Cerrar el círculo

23 05 2011

Londres, de nuevo, Londres al final del camino. 20 años después, con otro equipo de ensueño, con las mismas raíces pero distintos tallos. Allí, a  la Ítaca azulgrana volverá el Barça el sábado, al lugar donde creyeron por primera vez en sí mismos, al estadio en el que se hicieron grandes, a la ciudad que les coronó como Campeones de Europa. Ahora buscan la cuarta, la cuarta Copa de Europa en dos décadas. Tras más de 35 años de peregrinar por el desierto, los azulgranas encontraron la fórmula del éxito una fresca tarde de mayo del 92, y allí regresan  repitiendo fórmula para resolver la ecuación: cerrar el círculo.

En Wembley el 'Dream Team' de Johann Cruyff, con Guardiola en el campo, consiguió su primera Copa de Europa

Es el último paso pero no será un paso más. Este Barça, el ‘Pep Team’, hace tiempo que pelea contra la historia y ésta le ha puesto un nuevo reto en forma de hermoso símil que le iguale o (mejor dicho) le haga superar las hazañas del Dream Team de Johan Cruyff, el modelo, la pauta, la fórmula del éxito, en definitiva. Pep Guardiola, discípulo privilegiado del maestro, volverá a encauzar el túnel del nuevo Wembley, mientras su memoria lo lleve 19 años atrás para inundar su cabeza de recuerdos. Pep fue aquel 20 de mayo de 1992 la extensión de Cruyff sobre el campo, el cerebro del Barça con el 10 a su espalda. El sábado ese número lo portará Messi, la piedra filosofal del proyecto de Guardiola. Una muestra más de que el modelo se sigue mejorando.

Pero hay más. Porque es muy probable que los Zubizarreta, Koeman, Eusebio, Bakero o Salinas no fueran titulares en el Barça actual. Tal vez, Laudrup o Stoichkov consiguieran hacerse un hueco en esta constelación de estrellas, pero ellos fueron los pioneros, los que justificaron una idea de juego, los que alumbraron otras vías hacia el triunfo y los que impusieron un estilo que hoy ha perfeccionado Guardiola hasta las más altas cotas. Tanto que a estas alturas, el Barça es el favorito en la final frente al todopoderoso Manchester United de ‘Sir’ Alex Ferguson. Otro dato más que alumbra el triunfo del modelo: en 1992 dos canteranos jugaron aquella final, ‘Chapi’ Ferrer y Guardiola; el sábado serán ocho sobre el verde londinense.

Antiguo estadio de Wembley, construido en 1923

En una reedición de la final del 2009 en Roma, donde, el Barça barrió a los ‘red devils’ con ese fútbol de salón, armonioso y acompasado con el que conquistó el mundo y la eternidad, los azulgranas buscarán repetir experiencia para reafirmarse en sus ideas y en su discurso. Un discurso romántico que apela a la inteligencia de los jugadores antes que a su físico, que consiste en exaltar sus cualidades, en atacar las carencias del rival y en, por encima de todas las cosas, cuidar la pelota como el tesoro más preciado para encontrar la victoria. Si el Barça el sábado se reconoce en el espejo, si se sabe su guión y lo interpreta como acostumbra, tendrá ya, mucho ganado.

Se trata de una vuelta a los orígenes, de un homenaje merecido al Dream Team en el lugar, Wembley, donde comenzó todo. Un Wembley que en este tiempo se ha remozado, ha perdido ese aroma victoriano para presentarse como un ejemplo de modernidad. Su grandeza, no obstante, sigue intacta. Bajo ese marco se busca extender un ciclo, defender los valores de una idea y cerrar un círculo que convertiría a los azulgranas en el club más laureado del Siglo XXI. Palabras mayores para un equipo que oposita a la leyenda.





La Reconquista

11 04 2011

La rebelión se acerca, el enfrentamiento se palpa en el ambiente y Don Pelayo ya alecciona a sus tropas sobre lo que les espera. Enfrente, el Reino soñado, el lugar anhelado, el trono perdido. Éste no es otro que el Reino Nazarí de Granada desde donde hace varios años Guardiola y los suyos se pasean a sus anchas. Ahora el destino les devuelve una oportunidad única de reescribir la historia, de olvidar tantas decepciones recientes, de reconquistar, en definitiva, el terreno perdido estos años en apenas un mes.

Allá por mayo, esta escena, con diferentes protagonistas podría repetirse

Seis siglos después de la entrega de las llaves de la ciudad granadina por parte de los musulmanes Mourinho y su Real Madrid acometen una empresa parecida. En este caso la batalla es futbolística, aunque sus tintes, ya sean azulgranas o merengues van más allá, mucho más allá. Porque en un corto espacio de tiempo (18 días) asistiremos a una reconquista que puede ser argumentada desde ambos bandos como un cambio histórico. Pero que es, sin duda más épica y romántica, a orillas del Paseo de la Castellana. Desde allí preparan el asalto al paraíso arrebatado en busca de una justicia histórica que creen que les pertenece pero que tendrán que ganarse, única y exclusivamente, sobre el terreno de juego. Aunque éste ya se juegue fuera de él.

Como si de una lucha por ir ganando terreno poco a poco se tratase el Madrid contará con diferentes frentes, con distintos escenarios para reafirmarse en una idea que ya es una obsesión en su cabeza. Han vuelto. Por eso todos los clásicos de este mes de abril son una final para los blancos. Un golpe moral, una cuestión de orgullo, una defensa de sus valores. Eso lo sabe Mourinho, convertido a estas alturas en el Pelayo blanco, él único capaz antaño de amargar la existencia culé, el único capaz hoy de repetir esa conquista.

Porque poco o nada se parecerá el Madrid que en noviembre visitó el Camp Nou a éste que intentará eliminar al Barça en su carrera hacia la leyenda. Aquel perdió estrepitosamente frente al Barcelona, justamente por exceso de confianza, por pensar que los renglones de la historia se cambian, simplemente, por inercia. Sus jugadores han captado el mensaje de Mourinho y saben que donde no les alcance las piernas deben llegar con corazón, con sacrificio, con entrega. Saben también que a un único partido o en una eliminatoria de Liga de Campeones, cualquier detalle o cualquier fallo te condena y en propiciar esos errores en la armoniosa sinfonía culé llevan preparándose durante meses.

Jose Mourinho es el encargado de guiar al Madrid hacia esa 'Reconquista'

En esta ocasión son ellos los que vestirán la piel de cordero para enmascarar al lobo que Mourinho lleva alimentando toda la temporada. Y desde esa posición es más sencillo coger al rival desprevenido. Se siente cómodo Mourinho en ese papel y éste ha conseguido que sus jugadores lo asuman con naturalidad, sin atenuantes y con convicción. La convicción de que se puede ganar al mejor equipo del mundo con sus armas, que habrá quien piense que no son las mejores, pero al menos son las suyas. Eso debió pensar Pelayo allá por el 722 cuando comenzó su epopeya.

Pero la epopeya también podría darse en la otra acera, donde en realidad están igual de cerca (o más, si se tiene en cuenta su ventaja en la Liga) de repetir su última hazaña, de reconquistar lo ya conquistado. Es la eterna esperanza del deporte que siempre te da una nueva oportunidad y en ésta el Barcelona busca hacer el más difícil todavía. Ganarlo todo frente a su rival de siempre, el que siempre lo ganaba todo. Es consciente Guardiola de que es éste el escalón definitivo para instaurar a su equipo en la leyenda, porque solo el Real Madrid puede cerrar las puertas del paraíso a los azulgrana. Las llaves de ese paraíso se esconden tras los cuatro encuentros que convertirán a este mes de abril en el mes de la reconquista, a unos, de su pasado, a otros, de su presente.





In crescendo

20 10 2010

Poco a poco, piano a piano, más andante de lo esperado por algunos, por la mayoría. Mourinho continúa labrando su Madrid con mimo y esmero en busca de ese equipo de autor que justifique su fichaje. Hasta ahora ‘sólo’ ganaba. Anoche, además, hizo vibrar al Santiago Bernabéu ante un equipo con solera, con tradición y con galones sobre el pecho. La leyenda de los dos equipos con más Copas de Europa se dio cita en el coliseo blanco para testar el pulso de ambos, el del joven apuesto y el del veterano seductor.

El Madrid ya es un equipo

Nuevamente ganó la juventud. Porque el brío y el descaro del equipo de Mou supo buscar los achaques de ese galán de película negra que ya tiene demasiadas arrugas. Poco, muy poco le duró la esencia de equipo grande al Milan de Allegri quien quiso ganar el partido desde la rueda de prensa a su homólogo portugués y salió trasquilado. Sobre el campo, las bravuconadas rossoneri aguantaron 15 minutos. Los que tardó Cristiano Ronaldo y compañía en alejar los viejos fantasmas italianos. Dos goles, dos soplos, dos regalos, dos aciertos, y partido sentenciado.

Porque el Milan ya no tiene el cuerpo para fiestas y ojo, que nadie duda de su galantería, de su calidad, de su aroma de dandi. Hablar de Pirlo, de Seedorf, de Gatusso, de Ronaldinho, incluso de Ibrahimovic suena a pasado y tan sólo Pato o Robinho proyectan sus carreras hacia el futuro. Por ello, Mourinho buscó sus debilidades, imprimió un fuerte ritmo de juego desde el inicio y adelantó la presión hasta más allá de la línea de tres cuartos de cancha. Con la velocidad y un trenzado juego por bandas el Madrid desarboló a los italianos con menos sudor de lo esperado.

El Milan tiró de orgullo y de las dosis de clase que todavía atesoran las botas de sus principales estrellas. La osadía del jovenzuelo se convirtió en pereza y su siestecita tras la salida en tromba bien pudo costarle algún disgusto a los blancos. Pero Casillas ha acorazado sus inmediaciones para sufrir menos de lo que acostumbraba. Para cuando esa valla se salta ya está él detrás. Como en esa estratosférica falta de Pirlo que Casillas se encargó de enviar al limbo.

Prácticamente ahí se acabó el Milan, que con su paso al tran-tran no fue capaz de poner en mayores dificultades a esa retaguardia pretoriana sobre la que se ha armado ese joven con trazas de veterano que Mourinho ya esboza en el Paseo de La Castellana. Anoche sacó sus mejores galas, demostró a Europa que se le debe tener en cuenta, si no ahora, si allá por marzo-abril cuando se empiecen a decidir las conquistas, cuando la primavera haga florecer los títulos de la temporada. Porque los equipos de Mourinho se construyen in crescendo y a éste cada vez le van encajando más las piezas.

La puntería fue una de las que más falló ayer y eso que la aportación en la mediapunta de Özil y el mando en el centro del campo de Xabi Alonso facilitó, y mucho, las cosas. No terminan de engrasar bien los de arriba ofuscados en una guerra de egos que chocan directamente con el espíritu colectivo y solidario del que quiere dotar a su equipo Mourinho. Tal vez ése sea el salto definitivo que le queda por dar a este equipo para confirmar todo lo bueno que apunta. Tras aprobar el primer test serio, el paso se acelera, el joven busca hacerse mayor y superar cotas más altas. Todo ello, in crescendo, como siempre con Mourinho.





El show de Mou

28 09 2010

Dice Mourinho en ese programa de culto que es Informe Robinson que para él los partidos comienzan en la previa y se extienden hasta la rueda de prensa posterior al encuentro. Su show es un reclamo más de su método, un atractivo, un añadido. El genial técnico portugués suma en su curriculum tantos títulos como enfrentamientos con periodistas y frases para el recuerdo. Aunque ayer dio un paso más, quizá su primera pataleta seria desde que llegó al banquillo del Real Madrid, con el que sobre todo, y por encima de todo, no estuvo a la altura del escudo que porta sobre el pecho.

Mou patinó en la rueda de prensa de ayer

Todo se revolvió cuando los periodistas le preguntaron por la ausencia de Pedro León en la convocatoria del Real Madrid para el importante partido frente al Auxerre de hoy en la Liga de Campeones. Más si cabe cuando el murciano fue uno de los jugadores más destacados ante el Levante. La cuestión irritó al técnico portugués quien sacó su libreto irónico y prepotente para responder a los compañeros de la prensa. Tras asegurar que se trataba de una decisión técnica se dedicó a menospreciar al Getafe (equipo de procedencia de Pedro León), así como al propio jugador tras asegurar que no había dejado en Madrid a ningún Maradona o Zidane.

No conforme con eso se dedicó a dar clases de periodismo sugiriendo cuáles eran las preguntas adecuadas para la rueda de prensa de ayer. Que si la noticia era la titularidad de Benzema, que no entendía que no le preguntaran por Higuaín, que… Esta vez las cortinas de humo no le valieron en su función. Función que terminó con una ‘espantá’ antes de tiempo que dejó a los periodistas atónitos.

El entrenador del Real Madrid debería replantearse esa actitud, ese teatro que tantas simpatías y odios le han granjeado a lo largo de su carrera, puede volverse en su contra si los resultados no acompañan y si el juego continúa enemistado con la excelencia. Mourinho debería ir más allá, porque el técnico portugués nunca ha entrenado un club de la dimensión del Madrid y es más que posible que nunca en su vida entrene a uno igual. Da la sensación que el de Setúbal desconoce el señorío  y la tradición de la entidad blanca. Palabras grabadas a fuego en su himno y su historia.Poco o nada de eso se aprecia en el discurso de Mou, más pendiente de acaparar la presión y las portadas, aunque lo único que crezca bajo el pasto que pisa Mourinho sea un antimadridismo galopante que su figura puede agrandar. Y es que Mourinho jamás será tan especial como para volar por encima del Real Madrid.

Mira aquí la ‘espantá’ de Mou:





Apuntes de Champions

16 09 2010

Por fín volvió esa musiquilla que tanto nos emociona a los ‘enfermos’ del fútbol. Por fin volvió el mejor fútbol europeo, la mejor liga del mundo. Por fin ha vuelto la Champions League, la vieja y deseada Copa de Europa. Como siempre a mediados de septiembre el balón echó a rodar en el Viejo Continente y el balance de los equipos españoles no puede ser más positivo. Tres equipos, tres partidos, tres victorias. El resto de favoritos tampoco han fallado, a excepción del Inter de Milán de Rafa Benítez. El vigente campeón de Europa sólo pudo arrancar un empate en campo del Werder Bremen y parece que comienza a padecer el ‘maleficio del campeón’.

Messi metió dos goles y falló un penalti en la goleada azulgrana

FC BARCELONA:

Los azulgranas cerraron con una goleada la persiana de la crisis de identidad que el ‘herculazo’ había desatado. Volvieron los buenos, o mejor dichos los campeones del mundo y la orquesta se afinó de repente. Otra vez la brillantez de los solistas en favor del grupo, de nuevo la brújula de Xavi que encontraba la chispa de Messi, el hambre de Villa o el descaro de Pedro. El Barça recuperó su versión original y el vendaval se llevó por medio a un Panathinaikos que tuvo el arrojo de adelantarse en el marcador, aunque ese gol de Govou fue sólo un espejismo.

Esta vez al Barça no le faltó movilidad ni fluidez en su juego. Con Busquets, Xavi e Iniesta en la sala de máquinas todo se volvió más armonioso y el primer toque y el pase preciso se hicieron protagonistas absolutos de un partido que será recordado por ese golazo de Messi (otro más) con el que el 10 azulgrana burló a un muro formado por nueve defensores griegos con una doble pared en la frontal del área. Fue un gol histórico porque Leo se convertía con 27 en el máximo goleador de los culés en competiciones europeas. La sombra de la sospecha queda en la retaguardia donde todavía se nota en exceso la lentitud y la falta de rigor táctico de estos inicios de temporada.

VALENCIA CF

Los chés volvieron a la Champions League a lo grande. Tras dos años de travesía por el desierto de la Europa League, los hombres de Unai Emery saldaron su visita a Turquía, al campo del Bursaspor, con una goleada de empaque que le coloca al frente de su grupo. El golazo de Tino Costa desde 35 metros y la verticalidad de Pablo Hernández y Joaquín por las bandas resultó clave para conseguir la victoria. Mientras tanto, Aduriz y Soldado siguen manos a la obra para hacer olvidar a Villa y Silva y ambos mojaron en el estreno europeo.

Tiene mucho mérito el equipo valenciano tras haber perdido a tres de sus cuatro campeones del mundo este verano. Con mayor rapidez de la esperada Emery ha montado un equipo muy atractivo que tiene claro el estilo y sus armas para hacer daño al rival. Con unas bandas bien abiertas en las que Pablo Hernández, Joaquín y Mata (aunque éste último actúa también de mediapunta) son los principales abrelatas para esas defensas que ya empiezan a conocer los picotazos de Aduriz o Soldado, las nuevas avispas chés. Con ese nivel (co-líder en la Liga BBVA con 6 puntos en dos partidos), el asalto a Old Trafford es posible.

REAL MADRID:

Y al tercer partido, el Bernabéu resucitó. Los aplausos, la ovación y la diversión se reencontraron en el coliseo blanco después de los sinsabores padecidos tras los dos partidos ligueros. Aupados en la clase y velocidad de Özil los de José Mourinho fueron una tormenta de fútbol que avasalló al histórico Ajax de Amsterdam, vieja reliquia de lo que fue. El técnico portugués ya ha conseguido algo, levantar un muro defensivo con el que Casillas vive más tranquilo. La defensa es la zona más fiable del equipo. Por ahí también intentó edificar Pellegrini su equipo, aunque la paciencia y el sosiego no tuvo hueco en su proyecto.

Özil puso en pie al Bernabéu

En ese tiempo dominó la ansiedad, la misma que parece haber atrapado a Cristiano. El crack portugués dirimió anoche una lucha contra sí mismo que le llevó a caer en el egoísmo en demasiadas ocasiones y no me refiero únicamente a las facetas del juego. Todo se cura con goles y buenos resultados y éstos terminarán llegando porque el talento lo supera todo, cuando no la fortuna, que se alió en el primer gol del Madrid para darle la espalda el resto de la noche. Junto a Özil, la fiabilidad de Carvalho, la electricidad de Di María y la dirección de juego de Xabi Alonso los argumentos crecen para confiar en este equipo.

RESTO DE FAVORITOS

Otros que empezaron demostrando sus credenciales fueron los equipos de la Premier, sobre todo, el Arsenal y el Chelsea que cosecharon sendas goleadas ante rivales, eso sí, inferiores. Dos nombres propios en cada uno de sus partidos. Anelka y su doblete facilitó la victoria blue, mientras que los gunners continúan guiados, un año más por la batuta de su capitán, Cesc Fábregas, autor de dos goles y dos asistencias.

No tuvo tanta suerte el Manchester United al que su empate a cero frente al Glasgow Rangers le salió demasiado caro porque perdió, casi con toda seguridad, a Luis Antonio Valencia para el resto de la temporada. El ecuatoriano sufrió una fractura en el tobillo por la que tuvo que salir del terreno de juego con la ayuda de oxígeno. Los que sí cumplieron con el expediente fueron el subcampeón de Europa, el Bayern de Munich que venció 2-0 a la Roma con un espectacular Müller que abrió el partido con un golazo; y el rejuvenecido Milán al que los fichajes de última hora le han cambiado la cara. Incluso a Ibrahimovic que con un doblete se estreno en Europa y con su nuevo club. Sus vecinos del Inter comenzaron a padecer el ‘maleficio del campeón’, ese que reza que ningún campeón ha reeditado título desde que la Copa de Europa se transformó en la Champions League. Y de eso hace ya casi 20 años. Para empezar, ayer Diego Milito marcó un gol, pero en su propia portería.





Faltó Iniesta

29 04 2010

Se echó de menos su gol, su espíritu, su uno contra uno, su iluminada cabeza y su milagro. Ése que el año pasado alcanzó para dominar Roma. Anoche el FC Barcelona se despidió del sueño de Madrid a pesar de ganar 1-0 al Inter en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El Barça no se lo creyó o al menos, tardó en creerselo, y cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Entonces, el espíritu de Iniesta se reencarnó en Bojan, otro canterano con cara angelical, aunque su alegría fue arrancada de cuajo por un banderín alzado. La heróica no llegó a tiempo.

En la fiesta de Mou faltó Iniesta

El Barça terminó arrinconando y asfixiando al Inter en su propia área, pero esa es la película de los últimos diez minutos. Cuando el Barça pareció el Barça. Durante el resto de partido hubo mucha sinfonía y pocos mordiscos. Nadie odió su profesión. Los hombres de Guardiola fueron más planos, menos incisivos y más cándidos que nunca. Se les olvidó la persistencia y la inteligencia porque sus ataques se estrellaban una y otra vez en el muro pertrechado por Mourinho, del que todavía dudo si es un gran entrenador o ‘solo’ un gran estratega. Y razono, con los jugadores que tiene el Inter puede jugar a algo más que lo que vimos ayer. La referencia del partido de ida debería ser la referencia.

Anoche tocó la cucharada amarga del gran tarro que es el fútbol. El Barça (que no caminó solo, gracias al gran apoyo de su afición) se recostó en demasía sobre la fortuna y el cupo ya lo rellenó el año pasado. Los azulgranas volvieron a comprobar en sus propias carnes la delgada línea que separa el éxito del fracaso, el éxtasis de la desesperación más absoluta es muy delgada. Con un Messi desconocido (o rodeado), y un Xavi al que se le olvidó la escuadra y el cartabón, faltó chispa, velocidad de balón y movilidad arriba donde el Barça jugó mejor con Bojan que con Ibrahimovic. 60 millones + Eto’o después, el feeling no aparece.

Y a pesar de todo, Madrid quedó a un solo gol, a un solo acierto, a un solo paso. Tras la maravilla de Piqué, ¿habrá algo que haga mal este chico sobre un terreno de juego?, el destino le puso la gloria en los pies y en la cabeza a Bojan y por primera vez no supo aprovechar su oportunidad. Su primer remate de cabeza se marchó lamiendo el palo y posteriormente el balón que ‘cazó’ y embocó por toda la escuadra había sido anulado por una supuesta mano de Touré previa. Una por la otra, ya que en el 1-0 Piqué parece partir de posición antirreglamentaria.

La expulsión de Motta encendió los ánimos y reafirmó al Inter en su planteamiento

Una vez más, ganó el mejor. El mejor en su estilo: el Inter, y su paso a la final es totalmente merecido. Mourinho ganó la partida a Guardiola, tanto en la ida como en la vuelta, mostrando la gran variedad de registros del conjunto neroazzurro. Aunque muchos seamos demasiados románticos para aplaudir ese fútbol. La maldición sigue vigente y el Campeón no repetirá título en la máxima competición europea desde que ésta adquirió el formato de Champions League. El último en intentarlo, el FC Barcelona, se ahogó en la orilla, después de nadar a contracorriente ante la desatada corriente de Mourinho y sus chicos. Y es que Iniesta no agitaba, anoche, la orquesta.





La remontada

27 04 2010

Al mejor equipo del mundo, al mejor Barça de la historia, al Barça de los seis títulos, al Barça de Pep Guardiola sólo le falta una cosa por hacer: remontar una eliminatoria. En estos 19 meses de vino y rosas marcados por navegar a favor de la corriente no se habían visto Guardiola, sus chicos y el club en una igual y ante lo desconocido uno siempre se asusta. El Barça ha intentado combatir ese miedo con un llamamiento masivo a la afición, ya sea a través de camisetas, vídeos, sms o declaraciones altisonantes. Todo o casi todo vale para enfretarse a un enemigo que hacía tiempo que no se paseaba por Can Barça: el fracaso; la decepción.

A falta de Iniesta, se espera otra 'Pedrada'

En esa lucha por la inmunidad, por estar por encima del bien y del mal, por sentirse de alguna manera invencible el Barça ha tejido estos días una red de apoyos que le faciliten el salto sin red. No tiene marcha atrás. Lo de mañana es un ser o no ser en la Copa de Europa, donde llegan condicionados por esos dos goles y la sombra de los resentidos. Veáse Mourinho, Sneijder, Motta, Eto’o, Cambiasso o Walter Samuel. Todos han tenido una relación de amor-odio con el club azulgrana y de ese sentimiento nacen buena parte de las posibilidades de los italianos.

Estos tendrán que enfrentarse no solo a 11 jugadores heridos en su orgullo. También deberán combatir a las cerca de 100.000 almas que pretenden convertir el Camp Nou en un infierno azul y grana. Todo para complicar la vida al Inter, para que reculen, para que se arrinconen alrededor de Julio Cesar, para que ni siquiera busquen esos pases largos a la carrera de Milito y Eto’o, para que terminen asfixiados ante la pasión culé. Aunque lo cierto es que la afición no meterá ningún gol.

No obstante, puede colaborar a ello si con sus ánimos y su inagotable fe en este equipo ayuda a los de Guardiola a no precipitarse, porque ahí estará la clave. El Barça necesitará más que nunca ser el Barça, reconocerse en el espejo y verse guapo, alto y bien peinado. De su confianza, de su fútbol sin límites y de la interpretación de una pieza que se sabe de memoria puede surgir la melodía que les acerque a otro imposible: la final del Bernabéu. Para ello el Barça necesitará en primer lugar tener el balón (que lo tendrá), pero, sobre todo, no perderlo en zonas peligrosas, es decir, cerca de los dominios de Sneijder. Éste último punto no se cumplió en Milán y el resultado lo conocemos todos.

Para evitar ese peligro, los azulgranas deberán recuperar el balón en zonas muy adelantadas evitando así las salidas del Inter. Éste debe sentirse arrollado ante el caudal de fútbol que, una vez más, nacerá de las botas de Xavi. La conexión de éste con Messi y la puntería y el acierto del argentino serán claves para voltear la eliminatoria, de hecho, Leo nunca ha marcado un gol a un equipo dirigido por Mourinho. Si no siempre le quedará Pedro a los azulgranas. Y es que la movilidad y la efectividad serán fundamentales ante un equipo cuya mejor virtud es su capacidad para defender, replegarse y correr todos en favor del bien común. Costará mucho abrir esa defensa pero si se encuentra la rendija el muro puede terminar resquebrajándose por completo.

Los números también le hacen un guiño al Barça. Los azulgrana ya han remontado en más de una ocasión un 3-1 en contra en la Champios League. Fue hace más de 10 años frente al Chelsea y aquel no era un Barça infinito. Otro dato para la esperanza lo encontramos en una fecha más cercana. Ocurrió esta misma temporada, en la visita del Inter al Camp Nou en la fase de grupos. Entonces el Barça 2-0, curiosamente el marcador que necesitan hoy, aunque bien es cierto que el equipo de Mourinho hoy es otro. Incluso, los más mayores recordarán aquella remontada épica ante el Goteborg en el 86, cuando los Migueli, Julio Alberto, Schuster y compañía remontaron el 3-0 de la ida para llegar a la final de Sevilla. Luego hubo otras como las de Dinamo de Kiev o el Anderlecht

El Barça, en definitiva, apela a la épica, se refugia en el calor de su gente y anhela un golpe de suerte con el que cambiar el rumbo de un destino que se acerca excesivamente al abismo en el momento más importante de la temporada. No debería, de todos modos, olvidar el Barça su mejor arma: el fútbol, la única capaz de hacer realidad cualquier sueño u obsesión.