El fútbol tiene la palabra

3 05 2011

Aunque las denuncias, el césped alto, los teatreros y el cruce de vídeos y declaraciones no nos dejen ver la pelotita, ésta existe y hoy echará a rodar a partir de las 20.45 h. en un partido que hace unos meses hubiera sido el mayor anhelo de todos los aficionados al fútbol y hoy, con toda una semifinal de Champions League de fondo, se ve como un engorroso ¿trámite?, como el último rescoldo de un fuego que dejará quemaduras de diverso grado. A ello ayuda el ‘espectáculo’ de estos últimos 17 días, donde la imagen de ambos equipos, de ambas instituciones han sufrido más fuera del campo que dentro.

El balón debería ser el único protagonista para llegar ahí, al remodelado estadio de Wembley

Y sin embargo, la esperanza se vuelve a abrir en estas horas previas ante el mejor partido del mundo que se puede ver en estos momentos en el planeta fútbol. Porque el fútbol volverá hoy a tener la palabra, el fútbol y sólo el fútbol, a pesar de todo. Porque el Real Madrid tendrá que dejar atrás su planteamiento rácano, porque el Barça no podrá abusar en el Camp Nou de la posesión-ficción, porque ambos tendrán que manejar los nervios y la tensión reinante y ésta debería representarse en el ímpetu de unos por convertirse en héroes de la remontada y la pasión de otros por cerrar el círculo en Wembley.

En juego, nada más y nada menos, que una Final de Copa de Europa, que ahora aparece difuminada por una guerra sin sentido que está mostrando al mundo las más bajas pasiones de nuestro fútbol. Ése mismo que asombró  a todos por su discurso poético y ejemplarizante el pasado verano. Y ahora son pocos los ejemplos que se pueden rescatar de este carrusel de clásicos, más allá del exquisito comportamiento sobre el verde de Casillas y Xavi, siempre atentos a sofocar cualquier fuego, siempre dispuestos a dar la cara en la derrota y en la victoria.

Ambas caras las conoceremos a eso de las 22.30 h, o quien sabe, tal vez más allá de las 23.15 h. en lo que debería ser un espectáculo meramente deportivo, con un Madrid a tumba abierta o si lo prefieren un Madrid al nivel de la Final de la Copa del Rey, que busque reafirmarse en sus virtudes, en sus valores (si se quiere), antes que en negar las virtudes del rival. Ese Madrid es capaz de todo, porque nadie como él se mueve mejor en el terreno de la heróica. Y ese suelo lo pisarán esta noche cuando salten al Camp Nou.

Con ese convencimiento saltarán al coliseo azulgrana, contraviniendo el discurso público de su segundo entrenador (Karanka) o de su primero (Mourinho), conscientes de sus armas (el ataque en tromba, la presión asfixiante, la velocidad a la espalda de la defensa del Barça) tan poco practicadas por este Madrid de Mourinho, pero muy habitual con ‘su’ Chelsea o ‘su’ Inter. Conscientes también de sus bajas: Khedira lesionado, Pepe y Sergio Ramos sancionados. Conscientes, en definitiva, de su reto, porque nadie nunca ha remontado el 0-2 de la ida con el que hoy acuden al Camp Nou los blancos.

Para combatir al fútbol blanco, desde la orilla de enfrente se contraprogramará más fútbol. Porque el Barça no tiene otro registro en su guión, un guión que pasa por controlar un partido, una euforia y una rivalidad sobredimensionada en estos últimos días. No se maneja bien el Barça cuando a su sinfonía armoniosa y alegre se enmaraña con desafines como los de Pedro o Busquets en el Bernabéu, cuando la confrontación y el ruido no dejan espacio a su discurso poético. Puede que hoy  sean más prosaicos que de costumbres, acomodados en la ventaja que un gol blanco puede convertir en efímera o cuanto menos en inquietante.

Saldrá el Barça a defenderse con la pelota, porque ese es su mejor ataque, pero si el Madrid consigue arrebatársela, siempre encontrará un hueco, un robo o una carrera de Pedro, de Messi o de Villa para cerrar una eliminatoria encarrilada, pero no sentenciada. Eso ya se lo habrá recordado Pep por activa y por pasiva a los suyos, reconfortados por la mejor noticia que ha vivido el mundo del fútbol en el último mes, la vuelta de Abidal a una convocatoria. Con el ánimo de Abidal saldrán a ganar porque no saben hacer otra cosa. Si los dos, hicieran eso, salir a ganar, salir a jugar al fútbol, sobrarán las palabras, sobrará todo lo demás.

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