Unas colas* para terminar

30 06 2011

* Con el término colas se denomina en el argot de la televisión a esas noticias (ya sean de última hora o no) en las que presentador del espacio informativo habla, explica o cuenta algún hecho noticioso acompañado de imágenes. A ese compendio de imágenes se le denomina colas.

Uno siempre se ha expresado mejor sobre el papel que frente a la cámara o en el trato cercano (sí, yo también me pregunto cómo he aguantado tanto en la tele) por eso y porque hoy no he podido despedirme de toda la familia de La Sexta os prepararé unas ‘colas’ para terminar. En este tiempo me he hecho un experto de esas piezas con una duración inversamente proporcional a su importancia en un informativo y también he conocido a un grupo de personas cuya grandeza humana y profesional tiene poca relación con el share y las audiencias.

Buenafuente también se despidió de La Sexta el pasado 30 de junio. Aseguró que es un punto y seguido, Yo también

A partir de ahora contaré que estuve a las órdenes del ‘capitán’ Zapatero y del ‘profesor’ Vidales. En la tormenta en que cada día se convierte una redacción el bocinazo termina siendo el recurso más efectivo para espabilar, mejorar y aprender. Yo los escuché mañana, tarde y noche. En la última franja horaria fueron una seña de identidad del post-partido, donde Jorge Vicente apostó por mí cuando ni yo creía en mí mismo. Esta experiencia ha sido más grande gracias a ti, también. Sin olvidar a Bea o Juanjo que me dieron su confianza para asumir responsabilidades.

Esa droga dura se echá ya de menos como se añoran ahora los debates de dos leyendazas de La Sexta Deportes, Julito y ‘Trinity’, tíos con galones, huevos y mucho periodismo a sus espaldas. También se echarán de menos esas conversaciones a orillas del Manzanares, en esa casa de locos que es el Atleti. Trabajar así tiene un mérito enorme y sólo Aroa y ‘Boli’ lo saben.

Como sabe Paty lo que es traducir ruedas de prensa en catalán a altas horas de la madruga. Gran invento y mejor puesta en escena. Fue cómplice de las alegrías silenciosas (y a veces no tan silenciosas) de un culé en territorio enemigo y con su inconfundible humor nos hizo más llevadero la vida a todos. Aunque en eso, en el humor, el podio lo ocupa Javier Fuente, del que aprendí a regatear los ‘topicazos’ y calificar con titulares cualquier momento, objeto o cosa de esta vida.

Con nadie me reí tanto como con él y esa es una vía de escape muy necesaria a veces. Si acaso se le acerca alguien, ése sería Ricardo. Un chaval que llegó sin hacer ruido y en pocos meses se había hecho un hueco a base de sacar punta a las curiosidades, extresarse con los sonidos nocturnos y vivir rodeado de… neumáticos. Tal vez por ello, su labor de ‘taxista’ resulta ahora impagable.

Hablo ya del descubrimiento de La Sexta: Mario Alonso, el ‘total journalist’, tan efectivo dentro como fuera de la redacción porque pone la misma pasión al periodismo y a la vida. En este grupo también se podría incluir a Guillermo Moreno porque sabe batirse en el barro y convivir en las alturas con la misma elegancia y profesionalidad. Cuestión de experiencia. Un ejemplo de profesionalidad son Marta Diezhandino y Vero Palomares que han sabido adaptarse y aprender para demostrar que no solo de deporte vive la mujer.

Después de que las EVS se convirtieran en mi segunda casa se echarán de menos las ‘órdenes’ de Eli en el subsuelo, así como su gran tino a la hora ilustrar cada vídeo con la música adecuada. De Carlota Reig siempre admiraré su capacidad políglota y sus conocimientos de basket y de Cris, la última en llegar a esta familia, siempre recordaré sus palabras sinceras y ese gran vídeo a medias marcado por el rótulo ‘Ni fu, ni fa’.

Entendí la importancia de una voz con personalidad cuando escuché locutar a Jonny por primera vez y comprendí que a todo hay que ponerlo sentimiento en esta vida viendo los vídeos de Miguel. Con José Luis tuvimos línea directa con la ‘Casa Blanca’ y con ese becario convertido hoy en amigo, Iván Argüelles, tuvimos línea directa con Asturias. Tienes calidad de sobra para llegar donde quieras.

Son mis últimas palabras para el hermano que dejo ahí dentro. Juan Carlos González, un referente en esa empresa (y esto no es un topicazo, es una realidad) y por encima de todo, mi referente. Ya te lo he dicho todo en privado y sabes que esto sin ti no hubiera sido posible.

En fin, que estas ‘colas’ ya van largas y todavía tienen que revisarlas en realización por si se me cuela algún 4:3. Haced extensivo este mensaje también a ellos, a la web, a los presentadores y a los documentalistas. Y por último cuidadme mucho a esa becaria que apunta maneras y rellenará sin problemas el hueco dejado por nosotros, Helena.

Fue un placer y una suerte hacer un máster en periodismo y en la vida junto a vosotros. Suerte, ánimo y nos vemos por los medios.

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Los gritos de un ‘Loco’

13 06 2011

Locuras, milagros y goles. Ese podría ser el resumen de su vida. Una vida plagada de situaciones límites que él resolvió con la misma sangre fría con la que encaraba el arco. Tal vez por eso le apodaron ‘Loco’ por revelarse contra la vida y los rivales con un optimismo inusual. Ese optimismo llevó a Martín Palermo a gritar 306 veces a lo largo de su carrera tras alcanzar la alegría más absoluta que existía para él, tras perforar la portería contraria. Ayer los gritos se ahogaron en lágrimas, fue el llanto de un jugador de leyenda que saltó por última vez a la Bombonera para gritar sus locuras, para gritar gol.

El milagro de San Palermo salvó la cabeza de Diego Maradona

Decía Maradona sobre Palermo: “es un tipo que  le da un beso a su mujer, sale de casa y antes de cerrar la puerta ya hace gol”. Y sabía de lo que hablaba el Diego porque a él también le salvaron sus goles. A él y a toda Argentina. Fue la noche del milagro de San Palermo, como lo llamó Maradona, cuando a la albiceleste se le escapaba el Mundial de Sudáfrica. En el minuto 90 había empatado Perú. 1-1 en El Monumental, la casa de River, el enemigo de Boca. Maradona se deshacía en el banco y entonces llegó el córner, la oportunidad de Martín. La pelota tras pasearse varias veces por delante de la portería sin encontrar rematador lo encontró a él. Empujó la pelota a las mallas y el grito de Palermo se trasladó a la grada. Luego le llegaría otro premio, otra situación límite superada, otro grito loco. Con 36 años marcaba su primer gol en un Mundial y aseguraba el pase de su Selección a la siguiente fase.

Siempre fue un optimista del gol y gracias a él pudo superar todos los reveses que le ha propinado la vida. Con sus cabezazos, con sus goles al segundo palo o al primero, con su fuerza de voluntad frente al desaliento superó la muerte de su hijo, Stéfano, que había nacido prematuro y apenas sobrevivió unas horas. Palermo jugó el siguiente partido y pudo honrar la memoria de su hijo. Con lágrimas en los ojos dedicó el gol que marcó a Stéfano. Antes la vida ya le había puesto a prueba, cuando una inoportuna rotura de ligamentos le impidió fichar por el Lazio italiano. Tras dar el salto a Europa y convertirse en ídolo también en Vila-Real una valla publicitaria cedió mientras celebraba un gol y le destrozaba casi totalmente su tobillo. Después de aquello supo reinventarse. Volvió a la Bombonera, volvió a ser el ídolo de la 12 y volvió a gritar loco de alegría cada gol, hasta convertirse en el máximo goleador de los xeneizes de la historia, con 235 tantos a su espalda.

Genio y figura, ídolo eterno de Boca, fue capaz de marcar el gol que se le resistió a Pelé desde el centro de campo. Casi desde ahí, desde la divisoria, hizo otro gol inverosímil con la cabeza, siempre su mejor arma. Con los ligamentos cruzados rotos también consiguió marcar, era su gol 100  en la Primera División argentina. Aunque sus locuras también le trajeron algún que otro disgusto. Como en aquella Copa América del 99 en la que tiró tres penaltis en un partido, marrando los tres. Incluso aquello también le ayudó a agrandar el mito. Porque nunca fue un deshecho de virtudes, pero siempre tuvo la virtud suprema en el fútbol: el gol. Tópico tras tópico se le ha calificado como un delantero torpe, sin vistosidad, sin una técnica exquisita, sin un golpeo duro pero con el don de la ubicuidad cada vez que pisaba el área.

Palermo, el 9 de Boca, ese loco que puso todo su corazón, todo su coraje y toda su profesionalidad allá donde jugó ha terminado goleando igual dentro y fuera del campo. La locura que se vivió ayer en La Bombonera refleja la grandeza de un jugador que no pudo reprimir las lágrimas tras escuchar por última vez como la 12 coreaba su nombre. Desbordados por la emoción el club le obsequió con un regalo a la altura de un personaje como Martín. Porque su compañera más fiel no fue la pelota, sino la portería, de la que siempre estuvo más cerca. Y Boca entendió que ese era el mejor regalo de despedida. Llevarse su locura a casa, definitivamente Martín no tiene remedio.

Mira aquí la despedida de Palermo de La Bombonera:





La pareja (in)compatible

10 06 2011

Son presente y pasado. Uno es, el otro fue. Y ambos anhelan ser el presente y el futuro azulgrana. Aunque es en esa encrucijada del tiempo y del espacio donde surgen las dudas sobre la compatibilidad de esta pareja. Representan la continuidad de una estirpe, la permanencia de un modelo. Hablo de Thiago, el mediocentro ‘creativo’ que viene y Cesc Fábregas, el mediocentro ‘total’ que emigró. Ahora Guardiola está empeñado en hacerlos coincidir en el centro del campo de su cuarto proyecto al frente del FC Barcelona, para acompañar a la otra pareja que ya reparte caramelos en forma de goles en la medular azulgrana, Xavi e Iniesta.

La pareja (in)compatible está en el aire

La ‘x’ que despeja la incógnita es el fichaje de Cesc. Será la tercera intentona azulgrana por recuperar al hijo pródigo, tal vez la primera en que exista negociación real, y por más que las sensaciones sean las idóneas para verle vestido de azulgrana, lo único seguro es que el Barça tendrá que rascarse el bolsillo. Por ahí llega la primera traba: pagar una millonada por alguien que prefirió crecer fuera y aprender inglés, antes que madurar en casa y perfeccionar el idioma Barça. Ya se sabe que la pela es la pela, pero cuentan que para Guardiola Cesc es innegociable, para Guardiola Cesc es su prioridad.

Quizá porque el técnico azulgrana sabe que con él se asegura algo más que el futuro. Con Cesc, el fútbol azulgrana volvería a organizarse en torno a una idea, pero una idea evolucionada que crece y se expande hasta convertir el centro del campo culé en un discurso unitario y heterogéneo a la vez. El abanico se abre, el triángulo se ‘descompone’ y la Santísima Trinidad (Xavi-Iniesta-Messi) sumaría un nuevo vértice. A la fórmula se le añade competitividad, ansias de triunfo y soledad de títulos. El lifting estaría asegurado.

Porque es el escalón que falta. Repasemos los números que en ellos se encuentra la clave: Xavi, 31 años; Iniesta, 27; Cesc, 24; Thiago, 20. Ahí está el relevo necesario para que Thiago no coja los galones antes de tiempo. Los mismos que le sobran al capitán del Arsenal, ídolo y referente gunner. La duda reside en ese cambio de rol. En dejar de enarbolar la bandera de un club para ser uno más en busca de títulos. Ese ejercicio de humildad y sacrificio que le espera a Cesc será el espejo en el que deba mirarse Thiago para confirmar que el relevo está asegurado.

Thiago Alcántara es la perla de la cantera azulgrana

Tal vez sea el hispano-brasileño Thiago el jugador más diferente que ha brotado en la Masía en los últimos años. Es pura esencia brasileña aliñada con el toque y la visión de juego que caracterizan al idioma Barça. Con un desborde muy al estilo de Iniesta, pero con mayor dosis de fantasía y menos pausa. Es ahí, en los aspectos técnicos y de presión donde todavía debe mejorar, aunque en su paso por el Barça B  esta temporada ya ha demostrado que tiene las bases para llevar la manija de un equipo como el azulgrana.

Completado su período de formación, el próximo año será jugador del primer equipo a todos los efectos. Formará pareja con Xavi, con Iniesta y quien sabe si con Cesc. Con todos ellos se entendería porque todos ellos hablan el mismo idioma, aunque con matices o acentos propios que les hacen diferentes. Cesc puede fotocopiar el fútbol de Xavi y añadir más llegada, Thiago fantasea entre Iniesta y Ronaldinho con el descaro propio de la juventud. Son, en todo caso, una pareja que emana fútbol a raudales, por más trabas que se puedan poner a su relación, curiosamente las mismas que padecieron antes otros (Xavi e Iniesta). Ellos también eran incompatibles pero supieron (y aprendieron) a entenderse, prefirieron ser más felices aquí antes que ser más ricos allá. No hizo falta hacer separación de bienes y el fútbol dio la razón a una pareja (in)compatible que ahora busca prolongar su estirpe.





El poder de la mente

6 06 2011

Hace justamente dos años Rafa era un tenista deshecho por dentro y por fuera. Diezmado por las lesiones se aparto durante tres meses del tenis, necesitaba oxigenar el cuerpo y la mente para terminar de pulir al gran campeón que llevaba dentro. Tuvo tiempo para reflexionar, para observar el trabajo bien hecho, para aprender de los errores. Pero sobre todo, tuvo tiempo para armarse psicológicamente con el único objetivo de volver a disfrutar del tenis. Una frase resumía ese período y tal vez toda su carrera: “he aprendido a disfrutar sufriendo”. Desde entonces los raquetazos de Rafa le han llevado a lo más alto hasta igualar a leyendas del tenis como Björn Borg tras ganar ayer su sexto Roland Garros, con su tenis combativo de siempre, con su ambición por el triunfo y con el insuperable poder de su mente.

Rafa Nadal se ha proclamado por 6º vez campeón de Roland Garros, suma 10 Grand Slams

Más allá de su portentoso físico o su aguerrido tenis, cuenta Nadal con otro arma con la que es capaz de doblegar a cuantos rivales se pongan enfrente.  Su fortaleza mental no tiene parangón en el circuito tenístico y por ahí se explican gran parte de las victorias de Rafa. Porque cuando a Nadal no le vale con su tenis para ganar al rival busca la épica, se refugia en el orgullo y abre el repertorio de su inigualable capacidad de sufrimiento. Cóctel espirituoso que a día de hoy nadie ha encontrado cómo contrarrestar. La grandeza de Rafa reside en su mente, la encargada de sujetar las piernas y colocar las bolas en las líneas.

Y es muy posible que deslumbrados por sus triunfos, por  la normalización de lo extraordinario, olvidemos que sin su privilegiada cabeza poco o nada se podría entender del gran tenista de Manacor. Su dominio de todas las situaciones, en todas las superficies no llega por su tenis, o no llega, mejor dicho, sólo por su tenis. Gran parte de su éxito se basa en la tranquilidad (o aparente tranquilidad) ante las situaciones límites. Donde otros dudan, él se reafirma en sus convicciones para sacar lo mejor de sí mismo. Ayer todos tuvimos un momento de duda, pero él ejecutó el plan como acostumbra y remontó un 5-2 en el primer set hasta adjudicarse la primera manga por 5-7. Tres horas más tarde, lo había vuelto a hacer y levantaba por 6º vez la ‘Copa de los Mosqueteros’.

Nadal le había vuelto a ganar la partida psicológica a Roger Federer, posiblemente el mejor jugador de tenis de la historia… de momento. Ni siquiera él, jugando a un gran nivel ha podido batir a Rafa en lo que se ha convertido ya en la segunda casa del balear, a pesar de que no siempre es bien recibido. Nadal supo, como ha sabido hacerlo siempre, reponerse ante la adversidad y ganar incluso cuando no estaba desplegando su mejor tenis. Aquello comenzó a minar la moral de un Federer que no sabe como afrontar el enorme reto que supone enfrentarse a Rafa sobre tierra batida a cinco sets. Donde no alcanza el exquisito tenis del suizo tampoco llega su mente. 

Porque Nadal se exige y exige a los demás a un desgaste físico y psicológico en el que pocos están dispuestos a competir. Posiblemente, el único o el último que haya entendido esa dimensión hasta la que lleva los partidos Nadal sea Novak Djokovic. El serbio ha sabido jugar más allá de la pista de tenis, ha conseguido llevar el partido hasta su cabeza y dar (gracias a su calidad innata) con la clave para vencer a Nadal. Lo ha hecho en las últimas cuatro finales que han disputado ambos (Miami, Indian Wells, Roma y Madrid) pero en París ‘Nole’ olvidó antes de tiempo que todos los partidos se juegan primero en la cabeza y no pudo superar en semifinales a Roger Federer.

Nos quedamos, por tanto, sin el duelo que viene para comprobar que en el clásico de la raqueta Rafa sigue siendo el número 1 gracias a su mente. Porque explicar las victorias de Nadal sólo desde el plano psicológico sería una simplificación absurda, pero no tenerlo en cuenta a la hora de descifrar su éxito es no entender a Nadal y su juego. Ése que ha edificado sobre un físico portentoso, sobre una competitividad asombrosa y una mente maravillosa que le ha ayudado a saborear los triunfos desde el sufrimiento. Por eso para Rafa, ganar es más ‘fácil’ que para cualquiera.





Bienvenido Mr. Champion

4 06 2011

Hace cerca de 60 años el genial Luis García Berlanga retrataba a la España de posguerra en uno de sus filmes más sublimes. Sí, ese en el que todo un país representado en un pequeño pueblo soriano (Villar del Río), se engalanaba hasta la exageración más cañí para recibir a esos yankees que venían a rescatarnos de nuestras penurias económicas. Pareciera que no hubieran transcurrido 6 décadas, pero el caso es que ahora somos nosotros los que acudimos a EE.UU a dar clases magistrales, no de economía precisamente, sino de algo más liviano pero que a la vez nos ha reportado más dividendos hasta la fecha.

España intentará saldar cuentas pendientes tras la dolorosa derrota de la Copa Confederaciones

Esta película bien podría llamarse Bienvenido Mr. Champion, teniendo en cuenta que visitamos un terreno tan abonado al cine como EE.UU. Y que ahora, tras ser campeones del mundo, nuestro fútbol es recibido como el mejor ejemplo del éxito allá donde va. Otra cantar serán los resultados, pero es que tal y como demostró Berlanga, las visitas no son siempre lo satisfactoria que uno desea. En ésta volvemos a poner el prestigio en juego, ante los reyes del showtime, en el último reto que le queda a la Roja: ganar los partidos amistosos.

Enfrente EE.UU., los mismos que nos privaron de jugar hace dos años la final de la Copa Confederaciones frente a Brasil. Aquello fue una buena película de terror y un toque de atención necesario para lo que vendría una año después. No sería cuestión de resucitar hoy viejos fantasmas con otra derrota que alimente nuestra leyenda allá en el continente americano. Y a ello tampoco ayuda el escenario, el Gillette Stadium, el mismo donde hace 17 años Tassoti rompía la nariz a Luis Enrique en la eliminación de España del Mundial de USA’94.

Tal vez para olvidar aquello con esta gira la Federación Española de Fútbol se embolsara 4 millones de Euros por estos dos partidos en tierras americanas. Ése es nuestro particular plan marshall, evangelizar con fútbol la cuenta corriente. Esperemos que más allá del aspecto económico, el partido sirva también para cicatrizar las rencillas de los clásicos surgidas entre los actores principales de la Roja. Todavía es pronto para reencontrar las complicidades de antaño, pero habrá que confiar en que los objetivos comunes y la mano izquierda de Del Bosque haga el resto.

El telón se alza a las 22.41 h., sí, han leído bien, cosas del ‘prime time’ americano. Será entonces cuando comprobemos si el césped natural colocado sobre el artificial en el que juegan habitualmente los Patriots de Boston está a la altura de la visita de hoy. Los yankees reciben a todo un campeón del mundo y nada puede fallar en esta bienvenida. Que no lo haga tampoco España que necesita encontrarse consigo mismo en este tipo de partidos, cuando la tensión de la competición rebaja la concentración y la entrega. Llegamos a la tierra de las oportunidades y España no puede dejar pasar la ocasión de demostrar a todos que el fútbol todavía está por encima del soccer y que nuestra estrella brilla más que las 56 que lucen en su bandera.