Somos humanos

25 06 2009

Mucho se había hablado de récords y de leyendas, de equipo invencible o de entrar en la historia, de la final y de cómo ganar a Brasil. Demasiado. Así lo confirmamos ayer, cuando el soccer norteamericano pudo con el toque y la paciencia de la ‘Roja’.  España cayó en la trampa del equipo dirigido por Bob Bradley y terminó estrellándose una y otra vez ante la muralla yankee, espléndida en defensa y efectiva en el ataque. Y es que con sólo dos tiros entre los tres palos consiguieron doblegar a toda una Campeona de Europa.

España cayó ante EE.UU.

España cayó ante EE.UU.

Digamos, para sentar las bases, que España lo intentó todo. No fue falta de oficio ni de intensidad, más bien faltó esa chispa que encendiera el carrusel de pases, paredes y desmarques en que España convierte cada partido. Nos faltó también fortuna,esa amante infiel que ayer nos la pegó con el cowboy, es cierto; porque cuando no era la pierna de Bocanegra eran las manos, el muslo o el empeine del portero Howard lo que evitaba el gol. Y a ello se fue sumando poco a poco la desesperación. La desesperación ante el desatino, ante la imposibilidad de encontrar la rendija que abriera la retaguardia norteamericana y que nos terminó alejando de nuestro estilo y nuestro compás.

Ese fue uno de los fallos más graves anoche en Bloemfontein. Renunciar a la paciencia y al toque del balón que termina distrayendo al enemigo para abrir huecos donde antes sólo había piernas, nos obligó a buscar otras alternativas, otras artes del juego en las que por incapacidad o desconfianza fallamos en los momentos decisivos. Si el contrario deja de perseguir sombras nos hacemos humanos y por tanto, vencibles. Traicionar nuestro estilo fue la primera piedra con la que cabamos nuestra propia fosa.

La desilusión entre los españoles se hizo patente tras el segundo gol

La desilusión entre los españoles se hizo patente tras el segundo gol

La segunda fue romper el compas y perder el tempo del partido que a España tanto le costó encontrar. Si en la primera parte todo el equipo pareció ‘desenchufado’; en los 45 minutos restantes, el panorama cambió radicalmente y en apenas cinco minutos ya habíamos creado más peligro que en toda la primera mitad. Ahí el que se confundió fue Del Bosque y no quiero personalizar, porque las derrotas, como las victorias son responsabilidad de todos. Pero sólo él decidió cambiar a Cesc por Cazorla cuando España mejor jugaba y con más ahínco buscaba la portería de Howard. Para entonces ya teníamos el campo inclinado hacia la costa norteamericana y el gol parecía cuestión de tiempo. Nuestro centro del campo se había asentado y surtía de balones y ocasiones a nuestros delanteros, a los que sólo les faltaba ajustar la puntería. Pero el cambio lo rompio todo: el tempo y el estilo.

Con la entrada de Cazorla nos inclinamos por el juego por banda. Preferimos los extremos al tiqui-taca. Del Bosque olvidó que España ganaba sus partidos por la clase y la calidad de esos locos bajitos del mediocampo que esconden la pelota como nadie y que se asocian mejor cuanto más compañía encuentran a su alrededor. Como descubrimos en la Eurocopa cinco bajitos eran mejor que cuatro, y cuatro mejor que tres; ayer tras el cambio de Cesc, sólo quedaron dos: Xavi y Xabi Alonso.

La apuesta pudo salir bien y hoy todos nos felicitaríamos y alabaríamos a Del Bosque y a sus argumentos tácticos ante la adversidad de la derrota, pero ayer no era el día. Y podemos pensar eso, no sólo para consolarnos, sino para aprender la lección. Para afirmar que esta derrota nos hará más fuerte, que nos hará mejores y más desconfiados. La cura de humildad era necesaria y antes o después la derrota se pondría nuestra camiseta. Nos habían comparado con dioses, nos habían tachado de invencibles, nos habíamos colgado el número uno en la espalda y nos habían subido al Olimpo. En esos momentos ninguno recordamos que la física tenía la respuesta: todo lo que sube baja y viceversa. Hoy, desde el inframundo deportivo acudimos a esa lógica para marcar nuestro siguiente objetivo: Sudáfrica 2010, toca volver a subir.

Resumen del partido [2:53]

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