El eterno aprendiz

26 04 2012

El baloncesto va en el ADN, cala hasta en los huesos y en muchos casos es algo hereditario. En el deporte de la canasta existen sagas ilustres, unas marcadas por el éxito y la gloria eterna como la de los hermanos Gasol, otras mediatizadas por el sacrificio y la perseverancia. Aquí, en esta última, podríamos situar a los hermanos Reyes, Alfonso y Felipe, y también a los protagonistas que hoy nos ocupan, los hermanos Espinosa, Alberto y Lucio, los Angulo Brothers.

Lucio Angulo jugó en el Cai Zaragoza, Tau-Cerámica, Real Madrid, Lucentum Alicante y Cáceres 2016 entre otros

Es esta la primera temporada desde 1990 que alguno de ellos no pisan una cancha profesional de nuestro país. El último en retirarse ha sido Lucio, tras conocer de primera mano el fango de la LEB Oro (2º división del baloncesto nacional) y darse un baño de realidad en Cáceres. Allí ha clavado sus últimos triples este escolta o alero, según las necesidades y los años, antes de que la carrera del tiempo lo alcanzara a sus 37 años. Ahora reparte su tiempo entre campus de baloncesto rodeado de niños, la lectura y el cine y todo el basket que dan por televisión, y es que son muchos los que afirman que en este enamorado de la canasta se esconde un entrenador en ciernes.

Son las huellas del destino. Una nueva forma de seguir el camino emprendido por su hermano Alberto, aunque él todavía no lo tiene tan claro. A buen seguro que, en cualquier caso,  su equipo estaría marcado por la entrega y la atención, por el trabajo en equipo y ese espíritu tan contrario a la queja del que los Angulo, tanto Alberto como Lucio, hicieron bandera. Lo que sí tiene claro Lucio es cómo debería ser un entrenador “hay jugadores que ya se sienten entrenador, como le pasaba a mi hermano. Luego hay que saber transmitirlo y hay un período de educación que hay que saber gestionar. Yo no lo descarto pero hay que tener esa actitud y hay que trabajarlo”.

El trabajo ha sido siempre la mejor de sus virtudes, “yo he sido muy realista porque es peligroso soñar a largo plazo. Aprendí a competir cuando llegué al CAI Zaragoza, tenía los retos en mi propia casa, con mi hermano, por eso estoy acostumbrado al sacrificio diario”. Incluso la fortuna lo razona desde el punto de vista de vista del sacrificio, “la suerte se trabaja, he tenido la suerte de estar en equipos grandes. He estado en tres finales de la Copa del Rey y he ganado una; he estado en tres finales de la ACB y he ganado, no es para considerarse ningún talismán”.

Lucio Angulo jugó de escolta y alero según las necesidades de sus equipos

Lucio explica con un lenguaje claro y directo, alejado de los tópicos que abrigan las declaraciones de los deportistas la evolución en su juego, “al principio era muy visceral, tenia una entrega total. Las edades también importan, cuando te vas haciendo mayor tiendes a pensar más y te cuestionas más cosas”, aunque hay algo que este ganador del bronce en el Europeo de Turquía 2001 siempre ha mantenido invariable a lo largo de su carrera, “ir a muerte con mi gente, con mi entrenador, eso nunca lo he cambiado. Si no crees al entrenador todo empieza a ir mal. Si te lo cuestionas estás empezando a fallar”. Son las recias convicciones de este autodidacta nato.

Lucio reconoce que primero aprendió a ser extrovertido para integrarse en la dinámica de un equipo. Más tarde le tocó a aprender a defender a Navarro “a Juan Carlos se le defiende atacándolo, es decir, haciéndole sufrir en defensa, cargándole de faltas. Sus scouting eran 7 hojas y Navarro no te da nunca margen de error”. Valorado y apreciado por su gran capacidad defensiva, por esa parte del juego menos gratificante, el jugador aragonés sonríe al recordar el último jugador que le fascinó. “yo jugaba en el Etosa Alicante, era un partido de pretemporada frente al Joventut, traían un equipo muy jovencito pero él ya sobresalía por encima de todos. Ricky Rubio me robó tres balones en aquel partido y dio un recital de pases” y continúa “otro que me sorprendió en su día fue Djorjevic, pero en otro plano, por su gran sentido del marketing. Me gustaba como vendía el espectáculo, cómo salía con sus coderas, con su rapado y su forma provocativa de jugar”.

Ese chico tímido que no se callaba lo que pensaba no ha duda en levantar la voz en Internet, en los blogs y las redes sociales de las que es un usuario activo, “las valoro mucho pero son peligrosas. A mi me gusta escribir e intentamos aportar nuestra experiencia como jugador” aunque sabe cuáles son los límites de estas herramientas “para los jugadores profesionales están muy automatizados, están encorsetados en sus comentarios por la relevancia que tienen como jugador”.

Gracias a un físico cuidado y una cabeza privilegiada, Lucio ha sabido gestionar cualquier situación en su carrera deportiva “hay vida más allá del Real Madrid, hay gente que al salir de esa casa se descoloca, como si fuera una hecatombe, a otros les pasa al llegar. La clave es usar la cabeza y es muy importante la planificación. Así estudias diferentes escenarios y los que alargamos la carrera deportiva es porque estamos preparados para los cambios”.

Lucio, como el resto de su generación (Nacho Rodríguez, Alfonso Reyes, Paraíso, Iñaki De Miguel) fueron expertos en cambios. Ellos pusieron otro peldaño más para que el basket español llegara a la parada del esplendor. Con menos talento pero con la ambición de competir y hacerlo en equipo, enseñando a los jóvenes lo que significaba ser internacional, “en mi momento el baloncesto español no estaba preparado para competir con el americano. Ahora en España se trabaja mucho mejor, sobre todo el apartado físico y se ha conseguido algo impensable no hace tanto, se ha normalizado el salto a la NBA”, reflexiona este dos y medio, más que un escolta, capaz de defender a las tres posiciones exteriores sin que le tiemble el pulso. Es Lucio Angulo, un jugador que ahora mira al aro desde una posición novedosa, demasiado lejos del aroma del parqué.





“El Madrid necesita separar la sección de baloncesto del fútbol”

21 04 2012

Alma máter del Real Madrid de Baloncesto, conocedor de todos los recovecos de esa casa en la que ha habitado durante 36 años, en la que ha ganado todo y en la que ha conocido los años de esplendor y las postales teñidas por la derrota. Ahora, retirado, todavía asesora al actual Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, cada vez que éste le requiere de sus servicios. Dice que acudir a una reunión en la sede de ACS le provoca más sudores que un partido ante el Maccabi o el CSKA, pero él no puede negarse porque por encima de todo es madridista. Así nos lo cuenta él.

Lolo Sainz, una institución del baloncesto español

PREGUNTA: ¿1999 es un año clave en su trayectoria como entrenador?

LOLO SAINZ: Fue una cosa rara lo que pasó en París 1999. Visto desde fuera fue una cosa rara. El equipo en la primera fase no estuvo muy acertado, estábamos prácticamente fuera, hubo un milagrito por parte de Francia y Eslovenia con un resultado que nos permitió meternos en la fase final y ahí fue donde el equipo salió adelante. Aunque no fue tan rara, porque yo lo definiría como el triunfo de un Equipo. El hecho de que el equipo saliera adelante, tuviera fe, con un poquito de suerte indudablemente por el resultado de Francia y Eslovenia. No fue porque fuéramos de pachanga, ni a tocar el acordeón o la guitarra, sino que íbamos a competir y teníamos un equipo sumamente competitivo, y además era un equipo, porque ellos mismos en determinados momentos hasta resolvían los problemas que podían salir dentro de lo que es estar cerca de dos meses concentrados, partidos, que las cosas no van bien, a veces surgen pequeños o grandes problemas y estos hombres eran capaces de resolverlos por ellos mismos siempre con permiso del entrenador. Yo siempre me acordaré de un día que me vinieron los 3 capitanes (los albertos y nacho rodríguez), y me dijeron que si podían tener una conversación los jugadores solo. Yo les dije que sí. Y yo creo que ahí nació lo que hoy está tan cacareado en la Federación Española de Baloncesto, de que ante todo y sobre todo somos un equipo.

P: ¿Siente usted que puso los cimientos de lo que es hoy la Selección Española de Baloncesto? ¿El espíritu que se respira?

R: Yo creo que viene un poquito antes. Yo cogí la Selección en 1993 y prácticamente repetí equipo, acababa de dejar el Joventut y en 10 días tenía que empezar con la Selección, y era muy difícil hacer un planteamiento diferente. Llevé muchos veteranos a Alemania e hicimos un magnífico Europeo. Pero hicimos un magnífico Europeo porque teníamos un magníficos jugadores pero aquello no era un equipo. Cada uno tiraba por su lado, no había una unión tan grande y verdadera como después la hubo y la hay ahora, sin embargo los jugadores jugaron muy bien. Yo creo que la sensación de lo que realmente fue el equipo nació un año antes del Europeo de París, fue en el Mundial de Grecia. Hicimos el mejor baloncesto de aquel Mundial, lo que pasa es que en el cruce nos tocó con Grecia, en casa. Estuvimos cerca de ellos, pero en baloncesto que el equipo anfitrión no se clasificara para la fase final del Mundial era una ruina porque el campo se quedaría vacío. Perdimos porque no supimos jugar, no solo contra Grecia, sino también contra el ambiente y contra la responsabilidad que teníamos.

P: Cuando usted entrenaba al Real Madrid y al Joventut la ACB tenía mucho más éxito que ahora tanto en la televisión como en los pabellones, la afición. Eso se ha perdido hoy, los aficionados consumen mucho más la NBA y Selección. ¿Por qué cree que la ACB no tiene tanto tirón en la actualidad?

R: La ACB se ha encontrado con un ‘enemigo’ que es la Selección Española. Todo el mundo espera a la Selección Española, porque uno puede ser del Barça, del Madrid, del Joventut, del Unicaja, pero realmente todos son de la Selección Española. Los grandes éxitos de ésta han enturbiado un poco lo que es el baloncesto ACB y no debería haber sido así, todo lo contrario, debería haber sido un realce. Yo creo que en la actualidad la ACB tiene muchos equipos, demasiados desde mi punto de vista, pero también es cierto que 8 o 9 equipos son de los que te llenan el pabellón diariamente, vayas donde vayas. Mira el otro día, el Caja Laboral – Real Madrid tuvo 15.000 espectadores, Estudiantes que está haciendo una campaña muy, muy, muy flojita es capaz de meter 9.000 o 10.000 espectadores en el Palacio de los Deportes. El Madrid también lleva a mucha gente, Unicaja siempre está lleno. Es decir, tampoco está tan mal con respecto al público. Otra cosa es la competición, todo el mundo está diciendo vamos a meternos entre los ocho primeros y luego los play-offs es lo que realmente interesa. No le dan mucha importancia a la competición regular, que la tiene, porque en la primera parte luchas por meterte en la Copa del Rey y luego por tener una buena posición para los play-offs. Pero eso la gente no lo termina de ver. Si hacemos historia hay partidos de play-offs que tienen menos interés de público que otros de la liga regular.

P: ¿Habría que cambiar el sistema de competición de la ACB?

R: Cuando yo iba a las reuniones de la ACB propuse que había que suprimir el Play-Off y los dirigentes me miraron como si estuviera loco. Llamaron hasta Florentino. Pero si vemos el play-off desde un punto de vista deportivo es injusto, el campeón tiene que ser el que quede primero en la Liga Regular. En fútbol se hizo hace muchos años y fue un fracaso estrepitoso. Creo que sería una buena solución, no obstante, no creo que eso vaya a ocurrir nunca porque con los play-offs también se busca tener más ingresos.

P: ¿En la Liga griega si ganas los dos partidos frente a un equipo en el play off comienzas con un punto de ventaja?

R: Es otra posibilidad. Yo lo he dado muchas vueltas y no he encontrado ninguna acertada.

P: Usted ha estado siempre muy ligado al Real Madrid ¿cómo cree que se están haciendo ahora las cosas en la sección de baloncesto?

R: He estado ligado al Real Madrid durante 36 años, media vida. Conozco muy bien la casa, es una casa muy especial que hay que conocer muy bien para saber lo que es el Real Madrid. Yo creo que ahora están pasando por visicitudes de organización. La gente que está intentando hacerlo bien, innovar, crear un equipo importante. Pero depende demasiado de las directrices del fútbol. Ante cualquier problemática, primero está el fútbol y luego el baloncesto. Yo tengo algunas anécdotas cuando era entrenador, una vez me llamó Mendoza porque quería hablar del equipo, me citó sobre las 11 y a las once menos diez estaba allí, esperando. Entre medias, llegó Butragueño y se coló, más tarde llegó Míchel y directo al despacho del presidente. Eso es un poco la realidad del baloncesto en el Real Madrid. Con Florentino todo es un poquito más serio, con él fui Director Deportivo en mi última etapa. A mi nunca me citaba en el club, siempre tenía que ir a sus oficinas de ACS, rodeado de guardaespaldas, es una experiencia que jamás olvidaré. Llegaba allí y eran los momentos más difíciles de mi vida. En el banquillo no tenía ningún problema, pero tener una reunión económica con Florentino es una de las peores cosas que me han pasado en mi vida. Lo primero que te decía es “haber si gastamos menos”, el presupuesto era alto, pero hace tres días habían anunciado que habían fichado a un mindundin que jugaba al fútbol por un montón de millones. Yo le dije un día a Florentino que no necesitábamos un sponsor, el sponsor es el fútbol, es la vaca sagrada. Es más, la sección de baloncesto debería estar apartada de la del fútbol, eso evitaría muchos problemas.

P: ¿Qué cree que le falta al Real Madrid para dar ese salto en Europa después de llegar a la Final Four la pasada temporada y quedarse en el Top 16 esta temporada?

R: Paciencia. En el Real Madrid es imposible, es un club en el que ser segundo es un fracasa. Yo he estado 14 años como entrenador y he pasado por situaciones importantes. Te criticaban porque no conseguías ser primero, eso me parece bien, pero si eras primero te criticaban porque no ganabas por más de 20 y si lo hacías te criticaban porque no jugabas bien. Era una continua presión que lo da la propia entidad. Lo que había que hacer es separar el baloncesto del resto de la entidad mandado desde arriba por el presidente, por Florentino Pérez. Darle tiempo, por ejemplo dos años. En dos años se pueden corregir muchas vicisitudes. Algo que no se está haciendo en los últimos años, se hacen buenos fichajes, aunque este año, por ejemplo, miras la plantilla y ves que el potencial está en el exterior, hay muy buenos jugadores, todos son magníficos. Pero echamos de menos un jugador interior importante. Está Felipe que es un luchador, está Tomic que es un poquito blandito, está Begic que es un poquito blandito, está Mirotic que es… polifacético pero nos falta lo que se conoce como una mala bestia en la pintura.

P: Cogemos el puente aéreo. ¿Cómo cree que se está tratando el baloncesto en el eterno rival?

R: Se estaban haciendo bien, porque en tiempos de Salvador Alemany se consiguió separar la sección de básket de la de fútbol. El presidente dejaba hacer mucho a Salvador Alemany y dos veces por temporada se despachaba con el presidente. En el Madrid esto no pasa. Cuando el baloncesto iba muy bien y el fútbol no tanto, el presidente se solía agarrar al básket. No sé ahora exactamente como está el Barcelona, Chichi Creus es un tío que lo hace muy bien, pero no sé si tiene el mismo poder que Salvador Alemany, del que se llegó a hablar que podía ser Presidente del Barça. Era una persona con mucha empatía y un empresario espectacular. No sé si siguen con las mismas directrices o no, pero sí es cierto que el Barça ha vivido unos años con esa libertad entre fútbol y básket.

P: ¿Cómo recuerda usted a Fernando Martín?

R: Lo recuerdo como un luchador inagotable, como un peleón de toda la vida que no daba nunca nada por perdido. En una palabra un ser competitivo al 100%. Él no podía entender que se saliera a jugar un partido sin grandes ansias de ganar ese partido, no podía entender que los entrenamientos no fueran competitivos. El siempre se decantaba por los jugadores competitivos que podían ayudar a su equipo. Siempre decía lo mismo, yo cuando estoy entrenando o jugando y salto a coger el rebote si no puedo coger el balón cojo la cabeza del rival.

P: ¿Un favorito para la ACB y para la Euroliga?

R: Para la ACB, por poco, pero ligeramente favorito el Barça. Porque el Real Madrid ha ganado al Barça a un partido, en la final de la Copa, pero a cinco partidos lo veo más difícil.

Para la Euroliga, solo el CSKA puede hacer frente al Barça si Kirilenko tiene su día, que a veces no está muy iluminado.

P: ¿Quién crees que ganará el anillo de la NBA?

R: Me gustaría que fueran los Angeles Lakers por Pau Gasol y el comportamiento poco ético, aunque son las reglas del juego que tienen allí, que han tenido con él. A ver si puede ser protagonista y les da un buen capón a los americanos.

P: ¿Quién será el próximo jugador español que dé el salto a la NBA?

R: Mirotic.

P: ¿Quien es el mejor jugador español del momento?

R: Por lo que representa, por lo que es válido, por lo que transmite, por su liderazgo, Juan Carlos Navarro. Es un jugador que me tiene cautivado, un ganador espectacular. Es un anti-scouting porque siempre hace cosas diferentes, es muy difícil de cogerle sus movimientos. Si tuviera que hacer un planteamiento con Navarro siempre estaría pendiente de que fallara sus tres primeros triples, posiblemente te meta el cuarto, pero eso le hace daño, porque cuando se viene arriba y se hace grande es cuando te hace dos triples seguidos.

P: ¿Creen que funcionan los cupos nacionales que se impusieron en la ACB?

R: Parto de la base de que el baloncesto en Europa y en el mundo debe ser abierto. Me parece bien que haya unos cupos de jugadores nacionales, pero tampoco me quita el sueño. Años atrás se decía desde la Federación que los extranjeros cerraban el paso a los nacionales, se hizo el cupo y siguen siendo los mismos jugadores los que van a la Selección. Cuando eres bueno da igual al que tengas por delante. Yo creo que el cupo se hizo porque los jugadores nacionales se estaban pasando un poco de rosca con sus pretensiones económicas para jugar, que eran horripilantes. Para mi el único problema que tiene el que haya tanto jugador extranjero es que se conviertan en mercenarios. Yo no concibo que un jugador como Djorjevic que estaba jugando en el Barça y era odiado en el Madrid. Al año siguiente estaba jugando con los blancos y era odiado por los azulgranas. Antes se fichaba a un jugador extranjero y estaba muchos años con nosotros, Walter Scerbiak estuvo 8 o 9 años en el Madrid, Clifford Luyck sigue en el Madrid, Wayne Brabender, hasta que se hizo español. Eso sí que es el jugador extranjero que se acopla, lo que no soporto es el jugador que se convierte en peón de base y que no fija su residencia en un sitio. Eso me molesta un poco. Aunque tal y como está ahora la competición no me parece mal, intenta dar una mayor igualdad a la competición. Económicamente sale más rentable a los equipos, pero que no sean petardos ¡eh!, de esos no los quiero.





La persona y el futbolista

4 11 2010

Debe ser muy duro renunciar a tu sueño sin una explicación convincente, darte cuenta que lo efímero en tu caso adquiere una nueva dimensión y confirmar antes de lo esperado una realidad que no por sospechada deja de ser desgarradora. Rubén de la Red deja el fútbol en activo dos años después de ese síncope en Irún que nos heló la sangre a todos. El ya ex-futbolista del Real Madrid de apenas 25 años pasará a ocupar un cargo como preparador en las categorías inferiores de la entidad blanca. La enfermedad cardíaca congénita que padece le ha ganado ese partido a De la Red, al futbolista.

Rubén de la Red levantó la Eurocopa de Naciones en 2008 con la Selección Española

Aunque Rubén, la persona, puede sentirse afortunado. Ha dejado escapar su sueño infantil para aferrarse con más fuerza, si cabe, a la vida. Él ha tenido más suerte que otros, la medicina avanza, los terrenos de juego están mejor equipados (hoy es obligatorio la presencia de desfribiladores), y el destino le ha dado una nueva oportunidad. No será sobre el verde, pero sí pegado a la línea de cal, lo más cerca posible de sus compañeros de trabajo. Y Rubén sabrá aprovecharla. Por lo pronto hoy ya afirmado que su reto es llegar a ser entrenador del Real Madrid. Con Mourinho como maestro no le van a faltar conocimientos.

Aunque supongo que será difícil encontrar esas sensaciones positivas más allá de la nostalgia que hoy ha bañado sus ojos. Porque la memoria se dispara hacia esa Eurocopa del 2008, su mayor hito, viaja hasta su llegada a la cantera blanca cuando todavía era un niño, recuerda los gratos momentos vividos en Getafe, puerta de embarque hacia su última parada, el club de sus amores, el Real Madrid; y se tiñe de rabia al rememorar que ese desmayo cortó de repente una carrera tan prometedora como su jerarquía en el centro del campo. Todos esos sentimientos se han arremolinado en su cabeza cuando esta mañana comunicaba a los compañeros de los medios de comunicación que el camino, ese camino, llegaba a  su final.

En un guiño cruel del destino hoy ha habido más puntos y final. El jugador de la Unión Deportiva Salamanca, Miguel García, que el pasado 24 de octubre sufrió una parada cardiorrespiratoria en pleno partido, ha anunciado hoy que también cuelga las botas. En su caso, a los 31 años, lo terrenos de juego pierden otro futbolista, aunque la vida ha ganado una persona, nuevamente salvada gracias a los desfribiladores. Y la plaga no sólo azota al fútbol, esta misma noche hemos conocido que el jugador de los Portland Trail Blazers, el argentino Fabricio Oberto, ha reconocido que se retira por sus problemas de corazón. El pívot de 35 años había sufrido mareos y taquicardias en el último partido disputado por su equipo el pasado martes.

La pregunta es necesaria ¿qué hay detrás de todos estos problemas cardíacos? ¿Cómo se pueden prevenir ese incremento de muertes fulminantes que hemos sufrido en los últimos años? La respuesta deja una halo de preocupación por inexistente y poco concreta.  Quizá porque en la mayoría de las ocasiones olvidamos que detrás del deportista, del futbolista, del jugador de baloncesto, del tenista, está la persona. Y no hay nada más valioso que la vida. Rubén, Miguel o Fabricio sí  ganaron ese partido y tienen toda una vida por delante para disfrutar de esa victoria.





La guerra de los mundos

7 10 2010

La NBA está más cerca. El océano se acorta y cada vez es más fácil saltar el charco, acercarse a las estrellas y sentarse a la derecha de los genios. Allí reposa ya el Regal Barcelona, el primer equipo europeo que ha sido capaz de vencer al Campeón de la NBA, Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. 20.000 privilegiados han sido testigos de la machada del Campeón de Europa en un Palau Sant Jordi a reventar que ha disfrutado de un espectáculo a la altura de sus protagonistas.

 

Kobe no pudo con Navarro, Mickeal y compañía

 

Cierto es que los vencedores del último anillo se encuentran en plena pretemporada, sin el ritmo de competición adecuado y sin el rigor competitivo, que por otra parte, el Barça no ha abandonado desde la temporada pasada. Así, con un rival a tope de revoluciones y perfectamente engrasado, el orgullo y la calidad de los de púrpura y oro no fue suficiente. Y eso que el partido poco o nada tuvo de amistoso. Las estrellas norteamericanas estuvieron en el parqué más de lo esperado y entre ellas brilló con luz propia Pau Gasol. En su regreso a casa el pívot  de Sant Boi fue el alma de su equipo con 25 puntos y 10 rebotes, demostrando, una vez más, que su figura se agiganta a cada temporada, a cada partido con los angelinos.

Sobre todo, cuando Kobe no está afinado. Como hoy. Su maltrecha rodilla todavía no está al 100% y tal vez por eso su pique con Pete Mickeal (26 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias), uno de los destacados en el cuadro de Xavi Pascual, se lo llevó el jugador azulgrana, perfecto tanto ofensiva como defensivamente. En la intensidad y la entrega de ambos se adivinaba lo que había en juego. Prestigio, honor, orgullo.

Así lo entendió el Señor de los Anillos, Phil Jackson quien tuvo sobre el parqué durante 25 minutos a Kobe Bryant, bastante más de lo que él pretendía. Más aún,  Jackson tiró de su quinteto titular durante buena parte del partido y en los últimos minutos, en los minutos calientes del final del partido los hombres de púrpura fueron los mismos que allá por junio decidieron frente los Celtics unas finales NBA de ensueño. Fisher, Odom, Artest, Gasol y Bryant. Suena a gloria, suena a baloncesto de altos vuelos.

Y por encima de todos ellos sobre voló Juan Carlos Navarro. Reivindicativo y efectista, el escolta azulgrana demostró una vez más que Europa se le quedó pequeño hace tiempo, aunque en su día prefiriera seguir ejerciendo su dictadura en el Viejo Continente, antes que ser uno más en el ‘Showtime’ americano. Entre su repertorio, bombas, triples, penetraciones, tiros libres y liderazgo. Una auténtica pesadilla para Jackson y los suyos. Y eso que Pau ya le habría advertido a sus compañeros de lo que su gran amigo era capaz.

Xavi Pascual y los suyos se adaptaron mejor de lo esperado a las reglas NBA y se sobrepusieron al arbitraje de la pareja norteamericana que intentó barrer siempre para casa, con la intención de mantener vivo el partido hasta el final. Así fue, incluso con la nula aportación de Ricky Rubio, nefasto durante todo el partido, pero la muñeca más engrasada de los azulgrana fue definitiva y el resplandor de las estrellas que tenían enfrente no cegó sus ansias de triunfo. Los tiros libres terminaron decidiendo un partido épico en el que dos mundos se echaron un pulso por la hegemonía mundial. Los ángeles vestían hoy de azulgrana y así resulta más fácil entender el milagro.





Un bronce dorado

4 10 2010

Ha sido un ejemplo de superación, pundonor y entrega. Un momento histórico, otro más, del deporte español, al que ni siquiera los zarandeos del dopaje amenaza con desestabilizar. Esta vez fue el baloncesto femenino, las chicas de José Ignacio Hernández, capitaneadas por una inconmensurable Amaya Valdemoro las que lograron la medalla de bronce en el Mundial de la República Checa. Tras la machada a Francia, tras la impotente derrota ante las extraterrestres estadounidenses, llegó a la cita con la historia frente a Bielorrusia de ayer consciente de lo que se jugaban.

Amaya Valdemoro, indiscutible capitana y líder de esta Selección

Volvieron a demostrar que son unas guerreras. Porque el bronce costó lo suyo, aunque eso endulzará (aún más) su regusto en el tiempo. Poco importó que las bielorrusas fueran inferiores técnicamente. Cuando se busca la gloria cualquiera salta más alto que tú. Aunque cuando enfrente se tiene a jugadoras como Amaya Valdemoro, Sancho Little, o Alba Torrens resulta muy complicado volar por encima. Ellas han sido los pilares sobre el que se ha sustentado un equipo que nunca, nunca, nunca pierde la fe en sí mismo. Sólo así se puede explicar una victoria como la cosechada ante Francia en Cuartos de final, a las que vencieron en una prórroga de infarto, después de remontar 15 puntos de desventaja.

Lo de EE.UU. fue otra historia. En el basket femenino, como ocurría hasta no hace tanto en el masculino, están a otro nivel, varios escalones por encima y nos dieron un repaso desde el primer minuto hasta el último. Sin opción alguna fueron derrotadas con la cabeza alta.Ellas ya habían hecho historia, ya habían pisado un terreno desconocido y habían cumplido con los objetivos alcanzando esas semifinales. Una vez allí supimos que los milagros existen muy de tarde en tarde en el mundo del deporte. El 106-70 final confirmaron los pronósticos.

Tras ese varapalo también se repusieron. En una nueva demostración de coraje y calidad salieron enchufadas, predispuestas a colgarse un bronce que a ellas les sabrá a oro eterno. Y es que esta generación llevaba clavada la espinita de una medalla a nivel intercontinental y esa presea llegó ayer. Hasta ahora sólo habían subido al cajón en Europeos y ahora ya saben lo que es codearse con las principales del resto del mundo. Es el justo premio de un equipo que ha sabido aprovechar las dosis de calidad, arrojo, intimidación y centímetros que ha supuesto la llegada de la recién nacionalizada Sancho Little. A ella se ha sumado la valentía y el liderazgo de Amaya Valdemoro, la furia roja hecha mujer. A sus 34 años parece haber alcanzado el paraíso en una carrera llena de éxitos, pero ella ya amenaza con pasear su cinta rojigualda hasta las Olimpiadas de Londres 2012. Allí pretenden saltar todavía más alto para saborear un metal de mayor calado.





Un país para unir dos mundos

12 09 2010

Bajo el amparo del vigor y la vehemencia con la que construyeron un imperio que unió Asia y Europa, Turquía tiene hoy una afrenta, si cabe, mayor. Pretende acercar dos mundos, unir dos estilos, provocar un vuelco histórico en el mundo de la canasta. Esta noche, (20.30h. La Sexta) un país entero empujará con todo el ardor que caracterizó al Imperio Otomano para luchar contra la galaxía NBA. El anfitrión, Turquía se enfrenta hoy al favorito, a EE.UU. en la final del Mundobasket 2010 en busca de una quimera: ganar a las superestrellas NBA.

Huele a MVP. Kevin Durant lideró a su Selección en las semis frente a Lituania con 38 puntos

Esa victoria, además de que sería una auténtica sorpresa, serviría para aproximar dos mundos que llevan muchos tiempo acortando  distancias. Todo dependerá de Durant y si éste tiene el día, habrá poco que hacer. Su estrella lleva brillando un par de años en la NBA y este Mundial le ha valido para reafirmarse como uno de los auténticos jugadores a marcar una época en la mejor liga del mundo de baloncesto. Sus números en este campeonato son de vértigo. Con más de 25 puntos de media por partido, el alero de los Oklahoma City Thunder capitaliza el juego de los norteamericanos y ha asumido a sus 21 añitos todos los galones de este (supuesto) equipo ‘B’ que sólo tiene la obligación del título.

A su alrededor Mike Krzyzewski, el entrenador yankee, ha montado un equipo de ‘bajitos’ donde Chandler es el único pívot puro en la plantilla, aunque esa falta de altura la han sabido suplir muy bien con la clase y el físico en cada uno de los partidos de este torneo. Hasta ahora la fórmula les vale. No conocen la derrota en Turquía. Con escuderos como Chancey Billups, Lamar Odom o Andre Iguodala todo resulta más sencillo, incluso ganar un Mundial a medio gas. Posible MVP del torneo, futuro MVP de la NBA.

Esa es la amenaza para Turquía, un equipo, una Selección que repite final en casa, como en el Eurobasket de 2001, aunque esta vez llega con, posiblemente, la mejor generación que jamás haya reunido. Bajo la inmensa calidad y fuerza física de Ersan Ilyasova y la eterna muñeca de Hedo Turkoglu, Bogdan Tanjevic ha formado un gran equipo que ha pasado como un vendaval por este campeonato y que al igual que EE.UU. llega invicta a ‘su’ final. Tras el agónico triunfo frente a Serbia en semifinales por un solo punto, con un gran derroche físico, decidido por una genialidad de Tunceri, la principal incógnita de esta noche será ver cómo aguantan la potencia física de los norteamericanos.

Gran parte de las oportunidades de Turquía pasarán por su juego interior debido a la diferencia de centímetros en la pintura frente a los norteamericanos. Los puntos de Ilyasova, Asik, Erden y Gonlum pueden ser el mejor antídoto ante el veneno de Durantela, como es conocido Kevin Durant en EE.UU. Éstos no solo tendrán que luchar con las torres otomanas sino también con el ardor de un ejército aposentado en las gradas. Los aficionados turcos intentarán convertir el Sinan Erdem de Estambul en una olla a presión en la que cocinar a fuego lento el orgullo yankee. En juego está la supremacía mundial, el salto hacia la gloria y el sucesor de esa España que en 2006 se instaló en el paraíso. No queda tan lejos aquello…





Resbalones

9 09 2010

Uno detrás de otro. Casi sin tiempo para recuperarnos volvimos a recuperar sensaciones que creíamos haber dejado atrás para siempre. Si el martes era la España futbolística la que lamentaba la dolorosa derrota infringida por Argentina en el Monumental de Buenos Aires, apenas 24 horas después, la decepción se hacía absoluta con la eliminación de la España baloncestística, de la ÑBA, en ese Mundial de Turquía que nos ha dado demasiados quebraderos de cabeza. Resbalones que pueden traer consecuencias, sobre todo en el caso de la canasta, donde han fallado demasiadas cosas y no sólo la defensa de esa última posesión ante Serbia. Resbalones que vuelven a demostrar que el deporte sólo conoce los buenos hábitos que comienzan por el afán de competición y continúan por la entrega solidaria.

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Reina ejemplificó mejor que nadie el resbalón de La Roja de fútbol

Algo de todo eso falló tanto en Buenos Aires como en Estambul el otro día. Vayamos por parte. Frente a la albiceleste Del Bosque abusó de discurso complaciente y generoso. Dio demasiadas facilidades a los hombres de Batista, que a pesar de lo publicado estos días en Argentina no ganaron la Copa del Mundo por vencer a España. Era un partido amistoso, de nivel, pero amistoso y el Seleccionador dio prioridad al partido clasificatorio frente a Liechtenstein. En Argentina se premió al grupo, se buscó la continuidad de un proyecto a largo plazo (como mínimo hasta la Eurocopa 2012) y se hicieron probaturas que no en todos los casos salieron bien. Allí fuimos en un afán recaudatorio de esos votos que pueden ser definitivos para que la candidatura ibérica (España-Portugal) se alce con el Mundial 2018. Y esperemos haber conseguido ese objetivo.

Porque el resto lo tiramos por tierra, como el prestigio y esa corona de Campeón del Mundo que al final fue abollada por los argentinos. Faltó intensidad y predisposición en unos jugadores que todavía tienen demasiado cerca la pretemporada y que pasaron por Argentina como un turista (deportivo) más, admirados y atónitos ante estadios de leyenda como La Bombonera de Boca Juniors o El Monumental de River Plate.  A partir de ahí los palos a diestro y siniestro, las críticas desmedidas, la moda mezquina. Con demasiada facilidad se calló en el tremendismo patrio, en el victimismo español. Cuando uno lleva una estrella en el pecho asume ciertas responsabilidades, pero también aprende a dirimir el escalón que separa la competición del compadreo. A España, después de ser Campeona de Europa y del Mundo, ya solo la motivan los títulos.

Ese camino lo recorrió con anterioridad la ÑBA, la España de baloncesto y ahora un quinto puesto en el Mundial (a lo máximo que podemos aspirar) nos sabe a poco. Nos hemos malacostumbrados. Y a pesar de eso, nadie niega el resbalón. Porque este Mundial ya empezó gafado con la inoportuna lesión de Calderón, nuestro mejor director de orquesta, y continuó con la primera derrota en el torneo frente a una Francia que luego quedó eliminada en Octavos de final. Sin olvidarnos de que un tal Pau Gasol tampoco acudió a Turquía por decisión personal. El mejor jugador español de la última década necesitaba descanso tras dos temporadas al límite con Los Angeles Lakers.

La decepción más absoluta asoló el rostro de los jugadores de la ÑBA

Carentes del liderazgo de ambos, España no ha sabido combinar y mezclar como un equipo. Apenas en dos de los siete partidos disputados la ÑBA mostró todo el potencial que tiene. El balance hasta el momento no deja lugar a dudas, cuatro victorias y tres derrotas. Ni una pizca de la superioridad mostrada en los partidos de preparación, ni rastro de esa defensa que nos llevó a un dominio absoluto tanto en Europa como en el mundo, por no hablar de la velocidad de ejecución que siempre nos había caracterizado. En Turquía se nos ha olvidado correr, hemos abandonado las transiciones rápidas y hemos terminado haciendo el partido demasiado cómodo al resto de nuestros rivales.

Lo del otro día, frente a Serbia fue un cara o cruz que esta vez salió rana. La fortuna nos había acompañado otras veces y a toro pasado resulta sencillo afirmar que todos hubiéramos cometido falta en lugar de defender hasta el final con todas las consecuencias. Cuestión de confianza. Scariolo lo fio todo a la defensa en un campeonato en la que ésta no ha sido nuestra mejor arma y Teodosic hizo el resto. Otros antes habían actuado igual pero esta vez el partido estuvo siempre en el lado de Serbia, dominante en el marcador y el juego. España quedó en una furia de arreones, que llegados al límite no supieron como controlar y encauzar.

La ansiedad ha sido la principal característica de una Selección que pensó demasiado en la cumbre, en esa final con EE.UU. que ya no podrá ser. Con esa presión añadida y con las bajas ya comentadas no se aprecian signos de vejez, aroma de fin de ciclo. Sí comprobamos, no obstante, la importancia y capitalización de un jugador como Pau Gasol cuya influencia en el equipo va más allá del parqué. Es momento de reflexionar, de sacar conclusiones y tomar decisiones. Scariolo ha hecho campeona de Europa a esta Selección y ahora la puede llevar a un meritorio quinto puesto que nos permita acceder directamente a los JJ.OO. de Londres 2012 pero la pregunta es si no podía haber sacado más rendimiento a lo que tenía, si no podía haber evitado este resbalón tan inoportuno, ahora que pensábamos que nos habíamos hecho grandes.