La Copa de Abidal

30 05 2011

Fue una promesa discreta, como es él y cargada de atrevimiento y ambición, como la vida le ha hecho ser. Una sola palabra, un solo verbo, un simple “volveré” escrito en la taquilla del estadio de Wembley, que con el paso del tiempo ha ganado en sentimentalismo y relevancia. Porque Eric Abidal desconocía aquel 17 de noviembre en que disputó allí un encuentro con su selección todos los obstáculos que tendría que superar para regresar al mítico estadio londinense, donde este año se disputaba la final de la Champions League. ‘Abi’, como le conocen sus compañeros, cumplió su promesa, volvió a Londres, a Wembley para levantar la Copa de Europa y su triunfo se convirtió en un auténtico canto a la vida.

Eric Abidal levanta al cielo de Londres la 'Orejona', tras cederle Puyol ese honor

El 14 de marzo, apenas dos meses y medio antes de la final de Wembley, a Abidal se le detectaba un tumor en el hígado por el que fue operado con rapidez y urgencia en una clínica de Barcelona. A pesar de que la intervención se desarrolló sin ningún tipo de problema, su participación quedaba descartada para esta temporada. El lateral izquierdo del Barça afrontaba entonces el partido más importante de su carrera, aunque su fe y su personalidad positiva serían claves para vencer ese encuentro y convertirse en el símbolo del Barça campeón.

Porque Abidal se recuperó a pasos agigantados y llegó a tiempo para ayudar a su equipo y hacer realidad su promesa. Reapareció el 3 de mayo en la vuelta de las semifinales contra el Real Madrid para certificar el pase a la finalísima de Londres, donde a Abidal todavía le quedaba un reto por lograr y una sorpresa que descubrir. El tesón y la fuerza del ‘keniano’ como es apodado por su imponente físico le permitió llegar a Wembley en perfectas condiciones, ser titular y disputar los 90 minutos de una final que ya es histórica, por muchas cosas, pero también por la presencia en ella de Abidal.

Fue entonces, mientras la euforia inundaba las entrañas de Wembley y la locura se desataba en las filas azulgranas, cuando llegó el momento de ‘Abi’. En un gesto sin precedentes, Carles Puyol demostró los valores intangibles de este grupo cediendo el brazalete de capitán al defensa galo. Le dijo que sería él quien recogería la 4º Copa de Europa de los azulgranas y Abidal, a medio camino entre la sorpresa y el agradecimiento, recorrió el último los 109 escalones que le llevaron a tocar el cielo de Londres.

Abidal lo había conseguido. Había vuelto a Wembley, había ganado la Copa de Europa y había sido el primero en levantar el título más ansiado por la afición azulgrana. Fue la última imagen de una final plagada de momentos para el recuerdo, una final perfecta para los culés que culminaron en la casa del fútbol, en Wembley, que es ya como su segunda casa, una exhibición de su ideario, de sus valores y de su amor por este deporte. Un punto y seguido para un equipo encabezado por Eric Abidal,el mejor ejemplo de un enamorado del fútbol  y de la vida, el mejor emblema de lo que significa este FC Barcelona.

Momento en que Eric Abidal recibe la Copa de Europa de manos de Michael Platini:

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Bolos y centanarios

11 08 2010

Hoy hace un mes que ganamos la estrella de la eternidad, la Copa del Mundo, en el Soccer City de Johannesburgo. Con la resaca todavía a cuestas y el trofeo dando vueltas por toda España y parte del extranjero, La Roja vuelve al tajo con medio país de vacaciones, un 11 de agosto. La fecha no solo pilla con el pie cambiado a los aficionados sino también a jugadores y clubes, los primeros recién llegados de su merecido descanso (en los más afortunados de cerca de un mes), los segundos inmersos en las últimas semanas previas al inicio de una temporada que ya se vislumbra en el horizonte.

La Copa del Mundo ha sido ofrecida a la Virgen de Guadalupe de México

Y en medio de todo esto surge una fecha FIFA, que para quien no sepa lo que significa el dichoso término, éste hace referencia a las citas del calendario programadas para la disputa de partidos internacionales. El 11 de agosto es uno de esos días y a la Federación Española de Fútbol no se le ocurrió otra idea que disputar un partido a miles de kilómetros de nuestro país y a más de 2000 metros de altura, en el Estadio Azteca de México, apenas un mes después de haber jugado nuestro último partido internacional. Con tal de hacer caja, vamos al fin del mundo.

Cierto es que el partido estaba concretado con anterioridad al Mundial. Fallo, nuevamente, de la Federación que no previó que pudiésemos alcanzar la final del Mundial y, por tanto, tener muy poco tiempo para preparar el partido. Por si fuera poco, la Federación Mexicana de Fútbol impuso al firmar el compromiso que la Selección Española debería llegar al Azteca con, al menos, el 60% de sus habituales, lo que no dejaba lugar a los experimentos.

Y es que el partido es algo más que un amistoso para los mexicanos. Con él se conmemora el segundo centenario de la Independencia azteca, precisamente, de los españoles y ahora, no sólo se enfrentarán a sus antiguos colonizadores, sino que enfrenten también tendrán al mejor equipo del Planeta, a los Campeones del Mundo. Esa motivación extra ya ha surtido efecto entre los jugadores de la ‘Tricolor’, algunos como el delantero Efraín Juárez ya amenaza con “abollar la corona a España”. Por si eso fuera poco, México ha ganado a las dos últimas campeonas del mundo a las que se ha enfrentado, Italia y Brasil.

Por todo ello, el bolo de esta noche es como mínimo incómodo. Porque ahora que la estrella es España habría que tener más tacto a la hora de lucir nuestro estilo al mundo. La polémica, además, ha merodeado la concentración de La Roja, ya que los internacionales del Barça han saltado de la playa al césped del Azteca sin más preparación previa. Para más inri, dentro de tres días se disputa la Supercopa de España, torneo organizado por la propia Federación Española de Fútbol, en la que participa el FC Barcelona y que en estos momentos la prepara en cuadro ya que siete internacionales culés han sido convocados. Es el precio del estilo.

Estilo del que no ha querido desprenderse Puyol, quien a pesar de anunciar, de manera más o menos oficial, que dejaría la Selección Española tras el Mundial de Sudáfrica, más tarde se retractó (animado por sus compañeros y el propio Seleccionador) y confirmó que continuaría dos años más. Hubiera sido el perfecto colofón, a sus 32 años, con una Eurocopa y un Mundial bajo el brazo. Sin embargo, Puyol tiene como meta el club de los 100(ha sido internacional en 90 ocasiones), convertirse en centenario con La Roja, algo que hasta hora sólo han conseguido hasta ahora Zubizarreta, Raúl y Casillas. Su compañero de equipo Xavi, puede ser el próximo (hasta ahora suma 94).

El Barça, por tanto, se convierte en preso de su éxito y de la ambición de sus jugadores. Por eso no son lógicas sus quejas y reproches ante la convocatoria de Del Bosque. El fallo viene de más arriba, de ese calendario unificado que todavía hoy es un anhelo lejano para el mundo del fútbol. Y la situación amenaza con repetirse a hora que los bolos serán una constante en todas las partes del mundo. Antes éramos nosotros los que invitábamos a los diferentes campeones del mundo para medirnos a ellos ante nuestro público. Ahora las tornas han cambiado, nos toca rendir pleitesías y eso también hay que disfrutarlo. Hoy enseñamos al mundo nuestra estrella y ése es un compromiso que exige a los mejores.





Cesc y su corazón roto

4 04 2010

Es el ídolo del Emirates, un símbolo de la historia contemporánea de los ‘gunners’ y un ejemplo de pundonor y sacrificio diario. Pero a Cesc Fábregas hay algo que le duele más que la fisura en el peroné que le obligará a perderse lo que resta de temporada, no poder jugar en el Camp Nou el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions. No poder volver a casa, no poder cumplir el sueño que se repitió todas y cada una de las noches que pasó en La Masía, no poder demostrar a todo el mundo que él también puede jugar en ese equipo de ensueño.

Cesc se derrumbó tras saber que no iba a jugar en el Camp Nou

Sus declaraciones tras conocerse el alcance de su lesión, estará de baja seis semanas aunque se espera que pueda llegar al Mundial, son lo suficientemente explícitas: “Tengo la pierna rota y mi corazón también”. El primer mazazo para Cesc, que fue duda hasta última hora para el partidazo que nos ofrecieron el pasado martes Arsenal y FC Barcelona, llegó en el minuto 43 de partido. En ese momento, el árbitro de la contienda, Massimo Busacca le mostraba una tarjeta amarilla que hacía imposible su sueño. La cartulina acarreaba suspensión y Fábregas era ya la baja más significativa de la vuelta.

Luego supimos que no estaba al 100% para disputar ese partido pero que “estaba desesperado por jugar frente al Barça” y que “volvería a hacerlo otra vez”. Entonces comprendimos que se rompiera, que terminara cojeando el encuentro más esperado de la temporada y que ni siquiera celebrara el gol que marcó de penalti a ‘su’ equipo. Ese penalti que tiró con el alma, haciendo caso a la cabeza y no al corazón, fue el segundo mazazo de la noche. Los gunners empataban un partido que tenían perdido y él se perdía lo que resta de temporada.

Antes había conseguido sacar la tarjeta amarilla a su gran amigo Piqué para que le acompañara en la grada del Camp Nou. En el penalti consiguió la expulsión de Puyol, otra baja ilustre para la vuelta, en la que Pep tendrá que reinventar su defensa gracias a Cesc.

Su sueño ahora es otro, confía en que sus compañeros sean capaces de llegar a la final de la Champions que se disputará el próximo 22 de mayo en el Santiago Bernabéu para poder disputarla. De no ser así Cesc podría haber realizado su último servicio para los gunners esta temporada, tal y como él mismo ha reconocido. Él no podrá consumar la venganza de esa final de Champions de 2006 en la que ‘su’ Barça, el Barça de Ronaldinho y Rijkaard le arrebataba su primer título europeo. Cesc tendrá que esperar para volver al Camp Nou, aunque tal vez la próxima vez no tenga que pisar el vestuario visitante. Aquello, sin duda, aliviaría sus dolencias cardíacas y sentimentales.





A conquistar el mundo

19 12 2009

Se busca la cuadratura del círculo, ser único y pintar la historia de azulgrana. El Barça buscará hoy el imposible, lo nunca hecho, ser el primer equipo de la historia del fútbol en conseguir seis títulos en un mismo año. Para ser el conjunto perfecto tendrá que superar al Estudiantes de La Plata argentino capitaneado por ‘La Brujita’ Verón.

El asalto final a la cima de la gloria tendrá lugar esta tarde a partir de las 17.00h. (Telecinco) y esta vez Guardiola no quiere sorpresas ni fallos de concentración como los ocurrido en la semifinal. Para ser leyenda el Barça tendrá que aplicarse.

Puyol espera repetir hoy esta imagen con la única copa que falta en el museo

Porque los argentinos no darán ni una sola facilidad. Competitivos, con carácter y determinados a repetir la historia de David y Goliat, los hombres de Alejandro Sabella, darán guerra. Ese es su estilo y su baza hoy. Verón, Braña, Clemente Rodríguez o Juan Manuel Díaz buscarán romper el ritmo de juego del Barcelona, anulando las líneas de pases interiores, tal y como intentó el Atlante, aunque con una agresividad superior, tanto defensiva como ofensivamente. La batalla está asegurada, ya lo ha advertido Verón, líder y guía espiritual de este equipo, “el espectáculo en el teatro”.

El Estudiantes no tiene entre sus virtudes el buen trato de balón. Aunque sí sabe ocupar bien los espacios dentro del campo. Las bandas son propiedad de Enzo Pérez y el zurdo Leandro Benítez, que son los encargados de surtir de balones al delantero Boselli, quien ya ha sido convocado por Maradona. Sin embargo, Sabella sabe lo que tendrá hoy enfrente y optará (según anuncian los medios argentinos) por un cambio de sistema. El 4-4-2 tradicional dejará paso al 5-4-1 con tres centrales y dos carrileros frenando las acometidas blaugranas.

Guardiola, por su parte, no contará con el mejor desatascador que tiene en su plantilla: Andrés Iniesta se vuelve a perder una final. El Barça no tendrá su magia esta tarde y Pep tirará de la experiencia de Henry, en busca de una resurrección del galo en un nuevo partido de enjundia. Parece que Titi ha quedado reservado sólo para eso. Otro posible regreso será el del malí Keita, que se ha recuperado de las molestias que le impidieron disputar la semifinal.

El resto, con las respectivas incorporaciones de Messi y de Piqué en el once titular serán los mismos que jugaron la semis ante el Atlante. Con el equipo de gala intentará Guardiola el más difícil todavía, vencer a la ansiedad y al miedo de llegar donde no ha llegado nadie, de saberse pioneros. El libro de ruta se lo tienen aprendido y más que aprendido los chicos de Guardiola porque el discurso y la propuesta futbolística del Barça es la misma en el frío de Kiev, que en la lluviosa Inglaterra o que en el verano constante de Abu Dhabi.

Los azulgrana, hoy de mango chillón por imposición de la FIFA (que ha obligado a los dos equipos a jugar con sus segundas equipaciones) tendrán un ejercicio de conciencia y concentración. De su actitud y predisposición a la hora de plantear el partido dependerán buena parte de sus opciones porque son mejores que los argentinos. El Barça ya llegó hasta aquí en dos ocasiones pero el vértigo a las alturas y los vicios del pasado entre los que alternaron la prepotencia y el pasotismo le condenaron a volver a casa sin la matrícula de honor. Veremos si Guardiola, que ya suspendió aquella lección aprueba en esta ocasión el examen definitivo. Lo que espera es el paraíso, la eternidad y el círculo dorado de seis vértices.





30 años de La Masía

24 10 2009

Vive los momentos de mayor esplendor de su historia. La Masía, la fábrica de talentos azulgrana ha logrado a los 30 su madurez. Una madurez que disfruta reconfortada por los recientes éxitos. Poco o nada ha cambiado la fisonomía y el espirítu de unas instalaciones que se remodelaron en 1979 para convertirse en la residencia de los jugadores de las categorías inferiores del FC Barcelona. Hoy aquella quimera austera y visionaria se ha convertido en la referencia del fútbol español y en una de las canteras más prolíficas del panorama mundial.

Esta emblemática edificación es una antigua residencia payesa construida en 1702

Esta emblemática edificación es una antigua residencia payesa construida en 1702

Su historia, no obstante, se entronca en la construcción del nuevo estadio. En un principio La Masía se usó como taller para la confección de la maqueta y sala de trabajo de arquitectos y constructores del Camp Nou, como punto de partida de las visitas de altas personalidades y asociados a las obras de construcción del estadio y en la última etapa sede de las oficinas del club. No obstante, el auge del club y la creación de diversas secretarías determinó que la Masia no tuviese cabida suficiente como sede social.

Fue entonces cuando arrancó la leyenda. Bajo la presidencia de Josep Lluis Núñez, la Masia se convirtió en la residencia de los jóvenes jugadores con domicilio fuera de Barcelona. Las obras de adecuación se efectuaron con mucha rapidez, y el 20 de octubre de 1979 se inauguraba oficialmente para su nuevo uso. Los sueños y las ilusiones de aquellos niños se aposentaban a los pies del Camp Nou, desde donde cada noche soñaban con triunfar algún día.

La motivación la tenían a los pies de la cama, y eso unido al buen ambiente que se creó en la residencia y el trabajo constante de técnicos y preparadores dieron lugar a que muchos de ellos triunfaran e imitarán a sus ídolos de entonces. A Johan Cruyff, a Charly Rexach, a Quini, a Alexanco, … Así fueron muchos los que crecieron tanto futbolística como personalmente cobijado por esos muros, como Amor, Guardiola, Sergi, De la Peña, Puyol, Xavi, Reina, Víctor Valdés, Iniesta, Cesc, Arteta, Messi o Pedro.

Algunos de los residentes que han pasado por la Masía

Algunos de los residentes que han pasado por la Masía

Algunos de ellos se convirtieron en capitán y alma máter de su equipo. Como Pep Guardiola o Carles Puyol. El primero fue el cerebro del Dream Team y hoy es el entrenador del mejor Barça de la historia  y la voz más autorizada de esa entidad; mientras que ‘Puyi’ es el súmmun de la Masía, la esencia del barcelonismo.  En el ‘5’ culé se representa algunas de las cualidades con las que mi padre recordaba a ‘Tarzán’ Migueli, todo fuerza y sacrificio, todo pundonor y compromiso. Esas cualidades y su enorme derroche dentro del terreno de juego le han valido su renovación hasta el 2013 con las que pondrá fin a 15 temporadas vestido de azul y grana (las mismas que Migueli). Así, el central de La Pobla de Segur no vestirá otra camiseta que no sea la que lleva grabada en la piel, tal y como hizo otro de sus ídolos, Paolo Maldini.

Es la cosecha de la Masía, encumbrada en su momento más fertil. Pero la fábrica no descansa y la juventud y el descaro de estos chicos suman cada verano nuevos adeptos, respaldada por una política de continuidad y confianza por parte del club. Esos son los pilares de su éxito: la confianza y la continuidad. En la Masía el ejemplo y los motivos de superación están muy cerca, aunque pocos, ni siquiera los más aventureros soñaban aquel 20 de octubre de 1979 que 30 años después unos chicos criados en esa casa levantarían la tercera Copa de Europa del club, con el que conseguirían un triplete histórico. 7 de los 11 jugadores que saltaron al estadio Olímpico de Roma en la pasada final de la Champions se habían criado en la Masía.

Mira aquí la historia contada por uno de sus protagonistas, Andrés Iniesta: