De Zidane a Messi

28 04 2011

Son los dos últimos magos del balón. Uno, de los últimos coletazos del siglo XX. El otro, es la referencia en el XXI, un futbolista de leyenda que a sus 23 años oposita para conseguir un alquiler perpetuo en el Olimpo. Ambos enarbolan (o enarbolaron)  las banderas del fútbol más exquisito que llevó a sus equipos (Real Madrid y Barcelona) a la supremacía absoluta en Europa y en el mundo. Sin Zinedine no podría entenderse el Madrid galáctico. Leo es la piedra filosofal sobre la que gravita el Barça de Guardiola. Y sus caminos se entrelazan en una semifinal de Liga de Campeones.

Zidane puso el toque sutil a una semifinal con mucho más fútbol que la actual

Hace algo más de 9 años España también se encontraba dividida por el enésimo partido del siglo. Era el no va más, era un Barça – Real Madrid en semifinales de Copa de Europa 40 años después, era la tercera ocasión en que los dos conjuntos más laureados de nuestro país cruzaban sus destinos en la máxima competición europea. Por entonces el primer proyecto de Florentino Pérez al frente del Real Madrid era la envidia y la referencia en el panorama futbolístico mundial. Raúl, Zidane, Figo, Hierro, Roberto Carlos o Makelele conformaban un equipo de ensueño que se encaminaba hacia su novena Copa de Europa.

Aquella tarde noche de Sant Jordi de 2002, el Real Madrid llegó al Camp Nou como máximo favorito, no ya a la victoria en aquel partido, sino al título. Los blancos hicieron buenos los pronósticos y de la mano de un inconmensurable Zidane se llevaron la victoria por 0-2.  Su vaselina magistral a Bonano quedó inmortalizada para siempre en la retinas blancas y azulgranas. Fueron dos zarpazos, dos errores defensivos culés y una eliminatoria sentenciada en la ida.

El recuerdo de aquella semifinal sobrevoló anoche el Bernabéu. Sólo que ahora el manantial de fútbol brota de la fuente azulgrana, aunque ayer estuviera más seca que de costumbre. 9 años después el modelo de éxito es el azulgrana, el equipo de referencia es el comandado por Pep Guardiola, quien se presentó en el Bernabéu dispuesto a dar un golpe en la mesa con sus armas. Aunque por momentos nos pareciera que utilizaba las de Mourinho, su antítesis dentro del campo y (casi siempre) fuera de él.

Messi celebra su obra maestra en el Santiago Bernabéu

Y es ahí donde surge Messi. Para regalarnos otro gol mesiánico, otro gol que quedará marcado a fuego en nuestra memoria en un escenario como el Santiago Bernabéu, donde Messi emergió entre el mar del ruido para silenciarlo sólo con fútbol. Como 9 años atrás hizo Zidane, Leo se creció en esa adversidad para señalar el camino a Wembley donde podrían cerrar el círculo. Algo que Zinedine, Figo, Raúl y compañía terminaron haciendo apenas un mes después de aquel Sant Jordi.

Para no herir sensibilidades consignaremos ahora que aquel partido, el de ida de Champions del 2002, efectivamente, no se vio condicionado por la actuación arbitral. El sueco Anders Firsk pasó más desapercibido que su colega Wolfang Stark, y a buen seguro que Mourinho calificaría, aquella sí, como una victoria blanca y limpia. Sin duda, lo fue. Árbitro al margen, los guiños históricos no quedan ahí. Entonces como ahora, también se media el fondo de armario de las plantillas. En 2002 los focos apuntaron a McManaman, quien entró en el minuto 80 para ‘matar’ la eliminatoria con un gol en el minuto 90. Ayer la colaboración de Afellay fue menor. Tras entrar en el minuto 70 se ‘limitó’ a marcharse de Marcelo y servir un centro que Messi convirtió en la primera piedra de un nuevo recital.

Ayer como hoy todo parecía muy igualado, todo parece decidirse por un pequeño detalle y ese detalle en ambas eliminatorias (la del 2002 y del 2011) se encontraban en las botas de dos magos cuyo repertorio sobre el césped fue (en el caso de Zidane) y sigue siendo (en el de Messi) inagotable. Aquel partido marcó el futuro azulgrana que puso fecha de caducidad a la ‘Era Gaspart’. Se fijó el modelo a seguir (el fútbol-espectáculo del Madrid), se hizo evidente la necesidad de una idea, un patrón de juego a los que aferrarse. Todo eso lo tenía el Madrid entonces, todo eso es lo que buscan ahora los blancos, enfrascados en una búsqueda de sí mismos para el que no encuentran un mesías que les guíe, quizá por que éstos ahora manan de la fuente azulgrana.

Mira aquí el resumen del FC Barcelona – Real Madrid de las Semifinales de Liga de Campeones (2001/2002)

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