Sin D10S al que aferrarse

5 07 2010

A él fiaron todas esperanzas, todos sus rezos y todas sus ilusiones. Un país volvió a creer en la victoria, el ‘volveremos, volveremos…’ resonaba con más fuerza que nunca en Argentina porque D10S dirigía sus destinos. A su lado, el Messías, su hijo sobre la tierra, Leo Messi, la mejor copia que ha pisado una cancha desde que Diego revolucionara el mundo del fútbol en la década de los ochenta. Y sin embargo, todo ese fervor se ha desmoronado de la noche a la mañana. Argentina despertó de una fuerte ‘trompada’ del sueño del Mundial y hoy se han quedado sin D10S al que aferrarse.

Cabizbajo. Maradona afirma que su ciclo ha terminado, que lo ha dado todo

Diego Armando Maradona ha dimitido hoy, a través de unas declaraciones realizadas a un canal de la televisión argentina. Apenas un día después de su llegada a Buenos Aires, donde los componentes de la ‘albiceleste’ fueron recibidos con el grito unánime de ‘Aguante Diego’. Cegados por el aura  divina que se le profesa en Argentina, los aficionados en ningún caso se han atrevido o han querido señalar a Maradona como uno de los máximos responsables de la dolorosa derrita frente a Alemania. Los teutones les barrieron en cuartos de final con un contundente 0-4.

Nada es nuevo. Argentina las pasó canutas para llegar a Sudáfrica. Ese billete lo compró más con casta y corazón que con fútbol y goles. Pero una vez en el continente africano Maradona parecía haber volteado la situación. El Pibe de oro estaba en su salsa, crecido ante el foco mediático. Sus victorias ante selecciones menores disimularon sus carencias defensivas (con dos laterales inventados) y sus problemas en la zona de creación (donde sólo Mascherano ejercía como mediocentro). Con Verón fundido y Maxi Rodríguez desubicado, le tocó a Messi retrasar su posición para intentar hacer de todo. Reconozco que la pegada y sobre todo la retórica argentina (esos abrazos, esa comunión técnico-jugadores, esa implicación sacrificada del grupo) consiguieron embaucar a un servidor hasta verla como seria candidata al título. Falso espejismo. Todo salto por los aires cuando enfrente tuvieron un equipo serio.

Porque Maradona, dicen los que le vieron jugar que fue el mejor jugador de todos los tiempos, no tiene trazas de entrenador. Ni siquiera tiene el carné, por no hablar del traje. La AFA (Asociación de Fútbol Argentino), Grondona (Cacique de esa federación) y Bilardo confiaron en su recuerdo, en su figura, en su imagen divina. Mientras el Diego basaba su equipo en su guardia petroriana. Pero esos argumentos no daban para mucho más que dar abrazos y escuchar atentamente la palabra de D10S. Detrás de toda esa retórica no había un plan fútbolístico, sólo fantochada y fanfarronería. Todo se confiaba a la inspiración.

Ni siquiera el, para muchos, mejor jugador del mundo en la actualidad, Leo Messi ha podido evitar el desastre. Es cierto que su actuación ha crecido varios escalones con respecto a la fase de clasificación. Parecía que éste sería el Mundial de Leo Messi. Maradona le había dado libertad para que ejerciera de ’10’ sobre la cancha, pero las carencias albicelestes eran tantas que Leo tenía que jugar de ’10’, de ‘8’, de ’11’, y hasta de ‘9’. El fracaso de Argentina también es el suyo, marcharse de Sudáfrica con una participación muy activa en el juego pero sin un gol en el que estampar su firma, sin desequilibrar un partido, es pecata minuta para uno de los jugadores más determinantes del planeta.

 Ya no hay nada en lo que creer porque los milagros en el tecnificado mundo del fútbol actual son cada vez menos escasos. No obstante, algunos hemos visto en esta Copa del Mundo. En Sudáfrica hemos visto otra mano de Dios, que bien puede valer el paso a una final, pero si algo ha demostrado este Mundial es que todo gran jugador necesita un equipo detrás que le ampare. Maradona lo tuvo en el 86, incluso en el 90. No tengo tan claro que la Argentina del 2010 fuera algo más que una delantera estratosférica. Pero al fútbol se juega con delanteros, mediocentros, defensas y portero y Maradona sigue viviendo en su fútbol arcaico; Argentina, de su recuerdo divino.

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El show de Maradona

16 10 2009

No son nuevas sus bravuconadas, aunque esta vez han sobrapasado el mal gusto y la vulgaridad. Un Maradona sobre excitado y revanchista no dudó en repetir tras el partido ante Uruguay aquello de ¡qué la chupen! ¡qué la chupen! Su Argentina acaba de conseguir el pasaporte directo hacia el Mundial de Sudáfrica en el último partido clasficación, en los últimos minutos. D10S, orgulloso de la ‘gesta’ de sus muchachos terminó blasfemando contra todo aquel que en algún momento dudó de su persona o puso en cuestión su capacidad para dirigir a la ‘Albiceleste’.

Maradona será expdientado por la FIFA por sus últimas declaraciones

Maradona será expdientado por la FIFA por sus últimas declaraciones

Diego lo estaba esperando. Tras el hidro-avión del Monumental apenas días antes frente a Perú, la primera victoria de la historia de Argentina en suelo uruguayo desató la locura y la rabia contenida de Maradona. No fue una goleada, tampoco un partido vibrante de Argentina. Fue un escaso 0-1, lo decidio Mario Bolatti, el mejor 5 de Argentina según Cappa su técnico en Huracán, tras un rechace en el área. Pero a Maradona le dio igual. Había conseguido clasificar a su país para el próximo Mundial, por la vía directa, sin repescas ni decalabros mayores.

Tras el partido llegó el éxtasis. Una vez despojados del temor y la angustia ante la posible ausencia en Sudáfrica, Maradona y Argentina sacaron pecho. Especialmente explícito fue el técnico albiceleste. Tan excéntrico y anárquico dentro de un cancha como fuera. Entre las perlas que dejó son rescatables: “Mis jugadores jugaron como hombres y hoy me consagraron como técnico”. La modestia nunca ha sido la mejor virtud de Maradona, pero sus dardos aún fueron más envenedados, “va para todos los argentinos menos para la prensa”. Una vez más el mensajero era el culpable: “la prensa me trató como basura pero igual nos clasificamos para el Mundial con todos los honores”.

Pero el show no se quedó ahí. Antes de ponerle un micro en la boca, Maradona dejó otra imagen para el recuerdo. Tras el pitido final en plena celebración en el propio césped del estadio Centenario de Montevideo, Maradona lloraba en un prolongado abrazado junto a Carlos Bilardo, Secretario Técnico de la AFA. La relación entre ambos se había distanciado en los últimos tiempos ante la disparidad de criterios de dos técnicos con estilos diferentes. Daba igual, en fútbol la victoria, al igual que los ramos de flores en los romances, lo arreglan todo.

Lo cierto es que el calentón dura todavía hoy, cuando Diego ‘Mamando’ Maradona se ha negado a rectificar sus palabras,  reafirmándose además en sus declaraciones (la FIFA ya ha advertido que abrirá expediente sobre el Seleccionador argentino). Su ego y su orgullo está a estas horas por las nubes, aunque esta victoria no debería tener el efecto de cortina de humo.  Los problemas de la ‘Albiceleste’ no se van a solucionar por esta victoria. La tormenta se habrá calmado, pero con Maradona en el banco hay poco nuevo bajo el sol argentino. Lo que necesita este país, este equipo son soluciones, rendimiento, juego y saber encajar al mejor jugador del mundo en su equipo, Leo Messi. Algo que todavía no ha sabido hacer Maradona, quien también olvida que lo más castigado que hay en este mundo es la boca, como bien me recuerda un amigo del alma.

La ‘bocaza’ de Maradona