La Copa de Abidal

30 05 2011

Fue una promesa discreta, como es él y cargada de atrevimiento y ambición, como la vida le ha hecho ser. Una sola palabra, un solo verbo, un simple “volveré” escrito en la taquilla del estadio de Wembley, que con el paso del tiempo ha ganado en sentimentalismo y relevancia. Porque Eric Abidal desconocía aquel 17 de noviembre en que disputó allí un encuentro con su selección todos los obstáculos que tendría que superar para regresar al mítico estadio londinense, donde este año se disputaba la final de la Champions League. ‘Abi’, como le conocen sus compañeros, cumplió su promesa, volvió a Londres, a Wembley para levantar la Copa de Europa y su triunfo se convirtió en un auténtico canto a la vida.

Eric Abidal levanta al cielo de Londres la 'Orejona', tras cederle Puyol ese honor

El 14 de marzo, apenas dos meses y medio antes de la final de Wembley, a Abidal se le detectaba un tumor en el hígado por el que fue operado con rapidez y urgencia en una clínica de Barcelona. A pesar de que la intervención se desarrolló sin ningún tipo de problema, su participación quedaba descartada para esta temporada. El lateral izquierdo del Barça afrontaba entonces el partido más importante de su carrera, aunque su fe y su personalidad positiva serían claves para vencer ese encuentro y convertirse en el símbolo del Barça campeón.

Porque Abidal se recuperó a pasos agigantados y llegó a tiempo para ayudar a su equipo y hacer realidad su promesa. Reapareció el 3 de mayo en la vuelta de las semifinales contra el Real Madrid para certificar el pase a la finalísima de Londres, donde a Abidal todavía le quedaba un reto por lograr y una sorpresa que descubrir. El tesón y la fuerza del ‘keniano’ como es apodado por su imponente físico le permitió llegar a Wembley en perfectas condiciones, ser titular y disputar los 90 minutos de una final que ya es histórica, por muchas cosas, pero también por la presencia en ella de Abidal.

Fue entonces, mientras la euforia inundaba las entrañas de Wembley y la locura se desataba en las filas azulgranas, cuando llegó el momento de ‘Abi’. En un gesto sin precedentes, Carles Puyol demostró los valores intangibles de este grupo cediendo el brazalete de capitán al defensa galo. Le dijo que sería él quien recogería la 4º Copa de Europa de los azulgranas y Abidal, a medio camino entre la sorpresa y el agradecimiento, recorrió el último los 109 escalones que le llevaron a tocar el cielo de Londres.

Abidal lo había conseguido. Había vuelto a Wembley, había ganado la Copa de Europa y había sido el primero en levantar el título más ansiado por la afición azulgrana. Fue la última imagen de una final plagada de momentos para el recuerdo, una final perfecta para los culés que culminaron en la casa del fútbol, en Wembley, que es ya como su segunda casa, una exhibición de su ideario, de sus valores y de su amor por este deporte. Un punto y seguido para un equipo encabezado por Eric Abidal,el mejor ejemplo de un enamorado del fútbol  y de la vida, el mejor emblema de lo que significa este FC Barcelona.

Momento en que Eric Abidal recibe la Copa de Europa de manos de Michael Platini:

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Cerrar el círculo

23 05 2011

Londres, de nuevo, Londres al final del camino. 20 años después, con otro equipo de ensueño, con las mismas raíces pero distintos tallos. Allí, a  la Ítaca azulgrana volverá el Barça el sábado, al lugar donde creyeron por primera vez en sí mismos, al estadio en el que se hicieron grandes, a la ciudad que les coronó como Campeones de Europa. Ahora buscan la cuarta, la cuarta Copa de Europa en dos décadas. Tras más de 35 años de peregrinar por el desierto, los azulgranas encontraron la fórmula del éxito una fresca tarde de mayo del 92, y allí regresan  repitiendo fórmula para resolver la ecuación: cerrar el círculo.

En Wembley el 'Dream Team' de Johann Cruyff, con Guardiola en el campo, consiguió su primera Copa de Europa

Es el último paso pero no será un paso más. Este Barça, el ‘Pep Team’, hace tiempo que pelea contra la historia y ésta le ha puesto un nuevo reto en forma de hermoso símil que le iguale o (mejor dicho) le haga superar las hazañas del Dream Team de Johan Cruyff, el modelo, la pauta, la fórmula del éxito, en definitiva. Pep Guardiola, discípulo privilegiado del maestro, volverá a encauzar el túnel del nuevo Wembley, mientras su memoria lo lleve 19 años atrás para inundar su cabeza de recuerdos. Pep fue aquel 20 de mayo de 1992 la extensión de Cruyff sobre el campo, el cerebro del Barça con el 10 a su espalda. El sábado ese número lo portará Messi, la piedra filosofal del proyecto de Guardiola. Una muestra más de que el modelo se sigue mejorando.

Pero hay más. Porque es muy probable que los Zubizarreta, Koeman, Eusebio, Bakero o Salinas no fueran titulares en el Barça actual. Tal vez, Laudrup o Stoichkov consiguieran hacerse un hueco en esta constelación de estrellas, pero ellos fueron los pioneros, los que justificaron una idea de juego, los que alumbraron otras vías hacia el triunfo y los que impusieron un estilo que hoy ha perfeccionado Guardiola hasta las más altas cotas. Tanto que a estas alturas, el Barça es el favorito en la final frente al todopoderoso Manchester United de ‘Sir’ Alex Ferguson. Otro dato más que alumbra el triunfo del modelo: en 1992 dos canteranos jugaron aquella final, ‘Chapi’ Ferrer y Guardiola; el sábado serán ocho sobre el verde londinense.

Antiguo estadio de Wembley, construido en 1923

En una reedición de la final del 2009 en Roma, donde, el Barça barrió a los ‘red devils’ con ese fútbol de salón, armonioso y acompasado con el que conquistó el mundo y la eternidad, los azulgranas buscarán repetir experiencia para reafirmarse en sus ideas y en su discurso. Un discurso romántico que apela a la inteligencia de los jugadores antes que a su físico, que consiste en exaltar sus cualidades, en atacar las carencias del rival y en, por encima de todas las cosas, cuidar la pelota como el tesoro más preciado para encontrar la victoria. Si el Barça el sábado se reconoce en el espejo, si se sabe su guión y lo interpreta como acostumbra, tendrá ya, mucho ganado.

Se trata de una vuelta a los orígenes, de un homenaje merecido al Dream Team en el lugar, Wembley, donde comenzó todo. Un Wembley que en este tiempo se ha remozado, ha perdido ese aroma victoriano para presentarse como un ejemplo de modernidad. Su grandeza, no obstante, sigue intacta. Bajo ese marco se busca extender un ciclo, defender los valores de una idea y cerrar un círculo que convertiría a los azulgranas en el club más laureado del Siglo XXI. Palabras mayores para un equipo que oposita a la leyenda.





El torpedo es Raúl

21 10 2010

Otra valla derribada, una nueva cima conquistada, otra página de la historia escrita con su puño y letra. Con su tesón, con su incombustible esfuerzo, con su calidad, con su oportunismo innato alcanzó anoche Raúl González Blanco los 69 goles en competiciones europeas (68 en Champions League y 1 en Supercopa de Europa). Ya no tiene a nadie por delante, a su lado convive un tal Gerhard ‘Torpedo’ Müller que alcanzó esa mítica cifra repartidos entre la década de los sesenta y setenta. Por detrás, aparecen una ristra de excelentes delanteros (Inzaghi, Van Nistelrooy, Andrei Shevchenko o Thierry Henry) que agranda aún más la leyenda del 7 blanco.

 

Raúl repitió gesto, goles y hasta color en la camiseta

Sí, blanco, porque Raúl sigue marcando goles vestido de ese color (aunque la primera equipación del equipo alemán es azul). Así al menos lo hizo anoche en un nuevo guiño del destino. Un año después de marcar su último gol con el Real Madrid en la máxima competición europea frente al Milan, Raúl recuperó la sonrisa para guiar a su equipo a la victoria y subir un peldaño más en la historia de este deporte. Para esto aseguran que había fichado por el Schalke 04 y el objetivo ya está cumplido. Aunque conociendo a Raúl, a buen seguro, que no piensa pararse ahí.

Él siempre ha sido un ‘Ferrrari’, como acertadamente lo definió Fernando Hierro en su día, y su sino fue, ha sido y es ser el número uno en todo, ésa ha sido su meta durante toda su carrera, con sus limitaciones, su esfuerzo y sus virtudes.  Por eso cambió la calidez de su casa, bajo el amparo del Santiago Bernabéu, por la gélida Gelsenkirchen. Al Ferrari le costó arrancar, le ayudó la llegada de Jurado, otro que ayer marcó un gol antológico, y la buena compenetración con ex-compañeros suyos como el holandés Huntelaar.

La sombra de la duda sobre su rendimiento ha planeado su aventura alemana, el eterno debate sobre su re-anunciada cuesta abajo ha llenado la páginas de la información deportiva y a buen seguro que sus detractores no se quitarán la venda ni siquiera para reconocer este mérito, otro más, el penúltimo, tal vez. Porque ahora todavía tiene tres partidos por delante para agigantar su leyenda, para volver a serntirse el número uno (al menos en la tabla de máximos goleadores), para mirar por el retrovisor al resto, para descubrir que el torpedo, en realidad, es él.





In crescendo

20 10 2010

Poco a poco, piano a piano, más andante de lo esperado por algunos, por la mayoría. Mourinho continúa labrando su Madrid con mimo y esmero en busca de ese equipo de autor que justifique su fichaje. Hasta ahora ‘sólo’ ganaba. Anoche, además, hizo vibrar al Santiago Bernabéu ante un equipo con solera, con tradición y con galones sobre el pecho. La leyenda de los dos equipos con más Copas de Europa se dio cita en el coliseo blanco para testar el pulso de ambos, el del joven apuesto y el del veterano seductor.

El Madrid ya es un equipo

Nuevamente ganó la juventud. Porque el brío y el descaro del equipo de Mou supo buscar los achaques de ese galán de película negra que ya tiene demasiadas arrugas. Poco, muy poco le duró la esencia de equipo grande al Milan de Allegri quien quiso ganar el partido desde la rueda de prensa a su homólogo portugués y salió trasquilado. Sobre el campo, las bravuconadas rossoneri aguantaron 15 minutos. Los que tardó Cristiano Ronaldo y compañía en alejar los viejos fantasmas italianos. Dos goles, dos soplos, dos regalos, dos aciertos, y partido sentenciado.

Porque el Milan ya no tiene el cuerpo para fiestas y ojo, que nadie duda de su galantería, de su calidad, de su aroma de dandi. Hablar de Pirlo, de Seedorf, de Gatusso, de Ronaldinho, incluso de Ibrahimovic suena a pasado y tan sólo Pato o Robinho proyectan sus carreras hacia el futuro. Por ello, Mourinho buscó sus debilidades, imprimió un fuerte ritmo de juego desde el inicio y adelantó la presión hasta más allá de la línea de tres cuartos de cancha. Con la velocidad y un trenzado juego por bandas el Madrid desarboló a los italianos con menos sudor de lo esperado.

El Milan tiró de orgullo y de las dosis de clase que todavía atesoran las botas de sus principales estrellas. La osadía del jovenzuelo se convirtió en pereza y su siestecita tras la salida en tromba bien pudo costarle algún disgusto a los blancos. Pero Casillas ha acorazado sus inmediaciones para sufrir menos de lo que acostumbraba. Para cuando esa valla se salta ya está él detrás. Como en esa estratosférica falta de Pirlo que Casillas se encargó de enviar al limbo.

Prácticamente ahí se acabó el Milan, que con su paso al tran-tran no fue capaz de poner en mayores dificultades a esa retaguardia pretoriana sobre la que se ha armado ese joven con trazas de veterano que Mourinho ya esboza en el Paseo de La Castellana. Anoche sacó sus mejores galas, demostró a Europa que se le debe tener en cuenta, si no ahora, si allá por marzo-abril cuando se empiecen a decidir las conquistas, cuando la primavera haga florecer los títulos de la temporada. Porque los equipos de Mourinho se construyen in crescendo y a éste cada vez le van encajando más las piezas.

La puntería fue una de las que más falló ayer y eso que la aportación en la mediapunta de Özil y el mando en el centro del campo de Xabi Alonso facilitó, y mucho, las cosas. No terminan de engrasar bien los de arriba ofuscados en una guerra de egos que chocan directamente con el espíritu colectivo y solidario del que quiere dotar a su equipo Mourinho. Tal vez ése sea el salto definitivo que le queda por dar a este equipo para confirmar todo lo bueno que apunta. Tras aprobar el primer test serio, el paso se acelera, el joven busca hacerse mayor y superar cotas más altas. Todo ello, in crescendo, como siempre con Mourinho.





Apuntes de Champions

16 09 2010

Por fín volvió esa musiquilla que tanto nos emociona a los ‘enfermos’ del fútbol. Por fin volvió el mejor fútbol europeo, la mejor liga del mundo. Por fin ha vuelto la Champions League, la vieja y deseada Copa de Europa. Como siempre a mediados de septiembre el balón echó a rodar en el Viejo Continente y el balance de los equipos españoles no puede ser más positivo. Tres equipos, tres partidos, tres victorias. El resto de favoritos tampoco han fallado, a excepción del Inter de Milán de Rafa Benítez. El vigente campeón de Europa sólo pudo arrancar un empate en campo del Werder Bremen y parece que comienza a padecer el ‘maleficio del campeón’.

Messi metió dos goles y falló un penalti en la goleada azulgrana

FC BARCELONA:

Los azulgranas cerraron con una goleada la persiana de la crisis de identidad que el ‘herculazo’ había desatado. Volvieron los buenos, o mejor dichos los campeones del mundo y la orquesta se afinó de repente. Otra vez la brillantez de los solistas en favor del grupo, de nuevo la brújula de Xavi que encontraba la chispa de Messi, el hambre de Villa o el descaro de Pedro. El Barça recuperó su versión original y el vendaval se llevó por medio a un Panathinaikos que tuvo el arrojo de adelantarse en el marcador, aunque ese gol de Govou fue sólo un espejismo.

Esta vez al Barça no le faltó movilidad ni fluidez en su juego. Con Busquets, Xavi e Iniesta en la sala de máquinas todo se volvió más armonioso y el primer toque y el pase preciso se hicieron protagonistas absolutos de un partido que será recordado por ese golazo de Messi (otro más) con el que el 10 azulgrana burló a un muro formado por nueve defensores griegos con una doble pared en la frontal del área. Fue un gol histórico porque Leo se convertía con 27 en el máximo goleador de los culés en competiciones europeas. La sombra de la sospecha queda en la retaguardia donde todavía se nota en exceso la lentitud y la falta de rigor táctico de estos inicios de temporada.

VALENCIA CF

Los chés volvieron a la Champions League a lo grande. Tras dos años de travesía por el desierto de la Europa League, los hombres de Unai Emery saldaron su visita a Turquía, al campo del Bursaspor, con una goleada de empaque que le coloca al frente de su grupo. El golazo de Tino Costa desde 35 metros y la verticalidad de Pablo Hernández y Joaquín por las bandas resultó clave para conseguir la victoria. Mientras tanto, Aduriz y Soldado siguen manos a la obra para hacer olvidar a Villa y Silva y ambos mojaron en el estreno europeo.

Tiene mucho mérito el equipo valenciano tras haber perdido a tres de sus cuatro campeones del mundo este verano. Con mayor rapidez de la esperada Emery ha montado un equipo muy atractivo que tiene claro el estilo y sus armas para hacer daño al rival. Con unas bandas bien abiertas en las que Pablo Hernández, Joaquín y Mata (aunque éste último actúa también de mediapunta) son los principales abrelatas para esas defensas que ya empiezan a conocer los picotazos de Aduriz o Soldado, las nuevas avispas chés. Con ese nivel (co-líder en la Liga BBVA con 6 puntos en dos partidos), el asalto a Old Trafford es posible.

REAL MADRID:

Y al tercer partido, el Bernabéu resucitó. Los aplausos, la ovación y la diversión se reencontraron en el coliseo blanco después de los sinsabores padecidos tras los dos partidos ligueros. Aupados en la clase y velocidad de Özil los de José Mourinho fueron una tormenta de fútbol que avasalló al histórico Ajax de Amsterdam, vieja reliquia de lo que fue. El técnico portugués ya ha conseguido algo, levantar un muro defensivo con el que Casillas vive más tranquilo. La defensa es la zona más fiable del equipo. Por ahí también intentó edificar Pellegrini su equipo, aunque la paciencia y el sosiego no tuvo hueco en su proyecto.

Özil puso en pie al Bernabéu

En ese tiempo dominó la ansiedad, la misma que parece haber atrapado a Cristiano. El crack portugués dirimió anoche una lucha contra sí mismo que le llevó a caer en el egoísmo en demasiadas ocasiones y no me refiero únicamente a las facetas del juego. Todo se cura con goles y buenos resultados y éstos terminarán llegando porque el talento lo supera todo, cuando no la fortuna, que se alió en el primer gol del Madrid para darle la espalda el resto de la noche. Junto a Özil, la fiabilidad de Carvalho, la electricidad de Di María y la dirección de juego de Xabi Alonso los argumentos crecen para confiar en este equipo.

RESTO DE FAVORITOS

Otros que empezaron demostrando sus credenciales fueron los equipos de la Premier, sobre todo, el Arsenal y el Chelsea que cosecharon sendas goleadas ante rivales, eso sí, inferiores. Dos nombres propios en cada uno de sus partidos. Anelka y su doblete facilitó la victoria blue, mientras que los gunners continúan guiados, un año más por la batuta de su capitán, Cesc Fábregas, autor de dos goles y dos asistencias.

No tuvo tanta suerte el Manchester United al que su empate a cero frente al Glasgow Rangers le salió demasiado caro porque perdió, casi con toda seguridad, a Luis Antonio Valencia para el resto de la temporada. El ecuatoriano sufrió una fractura en el tobillo por la que tuvo que salir del terreno de juego con la ayuda de oxígeno. Los que sí cumplieron con el expediente fueron el subcampeón de Europa, el Bayern de Munich que venció 2-0 a la Roma con un espectacular Müller que abrió el partido con un golazo; y el rejuvenecido Milán al que los fichajes de última hora le han cambiado la cara. Incluso a Ibrahimovic que con un doblete se estreno en Europa y con su nuevo club. Sus vecinos del Inter comenzaron a padecer el ‘maleficio del campeón’, ese que reza que ningún campeón ha reeditado título desde que la Copa de Europa se transformó en la Champions League. Y de eso hace ya casi 20 años. Para empezar, ayer Diego Milito marcó un gol, pero en su propia portería.





Tras la senda gloriosa

22 05 2010

Buscan ser los herederos del Barça de Guardiola. Gane quien gane repetirán el triplete. Bayern de Munich o Inter de Milán se unirán esta noche a esa gloriosa estirpe que lo ganaron todo en una sola temporada. Uno de los dos inscribirá su nombre junto a otros ‘grandes’ del viejo contiennte como el Celtic, el Ajax, el Manchester  o el propio FC Barcelona que ya patearon esa senda. Van Gaal y Mourinho, dos entrenadores de raza, ambos con sus respectivos estilos, han fabricado dos equipos campeones que hoy levantarán al cielo de Madrid la ‘Orejona’ más anhelada de Europa.

Los ex poblarán el césped del Bernabéu

Será una final de nombres propios, un enfrentamiento a cara de perro entre el rudo estilismo de Van Gaal frente al tecnicismo espartano de Mourinho. La endiablada velocidad y desborde de Robben frente a la fantasía de Wesley Sneijder. El sorpresivo Olic frente al efectivo Milito. El reivindicativo Eto’o cara a cara ante la visión de juego de Müller. Entre ellos muchos ex-culés, desde Van Gaal hasta Mourinho, pasando por Motta, Van Bommel o el hermano Samuel. Pero también algunos conocedores del escenario de esta noche. A saber, Walter Samuel, Cambiasso, Arjen Robben o Wesley Sneijder. Estos dos últimos se disputarán ser el mejor jugador de esta temporada en la Champions League.

El morbo se respira. Porque si el partido no fuera lo suficientemente importante está el interés del Real Madrid por convertir al estratega portugués, José Mourinho, en el próximo inquilino de un banquillo que probará esta noche. Su fichaje por la entidad merengue podría anunciarse tras la disputa de la final del Bernabéu. En el otro banquillo se sentará un Louis Van Gaal, que al igual que Mou, buscará su segunda Copa de Europa, tras la cosechada con el Ajax en 1995. Su puño de seda ha conseguido combinar toda la fuerza alemana con el fútbol total de la escuela del Ajax con la que ya conquistó Europa hace más de una década. Con él, el Bayern ha recuperado un puesto que por historia le corresponde. Esta noche puede alzar su quinta ‘Orejona’.

Sería la tercera para el Inter si el sarcasmo y la estrategia de ‘Mou’ reina esta noche en Madrid. No habría mejor carta de presentación. 38 años después los neroazzurro se han vuelto a plantar en la final y eso ha elevado aún más la leyenda de Mourinho, uno de los artífices de este logro. Pero no el único. El otro lo podemos encontrar en una plantilla creada a golpe de talonario, donde no encontraremos a ningún italiano en el once titular y donde el resentimiento y la reivindicación ha alimentado a muchos de sus hombres para llegar a la cima de Europa. Ese mensaje es el mismo que desprende su técnico, especilista en pelearse con el mundo como su mejor estrategia y arma. Hoy por lo pronto ‘sólo’ se enfrenta al Bayern de Munich de Louis Van Gaal, con la ligera sensación de ir de favorito. La senda se acerca a su fin, la gloria espera en el Bernabéu.





Faltó Iniesta

29 04 2010

Se echó de menos su gol, su espíritu, su uno contra uno, su iluminada cabeza y su milagro. Ése que el año pasado alcanzó para dominar Roma. Anoche el FC Barcelona se despidió del sueño de Madrid a pesar de ganar 1-0 al Inter en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El Barça no se lo creyó o al menos, tardó en creerselo, y cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Entonces, el espíritu de Iniesta se reencarnó en Bojan, otro canterano con cara angelical, aunque su alegría fue arrancada de cuajo por un banderín alzado. La heróica no llegó a tiempo.

En la fiesta de Mou faltó Iniesta

El Barça terminó arrinconando y asfixiando al Inter en su propia área, pero esa es la película de los últimos diez minutos. Cuando el Barça pareció el Barça. Durante el resto de partido hubo mucha sinfonía y pocos mordiscos. Nadie odió su profesión. Los hombres de Guardiola fueron más planos, menos incisivos y más cándidos que nunca. Se les olvidó la persistencia y la inteligencia porque sus ataques se estrellaban una y otra vez en el muro pertrechado por Mourinho, del que todavía dudo si es un gran entrenador o ‘solo’ un gran estratega. Y razono, con los jugadores que tiene el Inter puede jugar a algo más que lo que vimos ayer. La referencia del partido de ida debería ser la referencia.

Anoche tocó la cucharada amarga del gran tarro que es el fútbol. El Barça (que no caminó solo, gracias al gran apoyo de su afición) se recostó en demasía sobre la fortuna y el cupo ya lo rellenó el año pasado. Los azulgranas volvieron a comprobar en sus propias carnes la delgada línea que separa el éxito del fracaso, el éxtasis de la desesperación más absoluta es muy delgada. Con un Messi desconocido (o rodeado), y un Xavi al que se le olvidó la escuadra y el cartabón, faltó chispa, velocidad de balón y movilidad arriba donde el Barça jugó mejor con Bojan que con Ibrahimovic. 60 millones + Eto’o después, el feeling no aparece.

Y a pesar de todo, Madrid quedó a un solo gol, a un solo acierto, a un solo paso. Tras la maravilla de Piqué, ¿habrá algo que haga mal este chico sobre un terreno de juego?, el destino le puso la gloria en los pies y en la cabeza a Bojan y por primera vez no supo aprovechar su oportunidad. Su primer remate de cabeza se marchó lamiendo el palo y posteriormente el balón que ‘cazó’ y embocó por toda la escuadra había sido anulado por una supuesta mano de Touré previa. Una por la otra, ya que en el 1-0 Piqué parece partir de posición antirreglamentaria.

La expulsión de Motta encendió los ánimos y reafirmó al Inter en su planteamiento

Una vez más, ganó el mejor. El mejor en su estilo: el Inter, y su paso a la final es totalmente merecido. Mourinho ganó la partida a Guardiola, tanto en la ida como en la vuelta, mostrando la gran variedad de registros del conjunto neroazzurro. Aunque muchos seamos demasiados románticos para aplaudir ese fútbol. La maldición sigue vigente y el Campeón no repetirá título en la máxima competición europea desde que ésta adquirió el formato de Champions League. El último en intentarlo, el FC Barcelona, se ahogó en la orilla, después de nadar a contracorriente ante la desatada corriente de Mourinho y sus chicos. Y es que Iniesta no agitaba, anoche, la orquesta.