos augurios volvieron a esfumarse de un plumazo o tal vez no, el sueño fue más placentero esta vez, al menos en su inicio. Justo el tiempo necesario para que la danza de la muerte azulgrana convirtieran a la novia blanca y radiante, en la novia cadáver.

Kaká intentó reactivar a su equipo pero termino engullido por la pesadilla

Y eso que el No REM, la primera estación del sueño, comenzó atrevida y sin paracaídas. La caída podría ser más dura, a cambio, la gloria sería histórica. En esa fase iniciatica, Mourinho compuso un relato donde el protagonismo lo tenían los actores principales de su equipo. En esta ocasión la banda sonora no llevaría percusión en exceso, se apostaba por los violines y la corneta para atacar los miedos. Y así pocos repararon en que junto a Xabi Alonso, el encargado de llevar el tempo, hacían falta secundarios de lujo. No basta con Lass para evitar que te corten la cabeza.

Todo empezó demasiado bien. Aquello era un verdadero sueño, en el que Benzema sacaba ases de su chistera auspiciado por las revoluciones de Di María. En un abrir y cerrar de ojos el mundo era más justo, el Madrid dominaba al Barça, la Navidad era entonces completa y las pesadillas acechaban a otros, si no que le pregunten a Valdés.

La fortuna, esa amante infiel, había guiñado un ojo a los blancos y éstos se habían rendido a sus encantos. No se olviden de ella porque esta femme fatale nos ayudará a comprender cómo se convierte un sueño en pesadilla. Entre tanto, ese ejército azulgrana que no hace prisioneros con su fútbol endiablado se empezaba a mover por las ultratumbas del Bernabéu. Alves se sumaba al centro del campo para comenzar la danza de la muerte.

Pronto obtuvo Guardiola réditos con ese movimiento sibilino, casi imperceptible. A la media hora Alexis hacía aparición en el Clásico para hacer realidad su anhelo. Aunque los ojos y los abrazos se disparaban hacia otro, Leo Messi, auténtica pesadilla madridista, sobre el que el Barça se sustentaba ante el mal sueño vivido hasta entonces. Sobre el argentino pesó la losa de la muerte, a punto estuvo Mou de expulsarle de su sueño y posiblemente nada hubiera sido lo que fue. Sin embargo, Fernández Borbalán, a fin de cuentas el verdugo de la contienda no guillotinó el clásico.

Tras un desvelo en forma de descanso, la fortuna, recuerdan, esa amante infiel, se la pegó al Madrid con el primero que pasaba por allí. Ese era Xavi, auténtico cerebro azulgrana, otro archienemigo más al que incluir en la lista negra. La pesadilla comenzó con los rebotes endiablados que sumieron a Casillas primero y al Madrid después en la impotencia. Porque con el equipo blanco grogui, aun tuvo tiempo de reengancharse al partido. De volver a ese mundo justo, de recuperar su sueño. No hubo medio porque Cristiano, héroe tantas veces, sufre parálisis emocional cada vez que sus fantasías se tiñen de azulgrana.

Fábregas se estrenó en el Bernabéu con un gol que desató la pesadilla

El golpe definitivo llegó justo a continuación, en un rayo fugaz de luz que confirmó los peores augurios. El Madrid probaba de su propia medicina y con una estrategia tan conocida por los blancos como alejada de la retórica azulgrana, Cesc aparecía en el sueño o la pesadilla, según como se mire, para reafirmarse a sí mismo y dar la razón a Guardiola. Aquello certificaba el compromiso azulgrana, lo había vuelto a hacer, había conquistado a la novia cadáver.

El resto se explica con dos palabras: Andrés Iniesta y una sensación: impotencia. Su actuación sublime en la segunda parte ejemplificó esa brecha que no parece acortarse. Para entonces no había marcha atrás y la pesadilla se cernía nuevamente sobre Madrid, justo antes de Navidad, como en años perecederos, como siempre desde que la Era Guardiola trasladó los miedos culés a la capital.





El efecto Vilanova

8 12 2011

“Valorad lo que tenéis porque nunca sabes cuándo llega tu momento”. Lo dice alguien que ha regateado al fantasma del siglo XXI, que ha driblado una operación fugaz, que se ha recuperado a tiempo para convertirse en un ejemplo más, en una motivación extra para su equipo. Esa reflexión pertenece a ‘Tito’ Vilanova, el segundo entrenador del FC Barcelona, que ha superado la intervención en la glándula parótida a la que fue sometido el pasado 23 de noviembre.

Vilanova y Abidal unidos por la superación personal

Convertido en símbolo de una plantilla que ya sabe de lo que va el tema, Vilanova llega en el momento justo. En el momento en que su equipo se va a jugar gran parte de sus posibilidades en el campeonato casero frente al Real Madrid. Un nuevo estímulo camino del Bernabéu, un nuevo golpe de efecto con el que relativizar el mundo futbolístico y apremiar a los valores que han convertido al equipo de Guardiola en un conjunto de leyenda.

Porque Vilanova es algo más que el hombre a quién Mourinho metió el dedo en el ojo. Con el portugués volverá a reencontrarse cuatro meses después, aunque aquel recuerdo se ha diluido ante la sucesión de acontecimientos. Tito es la mano derecha de Pep, el encargado, según cuentan, de dotar de pausa el volcánico (aunque siempre políticamente correcto) carácter de Guardiola. El enlace entre Pep y la plantilla, el hilo conductor del mensaje. 

Y los mensajes que más calan son los que apelan a los sentimientos, los que erizan la piel, los que se dirigen directamente al corazón. Esa fue la intención ayer de Tito Vilanova, cuando en su reincorporación a los entrenamientos, transmitió personalmente su experiencia vital a una plantilla que le esperaba con los brazos abiertos. Fue él quien les animo a ellos, una bofetada de realidad que algunos ya han recibido, como Eric Abidal.

Especialmente significativo fue el abrazo en el que se fundieron el defensa galo y el segundo técnico azulgrana. Ambos saben a qué huele el abismo, ambos conocen el sabor de las segundas oportunidades. Bajo el efecto Abidal se reinventó el Barça la temporada pasada para alcanzar la gloria. Ahora, buscan repetir la historia con el ‘refuerzo’ de otro de sus actores secundarios sobre el papel, en realidad, uno de los líderes dentro del vestuario y con el Paseo de la Castellana como pasarela de gala.

A la fuerza de Vilanova, a su voluntad inquebrantable y a su imagen en el banquillo del Santiago Bernabéu se aferrarán los azulgrana para trasladar al verde todo su ideario, toda su filosofía de vida. En frente, el mejor Real Madrid de los últimos años, en la segunda temporada de Mourinho, con el conjunto blanco liderando la clasificación con tres puntos de ventaja y un partido menos. Guardiola ya tiene su reto y los culés el efecto con el ganar la guerra psicológica en las horas previas al Clásico. Ha llegado el momento.





Un rayo de luz

30 11 2011

(Crónica del Barça-Rayo en 10 líneas)

Alexis Sánchez debe haber leído a Aristóteles en algún momento de su vida. Aunque fuera en su época juvenil, seguro que recuerda aquello de “en la adversidad sale a la luz la virtud”. En el momento más adverso de la Era Guardiola, el ‘9’ azulgrana sacó lo mejor de su repertorio para dar luz y crédito a un equipo que ya mira de reojo al Bernabéu.

La amarilla forzada por Piqué fue la jugada polémica del partido

Los dos goles del chileno, abrieron la goleada y apaciguaron los ánimos tras la derrota de Getafe. A la fiesta se sumó Villa, poco antes del descanso para reencontrarse con un gol que se le negaba en los últimos partidos. La puntilla la dio Messi después del descanso con el cuarto gol del partido, decimoquinto del argentino en esta liga que le permite encabezar la tabla de goleadores junto a Cristiano Ronaldo. El resultado no debería empañar el valiente planteamiento del Rayo que puso en bastantes dificultades a los azulgranas en distintas fases del partido. Aunque los culés recordarán más ese récord de treinta y cuatro a cero en el Camp Nou y el rayo de luz que supone llegar al Bernabéu a tiro de victoria.





El Paleolítico

21 11 2011

Vivimos una época marcada por lo audiovisual, por las facilidades de las nuevas tecnologías y por la tendencia a la polémica exagerada. Son pilares de nuestra sociedad que, sin embargo, no se cumplen en todos los órdenes de nuestra vida. Todavía hay cotos de pureza y simpleza que se niegan a entrar de lleno en el siglo XXI. Uno de ellos es el fútbol, que se mantiene en su burbuja, anclado en la atmósfera de mediados del XIX cuando este deporte fue creado.

Momento en el que balón impacta en el cuerpo de Higuaín, ¿mano o pecho?

Nada de tecnología, nada de recursos audiovisuales, pero mucho de polémica y tradiciones arcaizantes. El fútbol es la última frontera donde se resiste a entrar la tecnología. Y no por falta de necesidad, el último ejemplo es reciente. Ocurrió en el último minuto del Valencia – Real Madrid del pasado sábado. Una jugada muy dudosa que pudo decantar la victoria de unos o el empate de otros. Un ‘pechalty’ que el árbitro, imposibilitado por la maraña de jugadores concentrados en el área no podía ver.

En esos momentos un vídeo, una o varias repeticiones calmarían a los que reclaman por una injusticia o declararía en la más absoluta inocencia al presunto culpable. Y acabaría con la salsa del fútbol refunfuñarán los puristas. No, les contesto yo, acabarán con situaciones impropias de un deporte tan profesionalizado como el fútbol, donde Inglaterra consigue un Mundial con un gol que nunca fue y por el que el Dios del balompié ya le ha castigado en repetidas ocasiones con la ‘Mano de Dios’ o con el reciente gol fantasma de Lampard en el Mundial de Sudáfrica que no subió al marcador.

Con los millones que mueve uno de los principales negocios del planeta, el fútbol se mantiene como un oasis frente al resto de deportes donde la tecnología se aplica con toda naturalidad. El ojo de halcón ha solucionado el principal problema del tenis, el vídeo se aplica desde hace tiempo en deportes tan dispares como el fútbol americano o el baloncesto y la foto finish es una constante del ciclismo y del atletismo, el deporte más antiguo del mundo.

Esa evolución imparable se hace más necesaria en la zona de penumbra del juego, en el área, donde a unos le tiemblan las piernas y a otros el silbato a la hora de pitar. Para evitar juicios precipitados, para no matar la polémica, sino para dar a cada uno lo que es suyo y hacer del fútbol un deporte más limpio es obligatorio ese paso hacia delante. Aunque eso no le importe a casi nadie. No parece importarle a la FIFA y la UEFA, más pendiente de incluir dos árbitros inútiles más por partido que en una huida hacia delante para abandonar el paleolítico.





Al son de la pelota

2 08 2011

Son mundos paralelos que se relacionan mejor de lo que parece. Bajo ritmos diferentes pero con notas en común. Dos pasiones que se entrelazan bajo las páginas de un libro, El fútbol tiene música, concebido por la pluma de José Antonio Martín ‘Petón’. Historias nacidas desde la musicalidad que rezuma el fútbol, historias cargadas de pureza y emotividad, historias escritas al son de la pelota, que son ya historia sagrada del fútbol.

George Best, el quinto Beattle, es el elegido para la portada de El fútbol tiene música

Es Petón un historiador del fútbol. O algo más. Un hombre del renacimiento en pleno siglo XXI. Futbolista, comentarista deportivo, representante de jugadores, y escritor que ha plasmado en este libro su pasión por el deporte rey. Un sabio del balompié que sabe como nadie narrar las historias con esa mezcla de armonía y suspense que durante tantos años lleva cultivando en las ondas. Todo ello aderezado por una bossanova dedicada a Garrincha o un tango de Gardel.

50 historias de ayer y de hoy, mediáticas y anónimas. Narraciones que van más allá de los futbolístico, que traspasan las inquietudes del futbolero. Desde la desgraciada historia del Torino hasta la agitada vida de George Best, aquí están Kubala y Serrat, Gardel y Samitier. Están Bob Marley, Ben Barek, Luis Aragonés, Puskas, Di Stéfano, el bueno de Quini, el Fenómeno Ronaldo, o los amores futboleros de Lola Flores. Con prólogo de Paco González y Pepe Domingo Castaño: “Se van a volver locos con el libro. Se van a emocionar con cada historia”. No exageran un ápice.

Porque la esencia de las historias no solo la componen músicos. Entre los relatos destacan otros artistas del balón. Eduardo Chillida y su Peine del viento, homenaje recóndito a su otra vida; o Elías Querejeta y su amor por la pelota antes que por la claqueta. Aunque por encima de todo sobresale el espacio que Petón dedica a la Fundación Oliver Mayor, que recibe aire para dar aire, con cada impresión de este libro. Guiño solidario al futbolista que no pudo ser.

Melodía intensa, ritmo apasionado, obras breves y sinfonía unas veces alegres y simpáticas, otras, trágicas y fúnebres. Todas ellas, música para los oídos. Literatura para el corazón. Eso, que no es poco, y mucho más se esconde tras El fútbol tiene música, una verdad universal que Petón ha interpretado como sólo él sabe. Con el amor a la pelota y su música… de fondo.