Ya no quedan galácticos

29 10 2009

La tormenta arrecia en Chamartín. Ha llovido mucho tras el ‘Alcorconazo’ de la otra noche y los nubarrones todavía no se han despejado en la Casa Blanca. Al mal tiempo, a los malos resultados, se unen las dudas que despierta el juego del equipo, la escasa aportación de los fichajes galácticos, la capacidad del entrenador para sacar el proyecto adelante y hasta la idoneidad del proyecto. Todo se tambalea en la Casa Blanca y ahora mismo sólo las victorias y los buenos resultados podría traer una más que  necesaria tranquilidad al club.

Kaká, Benzema y CR9 no están respondiendo a las espectativas

Porque la presión de la entidad que preside Florentino Pérez es máxima y eso se está notando en un equipo que parecer anularse ante la tremenda responsabilidad a la que se enfrenta. Imposible de resistir la comparación con el juego del Barça, a los blancos les están haciendo mucho daño las múltiples lesiones que han sufrido en este inicio de temporada. Una por encima del resto. La baja de Cristiano Ronaldo, la pegada de ese equipo, el jugador desequilibrante y el (único) pilar sobre el que se ha sustentado el proyecto de Florentino versión 2.0 ha sido debastadora para el conjunto de Pellegrini.

El técnico chileno tampoco ha dado con la tecla. No ha sabido lidiar con los nuevos galácticos ni tampoco con las vacas sagradas de ese vestuario. Su sistema de rotaciones no ha dado mucho resultado porque en este inicio de temporada el Real Madrid ha tenido la enfermería llena. Su filosofía del juego, su fútbol no entronca demasiado con los jugadores que tiene en la plantilla. Tampoco con el tiempo. Porque en este Madrid cargado de urgencias todo sabe a poco. Se persigue el paraíso, la excelencia, el séptimo cielo, sin preocuparse, primero, por las obras que llevan hasta ahí.

El ridículo de Alcorcón puede ser un punto de inflexión

Y en esas obras tienen buena parte de culpa los jugadores. Unos jugadores que parecen haber rescatado los peores vicios de la primera etapa florentiniana. Ésa en la que se pensó que se ganaba sólo con el escudo y con la camiseta que lo portaba. Algo de eso se vio el otro día en Alcorcón, donde la desidia, la dejadez y la apatía de unos multimillonarios futbolistas, no pudo con la ilusión, las limitaciones y la entrega de un grupo de auténticos profesionales. De todos modos pudo ser un resbalón, un accidente que no pase a mayores, aunque la cruda realidad desvela que la galaxia 2.0 no acaba de arrancar.

Sería prematuro sacar conclusiones porque bien tratado el ridículo de Alcorcón puede ser el punto de inflexión necesario con el que resurgir en busca de cotas mayores, pero el aviso ha sido serio. Es evidente que hay que espabilar, pero no hay nada perdido y afortunadamente para el Madrid los títulos no se deciden en octubre o noviembre. En Liga son segundos a tres puntos del superlativo Barcelona, en Champions también ocupan la misma posición empatado a puntos con el Milán y en Copa no es descalabrado pensar en una remontada en el Bernabéu en el partido de vuelta.

Lo que ocurre es que el hábitat natural del Madrid es el primer puesto y los nuevos galácticos no han sido capaces de coger con fuerza el timón de la nave blanca. Son copias inferiores de los Ronaldo, Zidane y Figo que en los albores del Siglo XXI cambiaron los parámetros del mundo futbolístico. Benzema puede que algún día se parezca a Ronaldo, aunque por ahora no pueda comparse ni con Negredo; Kaká, de momento, sólo comparte la buena educación y el respeto que ‘Zizou’ demostró en sus años de blanco, pero nada de la magia y el liderazgo del francés; mientras Cristiano Ronaldo ha sido el único que con sus chispazos ha emulado los latigazos de Figo.

Poco hemos visto, sin embargo de los centros o de las combinaciones de su compatriota portugués en CR9. Y es que otra de las características de esta nueva especie de cracks mediáticos es que juegan para ellos. Buscando el lucimiento personal, haciendo la guerra por su parte, sin buscar al compañero, sin sacrificarse por el bien común. Ésa es otra de las diferencias que encontramos con los galácticos de la primera hornada. Un perfecto acordeón manejado con la sutileza y dedicación de un hombre como Vicente del Bosque. Quizá ahora se le reconozca su valor, posiblemente ahora que hemos descubierto que ya no quedan galácticos como los de antes. Precisamente ahora que la galaxia no encuentra su órbita y el proyecto pende de un hilo.

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Fútbol y motor alternan con el Tour

27 07 2009

Mientras los franceses lanzaban una puya más al sucesor de Indurain y por extensión a todos los españoles, con el bochornoso himno danés sonando a todo volumen en los Campos Elíseos de París, Fernando Alonso perdía una rueda y abandonaba en Hungría cuando marchaba primero, al igual que  Lorenzo que  se caía bajo la lluvia de Donington Park cuando pilotaba en esa misma posición. Por su parte, el fútbol dio una de cal y otra de arena. Los aficionados culés volvieron a disfrutar de una cantera que asegura goles y proyecto de futuro, mientras que los madridistas comprobaron que a la galaxía todavía le faltan algunos retoques para navegar por el universo futbolístico con éxito.

Contador pasea su felicidad por París

Contador pasea su felicidad por París

Iremos por partes y haremos una última reflexión sobre el Tour. Una vez más vuelvo a critricarlos y se pensará que es persecución. No lo descartó, pero hoy estoy convencido de que los prejuicios están justificados en la gran mayoría de los casos, y con los franceses se cumplen siempre. Ayer, mientras toda España se pegaba al televisor para saborear la gloria con el ‘Pistolero de Pinto’, Alberto Contador, la organización del Tour pinchaba ¡el himno danés! en lugar del español ¿por error? No hay justificación ninguna y por mucho menos ruedan cabezas en otros sitios, sino recuerden la suerte que corrió el último que censuró el himno español. Que no se preocupen en Francia, Contador les hará aprenderse la musiquilla de la Marcha Real de memoria, tiempo al tiempo.

Donde nos quedamos con las ganas de que después de casi un año volviera a sonar el himno español fue en la Fórmula 1. Fue en Hungría, en el circuito donde Fernando Alonso comenzó a construir su leyenda, donde el piloto español recordó fantasmas del pasado. Una rueda mal ajustada tras una parada en boxes cuando marchaba primero mandaba sus opciones de triunfo al limbo, mientras la dichosa rueda gambeteaba peligrosamente por mitad de la pista.  Eso le costó a Renault una sanción por parte de la FIA que le impedirá correr en el próximo Gran Premio que es el de Valencia, por lo que el chasco fue doble. Y una vez más con los franceses (Renault) de por medio.

Tampoco consiguió Lorenzo en tierras británicas hacer resonar los acordes del himno nacional. En esta ocasión fue la lluvia quien lo alejó de su premio. El mallorquín mandaba en la carrera de Moto GP, por delante de todos sus rivales, incluido Rossi, cuando una mala trazada daba con su montura por los suelos. Dejaba así la victoria en bandeja de plata al ‘Doctor’ Rossi’, aunque éste también mordería el polvo, o mejor dicho el resbaladizo suelo de Donington Park. No obstante, la suerte de los campeones se enganchó a su cadenado y pudo reincorporarse a la carrera para terminar en un quinto puesto que le acerca el Mundial. 25 son ahora los puntos que distancian al piloto italiano con respecto al temperamental Lorenzo, quien poco a poco va perdiendo comba ante ‘Il Dottore’.

Lorenzo por los suelos, pierde una gran oportunidad de acercarse a Rossi

Lorenzo por los suelos, pierde una gran oportunidad de acercarse a Rossi

Y tras el motor llegó el turno del fútbol en un ajetreado fin de semana deportivo. Nuestros dos grandes equipos disputaron ayer partidos aunque con resultados totalmente distintos. El Barça volvió a hacer gala de su incansable cantera para demostrar que ésta es una de las mejores de Europa y del mundo. De hecho los cuatro goles fueron firmados por chavales provinientes de las categorías inferiores. Bojan volvió a confirmar su instinto y a demostrar que quiere pelear por minutos desde el principio, abriendo el marcador a los 12 minutos. Rueda con un chutazo desde la frontal puso el 2-1 antes del descanso. Tras la reanundación los goles y las ocasiones fueron de color azulgrana y Jeffren y Pedro fueron los encargados de rematar la faena, demostrando a Guardiola que el extremo que busca lo tiene en casa.

Raúl es felicitado por sus compañeros tras conseguir el gol

Raúl es felicitado por sus compañeros tras marcar el gol

Los problemas del Madrid, sin embargo no parecen tener una solución tan fácil. Ayer hubo decepción en el Bernabéu en la puesta de largo de la II Era Galáctica. El empate a uno ante el Al Ittihad no colmaron las espectativas de los pocos que se acercaron hasta el coliseo blanco. Los conceptos de Pellegrini no terminan de calar en la plantilla merengue, mientras que las actuaciones de Benzema y Cristiano Ronaldo apenas despertaron algunos tímidos aplausos en el graderio. Sin embargo, el murmullo era constante cada vez que uno de ellos cogía el balón. Lo mejor para los madridista fue la vuelta de Granero al equipo de sus amores. Demostró templanza, ganas y arrestos como para echarse el centro del campo a sus espaldas. El resto se escribe con cuatro letras: Raúl, que abrió el marcador y recordó que él juega siempre. La vida sigue igual en La Castellana.