Falla de sentimientos

31 12 2011

Las lágrimas se desbordan en ese vestuario. Son lágrimas de satisfacción e incertidumbre, de tensión y emoción desmedida. Se ha logrado el objetivo pero eso ya no importa, el fútbol vuelve a quedar en segundo plano o en tercero, o en un plano casi residual. La cabeza vuela lejos de allí, lejos de La Condomina, lugar de su última hazaña, hasta el epicentro de sus temores y angustias, hasta el pueblo que representan, hundido en una nube de cascote y polvo. En esa falla de sentimientos encontrados los jugadores del Lorca ‘celebran’ su permanencia en 2ºB.

Interior de la Iglesia de Santiago tras el terremoto del pasado 11 de mayo

Nadie pensó en ese partido el miércoles, apenas cuatro días antes de jugarse su supervivencia en la categoría de bronce del fútbol español. Ese día la plantilla del Lorca Atlético se disponía a entrenar, mientras su míster, Benigno Sánchez daba las últimas instrucciones a los suyos. Un estruendo fortísimo no le dejó terminar y presos del pánico todos salieron corriendo de los vestuarios. El primer aviso tuvo una magnitud de 4,4 en la escala de Ritcher.

Con el segundo estremecimiento de la tierra no hubo dudas, algo serio había ocurrido: “sentimos una ola debajo de nuestros pies”, recuerda Benigno Sánchez, el entrenador del equipo. Las malas sensaciones aumentaron por la vista y el aislamiento. Camino de los vestuarios vieron tambalearse su estadio, el Artés Carrasco; a lo lejos, a 5 kilómetros (los que separan el estadio de la ciudad) una gran nube de humo y angustia sepultaba Lorca. Eran las 18.47 horas y un temblor de 5,2 en la escala de Ritcher había convertido esa ciudad en una ciudad fantasma.

Benigno Sánchez dirigiendo a sus chicos en un partido del Lorca Atlético

Los minutos y horas que siguen se alimentan de tensión e incertidumbre. Las noticias anudan la garganta camino de Lorca y la radio colabora en hacer ese trayecto eterno. A través de las ondas conocen que hay varios muertos y al llegar todos y cada uno de ellos se encuentran una ciudad habitada por el caos. Con las líneas telefónicas colapsadas, el contacto con los seres queridos se complica y los destrozos ocasionados en la ciudad no ayudan a moverse rápido. Benigno consigue localizar a su mujer y a su hija de nueve años. Su casa está destrozada y deciden irse a la casa del campo, a las afueras de la ciudad.

La escena se repite entre los futbolistas. Algunos pasan la noche en sus propios coches, otros, como Germán Córdoba tienen más suerte. Germán llama a un amigo de Águilas y lleva hasta esa localidad murciana a toda su familia. Él es uno de los capitanes del equipo y una voz autorizada para rememorar esos días. “Lorca era un caos, pero los capitanes y el cuerpo técnico hablamos por teléfono, nos citamos en el campo para el día siguiente a la hora de siempre”.

Momentos de caos e incertidumbre las vividas en Lorca ese 11 de mayo de 2011

A las cuatro y media del jueves los jugadores van llegando a las instalaciones del club y muchos de ellos se encuentran con la sorpresa de ver su oficina de trabajo convertida en un improvisado hospital de campaña militar. 350 militares son ahora los protagonistas sobre el césped y los jugadores los que tienen que identificarse antes de entrar. Allí tenían que jugar el último partido de la temporada y todos llegan a una conclusión, el fútbol, en esas circunstancias, no tiene lugar. “El fútbol no tiene importancia en una situación así, amigos, familiares, vecinos y nosotros mismos estábamos sufriendo una situación catastrófica”, rememora Germán. Y la idea del aplazamiento del partido más importante de la temporada comienza a tomar forma.

Es una incertidumbre más que añadir a una plantilla rota ante el gran objetivo de la temporada. La salvación depende de un partido que no saben si jugarán, pero para el que es seguro que no están preparados. Ahí vuelve a surgir la figura de Benigno Sánchez, lorquino y gran conocedor del equipo que comanda. Su entereza y psicología serán claves para sobreponerse a una situación extrema: “nadie era ajeno a lo que estaba pasando, pero había que sacar fuerzas de flaqueza, lo planteamos como algo más que un partido, estaba en juego la alegría de un pueblo”. El deporte, una vez más, como anestesésico ante el dolor.

La Federación Española de Fútbol hace caso omiso a las peticiones murcianas y el partido finalmente se disputa. A él llegan los jugadores con un entrenamiento en las piernas y con la cabeza en otro sitio. El ejercicio de profesionalidad y coraje es posiblemente el más importante que hayan realizado esos jugadores a lo largo de su carrera. El partido se disputa en La Condomina, en Murcia y hasta allí acuden paisanos y aficionados de toda la región con el único afán de ver ganar al Lorca Atlético. Una victoria certifica la permanencia y edulcora las penas.

Jugadores del Lorca At. antes de jugar frente al Estepona con la camiseta "Todos somos Lorca"

Germán Córdoba tiene algunas palabras de aquel día guardadas a fuego en su memoria. A él, veterano en mil batallas pero ninguna como aquella, le tocó tirar del carro, “luchamos por la memoria de las víctimas, defendemos los colores de un pueblo, jugamos por el orgullo de una ciudad”. Se trataba de conectar el corazón y la cabeza con las piernas, algo que también buscaba Benigno Sánchez, “intenté aplicar el sentido común, ponerme en la piel de todos los lorquinos, y ofrecer una pequeña alegría a esa gente”.

Esa alegría no estuvo exenta de suspense. Porque el Lorca Atlético llegó a los minutos finales empatando a uno con el Estepona pero con un jugador menos. Entonces Jaime obraba el milagro y adelantaba a los de Benigno Sánchez en el minuto 89. En una nueva zancadilla del destino el equipo andaluz empataba en el tiempo de prolongación y tocaba esperar. El empate obligaba a mirar otros resultados y la agonía se hacía insoportable. Afición y equipo siguieron unidos más allá del pitido final prendados del transistor hasta que las ondas dieron la nueva buena. El punto les valía la salvación.

Éxtasis final tras lograr la permanencia; hora de darse de bruces, de nuevo, con la realidad

“Aquel partido supuso un antes y un después” reconoce Benigno Sánchez. Germán rememora los sentimientos que recorrían ese vestuario “nos acordábamos de los familiares y los amigos, de cómo habíamos vivido los últimos días, del esfuerzo que todos estaban haciendo”. La reflexión y el silencio ganaron la batalla a los cánticos en una situación anómala, “no hubo cena de despedida, ni festejos de ningún tipo por respeto a Lorca”, recuerda Benigno.

Jugadores del Estepona con la pancarta que portaron al inicio del partido

Germán no pudo conciliar el sueño aquella noche rodeado de colchones y camas supletorias. Su casa apenas había resultado dañada y allí reubicó a toda su familia. En la soledad que deja a su paso el exceso de adrenalina el capitán del Lorca se planteó dejarlo. A él le cuesta reconocerlo, y alude a la difícil situación económica que vive el fútbol modesto, a su edad (35 años) o a los deseos de crearse un futuro próspero fuera del fútbol, pero aquellos temblores también jugaron su papel en la decisión final. Hoy el fútbol sigue siendo su compañero más fiel, pero se ha cambiado de bando, y ahora reparte juego desde la banda, como entrenador de la Selección juvenil murciana. Trabajo que compagina con el de educador deportivo en el centro de disminuidos físicos y psíquicos Asprodes.

Otros también tuvieron dudas pero siguieron el camino marcado. Benigno Sánchez puso su cargo a disposición del la Junta directiva, pero al final pudo más su pasión y el amor a su tierra, aunque no las tuviera todas consigo. En Lorca no solo había que reconstruir una ciudad, también había que recomponer una plantilla. Hasta 17 jugadores se marcharon del equipo al concluir la temporada y Benigno sabía que aquello no sería fácil, “teníamos que reinventarnos y partíamos de menos uno, solo cuatro o cinco jugadores se quedaron en la plantilla”.

Mientras tanto en Lorca derruían una superfície equivalente a 18 campos de fútbol, el torrente de solidaridad se iba secando con el paso del tiempo y la gente volvía a sus casas entre ruido de excavadoras. En medio de todo eso un equipo sobrevivía bajo la máxima de su entrenador: “Primero hay que levantarse y luego caminar. Estamos intentando caminar”. A partir de ahora el Lorca caminará sin él, sin Benigno Sánchez, un hombre de principios y convicciones que no ha querido plegarse a las presiones de la directiva y que el pasado 21 de diciembre presentaba su dimisión, porque como dijo Jorge Valdano “el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes” y eso bien lo sabe Benigno… y Lorca.

Aquí el reportaje audiovisual que El Día Después de Canal + hizo sobre el Lorca Atlético:

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La ira del Planeta

28 02 2010

Cuando todavía no nos habíamos recuperado del grito de dolor, angustia y desesperanza de Haití, la Tierra nos ha vuelto a sacudir con otro seísmo en esta ocasión en Chile de una magnitud aún mayor al del pasado mes de enero en el Caribe. Los más de ocho grados en la escala de Ritcher (8,3 según la Oficina Nacional de Emergencia de Chile y 8,8 según el Instituto Geológico de EE.UU.) que han tambaleado los cimientos del país sudamericano han dejado a esta hora un rastro de 300 muertos, tal y como ha confirmado, Carmen Fernández, Directora de la Oficina Nacional de Emergencia de Chile.

Completamente destruido. Así quedó el 'Puente Viejo' de Bio Bio en Chile

El terremoto, uno de los más fuertes de los últimos años, ha asolado la zona del centro y del sur de Chile, a lo largo de unos mil kilometros de la geografía chilena, desde la región de Valparaíso (centro) hasta la de Los Lagos (sur). El epicentro se situó en la región de Maule, situada a 300 kilómetros de la capital Santiago, y la de Bio Bio, a 500km.

No obstante, las autoridades chilenas han asegurado que hasta pasadas 72 horas no se podrá hacer un balance global de daños y pérdidas. Más aún teniendo en cuenta que todavía se estiman en más de un centenar las personas que se encuentran atrapadas bajo los escombros. Tal y como suele ocurrir en estos casos las esperanzas de encontrar supervivientes se irán desvaneciendo a medida que vayan avanzando los días.  Las labores de rescate se han intensificado y ahora lo más importante es alcanzar una cierta normalidad lo antes posible, con el riesgo de las posibles réplicas siempre presentes.

Afortunadamente las infraestructuras de Chile no son las de Haití. A pesar de ellos los damnificados ascienden a millones y las viviendas y edificios que han quedado completamente destruidos suman ya medio millón. De hecho, el presidente electo chileno Sebastián Piñera le ha ofrecido a la actual mandataria chilena Michelle Bachelet el total apoyo y ayuda de su futuro gabinete. Las muestras de apoyo han llegado desde todos los puntos del cono sur, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia, a través de sus respectivos presidentes.

Fuerza de Suazo. Desde el deporte también han llegado muestras de apoyo

A las pocas horas de conocer el ‘cataclismo de dimensiones históricas’, como lo calificó el Ministro del Interior chileno, Edmundo Pérez, nos enterábamos de que un nuevo Tsunami avanzaba por el Pácifico como una seria amenaza para las costas de Hawai y Japón. Finalmente se ha debilitado. Al igual que la ‘Tormenta Perfecta’ con la que todos los meteorólogos y expertos españoles nos metieron el miedo en el cuerpo y cuyos augurios no se cumplieron. De todos modos, la reflexión se hace necesaria. Algo le duele al Planeta, mucho debe ser el daño que le estamos haciendo , porque sus signos de dolor son cada vez más evidente. La Tierra nos grita y nosotros no podemos seguir haciendo oídos sordos.