Sin noticias de Mauritania

29 12 2009

Hoy se cumple un mes de un secuestro olvidado. Las fechas no acompañan, los políticos -al igual que todos los ciudadanos- están más pendientes de sus vacaciones que de sus asuntos de trabajos y los terroristas mientras tanto aprovechan para hacer de las suyas. Los tres cooperantes de la ONG Ayuda en Acción continuan retenidos en Mauritania, donde fueron secuestrados el pasado 29 de noviembre en un paso fronterizo. Uno de ellos, Albert Villalta, se encuentra herido en una pierna tras el tiroteo sufrido a raíz del secuestro. Los captores han asegurado a los familiares que está recibiendo los cuidados necesarios aunque en ningún momento ese tratamiento se está realizando en un hospital o en un centro sanitario.

Albert Villalta es el cooperante español herido en una pierna

De todos modos nadie, ni sus familiares, ni la diplomacia española, ni siquiera los diferentes medios de comunicación que informan sobre el asunto saben el alcance de esas heridas. Lo que sí se ha hecho público es que el estado del resto de cooperantes secuestrados, Roque Pascual y Alicia Gámez, tal y como ha confirmado el Ministerio de Asuntos Exteriores, al que se le ha acumulado el trabajo en estos últimos meses del año. Y detrás de este secuestro no se esconden unos piratas de poca monta, sino toda una organizada red islamista AQMI. Quizá las siglas no le suenen a muchos, aunque si las ponemos nombre y apellidos a todos nos parecerá más cercano. El secuestro ha sido pertrechado por Al Qaeda del Magreb Islámico, quien ya ha pedido un montante económico por el rescate.

Debido a ello las esperanzas de que los cooperantes regresen a casa antes de que termine el año son escasas. Más aún cuando gobierno y oposición no se ponen de acuerdo en si en esta ocasión es necesario pagar rescate o no. Si ya se pagó otras veces el daño ya está hecho y es necesario correr ese riesgo. Los familiares, no obstante, confían en la labor realizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y por la diplomacia española. Aseguran que la buena salud de los cooperantes, confirmada por el propio Ministerio, es toda una garantía para pensar en que la negociación llegará a buen puerto. Esperemos que así sea, aunque sería necesaria mayor discrección, menos hablar y más trabajar, porque parece poco apropiado levantarse cada mañana con declaraciones de intenciones, con filtraciones interesadas a la prensa y con la publicación de datos que deberían pertenecer a la estricta negociación entre los terroristas y el propio gobierno español.

Momento en que el Airbus de la compañía Delta Air Lines aterrizaba en el aeropuerto de Detroit

Y es que el año se va a despedir con más de un sobresalto terrorista. Al constante run-run de las sirenas terroristas de andar por casa, esto es, a las continuas advertencias desde el Ministerio del Interior sobre un posible atentado, secuestro o cualquier otra pataleta de ETA, este fin de semana hemos conocido que la seguridad del país más seguro del mundo ha vuelto a saltar por los aires. EE.UU. ha rozado una nueva tragedia aérea que afortunadamente se ha quedado en un susto y en un aviso. El atentado frustrado contra un avión de pasajeros en pleno vuelo con destino a Detroit ha provocado que el pánico se desate en EE.UU. y las medidas de seguridad se estrechen en todos los aeropuestos del mundo.   El terrorismo, la principal lacra del siglo XXI terminará la década tal y como la empezó sembrando el caos y el desasosiego entre la población mundial. Deseamos que su erradicación sea la mejor noticia que contar en los próximos 10 años.

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