Día de Extremadura

8 09 2010

Cada 8 de septiembre Guadalupe, ese bello rincón escondido en el corazón profundo y enraizado de las serranías de Las Villuercas (Cáceres), se convierte en un hormiguero de fervor, tradición y fe. La puebla y villa de Guadalupe se llena ese día de peregrinos, de guadalupenses de aquí y de allá, de turistas, de extremeños y de otras muchas gentes llegados desde todos los puntos de la geografía española. Hoy no fue un excepción y ‘La Morenita’, la Patrona de este vasto terreno llamado Extremadura, salió a su auxilio y encuentro fuera de su casa, fuera de su templo para culminar los actos de este Año Santo Jubilar Guadalupense.

La Patrona de Extremadura, la Virgen de Guadalupe, en olor de multitudes

Siete años después, los cerca de 10.000 fieles que abarrotaron desde las entrañas del Real Monasterio hasta las escalinatas del Atrio, fachada principal de la morada de Santa María de Guadalupe, disfrutaron, paladearon, se emocionaron y honraron a la Virgen morenita a su paso por el corazón mismo de esta villa. Desde esa fecha, desde 2003, en la celebración del 75 Aniversario de su coronación como Reina de la Hispanidad, la imagen de la Virgen no paseaba su geométrica figura fuera de los muros de su santuario-fortaleza.

En esta ocasión la eucaristía estuvo presidida por el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Braulio Rodríguez Plaza, quien acompañó por primera vez al nuevo Guardián del Real Monasterio de Guadalupe, Fray Sebastián Ruiz Muñoz y el nuevo párroco de esta villa y puebla, Fray Antonio Arévalo Sánchez. Tras la misa se desató la exaltación popular, el fervor sereno y apasionado que se apoderó de todos los que vieron a la morenita de cerca. Comenzó así la procesión de Nuestra Señora flanqueada por guadalupenses, caballeros y damas, peregrinos arrodillados, cumpliendo con las promesas establecidas, con el corazón encogido y los ojos bañados de ilusión y alegría.

Fue entonces cuando nos acordamos de las reivindicaciones. Porque tras la escasez de lazos negros que se colocaron en las solapas de chaquetas y trajes tuvo que ser una pancarta, estratégicamente colocada a la salida del templo la que nos recordara la propuesta ideada por la Asociación Cívica Extremeña Guadalupex. La pancarta rezaba: ¡Guadalupe Extremeña YA! Sobran las explicaciones.

Para entonces la Banda de Música de Guadalupe ponía el ritmo acompasado y solemne a un momento histórico. Los jóvenes y mayores dirigidos por Cesáreo Plaza Álvarez volvieron a cumplir con una cita señalada en rojo en el calendario musical de esta Asociación Cultural. Pasada la vorágine de fe matinal, una vez la Virgen reposaba nuevamente en su baldaquino presidencial de la Basílica, la Banda puso la nota de calor en una fresca noche del final del verano. En su tradicional Concierto de Ferias, desde las 22.00h., mostró lo mejor de su repertorio para poner, una vez más, el mejor broche posible a unas fiestas patronales que serán recordadas porque la morenita volvió a extender su manto protector desde el corazón de las Villuercas, desde las entrañas de Extremadura.

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Desde la distancia

16 08 2010

Buceando en la memoria ésta me recuerda que será la segunda ocasión que me pierda una fecha marcada en rojo en los calendarios de la mayoría de los guadalupenses. Guadalupe (un pequeño pueblo situado en la Serranía de Las Villuercas en Cáceres, Extremadura, para más señas) se prepara estos días para sus tradicionales Festejos Taurinos en los que la Plaza de Santa María de Guadalupe se convertirá, una vez más, en improvisado coso y epicentro de la fiesta. Cuatro días de pasión, carreras, música, recortes, emoción y alegría que viviremos desde la distancia. Si hace años un campamento infantil me impidió coger el capote, en esta ocasión es el trabajo es el que me niega la posibilidad de subir candelera arriba delante de los astados.

La Plaza Santa María de Guadalupe se volverá a llenar hasta la bandera a partir del próximo miércoles

La buena causa impide los remordimientos, pero no aleja la añoranza. Supongo que siempre queremos lo que no tenemos. Mientras tanto Guadalupe no pierde el curso de los acontecimientos y con una premura inusitada por estos lares todo está previsto. La Plaza ya luce ese amurallamiento tan característico que dificulta su tránsito y anima a los más pequeños a imitar a sus mayores. Los típicos ‘tablaos’ terminarán de cerrar el coso, al que sólo le falta la arena para respirar esa mezcla de tradición, fiesta y pasión que en la tercera semana de agosto se concentra en el corazón de este bello rincón escondido de Las Villuercas.

Faltaré, también, a mi compromiso con el ritmo y el compás de estas fiestas. El fliscorno, al menos el mío, no resonará con la Banda de Musica desde su eterno rincón en el tendido de sombra. No obstante, el resto de compañeros y compañeras dirigidos por Cesáreo Plaza volverán a poner la nota musical para animar unos festejos que, una vez más, estarán bañados por la melodía de Nerva, por el alborozo de Paquito el Chocolatero o por el repunte fino de trompeta de España Cañí.

El papel de la música, sin embargo, se reducirá a esto, ya que este año escasean las típicas verbenas y conciertos de grupos que en años anteriores refrescaban las noches estivales tras el fulgor de las faenas. No habrá ninguna, y parte de la fiesta también se escapa por ese agujero. La crisis siempre se ceba con los más débiles. Aunque la diversión estará asegurada para los más jóvenes en unas noches que terminarán fundiéndose con el alba.

A ello también ayudarán las vaquillas del aguardiente. Los más toreros podrán disfrutar así de la suelta de dos vaquillas tanto el primer como el último día de los festejos a partir de la 7.30h. de la mañana. Aunque el plato fuerte llegará por las tardes, desde el próximo miércoles 18, y hasta el sábado 21, desde la Plaza de Santa María de Guadalupe, a los pies del Real Monasterio, se lidiarán a partir de las 18.30h. un toro, una vaca y una chota, que a buen seguro hará las delicias de los más pequeños. Todo comenzará con el tradicional chupinazo mañana, en la puerta del Ayuntamiento, con el que se desatará una fiesta que inundará Guadalupe de pasión, emoción y júbilo. Algunos lo miraremos desde la distancia, aposentado en el balcón de la nostalgia.





Volviendo a los orígenes

29 03 2010

Serán apenas dos días y a día de hoy parecen suficientes. Suficientes porque la obligación manda en este tiempo en el que el placer se toma en dosis muy pequeñas. Supongo que por eso, esas pequeñas dosis se disfrutan más, se sienten más y se estiran hasta una saciedad finita. Hoy vuelvo a Guadalupe, a mi pueblo, a mis orígenes, a mi esencia escapando de la jungla madrileña, en la que día a día intentamos sobrevivir.

De vuelta en casa

Serán dos días para disfrutar de la familia, para volver a respirar aire puro, para volver a ver a ‘La Morenita’, para volver a comer como Dios manda,para recuperar el tiempo perdido con los amigos, para volver a pisar el pabellón de fútbol, para disfrutar de la belleza de este valle rodeado de montañas,  y sobre todo, para sentirme, de nuevo, en casa. Todas esas sensaciones son impagables y uno sólo es capaz de valorarlas cuando le faltan, cuando las echa de menos, cuando no está rodeado de esa cotidianidad todos los días.

Desgraciadamente, no será completo. En esta ocasión, la Semana Santa la viviré a medias. A medio camino entre Guadalupe y Madrid. Debido a ello faltaré a mi cita con la Banda de Música en uno de los eventos señalados en rojo para un servidor, las procesiones de Semana Santa. Tampoco estaré en ese concierto de marchas procesionales que la Banda ofrecerá a su público, a su pueblo, el próximo jueves santo. El fliscorno, por primera vez en diez años, se quedará mudo sin poder interpretar Desconsuelo, Estrella Sublime, Soledad Franciscana o Virgen de las Aguas.

A pesar de todo no nos podemos quejar y lo único que se puede pedir es que ese estrés diario que domina mi vida se convierta en una constante a la que ya nos estamos acostumbrando. Por ahora toca disfrutar y aprovechar este descanso necesario en el que intentaremos no parar, para no perder la costumbre. Ya habrá tiempo de asomarse al balcón de la nostalgia en que se ha convertido Madrid para echar un vistazo a este rincón escondido de Las Villuercas que se eleva imponente, verdoso y húmedo ante una visita efímera.





100 años de música

14 10 2009

Hoy me reengancho a este blog tras la última escapada a mi paraíso. Los días de ausencia en la red han dado para mucho pero sin duda, el recuerdo más profundo de estas jornadas se lo ha llevado los acordes de la Banda de Música de Guadalupe. Fue el pasado domingo cuando la centenaria asociación musical recibía el aplauso caluroso y sincero de su pueblo, de su gente, de su público, en definitiva. La iniciativa partió de la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, quien tuvo la deferencia de homenajear a nuestra querida Banda en sus LXXX Jornadas de la Hispanidad.

La Banda de Música en 1920

La Banda de Música en 1920

Junto al feliz cumpleaños musical, las Jornadas de la Hispanidad 2009 fueron también dedicadas a Hernán Cortés y a los años jubilares guadalupense y berzocaniego. Así, la Gala del pasado 11 de octubre estuvo marcada por el emotivo recuerdo a una asociación que acumula ya notas, instrumentos y memoria centenaria. La Banda de Música forma ya parte de ese imaginario colectivo que todo guadalupense tiene. Pocos, muy pocos, son los que no podrían rescatar un acto, una canción o un momento fundamental de la historia de la Villa y Puebla que no haya estado bañado por la alegre melodía de sus músicos.

Nada de todo esto sería posible sin ellos. Sin todos y cada uno de los que alguna vez se echaron un instrumento al hombro con la sana intención de interpretar una partitura. Así nos lo contó José Luis Torrejón Rodríguez, profesor y músico de la Banda, así como miembro de la Real Asociación de Caballeros, con una conferencia en la que repasó 100 años de pentagramas y ensayos, un siglo de historia y anécdotas. José Luis nos descubrió a los más jóvenes que las dianas antes se hacían apenas despuntaba el sol, cuando a las seis de la mañana los acordes de nuestra Banda ya resonaban por la Villa y Puebla, nos recordó que la Guerra Civil también separó a los músicos y nos puso la piel de gallina al traernos hasta nuestra memoria a aquellos que hasta hace no mucho formaban parte de esta gran familia.

Fue un recuerdo amplio y sereno, necesario en todo caso, que se vio acompañado de las imágenes que a lo largo de estos cien años han inmortalizado a la Banda de Música. La historia se entronca casi en los últimos coletazos del siglo XIX, aunque no sería hasta principios del XX, con la llegada de los monjes franciscanos al Real Monasterio de Guadalupe, cuando la música a los pies de Las Villuercas encontrara un lugar destacado. Con altibajos, con algún que otro período de silencio y con mil y una actuaciones a sus espaldas la Banda se ha sobrepuesto a todo. La música siempre fue un latido más profundo que cualquier problema en las almas de esos guadalupense que tienen en esta expresión cultural su motivo de orgullo, su mayor satisfacción.

Una vez terminado el repaso del camino que nos ha llevado hasta esta celebración, la música, la verdadera protagonista, nos endulzó el oido. Fue un concierto selecto, con lo más granado de su repertorio. Cesáreo Plaza Álvarez, tomó la batuta con la que lleva dirigiendo a esta Asociación desde hace casi 30 años, para deleitar a los guadalupenses con ‘Recuerdo de un Centenario’, acercarnos al género chico con ‘El Barberillo de Lavapiés’ o hacer un guiño a la Real Asociación de Caballeros interpretando su himno, el ‘Augusta Reina’ en  el incomparable marco del Auditorium del Real Monasterio. Fue un lujo vivirlo y recordarlo. Sólo espero que actos como el del pasado fin de semana se repitan en el futuro, significaría que Guadalupe y su Banda están vivas y no puede haber mejor legado.





Ya están aquí los Festejos Taurinos

19 08 2009

Guadalupe ya huele a arena y polvo, ya sabe a templanza y valor y ya palpa la pasión y la entrega de la fiesta nacional. Una vez más, como cada año a finales de agosto, la Plaza Santa María de Guadalupe se convierte en el tradicional coso taurino en el que la piedra medieval del Monasterio se funde con el hierro y la madera del albero. Serán cuatro días de fiestas que arrancaron la pasada noche con el tradicional chupinazo en el balcón del Ayuntamiento cuando el reloj marcaba el cambio de fecha.

El coso taurino guadalupense se sitúa en plena Plaza Mayor

El coso taurino guadalupense se sitúa en plena Plaza Mayor

Ése fue el pistoletazo de salida, aunque los festejos han comenzado esta mañana de manera oficial con  las vaquillas de aguardiante, que ya han deparado las primeras sorpresas de estas fiestas. La segunda vaquilla lidiada, una chota de apenas unos meses ha logrado escapar al colarse entre los barrotes. El susto se ha prolongado durante unos minutos, los mismos que ha durado la escapada de la vaquilla por las calles guadalupense.

Sin embargo, las emociones se reservan para la tarde. A partir de las 18.30h. el coso taurino guadalupense presentará un lleno a rebosar para disfrutar con la lidia de un toro, una erala y una chota, que a buen seguro hará las delicias de los más pequeños. Este cartel se repetirá en las próximas tres tardes hasta que el sábado se pongan punto y final a los festejos taurinos. En todos ellos, la Banda de Música de Guadalupe colaborará con sus acordes y sus pasodobles en aumentar el tono festivo de la lidia.

Entre las modificaciones que se encontrarán este año todos los que acudan a Guadalupe destaca el recorte sufrido en la popular ‘candelera’. La calle Marqués de la Romana ha reducido su recorrido, ya que se ha eliminado la última curva, por lo que ahora este trayecto finaliza en los aledaños del Parador Nacional. Lo cierto, es que se ha perdido en espectáculo y se ha ganado en peligrosidad, porque la ‘candelera’ es una de las señas de identidad más particulares de los festejos taurinos guadalupenses. En ella se han visto grandes carreras ante la plasticidad y la bravura de los astados que durante todos estos años la han recorrido con brío al subir y con templanza al bajar. Esta modificación, sin embargo, la han convertido en una ratonera sin escapatorias, en el que las vallas no están suficientemente afianzadas al terreno y el espacio es muy escaso.

La fiesta no decae durante la noche

La fiesta no decae durante la noche

En cuanto a las actuaciones musicales, éstas también se han visto afectadas por la crisis que nos acucia a todos. Así, la Orquesta Tijuana que actuará el viernes a partir de las 11 de la noche, será la única de la que disfruten los guadalupenses en estas fiestas. Por su parte, el último día de festejos taurinos la sesión volverá a ser doble. Las vaquillas del aguardiente harán acto de presencia de nuevo a las 8.30h de la mañana, con la lidia de una erala y un chota antes de que por la tarde se ponga punto y final a cuatro días de pasión, fiesta y valor. Cuatro días en los que las carreras delante de los astados, los recortes y los capotazos alternarán con los pasodobles y la fiesta ininterrumpida.





Guadalupe recupera su esplendor cultural

15 08 2009

Hace poco menos de un mes se inauguraba con algún que otro año de retraso la Casa de Cultura de Guadalupe, que hasta ese momento había carecido de forma incomprensible de ella. Pero esa inauguración fue un acto excesivamente institucional y excasamente cultural. Hoy se pretende poner remedio a ello. Con el calor propio de la época, aumentado por el incesante goteo de turistas y peregrinos que dan otro aire a la Puebla y Villa, los guadalupenses se disponen esta noche a presenciar una Antología de la Zarzuela que a buen seguro hará las delicias de los allí presentes. Antes, como anticipo la Banda de Música de Guadalupe ofrecerá un breve concierto con el que aportará su granito de arena a este fin de semana cultural.

El salón de actos de la Casa de Cultura se llenara para la Antología de la Zarzuela

El salón de actos de la Casa de Cultura se llenara para la Antología de la Zarzuela

Porque ante la gran demanda de público (Guadalupe siempre responde a las iniciativas interesantes y de buen gusto), el recién inaugurado centro cultural se ha quedado pequeño a las primeras de cambio. Debido a ello serán dos las funciones que los propios vecinos de Guadalupe, dirigidos por Cesáreo Plaza, ofrezcan a su gente, una este sábado y otra mañana, domingo. Las entradas están agotadas hace días. Y en ambas contarán con la colaboración de la Banda de Música, ya que además del breve concierto inicial, algunos de los componentes de esta asociación musical acompañarán  luego a los actores y actrices para poner música en directo al acto.

De todos modos no será la primera vez. Hace 24 años los vecinos y vecinas de Guadalupe ya se reunieron bajo la batuta de Cesáreo Plaza para representar en el Auditórium del Real Monasterio la zarzuela Luisa Fernanda. Muchos de aquéllos repiten hoy. En esta ocasión el repertorio del género chico estará conformado por una selección de arias de diferentes  zarzuelas entre las que destacan: La del Soto del Parral, Luisa Fernanda, El huésped del hortelano, La rosa del azafrán, Los gavilanes, La mazurka de la sombrilla y Todas las mañanitas.

Fachada principal del centro cultural guadalupense

Fachada principal del centro cultural guadalupense

La expectación, por tanto, es máxima. Y es que Guadalupe ha sido desde su nacimiento hace ya más de siete siglos foco de fe, devoción y cultura. Hoy se reverdece esa tradición porque bajo esos pilares se ha edificado la historia de una puebla y villa diferente, única y particular. Conservar ese patrimonio cultural y esa idiosincrasia propia es tarea de todos los guadalupenses que sentimos y padecemos por Guadalupe. Es de recibo agradecer y disfrutar de actividades como las de este fin de semana, mientras confiamos en que el recién inaugurado centro cultural sea un motivo y una excusa más con las que mantener viva la tradición que honra nuestra historia.


Ahora tomen asiento y disfruten de la función. Para ir abriendo boca les dejo con ‘En este apacible rincón de Madrid’, aria de la zarzuela Luisa Fernanda: