¡Feliz Año Nuevo!

11 07 2011

Suenan las 12 campanadas y esta vez no hay uvas que llevarse a la boca, no hay champán que descorchar ni grandes reuniones familiares. Todo aquello se agotó esa noche. Sin embargo, la memoria rescata 12 momentos únicos, tal vez más, de aquella noche, de aquel día marcado a fuego en la retina y en los corazones de todos los españoles. La sonrisa acompaña a los pensamientos mientras el pecho, henchido, luce orgulloso esa estrella que todos soñamos de pequeño portar ahí, en la camiseta de nuestra Selección. Han pasado 365 días de aquello y hoy es el 1 del 1 del año 1 d.C (después de ser Campeones). ¡Feliz Año Nuevo a todos!

La 12º uva sabía a gloria y eternidad

La memoria se traslada rauda hasta el desván de las efemérides y allí encuentra, en un lugar privilegiado, la acaecida el 11 de julio de 2010, el día que convertimos Johannesburgo en la capital española y al Soccer City en una improvisada Puerta del Sol donde alumbramos algo más que el nacimiento de un nuevo año; el inicio de una nueva era. Tras culminar el sueño de aquella noche de verano que muchos alargaron hasta que se hizo de día, todos nos fuímos a la cama embriagados por las 12 uvas de la felicidad que no hizo falta comerse aquella noche.

1º uva.- El día amaneció caluroso, incluso en Johannesburgo (en pleno invierno), con un sol más rojizo que de costumbre. Se trataba de la primera señal. Había llegado nuestro día y cada uno de nosotros hizo cuanto pudo para calmar los nervios de esa mañana eterna. La primera uva fue el remedio para esa ansiedad.

2º uva.- La indumentaria de ese día no se olvida. Nada de camisa, corbata o americana. Nuestras nocheviejas son distintas. Aquel primer día del año O de nuestra era un color se imponía al resto, el rojo de La Roja. Los complementos más buscados eran el bañador, las chanclas y alguna que otra bandera. La segunda uva debía mostrar nuestro orgullo.

3º uva.- Había que ‘matar’ el tiempo hasta que llegara la fiesta. Por eso, en esa mañana eterna se ajustaban los últimos detalles, se remataban los preparativos. Las llamadas a amigos y compañeros se multiplicaban para conocer cómo vivían otros el mismo sueño. La tercera uva nos convencía de que nada podía fallar.

4º uva.- Con la cuarta nos atragantamos y los fantasmas abrieron la puerta de nuestro lado oscuro. Vimos a los holandeses altos, fornidos, rapidísimos, técnicamente buenos y con la deuda histórica sobre sus espaldas. Ellos ya habían ido dos veces a esa fiesta y en ninguna consiguieron ligarse a la chica guapa. Definitivamente, la cuarta uva nos llenó de dudas.

5ª uva.- Salimos adelante con el descanso reparador de una buena siesta que aliviara nuestros temores. Había que hacer patria hasta del descanso y ahí nos volvimos a sentir ganadores. Algunos ya vieron entre sueños lo que nos esperaba, el otro gran sueño, aunque nadie lo reveló para que, por fin, se cumpliera. La quinta uva supo a calma y revelación. 

6º uva.- Con la tarde ya avanzaba y los nervios en estado creciente tocaba ponerse guapo para la fiesta. Era el tiempo de los adornos, de hondear las banderas más grandes, de alzar las bufandas al aire, de sacar las pinturas de guerra y de calentar las gargantas para lo que nos esperaba. La sexta uva nos puso la cara roja y el corazón a cien.

7ª uva.- A las citas con la historia se llega con puntualidad, para no dejar pasar la oportunidad. Las reuniones, los corrillos y, nuevamente, los cánticos fueron la terapia con la que ‘matar’ los nervios en primera línea de batalla. La séptima uva fue regada con cerveza, coca-cola, vino, agua o cualquier otra cosa con la que refrescar el volcán de sentimientos que recorría el alma.

8º uva.- Puntuales fueron también los holandeses, quiénes pronto se especializaron en las malas artas. Así nos dimos cuenta de que aquello no sería fácil pero nos dio igual. Habíamos esperado toda una vida ese ‘baile’ y ahora no íbamos a arrugarnos. La octava uva rezumaba arrojo y decisión.

9º uva.- Nos sabíamos el baile y nuestro discurso, el movimiento de pies y los pasos a dar por la cabeza para llegar al gol con los pies. Y sin embargo, no éramos capaces de interpretar nuestra función. Algo fallaba en el momento justo para dar con la tecla que nos alzase al cielo. La 9º uva nos dejaba un regusto agridulce.

10º uva.- Ante la imposibilidad de llegar al cielo por nuestros atajos, imploramos la bajada de éste a la tierra. En medio de las dificultades nos encomendamos a lo divino para hacer realidad los sueños mundanos. Y entonces le reconocimos en él. Otra vez el Santo nos salvaba en el abismo, otra vez el Santo se acomodaba bajo nuestra portería. Era otra señal, nos habían perdonado la vida. La 10º uva destilaba redención y santidad.

La 10º uva, nuestra redención. El destino nos daba la segunda oportunidad

11º uva.- Era la uva de los elegidos. La de los 11 de Johannesburgo, la de los 11 de Sudáfrica. Era la uva de Iniesta, el único de La Roja que entiende de caldos y posee una bodega. Él paró el tiempo para desatar la locura con un gol que vino del más allá, guiado por el mayor gesto de amistad y emotividad que se recuerda. Dani Jarque también golpeó ese balón y así era imposible pararlo. Aquella uva, la 11º, estuvo bañada en lágrimas y supo a euforia.

Aquella uva, la 11º, estuvo bañada en lágrimas y supo a euforia

12º uva.- Porque para entonces nos sabíamos Campeones del Mundo. Habíamos conquistado a la chica, que relucía orgullosa a la espera de su nuevo acompañante, a la espera del último baile de la noche, ante la atenta mirada de millones de personas y de las estrellas que abarrotaban el cielo sudafricano. De allí arrancamos una para coserla para siempre en nuestro pecho.  Y así, radiantes de felicidad y orgullo paladeamos la 12º uva. Aquel sería un gran año, esa uva, degustada por Casillas antes que nadie, sabía a gloria y eternidad. 

Una vez más, ¡Feliz Año Nuevo!





El latido de un futbolista

20 01 2011

La puerta del túnel de vestuarios se cerraba un 1 de enero de 2010 y la oscuridad cegaba sus ojos. Afortunadamente, entonces comenzó su lucha. Su fuerza fue la de otros, la de su club, la de su presidente y la de su gente. Con los precedentes en contra y la presión de enfrentarse a un enemigo desconocido Sergio Sánchez no perdió la ilusión de volver a sentirse a futbolista. Un año después su corazón de futbolista volvía a calzarse las botas, saltaba a un campo de fútbol y saboreaba el dulce veneno del gol cantado por su hinchada.

 

Sergio Sánchez jugó su primer partido frente al Villarreal en Copa (3-0) tras recuperarse de su dolencia cardíaca

Poco o nada de eso se podía imaginar Sergio cuando hace 12 meses, Monchi, el director deportivo del Sevilla FC, acompañado de los médicos del club le comunicaban que le había sido detectado una cardiopatía que aconsejaba la paralización de toda actividad deportiva. Habían llegado a tiempo, luego, no había tiempo que perder. Tras el zarpazo inicial, Sergio (que había fichado por el Sevilla en el verano de 2009, procedente del Espanyol) tuvo en el club hispalense al primer interesado en recuperarle, primero como persona, y después como futbolista.

Así comenzó la búsqueda de una luz que no se atisbaba en mitad de ese túnel. Su fe y la tenacidad del club por encontrar una solución satisfactoria fueron claves. El Sevilla consultó con algunos de los mejores especialistas en cardiología de los EE.UU., donde este problema ya se había dado en jugadores de Beisbol. Una operación era posible. La esperanza crecía. Pero el Sevilla buscó otras opiniones en Europa. Fue entonces cuando contactó con el doctor Sievers, un reputado cardiólogo alemán, que veía viable la operación, no exenta de riesgos. La operación de corazón era peligrosa y la vida del defensor sevillista corría peligro. Sergio no lo dudó y dio un paso al frente.

Ésta se produjo en Hamburgo, el 20 de mayo, apenas un día después de que el Sevilla ganara la Copa del Rey. Esa fue la primera imagen que vio Sergio tras su operación: a sus compañeros levantando la Copa. Y entonces supo que todo, a partir de entonces, iría bien. Había vencido a la oscuridad y la vida le daba una segunda oportunidad, esa segunda oportunidad que antes había negado a otros y que a él le costaría todavía más de seis meses alcanzar. Sin embargo, la esperanza crecía a pasos agigantados en su interior. Las diferentes pruebas cardíacas y de esfuerzo que iba pasando reforzaban esas buenas sensaciones, hasta que el 29 de diciembre de 2010 la sonrisa inundaba de nuevo su rostro. Casi un año después nada le impedía jugar al fútbol. Ya tenía el alta.

Su círculo se cerró el pasado 18 de enero. Ese día volvió a abrir la puerta del túnel de vestuarios para saltar al Sánchez Pizjuán vestido de futbolista. Su corazón latía fuerte y sano tras regatear a su enemigo más complicado. Él se acordó de Puerta y de su amigo Dani Jarque, que no tuvieron esa oportunidad. Y Del Nido, presidente del Sevilla y gran artífice de su recuperación, ya se marcó su próximo reto: “Hasta que Sergio no sea el sustituto de Puyol en la Selección, no estaremos contento”. Como dice Sergio, para eso todavía queda, pero con corazón todo es posible.





Celebraciones

24 09 2010

En la historia del fútbol las ha habido de todos los colores: emotivas, graciosas, ingeniosas, colectivas, ofensivas…, pero pocas han tenido tanta trascendencia negativa como la efectuada el pasado fin de semana por José Callejón, jugador del Espanyol de Barcelona. Su ofensa fue levantarse la camiseta para mostrar el rostro en blanco y negro del eterno capitán del club blanquiazul, Dani Jarque, fallecido el verano de 2009, a Teixeira Vitienes le pareció un motivo sancionable y así lo reflejó en el acta. El resto lo hizo el Comité de Competición que una vez analizada la situación vio una posibilidad inmejorable de hacer caja. Al jugador del Espanyol le han impuesto una sanción de 3.000 euros.

Momento en el que Callejón muestra el rostro serigrafiado de Jarque

Inconcebible, incomprensible, irracional. No son pocos los adjetivos para calificar esta actuación. Y es que la falta de sentido común y de sensibilidad con un tema tan delicado y tan unido, en realidad, al mundo del fútbol resultan en esta ocasión más que evidentes. El Comité se ha vuelto a cubrir de gloria dejando claro que no son más que una máquina de hacer dinero sin sentimientos. A estas horas el Espanyol ya redacta un recurso ante lo que consideran una completa falta de sensibilidad de los estamentos del fútbol español. De hecho, en el club catalán entienden que es un tema que sobrepasa la dimensión deportiva y que se trata más de un tema humano.

Y en un mundo deshumanizado como éste, los estamentos de nuestro fútbol han tirado por la calle del medio. Lo cierto es que el reglamento prohíbe expresamente lucir camisetas con dibujos o inscripciones de cualquier tipo y Teixeira Vitienes anotó esto en el acta del Espanyol-Almería: “se levantó levemente la camiseta mostrando una elástica debajo de esta con un rostro serigrafiado no identificado”. El colegiado no se molestó en indagar a quién correspondía ese rostro, en llegar al fondo del asunto. Parece que la humanidad y la sensibilidad de los árbitros sólo es reclamada cuando se equivocan en sus decisiones arbitrales. Para este tipo de actuaciones nunca les tiembla el pulso.

¿O sí? Porque todos tenemos fresco en la memoria esa celebración de Iniesta que llevó al delirio a un país entero, con idéntico protagonista y similar mensaje. El bueno de Andrés no ha sido el único. Otras estrellas del panorama futbolístico también se han acordado de sus más allegados en momentos delicados. Como Cristiano Ronaldo con su isla natal de Madeira, o el ‘Chupete’ Suazo tras el terremoto que asoló Chile a principios de año. Ambos se levantaron la camiseta y mostraron sus mensajes de apoyo. Ninguno de los tres recibió sanción alguna por esta actuación. ¿Clases? Tal vez.

Andrés Iniesta también se acordo de Dani Jarque en el gol más importante del fútbol español

Mientras tanto, el mundo del fútbol se ha solidarizo con Callejón porque en su gesto no hay una razón política, un mensaje implícito o una propaganda de cualquier tipo. Era sólo un recuerdo sincero y necesario, que salió de corazón, tal y como el propio jugador ha explicado, para un compañero arrebatado antes de tiempo de forma dramática. Por ello, personalidades de nuestro fútbol como Joaquín Caparrós ha sentenciado que la decisión “no tiene sentido. De hecho habría que aplaudirle. Que le pongan la multa y ya la pagaremos entre todos los del fútbol”. Si rectificar es de sabios, el Comité de Competición tiene una última oportunidad para demostrar su cordura y lo injustificable de algunas actuaciones, aceptando el recurso espanyolista, aunque sólo sea por respeto a la figura de Dani Jarque.





Dani Jarque, siempre con nosotros

8 08 2010

Esa fue la dedicatoria que el gran Andrés Iniesta inscribió en su camiseta apenas horas antes de disputar el partido más importante de su vida, poco antes de marcar el gol que nos cambió la vida a todos. Luego, en medio del éxtasis, Andrés tuvo un segundo de pausa, de sosiego, de lucidez para recordar a su querido amigo, al compañero arrancado de esta vida con excesiva premura. Aquel Dani Jarque, siempre con nosotros hablaba de la catadura moral y de la grandeza de este crack mundial y mejor persona, aunque el resto de los mortales sólo pudimos recapacitar en el gesto cuando la locura dejó de nublar nuestras mentes.

Iniesta destapó su mensaje tras marcar el gol más importante del fútbol español

Hoy se cumple un año de la muerte de Dani Jarque, el 8 de agosto de 2009 el corazón del capitán del RCD Espanyol se paraba para siempre. Su repentina muerte provocada por una asistolia no desfibrilable inundaba el fútbol español de lágrimas tras un nuevo caso de muerte fulminante en el deporte rey. El doctor Cervera (médico del Espanyol)  le practicó el masaje cardícaco y usó el desfibrilador, pero no se le pudo reanimar. Dani Jarque se unía a Antonio Puerta entre los ilustres de nuestros fútbol que nos dejaban antes de tiempo, pero ellos no eran los únicos. Sus muertes, no obstante, han ayudado a prevenir esos fallos cardíacos, a mejoras las revisiones médicas a los deportistas y a indagar en los estudios. Casos como los de De la Red o Sergio Sánchez son buenos ejemplos.

Pero Jarque nunca pudo estrenar esa capitanía en el nuevo estadio del Espanyol, ése que hoy se ha convertido en un pequeño museo en su honor pero que inexplicablemente no (todavía) no lleva su nombre. Algo que no deja en muy buen lugar a la directiva del Espanyol que ha demostrado una falta de sensibilidad preocupante con uno de sus mejores jugadores. El homenaje fue espontáneo y popular desde el primer momento y así la puerta 21 del Estadio Cornellá-El Prat, así se llama el nuevo estadio, se ha vuelto a llenar un año después de emotivas frases, velas incandescentes y fotos para el recuerdo.

Un nuevo homenaje a Dani Jarque ha tenido lugar hoy en la puerta 21 de Cornellá-El Prat

Aquella puerta 21 que hace un año reventó de dolor y llanto ya se conoce como puerta ‘Dani Jarque’ y en los próximos días se colocará un busto del jugador en su memoria. Esta noche coincidiendo con la final del Trofeo veraniego Ramón de Carranza que enfrentará al Espanyol y el Atlético de Madrid se espera que sus compañeros salgan con alguna camiseta conmemorativa.

Con un futuruo prometedor, con tan solo 26 años y con una hija de camino que nunca llegaría a conocer, Jarque dejó demasiadas cosas a medias. Una de ellas fue la Selección Española, a la que había acudido en sus categorías inferiores. Parte de esa ausencia la redimió Iniesta el pasado 11 de julio para recordar que siempre ha estado ahí. El de Fuentealbilla era uno de los amigos íntimos de Dani, uno de los que más sufrió con su pérdida y su particular homenaje estuvo a la altura de su gran amistad. Pocas veces una camiseta significó tanto, pocas veces unas palabras pusieron tantos vellos de punta, pocas veces las lágrimas han arrasado nuestros ojos con una mezcolanza de alegría y pena como aquella. Jarque,  desde un lugar privilegiado, el cielo, también ayudó a que ese balón entrara. Él vio ese gol como nadie.





Carta a Dani Jarque

30 10 2009

Es un detallazo a la altura del crack que lo firma. Porque si Andrés Iniesta es bueno como jugador lo es aún mejor como persona. Hoy lo ha vuelto a demostrar, por eso hoy este diario de abordo se nutre de su naturalidad, su sencillez y su humildad para recordar sus últimas palabras a un gran amigo: Dani Jarque. El malogrado capitán del Espanyol y el de Fuentealbilla tenían una relación que iba más allá de lo profesional y Andrés ha vuelto a demostrar que su enorme calidad humana.Dani y Andrés se conocían desde hace muchos años

Este es su sentido recuerdo hacia algo más que un amigo y compañero que ha sido publicado hoy en diferentes medios:

Hola Dani

Ante todo quiero decirte que te encharé mucho de menos. Me reprocho a mí mismo no haber insistido en vernos más veces y poder hablar más a menudo. Un no se hace a la idea que la vida pueda ser tan injusta como dejarte sin un amigo como tú. Por eso, me alegro de no haberte robado ese tiempo que de bien seguro has aprovechado con tu familia y tu mujer que es lo que más querias y sigues queriendo.
Me quedo con tantos y tantos momentos que hemos vivido juntos, las charlas que teníamos en las concentraciones sobre cosas ajenas al fútbol. Desde los partidos en categorías inferiores, cuando hemos coincidido en la Sub-15 y la Sub-17, cuando ganamos el oro en el europeo Sub-19, la clasificación con la Sub-21 y todos los derbis que hemos compartido ya en el primer equipo.
Antes de viajar a la gira americana, dónde nos informaron de tan triste noticia, repasé mis camisetas guardadas y entre ellas tengo, al menos, 20 tuyas. Siempre nos la cambiábamos porque era la tuya la que quería tener cada año, tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Hemos sido rivales pero siempre te he apreciado de corazón. Cuando me preguntan por tu equipo, el RCD Espanyol de Barcelona, siempre digo el mismo: en el Espanyol tengo grandes amigos, y uno muy especial, y esto está por encima de cualquier rivalidad.
Te echaré de menos, Dani, mucho. El próximo derbi será difícil. Allá dónde estés sé que cuidarás siempre de los tuyos, de tu familia y que animarás fuerte a tu equipo.
¡Hasta siempre amigo!




Hasta siempre, Dani Jarque

10 08 2009

Hoy acudo a este blog con cierta resignación para reflexionar sobre un tema que comienza a ser habitual en el mundo del deporte, y concretamente, en el fútbol, al que golpea sin escrúpulos en los últimos tiempos. Éste se ha vuelto a teñir de luto tras la fulminante muerte del jugador del Espanyol de Barcelona, Dani Jarque. Fue el sábado cuando el joven jugador españolista de 26 años moría en la concentración de su equipo en Florencia a causa de un paro cardíaco.  Su fallecimiento es el último de una larga lista de deportistas a los que su cuerpo les falló un día sin saber todavía muy bien porqué. Lo que nos habla de ese lado oscuro del cuerpo humano que la medicina no ha descubierto aún.

Dani Jarque se había convertido en uno de los símbolos del Espanyol

Dani Jarque se había convertido en uno de los símbolos del Espanyol

Y es que con el recuerdo de Antonio Puerta en la cabeza, hoy nos preguntamos cómo pueden ocurrir estas situaciones en unos chicos jóvenes, preparados físicamente y controlados hasta el milímetro. Posiblemente la naturaleza esconda esas respuestas, pero estas muertes deben servir para darnos cuenta de que se ha avanzado, sí; pero aun queda un largo camino que recorrer en la medicina. El desarrollo de las investigaciones científicas se plantea clave en este aspecto.

Los múltiples controles o las innumerables pruebas físicas que se realizan a los futbolistas han resultado insuficiente para casos como los de Puerta, De la Red o Defoe, en los que no se había detectado su dolencia antes. Por ello considero, que hoy por hoy este tipo de muertes fulminantes son indetectables. Algo falla en esos cuerpos, algo falla en el corazón humano para hacernos a todos un poco más vulnerables. Las causas se pueden achacar a muchos factores: la tensión de la competición, el exigente calendario, la dura pretemporada realizada bajo un calor de justicia,… Lo cierto es que no hay una respuesta clara y concreta.

Porque casos como el de Jarque desbaratan todas esas respuestas. El ’21’ blanquiazul se encontraba hablando felizmente con su novia, embarazada de 8 meses, en la habitación de su hotel vía telefónica cuando su corazón dijo basta.  No realizaba ningún esfuerzo, su corazón no bombeaba sangre a un ritmo desproporcionado y sin embargo, todo se acabó. Su corazón no resistió el infarto que terminó segando su vida y tiñendo al mundo del fútbol de lágrimas y luto.

Hasta entonces el Espanyol vivía días de vino y rosas, una nueva temporada estaba en ciernes, acaban de inaugurar su flamante estadio de Cornella-El Prat, para el que hoy desgraciadamente ya tienen nombre con el que rebautizarle, y Jarque se había convertido, a petición de su entrenador Mauricio Pochettino, en el capitán de este nuevo RCD Espanyol. Por todo ello, le recordaremos como lo que fue, un magnífico central que defendió con orgullo y pundonor la camiseta blaquiazul del equipo de sus amores. Santo y seña de la cantera españolista, era uno de los jugadores más queridos de la plantilla, como quedó demostrado hace una semana en la inauguración del nuevo estadio del Español, donde jugó su penúltimo partido. Allí lució el brazalete de capitán, al igual que hizo en tierras italianas en su último partido como jugador de fútbol, del que hoy es el eterno capitán españolista.

El sentido homenaje de la afición no se ha hecho esperar

El sentido homenaje de la afición no se ha hecho esperar

Esa alegría ha dado paso a la consternación del mundo del fútbol. Desde la familia blanquiazul, que ayer se desplazó en masa hasta la puerta 21 de su nuevo estadio para rendir un más que merecido homenaje a su capitán, hasta cada uno de los principales clubes de nuestra Liga, han mostrado su apoyo a la familia, amigos y compañeros de Dani Jarque. La familia del fútbol ha cerrado filas entorno al gran capitán del Español, que no se sentirá sólo en el cielo, ese cielo que hoy es un poco más blanquiazul que de costumbre, porque siempre habrá un recuerdo para él desde esa puerta 21 y desde ese estadio que inauguró con orgullo e ilusión, como todo lo que hacía en su vida. Descansa en Paz, Dani.

Homenaje a Dani Jarque.