Salir del fango

30 03 2011

Él lo ha vuelto a hacer. Y no es la primera vez que lo consigue, aunque evidentemente de ahí no se sale sin mancha. Saldrá, como tantas otras veces, haciendo lo que mejor saber: corriendo para intentar olvidar una pesadilla que ha truncado un perfecto guión de Hollywood y, quien sabe, si una más que prometedora carrera deportiva. Hablo de Alemayehu Bezabeh, una de las más firmes promesas del atletismo español hasta que un ‘galgo’ se cruzó en su camino.

Bezabeh tiene muy lejos la línea de meta para volver a ser lo que fue

La sombra del dopaje le despertó de su sueño el pasado mes de diciembre cuando se vio involucrado en la Operación Galgo. Asustado y temeroso de caer en un charco de lodo y barro desconocido para él acabó presentándose en la Federación Española de Atletismo, confesando el uso de prácticas dopantes y fue apartado del equipo español que tenía que competir en el Europeo de Portugal. Además, en esa operación la Guardia Civil incautó a su entrenador, Manuel Pascua, una bolsa de sangre que supuestamente pertenecía al atleta etíope nacionalizado español.

Parecen pruebas suficientes. No para la Federación Española y para el Comité de Competición que lo absolvieron el pasado lunes de “tentativa de dopaje” al apreciar que no concurren “pruebas suficientes”. Bezabeh defendió desde un primer momento su inocencia. Según sus declaraciones le habían engañado. El primero su entrenador, Manuel Pascua, quien le aseguró que las extracciones de sangre se debían a un posible problema en el hígado. Una vez descubierta la trama el atleta denunció e identificó a los culpables entre los que también se encontraba el ex-ciclista Alberto León (colaborador de Eufemiano Fuentes), y que un mes después se suicidaría. En gran medida, gracias a esa declaración Bezabeh ha conseguido que su caso haya sido sobreseído por considerarse engañado, y con alguna que otra salpicadura el atleta conseguía escapar del fango.

No era la primera vez. Ya lo había hecho hace unos años cuando llegó a España como un inmigrante más, sin papeles, embutido en un avión. Entonces esquivó la miseria tras treinta noches a la intemperie, salvado gracias a la comida caliente del centro de acogida Madrid Karibu. El cuento de hadas comenzaba a tomar forma. En uno de los muchos días en que ‘mataba’ el tiempo corriendo alguien se fijó en él. Eran miembros del Club de Atletismo Bikila (unos de los más importantes clubes de atletismo a nivel nacional) quienes descubrieron en el etíope un diamante a la espera de ser pulido.

La maquinaria se puso en funcionamiento. Lo primero fue establecer su edad ya que carecía de documentación. Diversos estudios genéticos situaron su fecha de nacimiento en 1986. Posteriormente, se tuvo acceso a su partida de nacimiento en la que figura la fecha del 19 de septiembre de ese año. Casi por arte de magia consiguió la nacionalidad española y desde ese momento se puso en manos de los ‘profesionales’ y ‘entendidos’ para sacar el máximo rendimiento. Sus grandes cualidades y su ambición pronto comenzaron a dar fruto. Las victorias se sucedían, en 2008 representa a España en los JJ.OO. de Pekín donde termina en un meritorio 11º puesto. Un año después se proclama campeón de Europa de campo através en Dublín, y en junio de 2010 se convierte en el primer español en bajar de los 13 minutos en los 5.000 metros. En la efervescencia del éxito, Bezabeh no repara en las consecuencias.

Y es entonces cuando su sueño de ser atleta de élite comienza a desvanecerse. Justo cuando acaricia con los dedos un triunfo de gran calado, justo cuando ha saboreado el veneno del éxito, justo cuando tiene toda una vida por delante para hacer carrera en el atletismo mundial y convertirse en un referente del deporte español, Bezabeh vuelve a caer en el barro. El entorno, su única familia en España, sus colaboradores y entrenadores lo utilizaron y lo trataron como si de una mercancía se tratara. Él no quiso defraudarlos y así se defraudó a sí mismo. Ahora manchado, señalado por el resto de sus compañeros, y alejado del atletismo, intenta salir nuevamente del barro sobre el que tantas victorias ha cosechado, arropado por su verdadera familia en Etiopía.

Anuncios




Cuando la firma es la estrella

28 03 2011

El periodismo vive días convulsos. En una guerra de trincheras que necesita de la doctrina dura y del teologismo exacerbado para sentirse reconfortado, alimentado, satisfecho. En esa lucha hacia ninguna parte nos hemos olvidado de nuestra misión. Hemos fantaseado a ser otra cosa, hemos querido pasar al otro lado, hemos cruzado la frontera. Así nos hemos convertido en noticia, hemos acaparado primeras páginas, titulares, y relevancia informativa. Olvidando que lo nuestro es, simple y llanamente, dar a conocer esas noticias, nos hemos preocupado en exceso de la firma con tal de ser, por un día, la estrella.

Ana Pastor en su entrevista al Presidente Iraní, Mahmud Admadineyad,

Algo de eso le ocurrió a Ana Pastor hace dos semanas cuando entrevistó de forma excepcional al Presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. La directora de Los Desayunos de TVE, se desplazó hasta Teherán para poner en jaque al líder iraní con sus preguntas. Y también con sus respuestas, porque Ahmadineyad respondió con evasivas y con preguntas directamente hacia la periodista española. ¿En España no hay oposición? -se defendía el político-, “Sí, pero no están en la cárcel” -arremetía la perioidista-. En ese clima de tensión marcado por los temas de actualidad que Pastor iban lanzando sobre la mesa (la situación en Libia, Gadafi, la represión en Irán) se produjo la anécdota.

Y ésta siempre lleva las de ganar en televisión. Puede incluso superar a la propia noticia… y eso fue lo que sucedió. A Ana se le resbaló el pañuelo que llevaba en la cabeza hasta convertirse en florido fular alrededor de su cuello. Rápidamente la imagen se trasladó a Internet, donde las redes sociales multiplicaron la ‘ofensa’ de Pastor. Ella no fue consciente de su desvelo hasta que llegó a España y descubrió que en gran medida su velo había ‘tapado’ una gran entrevista. Tal vez para rebelarse de aquello, Ana no dudó en acudir al programa de Buenafuente, apenas dos días después para explicar la intrahistoria de la noticia. Pero nuevamente, allí, en el plató de Andreu la noticia fue ella.

Los ejemplos no cesan ahí. Y se extienden a otros ámbitos del periodismo. En el deportivo la semana pasada vino marcada por la noticia adelantada por el periodista de la Cadena Cope, Juan Antonio Alcalá. El director del programa nocturno, El partido de las 12, aseguró que el Real Madrid iba a exigir a la Federación Española de Fútbol que realizaran controles antidopajes más exhaustivos. Su fallo o uno de ellos, fue deslizar que desde la ‘Casa Blanca’ no entendían el rendimiento físico de los azulgrana o las relaciones del Valencia con algunos de los doctores que están involucrados en la Operación Puerto y Galgo.

Su otro gran error fue anticiparse a la propia noticia por el afán de ‘colgarse’ una exclusiva que finalmente no se produjo. Alcalá fue utilizado, tal y como él reconoció posteriormente, por la fuente interesada. Y lo único que se llevó al zurrón fue una demanda de protección del derecho del honor y reclamación de daños y prejuicios que ahora exige el Barcelona. Una vez más el ruido había silenciado lo puramente deportivo, una constante que se repite hasta el hartazgo esta temporada, donde la anécdota, el detalle o las cortinas de humo nos están nublando la vista a todos.