Conquistamos el mundo

16 07 2010

Y nos tocó vivirlo desde Malta, rodeado de algunos de mis mejores amigos que como todo un país terminamos rendidos a ese genio de Fuentealbilla silencioso y efectista que nos elevó hasta la gloria eterna. CAMPEONES DEL MUNDO, Campeones en sufrimiento, Campeones, por fin, de un Campeonato del Mundo de Fútbol. Es un placer contarlo, aunque todavía cueste creérselo. Es verdad, la antigua Jules Rimet ya está entre nuestras manos desde donde la hemos elevado al cielo estrellado del Soccer City en Johannesburgo, en el primer Mundial disputado en África, rompiendo todos los tópicos y las estadísticas.

Casillas es ya un privilegiado tras levantar esta Copa

Algunos se preguntarán por esta tardanza, justificada por esa estancia en Malta de la que regresamos ayer, con algo más de tiempo para asimilar el nuevo hito de nuestro deporte. Lo único que puede elevar al primer plano de la óptica mundial un país alicaido. Lejos, por tanto de nuestra tierra vivimos con más énfasis y con mayor orgullo (si cabe) un triunfo histórico que nos llevó a convertir a Malta en la decimo octava región española. Fueron miles los españoles llegados de todos los rincones de la Península que aquella calurosa noche del 11 de julio salió a las calles de esa pequeña isla del Mediterráneo para celebrar nuestra última hazaña: la estrella ya reluce en nuestro pecho.  

Ataviados con banderas, camisetas, bufandas o cualquier prenda que los identificara como españoles, las principales arterias de la isla se tiñeron de rojo y gualda hasta desembocar en las diferentes playas, centro de reunión y celebración con el mar como excusa  para saciar nuestro ardor victorioso y una motivación añadida para extender nuestro orgullo a las aguas del Mediterráneo. No hubo recoveco de la isla en el que no resonara el ‘Viva España’, el himno, o ese ‘Yo soy español’ que se ha convertido en la arenga, la musiquilla extra-oficial y en nuestro signo de identificación más allá de los Pirineos.

Éramos los protagonistas de un sueño hecho realidad, de una quimera, de una premonición. Y es que como si de una visión se tratara hace cuatro años ya hubo quien me aventuró esa final lejos de casa. ¿Te acuerdas? Aquel visionario, uno de mis amigos del alma, se adelantó en la fecha y el lugar. En 2006, España se quedó por el camino, pero cuatro años después no falló ni La Roja, ni un servidor. Una vez más veía la final del Mundial fuera de España, rodeado de amigos y en un lugar paradisíaco. Pocos marcos revisten tanto un momento histórico.

Y sin embargo, ese sueño supuso la ruptura de otro. Por paradójico que parezca. Uno descubrió el veneno de esta profesión el día que comprendió que era el camino más sencillo para compartir y saborear esos momentos lo más cerca posible de los deportistas. Negado de ese talento innato para superar los límites físicos, el periodismo se convirtió en la vía más directa para, si no meter el gol de la final de un Mundial, al menos narrarlo, contarlo, escribir sobre ello. Ese gol llegó demasiado pronto para un recién licenciado que hace sus primeros pinitos en el inabarcable mundo de la comunicación. El egoísmo no nubla mi mente y, a pesar de todo, uno prefiere haber sido testigo antes que protagonista.  El reto ahora es otro. El reto ahora es repetir y estar ahí para vivirlo en primera persona. Aunque, ya se sabe, solo hay una primera vez. 

Iniestazo. Otro chutazo del manchego que lo eleva a la leyenda del deporte español

Aquella primera vez en la que la locura se desató en todos nosotros, en la que conocimos el éxtasis en primera persona y en la que ascencimos al paraíso gracias a un zapatazo de un chico humilde y callado, con escasez de melanina y exceso de corazón y talento. No podía ser otro que Don Andrés Iniesta el que a las 22.57 del 11 de julio de 2010 colara todos nuestros sueños en esa portería situada en la otra punta del mundo, la cual había permanecido 116′ infranqueable. El carrusel de emociones se destapó entonces hasta el amanecer, cuando el sol quiso ser testigo de nuestro alborozo. También él, más rojizo que de costumbre quiso alumbrarnos la realidad: éramos, somos y seremos (al menos los cuatro próximos años) CAMPEONES DEL MUNDO.

 Aquella noche se hizo día para terminar iluminando las primeras reflexiones a la luz del alba. Hasta las 9 de la mañana hondearon las banderas rojigualdas por las calles de Malta. Fue el momento en que los cánticos, los saltos y los abrazos dieron paso a los primeros pensamientos sensatos. Aquí os dejo los míos:

“Termina la noche más hermosa de mi vida. Gracias Dios por permitirme vivir esto. El sueño se hizo realidad y la estrella de la eternidad ilumina nuestro pecho, orgulloso de ser español. Podremos repetir, ahora el sueño es otro, es estar allí para contarlo pero ya se sabe que no hay nada como la primera vez. La incredulidad aún reinante no valdrá entonces. VIVA ESPAÑA, EL MUNDO ES NUESTRO“.

PaceVille (Malta) 12 de julio de 2010

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Sin D10S al que aferrarse

5 07 2010

A él fiaron todas esperanzas, todos sus rezos y todas sus ilusiones. Un país volvió a creer en la victoria, el ‘volveremos, volveremos…’ resonaba con más fuerza que nunca en Argentina porque D10S dirigía sus destinos. A su lado, el Messías, su hijo sobre la tierra, Leo Messi, la mejor copia que ha pisado una cancha desde que Diego revolucionara el mundo del fútbol en la década de los ochenta. Y sin embargo, todo ese fervor se ha desmoronado de la noche a la mañana. Argentina despertó de una fuerte ‘trompada’ del sueño del Mundial y hoy se han quedado sin D10S al que aferrarse.

Cabizbajo. Maradona afirma que su ciclo ha terminado, que lo ha dado todo

Diego Armando Maradona ha dimitido hoy, a través de unas declaraciones realizadas a un canal de la televisión argentina. Apenas un día después de su llegada a Buenos Aires, donde los componentes de la ‘albiceleste’ fueron recibidos con el grito unánime de ‘Aguante Diego’. Cegados por el aura  divina que se le profesa en Argentina, los aficionados en ningún caso se han atrevido o han querido señalar a Maradona como uno de los máximos responsables de la dolorosa derrita frente a Alemania. Los teutones les barrieron en cuartos de final con un contundente 0-4.

Nada es nuevo. Argentina las pasó canutas para llegar a Sudáfrica. Ese billete lo compró más con casta y corazón que con fútbol y goles. Pero una vez en el continente africano Maradona parecía haber volteado la situación. El Pibe de oro estaba en su salsa, crecido ante el foco mediático. Sus victorias ante selecciones menores disimularon sus carencias defensivas (con dos laterales inventados) y sus problemas en la zona de creación (donde sólo Mascherano ejercía como mediocentro). Con Verón fundido y Maxi Rodríguez desubicado, le tocó a Messi retrasar su posición para intentar hacer de todo. Reconozco que la pegada y sobre todo la retórica argentina (esos abrazos, esa comunión técnico-jugadores, esa implicación sacrificada del grupo) consiguieron embaucar a un servidor hasta verla como seria candidata al título. Falso espejismo. Todo salto por los aires cuando enfrente tuvieron un equipo serio.

Porque Maradona, dicen los que le vieron jugar que fue el mejor jugador de todos los tiempos, no tiene trazas de entrenador. Ni siquiera tiene el carné, por no hablar del traje. La AFA (Asociación de Fútbol Argentino), Grondona (Cacique de esa federación) y Bilardo confiaron en su recuerdo, en su figura, en su imagen divina. Mientras el Diego basaba su equipo en su guardia petroriana. Pero esos argumentos no daban para mucho más que dar abrazos y escuchar atentamente la palabra de D10S. Detrás de toda esa retórica no había un plan fútbolístico, sólo fantochada y fanfarronería. Todo se confiaba a la inspiración.

Ni siquiera el, para muchos, mejor jugador del mundo en la actualidad, Leo Messi ha podido evitar el desastre. Es cierto que su actuación ha crecido varios escalones con respecto a la fase de clasificación. Parecía que éste sería el Mundial de Leo Messi. Maradona le había dado libertad para que ejerciera de ’10’ sobre la cancha, pero las carencias albicelestes eran tantas que Leo tenía que jugar de ’10’, de ‘8’, de ’11’, y hasta de ‘9’. El fracaso de Argentina también es el suyo, marcharse de Sudáfrica con una participación muy activa en el juego pero sin un gol en el que estampar su firma, sin desequilibrar un partido, es pecata minuta para uno de los jugadores más determinantes del planeta.

 Ya no hay nada en lo que creer porque los milagros en el tecnificado mundo del fútbol actual son cada vez menos escasos. No obstante, algunos hemos visto en esta Copa del Mundo. En Sudáfrica hemos visto otra mano de Dios, que bien puede valer el paso a una final, pero si algo ha demostrado este Mundial es que todo gran jugador necesita un equipo detrás que le ampare. Maradona lo tuvo en el 86, incluso en el 90. No tengo tan claro que la Argentina del 2010 fuera algo más que una delantera estratosférica. Pero al fútbol se juega con delanteros, mediocentros, defensas y portero y Maradona sigue viviendo en su fútbol arcaico; Argentina, de su recuerdo divino.





La conexión Nadal

4 07 2010

Ha sido un fin de semana histórico. Redondeado por ese triunfo más rutinario y menos épico que de costumbre con el que Rafa Nadal ha vuelto a reconquistar la hierba del All England Club. El mejor tenista español de todos los tiempos ha subido un escalón más en su camino hacia el Olimpo del tenis para levantar su segundo Wimbledon, su octavo Grand Slam, su cuadragésimo primer título individual. Rafa repite en Londres como en 2008, entonces apenas unos días después de que La Roja dominara Europa y la conexión se hace inevitable. Cuando en nuestro país la única bonanza que conocemos es la deportiva, sólo soñar sigue siendo gratis.

Acróbata. El segundo Wimbledon bien merece una celebración así

 

Nadal no lo necesita, aunque a buen seguro al manacorí le quedarán muchos sueños por cumplir. A sus 24 años no sabe lo que es el vértigo. Como no lo saben esa generación de deportistas que han puesto a nuestro país en la vanguardia del deporte mundial. Y es que sólo España puede presumir de poner ‘La Catedral’  del tenis a sus píes, clasificar a su Selección para las semifinales de un Mundial, o campeonar por adelantado en el fugaz mundo de Moto GP, con ese Lorenzo que amenaza con convertir en un monólogo lo queda de campeonato. Ni el Almirante Nelson hubiera imaginado una afrenta mayor. Sin duda, hoy, Rafa Nadal es el mejor capitán de esa Armada Invencible que nuevamente anhela dominar el mundo.

Ése que todavía admirado ovacionó una nueva exhibición del tenista español en un territorio cada vez menos hostil. De hecho, Nadal no conoce la derrota en sus últimas dos participaciones en el mítico ‘major’ británico. Tras no poder defender el título en 2009 por una lesión, Rafa suma 14 partidos sin perder sobre el verde del All England Club. En sus anteriores participaciones sólo Federer pudo cortar su camino ceremonial hasta la gloria. Fue en sendas finales perdidas ante el helvético. Éste se ausentó hoy, por primera vez, en los últimos siete años. Enfrente, Nadal se encontró con su verdugo, el checo Tomas Berdych, quien fue una sombra del que hace unos días arrolló al mejor huesped del jardín londinense, a Roger Federer, en cuatro sets.

 Sin épica pero con el mismo derroche físico y recuperando ese martillo pilón que siempre fue su brazo izquierdo, Nadal superó en tres sets (6-3, 7-5, 6-4) a Berdych, quien pagó caro su inexperiencia. El checo se mantuvo en la final mientras su saque se mantuvo plano y potente. Sin embargo, no supo jugar los juegos decisivos. Ya se sabe que ante el abismo pocos se mueven como Nadal. Éste olió el miedo y fue asestando paulatinamente, en cada uno de los sets, los drives definitivos para ir minando la moral de Berdych a medida que menguaba sus posibilidades de dar una nueva campanada.

Nadal no lo permitió porque ha sido mucho el sufrimiento, el trabajo silencioso y el esfuerzo colectivo (de él y de todo su equipo) para terminar renaciendo, cual Ave Fénix, de las cenizas. Muchos presagiaron que su caída a los infiernos tras una temporada marcada por las lesiones y los problemas personales no tendría remedio, aseguraban que ya habíamos visto lo mejor de Nadal, que su tenis no podía evolucionar más, e incluso, éstos han terminado hoy rendidos, aplaudiendo una nueva muestra de superación y entrega de uno de nuestros mejores deportistas de todos los tiempos.  Ese paso por las catacumbas del deporte, ese penar por el lado ‘b’ de la gloria le ha endurecido, le ha valido para conocerse mejor, para marcar sus límites y buscar decididamente superarlos, sin mayor deseo que recuperar la sonrisa jugando a tenis. Ese es su secreto.

Y entonces la conexión se reactiva. Rafa se ha encargado en este 2010 de reconquistar el mundo a base de raquetazos. Así recuperó el pasado mes de junio su idilio con París, para resolverse como el mejor mosquetero sobre el planeta tierra. Hoy, sobre el pasto aristócrata del All England Club ha elevado al cielo el dorado trofeo londinense. Y esa imagen nos trasladó, sin saber muy bien porqué, hasta ese mágico mes de junio de 2008 donde a los éxitos de Rafa en Londres y en París, se sumó aquel maravilloso sueño de una noche de verano con La Roja como protagonista y la Eurocopa como excusa. Hoy la excusa está bañada en oro. Europa se nos quedó pequeña y buscamos dominar el mundo. Nadal ya tiene ‘su Mundial’, y sin saber muy bien porqué, hoy también nos preguntamos si la edad de oro del deporte español ha alcanzado ya la cúspide. Tal vez, el próximo domingo estemos instalados en la locura. La conexión, entonces, habría funcionado.





Un salto en la historia

3 07 2010

Somos unos privilegiados. Vaya eso por delante, porque poder decir, ver, contar, saborear el placer de estar entre los cuatro mejores equipos del mundo hiela la piel, nubla la vista y levanta el vello. Sí, señores, estamos en Semifinales de la Copa del Mundo, 60 años después pisamos un territorio semidesconocido, ya que a la mayoría de los españoles los Ramallets, Zarra y compañía nos quedaban muy lejos. Ellos fueron héroes allá por la década de los 50. El Nodo ha dejado paso al fútbol en 3D de Casillas, Villa, Iniesta o Xavi. Ilustres sucesores de aquellos pioneros que han dado un salto en la historia para inundar un país de pasión rojigualda.

Santo y seña. Iker volvió cuando más se le necesitaba para recuperar un sueño casi perdido

Costó, como no podía ser de otra manera, un mundo derribar el muro paraguayo. De paso nos cargamos el otro, el muro que atenazó a generaciones y generaciones de españoles, el muro psicológico de los cuartos de final. Pero para esta generación los libros de historia sólo valen para alimentar los deseos de gloria y tienen la lección bien aprendida. Prueba de ello fue su persistencia durante 82 minutos para encontrar un premio que antes nos habían negado por lo civil o por lo criminal (completamente inexplicable la repeteción del penalti de Xabi Alonso).

Hasta ahí les alcanzó a los hombres de Martino para sustentar sus esperanzas, que en ningún caso iban más allá del 0-0. Y a pesar de todo, nos llevaron al límite, con un partido sin ritmo, cortado por las constantes interrupciones, marcado por la tensión reinante en ambos conjuntos, decidido por un rocambolesco gol a tres bandas.Tras el jugadón de Iniesta, el ángel de Pedro sobrevoló la jugada, aunque esta vez la fortuna le esquivó tras amanacer muchas mañanas a su lado, o tal vez no, porque su remate repelido por el poste le fue a caer a Villa quien tras controlar y otear el horizonte colocó la bola milimétricamente hasta sobrepasar el límite del suspense. Después de golpear en ambos palos y tras un breve y eterno paseo por la línea de gol, el contacto contra la red desataba la euforia. Villa ya era pichichi en solitario de este Mundial con 5 tantos y el sueño continuaba.  

Piña. El Guaje, autor del gol estaba debajo de esa montonera.

Seguramente nada de esto hubiera sido posible sin el manto protector del santo que acudió a nuestro rescate cuando nos encontramos ante el abismo. El sueño del Mundial se nos escapaba por momentos por un absurdo agarrón de Piqué sobre Cardozo y ahí se acrecentó la figura y la leyenda de un portero que es algo más que eso. Iker nos recordó que los grandes se crecen en este tipo de situaciones y con un vuelo seguro y raso atrapó todas las dudas, las amenazas y las críticas que le han señalado en este Mundial. Ahí perdió el partido Paraguay, quien se vio ante el mismo precipicio y le aterrorizó la idea de saltar. Y ahí comenzó a ganarlo España. Iker había detenido el penalti.

Porque a partir de ese momento España dio un paso al frente definitivo para gobernar el partido. Se dijo somos mejores y vamos a demostrarlo. Y a ello también ayudaron los cambios de Del Bosque, una vez más impecables, (tal vez porque lo que falla es el once inicial). España, como contra Portugal, jugó mejor con Cesc en el campo, el fúbol de La Roja (hoy de azul, misma vestimenta que lucía Zarra y compañía allá por los 50 en el Mundial de Brasil) se hizo más incisivo, más vertical, más punzante. Las ocasiones comenzaron a caer y por momentos Justo Villar se convirtió en nuestro peor verdugo. No sólo por parar el segundo penalti lanzado por Xabi Alonso (el primero lo había transformado magistralmente el donostiarra, pero el árbitro lo mandó repetir) sino por retardar lo máximo posible el desenlace de un partido de infarto.

Al final conseguimos resolver la encrucijada, no sin sufrimiento (en esto ya somos campeones), porque Iker tuvo que aparecer de nuevo en los minutos finales para demostrar que ha vuelto para quedarse. Su doble parada ante Cardozo y Roque Santa Cruz nos hizo a todo un nudo en la garganta antes de respirar aliviados, recordando que bajo nuestros palos vuelve a colgar ‘el Santo’. Lo necesitaremos el próximo miércoles, 7 de julio, donde por si acaso también nos encomendaremos a San Fermín para vencer a la imponente figura de una Alemania más descarada y renovada que la que vencimos en la final del 2008. Los teutones claman venganzan y ya se sabe que el resentimiento y el rencor son poderosas armas de doble filo en el deporte. San Fermín ya nos ha echado el primer capote y los alemanes no podrán contar con su brújula en el centro del campo, Thomas Müller se perderá la semifinales por sanción. Estamos a dos pasos del sueño y un nuevo salto nos espera.





Regreso al pasado

17 06 2010

Los fantasmas se han instalado en nuestra cabeza, las miserias han vuelto a revolverse en nuestro estómago y las ilusiones han saltado por los aires a la primera. Esta vez no hemos necesitado llegar al decisivo cruce de cuartos, ni siquiera octavos. Ayer, tampoco teníamos en frente a ninguna potencia en el mundo del balompié. El obstáculo en el debut mundialista se llamaba Suiza y la todopoderosa campeona de Europa poco o nada tenía que temer ante el combinado entrenado por Ottmar Hitzfeld. El fútbol demostró una vez más su grandeza volteando todos los pronósticos.

Batacazo. Una jugada embarulla dio al traste con las ilusiones españolas en el estreno mundialista

Decepción, accidente, trapiés, resbalón, sorpresón. Lo de siempre. La confianza en nuestra selección ha bajado más de lo que lo llevan haciendo la Bolsa de Madrid en el último año. Hemos pasado del favoritismo más absoluto a ser el hazmerreír de toda la prensa internacional. Y tampoco es eso, el resultadismo nos ha ganado la partida en la primera baza, pero con el discurso romántico siempre fue más fácil conquistar a la chica. Decía el genial Juanma Trueba, ese poeta que escribe en el As, que las calabazas aturden en proporción directa al tiempo invertido en la seducción. Y España llevaba mucho tiempo preparándose para éste, su Mundial. Ayer la chica le negó el primer beso y eso duele.

Sin embargo, seguimos siendo los mismos que hace dos años enamoraron a Europa. Ahora la empresa es más complicada pretendemos seducir al mundo, como siglos atrás y recuperar los vestigios de ese imperio va a costar y mucho. A pesar de todo, el sutil tacto de Xavi, Iniesta, Silva o Xabi Alonso continúa ahí, la seguridad defensiva no debería resentirse por un cúmulo de despropósitos en el que la fortuna nos la pegó con un helvético que no ha pisado nunca los Alpes, y tal vez lo único que debería preocuparnos es que Casillas, éste sí, parece haber perdido su ángel. Ya no hace milagros, ahora ‘sólo’ para. Si a ello sumamos que nuestras punta de lanza perdieron su idilio con el gol en el momento más inoportuno, las consecuencias las conocemos todos. Se ha perdido el único partido que se podía perder.

Los suizos fueron más resultones, ya se sabe, en los tiempos que corren cualquier tonto hace relojes… y el enemigo de ayer no era el más adecuado para confiarse. Aunque, lo peor no fue la derrota. Lo más preocupante fue mostrar que nuestro repertorio no es tan atractivo como pensábamos, mientras descubriamos nuestras carencias al resto del mundo, quienes observaban a medio camino entre la satisfacción y la sorpresa como España volvía al pasado.

Optimista por naturaleza considero que el batacazo nos puede venir bien para darnos cuenta de que en el fútbol nada es infalible y solo el gol y su extensión, la victoria, da y quita razones. Ahora toca levantarse y en la gestión de esta situación se verá la raza, el compromiso y el hambre de títulos de esta generación, que por otra parte, nadie lo olvide, sólo conoce las decepciones por los libros de historia. España no ha buscado excusas y ese es otro buen indicio, porque esa es la característica de los perdedores, y La Roja ha optado por el discurso ganador: adaptarse y aprender.

Ese descenso a los infiernos, esa vuelta al trágico pasado, esa nueva visita de la fatalidad, debe servirnos para recordarnos todo lo que se hizo mal ayer, para no repetir esos errores en el  mañana. Para dotar de mayor épica a la conquista convendremos en recordar que nadie ha ganado un Mundial habiendo perdido el primer partido. Es otro reto más para alcanzar el paraíso. Toca demostrar, ahora sobre el campo, si somos príncipe o rana. Nuestra armadura, sin duda, habla de lo primero, aunque nuestras destrezas ayer no pasaron de las de un anfibio torpón, mientras que esa belleza de cabellos dorados nos sigue esperando al final del camino, y ya se sabe que a las chicas siempre les gustó más la retórica poética que la prosa.





El Mundial por T5

23 03 2010

TVE tuvo varios en su privilegiada condición de televisión pública, Antena 3 hizo rememorar a Olga Viza y Matías Prats viejos laureles e incluso las recién nacidas como Cuatro y La Sexta ya han disfrutado de uno. Ahora que el dinero escasea en las principales televisiones españolas, Telecinco, el único que ha sabido rentabilizar la telebasura, ha puesto la pasta encima de la mesa para hacerse con el paqute básico de la próxima Copa del Mundo de Suráfrica.

T5 repetirá equipo. La incógnita, si contarán con Aragonés.

Telecinco retransmitirá así ocho partidos en total: el partido inaugural, los tres partidos de España en la primera fase,  más un partido de Octavos de final, otro de cuartos, una de las semifinales y la final. Es obvio que si la ‘Roja’ alcanza la fase final los partidos televisados por JJ Santos, Ramón Fuentes y Cía. serán los de España. Por otro lado, y como no podía ser de otra manera Sogecable ha adjudicado el segundo paquete a su canal en abierto. Cuatro retransmitirá un total de 16 partidos (11 de la primera fase, tres  de octavos, uno de cuartos y una semifinal). Ninguno de estos, obviamente, serán partidos de la Selección Española, aunque Carreño y Maldini entre otros tendrán la posibilidad de narrar los partidos de Inglaterra, Argentina, Brasil, Alemania, Holanda o Francia.

Ayer se cerró la subasta pública convocada por Sogecable (titular en exclusiva para España de los derechos audiovisuales de la cita mundial) el pasado 13 de marzo para vender al mejor postor los derechos de estos paquetes por los que en su día llegó a pagar 90 millones de Euros. El concurso estaba abierto a todos los operadores pero Telecinco fue el único que había prsentado una oferta en firme. Por ahora se desconocen las cifras pagadas por el canal de Vasile para llevarnos los partidos de España hasta nuestros televisores.

El incentivo ahora es saber si Luis Aragonés será uno de los comentaristas de lujo con los que Telecinco espera contar para una cita inigualable en su historia. El ex-seleccionador ya estuvo en el equipo de comentaristas que el año pasado nos llevaron hasta nuestros hogares la Copa Confederaciones. Esto tampoco se ha confirmado aunque es de prever que la buena relación que une al Jefe de Deportes de la cadena de Fuecarral y Aragonés nos permita disfrutar de esa extraña pareja. El resto lo pondrá Sara Carbonero a pie de campo quien seguirá muy de cerca todos los movimientos de los nuestros.

Aunque si a alguno no le convencen las retransmisiones de JJ siempre quedará la posibilidad de escuchar a Carlos Martínez, ya que Canal + retransmitirá los 64 partidos del Mundial en directo a través de  Canal+Liga por una cuota de 15€/mes. Por esta plataforma los partidos también se podrán ver en calidad HD. Un verdadero lujo con el sello de Canal+. Sólo les faltará un inalámbrico tan espectacular como el evento, aunque esa guerra la ganó hace tiempo Telecinco.