El honor de un campeón

29 01 2011

Su discurso salía de las entrañas. De las tripas de un campeón ninguneado y vilipendiado por la opinión pública, la propia y la ajena. Ese discurso expuesto “alto y claro” apelaba al honor y a la limpieza de un deporte por el que él ha pedaleado más que nadie. Ayer fue uno de los días más tristes en la vida de Alberto Contador y a pesar de ello sacó fuerzas para ‘gritar’ con una voz entrecortada y rota que “iba a recurrir hasta donde fuera necesario” para demostrar su inocencia. No aceptaba, por tanto la sanción de un año que le impuso la Federación Española de Ciclismo, a pesar de los riesgos deportivos que ello supone.

 

Contador estuvo acompañado ayer de su jefe de equipo, Bjarne Riis, en la rueda de prensa ofrecida desde Palma de Mallorca

Pero para Contador hace tiempo que esta carrera dejó de tener un cariz deportivo. Se trata de una cuestión personal, de imagen. Se trata de una cuestión de honor en busca de un triunfo que se escribe con I de inocente. En esa lucha no le atenaza la posibilidad de enfrentarse a una sanción mayor. A una sanción de dos años que son los estipulados por la Asociación Mundial Antidopaje (AMA) y la Unión Ciclista Internacional (UCI), los encargados de ratificar la pena impuesta por la Federación Española de Ciclismo.

Ésta última ha hecho bueno aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”. Porque Contador era su estandarte, la bandera del nuevo ciclismo que terminado encasillando a la Federación entre la espada y la pared. La solución ha sido una decisión salomónica, que rebaja la pena pero que, a su vez, no duda en imponerla. Con ella declara a Contador un poco inocente y un poco culpable. Cuestión de matices.

A la Federación no le ha quedado más remedio que sancionar al ciclista de Pinto ante la presión que ejercían los organismos internacionales. Éstos siempre han visto a España como un paraíso para el dopaje y que la sanción dependiese de la federación española era una buena ocasión para limpiar conciencias e imaginarios. No obstante esa misma federación ha tenido en cuenta los atenuantes presentados por Contador y entienden que en su caso el dopaje no ha sido voluntario. De ahí que sea un año de sanción y no dos como se estipula en el reglamento antidopaje.

Esa sanción, de la que ya habría cumplido 5 meses, debido a que Contador está suspendido cautelarmente desde el pasado 24 de agosto, le privaría de correr el siguiente Tour, perdería el ganado en 2010 y tampoco podría disputar la Vuelta a España, apenas por dos días. Aunque la lucha se augura larga y lenta. Porque ahora deben ser otros, El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), la Asociación Mundial Antidopaje (AMA) y la Unión Ciclista Internacional los que acepten, disminuyan o incrementen esta sanción. Contador se siente ‘víctima’ de un proceso intolerable, preso de un sistema en el que ya no cree. Nos son afirmaciones que puedan ayudarle, a no ser que la verdad y la razón estén de su lado. El que no debería estar tan cerca suyo es Bjarne Riis, ex-ciclista, ganador del Tour del 96 y desde este año su director de equipo, un hombre que ya ha reconocido que se dopó a lo largo de su carrera deportiva. No será en ningún caso un espejo en el que mirarse.

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El drama Contador

3 10 2010

Quiero entenderle y no puedo. No dudo de su dopaje, en eso le sigo creyendo a pies juntillas. Alberto, tal y como él ha reconocido no necesita continuar dando pedales porque ya tiene la vida resuelta. Pero su aparición anoche en La Noria, ese circo de la telebasura revestido de vez en cuando por la carpa de los temas sociales, carece de seriedad y rigor. De deporte se trata, se discute y se reflexiona en los foros deportivos que los hay, y tan seguidos como el ‘late-show’ de Telecinco. Si la verdad es su guión, no puede ir recubriendo su drama con capas de populismo barato y morbosidad mediática.  Porque en los foros a los que ahora acude Alberto, nunca antes interesó su valor, su victoria, su persona. Nunca antes conocieron a Contador.

Contador y Jordi González en un momento de la entrevista

Prefieren relamerse con el ídolo caído, con la injusticia reinante, con la palmadita amistosa, con el oportunismo barato. Porque Jordi González, a la postre, el encargado de escrutar las sensaciones y los sentimientos de un Alberto cariacontencido,tampoco supo o pudo sacar algo más, algo nuevo del campeón español. Nada, más allá de esa amenaza para todos los amantes del ciclismo que fue su posible retirada si su positivo por clembuterol no queda en una simple contaminación alimenticia, como el pinteño no se cansa de reclamar.

Quizá en esa insistencia se puede vislumbrar su estrategia. Contador quiere contar ‘su’ verdad, que para él (y para muchos otros) es la verdad a los cuatro vientos. En ese sentido, y aconsejado por un departamento de comunicación que sabe muy bien, cómo y a través de qué medios, se puede llegar a un público mayoritario (y no sólo deportivo), han ideado un tour por los principales medios de comunicación del país. De hecho, Contador aparecerá mañana en Espejo Público, junto a Susana Griso como el invitado estrella de su magazine matinal. ‘El pistolero de Pinto’ se ha propuesto conquistar (o convencer) al pueblo y no escatimará balas en su objetivo. Radio, prensa y televisión serán testigo de su defensa.

Aunque para ello tenga que pasar por pseudo-entrevistas como la realizada ayer en La Noria por el Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Formaba parte del show, del espectáculo para enganchar a la audiencia. Posteriormente, Jordi González intentó animar al ciclista español, con las innumerables muestras de cariño recibidas vía sms al programa, alternando con los vítores populares y preguntas superficiales y reiterativas. Para rematar el fiasco terminó la entrevista preguntando a Contador si había algo que a él (el entrevistador, el periodista, el presentador del programa) se le había escapado alguna cuestión a la que quisiera responder. Se descubrió él solo. Ya había desaprovechado a uno de los viajantes más ilustres que se han subido a su Noria.

Sin duda el personaje más deseado del momento, al menos en el mundo del deporte, merecía algo más, aunque tengo serias dudas sobre si el programa elegido era el mejor para lavar su imagen. Porque uno tendrá mucho que aprender de televisión pero desconoce pocos rincones deportivos. Y esa entrevista tenía más jugo del exprimido anoche en La Noria. Confiemos en que Susana Griso en su Espejo Público se olvide del show y se centre en la persona que a estas horas es aún más importante que el ciclista. Su drama merece ser conocido alto y claro, sin rehuir responsabilidades, sin dejar de pelear por una inocencia que costará más esfuerzo y tenacidad que coronar algunos puertos del Tour de Francia. No debería olvidar Contador que en cualquier drama, sólo la verdad triunfa. Incluso, cuando se suba a una noria.

Este pudo ser el momento más curioso de la visita de Contador a La Noria: