El eterno aprendiz

26 04 2012

El baloncesto va en el ADN, cala hasta en los huesos y en muchos casos es algo hereditario. En el deporte de la canasta existen sagas ilustres, unas marcadas por el éxito y la gloria eterna como la de los hermanos Gasol, otras mediatizadas por el sacrificio y la perseverancia. Aquí, en esta última, podríamos situar a los hermanos Reyes, Alfonso y Felipe, y también a los protagonistas que hoy nos ocupan, los hermanos Espinosa, Alberto y Lucio, los Angulo Brothers.

Lucio Angulo jugó en el Cai Zaragoza, Tau-Cerámica, Real Madrid, Lucentum Alicante y Cáceres 2016 entre otros

Es esta la primera temporada desde 1990 que alguno de ellos no pisan una cancha profesional de nuestro país. El último en retirarse ha sido Lucio, tras conocer de primera mano el fango de la LEB Oro (2º división del baloncesto nacional) y darse un baño de realidad en Cáceres. Allí ha clavado sus últimos triples este escolta o alero, según las necesidades y los años, antes de que la carrera del tiempo lo alcanzara a sus 37 años. Ahora reparte su tiempo entre campus de baloncesto rodeado de niños, la lectura y el cine y todo el basket que dan por televisión, y es que son muchos los que afirman que en este enamorado de la canasta se esconde un entrenador en ciernes.

Son las huellas del destino. Una nueva forma de seguir el camino emprendido por su hermano Alberto, aunque él todavía no lo tiene tan claro. A buen seguro que, en cualquier caso,  su equipo estaría marcado por la entrega y la atención, por el trabajo en equipo y ese espíritu tan contrario a la queja del que los Angulo, tanto Alberto como Lucio, hicieron bandera. Lo que sí tiene claro Lucio es cómo debería ser un entrenador “hay jugadores que ya se sienten entrenador, como le pasaba a mi hermano. Luego hay que saber transmitirlo y hay un período de educación que hay que saber gestionar. Yo no lo descarto pero hay que tener esa actitud y hay que trabajarlo”.

El trabajo ha sido siempre la mejor de sus virtudes, “yo he sido muy realista porque es peligroso soñar a largo plazo. Aprendí a competir cuando llegué al CAI Zaragoza, tenía los retos en mi propia casa, con mi hermano, por eso estoy acostumbrado al sacrificio diario”. Incluso la fortuna lo razona desde el punto de vista de vista del sacrificio, “la suerte se trabaja, he tenido la suerte de estar en equipos grandes. He estado en tres finales de la Copa del Rey y he ganado una; he estado en tres finales de la ACB y he ganado, no es para considerarse ningún talismán”.

Lucio Angulo jugó de escolta y alero según las necesidades de sus equipos

Lucio explica con un lenguaje claro y directo, alejado de los tópicos que abrigan las declaraciones de los deportistas la evolución en su juego, “al principio era muy visceral, tenia una entrega total. Las edades también importan, cuando te vas haciendo mayor tiendes a pensar más y te cuestionas más cosas”, aunque hay algo que este ganador del bronce en el Europeo de Turquía 2001 siempre ha mantenido invariable a lo largo de su carrera, “ir a muerte con mi gente, con mi entrenador, eso nunca lo he cambiado. Si no crees al entrenador todo empieza a ir mal. Si te lo cuestionas estás empezando a fallar”. Son las recias convicciones de este autodidacta nato.

Lucio reconoce que primero aprendió a ser extrovertido para integrarse en la dinámica de un equipo. Más tarde le tocó a aprender a defender a Navarro “a Juan Carlos se le defiende atacándolo, es decir, haciéndole sufrir en defensa, cargándole de faltas. Sus scouting eran 7 hojas y Navarro no te da nunca margen de error”. Valorado y apreciado por su gran capacidad defensiva, por esa parte del juego menos gratificante, el jugador aragonés sonríe al recordar el último jugador que le fascinó. “yo jugaba en el Etosa Alicante, era un partido de pretemporada frente al Joventut, traían un equipo muy jovencito pero él ya sobresalía por encima de todos. Ricky Rubio me robó tres balones en aquel partido y dio un recital de pases” y continúa “otro que me sorprendió en su día fue Djorjevic, pero en otro plano, por su gran sentido del marketing. Me gustaba como vendía el espectáculo, cómo salía con sus coderas, con su rapado y su forma provocativa de jugar”.

Ese chico tímido que no se callaba lo que pensaba no ha duda en levantar la voz en Internet, en los blogs y las redes sociales de las que es un usuario activo, “las valoro mucho pero son peligrosas. A mi me gusta escribir e intentamos aportar nuestra experiencia como jugador” aunque sabe cuáles son los límites de estas herramientas “para los jugadores profesionales están muy automatizados, están encorsetados en sus comentarios por la relevancia que tienen como jugador”.

Gracias a un físico cuidado y una cabeza privilegiada, Lucio ha sabido gestionar cualquier situación en su carrera deportiva “hay vida más allá del Real Madrid, hay gente que al salir de esa casa se descoloca, como si fuera una hecatombe, a otros les pasa al llegar. La clave es usar la cabeza y es muy importante la planificación. Así estudias diferentes escenarios y los que alargamos la carrera deportiva es porque estamos preparados para los cambios”.

Lucio, como el resto de su generación (Nacho Rodríguez, Alfonso Reyes, Paraíso, Iñaki De Miguel) fueron expertos en cambios. Ellos pusieron otro peldaño más para que el basket español llegara a la parada del esplendor. Con menos talento pero con la ambición de competir y hacerlo en equipo, enseñando a los jóvenes lo que significaba ser internacional, “en mi momento el baloncesto español no estaba preparado para competir con el americano. Ahora en España se trabaja mucho mejor, sobre todo el apartado físico y se ha conseguido algo impensable no hace tanto, se ha normalizado el salto a la NBA”, reflexiona este dos y medio, más que un escolta, capaz de defender a las tres posiciones exteriores sin que le tiemble el pulso. Es Lucio Angulo, un jugador que ahora mira al aro desde una posición novedosa, demasiado lejos del aroma del parqué.





Adiós al sueño 2016

1 10 2010

Una generación había crecido con él, una ciudad se había volcado con este proyecto y una región entera (la extremeña) estaba pendiente de ese sueño que pretendía convertir a Cáceres en Capital Europea  de la Cultura en 2016. En una ciudad pro-universitaria y como si de un exámen de septiembre se tratara, Cáceres no pasó su primera reválida. En la tarde de ayer, a las 17:34h., Manfred Gaulhafer, Presidente del Comité de Selección, hacía público desde el Museo Reina Sofía, los aprobados: Burgos, Córdoba, Las Palmas, Segovia, San Sebastián y Zaragoza.

Este logotipo formaba parte ya del paisaje cacereño

El cuento se terminaba pero el sueño no se había roto. 7 años de proyectos, iniciativas y propuestas que han tenido como epicentro el desarrollo de la cultura así como el avance económico y social de la ciudad no pueden terminar aquí. Y esa debería ser la primera conclusión tras el fiasco. De hecho son varias las propuestas que ya están en marcha y sería un paso atrás no continuar con esos proyectos aunque éstos no lleguen bajo la “marca” de la Capitalidad. En ese sentido se pronunció Javier Pizarro, coordinador de la redacción del proyecto cacereño.

El optimismo era elevado, todos los extremeños nos habíamos acostumbrado ya a la coletilla ‘Caceres 2016’ y el objetivo se veía cada vez más cerca. Lo cierto es que el proyecto ha tenido una gran repercusión más allá, incluso de la propia región, alentado en gran medida por las redes sociales en las que Cáceres 2016 siempre se ha movido en los puestos de cabecera. Quizá por ello la desilusión de la delegación extremeña, encabezada por su alcaldesa, Carmen Heras, ha sido mayor. En esos términos se expresaba la edila cacereña, “pequeña decepción”, poco antes de afirmar que “Cáceres seguirá trabajando por la cultura”. “Que nadie se preocupe ni decaiga porque lo que nosotros somos no nos lo va a decir un jurado”.

La delegación extremeña, encabezada por la alcaldesa cacereña, Carmen Heras, esperaba el veredicto del jurado

Ahora toca analizar errores, que los habrá habido, aprender de la enseñanza y continuar realzando los valores de una tierra y una ciudad que oxigenan el espíritu cultural de una región que debe apreciar lo que tiene, que tiene que exponer lo que aprecia. Que es mucho. Tal y como ha afirmado el Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, “incluso cuando se pierde, también se gana”. Cáceres ha ganado el apoyo de toda Extremadura, de hecho “ha sido el primer proyecto colectivo en el que se ha trabajado conjuntamente y con pasión en Extremadura”, ha reconocido Fernández Vara, y el camino que se inició hace ya siete años no se puede detener aquí. No se trata de hacer nada extraordinario, nada fuera de lo común; se trata de respetar y conocer nuestras obligaciones, se trata de trabajar por nuestra tierra. El sueño no se ha destruído, simplemente, se ha transformado.

Aquí les dejo algunos de los vídeos virales con los que Cáceres ha intentado promocionar su candidatura:

El himno de Cáceres 2016: