El eterno aprendiz

26 04 2012

El baloncesto va en el ADN, cala hasta en los huesos y en muchos casos es algo hereditario. En el deporte de la canasta existen sagas ilustres, unas marcadas por el éxito y la gloria eterna como la de los hermanos Gasol, otras mediatizadas por el sacrificio y la perseverancia. Aquí, en esta última, podríamos situar a los hermanos Reyes, Alfonso y Felipe, y también a los protagonistas que hoy nos ocupan, los hermanos Espinosa, Alberto y Lucio, los Angulo Brothers.

Lucio Angulo jugó en el Cai Zaragoza, Tau-Cerámica, Real Madrid, Lucentum Alicante y Cáceres 2016 entre otros

Es esta la primera temporada desde 1990 que alguno de ellos no pisan una cancha profesional de nuestro país. El último en retirarse ha sido Lucio, tras conocer de primera mano el fango de la LEB Oro (2º división del baloncesto nacional) y darse un baño de realidad en Cáceres. Allí ha clavado sus últimos triples este escolta o alero, según las necesidades y los años, antes de que la carrera del tiempo lo alcanzara a sus 37 años. Ahora reparte su tiempo entre campus de baloncesto rodeado de niños, la lectura y el cine y todo el basket que dan por televisión, y es que son muchos los que afirman que en este enamorado de la canasta se esconde un entrenador en ciernes.

Son las huellas del destino. Una nueva forma de seguir el camino emprendido por su hermano Alberto, aunque él todavía no lo tiene tan claro. A buen seguro que, en cualquier caso,  su equipo estaría marcado por la entrega y la atención, por el trabajo en equipo y ese espíritu tan contrario a la queja del que los Angulo, tanto Alberto como Lucio, hicieron bandera. Lo que sí tiene claro Lucio es cómo debería ser un entrenador “hay jugadores que ya se sienten entrenador, como le pasaba a mi hermano. Luego hay que saber transmitirlo y hay un período de educación que hay que saber gestionar. Yo no lo descarto pero hay que tener esa actitud y hay que trabajarlo”.

El trabajo ha sido siempre la mejor de sus virtudes, “yo he sido muy realista porque es peligroso soñar a largo plazo. Aprendí a competir cuando llegué al CAI Zaragoza, tenía los retos en mi propia casa, con mi hermano, por eso estoy acostumbrado al sacrificio diario”. Incluso la fortuna lo razona desde el punto de vista de vista del sacrificio, “la suerte se trabaja, he tenido la suerte de estar en equipos grandes. He estado en tres finales de la Copa del Rey y he ganado una; he estado en tres finales de la ACB y he ganado, no es para considerarse ningún talismán”.

Lucio Angulo jugó de escolta y alero según las necesidades de sus equipos

Lucio explica con un lenguaje claro y directo, alejado de los tópicos que abrigan las declaraciones de los deportistas la evolución en su juego, “al principio era muy visceral, tenia una entrega total. Las edades también importan, cuando te vas haciendo mayor tiendes a pensar más y te cuestionas más cosas”, aunque hay algo que este ganador del bronce en el Europeo de Turquía 2001 siempre ha mantenido invariable a lo largo de su carrera, “ir a muerte con mi gente, con mi entrenador, eso nunca lo he cambiado. Si no crees al entrenador todo empieza a ir mal. Si te lo cuestionas estás empezando a fallar”. Son las recias convicciones de este autodidacta nato.

Lucio reconoce que primero aprendió a ser extrovertido para integrarse en la dinámica de un equipo. Más tarde le tocó a aprender a defender a Navarro “a Juan Carlos se le defiende atacándolo, es decir, haciéndole sufrir en defensa, cargándole de faltas. Sus scouting eran 7 hojas y Navarro no te da nunca margen de error”. Valorado y apreciado por su gran capacidad defensiva, por esa parte del juego menos gratificante, el jugador aragonés sonríe al recordar el último jugador que le fascinó. “yo jugaba en el Etosa Alicante, era un partido de pretemporada frente al Joventut, traían un equipo muy jovencito pero él ya sobresalía por encima de todos. Ricky Rubio me robó tres balones en aquel partido y dio un recital de pases” y continúa “otro que me sorprendió en su día fue Djorjevic, pero en otro plano, por su gran sentido del marketing. Me gustaba como vendía el espectáculo, cómo salía con sus coderas, con su rapado y su forma provocativa de jugar”.

Ese chico tímido que no se callaba lo que pensaba no ha duda en levantar la voz en Internet, en los blogs y las redes sociales de las que es un usuario activo, “las valoro mucho pero son peligrosas. A mi me gusta escribir e intentamos aportar nuestra experiencia como jugador” aunque sabe cuáles son los límites de estas herramientas “para los jugadores profesionales están muy automatizados, están encorsetados en sus comentarios por la relevancia que tienen como jugador”.

Gracias a un físico cuidado y una cabeza privilegiada, Lucio ha sabido gestionar cualquier situación en su carrera deportiva “hay vida más allá del Real Madrid, hay gente que al salir de esa casa se descoloca, como si fuera una hecatombe, a otros les pasa al llegar. La clave es usar la cabeza y es muy importante la planificación. Así estudias diferentes escenarios y los que alargamos la carrera deportiva es porque estamos preparados para los cambios”.

Lucio, como el resto de su generación (Nacho Rodríguez, Alfonso Reyes, Paraíso, Iñaki De Miguel) fueron expertos en cambios. Ellos pusieron otro peldaño más para que el basket español llegara a la parada del esplendor. Con menos talento pero con la ambición de competir y hacerlo en equipo, enseñando a los jóvenes lo que significaba ser internacional, “en mi momento el baloncesto español no estaba preparado para competir con el americano. Ahora en España se trabaja mucho mejor, sobre todo el apartado físico y se ha conseguido algo impensable no hace tanto, se ha normalizado el salto a la NBA”, reflexiona este dos y medio, más que un escolta, capaz de defender a las tres posiciones exteriores sin que le tiemble el pulso. Es Lucio Angulo, un jugador que ahora mira al aro desde una posición novedosa, demasiado lejos del aroma del parqué.





Un bronce dorado

4 10 2010

Ha sido un ejemplo de superación, pundonor y entrega. Un momento histórico, otro más, del deporte español, al que ni siquiera los zarandeos del dopaje amenaza con desestabilizar. Esta vez fue el baloncesto femenino, las chicas de José Ignacio Hernández, capitaneadas por una inconmensurable Amaya Valdemoro las que lograron la medalla de bronce en el Mundial de la República Checa. Tras la machada a Francia, tras la impotente derrota ante las extraterrestres estadounidenses, llegó a la cita con la historia frente a Bielorrusia de ayer consciente de lo que se jugaban.

Amaya Valdemoro, indiscutible capitana y líder de esta Selección

Volvieron a demostrar que son unas guerreras. Porque el bronce costó lo suyo, aunque eso endulzará (aún más) su regusto en el tiempo. Poco importó que las bielorrusas fueran inferiores técnicamente. Cuando se busca la gloria cualquiera salta más alto que tú. Aunque cuando enfrente se tiene a jugadoras como Amaya Valdemoro, Sancho Little, o Alba Torrens resulta muy complicado volar por encima. Ellas han sido los pilares sobre el que se ha sustentado un equipo que nunca, nunca, nunca pierde la fe en sí mismo. Sólo así se puede explicar una victoria como la cosechada ante Francia en Cuartos de final, a las que vencieron en una prórroga de infarto, después de remontar 15 puntos de desventaja.

Lo de EE.UU. fue otra historia. En el basket femenino, como ocurría hasta no hace tanto en el masculino, están a otro nivel, varios escalones por encima y nos dieron un repaso desde el primer minuto hasta el último. Sin opción alguna fueron derrotadas con la cabeza alta.Ellas ya habían hecho historia, ya habían pisado un terreno desconocido y habían cumplido con los objetivos alcanzando esas semifinales. Una vez allí supimos que los milagros existen muy de tarde en tarde en el mundo del deporte. El 106-70 final confirmaron los pronósticos.

Tras ese varapalo también se repusieron. En una nueva demostración de coraje y calidad salieron enchufadas, predispuestas a colgarse un bronce que a ellas les sabrá a oro eterno. Y es que esta generación llevaba clavada la espinita de una medalla a nivel intercontinental y esa presea llegó ayer. Hasta ahora sólo habían subido al cajón en Europeos y ahora ya saben lo que es codearse con las principales del resto del mundo. Es el justo premio de un equipo que ha sabido aprovechar las dosis de calidad, arrojo, intimidación y centímetros que ha supuesto la llegada de la recién nacionalizada Sancho Little. A ella se ha sumado la valentía y el liderazgo de Amaya Valdemoro, la furia roja hecha mujer. A sus 34 años parece haber alcanzado el paraíso en una carrera llena de éxitos, pero ella ya amenaza con pasear su cinta rojigualda hasta las Olimpiadas de Londres 2012. Allí pretenden saltar todavía más alto para saborear un metal de mayor calado.





Un país para unir dos mundos

12 09 2010

Bajo el amparo del vigor y la vehemencia con la que construyeron un imperio que unió Asia y Europa, Turquía tiene hoy una afrenta, si cabe, mayor. Pretende acercar dos mundos, unir dos estilos, provocar un vuelco histórico en el mundo de la canasta. Esta noche, (20.30h. La Sexta) un país entero empujará con todo el ardor que caracterizó al Imperio Otomano para luchar contra la galaxía NBA. El anfitrión, Turquía se enfrenta hoy al favorito, a EE.UU. en la final del Mundobasket 2010 en busca de una quimera: ganar a las superestrellas NBA.

Huele a MVP. Kevin Durant lideró a su Selección en las semis frente a Lituania con 38 puntos

Esa victoria, además de que sería una auténtica sorpresa, serviría para aproximar dos mundos que llevan muchos tiempo acortando  distancias. Todo dependerá de Durant y si éste tiene el día, habrá poco que hacer. Su estrella lleva brillando un par de años en la NBA y este Mundial le ha valido para reafirmarse como uno de los auténticos jugadores a marcar una época en la mejor liga del mundo de baloncesto. Sus números en este campeonato son de vértigo. Con más de 25 puntos de media por partido, el alero de los Oklahoma City Thunder capitaliza el juego de los norteamericanos y ha asumido a sus 21 añitos todos los galones de este (supuesto) equipo ‘B’ que sólo tiene la obligación del título.

A su alrededor Mike Krzyzewski, el entrenador yankee, ha montado un equipo de ‘bajitos’ donde Chandler es el único pívot puro en la plantilla, aunque esa falta de altura la han sabido suplir muy bien con la clase y el físico en cada uno de los partidos de este torneo. Hasta ahora la fórmula les vale. No conocen la derrota en Turquía. Con escuderos como Chancey Billups, Lamar Odom o Andre Iguodala todo resulta más sencillo, incluso ganar un Mundial a medio gas. Posible MVP del torneo, futuro MVP de la NBA.

Esa es la amenaza para Turquía, un equipo, una Selección que repite final en casa, como en el Eurobasket de 2001, aunque esta vez llega con, posiblemente, la mejor generación que jamás haya reunido. Bajo la inmensa calidad y fuerza física de Ersan Ilyasova y la eterna muñeca de Hedo Turkoglu, Bogdan Tanjevic ha formado un gran equipo que ha pasado como un vendaval por este campeonato y que al igual que EE.UU. llega invicta a ‘su’ final. Tras el agónico triunfo frente a Serbia en semifinales por un solo punto, con un gran derroche físico, decidido por una genialidad de Tunceri, la principal incógnita de esta noche será ver cómo aguantan la potencia física de los norteamericanos.

Gran parte de las oportunidades de Turquía pasarán por su juego interior debido a la diferencia de centímetros en la pintura frente a los norteamericanos. Los puntos de Ilyasova, Asik, Erden y Gonlum pueden ser el mejor antídoto ante el veneno de Durantela, como es conocido Kevin Durant en EE.UU. Éstos no solo tendrán que luchar con las torres otomanas sino también con el ardor de un ejército aposentado en las gradas. Los aficionados turcos intentarán convertir el Sinan Erdem de Estambul en una olla a presión en la que cocinar a fuego lento el orgullo yankee. En juego está la supremacía mundial, el salto hacia la gloria y el sucesor de esa España que en 2006 se instaló en el paraíso. No queda tan lejos aquello…





Un paso adelante

22 08 2010

Estamos más cerca. A un paso o a una canasta de la machada, del cambio de régimen, del salto definitivo hacia la galaxia NBA. Hoy la fortuna no terminó de vestirse de rojo y prefirió la planta atlética norteamericana, sus imponentes condiciones físicas y su espectacular calidad fuera de toda duda juegue quien juegue. A los nuestros, a los hombres de Sergio Scariolo se les apagó la luz en la última posesión, ésa que podía habernos dado una victoria de prestigio con sabor a revancha. Dos años después de aquella memorable final olímpica, de aquel mate de Rudy, de aquellos pasos de salida, de aquel 107-118, los mundos se aproximan y esa escalón se sitúa hoy en un solo punto: 86-85.

España volvió a plantar cara a EE.UU. y los mundos se acercan

De nuevo salimos del partido con la cabeza alta, con el regusto de una derrota agridulce y el orgullo de una generación de oro. Es cierto que el equipo estadounidense estaba falto de sus megaestrellas NBA, pero éstos son tan buenos que nos ayudan a darnos cuenta del estratosférico nivel de la Selección Española de Baloncesto. Quien también llegó al partido con la ausencia, conocida por todos, de nuestro mejor hombre, ese extraterrestre capaz de colgarse dos anillos en la meca del cine y defender con el compromiso de siempre a su país. En esta ocasión, Pau Gasol necesitaba un merecido descanso y sus canastas llegan ahora en forma de ánimo desde la grada.

Su liderazgo, como no podía ser de otra manera, se echó en falta ayer. Sobre todo al inicio cuando La Roja salió agarrotada y dubitativa ante el partido más esperado de esta preparación previa al Mundobasket de Turquía. Superados por el marco incomparable de una Caja Mágica abarrotada y sometidos al altísimo ritmo impuesto por los norteamericanos de salida, España no se encontraba y el juego no fluía. USA nos respetaba tanto que en ningún momento bajaron el pie del acelerador, aquello no era una pachanga de entrenamiento y nada tenía que ver con el partido disputado el día anterior frente a los lituanos.Esa condición también la ganamos hace dos años.

Tuvo que ser el gran capitán de esta Selección, Juan Carlos Navarro, el que asentara el juego y la calma de los nuestros con un par de triples marca de la casa. Junto a él, Ricky Rubio presentó sus credenciales al estrellato norteamericano, donde ya le esperan con los brazos abiertos. Su recital esta noche dejó con la boca abierta a los estadounidenses, a base de penetraciones imposibles, robos de todos los colores y distribución maestra del balón. Su perfil de agitador del juego  adquirió más protagonismo tras la lesión de Calderón, la única mala noticia de la noche. Habrá que esperar, pero tiene mala pinta lo del extremeño. 

Los Yankees vieron reducidas poco a poco sus rentas iniciales. Hasta que a menos de dos minutos para el final España empataba el partido a 80 puntos. Entre medias comprobamos que la magia NBA va más allá de los Kobe Bryant o Dwight Howard, por poner dos ejemplos. La ÑBA tuvo que vérselas con la versatilidad de Kevin Durant, el MVP del futuro, con la agilidad y velocidad de movimiento de Derrick Rose y con la veteranía de Lamar Odom. Con Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, guardando reposo por unas molestias, Chancey Billups asumió los mandos mientras mientras que Westbrook, Gay y Curry martilleaban nuestro aro.

Así las figuras de Marc Gasol y Felipe Reyes se agrandaron hasta llegar a los 17 puntos el primero;16 el segundo. Su labor en la pintura resultó fundamental y sus piques con Chandler y Odom llegaron a algo más que palabras en algún momento de partido. Marc tiró de su calidad y de su experiencia en la mejor liga del mundo para encontrar la rendija entre las torres norteamericanas. A Felipe, como siempre le valió con su casta, con su furia, y con su calidad, que también la tiene para mantener a los estadounidenses a tiro.

Y así llegamos al decisivo minuto final. A esa última posesión que España no supo gestionar, en gran medida, por la defensa en zona realizada por EE.UU. Ni Rudy, ni Navarro, ni Ricky Rubio fueron capaces de acertar con el aro. El doble tapón de Kevin Durant, el mejor jugador de la noche, acabó con nuestras ilusiones, aunque no borró la sonrisa de nuestra boca ni de la de los jugadores, conscientes de que tuvieron la oportunidad en sus manos y eso es un salto hacia adelante que nos acerca a la canasta de la galaxia NBA. La quimera, cada vez lo es menos.





Enganchados a la Ñ

20 08 2010

Está vez me despojé del cuaderno de notas, abandoné el micro y me olvidé de la cámara. Observé a la prensa, al resto de mis compañeros, con la distancia que no hace tanto nos separaba y me puse la camiseta como un espectador más. Necesité muy poco, en realidad para adaptarme a mi nuevo estatus y engancharme como uno más a ese ritmo vertiginoso y ese talento innato que destila cada partido de la ÑBA, la Selección Española de Baloncesto. El España-Lituania de esta noche lo presencié en un lugar privilegiado de la tribuna del Palacio de los Deportes de Madrid y como no podía ser de otra manera La Roja volvió a arrasar.

Marc Gasol se ha erigido en el líder sobre la cancha

El 94-75 final no deja lugar a dudas. Otra victoria (ya suman ocho de ocho en estos partidos de preparación), otra paliza, y un aviso para navegantes ante ese MundoBasket que emerge imponente a una semana vista del inicio. Sergio Scariolo volvió a contar con sus doce jugadores disponibles, tras la completa recuperación de Llul y los problemas musculares superados de Marc y Rudy. Sin duda, dos de los más destacados esta noche. El hermano pequeño de Pau Gasol cada vez lo es menos y ha cogido los galones en la pintura que hasta ayer portaba el pívot de Los Angeles Lakers. Rudy ha recuperado definitivamente la sonrisa con España, tras una aciaga temporada en la NBA.

Pero el talento rebosa a raudales en este grupo de amigos y las bombas de Navarro siguen detonando y destrozando a las defensas contrarias como siempre. Hoy su acierto en el tiro exterior ayudó a mantenerse a España cuando ésta peor lo pasaba ante las facilidades dadas en defensa. Los lituanos tiraron de su rabia y de la dureza que también les caracteriza para vengar la anterior derrota sufrida ante los nuestros en Vitoria hace poco más de dos semanas. Por eso su explosiva salida sorprendió a los nuestros e incluso durante algunos minutos del segundo cuarto llegaron a ir por delante en el marcador. De hecho el electrónico llegó demasiado igualado al descanso (49-41).

El panorama cambió tras el descanso. España se ajustó en defensa y los lituanos, capitaneados por un Kleiza (19 puntos) que en este equipo tiene que hacer de todo, dejaron de encontrar los caminos hacia el aro español. La diferencia fue alargándose a favor  de los hombres de Sergio Scariolo entre los robos de Ricky, los triples de Garbajosa o las penetraciones de Rudy Fernández. Arropados por las cerca de 9000 personas que acudieron al Palacio de los Deportes, uno de los mejores recintos que se pueden encontrar en la capital de España, el partido terminó convirtiéndose en una fiesta.

Tan solo emborronada por un gesto a medio camino entre la soberbia y la falta de educación. Faltaban menos de cinco minutos para el final del partido cuando la comitiva de EE.UU., encabezada por Rajon Rondo, el base de los Boston Celtics, abandonaban sus privilegiados asientos en la primera fila de la tribuna, a pie de pista. Su salida fue sonora, la pitada fue de aúpa. Ya habían visto suficiente, pensarían, para intentar frenarnos el próximo domingo en lo que puede ser una final anticipada del Mundial o una final pasada de Juegos Olímpicos. Aunque, por si acaso no será recomendable mostrar todo nuestro repertorio.

Entre otras cosas porque los estadounidenses ya han comprobado que estos chicos están a otro nivel, al nivel NBA y eso infunde respeto y temor a partes iguales. Sobre todo porque el compromiso con La Roja no ha menguado tras esas Olimpiadas en las que estuvimos a un suspiro, o a un arbitraje decente, de realizar la mayor machada de la historia del baloncesto. Y ellos llegan a este Mundial con el equipo ‘B’, huérfano de megaestrellas NBA. Con esos mismos antecedentes conquistamos el mundo hace cuatro años. Ahora la luna es nuestro próximo objetivo, Turquía nos espera.





España juega en Euskadi

7 08 2010

No debería ser noticia pero lo es. 22 años después, la Selección Española de Baloncesto vuelve a disputar un partido en tierras vascas. Será un torneo internacional en su camino de preparación para el Mundo-Basket de Turquía que comenzará a finales de agosto y que les enfrentará hoy (20.00h/La Sexta) a Lituania y mañana, a la misma hora y en el mismo canal, a Eslovenia. Partidos serios para ir calibrando el nivel de los nuestros y cerrar definitivamente los doce elegidos por Sergio Scariolo. San Emeterio y Carlos Suárez se juegan esa plaza.

Calderón vuelve a su segunda casa, Vitoria

Vitoria, capital del baloncesto en el País Vasco, será el testigo privilegiado de un torneo con tintes de evento importante. Quien no lo podrá disputar será Rafa Martínez, el jugador del Power Electronics Valencia fue el segundo descarte de Sergio Scariolo, provocado en gran medida por la buena recuperación que está llevando Sergio Llul, su rival en el puesto. En el alambre también se encuentran Fernando San Emeterio y Carlos Suárez, quienes tienen estos dos partidos para sacar el billete final a Turquía. Quizá por el lugar y por la buena temporada realizada en su club, el Caja Laboral de Vitoria, San Emeterio parte con ligera ventaja para quedarse.

Como en casa se van a sentir también Jorge Garbajosa y José Manuel Calderón. Ambos ‘enchufaron’ sus primeras canastas como profesionales en el antiguo Tau de Vitoria y a buen seguro que hoy notarán un cosquilleo especial cuando vuelvan a pisar el parqué del Buesa Arena, ése en el que se hicieron jugadores de basket. Ahora no defenderán los colores azulgranas del Baskonia, pero el apoyo de una de las canchas más calientes de la ACB se hará notar igualmente. 

Scariolo, por su parte, quiere dar un paso adelante en la preparación y puesta a punto del grupo. Tanto Eslovenia como Lituania son rivales de postín, con los que perfectamente nos podríamos cruzar en octavos o cuartos de final de ese MundoBasket que ya aparece en el horizonte. Será una buena ocasión para ver cómo evoluciona la ÑBA sin su faro y su referente, Pau Gasol. La calidad y la expereciencia de estos jugadores deben ser garantía suficiente para que la baja del pívot catalán se relativice.

No obstante, la Federación Española de Baloncesto ha abierto el camino al resto. Y es de agradecer. Porque tras el basket, serán otras las federaciones que acudirán hasta el País Vasco para acercar las diferentes selecciones nacionales. La Vuelta Ciclista a España, las eliminatorias de la Copa Davis o un partido clasificatorio para la Eurocopa 2012 de la Selección Española de fútbol serán los próximos eventos de los que puedan disfrutar la afición vasca. Es un paso más, en esa normalización en la sociedad vasca que se inició no hace tanto tiempo y que amenaza con desterrar un pasado rancio cargado de miedos, amenaza y sin razón. El deporte puede ser la excusa perfecta.





El hábito de ganar

27 07 2010

De repente nos hemos convertido en una superpotencia del deporte mundial. Ya no nos asusta ningún reto y hemos desterrado definitivamente los complejos que durante tanto tiempo nos amedrentaron. Ahora nos atrevemos con el inglés americano de la NBA o con el más refinado de Wimbledon, hemos convertido a Francia en nuestro patio de recreo, ya sea en las pistas de Roland Garros o sobre una bici por los Campos Elíseos, el motor ya no tiene secretos para nosotros sea sobre dos  o cuatro ruedas, incluso en el fútbol, donde siempre fuimos la eterna promesa, hermos termiando por conquistar al mundo con nuestro discurso romántico.

La conquista del planeta fútbol ha supuesto el salto definitivo de calidad

Vivimos la edad de oro del deporte español porque son pocos, por no decir, ninguno los que pueden presumir de ganar en un mismo mes (el mes de julio) un Mundial de fútbol, el Grand Slam Británico de Tenis (Wimbledon) o el Tour de Francia. A pesar de todo, julio no ha sido una excepción. Los precedentes son igualmente gloriosos. Tenemos al número 1 del tenis mundial, Rafa Nadal, conducimos mejor desde que entre nuestros paisanos se halla un bicampeón de Fórmula 1 (Fernando Alonso), y saltamos más alto desde que un larguirucho pívot de Sant Boi luce un par de anillos en su mano ganados con sudor y talento en la meca del cine (Pau Gasol).

Los éxitos ya no son flor de un día, consecuencia del talento individual de un deportista. La época de los pioneros, de los Santana, de los Indurain, de los Paquito Fernández Ochoa o Joaquín Blume, la dejamos atrás para abrazar los triunfos colectivos. Negamos así otro de nuestros tópicos, aquel que afirmaba que estábamos poco preparados para el juego en equipo porque nos faltaba disciplina y una buena condición física de base. En esta década prodigiosa hemos sido Campeones del Mundo de Balonmano (2001), Campeones del Mundo en Waterpolo (2001), Campeones del Mundo de Baloncesto (2006) y de Europa (2009), hemos ganado cuatro veces la Copa Davis (2000, 2004, 2008,2009) y hemos sido Campeones de Europa (2008) y del Mundo (2010) en fútbol. 

Alberto Contador ya cuenta con su tercer Tour a sus 27 años

 

Dar con la tecla no ha sido fácil. Detrás de todos esos éxitos hay mucho trabajo de las diferentes administraciones públicas y las diversas federeciones territoriales. Éstas han trabajado el deporte desde la base, han entendido la práctica física como una forma de educación en las nuevas generaciones y han llenado la geografía española de polideportivos, pabellones y centros de alto rendimiento con los que facilitar esa labor.

Y es que el deporte siempre me pareció un signo de progreso, un motivo de superación de los límites propios y comunes de una sociedad, una muestra más, en definitiva,  de una sociedad sana, avanzada y democrática. Porque pocas cosas se miran hoy bajo la óptica de igualdad y respeto que rezuma cualquier encuentro deportivo. Esa imagen fue la que envío España al resto del mundo el pasado 11 de julio, cuando colocamos la estrella de la eternidad en nuestro pecho. Una imagen revalorizada éxito tras éxito de nuestros deportistas que consiguen colarse en los hogares de todo el planeta en una campaña de promoción que parece no tener límites. ¿Cuánto le valdría a España desarrollar esa campaña de imagen por todo el mundo? Por ahora nada, porque hemos convertido lo que parecía una quimera: la victoria, en hábito.

Y los más jóvenes vienen pegando fuerte. Mira el penalti que se inventó Ezequiel Calvante, en el Europeo Sub-19 que se celebra estos días en Francia: